jueves, abril 10, 2008

Juan Urrutia, Arte asesino

jueves 10 de abril de 2008
Arte asesino
Juan Urrutia
H AY ocasiones en las que la empatía hace que se te encoja el alma ante determinados hechos. Cuando uno conoce lo que es el sufrimiento no entiende porqué hay individuos empeñados en provocárselo a los demás. Queridos lectores, haré un esfuerzo por tratar el tema de esta semana de forma reflexiva, aunque no sea precisamente lo que me pide el cuerpo. Lo intentaré porque imagino que si hubieran deseado leer un exabrupto habrían encendido el televisor en lugar de acudir a Vistazoalaprensa. Entremos en materia y que este sórdido teclear se acabe pronto. El año pasado se celebró Bienarte (Bienal Costarricense de Artes Visuales) y durante dicha exposición se produjo un hecho que descalifica a su autor, Guillermo Habacuc Vargas, como ser humano: el “artista” recogió a un perro abandonado, lo ató a la pared de la galería frente a un texto escrito con comida para perros que rezaba “eres lo que lees” y dejó morir al can de sed e inanición frente al delicioso mensaje. El joven autor desatendió las escasas peticiones para que liberase al animal. Obviamente éste no falleció de inanición sino de sed, ya que, aunque sin comida se puede vivir un tiempo relativamente largo, sin agua la muerte sobreviene pronto. Es una forma absurda y extremadamente cruel de morir. No voy a entrar en detalles sobre lo doloroso que puede llegar a ser dicho proceso, no les contaré cómo el cuerpo va acusando la falta del líquido elemento en sus diferentes órganos, me limitaré a decirles que resulta una agonía lenta y un bestial tormento. Al sufrimiento físico hay que añadir, claro está, la angustia mortal de la víctima. El hecho en sí resulta abominable pero no extraño. El mundo está poblado de presuntos seres humanos que merecerían disfrutar de un masaje genital aplicado con un erizo adulto por cómo torturan, no sólo a perros, gatos y otros animales, sino también a sus propios congéneres, es decir, a hombres y mujeres. Lo que convierte este acto de extrema crueldad en algo verdaderamente grave es que al señor Vargas le han otorgado un galardón y le han invitado a hacer lo mismo este año dos mil ocho. El ser humano evolucionó desde el mono (es una pequeña inexactitud, digamos que tenemos ancestros comunes) a nivel físico e intelectual, cierto. Éramos simios y nos erguimos, nuestros cráneos crecieron y aprendimos cosas de las que ningún otro animal era capaz, por eso sobrevivimos dentro de un mundo hostil para seres tan mal preparados en lo que a la autodefensa se refiere. Una vez llegados a este punto, tras un proceso de varios millones de años, comenzamos a evolucionar de manera asombrosamente rápida. Nuestra evolución fue diferente a la de otros seres con los que compartimos planeta, fue cultural, no física. Pervivimos por las soluciones que somos capaces de idear y creamos arte que deleita nuestros sentidos y nos evade de la ansiedad cotidiana. He aquí el peligro de que la tortura y absurdo sacrificio de un pobre perro callejero se convierta en arte. Hacía dónde creen que caminará una sociedad que contempla la crueldad como un bien preciado. El desprecio a la tortura va implícito en nuestra naturaleza. Si somos capaces de acudir por diversión, por evasión o relajo al triste espectáculo que supone el progresivo hundimiento en la desesperanza y la paulatina destrucción física de un inocente animal, entonces es que hemos dejado de ser lo que éramos, nos vemos inmersos en una involución hacía la bestia más sanguinaria. Quizás sea así, no lo descarto, pero si lo que nos mantiene en este salvaje mundo es nuestra capacidad para formar sociedades hasta cierto punto solidarias, aquello que nos llevará al ocaso será nuestra transformación en seres indignos de pertenecer al reino animal. Como decía antes, Guillermo Habacuc Vargas es un imberbe psicópata capaz de actos atroces por fama y dinero. No será ni el primero ni el último, pero el respaldo de una importante galería de arte y de cientos de personas que visitaron aquella ejecución, eso si es como para perder la fe en la especie humana. Nota del autor Puede que se pregunten si es posible hacer algo contra esta demostración de sadismo. Sí, una página web recoge firmas para evitar la repetición de la barbarie relatada. Yo, por supuesto, ya he dado la mía. Éste es el enlace: http://www.petitiononline.com/13031953/ Si introducen el nombre de Guillermo Habacuc Vargas en YouTube podrán contemplar las imágenes de este triste suceso. Si les gustan los perros, o simplemente son seres humanos, no se lo recomiendo.

http://www.vistazoalaprensa.com/firmas_art.asp?id=4549

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