viernes 7 de julio de 2006
Los asesinos se apoderan del Estado
Ismael Medina
E TA dio a Rodríguez un plazo de 27 días, que expiraban el 30 de junio, para que anunciara su claudicación ante el terrorismo. Pudo leerse en "Gara" (07.06.2006) portavoz mediático del conglomerado terrorista: "Dispone de sólo 24 días para lograr el milagro". ¿Y por qué el terrorismo califica de "milagro" el anuncio de unas negociaciones que comenzaron aún antes de que la matanza del 11 de marzo, seguida del golpe de Estado electoral del 14, entronizara a Rodríguez en el palacio de la Moncloa? En cualquier Estado medianamente constituido sólo puede considerarse como un aberrante "milagro" que el gobierno de la Nación claudique ante un pandilla de sangrientos bandidos, admita los plazos que el enemigo de su pueblo le exige para poner el culo y asuma sus exigencias secesionistas. Y de que el gobierno de Rodríguez las ha hecho suyas no cabe duda alguna. No de otra forma puede interpretarse esta frase lapidaria de Rodríguez al hacer pública la entrega del poder del Estado a los asesinos: "El gobierno respetará las decisiones de los ciudadanos vascos que adopten libremente, respetando los métodos democráticos, los derechos y libertades de los ciudadanos y en ausencia de violencia y coacción". Sólo desde un desmedido cinismo o desde una insuperable estupidez puede hablarse de derechos y libertades o de ausencia de violencia y coacción en la taifa vascongada. Rodríguez parece empecinado desde que accedió a la secretaría general del P(SOE) en componer a un mismo tiempo la figura de cínico y de estúpido. Un espécimen de esquizofrenia política cuyo más razonable destino habría sido un anticipado lazareto. Se preguntaba Pedro J. Ramírez ("El chofer de Antza". El Mundo, 25.06.2006): "¿Está Zapatero escribiendo su propia historia o cumpliendo el guión de alguien que él desconoce, pero que contaba de antemano con su mezcla de temeridad e idealismo, de ambición y audacia?". Una cuestión que puede plantearse de muy diversas maneras, la mayoría de ellas expuestas con reiteración en Vistazo a la Prensa, especialmente por lectores avisados que apostillan mis artículos en el Foro. Una cuestión de fondo, de otra parte, que pocos osan abordar en las plataformas mediáticas. Bueno es que la alusión a la existencia de un poder oculto tras de Rodríguez la avente el director de "El Mundo", del que cabría esperar una respuesta cuyo alcance conoce. Pero hay otras preguntas respecto al comportamiento antiespañol de Rodríguez que también reclaman cumplida respuesta. LA CONSPIRACIÓN CONTRA ESPAÑA VIENE DE LEJOS EL bandolerismo etarra, o nacionalmarxista, estuvo por primera vez contra las cuerdas y casi por completo bloqueado bajo el gobierno de Aznar. Fue posible gracias a una eficaz acción antiterrorista interior y al logro de una veraz colaboración internacional, indispensable sobre todo en el caso de Francia. La perseverancia en esa política antiterrorista habría conducido a la liquidación efectiva de ese bandolerismo residual, privado al propio tiempo del amparo de su brazo político ilegalizado. Incluso la guerrilla urbana quedó maniatada. Apenas si se registraron esporádicas acciones testimoniales de escasa envergadura. También el PNV se sintió políticamente acorralado y no le restaba otro espacio que el de una retórica secesionista escasamente efectiva. Los pactos suscritos entre el PP y el P(SOE) seguían vigentes y daban sus frutos cuando Rodríguez fue llevado a la secretaría general como resultado sorpresivo de una rocambolesca conspiración interna. A partir de ese momento comenzaron los movimientos subterráneos de aproximación al secesionismo vascongado. Debió servir de aviso sobre lo que se cocía la descarada defenestración de Redondo Terreros para sustituirlo por López, un sujeto mediocre, adaptable y ansioso por el retorno a un gobierno PNV-PSV. Y ahora se ha sabido que también a partir de ese momento se iniciaron, o reanudaron, los primeros contactos clandestinos entre el P(SOE) de Rodríguez y el conglomerado Batasuna-ETA, amparados por el gobierno nacionalista vascongado en el que la presencia de IU cumplía el papel de enlace. Llama la atención que ninguno de los Cuerpos de Seguridad del Estado ni el CNI advirtieran al gobierno Aznar de lo que se cocía entre bastidores. El gran fallo de los sucesivos ministros de Interior, y del director general de la Guardia Civil, cuyas gravísimas consecuencias comparecerían el 11 de marzo de 2004, radicó en no proceder a una severa depuración de la red subterránea construida por sus antecesores socialistas. PODERES EXTERIORES E INTERIORES ELIGIERON A RODRÍGUEZ COMO INSTRUMENTO PARA SUS FINES AÚN sin entrar en mayores detalles son suficientes los anteriores datos para convenir que concretos poderes interiores y exteriores habían seleccionado a Rodríguez como el hombre adecuado para llevar adelante una conspiración encaminada a la desintegración del Estado y de España en clave revanchista. Sólo un personaje ayuno de principios, carente del más mínimo sentido del Estado y cuya indigencia intelectual le convertían en una marioneta podría abordar sin resistencia alguna y total desenvoltura una conspiración que en cualquier otro país habría provocado reacciones intempestivas y su inmediata desaparición de la escena política. Pero al amparo de las muchas y calculadas ambigüedades de la Constitución de 1978 se había montado un sistema de totalitarismo particrático de índole clientelista en el que el buen vivir de una extensísima burocracia política y de un ancho margen para las corruptelas garantizaba una servil disciplina, susceptible de asfixiar cualesquiera asomos de libertad e independencia. Tampoco fue casualidad la creación de un aleatorio Estado de las Autonomías que primaba a los secesionismos catalán y vascongado mediante el privilegiado y recrecido reconocimiento de sus estatutos republicanos, al tiempo que promovía una desquiciada dinámica entre unas y otros taifas por alcanzar parejas concesiones a las reconocidas a los secesionismos "históricos". Ni lo fueron un laicismo desaforado, la destrucción de cualesquiera valores en la sociedad, una reforma penal que estimulaba la delincuencia y la inseguridad, la creación de un envilecedor poder mediático en manos del polanquismo o un sistema electoral que, salvo sorpresas, favorecía la existencia de gobiernos de mayoría relativa forzados a pactar con las minorías taifales. Algunos lo advertimos al hilo del enjuague constitucional y de los acontecimientos posteriores. Pero el sistema nos orilló y silenció con la entusiasta colaboración de no pocos columnistas que en los últimos tiempos se rasgan las vestiduras y recaen en parejos argumentos a los que entonces esgrimían contra nosotros. A todo ello se añadiría en los últimos años el repunte de bienestar consumista logrado por la eficaz política económica del gobierno Aznar, el cual, añadido a los ingredientes antes aludidos, estimuló una mentalidad social de índole hedonista y de desinterés hacia los problemas capitales de la propia existencia de España a la que ahora nos enfrentamos. EMPATÏA ENTRE LA CORONA Y EL SOCIALISMO OTROS factores favorecerían ese proceso conspiratorio que arrancó con el transaccionismo democratizador. Conviene aludir en primer lugar a la convicción de Juan Carlos I de que la perdurabilidad de la monarquía parlamentaria, a la que se filió prescindiendo de sus anteriores juramentos de fidelidad, había de consolidarse mediante la convivencia con un gobierno socialista, a imitación de lo que, por ejemplo, sucedía en Suecia. De ahí que favoreciera la voladura interna de la UCD, una vez cumplida por Suárez la tarea de desmontaje de la herencia recibida del régimen de Franco, acordada con el entonces Príncipe de España en 1969 ("Adolfo Suárez, hace 30 años", Jaime Lamo de Espinosa, ABC 03.07.2006). Es de sobra conocida la estrecha empatía, no sólo política, que creció entre el monarca y Felipe González. No sucedió lo mismo con Aznar, sobre todo cuando el PP logró una indeseada mayoría absoluta. Aznar no se avino al borboneo y amojonó con nitidez los límites entre las funciones constitucionales del monarca y los poderes legislativo y ejecutivo. Pudo abordar una necesaria reforma electoral y una revisión a fondo del poder judicial que garantizase una rigurosa independencia de la Justicia. También una clarificación de los poderes mediáticos susceptible de poner freno al monopolio polanquista. Tampoco, como antes apunté, procedió a una indispensable limpieza a fondo de los cuerpos de Seguridad del Estado que garantizase su profesionalidad y su ajeneidad a veleidades partidistas. Nada de insólito encierra que el monarca no se recatara en mostrar su satisfacción por la llegada de Rodríguez al poder. Y llama poderosamente la atención que esa afinidad perdure pese a la regresión del P(SOE) hacia el republicanismo frentepopulista y a su deriva hacia una incierta suerte de descoyuntamiento federal o confederal de la unidad de España, el cual pone en entredicho el futuro de la Corona. Nada de extraño tiene que algunos de los asiduos al Foro busquen una explicación en la pertenencia de doña Sofía al poderoso e influyente Club de Bilderberg o en la presunción de la pertenencia del monarca a la suprema logia Ark Royal. Abundan asimismo en las organizaciones de la red mundial de poder no pocos de los que, desde hace largo tiempo hasta hoy, participan en el juego de la deriva centrifugadora que ahora lleva adelante Rodríguez con inaudito descaro. CHIRAC, SCHROEDER, MOHAMED VI Y ANNAN NO PERDORARON A AZNAR TRES decisiones de Aznar en política exterior, todas ellas ventajosas para España, le valieron la enemiga de Chirac, de Schröeder y de Mohamed VI, con el añadido del corrupto secretario general de la ONU: la identificación con los Estados Unidos de Norteamérica y Gran Bretaña, aún antes de la reunión de las Azores; el tratado de Niza que bloqueó la hegemonía política europea de Francia y Alemania; y el resuelto apoyo al pueblo saharahui en sus aspiraciones de independencia de Marruecos, junto al aviso a Rabat de una posición de fuerza evidenciada en el incidente de Perejil. Chirac, Mohamed VI y Scröeder se la tenían guardada a Aznar y fue consecuente que se alinearan con la conspiración que debería conducir a la derrota electoral del PP y al acceso del títere Rodríguez a la presidencia del gobierno. Aznar anunció tras su primer triunfo electoral que sólo permanecería dos legislaturas al frente del gobierno y del partido. Y cumplió su palabra. Ya comenté en su momento que Aznar era consciente de la dinámica de la alternancia impuesta por el poder el mundial, a imagen de lo establecido en los USA. La suya fue una decisión pragmática. No es prudente enfrentarse al poder mundialista. Pese a que Rajoy carece de la entereza de Aznar y propende a la ductilidad, los sondeos de opinión advertían sobre el triunfo electoral del PP en los comicios de 2004. La ficción de la alternancia estaba en el alero. Era necesario cambiar a toda costa el signo de los resultados. Concretos centros ocultos de poder movilizaron sus mecanismos de intervención. Y el mismo sentido se movieron Chirac y Schröeder, necesitados de que España respaldara su política antinorteamericana, amén de Mohamed VI, al que el enfrentamiento de España con Bush daba la posibilidad de sustituirla como el aliado de los USA en el espacio geoestratégico asumido hasta entonces por el gobierno de Madrid. En este mismo contexto conviene recordar que, de acuerdo con una tradición política de concretas cancillerías europeas, los movimientos separatistas catalán y vascongado gozaron siempre de consistente protección exterior. Se pudo comprobar en la reunión de Munich de 1962, a la que asistieron representantes de los movimientos separatistas españoles, incluidos los de ETA, amén de socialistas del interior y otra fauna opositora al régimen de Franco. Se acordó entonces, con la oposición radical de Silva Muñoz y de Jesús Barros de Lis (su patriotismo les costaría la marginación democristiana ya en los albores de la falsa democratización), que serían reconocidos los estatutos de Cataluña y Vascongadas aún antes de que se promulgara una nueva constitución partitocrática. Y así sucedió. Los constitucionalistas del 78 fueron fieles al mandato y de ahí el envenenado Título VIII, el establecimiento de tres escalones taifales o la vitriólica introducción del término "nacionalidades", tomado de la constitución soviética. Las bases de la conspiración disgregadora quedaban constitucionalmente asentadas. CONFLUENCIA DE INTERESES EN LA MATANZA DEL 11 DE MARZO CUALQUIER observador ayuno de prejuicios ideológicos o de dependencias partidistas que ponga sobre la mesa los datos que he enumerado, amén de otros que considero ocioso anotar, llegará a una doble conclusión, siquiera sea a título de hipótesis razonable: la existencia de una conjunción de intereses exteriores e interiores en impedir un triunfo electoral del PP y en poner el poder del Estado en manos de Rodríguez; y la convicción entre unos y otros de que ni lo uno ni lo otro se alcanzaría sin provocar un golpe de Estado encubierto, capaz de movilizar el voto emocional contrario al PP de un sector poco avisado y recién incorporado al censo electoral. Sólo desde esta perspectiva pueden tener sentido los objetivos políticos perseguidos con la matanza del 11 de marzo, a tres días de abrirse los colegios electorales. Y también, por supuesto, el esfuerzo desmedido del gobierno Rodríguez en manipular las pruebas de aquella sangrienta acción, en equivocar y bloquear la indagatoria judicial aún a costa del descrédito irrecuperable de la Fiscalía General del Estado o en borrar las huellas de la connivencia entre el presunto operativo islamista y ETA, descrita con abundante aportación de datos por la investigación periodística a la que sirvió de plataforma preferente el diario "El Mundo", aunque muchas de sus claves las revelara con anticipación el colaborador de Vistazo a la Prensa Matías Ros. Y de la que tampoco pueden desligarse las valiosas aportaciones de Luís del Pino en Libertad Digital y las añadidas día tras día en su blog. Es tópica la pregunta inicial que el investigador se plantea ante un crimen: ¿A quién beneficia? Análoga cuestión se propone respecto de las acciones criminales