martes, abril 08, 2008

Marcello, Pepiño merece ser ministro

martes 8 de abril de 2008
Pepiño merece ser ministro
Llorando lo han visto por las esquinas de la sede central socialista de la madrileña calle Ferraz, diciendo, casi suspirando, que hay vida más allá de la política —y de las estrellas—, y que está pensando seriamente en anunciar su retirada, pero no inmediatamente, dentro de unos meses si Zapatero no lo premia con algo más, es decir, un ministerio. Quien habla así es Pepiño Blanco, el secretario de Organización del PSOE, que, con la boca pequeña, dice que ya tiene cumplidas sus aspiraciones políticas, que es lo que suelen decir los que quieren más.
Y está en su derecho José Blanco de aspirar a un ministerio del Gobierno de Zapatero, porque los buenos resultados electorales y la labor de defensa y ataque que ha desempeñado, desde la sede central del PSOE, en los años de la pasada legislatura ha sido importante, y en algunos casos crucial, para tapar, entre otras cosas, los graves errores de muchos ministros, incluso los del propio presidente Zapatero, que se metió en todos los charcos que tuvo al alcance de su zapatos.
O ¿piensa alguien que Blanco hubiera sido peor ministro que la Trujillo, Calvo, Álvarez, Sevilla, Espinosa, Caldera, Narbona, Clos, Montilla, Moratinos y alguno más? ¿Acaso no sería José Blanco un buen ministro de la Presidencia, con el rango de Portavoz del Gobierno, o algo parecido? Bueno, si a López Garrido le hacen secretario de Estado, a él, desde luego, le deberían nombrar miembro del Gobierno por muchos más motivos y poderosas razones.
Entonces, ¿qué broma es esa de Zapatero de andar con misterios con las personas que más fiel y eficazmente le han servido en los pasados cuatro años? Y lo mismo parece que pasa con Rubalcaba, que está hasta el gorro del Ministerio de Interior y que a lo mejor pretendía una vicepresidencia política de más postín y mejor vida, en pago a sus sufrimientos y gestiones políticas como el jefe de los bomberos de la Moncloa en lo del Estatuto de Cataluña y en lo de la negociación con ETA, donde Zapatero le ha dejado como a la chata.
Y puestos a engordar la lista de damnificados de Zapatero, ahí está el joven y brillante jurisconsulto de Canarias, Juan Fernando López Aguilar, al que Zapatero sacó del Ministerio de Justicia —para colocar al gran bronquista de Bermejo—, para que le arreglara al PSOE la crisis de las islas, donde Juan Fernando ha triunfado largamente y, por tanto, se ha ganado con creces su regreso al Consejo de Ministros.
Entonces, preguntamos: ¿castigará Zapatero a los mejores de su partido, tal y como ha hecho Rajoy con sus diputados del PP? El mal de altura que provoca el palacio de la Moncloa suele producir estos desajustes entre el Gobierno y el partido, tanto en el PSOE como en el PP. Y otra cuestión importante que convendría despejar: ¿acaso no es María Teresa Fernández de la Vega la que se opone y no quiere que Blanco, Rubalcaba y López Aguilar entren en el Gobierno, porque le disputarían a ella el espacio político y la relegarían al ámbito de lo social? Cherchez la femme.

http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=08/04/2008&name=marcello

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