lunes, abril 14, 2008

Irene Lozano, Repespondan por favor

lunes 14 de abril de 2008
Respondan, por favor

POR IRENE LOZANO
«TODOS estamos invitados» es una película violenta a la que conviene llevar a los niños. Sin apuros por el trauma que puedan causar las imágenes: no hay carnicerías, degollinas ni cadáveres ensangrentados, sólo un par de artefactos incendiarios y cuatro tiros.
Resulta fácil explicarlo en un verso, como hizo Adrienne Rich: «También el silencio es opresión y violencia». Mucho más complicado es convertir esas siete palabras en una historia sobre lo que no pasa en la Comunidad Autónoma Vasca; los gritos que no se oyen en las aulas de la Universidad; las palabras que no se pronuncian en la calle, los comentarios que no se hacen en las sociedades gastronómicas, como señala aséptico uno de los comensales en la película: «Aquí no se habla de política».
Allí, los amenazados por ETA han de ser instruidos por la Policía autonómica acerca de cuestiones elementales de seguridad: «La mejor forma de protegerse es estar callado». Como la mayor parte de la sociedad vasca es aplicada, tiene la lección aprendida, pero siempre quedan algunos rezagados que necesitan clases de refuerzo. El castigo a su torpeza son los guardaespaldas que llevan tras de sí a modo de orejas de burro.
Gutiérrez Aragón nos pone ante los ojos la violencia sutil de ese gran silencio. De ahí que los protagonistas de su película, como en la vida misma, no sean sólo los que hablan, sino también los que callan. Ese silencio espeso construido entre todos, en otro tiempo secuela evidente de los consejos de la abuela en la dictadura -«tú no te signifiques, hijo»-, es hoy endémico en la vida política de la Comunidad Autónoma Vasca. El amenazado por ETA no sólo teme a la muerte. Tiene también miedo de que los amigos dejen de llamarle para ir de potes, y que nadie pregunte por él para no hablar de política. Siente la mirada furtiva de un colega que no le invitó a cierto congreso para no significarse. Es el terror de vivir una excepción que sólo deja un rastro de silencio.
Hace casi cincuenta años ETA mandó un tarjetón a todos los vascos: «Euskadi ta Askatasuna se complace en invitarle a la representación del drama «Matar a los enemigos del pueblo vasco», que tendrá lugar en las calles y plazas de Euskadi, en su Universidad y sus ayuntamientos, en sus comercios y sus iglesias, a una hora siempre intempestiva». Como anfitriones metódicos, no olvidaron incluir la fórmula protocolaria: (r.s.v.p.), répondez, s´il vous plaît. Gutiérrez Aragón retrata a los que han declinado la invitación en voz alta y también a todos aquellos que aún no han contestado, pese a que la vida de su vecino los interpela a diario. Todos estamos invitados. Se nos recuerda con urgencia imperativa: respondan, por favor. Porque la película no termina cuando el espectador abandona su butaca. Se sigue rodando en este momento.

http://www.abc.es/20080414/opinion-firmas/respondan-favor_200804140319.html

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