viernes 11 de agosto de 2006
Apuntaciones alrededor de una monarquía republicana
Antonio Castro Villacañas
N O hace mucho, el presidente Rodríguez se confesó, en una entrevista periodística, "monárquico de esta monarquía constitucional española, cuyo titular es un magnífico jefe de Estado". En apoyo de su afirmación citó "la teoría política republicana", que –según él-"ha dado origen a la democracia y arranca desde la civilización romana". Otra de sus notables confesiones fue la de asegurar que "España tiene una forma de gobierno monárquica", para concluir diciendo que "lo bueno es que sus valores estén inspirados por los mejores principios de la teoría política del republicanismo". Ya tenemos aquí, por tanto, desde mediados del mes de julio de este año, oficialmente proclamado que ese es uno de los principales objetivos políticos del partido socialista dirigido por el señor Rodríguez. ¿Cuándo comenzó a diseñarse este objetivo, y en qué consiste? Según mis noticias -que pueden estar equivocadas en algún punto, y por tanto bien pueden ser rectificadas- hace dos años, en la isla de Menorca y en medio de sabrosas calderetas, se pudo cocer la nueva forma del Estado Español. En definitiva la cosa consistía en ofrecer a la Monarquía la posibilidad de asegurar su permanencia y continuidad por medio de una operación consistente en renovarse -abandonar poco a poco sus tradicionales características elitistas- para adoptar y presidir un sistema de valores encarnados en un concepto republicano, y más concretamente en una especie de Commonwealth, es decir, en una inventada Confederación de Estados Republicanos Ibéricos. De entonces para acá, si analizamos la actuación del presidente Rodríguez podemos confirmar que poco a poco nos vamos acercando al modelo de "monarquía federal y republicana" que el señor Zapatero aprendió en el filósofo francés Philip Pettit, según el cual la monarquía española no tenía por qué seguir vinculada al sistema de valores vigente en la Edad Media, porque éste había sido revisado por la Revolución Francesa. El modelo a seguir -según demostraba la historia de nuestros siglos XIX y XX- era el de la monarquía inglesa, fortalecida superviviente de las radicales pretensiones republicanas y máxima garante de los profundos valores republicanos, que en esencia sólo consisten en poder ejercer toda clase de libertades sin someterse a ningún tipo de dominación. Fue en octubre del año 2005, aseguran mis informadores, cuando el señor Rodríguez convenció a quien debía convencer de que lo mejor para todos era reconducir una Segunda Tra(ns)ición, consistente ahora en que el gobierno del Estado se transformara en una Junta Gestora del sistema de valores republicanos confederados que la Monarquía simbólicamente habría de limitarse a presidir. El nuevo Estatuto catalán, el valenciano, el balear, las conversaciones con Eta, los proyectos de estatutos andaluz, gallego, y cuantos vendrán después, entran en este sistema de "libertad sin dominación" que predican y propagan los nuevos socialistas republicanos que el señor Rodríguez encabeza y representa. No digo más, al menos por ahora. Espero y confío en oír y leer otras opiniones sobre la España monárquica, republicana, confederada y socialista que –según parece- se nos viene encima.
viernes, agosto 11, 2006
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario