lunes 7 de abril de 2008
Rajoy, esto es lo que hay
Manuel Martín Ferrand
“El déspota cree hacer el biende los que oprime”(Niceto Alcalá Zamora)
Si le podemos llamar normalidad a la de un Estado que se rige por una Constitución imprecisa, que conforma una Nación que quiere dejar de serlo y que, tras cuatro años de padecer un Gobierno generador de cismas y catástrofes se dispone a formalizar su renovación y continuidad, podremos decir que esta semana, después de la investidura de José Luis Rodríguez Zapatero, volveremos a la “normalidad”. La suerte está echada. Alea jacta est, como dice Suetonio que dijo Julio César después de mojarse los pies en el Rubicón.
Tan previsible resultan los aspectos gubernamentales de la política, el aterrizaje presidencial, sus equívocos pactos con los nacionalistas, la escasez de su Gobierno, la revisión de la Historia y la actividad de su máquina propagandista, que más vale fijarse en la oposición. Ahí no nos faltarán el espectáculo ni las sorpresas. Como prólogo anunciador ya nos avisó Mariano Rajoy, en el momento de anunciar su continuidad y el deseo de volver a presentarse a las elecciones del 2012, que “esto es lo que hay”.
Por menos de un “esto es lo que hay”, expresión pretenciosa y chulesca que requiere mayor fuste y fuerza en quien se atreve a pronunciarla, ha caído más de un líder, alguno se la ha tenido que envainar y todos han terminado hocicando; pero en el PP vale todo y, conscientes de que es peligroso asomarse al exterior —¿será posible subsistir en el mundo real?—, los funcionarios-directores del partido parecen dispuestos a tragar sables con tal de conservar el empleo y las canonjías que conlleva.
Al igual que el de Witiza, que también era de Pontevedra, incierto se presenta el reinado de Rajoy. Ayer el ABC le regaló tres páginas de entrevista, para su mejor lucimiento y pedestal, a la recién designada portavoz en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría. Es difícil, pero el nuevo número —¿habrá que decir númera?— tres del partido contestó a todas las preguntas que le formularon sus entrevistadores sin emitir una sola idea. Palabras huecas. La nueva portavoz, salvo que sea muy ahorradora y lo guarde todo para sus adentros, gasta en pensamiento menos que su predecesor en el cargo y eso, que puede parecer astuto, siempre termina siendo empobrecedor y lastimoso. De momento, es un aviso de lo que puede llegar a ocurrir en un partido respaldado con diez millones de votos.
Rajoy —“esto es lo que hay”— se dispone a continuar al frente del partido. Confía en revalidar su posición en el próximo Congreso. Algunos dicen que, para reforzarse, llevará a Alberto Ruiz-Gallardón como candidato a la Secretaría General, puesto número dos de la organización. No cabe esperar, a la vista del sentido político que tiene acreditado el hoy alcalde de Madrid, que así sea. Supondría su suicidio político y, puestos a suicidarse, el hombre se merece modos más placenteros y brillantes. El premio a un gran actor que no consigue el papel de protagonista en la función de sus sueños debe ser, como mínimo, un mutis brillante. Nunca una entrega vergonzante.
Gallardón, entrevistado por La Vanguardia, ha vuelto a decir lo que últimamente constituye su monotema: “La estrategia que ahora debe seguir el PP es el viaje al centro”. Ya nos dirá algún día por dónde cae el centro en un Estado de Bienestar que no tiene extremos y que nadie discute en el caldo de una UE socialdemócrata hasta las cachas. Es una elegante manera de no decir nada y evitar el compromiso. En eso compite con Sáenz de Santamaría y, al igual que ella, tiende a consagrar la entrevista como un género periodístico que tiene preguntas, pero no respuestas. El abstracto absoluto.
También insisten los rumores, que en el PP son tan inmensos como su carencia de información, en que Esperanza Aguirre, la presidenta de la Comunidad de Madrid, presentará una candidatura alternativa a la de Rajoy en el XVI Congreso. Está en su derecho y malo sería, para el PP y para España, que, vista la trayectoria del partido en los últimos años, no surgieran alternativas al liderazgo de Rajoy, el hombre que confunde perder el tiempo con ganar el poder. En El Mundo y en la COPE así se diseña el paraíso político del futuro y eso es, precisamente, lo que invita al recelo; pero, desde luego, mucho tiene que cambiar en el PP para que alguien, incluido Rajoy, pueda perder en las elecciones del 2012. Al paso con el que retroceden cabe dudar si llegarán a presentarse. Esto es lo que hay. Y lo que no hay.
http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=07/04/2008&name=ferrand
lunes, abril 07, 2008
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