lunes 7 de abril de 2007
El cordón sanitario contra Zapatero
POR TOMÁS CUESTA
SI el corazón tiene razones que la razón no entiende, es indudable que el corazón de Europa no entiende las razones del señor Zapatero. Pues peor para Europa y ella se lo pierde. Los británicos dicen, con desdeñosa suficiencia, que, cuando hay niebla en el Canal, el que se queda aislado es el Continente. Y eso es lo que ha ocurrido en Bucarest, según el equipo médico de urgencia que dirige Fernández de la Vega. Nadie le dio plantón a nuestro héroe, los despechados fueron sus colegas. Algunos, por chinchar, seguirán aferrados como perros de presa al triste desempeño del señor Zapatero durante el desarrollo del evento. Penoso y estrambótico, puestos a no dejarse un adjetivo en el tintero. Tanto, que el estrambote cervantino que coronaba un célebre soneto le viene al desdichado como anillo al dedo: «Y luego, incontinente,/ caló el chapeo, requirió la espada/ miró al soslayo, fuese y no hubo nada» ¿Y qué querían que hubiese, si es que puede saberse? El anhelo de paz que empuja al presidente resulta incompatible con el escudo antimisiles, los despliegues de tropas y todo el utillaje de la parafernalia bélica. Porque, además, ¿de qué, o de quién, vamos a defendernos?
«I have a dream», porfía Zapatero que, igual que Luther King, quiere cumplir su sueño. ¿O es que nos hemos olvidado de esa sensacional idea-fuerza que ha de borrar del mapa el uso de la fuerza? La Alianza de Civilizaciones, en efecto, forjará la hermandad de los opuestos, acabará con los conflictos, limará los recelos, pondrá punto y final a la miseria. Pregúntense, por tanto: ¿Qué falta hará la OTAN después de ese momento? Ninguna, por supuesto. De ahí que el desalmado «mister» Bush y sus peones de esta orilla del océano establecieran una suerte de cordón sanitario en torno a Zapatero. De ahí ese retrato de Robinson Crusoe en la mesa desierta sin nadie que quisiera hacer de Viernes. Lo cual, si bien se piensa, tampoco es tan extraño porque el día de autos era un jueves.
O sea, que el presidente, aún en funciones, en los asuntos de política exterior funciona igual que siempre. Con la misma frivolidad que de costumbre, con la misma desgana, con similar ausencia de criterio. Sigue siendo el niñato maleducado y pelma al que sacas de casa y, sin querer queriendo, invariablemente te pone en evidencia. Ciro Alegría dejó escrito que el mundo es un lugar «ancho y ajeno». El señor Zapatero -que no es hombre de mundo y cuya estrechez de miras linda con lo cateto- opina que una cumbre es algo parecido a un torneo de tenis y que, atendiendo al ranking de naciones, a él le corresponde ser cabeza de serie. Eso, indudablemente, es cierto. Pero, por mucho que susciten la expectación de un «Grand Slam» dado el tronío de los contendientes, las relaciones internacionales se rigen, a la postre, por las normas vigentes en la Copa Davis. Si Sarkozy salta a la pista, «la France» es la que juega. Si Merkel gana un punto con un saque directo, Alemania es quien suma, no la señora Merkel. Y si Rodríguez Zapatero la pega de revés y envía la pelota a hacer puñetas, nos la pegamos todos. Y ahí nos duele.
El señor Zapatero identifica el atlantismo con algo indefinido que está entre «Nunca Mais» y el marisco gallego. Y respecto al papel que ha de representar España dentro de una Alianza cada vez más compleja, sin novedad en el frente: mínimo compromiso, riesgo cero. La única alianza que considera el presidente es la que afecta a los nacionalismos periféricos que, sin ser todavía política exterior, va camino de serlo. El papelón de Bucarest, a fin de cuentas, no es más que otra torpeza sepultada en el atiborrado panteón de las torpezas. Y una mentira más, continuando con la dieta. Antes de viajar a Rumanía, Zapatero anunció a los cuatro vientos que iba a tener un «tête à tête» con «mister» Bush y que ambos harían borrón y cuenta nueva. Un golpe de efecto que estaba destinado al consumo interno. ¿Cabe escenificar mejor una legislatura «distendida» que aflojando la tensión con Norteamérica? Pero George W. Bush ni olvida ni perdona. Tampoco lo hará quien le suceda.
http://www.abc.es/20080407/opinion-firmas/cordon-sanitario-contra-zapatero_200804070250.html
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