Las condiciones del cambio vasco
Martes, 05-05-09
EL Parlamento de Vitoria abrirá hoy una nueva etapa en la historia del País Vasco con la elección de Patxi López como nuevo presidente del gobierno autonómico. La mayoría parlamentaria formada por el Partido Socialista, el Partido Popular y el único diputado de UPyD permitirá a López ser investido en la primera votación. Será entonces cuando el cambio de régimen empezará a ser una realidad, después de un cuarto de siglo de control omnímodo del Partido Nacionalista Vasco, que aún permanece en las Diputaciones de los Territorios Históricos y en la mayoría de los Ayuntamientos vascos. Por tanto, el gobierno socialista presidido por López va a enfrentarse a una tupida red de servidumbres políticas y sociales tejida minuciosamente por el PNV durante muchos años. Las dificultades ya han aparecido antes incluso de que sea investido presidente. Para formar gobierno López ha tenido que recurrir a dirigentes de su partido, a falta de independientes dispuestos a asumir consejerías. La intimidación que pesa sobre los no nacionalistas aún perdurará mucho tiempo, porque no es fácil liberarse de los sentimientos de exclusión y temor impuestos por el terrorismo y la hipocresía nacionalista.
A pesar de todas estas dificultades, López sabe que cuenta con una mayoría parlamentaria que le permitirá introducir los cambios necesarios para que la sociedad vasca viva realmente en una situación de democracia y derechos individuales. Sólo si estas reformas de regeneración democrática son profundas y transformadoras se podrá demostrar a los vascos que el nacionalismo es únicamente una opción política más y no una religión de Estado. Si, por el contrario, el PSE se autolimita su capacidad de gobierno para no irritar al PNV, se perderá la oportunidad de cambiar el rumbo del País Vasco y de gobernarlo como una sociedad moderna y no como una comunidad anclada en la mitología nacionalista.
Ahora bien, la negativa del PSE a formar un gobierno de coalición con el PP pone en las manos de los socialistas toda la responsabilidad de sus decisiones. Es el coste de gobernar en solitario. El PP no puede ser el chivo expiatorio de la falta de fortaleza que pueda sufrir el gobierno de López por las presiones nacionalistas. Presiones aseguradas en cuanto el nuevo lendakari impulse sus compromisos de reformar la policía vasca, los medios públicos de comunicación y el sistema educativo. También, por supuesto, de poner las instituciones democráticas vascas al servicio de la derrota de ETA. El PP debe responder de su apoyo en la medida en que se mantengan las condiciones pactadas para que hoy lo preste a Patxi López en la Asamblea de Vitoria. Hasta ahora, el PP ha tenido un comportamiento ejemplar, que no se corresponde con algunas declaraciones críticas de ciertos dirigentes socialistas, al parecer irritados por tener que pactar con los populares el gran cambio que necesita el País Vasco. Tanto o más que el apoyo del PP, Patxi López va a necesitar el respaldo del Gobierno central y del PSOE. Uno y otro habrán de soportar la precariedad de su mayoría en el Congreso de los Diputados, y no caer en la tentación de sustituir al PP por el del PNV a cambio de estabilidad en Madrid. Es Zapatero, no Rajoy, quien debe cubrir las espaldas del nuevo lendakari frente al PNV
http://www.abc.es/20090505/opinion-confidencial/condiciones-cambio-vasco-20090505.html
martes, mayo 05, 2009
Carrascal, La España de ZP
La España de ZP
JOSÉ MARÍA CARRASCAL
Martes, 05-05-09
Recuerdo como si fuera hoy la primera entrevista que hice a Juan Linz, pese a haber pasado treinta años, tal fue la impresión de sabiduría y mesura que me produjo. Enseñaba entonces en la Universidad de Columbia, aunque no perdía de vista lo que ocurría en España, y me contaba los resultados del que había sido uno de sus primeros trabajos sobre el terreno, única manera de que la Sociología merezca el calificativo de ciencia, todo lo demás son elucubraciones. «Cuando llegaba a un pueblo con plazas preciosas, fuentes adornadas, aceras impecables, y me ponía a indagar los medios de vida de sus vecinos -me decía-, me daba cuenta de que vivían con la soga al cuello. Mientras que en los pueblos ruidosos, sucios, con las calles y aceras destrozadas por el paso de vehículos, la gente vivía mucho mejor. Y es que en los primeros toda la inversión era de los ayuntamientos y las diputaciones, sin crearse auténtica riqueza, mientras que en los segundos los vecinos eran quienes la creaban. La conclusión era fácil: los ayuntamientos crean una riqueza tan falsa como el aspecto de sus pueblos, al dedicar sus recursos a bienes suntuarios, sin valor añadido, en vez de generar productos que a su vez generan otros, como son los que crean sus vecinos.»
Me ha venido a la memoria aquella constatación de Linz, que como profesor emérito sigue en Yale dando lecciones magistrales de sociología y de política, ante las medidas que está tomando el nuevo Gobierno español frente a la crisis, encauzadas precisamente a través de las instituciones que menos riqueza crean y más recursos despilfarran, los ayuntamientos y las autonomías, auténticas máquinas de gastar sin producir, de devorar dinero sin generar medios. Lo ve cualquiera con dos ojos en la cara. El despilfarro de nuestros ayuntamientos en fiestas, concursos, comidas, viajes y dietas sería motivo de escándalo en cualquier país con sensibilidad democrática y cualquier sociedad consciente de que el dinero público es del contribuyente que lo paga, no del Gobierno que lo gasta. Por Nueva York están pasando constantemente personajillos de este tipo, que vienen, según ellos, a «vender» su localidad, sin que nadie les haga caso, excepto los periodistas y cámaras que traen consigo, pues a quienes realmente venden su viaje es a sus vecinos, viniendo ellos a hacer turismo, acompañados de la flor y nata de su localidad y partido.
El caso se repite en las autonomías, corregido y ampliado por su extensión y obligado por el régimen que nos hemos dado, que propicia, más que la descentralización, la multiplicación del centralismo a nivel regional. Aparte del gobierno, parlamento, tribunal superior de justicia y otras instituciones que nuestro ordenamiento constitucional concede a esas comunidades, no hay comunidad autónoma que no tenga su corte de asesores gubernamentales bien pagados, su parque automovilístico digno de un emirato del Golfo Pérsico, sus televisiones propias para gloria del mandamás de turno y su enjambre de paniaguados, que han disparado sus gastos a la estratosfera. A lo que seguirán «embajadas» en las principales capitales extranjeras, como ya está haciendo Cataluña. ¡Esto sí que es disparar con pólvora del Rey! Pues en una democracia el verdadero rey es la ciudadanía, con permiso, que estoy seguro me concederá, de Don Juan Carlos.
Estos son los canales -más dinero a los ayuntamientos, nueva financiación autonómica- por los que el nuevo Gobierno Zapatero quiere vadear la crisis. Justo los menos indicados para iniciar la recuperación, los menos productivos y los más derrochadores, cuando debería mirarse que cada euro que se gasta fuese allí donde genera más riqueza, es decir hacia una economía productiva. ¿Y cuál es la economía productiva? Pues la que arranca de la iniciativa personal, del esfuerzo individual, de la formación general y de las estructuras competitivas. Algo a lo que no prestó la menor atención ni dedicó un euro el primer Gobierno Zapatero y, a tenor de las medidas que está tomando, tampoco se la presta el último, más atento a las próximas elecciones europeas que a la crisis que tenemos encima. Se ha enterado por la radio y los periódicos de que el 80 por ciento de los puestos de trabajo la pequeña empresa, a la que hasta ahora no ha prestado la menor atención. Los cursos de capacitación los ha dejado en manos de los sindicatos, que es como dejar a la cabra al cuidado del huerto, pues nuestros sindicatos son cadenas de transmisión de la «política de izquierdas», para apaciguar a los trabajadores que ya tienen empleo, a cambio de pingües beneficios para sus dirigentes. La educación puede decirse que no ha existido para este Gobierno, que más bien se ha dedicado a aligerar los planes de estudio para que los alumnos tengan más fácil obtener un título, parecido al que ahora quiere dar a las amas de casa. Así hemos logrado crear la generación peor preparada comparativamente de la reciente historia de España. Cuando la educación es tanto o más básica para el desarrollo de un país que las riquezas naturales, la productividad, las exportaciones o las inversiones, pues todo ello depende del capital humano de que se disponga. Pero el capital humano de que dispone hoy España está a la cola de los países desarrollados y de algunos subdesarrollados. ¿Sabían ustedes que los niños indios conocen la tabla de multiplicar del 0 al 20, es decir que si se les pregunta cuánto es 12 por 17 responden automáticamente? Sospecho que los niños españoles tienen problemas en decir cuánto es 2 por 7. Los que realmente valen se van fuera, ante las pocas perspectivas que encuentran dentro, y los que se quedan piensan en cosas más placenteras que en esforzarse y labrarse un porvenir. El otro día, en el informativo de Televisión Española, se entrevistaba a un chico que podía ser el reflejo de la miseria educativa y humana en que ha devenido el país bajo el presente Gobierno. Tenía 21 años y no había llegado a terminar la enseñanza obligatoria, pues prefirió irse a la construcción, como peón naturalmente, pues no tenía capacidad para otra cosa. Con el desplome del mercado inmobiliario, se encuentra en el paro, sin apenas posibilidad de encontrar trabajo en otros ramos. Pero no era eso lo que parecía preocuparle, sino el no poder seguir con el plan de vida que llevaba. «La cosa está realmente mal -decía-, sin tener para tomarte unas cervezas o salir con los amigos.» Puede que durante los próximos meses su ayuntamiento le dé trabajo para que arregle el jardincito de la plaza mayor de su pueblo y pueda seguir tomándose todas las cervezas que quiera y salir con los amigos, que tarde o temprano estarán como él. Pues la crisis de la construcción, en último término, no es más que la crisis de la educación.
