jueves, noviembre 09, 2006

Los vascos de Cudillero

viernes 10 de noviembre de 2006
Los vascos de Cudillero
Antonio Parra
H AY mar bella como dicen por aquí – mar bella quiere decir algo revuelta- y sopla nordeste. Noviembre bello mes. Los erizos de los castañares alfombran las praderías y en la cacera de mi urbanización creció un humero (aliso). ¿Lo tirará la gran carrilona que están construyendo una autopista que perforará el monte de los abedules? Cuanta vida y cuanta naturaleza hemos de ofrecer en oblata como digna al progreso, pero bendito sea Dios estoy en Cudillero cerca de san Pedro La Ribera. Valame Dios y la virgen soberana aquellos san pedros. Mientras Cudeiro viva y mane la fuente el Caño bajará san Pedro a la ribera con Dios y todos los santos. La vida me hizo rodar a estos bellos parajes donde encontré la mejor paz el mejor paisaje las mejores fabes y el paisanaje mejor del mundo y esta tarde bajé a la ribera. Detúveme en el camarín del Cristo todo él de cristal y canté la Passio bajo el arco gótico. Chisporretaban los cirios y una paisana vino y dejó un manojo de cinco rosas junto a la Cruz de los Caídos. Cosas de Cudilleros el pueblo más bello del mundo un contrate. El alcalde es socialista buena persona y no está corrompido al menos de momento y no mandó quitar el catalogo de los caídos. Una lista de veinte o treinta nombres esculpidos casi en la roca viva. Yo quisiera que también colocaran las listas de los otros y eso se hará con el tiempo. Los de uno y otro bando murieron por una España y el Cristo gótico con estos pensamientos mientras entono mi cantinela en latín y creo que no me escucha nadie y además tengo las dimisorias para ello pues para eso me ordenaron de menores sonríe. Es un cristo con faldellín al que en este pueblo adoran y veneran. Que hermoso en estos tiempos laicos. Bajas por la cuestona y lo primero que te encuentras a mano derecha es el cristo gótico que rescataron de las aguas unos marineros y al que acudían los marineros a dar gracias después de los naufragios, las tempestades, las galernas. Mientras Cudillero viva…. La gente por aquí es muy original muy astur y muy española y con mucho remango. El pueblo más alegre y jaranero de todo el litoral. Se vive esa alegría y esa bondad que da la mar. Este es el Cristo ante el cual rezaba José el protagonista de la novela de Palacio Valdés. Un texto inmortal. Las fuerzas del bien y del mal luchan en el barranco en el bocho y vence el amor al odio y el piloto de altura sobrevive a la tempestad. La novela que leí cuando era niño la he vuelto a repasar estos días y he encontrado algo de mis sueños en sus páginas. El protagonista era hijo de un vasco que vino a aquí a una costera dejó encinta a una moza y se volvió para Bermeo. Cudillero es el pueblo más vasco de Asturias y Palacio los define como hombres tiernos, valientes, silenciosos, trabajadores que no se emborrachan que cantaban zorzicos en la ribera donde ahora está el pantalán donde cabecean los yates. Tengo en Cudillero amigos de estirpe vascongado – ninguno tiene que ver con esos carniceros como de Juan Chao de la Eta maketos todos ellos. El vasco es valiente y nunca mata por la espalda. El más español de entre los españoles. Que se lo digan a mi amigo Nacho Garay el del kiosco de la plaza o Juan Carlos Iturripe y a sus hermanos. De Luis Iturripe el padre ya hablé hace muchos años en un reportaje. Era un personaje que desembarcó en Asturias y parecía sacado de una novela de Pío Baroja. Alto, trabajador con un cráneo bello y poderoso amante de su familia y de su mujer Ludivina que para mi fue una santa una verdadera santa del Reyallo. Iba a la atura y al bonito. Tuco una lancha como José y sobrevivió a la galerna del año 60 del pasado siglo que diezmó la flota del Cantábrico. Hoy estuve en el cementerio y recé ante la tumba de este gran piloto de altura Louis Iturripe y de su esposa Ludivina Arnaldo Feito. Luego bajé a la mar depuse de besar al Cristo – es un Cristo más antiguo que el de Candás- a la hora en que volvían de arribada las lanchas. Los carpinteros de ribera carenaban mis sueños y a mi mente venían vocablos marineros escota y driza y me senté en el carel de una barca varada. Está terminándose la costera del bonito. Luego vendrá la del besugo por Navidad y algunos días quedan para comenzar la merluza del pincho. Arría la vela y avante toda. Este es territorio de la gran marina española. Vascos y asturianos junto con los lusitanos fueron los grandes navegantes ibéricos. Los gallegos van por su cuenta. Lo suyo es la pota y el calamar en los mares difíciles. Aquí se navegaba con vela latina hasta hace poco y las embarcaciones llevaban cuatro: el trinquete, la cebadera, el borrinquete y la de la unción. La denominaban la de la unción porque sólo se izaba en casos extremos o desesperados. Vela y driza y palo mayor pero cuidado con el viento. Si no se gobierna la vela como dios manda zozobra la barca. Pero eso lo explica bien esta fabulosa novela de Palacio Valdés – es el mayor novelista de los asturianos junto con Clarín que encuentra el fulgor del genio la palabra sorpresa o la definición mágica y Pérez de Ayala más endeble en los argumentos pero de una maravillosa prosa estilística que avanza a paso de buey duendo, poderoso y certero- pero en Palacio lo que hay es un gran oficio novelístico, una creación de caracteres como José o Demetrio que gracias a la pluma del artista son creados y viven una vida independiente. Hoy los novelistas ni se molestan en crear caracteres. Todos son iguales. Algo rencos, zopos, que se arrastran por las veredas del tópico. Los vascos de Cudillero me hacen tener esperanza en el triunfo del bien. Esos vascos de los que hablan los informativos no son vascos reales ni de carne y hueso como José o Iturripe o Nacho Garay. Y pues eso. Como la gente no piensa por sí misma. Tiene lavado el cerebro. Ay Cudillero amor. Me echo un trago de agua en la fuente el Caño y al subir me paro en el humilladero del Cristo y le echo un piropo a la Virgen del Remedio que está tan guapa en su edículo. A ella tampoco le faltan flores frescas en toda época del año. Como a nuestra Almudenita. Féliz día les deseo y la paz del Cristo el Cañu.

No hay comentarios: