lunes, julio 06, 2009

Perez Reverte, Esa gentuza

lunes 6 de julio de 2009

ESA GENTUZA

Paso a menudo por la carrera de San Jerónimo, caminando por la acera opuesta a las Cortes, y a veces coincido con la salida de los diputados del Congreso. Hay coches oficiales con sus conductores y escoltas, periodistas dando los últimos canutazos junto a la verja, y un tropel de individuos de ambos sexos, encorbatados ellos y peripuestas ellas, saliendo del recinto con los aires que pueden ustedes imaginar. No identifico a casi ninguno, y apenas veo los telediarios; pero al pájaro se le conoce por la cagada. Van pavoneándose graves, importantes, seguros de su papel en los destinos de España, camino del coche o del restaurante donde seguirán trazando líneas maestras de la política nacional y periférica. No pocos salen arrogantes y sobrados como estrellas de la tele, con trajes a medida, zapatos caros y maneras afectadas de nuevos ricos. Oportunistas advenedizos que cada mañana se miran al espejo para comprobar que están despiertos y celebrar su buena suerte. Diputados, nada menos. Sin tener, algunos, el bachillerato. Ni haber trabajado en su vida. Desconociendo lo que es madrugar para fichar a las nueve de la mañana, o buscar curro fuera de la protección del partido político al que se afiliaron sabiamente desde jovencitos. Sin miedo a la cola del paro. Sin escrúpulos y sin vergüenza. Y en cada ocasión, cuando me cruzo con ese desfile insultante, con ese espectáculo de prepotencia absurda, experimento un intenso desagrado; un malestar íntimo, hecho de indignación y desprecio. No es un acto reflexivo, como digo. Sólo visceral. Desprovisto de razón. Un estallido de cólera interior. Las ganas de acercarme a cualquiera de ellos y ciscarme en su puta madre.

Sé que esto es excesivo. Que siempre hay justos en Sodoma. Gente honrada. Políticos decentes cuya existencia es necesaria. No digo que no. Pero hablo hoy de sentimientos, no de razones. De impulsos. Yo no elijo cómo me siento. Cómo me salta el automático. Algo debe de ocurrir, sin embargo, cuando a un ciudadano de 57 años y en uso correcto de sus facultades mentales, con la vida resuelta, cultura adecuada, inteligencia media y conocimiento amplio y razonable del mundo, se le sube la pólvora al campanario mientras asiste al desfile de los diputados españoles saliendo de las Cortes. Cuando la náusea y la cólera son tan intensas. Eso me preocupa, por supuesto. Sigo caminando carrera de San Jerónimo abajo, y me pregunto qué está pasando. Hasta qué punto los años, la vida que llevé en otro tiempo, los libros que he leído, el panorama actual, me hacen ver las cosas de modo tan siniestro. Tan agresivo y pesimista. Por qué creo ver sólo gentuza cuando los miro, pese a saber que entre ellos hay gente perfectamente honorable. Por qué, de admirar y respetar a quienes ocuparon esos mismos escaños hace veinte o treinta años, he pasado a despreciar de este modo a sus mediocres reyezuelos sucesores. Por qué unas cuantas docenas de analfabetos irresponsables y pagados de sí mismos, sin distinción de partido ni ideología, pueden amargarme en un instante, de este modo, la tarde, el día, el país y la vida.

Quizá porque los conozco, concluyo. No uno por uno, claro, sino a la tropa. La casta general. Los he visto durante años, aquí y afuera. Estuve en los bosques de cruces de madera, en los callejones sin salida a donde llevan sus irresponsabilidades, sus corruptelas, sus ambiciones. Su incultura atroz y su falta de escrúpulos. Conozco las consecuencias. Y sé cómo lo hacen ahora, adaptándose a su tiempo y su momento. Lo sabe cualquiera que se fije. Que lea y mire. Algún día, si tengo la cabeza lo bastante fría, les detallaré a ustedes cómo se lo montan. Cómo y dónde comen y a costa de quién. Cómo se reparten las dietas, los privilegios y los coches oficiales. Cómo organizan entre ellos, en comisiones y visitas institucionales que a nadie importan una mierda, descarados e inútiles viajes turísticos que pagan los contribuyentes. Cómo se han trajinado –ahí no hay discrepancias ideológicas– el privilegio de cobrar la máxima pensión pública de jubilación tras sólo 7 años en el escaño, frente a los 35 de trabajo honrado que necesita un ciudadano común. Cómo quienes llegan a ministros tendrán, al jubilarse, sólidas pensiones compatibles con cualquier trabajo público o privado, pensiones vitalicias cuando lleguen a la edad de jubilación forzosa, e indemnizaciones mensuales del 100% de su salario al cesar en el cargo, cobradas completas y sin hacer cola en ventanillas, desde el primer día.

De cualquier modo, por hoy es suficiente. Y se acaba la página. Tenía ganas de echar la pota, eso es todo. De desahogarme dándole a la tecla, y es lo que he hecho. Otro día seré más coherente. Más razonable y objetivo. Quizás. Ahora, por lo menos, mientras camino por la carrera de San Jerónimo, algunos sabrán lo que tengo en la cabeza cuando me cruzo con ellos.