del complejo y enredado mundo del terrorismo. Y en concreto, respecto de la matanza del 11 de marzo en Madrid. Insisto en la señalización. El primero y principal fue a todas luces el P(SOE) de Rodríguez, ganador sorpresivo de unas elecciones que se le daban por perdidas. Las ganó sobre la sangre de las víctimas y su sórdida manipulación. Esta brutal evidencia alienta la sospecha de que el propio Rodríguez o algunos de su entorno decisorio eran conocedores, cuando menos, de los entresijos de la conspiración. A tenor de los acontecimientos posteriores se beneficiaron asimismo del genocidio en el interior de España los rampantes secesionismo catalán, vascongado y el emergente gallego. UNA CRONOLOGÍA REVELLADORA LAS últimas revelaciones sobre los contactos secretos sostenidos entre el P(SOE) y ETA con anterioridad al 11 de marzo nos sitúan ante una inquietante y clarificadora cronología: los contactos entre el nuevo socialismo revolucionario con el conglomerado batasuno, desde hacía dos años, cuando menos, a través de Eguiguren, intermediario permanente par el montaje de una falsa paz; el encuentro de Perpiñán el 4 de enero de 2004 entre ERC y ETA, con presencia de servicios secretos franceses y españoles, tras el que el bandolerismo etarra anunció una tregua circunscrita a Cataluña; y el acta de la reunión de la cúpula de ETA en febrero de 2004, durante la que se sentaron las condiciones para un acuerdo "de Estado" con un gobierno socialista. No me detendré en desmenuzar el contenido de las notas del acta de esta reunión incautadas por la policía francesa al terrorista José Ignacio Esparaza Luri pocas semanas después y con anterioridad a la matanza del 11 de marzo. Esta información ha sido ampliamente divulgada. Pero estas tres piezas clave de los arreglos subrepticios entre socialistas y etarras hay que unirlos necesariamente a los relacionados con los vidriosos comportamientos de ciertos grupos de la Guardia Civil, la Policía Nacional y el CNI en el periodo previo al 11 de marzo, las acciones de cobertura de ETA así como en la manipulación inicial de la indagatoria para engañar al gobierno del PP, entre ellas la llamada "caravana de la muerte", la condición de confidentes de un buen número de los procesados por el juez del Olmo, la poca o nula fidelidad de las versiones oficiales sobre la mochila de Vallecas, o los explosivos realmente utilizados y tantas otras irregularidades que el gobierno niega sin pruebas de convicción. O la revelación de un colaborador policial que el 14 de febrero escuchó decir a Ternera, en el aeropuerto de Francfurt que "se van a enterar los españoles de lo que somos capaces de hacer". Por si no fuera s suficiente circula por la red la noticia de que fue Balbino Saez Olarra, in geniero electrónico y miembro de la banda etarra Txirrita, fue el que preparó los móviles para las cargas explosivas, Y como guinda, el comentario de "Gara" al anuncio de las negociaciones con ETA hecho por Rodríguez ante los periodistas, y no desde la tribuna del Congreso de los Diputados, en la víspera de las vacaciones parlamentarias y de cumplirse el plazo establecido por la banda terrorista. Del conjunto de tantas llamativas coincidencia emerge una pregunta de gran alcance: ¿Qué sabe ETA de los entresijos de la matanza del 11 de marzo capaz de ser utilizado como chantaje a Rodríguez para que haga suyas las exigencias maximalistas del secesionismo vascongado? UN ANUNCIO DESLIGITIMADOR EL 30 de junio, reitero, se cumplía el plazo dado a Rodríguez por el conglomerado nacionalista-marxista de Vascongadas para que anunciara las "negociaciones de paz" bajo la amenaza, nada implícita, de que en caso contrario haría saltar la banca. Fue perceptible de inmediato el nerviosismo gubernamental ante la necesidad imperiosa de acelerar al máximo los pasos en la estrategia de la claudicación. Pérez Rubalcaba, el gran experto en alcantarillas políticas, se apresuró en reunir por separado a los portavoces de los grupos parlamentarios para anticiparles el inminente anuncio de Rodríguez saltándose a la torera el reglamento del Congreso, persuadirles de que tragaran el sapo y garantizarse el apoyo de todos ellos, menos el del PP, a esa nueva violación constitucional. Los españoles pudimos asistir atónitos a esa nueva escenificación del golpe de Estado del 14 de marzo. ¿Qué hizo desistir a Rodríguez del previsto y lógico compromiso de hacer anunciar en sede parlamentaria el comienzo de las negociaciones con la banda de asesinos y abordarlas formalmente con el respaldo de los votos que le vienen aseguran la mayoría? Quiso eludir el debate con Rajoy, aún a costa de chapotear una vez más en la ciénaga de la ilegitimidad, su medio natural de actuación política. Tampoco algún portavoz de los grupos minoritarios