martes, marzo 28, 2006

Lynn Margulis desbarra

miercoles 29 de marzo de 2oo6

LOS CIENTÍFICOS TAMBIÉN DICEN TONTERÍAS

Lynn Margulis desbarra

Por Pío Moa

Lynn Margulis va de científica por la vida. Y no dudo de que lo sea, pero ello, evidentemente, no le impide decir bastantes tonterías. Un periodista de El Mundo la califica de "gran pionera en el estudio de la evolución". Pionera, un siglo y medio después de Darwin.
También cree el periodista que los científicos son "gente fría y distante", pero la simpática doña Lynn le explica: "Si un científico es arrogante, sólo puede ser un mediocre. Los mejores siempre son gente sencilla y humilde, llenos de dudas y de curiosidad" (no necesitó aclarar: "Como yo misma"). Aserto ni científico ni razonable: hay cultivadores de la ciencia humildes y los hay arrogantes, y los últimos pueden ser muy buenos. Newton no era un modelo de sencillez y humildad.

Aún lo mejora la señora Margulis: "El rechazo a Darwin en EEUU refleja la ignorancia de un régimen fascista". Llamar fascista al Gobierno useño no es una afirmación científica, sólo una sandez. E identificar fascismo con rechazo a Darwin revela una ignorancia básica, pues el fascismo, sobre todo en su variante nazi, se basó en el evolucionismo darwiniano (falseándolo, acaso, esa es otra cuestión). Y agrega nuestra científica: "El problema es que en Estados Unidos no se estudia adecuadamente ni la Filosofía ni la Historia". ¿No suena arrogante esta frase, máxime después de su exhibición de ignorancia?

Convengamos con ella en que las creencias religiosas no son científicas. Ni siquiera racionales, aun si pueden verse confirmadas por la ciencia y la razón: así opinan los creyentes, aunque los ateos niegan tal confirmación. Algo exagera la autora, en cambio, al aseverar: "La evolución es un hecho tan demostrado como la Ley de la Gravedad o la forma esférica de la Tierra". No tanto. La teoría sigue sometida a crítica, aun si ha salido hasta ahora bastante bien parada de sus desafíos, dando lugar, también, a modificaciones y versiones varias. Y a fervorosas creencias.

El nazismo y el comunismo veneraban a Darwin, y muchos otros le siguen con una parodia de fe religiosa. Entrar en el terreno concreto de la evolución excede de mi competencia, y mi juicio nada vale para decidir el valor de las teorías de Margulis sobre el origen de la célula eucariota o sobre el equilibrio "fisiológico" del planeta, o sus críticas al neodarwinismo. Lo que aquí trato es la ampliación fraudulenta de unas teorías en principio científicas a terrenos donde dejan de ser válidas. Como vino a advertir Ortega a Einstein:

"Usted no puede hacer valer su prestigio científico para decidir en los conflictos de España, sobre los que usted ignora casi todo. Ese abuso desacredita la función intelectual".

El abuso de la señora Margulis se vuelve absoluta y peligrosamente trivial cuando, tras unas observaciones catastrofistas acerca del futuro de la humanidad, explica el ser humano adhiriéndose a las lucubraciones del australiano Reg Morrison:

"La diferencia clave está en nuestra capacidad para hablar, y con la capacidad de hablar viene la capacidad de mentir. Somos muy mentirosos, y sobre todo nos engañamos a nosotros mismos. Al mismo tiempo, tenemos una necesidad de pertenecer a tribus, ya sean tribus religiosas, deportivas o nacionales. Y muchas veces pensamos que vale la pena morir por la tribu, así que es un sentimiento muy fuerte. Ahora sabemos que había 20 especies de Homo (habilis, ergaster, erectus, floresiensis), y hoy en día no queda más que el sapiens. ¿Por qué? Pues porque hemos exterminado a todas las demás y hemos destruido el medio ambiente. La gran diferencia del Homo sapiens con respecto a otros primates es que nosotros pensamos que somos invencibles y superiores, que estamos más cerca de los ángeles que de los demás animales. Es un enorme autoengaño, pero ha tenido un gran éxito en la historia de la evolución".

¿Está segura la señora Margulis de que vivimos en la mentira, hemos exterminado a los demás y hemos destruido el medio ambiente? ¿Cómo puede un autoengaño tener tal "éxito en la historia de la evolución"? ¿No debiera ocurrir al revés? ¿Se da cuenta de que entre esa concepción y el nazismo media sólo un corto paso? Quizá una minoría, guiada por el exitoso autoengaño de creerse superior, deba exterminar a la gente sobrante, para que no perezca la especie entera y para salvar el equilibrio ambiental. Desde un punto de vista meramente evolutivo, ¿qué se opondría a ello?

El fraude cientifista, que no científico, destruye el elemento moral. Lo que diferencia al hombre del animal no es, ante todo, la palabra, sino la esfera de lo moral, que de ningún modo cabe reducir a la mera lucha por la vida o a conveniencias "evolutivas" según las entiendan los gurús de turno. La moral tiene raíz religiosa, cosa muy lamentable para la señora Margulis (y tantos como ella). Quizá algún día pueda establecerse una moral sobre bases científicas, aunque lo dudo, y, desde luego, no ocurre hoy.
En todo caso, a la hora de arrasar las creencias morales en nombre de supuestas certezas científicas debiera nuestra buena científica repasar la experiencia histórica, y no sólo la nazi o la comunista. Ello la volvería un poco más prudente. No entro en sus monsergas finales sobre los matrimonios homosexuales y la adopción de hijos, porque, a la vista de lo anterior, el lector podrá hacerse una idea.

Gentileza de LD

http://revista.libertaddigital.com/articulo.php/1276231548

1 comentario:

Martín Bonfil Olivera dijo...

¿"la moral tiene raíz religiosa"?

¿Y con ESE argumento se pretente descalificar (descontextualizándolas y deliberadamente entendiéndolas mal) las ideas de Lynn Margulis?

Margulis es una científica arriesgada (seguro a veces se equivoca, como todo mundo incluido el Papa), pero lo que a ud. le desagrada es su decidida postura de izquierda. ¿No sería más fácil decir eso, explícitamente, en vez de armar la maraña argumental que presenta?

Martín Bonfil Olivera