miércoles, abril 12, 2006

No entiendo nada

jueves 13 de abril de 2006
No entiendo nada
Óscar Molina
I GUAL me equivoco, pero supongo que una de las cosas que mis cuatro o cinco lectores buscan cuando me leen es encontrar una opinión que afiance la suya, o bien encontrar distintos matices de una misma cosa. En ese camino he intentado servirles de algo con la humildad que da el saberse un escritor aficionado, aunque tengo que reconocer que el mayor fundamento de que yo les visite cada semana está en lo bien que lo paso escribiendo, y lo mucho que me relaja poner en un papel todo aquello que pienso. Respecto a esto último creo que mis expectativas quedarán colmadas: escribiré mi columna y me iré a la cama mucho más contento por el sólo hecho de haberlo hecho. En lo que concierne a lo otro, me temo que saldrán Vds. defraudados, porque he de confesar que ciertas parcelas de la actualidad empiezan a convertirse en una especie de amalgama que ya no logro muy bien entender. No descarto que, como ocurre a veces, a medida que vaya escribiendo la luz se vaya abriendo paso, pero me temo que no. En cualquier caso, por mí no va a quedar, así que vamos a ello. No entiendo, en primer lugar, el clima “All you need is love”, flores en la oreja, mecheros de concierto encendidos y parafernalia periodística al mejor estilo “Woodstock” que ha provocado el famoso comunicado de ETA. Yo leo la alternativa KAS, que viene a ser lo que ETA exige desde hace más de treinta años, después leo el comunicado, y la verdad, apenas encuentro diferencias. Quiero decir que la posición de partida de ETA es exactamente la misma que cuando mataba. No entiendo a qué viene el optimismo, porque efectivamente ETA ha dicho que deja de matar, pero ya lo hizo otras veces con conocido resultado, y de momento, como posición “a priori” no se baja del burro (Curioso, burros subidos a un burro). Más bien da la sensación de que los matones de la serpiente han encontrado la paradoja que les puede hacer llegar directos al Edén nacional-socialista haciendo justo lo contrario de lo que vienen haciendo toda la vida. O sea, que se han dado cuenta de que la ocasión la pintan calva, y que el meollo de la cuestión no es tanto lo que uno presione matando, extorsionando o amenazando como lo débil que pueda ser quien se tenga delante. Lo débil en su sentido de pusilánime y en su acepción mental. Todo esto lo entiendo, porque es de cajón, pero el optimismo no, y aún menos la fe de algunos medios de comunicación cuya deriva me parece, y quiero decirlo como suena, una traición a sus lectores habituales. Aunque igual el problema es mío, que no entiendo nada. No entiendo muy bien tampoco que Rajoy no llame a las cosas por su nombre. Y me explico. Sé que es fácil hablar, y me atrevo a decir que lo que el gallego tiene por delante es probablemente la papeleta más difícil con la que se ha encontrado un jefe de la oposición desde el nacimiento de nuestra democracia. Pero quizá no sea tan difícil el darse cuenta de que hace unos días se entrevistó con el Presidente del Gobierno para apoyarle en el trance, y pedirle que no pagara un precio a cambio de la Paz, y resulta que al mismísimo día siguiente el ínclito Conde-Pumpido consigue que no haya prisión incondicional para Otegui. O sea, que el Presidente del Gobierno se entrevista con el líder de la oposición, aquí todo el coro ya habitual lo celebra como el nacimiento del Mesías, se comprometen a no pagar precio alguno por la Paz, y en menos de veinticuatro horas, el líder de ETA versión política, consigue un trato judicial de favor. Pues oigan no lo entiendo. Y menos entiendo aún que Rajoy no haya convocado una rueda de prensa para sacarle a ZP tarjeta amarilla (la que va antes de la roja). Sí entiendo que hay que ser prudentes, que es bueno cargarse de razón antes de romper el idilio, que el sentido de Estado en España parece sólo representado por Rajoy. Pero los que el día de la entrevista nos sentimos reflejados en su postura, nos hemos quedado un pelín con cara de haba. Y debo decir que alabo la postura contenida de Rajoy, y su responsabilidad al no tensar la vida pública en un momento ciertamente delicado, pero creo que no vendría mal que toda la gente que le apoya supiese que él está perfectamente al corriente de que le quieren dar gato por liebre. Claro, que esto debe ser porque yo no entiendo nada. Tampoco me entra muy bien poder decir que no se ha pagado precio político, después de que se acabe de aprobar un Estatuto de Cataluña que la define como nación. A mí me parece que quien a estas alturas no se dé cuenta de que el Estatuto de Cataluña y el “proceso de paz” están unidos como gemelos univitelinos es porque se ha comprado una parcela en la Inopia y se ha hecho un adosado. ETA ha meneado el árbol en Cataluña y resulta que va recoger las nueces en el País Vasco. Misterios de la Naturaleza, supongo, pero sigo sin comprender que Rajoy se limite a hacer lo que le resulta tan fácil: un discurso parlamentario brillantísimo, contundente y que pone en el más espantoso de los ridículos a sus oponentes, pero no deje caer que lo que hoy se concede a Cataluña viene a ser lo mismo que pide ETA por dejar de romper nucas. Y que una vez abierta la bolsa por el procedimiento de descoser el fondo, las monedas van a caer en plan catarata. En Cataluña y en el País Vasco. O decir, así de pasada si quieren, que eso de cumplir primero con quien no mata para que parezca que a los que sí lo hacen se les da algo que ya no es nuevo resulta burdo y suena mayormente a timo. Aunque estoy muy seguro de que digo estas cosas porque no entiendo nada. Y líbreme Dios de convertirme en partidario de radicalizar nada en una coyuntura en la que seguramente no sea aconsejable tirar de peras partidas, pero claro, al menos quiero constatar que la cara de tonto no se me cae. Por lo menos de momento. Y ya de paso decir, o más bien recordar, que muchos de los que definen, con razón, la postura de Rajoy como responsable son exactamente los mismos que fueron tan comprensivos con el “Nunca Mais”, las agresiones a dirigentes del PP durante la guerra, la quema de alguna sede o la charlotada del Yak 42. Lo digo más que nada por hacer memoria y sobre todo porque se tengan datos para comprobar hasta qué punto las opiniones de algunos rebosan coherencia y pueden tomarse en serio. Tampoco entiendo bien lo del PSOE. Por un lado me cuesta entender que el aclamado intelectual, el reconocido pensador Pepiño Blanco, el de los “corrutos”, nos hable de Batasuna y nos diga que no puede aceptarse dentro de la legalidad a quien no cumple la Ley, y luego nos salga Zapatero diciendo que Otegui, (o sea el líder de una formación ilegal que acaba de entrar en la cárcel por apología del terrorismo) hace discursos “de Paz”. A lo mejor ustedes sí lo entienden, pero el que suscribe no. O siguiendo con el Partido Socialista, no alcanzo a comprender que puedan cohabitar en el mismo sitio el hortera de Pachi López con su flequillo y sus soflamas de lira al viento cantando las virtudes del “proceso”, hablando del derecho de autodeterminación, o de las mesas de partidos, y el amigo Bono, que no pierde ocasión para proclamarse más español que el toro de Osborne, pero ahí sigue, de “Minijtro” del Gobierno que acaba de poner el puente a Cataluña al Paraíso Nacional. O por ejemplo que Leguina escriba y diga que el Estatuto es una boñiga y luego vote a favor de su aprobación. Como tampoco entiendo, oigan, que en su día se rechazara el “Plan Ibarreche”, y hoy se conceda a Cataluña el “Plan Mas” (quizá debería decir el “Plan Zapatero”). En fin, que si Vds. entienden algo, ya saben, más abajo tienen el foro, así que si les sobra un rato escriban algo, que me será de gran ayuda.

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