lunes 14 de abril de 2008
Un Gobierno de leales
Germán Yanke
“Un Gobierno inexperto”, se dice como crítica de urgencia al nuevo gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero. Pero es como no decir nada, ya que la inexperiencia del cargo, si se tiene la preparación para desempeñarlo, puede incluso ser una ventaja. Tiene cierta gracia, además, que alguno de estos aspavientos venga del PP después de la lista de portavoces adjuntos en el Congreso que nos ha regalado.
“Un Gobierno continuista”, ha dicho en concreto el líder de la oposición refiriéndose tanto a los nombres como a las políticas. Es verdad que las novedades, incluidos los récords (la primera vez que… la primera vez que, etc.), dan la impresión de que, en vez de encarar una nueva etapa con un nuevo equipo, se trata d remodelar el que ya tenía el presidente. Pero la remodelación no es baladí y parece responder a la conformación de un núcleo gubernamental que haga todavía más fuerte el poder del presidente, que le haga sentirse más cómodo. Si Miguel Sebastián será, junto a algunas ministras fieles, el contrapeso de Pedro Solbes, o si Carme Chacón se hace cargo de una cartera tan complicada como Defensa, no se puede negar que los amigos del presidente, los más cercanos y leales, toman posiciones importantes sin dejar a un lado los popes ya conocidos y ratificados en sus responsabilidades.
Pero la inexperiencia o el exceso de ella tendrá que juzgarse, a partir de ahora, en función de las políticas concretas del Gobierno y el modo de llevarlas a cabo. Los juicios, hoy, valen poco y, en la mayoría de los casos, son intencionados. Lo que tenemos, por contra, son los objetivos proclamados por el presidente para su actual equipo: la innovación tecnológica, el cambio climático y la igualdad son temas que pilotan sobre nuevas ministras, jóvenes y novatas, y otra, la que ocupaba la cartera de Agricultura, que ha crecido discretamente durante la primera legislatura.
Sin embargo, ninguna de esas cuestiones es algo aislado ni, en el fondo, pueden distraer de una línea política que se ha presentado como fundamental en este segundo mandado: los acuerdos en temas de Estado, algo que supondría una variación respecto al anterior no sólo en las maneras, sino en el fondo del asunto. Este equipo hecho a su imagen y semejanza, a las pretensiones de controlar personalmente la acción gubernamental, tiene un doble perfil ya que pueden ser subrayadas en su seno tanto la inclinación a los acuerdos como las exigencias excluyentes del pasado. En definitiva, el hilo conductor del Gobierno, de los nuevos y los veteranos ministros, es la fidelidad al presidente. Y de él, más que de sus colaboradores, dependerá sin duda lo que ocurra estos próximos años.
http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=14/04/2008&name=german
lunes, abril 14, 2008
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