que lo apoyan parecía dispuesto a comprometer públicamente su anuencia a tamaño desaguisado. En vez de escabullirse con resobadas ambigüedades, como las contenidas en la declaración ante la prensa, a la que tampoco dio pie para preguntas, Rodríguez se vería obligado desde la tribuna del Congreso a responder, una por una, las preguntas derivadas de las condiciones impuestas por el conglomerado batasuno-etarra para la negociación, amplia e insistentemente divulgadas. Lorenzo Contreras las ha sintetizado en una de sus apabullantes columnas ("Adios, Marlaska, adiós". Estrella Digital 04.07.2006), con textos de fuentes batasunas, lo que me libera de entresacarlos por mi cuenta: - "Es imprescindible desactivar todas las medidas represivas y de excepción" - "Los aparatos del Estado no pueden condicionar ni el desarrollo ni el resultado del proceso". - "Contar con garantías suficientes de no injerencia por parte de los ,poderes del Estado español, sin ningún tipo de límites". - Rodríguez "debería ser coherente y empezar por respetar la actividad política de la izquierda abertzale". - "Respetar las decisiones de los ciudadanos vascos" puesto que los cauces legales "no deben ser entendidos como límite a la voluntad popular sino como garantía efectiva de que efectiva de que la voluntad popular se puede expresar libre y democráticamente, sin límite ni injerencias". - "Nosotros tenemos una fórmula propia" y "las garantías están en nuestro país, en nuestros ciudadanos, en nuestra militancia". - Y respecto de los medios de comunicación "que obedecen a intereses políticos y económicos muy concretos", exigencias muy precisas: "Sentido común (Š) no intoxicar ni mentir (Š) no utilizar filtraciones interesadas para desviar los contenidos y la dirección que tiene este proceso". RODRÍGUEZ SE PLIEGA AL CHANTAJE TERRORISTA LA declaración de Rodríguez ante los periodista, la cual tuvo la caradura de presentar como "institucional", eludió compromisos legales en vigencia, entre ellos, y además de eludir el debate parlamentario, no convocar el Pacto Antiterrorista y pasarse asimismo por el arco del triunfo la Comisión de Secretos Oficiales. De ella, y en relación con las condiciones impuestas al gobierno como precio a pagar por el Estado y por España, he de recoger y subrayar, lo que, al margen de sus cínicos brindis al sol, importa sobremanera: - "Precisamente al amparo de la resolución adoptada por el Congreso de los Diputados en mayo de 2005, quiero anunciarles que el Gobierno va a iniciar un diálogo con ETA manteniendo el principio irrenunciable de que las cuestiones políticas sólo se resuelven con los representantes legítimos de la voluntad popular. Así lo ha anunciado el ministro de Interior a todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria esta mañana. Quiero agradecer la actitud de todas la fuerzas políticas y quiero subrayar que la forma de realizar este anuncio a la opinión pública es responsabilidad exclusiva del Gobierno". - "Desgraciadamente ha persistido la violencia, la coacción y el terror. Tenemos la oportunidad de poner fin a esta situación y desde LOS principios democráticos les digo que el Gobierno respetará las decisiones de los ciudadanos vascos que adopten libremente, respetando las normas y procedimientos legales. Los métodos democráticos, los derechos y libertades de los ciudadanos y en ausencia de todo tipo de violencia y de coacción". - "La paz es una tarea de todos, la paz será fuerte si tiene profundas raíces sociales, si abarca el conjunto de la sociedad vasca. Por ello entiendo que los partidos políticos, los agentes sociales, económicos, sindicales, deben adoptar acuerdos para ese pacto de convivencia a través de los métodos del diálogo que estimen oportuno y, por supuesto, a través de los métodos democráticos para trasladar dichos acuerdos a los distintos ámbitos institucionales". - "Quiero desde aquí pedir para esa tarea la colaboración de los medios de comunicación, teniendo en cuenta el alcance del proceso que vamos a iniciar". "GARA" CONFIRMA LA CLAUDICACIÓN DE RODRÍGUEZ ESTOS cuatro pasajes del texto leído por Rodríguez responden fielmente a las exigencias de ETA y definen los términos de la claudicación. Fue consecuente que, de inmediato, expresaran su satisfacción los vencedores a través de un editorial de "Gara". Entrsaco del mismo: - "Es la primera vez que un gobierno español se compromete pública y oficialmente a respetar la decisión de los ciudadanos vascos sobre su futuro, reconociendo además que el acuerdo político compete a los partidos y agentes vascos a través del método que éstos decidan". - "Es obvio que el proceso comenzó hace meses, porque declaraciones de tanto calado y alcance como la del alto el fuego permanente de ETA y la del Gobierno español no