jueves, abril 03, 2008

German Yanke, La traca del PNV

jueves 3 de abril de 2008
La traca del PNV
Germán Yanke
Lo del PNV es de traca. Se habla mucho de dos almas, de dos actitudes, de dos programas políticos, pero se insiste poco en lo que políticamente significan sus contradicciones internas y cómo se resuelven en la vida política cotidiana y mucho, fruto de un viejo complejo, en la existencia de un perfil más proclive al entendimiento.
¿Qué resultado da la batalla interna en el PNV? Porque eso es lo que interesa a los ciudadanos y lo que debía interesar a otras fuerzas políticas que podrían entenderse o pactar con ese partido. Y el resultado se constata muy fácilmente. Ante la presentación de un proyecto soberanista, con consulta ilegal incluida, el sector —llamémoslo así— más moderado transige a cambio de mantener el poder interno meramente formal. A lo que llega, no como decisión, sino como argucia estratégica, es a decir que quizá, según en qué condiciones y con qué contrapartidas, podría proponer un retraso en los plazos de esa antidemocrática y esperpéntica autodeterminación. Otro ejemplo: ante la vergüenza de una alcaldesa de Mondragón, de ANV, que no condena el asesinato de un convecino, el socialista Isaías Carrasco, ese mismo sector moderado dice que no se puede consentir y que habrá que desplazarla del cargo y el otro, con el argumento de que a los amigos de ETA no hay que excluirlos sino enseñarlos (de “pedagogía” ha hablado el bruto de Joseba Egibar), se niega a la moción de censura. ¿Qué queda? ¿Qué queda como doctrina, proyecto y acción política del PNV? El plan de autodeterminación y la negativa a quitar la alcaldía a ANV.
Cuando se quiere, a toda costa, pactar con los nacionalistas puede venir muy bien recordar que hay un sector que no está de acuerdo con esas cosas. A la pedagogía con la Izquierda Abertzale, es decir, con el aparato “político” de ETA y con sus votantes, ya se refirió, por cierto, el presidente del Gobierno tras el atentado y los asesinatos de Barajas. Ahora sale Egibar para concretar el asunto defendiendo la tesis de que se trata de que jamás sean castigados y siempre salvados de sus fechorías. Cuando se pretende, sin embargo, tomar conciencia de la realidad no hay más remedio que reparar en que ese sector, por cobardía o por intereses, da su brazo a torcer y, a la postre, subraya y apoya esas decisiones.
Así que el primer problema es el del PNV, que debe reflexionar sobre su proyecto político, contrastarlo con la democracia y con la modernidad. Se ha dicho mil veces, pero nunca se pone a este partido, reiteradamente castigado en las urnas en los últimos tiempos, ante sus propias responsabilidades. El PSOE acaba de anunciar que, en el caso de la moción de censura en el Ayuntamiento de Mondragón, tenía el compromiso del PNV de apoyarla, lo que ha incumplido hasta ahora. Pero ese mismo día, se dice que a cambio de nada pero en realidad es a trueque de la indignidad, se le da un puesto en la Mesa del Congreso. Ahora el entendimiento, de cara a la investidura o de los pactos para esta IX legislatura, es, según a quien se escuche, “muy difícil” o “imposible”. El panorama es tan claro como incomprensibles los complejos ante los nacionalismos en general y el del PNV en particular.

http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=03/04/2008&name=german

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