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6 comentarios:

REBORDONIT dijo...

Tal vez, si personas con una "inteligencia media y conocimiento amplio". Parafraseando a Pérez- Reverte. Desenmascararan; de una vez por todas, a la clase política, -me refiero a los políticos, prepotentes, burdos y zafios que, haberlos ahílos. Repito. Tal vez, de esta forma, al estar bien informados y mejor orientados. Los ciudadanos que no tenemos la fortuna de poseer estos dones tan preciados; me refiero a -ser propietarios de una azotea muy bien amueblada-. Nos resultaría menos complejo sacar nuestras propias conclusiones. Sin dejarnos influenciar, por el chiquilicuatro de turno; qué aquí también hay modas. -quiero decir-, sacar nuestros propios criterios. De forma natural y espontánea y no permitir nunca; que manipulen nuestras mentes, empezando por los medios de comunicación, -puesto que- entre ellos se encuentran, verdaderos tiranos y verdugos de las mentes del pueblo llano, en especial de las mentes poco cultivadas. Ya que, dichas mentes, suelen dejarse llevar fácilmente.
Estos ciudadanos, de "mentes aletargadas" suelen ser utilizados -sobre todo- con fines políticos, puesto que está comprobado que, son el mayor granero, para que la balanza se incline de un lado, o del otro. Y, al no dejarnos manipular como corderos. Tal vez, la clase política; al igual que los medios de comunicación, se esforzaran un poco más en sus cometidos. También, con estos criterios, el político honesto, con ganas de trabajar por su país; se sentiría mucho más motivado e incentivado, puesto que se sabría de alguna manera reconocido y apoyado. Y no como sucede ahora que, al parecer, lo que prima es el insulto, lo soez. El, “y tú más”. Con estos mimbres y otros por el estilo. Estamos desperdiciando la ocasión de decirle al político que se ponga las pilas, y que no se olvide que si está dónde está, es por que los ciudadanos -eso sí- tal vez engañados por sus falsas promesas. Ya que los ciudadanos. Tal vez, a la hora de hacer su elección, andaban un tanto despistados, o lo que es peor: un tanto mal informados. Des de aquí pido a la casta política, que se mire muy mucho antes de meter la mano; tan alegremente, en el dinero de todos los contribuyentes. Ya que con la que está cayendo: hay que atar muy bien los machos, pues la economía no está muy boyante que digamos. También hago un llamamiento a todos los medios de comunicación, para que al menos intenten ser un poco más objetivos. Y dejarse ya de tanto “llevar el agua a su molino”, puesto que a algunos medios de comunicación; se les nota en demasía, de que pierna cojean. Y eso, no es ni es ético, ni mucho menos moral. Puesto que no en vano al poder mediático; se le denomina, -muy acertadamente, por cierto- “El Tercer Poder”.

Anónimo dijo...

Toda la razón, lo triste es que ya hasta prefieres no pensar en ello de lo enfermo que te sientes, que panda de desgraciados, y que lacra para la mayoría de ciudadanos honrados y sacrificados.

Ptholome dijo...

Los principales responsables somos los votantes que votamos por inercia y no obligamos a los partidos a cambiar las leyes electorales. Una inmensa mayoría pensamos como Reverte pero seguimos yendo a las urnas. La Prensa actual tiene que pagar muchas deudas y tiene que dar de comer a sus hijos. Ya no se estilan periodistas independientes porque los periodistas también tienen que vivir. Algunos quedan pero no lo bastante. Perez-Reverte ha conseguido ser uno de ellos.
Lo aprecio y compro sus libros.
Un saludo
Os recomiendo "no me cogeréis vivo" en libro de bolsillo vale menos de 9 € y es muy gracioso ya que publica sus artículos de los últimos 5 años pero este libro lleva varios años en el mercado. Estamos esperando el siguiente...

Anónimo dijo...

enlace con el blog de Don Pío Moa

carmen santiuste aja dijo...

Pues si, es cierto que los responsables de consentir una clase política somos los votantes, pero no es menos cierto que la corrupción que va impregandose en nuestra sociedad como un espantoso cáncer y junto a la pésima educación que se recibe desde hace bastantes años, contribuye a formar una actitud mas desidiosa y mas fácil de ser convencida por los medios informativos, que efectivamente cada vez hay mas "mandados" y menos objetivos ante la evidencia social.
Yo agradezco a todos los "Revertes" que me recuerdan que "Pepito Grillo" puede estar al alcance de todos.

Anónimo dijo...

Existe una solución y es imposible que suceda. Esta sería que la izquierda votara a algo que no fuera el PSOE y que la derecha algo que no fuera el PP, desmontar la vergonzosa situación actual. Ya digo, imposible. El 84% de los españoles se meten en uno de esos rebaños. Quiero aclarar que mi opinión sobre IU, CiU, PNV y todos nuestros clásicos es pésima.
Salud.