martes 15 de abril de 2008
Cómo acabar con Franco liberalmente
POR IGNACIO RUIZ QUINTANO
Entre nosotros: si el nuevo gobierno de Zapatero se estableciera como consultoría privada, ¿cuántos clientes tendría? Eso demuestra que en España la política es todavía menos importante de lo que cuentan los periódicos.
En España todos los políticos, a derecha y a izquierda, vienen de Franco, que los engordó, y de Rousseau, que los crió. Todos, menos la ministra Bibiana, que no sabrá quién es ninguno de los dos y que por eso será ministra. Amarrada al pesebre para otros cuatro años, la izquierda parece tranquila, pero la derecha...
La batalla de las ideas en la derecha se plantea igual que la batalla de los tomates en Buñol: los más gordos y a dar, al clásico estilo liberal.
-Yo soy más liberal que todos estos de ahora -decía, poco antes de morir, Pedro Zaragoza, el alcalde de Benidorm que, para legalizar el bikini, cogió una Vespa «y me fui a ver al Caudillo».
«Estos de ahora» son la derecha que se reclama liberal y que dice que no fue franquista. Así que, puesto que el franquismo fue un régimen de derechas del que viven espléndidamente las izquierdas -¿o es que el ministro Bermejo está de mal pasar?-, una de dos: o eliminamos de la Historia al régimen o eliminamos del vocabulario a las derechas. El liberalismo español ha decidido eliminar a las derechas, y a esto lo llaman no tener complejos. Pero suprimir a la derecha equivale a hacer desaparecer en el mismo instante a la izquierda, razón por la cual a la izquierda no se le cae el franquismo de la boca.
-¡Usted es un fascista y me va a comer a mí la...! -le gritaba el otro día, puñito en alto, un energúmeno (etimológicamente, ser dotado de enormes chorros de energía) a un caballero que en el Arenal de Sevilla conversaba plácidamente de toros con otro caballero.
«Será un cochero harto de la Feria», le dije a un curioso que contemplaba la escena a mi lado. «No, señor -me contestó-. Es un catedrático de mucho progreso al que no le gustan los toros. Pero pierda usted cuidado, que en Sevilla nunca pasa nada. ¿Cuánto tiempo le llevó a Queipo tomarnos? ¿Veinte minutos? Sevilla es más liberal que todas las cosas.»
Comprendí que el liberalismo español que se propone la abolición de las derechas es como aquellos globitos livianos que en los «dancings», como decían los costumbristas, soltaban los empresarios para que el público se entretuviera rechazándolos de mesa en mesa o de pareja en pareja, hasta que los estallaban de un pellizco. La capital del pellizco, en efecto, es Sevilla: en los gritos, en los toros y en la política, esa política española cuya psicología, al decir de Pérez de Ayala, es ni más ni menos que un producto de las plazas de toros:
-El pueblo español está acostumbrado a ver los toros desde la barrera, a camorrear en los tendidos, y de aquí no pasa.
¡Ay, el debate de las ideas!
-La negativa a afrontar el debate ideológico nos lleva a parecer herederos de un régimen antidemocrático, antiliberal y antinacional como el franquismo, un régimen con el que el Partido Popular no tiene nada que ver.
Lo dice agarrada a un atril Esperanza Aguirre, a cuya propaganda liberal le falta lo que al gobierno de Zapatero: libros. Menos Josés Tomases, Cayetanos o Bernardos Lópeces Garcías y más Rousseau, padre del liberalismo con su teoría del «¡Dejadme en paz!»: el «Emilio» para los niños, y para las niñas, «Julia o la nueva Eloísa», aunque, según Castellani, el liberalismo aplicado a las mujeres sea un perfecto fracaso:
-Hay tres palabras que una mujer no entenderá jamás y son: libertad, igualdad, fraternidad.
¿Por qué para acabar con el franquismo liberalmente los liberales han optado por suprimir, en vez de al régimen, a las derechas? Pues seguramente porque, de suprimir el régimen, suprimirían el registro de la propiedad, el cual, para recuperar el orden perdido con los concatenados golpes de franquistas, republicanistas y primorriveristas, debería situarse en septiembre del 23, cosa que, desde luego, no acarrearía ganancia alguna ni a derechas ni a izquierdas.
http://www.abc.es/20080415/opinion-firmas/como-acabar-franco-liberalmente_200804150255.html
martes, abril 15, 2008
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