surgen de la nada". - "Si alguien pretendía esgrimir todavía clichés y excusas manidas, cayeron el 22 de marzo con el anuncio de ETA, y ayer con la declaración de Zapatero". "La declaración del presidente Zapatero sitúa definitivamente el centro de gravedad del proceso político en Euskal Herría, y es ahí donde debe quedar". - "José Luís Rodríguez Zapatero, aunque expresó al final su compromiso absoluto con la Constitución de 1978, no la mencionó ni esgrimió en las partes realmente sustanciosas y centrales de su declaración(Š) Pero las cuestiones de leyes y marcos, ya se sabe, tienen su base en los acuerdos políticos, y es obvio que esas normas, la legalidad vigente, están ahí para ser cambiadas, en su caso, de acuerdo a la voluntad libre y democráticamente expresada de los ciudadanos vascos". - "Pero los estados español y francés tienen aún deberes por hacer. GARA publicaba este pasado lunes un grave balance represivo de los tres meses transcurridos del alto el fuego permanente de ETA. Cuando Zapatero subraya que "en ausencia de todo tipo de violencia y coacción", debería fijar la vista en sus servicios policiales y judiciales. A los compromisos deben seguir, en buena lógica decisiones que propicien las condiciones mínimas que permitan un debate democrático. Deben acabar las injerencias y los obstáculos que se están colocando en el camino, deben acabar los ataques al proceso de resolución". No tardó en sumarse a las exigencias terroristas el gobierno de la taifa vascongada. Azcarate, su portavoz, mostraría dos días después del editorial de Gara" su preocupación por los mensajes "contradictorios" de Rodríguez sobre el derecho de autodeterminación de los vascos. Y recordaría al presidente del gobierno revolucionario del P(SOE) que el tripartito en el poder de la taifa defenderá el cambio de la política penitenciaria y el acercamiento de los presos como instrumento de distensión. Conviene recordar al propósito que el presidente el PNV hizo circular el pasado mes de febrero una "declaración institucional" según la cual "no es negociable" el derecho de los vascos a la autodeterminación y que sin la aceptación por Rodríguez de ese requisito "no habrá normalización política". VOLADURA DEL ESTADO BAJO EL AMPARO DE LA FISCALÍA SÉ que todos los textos recogidos de unos y otros fueron conocidos en su momento por los asiduos a Vistazo a la Prensa. Pero he creído que su enumeración y confrontación poseen un alto valor pedagógico a la hora de valorar el alcance de la voladura del ya carcomido Estado de Derecho, la marginación de la puteada constitución de 1978, el desfondamiento de cualesquiera visos de legalidad democrática, el desprecio hacia los más de mil muertos y miles de víctimas añadidas de los crímenes terroristas y, en definitiva, la traición a España. Brutales desafueros todos ellos cuya responsabilidad alcanza no sólo al gobierno del P(SOE) sino también al conjunto de quienes por acción u omisión, servilismo o cobardía, sectarismo o bastardos intereses favorecen la política desintegradota de Rodríguez desde muy diversos ámbitos institucionales o no, incluidos sectores de la Administración de Justicia. La anterior alusión a la Justicia no es gratuita. Hemos asistido durante largo tiempo a un escandaloso ninguno por la Fiscalía General del Estado de las acciones judiciales del magistrado Grande-Marlaska contra Herri Batasuna, declarada fuera de la ley por el Tribunal Supremo. Sentencia que han desconocido y vulnerado con reiteración y chulería no sólo Otegui y su huestes vinculadas al bandolerismo terrorista. También el PSE de López, el PNV, el secesionismo catalanista y una variopinta progresía que succiona sin freno de las ubres del Estado que administran a su antojo el gobierno Rodríguez y cualesquiera de sus dóciles terminales. A la Fiscalía General del Estado no parece que le fuera suficiente postular la peregrina teoría de que la acción de la Justicia debe amoldarse a contingentes necesidades políticas como las derivadas de las negociaciones de Rodríguez con el terrorismo. Ni crearle obstáculos al juez Grande-Marlaska o a cualquier otra iniciativa judicial que contrariase la marcha de Rodríguez hacia una infamante claudicación del Estado ante los asesinos y sus cómplices. Una de las últimas salidas del tiesto de Conde-Pumpido en apoyo de los batasunos fue la de señalarles una cucamona para eludir la sentencia de ilegalidad del Tribunal Supremo: crear un nuevo partido al que el gobierno otorgaría patente de legalidad. Pero Rodríguez tiene prisa, mucha prisa, por llegar a un acuerdo de mera paz facial con el terrorismo para presentarse ante los españoles como redivivo Príncipe de la Paz, eso sí, republicano. Necesitaba con apremio avenirse al chantaje de los asesinos antes de que, como habían