Esta es la España de José Luis Rodríguez Zapatero, una España que trata de copiar el modelo de Andalucía, donde la subvención llega a todos los rincones, y los niños, cuando les preguntan en qué trabaja su padre, responden: «En el paro». ¿Por qué se creen ustedes que se ha traído a Chaves de allí, le ha dado una vicepresidencia y le ha puesto al frente de la política territorial?
Sí, ésta es la España de ZP, el hombre que iba a cambiar el país. Y a fe que lo ha cambiado. Aparte de devolvernos a los Reinos de Taifas, ha vuelto a poner de moda el «¡Que inventen ellos!»
http://www.abc.es/20090505/opinion-tercera/espana-20090505.html
JOSÉ MARÍA CARRASCAL
Martes, 05-05-09
Recuerdo como si fuera hoy la primera entrevista que hice a Juan Linz, pese a haber pasado treinta años, tal fue la impresión de sabiduría y mesura que me produjo. Enseñaba entonces en la Universidad de Columbia, aunque no perdía de vista lo que ocurría en España, y me contaba los resultados del que había sido uno de sus primeros trabajos sobre el terreno, única manera de que la Sociología merezca el calificativo de ciencia, todo lo demás son elucubraciones. «Cuando llegaba a un pueblo con plazas preciosas, fuentes adornadas, aceras impecables, y me ponía a indagar los medios de vida de sus vecinos -me decía-, me daba cuenta de que vivían con la soga al cuello. Mientras que en los pueblos ruidosos, sucios, con las calles y aceras destrozadas por el paso de vehículos, la gente vivía mucho mejor. Y es que en los primeros toda la inversión era de los ayuntamientos y las diputaciones, sin crearse auténtica riqueza, mientras que en los segundos los vecinos eran quienes la creaban. La conclusión era fácil: los ayuntamientos crean una riqueza tan falsa como el aspecto de sus pueblos, al dedicar sus recursos a bienes suntuarios, sin valor añadido, en vez de generar productos que a su vez generan otros, como son los que crean sus vecinos.»
Me ha venido a la memoria aquella constatación de Linz, que como profesor emérito sigue en Yale dando lecciones magistrales de sociología y de política, ante las medidas que está tomando el nuevo Gobierno español frente a la crisis, encauzadas precisamente a través de las instituciones que menos riqueza crean y más recursos despilfarran, los ayuntamientos y las autonomías, auténticas máquinas de gastar sin producir, de devorar dinero sin generar medios. Lo ve cualquiera con dos ojos en la cara. El despilfarro de nuestros ayuntamientos en fiestas, concursos, comidas, viajes y dietas sería motivo de escándalo en cualquier país con sensibilidad democrática y cualquier sociedad consciente de que el dinero público es del contribuyente que lo paga, no del Gobierno que lo gasta. Por Nueva York están pasando constantemente personajillos de este tipo, que vienen, según ellos, a «vender» su localidad, sin que nadie les haga caso, excepto los periodistas y cámaras que traen consigo, pues a quienes realmente venden su viaje es a sus vecinos, viniendo ellos a hacer turismo, acompañados de la flor y nata de su localidad y partido.
El caso se repite en las autonomías, corregido y ampliado por su extensión y obligado por el régimen que nos hemos dado, que propicia, más que la descentralización, la multiplicación del centralismo a nivel regional. Aparte del gobierno, parlamento, tribunal superior de justicia y otras instituciones que nuestro ordenamiento constitucional concede a esas comunidades, no hay comunidad autónoma que no tenga su corte de asesores gubernamentales bien pagados, su parque automovilístico digno de un emirato del Golfo Pérsico, sus televisiones propias para gloria del mandamás de turno y su enjambre de paniaguados, que han disparado sus gastos a la estratosfera. A lo que seguirán «embajadas» en las principales capitales extranjeras, como ya está haciendo Cataluña. ¡Esto sí que es disparar con pólvora del Rey! Pues en una democracia el verdadero rey es la ciudadanía, con permiso, que estoy seguro me concederá, de Don Juan Carlos.
