viernes 10 de noviembre de 2006
Elecciones catalanas: reedición del trifásico
Miguel Martínez
D ESDE los círculos socialistas de Madrid se afirma que el PSC de Montilla dispone de autonomía suficiente respecto del PSOE como para hacer lo que le venga en gana en materia de pactos postelectorales. Y debe de ser cierto cuando Montilla, haciendo oídos sordos a las indirectas lanzadas desde Madrid, se ha propuesto renovar el trifásico –no me negarán mis queridos reincidentes que este término es mucho más alegre y festivo que el soso y tan manido tripartito- con ERC y con IC. Y uno, que se considera de izquierdas y a quien Montilla le cae bastante bien por considerarlo un tío listo y coherente, debería sentirse contento, no sólo porque Montilla -hijo de emigrantes andaluces como un servidor- sea Presidente de la Generalitat, sino porque las izquierdas gobiernen en mi Comunidad Autónoma con base en la premisa objetiva de que la mayoría de catalanes han votado a formaciones políticas de izquierdas. El matiz –y por eso utilizaba el condicional cuando les decía que debería sentirme contento- es que después de la pasada edición trifásica y con Carod –más peligroso que un neurocirujano con hipo- de nuevo al frente de ERC, no sabe uno hasta qué punto Montilla podrá atarlo en corto para evitar sus más que probables, probabilísimas, micciones fuera de maceta, que, por mucho que le lean de antemano la cartilla, de todos es sabido que la cabra tira al monte -y ruego no busquen comparaciones ni chistes fáciles entre Carod y las cabras, pues la locución no actúa en este contexto como metáfora sino como frase hecha-. A nadie se le olvida su ingenua reunión con etarras en el sur de Francia, ni su llamada al boicot a Madrid 2012, ni su actitud, ahora sí ahora no, frente al Estatut, que aún siendo todas ellas reprobadas por la mayoría de catalanes, con el Presidente de la Generalitat a la cabeza, generaron no pocos puyazos del resto de España, no ya hacia él, lo que hubiese resultado comprensible, sino hacia el resto de catalanes, cuando la mayoría de ellos poco tenemos que ver con las tesis de ERC (un 86 % de los que fueron a votar lo hicieron por otras opciones) y, menos aún, con las de Carod Rovira. Seguramente Zapatero hubiese preferido un pacto de “Sociovergencia” entre CIU y PSC porque probablemente ese acuerdo –quizás una pizca antinatural si se atiende, no tanto a los respectivos programas, sino al perfil de los respectivos candidatos- daría menos que hablar a la derecha y a la ultraderecha -y hago el distingo porque en algunas ocasiones (observen ironía en el siguiente matiz porque la tiene) no obedecen a las mismas siglas o a los mismos medios- cosa que contribuiría a moderar el clima de crispación que se avecina, que ya más de uno se está frotando las manos ante el panorama que se nos presenta, prestos a celebrar con alborozo los futuros despropósitos de Carod Rovira, habida cuenta de la propensión que el del bigote tiene hacia los dislates. Claro que un gobierno con Mas, por mucho que pudiese estar marcado de cerca por el PSC fastidiándole treses por cientos y otras cosillas sin importancia, le da a un servidor un poquillo de reparo, que amén de la pose prepotente del guapete Mas, el tema de repartir carnés de buen catalán asimilado entre los inmigrantes -como propugnaba Mas en campaña- asusta un pelín, que se empieza distribuyendo carnés de inmigrante, dando puntos por su buena voluntad integradora, y se acaba plantándoles una pegatina con una estrella de David –o una media luna, según el caso- en el abrigo, y pobre del que se la quite. Recordemos las declaraciones de Pujol –edición 130 de esta misma publicación y de este mismo autor- sobre su particular visión del mestizaje. Imagínenselo: Oficina de expedición de carnés de buenos catalanes asimilados. Ventanilla siete: - A ver ¿Usted es ya buen catalán o sigue en sus trece de africano? - Jambo. Pole Pole. Akuna Matata - Le quiten dos puntos a ése, que no hay quien lo entienda. Además lleva una camiseta del Recre en vez de una del Barça ¡Siguiente! ¿Y usted? - Excuse me. I’m british and I’m Barcelona on holidays. I need a map of the city. - Le quiten el carné ahora mismo al negro éste y lo manden de vuelta en un cayuco, que el muy degenerado ha aprendido inglés antes que catalán. Siguiente. Dios nos libre. A estas horas ya se están preparando –especialmente desde la Comunidad Valenciana- nuevos boicoteos al cava, que se acerca la Navidad (con venta de cava -casualmente valenciano- para sufragar los gastos de la campaña boicoteadora), y no será de extrañar que incluso antes de que Carod abra la boca, nuevos mensajitos SMS lleguen a los móviles de toda España apremiándonos a no consumir productos catalanes. Obviamente Montilla no debe tener toda la culpa de eso pero su menaje a trois –metafórico, por supuesto- con Carod y Saura, y, para ser más exactos, la inclusión de Carod en ese trío, les va a dar a los radiopredicadores y columnistas de siempre la excusa perfecta para cargar sus tintas y vomitar su veneno contra los catalanes por haber cometido la terrible desfachatez de no votar en sintonía con su ideario, que Ciutadans –para ellos pedía el voto el radiopredicador por excelencia- sólo ha obtenido un 3 % de los votos, o lo que es peor, un 97% de catalanes hemos ignorado las peticiones de la estrella de la COPE y hemos votado otras opciones, y tal desobediencia –sedición que diría Rajoy- no puede quedar impune. Y ya metidos en cifras no podemos obviar que los políticos sólo han sido capaces de movilizar a un 56% de los votantes, o sea que casi la mitad de ciudadanos con derecho al voto han pensado lo de “allá se las compongan”. Y reflexionando sobre este punto es opinión de un servidor que si bien es cierto que los políticos alguna culpa tendrán sobre la escasa participación, también es verdad que los ciudadanos, ante lo que se supone que es el Sanctasantorum de la democracia, debieran mostrar mayor entusiasmo y acudir a las urnas. Si los políticos no les han sabido atraer, qué mejor manera de hacérselo saber que apareciendo en el colegio electoral y metiendo en el sobre el dibujo –o la fotografía digital, que para eso estamos en el siglo XXI- de un dedo corazón erecto al viento. Predecir qué nos deparará a los catalanes nuestro nuevo trifásico no es sencillo. La sabiduría popular no resulta esperanzadora si nos atenemos a la conocida frase de “nunca segundas partes fueron buenas”, claro que también está esa otra que reza “de los errores se aprende”, y de todos es sabido que Jesucristo era dado a dar segundas oportunidades y qué mejor ejemplo que ése. Quizás Montilla debiera darle una segunda oportunidad a Carod dejándole clarito que ésta es la última. Por lo pronto, en la primera aparición pública, las tres cabezas visibles del trifásico abogaron por un gobierno estable, de entendimiento y de progreso. Si esta nueva edición trifásica fracasara, Montilla debiera agarrar a Carod del bigote y ponerlo nuevamente de patitas en la calle, darle las collejas que se merezca y entregarle el sillón a Mas diciéndole: “¿No querías ser Presidente? Pues toma, ahí va eso. Ahora aterriza como puedas”. Y los votantes debiéramos tomar nota de lo importante que es ir a las urnas cuando toque. En cualquier caso, un servidor, por su parte, se va a ir comprando la camiseta de la Selección Catalana de lo que sea, que eso seguro que da puntos, para cuando Carod haga pis de nuevo fuera del tiesto y el trifásico se desintegre, no sea que Mas considere que eso del carné de catalán asimilado para inmigrantes debe concederse con carácter retroactivo y afecte a inmigrantes de segunda o tercera generación.
jueves, noviembre 09, 2006
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