martes, abril 15, 2008

Carrascal, Millones al horno

martes 15 de abril de 2008
Millones al horno

POR JOSÉ MARÍA CARRASCAL
Los únicos que se equivocan más que los meteorólogos son los economistas. Pero mientras los meteorólogos son objeto de todo tipo de chistes, el prestigio de los economistas no hace más que crecer y se les perdonan todas sus equivocaciones, pese a afectarnos más duramente.
Acabamos de tener el mejor ejemplo: ¿cómo es posible que ningún economista previera la crisis que se nos venía encima? ¿Cómo se explica que ni ministros de Economía, ni presidentes de los bancos centrales, ni analistas financieros ni, en fin, nadie que maneja los dineros públicos y privados diese la voz de alarma ante la burbuja hipotecaria? Ahora sí, ahora los expertos nos dan toda clase de explicaciones sobre sus causas y motivos, como esos entrenadores que nos explican por qué perdió su equipo. Sin que valga en este caso echar la culpa al árbitro, porque el árbitro eran ellos. Pero de eso, ni palabra. Lo único que nos dicen es que la crisis será más dura y más larga de lo previsto.
¿Quién va a pagar el estropicio? ¿Los responsables de no haberlo previsto, los organismos encargados de controlar las instituciones de crédito, o estas instituciones que tan alegremente prestaron el dinero? Me temo que van a pagarlo los de siempre: los contribuyentes, aquellos que no se dejaron arrastrar por la vorágine de las ganancias fáciles, prefiriendo un rendimiento más normal y seguro de sus ahorros. Esos serán quienes paguen tanta imprudencia por parte de unos y tanta imprevisión por parte de otros.
Vienen estas reflexiones a cuento de lo declarado por nuestro zar económico, y sus medidas para atajar la crisis. Solbes sigue diciendo que no va a ser tan mala como se prevé, pero se dispone a inyectar 10.000 millones de euros para mantener la economía española en marcha. Es el viejo remedio de Keynes, con el gobierno como auxiliar de la economía privada, para echarle más combustible o quitárselo, según necesite más o menos vapor. Pero esto, que funcionó cuando las economías tenían un ámbito nacional, ya no funciona tan bien en el ámbito global donde ahora se mueven, fomentando, en cambio, la inflación sin aumentar la productividad, que es el verdadero motor de la economía moderna. Y de productividad, la nuestra anda muy mal. Sin que los 10.000 millones sirvan de mucho para aumentarla, al estar demostrado que el dinero público es el menos productivo de todos. Hay otra contradicción en la postura de Solbes. Se supone que los ministros de Economía están para frenar el gasto de sus colegas de gabinete. Él, sin embargo, se dispone a gastar más. Eso sí, disponiendo el gasto. ¿Está seguro? Porque en los gabinetes de Zapatero sólo dispone él. Que está más cerca de Sebastián.
En fin, esperemos que no nos ocurra lo que a los hermanos Marx, cuando quemaban el tren para que siguiese marchando la locomotora. Aunque hay que estar preparados para todo, con un gobierno que pretende ser nuevo, pero que sólo ha cambiado la cara, y un presidente que sigue con la misma.


http://www.abc.es/20080415/opinion-firmas/millones-horno_200804150255.html

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