jueves, julio 06, 2006

Antonio, el gitano, un hombre de Dios

viernes 7 de julio d e2006
Antonio, el gitano, un hombre de Dios
Félix Arbolí
C OMO andaluz, soy conocedor del mundo gitano. Allí, en mi inolvidable Andalucía, en mi querida “Tacita de Plata”, he sido testigo frecuente de su peculiar forma de vivir. Dicen que se sienten discriminados, pero no es lo cierto, ya que son ellos los que no consienten que un familiar, sobre todo femenino, se case con un payo y vaya a formar parte de su mundo. Si tal ocurriera la transgresora de esa ley no escrita, pero fielmente cumplida, se vería obligada a renunciar a su familia natural, a sus “gentes” (como dicen ellos) y a su raza. Y en más de una ocasión, sometida a una presión, incluso violenta, por sus propios hermanos, primos y hasta padre. ¿Quiénes pues, son los discriminatorios?. Ellos viven su mundo y sus costumbres, sin alterarse por lo que rija a su alrededor. Se consideran ajenos a toda normativa que no está contemplada en sus ancestrales costumbres, heredadas de padres a hijos, durante generaciones, sin necesidad de escrituras y cauces legales. He tenido y tengo contactos con gitanos. Unos más habituales y nada problemáticos, todo lo contrario. Otros, con cierta precaución, falta de confianza y hasta con enormes deseos de evitar su encuentro y alternancia. De todo hay en la viña del Señor y éstos no iban a ser una excepción, aunque muchos de ellos se empeñen en hacérnoslo creer. Si conducen, muchos van sin carnet, sin los permisos en regla y a toda mecha ( No todos, por supuesto, pero sí la mayoría). Que los detienen en un control, ponen cara de despiste, chapurrean en esa jerga un tanto difícil de interpretar y le hablan al agente como si se estuvieran dirigiendo al mismo ministro de justicia, con tal cúmulo de sumisión, encumbramiento a su autoridad y arrepentimiento ante su falta y escasa cultura e inteligencia que, en más de una ocasión, ablandan a la parte contraria y no pasa nada. La “fragoneta” continuará su carrera con sus “malacatones” y el gitano, muerto de risa, irá pensando en lo bien que ha interpretado el papel de lerdo e inculto para salvarse de la hecatombe. Luego resulta que si es un cantante famoso, un artista puntero o un bailaor brillante, pagará un buen abogado que logrará que su cliente salga victorioso y sin penas (judiciales), aunque se trate de un atropello mortal, omisión de auxilio a la victima y la viudedad u orfandad que su temeridad haya causado. Lo tenemos muy reciente en el caso Farruquito, que ni siquiera ha pisado la cárcel, donde cualquier payo, sin tantas agravantes, estaría purgando ya su delito. Pero claro, se trata de una figura famosa, que sería imperdonable aislar del escenario y deleite del público. El mundo gitano es bastante complejo hasta para ellos mismos. Los hay gitanos señoritos, adinerados, de saneada economía, por sus negocios de antigüedades, buenos cantes y bailes y hasta esa especial habilidad que tienen desde que nacen, para el negocio, el trapicheo y el encontrar la peseta, donde el payo, ni con gafas de aumento, es capaz de ver la moneda de quinientas. Y los llamados “pelones”, que son los que viven de la chatarra, de la venta ambulante en pequeña escala y otros menesteres que no dan para labrarse una fortuna, solo para ir tirando y tener contento y atendido al patriarca del clan. Entre ellos, existe una notable diferencia. No ya solo en el plan de vida, sino hasta en lo social.!Que no se le ocurra a un “pelón” intentar ligarse a la hija de un gitano rico o de familia de clase más alta!. Los hay trápalas y tironeros, que viven del chalaneo y el engaño, vendiendo “colorado” como si fuera el metal de l8 quilates. Los que hay que evitar a toda costa, pues como te cojan por banda u objetivo a desvalijar, ni la Virgen del Perpetuo Socorro te salva. Yo he presenciado en plena Gran Vía, ver descender de un taxi a cuatro gitanas, con sus clásicos mantos o paños liados a su brazo y tras unos instantes de reflexión y otear el panorama, elegir a la turista o japonés más despistado, incluso español o española, para seguirle a una distancia calculada y como cerco de leones a su presa, ir rodeándola, siguiéndola y hasta distrayéndola o empujándola, para que la situada detrás, con esa habilidad precisa, rápida y desconcertante, aligerarle el bolso, monedero o cualquier otro objeto disponible y de valor y luego, como arte de magia, desaparecer del entorno. Posteriormente, pasados los primeros momentos y viendo el campo despejado de la “poli”, iniciar nuevamente la operación con otra víctima. Cuando han reunido lo suficiente, volver a coger un taxi y regresar a su “guarida” para repartirse y contar las ganancias del día. Un comerciante que se atrevió a reprocharle su actitud y puso en alerta a la presa elegida, recibió toda suerte de insultos, pedradas a los escaparates y hasta intento de patadas por la más osada, sin que el pobre hombre pudiera hacer frente a tan hostil comportamiento. ¿Avisar a la policia…?. ¿Para qué, si cuando llegara ésta no habría rastro de ninguna de las delincuentes?. En el mundo gitano, tienen una gran influencia y enorme fortaleza las creencias religiosas. Primero, en Andalucía sobre todo, sus Cristo y Vírgenes, llamados de los “gitanos” que, es rara la localidad que no la tiene entre sus pasos de la Semana Santa. Son creyentes acérrimos y fanáticos exhibidores de su fe. Es raro el gitano que no luzca un medallón, cuanto más grande mejor, con la efigie de Cristo o de María. Pero en la actualidad, está ganando la partida y a marchas forzadas y adopciones numerosas, la iglesia evangélica, llamada de Filadelfia. Hay que ver con qué rapidez y fuerza se está haciendo con este mundo un tanto enrevesado y pintoresco. Conozco una familia, cuyo patriarca ha muerto recientemente, que es una auténtica delicia en su trato, conversación y manera de actuar. Tengo una confianza absoluta en su honradez y la sinceridad de sus sentimientos. Se mueven y no dudan en pregonarlo ante todos y en todo momento, siguiendo la voluntad y la ley de Dios, al que siempre están alabando y bendiciendo. A mi, como católico, me admira la profundidad de su fe y el cambio tan notable que ha experimentado sus vidas desde que iniciaron sus actos y cultos en la nueva doctrina. Más de una vez me han dado ganas de asistir a algunos de sus actos para comprobar personalmente el efecto benéfico, convincente y contundente que se opera entre los feligreses de esa iglesia. Cuando estuve enfermo y desahuciado médicamente, paralizado, en coma y más allá que acá, Antonio, el abuelo y patriarca, que se dedican a la relojería en el Rastro y a ellos encomiendo mis compras y reparaciones con entera confianza, le dijo a mi hijo que estuviera tranquilo, que había hablado con Dios, al que le rogaba por mí, y sabía que saldría de ese trance. Tenía plena seguridad cuando ni los médicos daban un céntimo por mi vida. Cuando nos vimos, nos abrazamos emocionados. Desgraciadamente, hace unos días, fue él quien nos dejó buscando ese trozo de gloria que se había ganado a pulso y con sus obras. Me enteré demasiado tarde y cuando ya todo había pasado. Me hubiera gustado ir a abrazar a sus hijos y nietos, con los que mantengo una sana amistad y acompañarlo en esos dolorosos momentos. Me ofrecí para asistir al funeral u oficio religioso en su iglesia, pero aparte de agradecérmelo, me dijeron que entre los actos de su confesión, no figuraban esa clase de ritos. Yo no tuve, como la tuvo él, ocasión de que me hablara Dios y me prometiera la recuperación de ese amigo que, según me contaba el mismo, había sido un “bala”perdido en su vida, hasta que Jesús le tocó y le ganó para su iglesia. Son una familia de la que uno se siente orgulloso conocer y tratar. Cualquier semejanza con los ejemplos anteriores no es ni pura coincidencia. Dios les ha ganado y ellos se han volcado en El con todo el peso de sus alegrías y penas, éxitos y fracasos, amores y decepciones. Alabado sea ese Dios capaz de obrar tales prodigios. ¡Cuantos payos y hasta meapilas tendrían que aprender de esta maravillosa familia gitana, donde Dios está presente en todo momento y lo tienen como vértice y objetivo de todas sus prioridades!. Deseo que esta artículo, escrito con el corazón, sea mi humilde y sentido homenaje a ese ser, Antonio, mi amigo, que fue capaz de trasladar el cielo y toda la gracia divina a una humilde casa y familia gitana. ¡”Qué Dios te haya acogido en su seno, mi inolvidable y querido amigo!.

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