amenazado, destaparan la sangrienta letrina del "accidente" que le encumbró al poder. GARZÓN HACE CAUSA COMÚN CON LA FISCALÍA Y ENTIERRA LA HERENCIA DE MARLASKA Y en tan crítica coyuntura se reincorpora Baltasar Garzón al juzgado num. 5 de la Audiencia Nacional en el que le suplía Grande-Marlaska. ¿Mera casualidad? Garzón había prolongado hasta doce meses la excedencia que le alejó del avispero creado por sus propios y repetidos errores en sonadas instructorias, los cuales pagarían otros compañeros de la Audiencia Nacional y de los que él. ¡oh milagro!, siempre salió indemne. ¿Huída de su responsabilidad en un periodo caliente que le obligaría a definirse sobre las transgresiones del gobierno respecto de los chalaneos de Rodríguez, López y tantos otros con el bandidaje etarra? Garzón, que protagonizó atrabiñlirias incursiones penales en espacios hispanoamericanos, las cuales crearon no pocos problemas a la política exterior de España, no sólo aprovechó su prolongada estancia en los USA para estrechar lazos con influyentes "fraternidades". También se dejó ver en algunos países iberoamericanos con su más radical progresía, sobre todo en Argentina y Chile. No faltan quienes sostienen que Garzón persiste en su ya antigua aspiración a presidir el Tribunal Penal Internacional y que durante estos doce mees de oportunista ausencia de la Audiencia Nacional ha trabajado asiduamente para negociar respaldos. Y la intermedia de acceder al Tribunal Supremo como plataforma de prestigio para ese otro ambicionado salto. Pero en orden a lo que esconde su reincorporación al juzgado num. 5 de la Audiencia Nacional y el consecuente desplazamiento del magistrado Grande-Marlaska, tan incómodo para Rodríguez y sus huestes capituladoras, es obligado recordar que, en vísperas del retorno a España, hizo suya en unas declaraciones la tesis del Fiscal General del Estado de que la legalidad ha de flexibilizar su aplicación. para favorecer las negociaciones de paz emprendidas por Rodríguez. Y se le ha visto el plumero nada más aposentarse de nuevo en el juzgado de que es inamovible titular. López había anunciado a bombo y platillo una próxima reunión con los batasuoetarras para tender la alfombra sobre la que discurrirá la entrega de Rodríguez a los asesinos y al conjunto del secesionismo vascongado. Grande-Marlaska había bloqueado cualesquiera reuniones de este o parecido tipo. Y lo habría hecho también en esta ocasión. Pero en vez de Grande-Marlaska ya está Garzón en el juzgado num. 5. Era su prueba de fuego ante el poder revolucionario de Rodríguez y las víctimas del terrorismo. Como era de esperar, y es evidente que para eso ha vuelto, Garzón ha hecho suyo el criterio de la fiscalía que dirige Conde-Pumpido, según la cual "no resulta procedente en las actuales circunstancias adoptar medida alguna de suspensión o prohibición de la reunión". Arguye la fiscalía que, a tenor de informes policiales, el encuentro no lo convocó Batasuna-ETA sino el PSE. Y que el objetivo de la reunión es "aproximar a quienes estaban integrados en la ilegal Batasuna a la renuncia a la violencia y a la aceptación de las reglas democráticas del Estado de Derecho". A esto se llama rizar el rizo del sometimiento de la Justicia al totalitarismo revolucionario impuesto por Rodríguez. Pero a Garzón no parecen importarle lo más mínimo estas falacias dialécticas que convierten el Estado de Derecho en barro de alfarero, amoldable a las conveniencias del poder por muy espurias que éstas sean. También él practica la retórica genuflexa. Ha solicitado a la policía que le informe a posteriori sobre la reunión para conocer si la participación de los representantes de Batasuna-ETA puede ser considerada actividad orgánica de la formación ilegal. ¡Toma castaña!. LOS BANDIDOS NO SE REDIMEN CON SU LEGALIZACIÓN Y SIGUEN SIENDO BANDIDOS MI abuelo Felipe, que peleó siete años de guerra contra las huestes carlistas y luego, como guardia civil, persiguió el resultante bandidaje de la posguerra, no sólo carlista, me enseñó que, salvo muy contadas excepciones, los bandidos siguen siéndolo después que decaiga su ocasional cobertura política. Lo más duro y sanguinario del bandolerismo de nuestra posguerra, ahora exaltado como "maquis" republicano, lo integraban delincuentes salidos de las cárceles tras el triunfo revolucionario del Frente Popular, la mayoría de los cuales se distinguieron en zona roja por la comisión de atrocidades sin cuento. Hoy, al amparo de una desquiciada política de inmigración, las más feroces bandas criminales que actúan en España están integradas por quienes más sobresalieron en las brutales represiones, no sólo servias, que acarreó el conflicto balcánico o los que se entrenaron a sangre y fuego en las guerrillas narcomarxistas iberoamericanas. ¿Es