viernes, febrero 20, 2009

Cesar Alonso, ¡Que parlamento!

¡Qué parlamento!

CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS

Viernes, 20-02-09
El mismo día en que se celebraba la huelga de jueces, la oposición pedía en el Parlamento el cese del ministro de Justicia por sus cacerías con Garzón. Rajoy no pidió la dimisión de aquél por el estado calamitoso de la Justicia y por su incapacidad para negociar con los jueces sino por la coincidencia de Bermejo y Garzón en una cacería. ¿Quiero decir con esto que no considero gravísima la reunión de Bermejo y Garzón en estos momentos de persecución del PP? La he denunciado en mis dos últimos artículos. Dicho esto ¿qué Parlamento con un poco de sentido común no se habría visto obligado a debatir acerca de la gestión del ministro precisamente el día en que se está celebrando la «huelga» del Tercer Poder del Estado? Dividido éste, por cierto, entre los jueces y el CGPJ que es su gobierno.
¿Acaso no es un signo suficientemente alarmante y una prueba abrumadora del mal estado de la Justicia que un ministro no haya sido capaz de llegar a un acuerdo con las corporaciones profesionales de la magistratura antes de llegar a algo tan políticamente desestabilizador como una huelga?
La sesión parlamentaria del miércoles fue esperpéntica por cuanto fue un canto al disparate, a la ausencia de criterios elementales... Una sesión monstruosa. Una parte del graderío gritaba «torero» mientras la otra silbaba. Los nacionalistas, callados. Y ¿qué estaba sucediendo en la calle en esos momentos? Mientras los jueces, de brazos caídos, seguían en las cafeterías un debate parlamentario ajeno a su huelga, centenares de personas seguían rastreando sin éxito el Guadalquivir a la busca del cadáver de Marta y la segunda generación de feministas democráticas preparaban la defensa de la ley que legalizará el aborto de las menores. De Bruselas y París nos llegaba la preocupación de Sarkozy por la desastrosa economía española que quizá vaya a necesitar la intervención de la UE.
Es posible que desde la UE pueda llegarnos medidas que impidan o alivien la tragedia pero nadie desde fuera podrá salvarnos política y moralmente, nadie podrá devolver el sentido común y la honradez a nuestra clase política.

http://www.abc.es/20090220/opinion-firmas/parlamento-20090220.html

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