viernes 11 de abril de 2008
Zapatero a la segunda
Pablo Sebastián
Si hoy hay sorpresa, y tanto CiU como PNV no están por la labor, hoy será elegido José Luis Rodríguez Zapatero presidente del Gobierno por mayoría simple de los diputados, tal y como parecía previsto. Lo que no es ningún desdoro y ha sido interpretado por el PSOE como algo muy positivo porque interpretan que, en esta legislatura, el presidente renueva su mandato sin especiales hipotecas con los partidos nacionalistas, en contra de lo que ocurrió y marcó la pasada legislatura, que parece demasiado lejana pero que aún está a la vuelta de la esquina con todo lo que arrastró de tensiones y de rupturas entre los españoles.
Porque es verdad que, en su discurso de investidura y en los debates que le siguieron, Zapatero ha moderado sus mensajes y sus modales, como si fuera cierto que ha aprendido de sus propios errores, que fueron muchos, y de las consecuencias que para España, su Gobierno y su partido tuvo el pacto de Zapatero con la Esquerra Republicana e Izquierda Unida, dos partidos que fueron duramente castigados en las pasadas elecciones y que metieron a Zapatero en todos los charcos posibles. Poniendo en tela de juicio hasta la mismísima identidad y unidad de España, tras remover los recuerdos de la Guerra Civil y abrir la senda de la insolidaridad y el enfrentamiento entre las distintas regiones y comunidades españolas. Sin olvidar el disparate de una demencial negociación política con ETA, fallida, plagada de mentiras y de concesiones políticas y judiciales que dejaron en pañales el Estado de Derecho y la dignidad nacional.
Como no conviene perder de vista el empeño de Zapatero y de su Gobierno en negar el alcance de la crisis económica que ahora se cierne sobre el cielo español como una gran amenaza en la que se unen la crisis financiera que viene de Estados Unidos con la subida de los precios de las materias primas —el petróleo batió ayer otro récord— y el estallido de la burbuja inmobiliaria de nuestro país, que se veía venir, sin que el Gobierno tomara a tiempo las medidas que debió adoptar para prevenir los efectos de esta gigantesca ola, cuyas consecuencias nadie se atreve a predecir, pero que los analistas internacionales —como los del FMI— ya sitúan en un crecimiento de la economía española por debajo del dos por ciento, lo que anuncia una pérdida importante de empleos en nuestro país.
La economía, una vez que parecen aparcados los disparates confederales de Zapatero —lo que está por ver y pendiente del pretendido y nuevo Estatuto del País Vasco—, será el problema principal al que se enfrentará el nuevo Gobierno socialista, sobre el que se pronostican pocos cambios, lo que da una idea una tanto contradictoria con el mensaje de la rectificación que se anuncia desde el PSOE. ¿Cómo van a cambiar de política y modales los mismos ministros que años atrás protagonizaron los errores de la pasada legislatura? La respuesta de los optimistas se centra en que el que cambiará es Zapatero y eso va a garantizar todo lo demás. El tiempo lo dirá, pero nada garantiza que los que durante cuatro años hicieron mangas y capirotes ahora rectifiquen y se comporten como nunca se quisieron comportar.
http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=11/04/2008&name=manantial
viernes, abril 11, 2008
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