viernes, abril 11, 2008

Ferrand, La española Rosa Diez

viernes 11 de abril de 2008
La española Rosa Díez

POR M. MARTÍN FERRAND
JOSÉ Luis Rodríguez Zapatero, que siempre resulta atípico e inesperado a fuer de ser previsible y de raíl, le reconoció a Gaspar Llamazares, en atención al número de votos que respaldan a IU, como «tercera» fuerza política en el Congreso. Considerar la representatividad de un grupo político en razón de sus votos y no por el de sus escaños no deja de ser una jaimitada, pero tampoco es un despropósito en un Parlamento de representaciones inciertas y escasamente parlamentario. Si le aplicamos tan original teoría a Rosa Díez, lideresa de UPyD, habrá que reconocerla, con un respaldo de más de 300.000 votantes, como la quinta fuerza en presencia dentro del hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo. Ella solita, con más respaldo numérico que grupos de tanto postín y predicamento como el PNV, es una referencia a seguir y considerar en esta nueva legislatura.
A pesar de sus errores cuando fue consejera de Consumo, Comercio y Turismo del Gobierno Vasco, con José Antonio Ardanza de lehendakari, siento especial debilidad por los modos, el carácter y la decisión de esta nueva figura de la política nacional. Entonces se atrevió a perseguir judicialmente la libertad de expresión del maestro Antonio Mingote, estrafalaria procacidad; pero ahora, superado el sarampión tremendista y obediente, es, o puede llegar a ser, el Pepito Grillo -la conciencia cívica- que le hace falta al recalcitrante bipartidismo partitocrático que, con más del 90 por ciento de los diputados, tiende a secuestrar del debate político lo que de verdad interesa a los ciudadanos. Aquello que hoy nos aflige y es, además, el cimiento del futuro nacional.
Su procedencia socialista le permite a Rosa Díez decir lo que debieran decir, y en alta voz, el PSOE y el PP; pero que, uno atrapado en el oportunismo y el otro en los complejos típicos de la derecha, no llegan nunca a enunciar con la debida resolución. Cuando Díez dice, como hizo en la pasada sesión de investidura, que «España se rompe si se rompe la igualdad» está haciendo sonar una justificada alarma que nadie quiere oír. «La supresión práctica del bilingüismo en el sistema educativo catalán, imitado en Euskadi y Galicia -dijo también la jefa de UPyD- impide la libre circulación de las familias que se enfrentan a la escolarización de sus hijos en una lengua distinta a la castellana». El problema del idioma no es baladí. No se trata de un capricho «españolista». Es el síntoma de la enfermedad.
A Rajoy y a Zapatero les ha salido un grano llamado Rosa Díez. Al primero le roba el discurso y al segundo le pone en evidencia. Mientras ambos se llenan la boca con la palabra España -Zapatero hasta el atracón-, Díez predica conductas que, desde el buen sentido, enlazan con la tradición común a las derechas y las izquierdas nacionales. Eso, necesariamente, tiene que hincharse. Ya veremos quién lo paga.

http://www.abc.es/20080411/opinion-firmas/espanola-rosa-diez_200804110249.html

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