presumible que el terrorismo etarra se convierta en franciscana hermandad una vez que Rodríguez les entregue el poder de la taifa vascongada, refuerce sus ansias anexionistas sobre Navarra y otros territorios adyacentes, les corone con los falsos laureles de demócratas y tengan acceso electoral al parlamento de lo que un día fuera la Nación española? Los hechos lo desmienten, pese a que Pérez Rubalcaba se empecine en convencernos de que se ha "verificado" reiteradamente que el bandidaje etarra ha renunciado a la violencia y sustituído el hacha y la serpiente por la picassiana paloma de la paz. El descubrimiento de que la vieja guardia de ETA, la que se consideraba reintegrada a la vida democrática, administraba los fondos provenientes del "impuesto revolucionario", confirma que, como sentenciaba mi abuelo, los bandidos siguen siendo bandidos con independencia de sus formas de actuación. NI HA CESADO LA VIOLENCIA NI LA PAZ SE GANA ARRODILLÁNDOSE ANTE EL ENEMIGO HA de tenerse por violencia todo aquello que "está fuera de su natural estado, situación o modo". Y también lo "falso, torcido, que tergiversa el sentido natural". Criterios aplicables a las acciones de la guerrilla urbana que se reactivaron tras el acceso de Rodríguez al poder y han seguido después que anunciarse su intención de negociar con el bandidaje etarra. Son asimismo violencia las extorsiones a empresarios que no han cesado en los últimos meses. También las persistentes violaciones de la legalidad por parte de Otegui y sus pandilleros. Y las reivindicaciones territoriales. Y las apelaciones a la autodeterminación, considerada inexcusable como pieza mayor de la negociación emprendida por Rodríguez. Y las violaciones constitucionales. Y los rudos desplantes de los asesinos en sede judicial, persuadidos de que la claudicación de Rodríguez les pondrá en la calle y los convertirá en el futuro ejército "gudari" de un Estado vasco. ¿Qué han "verificado" entonces el ministro de Interior y su policía afecta? Que ETA lleva un largo periodo sin matar, en parte por su asfixia policial interior y exterior durante el periodo de gobierno de Aznar. Y en parte por así haberse convenido cuando, aún antes de que Rodríguez accediera al poder "por accidente", comenzaron las negociaciones entre socialistas y batasunoetarras. Era la coartada imprescindible para la claudicación. ¿Y puede hablarse seriamente de paz cuando persiste la violencia? En ningún caso, una vez que, en términos políticos, paz equivale a "pública tranquilidad y quietud de los Estados, en contraposición a la guerra". Y una de dos: o se admite que el secesionismo vascongado, del que ETA ha sido desde el primer momento su brazo armado, está en guerra con España, tesis sostenida a ultranza por los batasunoetarras; o se acepta que la negociación inconstitucional emprendida por Rodríguez lo es entre dos Estados, lo que implica el reconocimiento previo de que la taifa vascongada configura un Estado, al menos en potencia. En uno y otro caso habremos de convenir en que, insisto una vez más, Rodríguez protagoniza un nuevo golpe de Estado, el cual le sitúa en condiciones inexorables de ilegalidad e ilegitimidad. CUANDO EL ESTADO CLAUDICA ANTE LOS ASESINOS LES ENTREGA EL PODER HACE algún tiempo, a raíz de notorias protecciones políticas, policiales e incluso judiciales a los batasunoetarras, en particular por parte del gobierno de la taifa vascongada, escribí que bien podría insertarse en los periódicos un anuncio de este o similar contenido: "Si quiere satisfacer sus instintos criminales, fíliese a ETA. Tendrá asegurada la impunidad". Después de lo acontecido durante los últimos meses, y más todavía tras la "declaración institucional" de Rodríguez y el satisfecho editorial de "Gara", el anuncio adquiere macabra versosimilitud. Los asesinos se imponen a sus víctimas, avanza el neofrentepopulismo revolucionario y España se va al garete. Podría haberme ahorrado esta extensa crónica, forzada por la acumulación de perversos acontecimientos y mi obligada falta a la cita de la pasada semana, con la reproducción integra de la carta dirigida a Rodríguez por Toñi Santiago. Pero me sirve para cerrarla este párrafo de la misma, a todas luces irrefutable y motivo bastante para que Rajoy y el PP admitan la existencia de un golpe revolucionario de Estado, el cual reclama, por mera congruencia, decisiones excepcionales: "Sr. Zapatero, quiero que sepa que con su cobardía, con su desvergüenza, con su indignidad, con su maldito talante, con su pacto con los etarras, con su declaración del día 29 de junio para iniciar el proceso de diálogo, usted, transcurridos casi cuatro años, ha vuelto a asesinar a (mi hija) Silvia".
jueves, julio 06, 2006
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario