jueves, febrero 18, 2010

Zapatero sigue de Carnaval

Zapatero sigue de Carnaval
09:51 | 18 de febrero, 2010

'Déjà vu'. Esta fue la sensación que dejó ayer el debate con la consabida serie de escenas.

Los trucos de Zapatero ya no engañan


El presidente escurriendo el bulto de su responsabilidad, dibujando un panorama de la economía que parece diseñado por un marciano, o proponiendo planes de choque francamente chocantes, ora por vacíos (¿en qué consiste apostar por “una política industrial para impulsar la renovación del modelo productivo”?), ora por tautológicos (¿hay alguien que no sea partidario de “mejorar la competitividad de la economía y fomentar el empleo”?). Y el permanente desencuentro con el líder de la oposición, que no quiere hacerse “corresponsable” del desastre, pero que estuvo en su sitio, con firmeza y argumentos. Poco se diferencian las nuevas medidas de Zapatero, en realidad botes de humo paga ganar tiempo, de las ocurrencias de los últimos meses (Plan E, Economía Sostenible). La única diferencia es que esta vez se anuncia una Comisión, integrada por Salgado y los ministros de Fomento e Industria. Magro consuelo: como reza el adagio parlamentario, si quieres bloquear un asunto no tienes más que crear una comisión.


Como pronosticábamos ayer, era todo lo que se podía esperar de Zapatero. Rajoy, en cambio, estuvo tajante y acertado cuando centró el problema: “España es un país serio; el Gobierno de su señoría, no” e indicó las únicas tres salidas que caben, dada la tesitura: o rectificación, o elecciones anticipadas o –dirigiéndose a la bancada socialista– cambio de líder. Reiteró que el PP está listo para ser una alternativa de Gobierno y ofreció su terapia para que el Ejecutivo recupere la credibilidad: dejar sin efectos las subidas de impuestos, reducir el gasto público, disminuir un 25% los altos cargos y recuperar la Ley de Estabilidad Presupuestaria. Nadie y menos Zapatero le puede acusar de deslealtad. Hasta 6 veces 6 le ha ofrecido Rajoy pactos, que el socialista ha rechazado.


La soberbia, los prejuicios ideológicos y el miedo a la impopularidad le impiden a Zapatero aceptar esas condiciones para una oferta de colaboración. Y prefiere seguir en el limbo, al paso que trata de descolocar a su adversario. Por eso contraatacó con una estocada política, al tildar a su rival de cobarde por no plantear una moción de censura. La finta estuvo ágil –señal de que a Zapatero le dolió el golpe de Rajoy pidiendo el cambio de líder–, pero fue tan pírrica como los demás trucos con los que trata de distraer la atención. Su funambulismo en el hemiciclo no va a sacar del problema a los cuatro millones de parados. Zapatero ya no cuela. No engaña a nadie su retórica hipócrita (“el paro es la primera preocupación”). No hace falta ser Milton Friedman para pillarle en una mentira tan burda como que se empezará a crear empleo en el último semestre de 2010, cuando él mismo ha informado a Bruselas que la actividad económica va a decrecer. ¿Nos toma por tontos?
Se ha perdido una ocasión preciosa para paliar el desastre al que España está abocada. Zapatero no tiene interés por otra cosa que seguir en el poder. Los ciudadanos lo podían sospechar, pero desde ayer tienen claro lo que quiere decir el líder socialista cuando se compromete a “poner toda la carne en el asador”.


Coincidió el debate con el Miércoles de Ceniza. Una ocasión para la austeridad y el rigor, después de los excesos de carnestolendas, y la hora de la verdad después de las mascaradas y los disfraces. El problema es que, a juzgar por lo que vimos ayer, Zapatero sigue de carnaval.

http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/opinion/zapatero-sigue-carnaval

1 comentario:

Anónimo dijo...

Personalmente lo que a mi me llamo la atencion de esta pantomima, cuando ZP se refirio a los jovenes que tentados por los sueldos ,segun el dejaron los estudios y se fueron a la construccion, y que ahora sera mas dificil volver a insertarlos en el mercado laboral,Pues yo le digo señor ZP ellos son jovenes y tienen la opotunidad de volver a los estudios , y los que toda la vida han vivido de ello , y en una franja de edad entre 40 y 55 años no han hecho otra cosa.
Un ciudadano mas.