jueves 10 de abril de 2008
Razón de un aislamiento
Ignacio San Miguel
S E podría hablar de razones, pero pienso que hay una que campea sobre las demás de manera determinante. Estoy aludiendo, por supuesto, a la soledad en que se ha encontrado el presidente Rodríguez Zapatero en la reunión de la OTAN en Bucarest. Los comentarios se han centrado sobre todo en su falta de conocimiento de idiomas. Sin embargo, no resulta causa suficiente, porque para eso están los intérpretes, y allí estaba también Solana. Schroëder no hablaba más que alemán. Se ha comentado también la política exterior errática de España, que ha acabado causando desconfianza. Esto tiene más sustancia. Pero lo que yo me pregunto es si la OTAN tiene algo que ver con una mentalidad como la del presidente Rodríguez. Una mente que alberga ideas, o retazos de ideas, provenientes en gran parte de la filosofía de la revolución de los sesenta y refrendadas y apuntaladas por la obra de su filósofo padifista de cabecera, Philip Pettit y su teoría de la “no dominación”, no puede sentir la menor atracción hacia una alianza militar como la OTAN. Ni atracción ni simpatía, sino todo lo contrario. En él hay un poso indudable de antiamericanismo y antioccidentalismo, así como simpatía hacia el Islam, como ya lo ha ido demostrando en la legislatura pasada. Y precisamente la OTAN va a desplegar su escudo antimisiles primordialmente dirigido hacia un país islámico: Irán. País en donde surgió la idea de la Alianza de Civilizaciones que luego ha aireado tanto el presidente Rodríguez. País, cuyo proclamado pacifismo, tan amado por los progres, no le impide declarar públicamente que Israel debe ser borrado del mapa. País con el que el gobierno español mantiene, y desea seguir manteniendo, excelentes relaciones. Así lo demuestran las cordiales entrevistas de Moratinos con Ahmadineyad, y hasta las del ex presidente Felipe González. Las naciones europeas de la OTAN que, como alguien ha dicho, son “cobardes pero no idiotas”, ven con buenos ojos la colocación en sus tierras del escudo antimisiloes, antes tan denostado. La defensa de Europa está a cargo de Estados Unidos, lo cual puede ser muy irritante pero inevitable si no se quiere gastar dinero. Mucho del antiamericanismo que cultivamos en Europa tiene su fuente en nuestra dependencia. El aislamiento de Rodríguez proviene de persistir con infantil contumacia en unas ideas irrealistas y fantasiosas. Perjudiciales para España, sin duda. Los mandatarios de Europa conocen ya de sobra esta posición que no pueden tomar en serio. Existe, pues, un divorcio entre Rodríguez y el mundo occidental. Un divorcio causado por el mismo Rodríguez, y de forma contradictoria. pues con esas ideas no es sensato pretender, como pretende, ser admitido en el “corazón de Europa.” Quiere lo imposible y le cuesta cejar en su empeño. Posiblemente, la misma clase de explicación pueda hallarse en el simple saludo cruzado con el presidente Bush y la no celebración de unas conversaciones como se había anunciado. Resulta muy difícil de creer que Moncloa y el mismo Rodríguez Zapatero anunciaran a la Prensa que en Bucarest el presidente iba a tener una conversación con Bush sobre temas de interés bilateral sin que por parte del presidente norteamericano hubiese habido la menor indicación al respecto en la llamada telefónica que le hizo a Rodríguez para felicitarlo. A pesar de la irreflexión y el atolondramiento a que estamos acostumbrados, resulta increíble que sin la menor indicación de Bush, Rodríguez se inventara o imaginara esas conversaciones. Más razonable resulta pensar que si Bush se molestó en coger el teléfono para llamar a Rodríguez, cosa que no ha hecho durante los cuatro años de legislatura, sería para solventar la tirantez de unas relaciones, lo que incluiría una posterior conversación en Bucarest, como así se convendría en la conversación. Parece lo más natural. ¿Por qué, pues, el ostentoso desplante en la reunión? Aunque la OTAN sea una alianza militar entre naciones, y todas ellas tengan su voz y voto, la abrumadora participación de Estados Unidos en material militar y tropa se traduce en que, de hecho, las decisiones las tome esta nación. Si la OTAN intervino en su día en Bosnia y en Kosovo fue, ante todo y sobre todo, porque así lo decidió Estados Unidos. Son simples ejemplos En estas circunstancias, la propuesta de Rodríguez en Bucarest fue que la OTAN obrase en coordinación con la ONU. Perfecto. Eso era como decir que la inoperancia de la ONU se trasladase a la OTAN. Que una organización cuyos dos tercios está compuesto por naciones no democráticas, antioccidentales y antiamericanas, mangonease en una organización occidental y democrática. Sería quedar a expensas del veto de naciones como China o Rusia en el Consejo de Seguridad, afectando esta situación sobre todo a Estados Unidos, que quedaría como un gigante maniatado. Era una propuesta ideal para los enemigos de Estados Unidos y Occidente. Sólo que completamente irrealista y absurda. Sin embargo, susceptible de irritar al mayor interesado. Se puede imaginar a Bush recordando pasadas provocaciones (si es que por un momento las había olvidado) y pensando: “Este hombre es insoportable. Imposible sostener con él una conversación constructiva. No hace más que darme patadas en las espinillas y luego quiere que mantengamos relaciones cordiales. Que se vaya a…” Y eso es lo que hizo. Marcharse antes de que se clausurara la reunión. Hizo bien. No tenía nada que hacer allí. El hecho de que Bush no le estrechara la mano cuando Rodríguez se la alargó, no sabemos si fue por inadvertencia o se trató de desaire deliberado. Es algo que quedará para siempre en el arcano de las relaciones internacionales.
http://www.vistazoalaprensa.com/firmas_art.asp?id=4546
jueves, abril 10, 2008
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