jueves 10 de abril de 2008
Apuntaciones sobre el sexto gobierno de Franco
Antonio Castro Villacañas
E L 20 de julio de 1945, tres días después de haberse aprobado en las Cortes el Fuero de los Españoles, primera de las leyes que nacieron con el carácter de Fundamentales por integrar el núcleo político constitucional del nuevo Estado, Franco formó su VI Gobierno. No me es posible profundizar en estas apuntaciones sobre el contenido, la intención y el alcance del Fuero, que bien merece un estudio sereno y detenido. Me limito por eso a puntualizar que en realidad ésta era la segunda ley fundamental del franquismo, pues antes de ella se promulgó -el 17 de julio de 1942- la Ley Constitutiva de las Cortes. Ambas se hicieron con el propósito de construir "un nuevo orden político", no totalitario ni liberal-democrático, capaz de superar la dialéctica social y política establecida por la Segunda Guerra Mundial. El Fuero de los Españoles constituía una pieza esencial de ese Nuevo Orden. En la génesis de las dos leyes citadas y en la formación del VI Gobierno influyeron mucho diversos acontecimientos, entre ellos los siguientes: 1) la derrota de Alemania, que puso fin a la guerra de Europa; 2) el manifiesto lanzado en Lausana el 19 de marzo por don Juan de Borbón, conde de Barcelona, como pretendiente a la corona de España en su calidad de heredero de Alfonso XIII, para solicitar de forma pública y en el escenario internacional, que el general Franco le entregara cuantos poderes había recibido el 1 de octubre de 1936 de la Junta de Defensa Nacional para ganar nuestra guerra y construir un nuevo Estado; 3) la invasión del Valle de Arán por numerosas y bien organizadas milicias comunistas, procedentes de la Francia recién liberada por los americanos, que fueron rechazadas por el pueblo y las fuerzas armadas del citado Valle; y 4) la presencia activa de dirigentes y portavoces antifranquistas en la Conferencia de Paz de San Francisco, constituyente de la ONU. Veamos cuál fue la composición de este nuevo gobierno de Franco. En primer lugar debemos comentar el nombramiento de Alberto Martín Artajo como ministro de Asuntos Exteriores en sustitución de José Félix de Lequerica, pues significa la primera entrada en el Gobierno de España de un "demócrata cristiano" en la versión que de esta corriente política habia venido creando el Vaticano a partir de 1940, diferenciada de la surgida en España en 1931 tras la instauración de la Segunda República por ser la nueva más "tolerante" con las otras fuerzas laicas y radicales que la desde ese año había presidido aquí José María Gil Robles. Esa "tolerancia", fruto de una "comprensión" de cualquier idea ajena al cristianismo, puede considerarse que en su mayor parte era consecuencia de la derrota militar italiana y la caída de Mussolini y su régimen fascista. Las características propias de estas "apuntaciones" no me permiten profundizar en las grandes diferencias existentes entre ambas "democracias cristianas", entre Italia y España, entre Mussolini y Franco, y entre los movimientos políticos que encabezaban cada uno de ellos. Señalo simplemente estas: 1) la "democracia cristiana" de Italia no participó en la marcha sobre Roma que en 1922 dió el poder a Mussolini, ni en los sucesivos gobiernos fascistas; mientras que la "democracia cristiana" española tuvo una activa participación -desde su jefe, Gil Robles, a sus más humildes miembros, pasando por cualquier grado de dirigentes- en el 18 de julio, antes y después de tal fecha, y en todos los gobiernos de la España de Franco habidos desde 1936 a 1945; 2) España ganó su guerra e Italia perdió la suya; 3) Mussolini fue un político de origen socialista -y por ello partidista- que jugó a ser Jefe de Estado y general en jefe de sus ejércitos, mientras que Franco tuvo un origen militar -y por tanto "nacional"- que le llevó a ser político desde sus básicas posiciones iniciales de Generalísimo y Jefe del Estado; y 4) El fascismo, como cualquier partido político, no admitió nunca que dentro de él actuaran diversas corrientes o tendencias, algo que sí existió desde el primer momento en el franquismo y que constituye su esencia. Conviene recordar una vez más que Franco "entró en política" a partir del día 1 de octubre de 1936, pues cuanto hizo en tal campo antes de esa fecha solo puede calificarse como amagos o intentos de situarse personal y profesionalmente en unas u otras muy concretas circunstancias: proclamación de la Segunda República, revolución de octubre del 34, segunda vuelta electoral en la primavera del 36, preparación del 18 de Julio... Antes y después del Alzamiento, eran cristianas la práctica totalidad de cuantas personas y fuerzas integraron el movimiento político que se rebeló en contra de otro movimiento político, el que conducía la II República hacia el laicismo marxista. Solo a partir del 1 de octubre de 1936 pudo empezar a ser de algún modo franquista ese movimiento rebelde. Cristianos, y concretamente católicos, eran los dirigentes, los afiliados y los simpatizantes de toda la derecha política, desde la CEDA a la Comunión Tradicionalista pasando por el Bloque Nacional y los grupos monárquicos. Católica era también FE-JONS en su inmensa mayoría, y hasta los sectores lerrouxistas y republicanos que participaron en el Alzamiento eran también en gran mayoría cristianos. Buen ejemplo de todo ello nos lo da la activa participación en la política de los sublevados, durante todo el año 1936 y gran parte del 37, de José María Gil Robles y Manuel Giménez Fernández, notorios dirigentes del catolicismo sumiso al Vaticano, que años después encabezarían el muy minoritario sector demócrata-cristiano no colaboracionista con Franco. Es hora ya de volver a recordar la figura de Alberto Martín Artajo como persona representativa de lo que significó el VI gobierno de Franco. Pero, como por fuerza ello representa alargar en demasía el espacio de estas apuntaciones, mejor será aplazar ese recuerdo hasta la semana que viene.
http://www.vistazoalaprensa.com/firmas_art.asp?id=4544
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