jueves, abril 10, 2008

Pablo Sebastian, Cobo le para los pies a Aguirre

jueves 10 de abril de 2008
Cobo le para los pies a Aguirre
Pablo Sebastián
Con la mentira en los labios y la sonrisa forzada, Esperanza Aguirre se ha quejado de las palabras de Manuel Cobo, vicealcalde de Madrid, en las que acusaba a la presidenta madrileña de deslealtad al PP y a su líder Rajoy, en pleno debate de investidura, por causa del “espectáculo” que está montando con su cacareada candidatura a la presidencia del PP, que, según Cobo, no es capaz de presentarla por falta de apoyos en el partido. Se lamentaba la “lideresa” del PP madrileño de tan certera crítica, que corrió como reguero de pólvora encendida entre los dirigentes del PP, con él falaz argumento de que sólo ha declarado que, por ahora, lo de su candidatura “no entra en sus planes”.
Aguirre está convencida de que ella es muy lista y los demás son idiotas. Pero que Aguirre diga, a estas alturas, que no entra en sus planes quitar el sillón presidencial del PP a Rajoy no lo cree nadie. Es más, desde hace más de un año tiene abandonado el gobierno de la Comunidad de Madrid y no se dedica a otra cosa —basta revisar su agenda—, inundando los medios de comunicación con cualquier pretexto, sin olvidar aquí su chantaje a Rajoy durante la redacción de las listas del PP por Madrid, o la persecución de Gallardón en la gestión de la capital de España. Y qué decir de todas sus andanzas “liberticidas” y del uso que hace de sus agitadores mediáticos, de El Mundo, la COPE y Telemadrid —los “sicarios liberales”—, encargados de liquidar a cualquier competidor que se atreva a cerrarle el paso o a quitarle tan ansiado sillón. Si se atrevió a faltarle el respeto al Rey, qué no hará la presidenta madrileña, aunque se ponga en evidencia, para continuar con su desmedida ambición.
Por eso se puede equivocar Manuel Cobo cuando afirma que Aguirre no se atreverá a presentar su candidatura —aunque puede que el vicealcalde lo que pretenda es que la presidenta se lance de una vez—, porque eso es superior a sus fuerzas. Además, ¿no ha dicho Aguirre lo de “no me resigno” hasta la saciedad? Pues, si no se resigna, que se presente de una vez, porque, de lo contrario, quedará como revoltosa y cobarde, ante todo el partido y ante los suyos también. O ¿está jugando otra vez a la cosa envidiosa y ridícula de si va Gallardón, yo voy también?
Además, en su derecho está de presentarse como candidata a la presidencia del PP, y bueno sería para ese partido que hubiera dos o más aspirantes a dicho cargo. Pero el juego sucio al que nos tiene acostumbrados Aguirre, en la política y los medios de comunicación, merecía que alguien levantara la voz como lo ha hecho Cobo. Aunque mejor y justo hubiera sido que eso lo hubiera dicho Rajoy, pero eso no es lo suyo; más bien al contrario, lo que acaba de declarar el derrotado líder del PP es que “a mí, sobre esto, no me van a oír nunca”, huyendo, como es habitual en él, de su responsabilidad. O por lo menos debió frenar a Aguirre el secretario general, Acebes, que nadie sabe a qué se dedica y en cuya responsabilidad está el imponer orden en el partido y el respeto al líder —Rajoy todavía lo es—, al menos durante el debate de la investidura de Zapatero, que Aguirre quiso reventar para poner en valor su candidatura, siguiendo las instrucciones y alboroto de su claque, política y mediática, que no cesa de jalearla.
Y si Acebes ya está metido hasta el cuello en la conspiración de Aguirre contra Rajoy, como parece, pues que dimita con un poco de dignidad y siga el camino que le ha enseñado Zaplana, quien sí que está en su derecho de apoyar a Aguirre o a quien le dé la real gana. Pero lo que no puede pasar es que Acebes esté escondido, dejando hacer y actuando contra el líder del PP, que es lo que se desprende de su comportamiento.
Naturalmente, de todo esto, como de casi todo lo que pasa en el PP, tiene una clara responsabilidad Rajoy por no haber pedido la dimisión a Acebes y no haber presentado ese misterioso y nuevo equipo propio del que habla, y su candidato a la secretaría general del PP, volviendo a repetir los errores de las listas electorales y los portavoces del Parlamento, mientras la crisis del PP se pudre, día a día, por causa de su dejadez.
Lo más democrático sería que Rajoy ofreciera los apoyos institucionales necesarios a todos los que, con cierta entidad, pretendan ser candidatos en el congreso de junio del PP. E interesante parece que tanto Aguirre —sin más puñaladas traicioneras— como Gallardón, o Rato (si se atreve) se vieran las caras en el congreso del PP, con o sin Rajoy de candidato, porque da la impresión de que si estos tres saltaran a la arena, Rajoy ya no seguiría en el empeño. Y así, democráticamente, los delegados elegirían, libremente —y a ser posible sin el padrinazgo de Aznar—, a su presidente entre los líderes que están en boca de todos y que tienen una clara proyección nacional.


http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=10/04/2008&name=manantial

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