jueves, abril 10, 2008

Jose Oneto, ZP en su segunda vuelta...

jueves 10 de abril de 2008
ZP en su segunda vuelta…
José Oneto
Por primera vez desde hace veintisiete años, febrero de 1981, un candidato a la Presidencia ha tenido que recurrir a la segunda vuelta para ser investido presidente del Gobierno.
José Luis Rodríguez Zapatero, que no ha conseguido en primera vuelta los 176 diputados necesarios para la investidura, volverá el viernes a presentarse para salir elegido, en esta ocasión por mayoría simple, según establece el artículo 99 de la Constitución española.
Zapatero, que tras un larguísimo debate administrado con generosidad en el reparto de los tiempos por el nuevo presidente del Congreso, José Bono, no ha querido hacer ningún tipo de concesión a los nacionalistas para conseguir su voto, cuando la realidad es que hubiera sido muy fácil obtener los votos de Convergència i Unió, Partido Nacionalista Vasco y el Bloque Nacionalista Gallego con sólo algún gesto de acercamiento.
Escarmentado por las concesiones que durante la legislatura tuvo que hacer a los nacionalistas, especialmente a los de Esquerra Republicana de Catalunya, y que estuvieron a punto de costarle las elecciones generales, el presidente del Gobierno en funciones ha querido dar una imagen totalmente distinta, ha hecho un discurso de investidura de rectificación en el que España, su “idea de España”, ha sido el concepto más repetido. Repetido hasta la saciedad sustituyendo el mensaje de la “España plural” por el menos polémico de la “España diversa”.
Ha pasado de defender que el concepto de nación es un concepto discutido y discutible, a solicitar para el Estado más competencia tanto en lo que se refiere al gasto público (el 50% corresponderá al Estado) como a reclamar para la Administración central los impuestos de Sociedades, en un proceso que tanto Izquierda Unida como los nacionalistas, sus antiguos aliados, han interpretado como un intento de recentralización utilizando además, según ellos, una “retórica de izquierda”, con medidas y proyectos de derechas.
Al final, la votación ha arrojado 168 votos positivos, 158 negativos y 23 abstenciones procedentes del Partido Nacionalista Vasco, Convergencia i Unió, Bloque Nacionalista Gallego y Coalición Canaria.
Es la primera vez en veintisiete años que se recurre a la segunda vuelta para la investidura de un presidente, la última fue en febrero de 1981, cuando la votación, en la investidura a segunda vuelta de Leopoldo Calvo Sotelo, fue interrumpida por el golpe de Estado que encabezaba el teniente coronel de la guardia civil Antonio Tejero Molina.
Posteriormente, Felipe González, con varias mayorías absolutas, no tuvo necesidad de una segunda oportunidad salvo en su último mandato, en el que contó con el apoyo parlamentario de Convergència i Unió.
Fue la misma situación que vivió José María Aznar en su primera victoria de 1993, cuanto contó, después de interminables negociaciones y cesiones (fue cuando confesó que hablaba catalán en la intimidad), con el apoyo de Jordi Pujol y Convergència i Unió y con el Partido Nacionalista Vasco de Xavier Arzallus, que siempre se vanaglorió de haber conseguido con Aznar mucho más que con cualquier otro presidente del Gobierno español.
Con el triunfo electoral del 2004, Zapatero, con una mayoría más escasa que la de ahora, se echó en manos de los nacionalistas, especialmente de Esquerra Republicana, se comprometió con un Estatuto, el de Cataluña, sin pactarlo con el PP, terminó políticamente con Pasqual Maragall, el ex presidente de la Generalitat catalana que apoyó su candidatura a secretario general del PSOE frente a José Bono, pactó con Artur Mas y no cumplió ese pacto, y estuvo a punto de precipitarse en el vacío en ese ejercicio que tanto le gusta de dar el triple salto mortal al borde del precipicio para, en el mismo borde, caer siempre en tierra firme. Según sus colaboradores, ese juego ya se ha terminado, aunque, conociéndole, puede recurrir a otros…

http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=10/04/2008&name=oneto

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