Estos son los canales -más dinero a los ayuntamientos, nueva financiación autonómica- por los que el nuevo Gobierno Zapatero quiere vadear la crisis. Justo los menos indicados para iniciar la recuperación, los menos productivos y los más derrochadores, cuando debería mirarse que cada euro que se gasta fuese allí donde genera más riqueza, es decir hacia una economía productiva. ¿Y cuál es la economía productiva? Pues la que arranca de la iniciativa personal, del esfuerzo individual, de la formación general y de las estructuras competitivas. Algo a lo que no prestó la menor atención ni dedicó un euro el primer Gobierno Zapatero y, a tenor de las medidas que está tomando, tampoco se la presta el último, más atento a las próximas elecciones europeas que a la crisis que tenemos encima. Se ha enterado por la radio y los periódicos de que el 80 por ciento de los puestos de trabajo la pequeña empresa, a la que hasta ahora no ha prestado la menor atención. Los cursos de capacitación los ha dejado en manos de los sindicatos, que es como dejar a la cabra al cuidado del huerto, pues nuestros sindicatos son cadenas de transmisión de la «política de izquierdas», para apaciguar a los trabajadores que ya tienen empleo, a cambio de pingües beneficios para sus dirigentes. La educación puede decirse que no ha existido para este Gobierno, que más bien se ha dedicado a aligerar los planes de estudio para que los alumnos tengan más fácil obtener un título, parecido al que ahora quiere dar a las amas de casa. Así hemos logrado crear la generación peor preparada comparativamente de la reciente historia de España. Cuando la educación es tanto o más básica para el desarrollo de un país que las riquezas naturales, la productividad, las exportaciones o las inversiones, pues todo ello depende del capital humano de que se disponga. Pero el capital humano de que dispone hoy España está a la cola de los países desarrollados y de algunos subdesarrollados. ¿Sabían ustedes que los niños indios conocen la tabla de multiplicar del 0 al 20, es decir que si se les pregunta cuánto es 12 por 17 responden automáticamente? Sospecho que los niños españoles tienen problemas en decir cuánto es 2 por 7. Los que realmente valen se van fuera, ante las pocas perspectivas que encuentran dentro, y los que se quedan piensan en cosas más placenteras que en esforzarse y labrarse un porvenir. El otro día, en el informativo de Televisión Española, se entrevistaba a un chico que podía ser el reflejo de la miseria educativa y humana en que ha devenido el país bajo el presente Gobierno. Tenía 21 años y no había llegado a terminar la enseñanza obligatoria, pues prefirió irse a la construcción, como peón naturalmente, pues no tenía capacidad para otra cosa. Con el desplome del mercado inmobiliario, se encuentra en el paro, sin apenas posibilidad de encontrar trabajo en otros ramos. Pero no era eso lo que parecía preocuparle, sino el no poder seguir con el plan de vida que llevaba. «La cosa está realmente mal -decía-, sin tener para tomarte unas cervezas o salir con los amigos.» Puede que durante los próximos meses su ayuntamiento le dé trabajo para que arregle el jardincito de la plaza mayor de su pueblo y pueda seguir tomándose todas las cervezas que quiera y salir con los amigos, que tarde o temprano estarán como él. Pues la crisis de la construcción, en último término, no es más que la crisis de la educación.
Esta es la España de José Luis Rodríguez Zapatero, una España que trata de copiar el modelo de Andalucía, donde la subvención llega a todos los rincones, y los niños, cuando les preguntan en qué trabaja su padre, responden: «En el paro». ¿Por qué se creen ustedes que se ha traído a Chaves de allí, le ha dado una vicepresidencia y le ha puesto al frente de la política territorial?
Sí, ésta es la España de ZP, el hombre que iba a cambiar el país. Y a fe que lo ha cambiado. Aparte de devolvernos a los Reinos de Taifas, ha vuelto a poner de moda el «¡Que inventen ellos!»
http://www.abc.es/20090505/opinion-tercera/espana-20090505.html
Pio Moa, El caso de los moriscos
El caso de los moriscos
5 de Mayo de 2009 - 08:28:44 - Pío Moa
La mentalidad que llevó a la expulsión de los judíos tenía que ver seguramente con la euforia del final de la reconquista. Mas, paradójicamente, no se adoptaron en un primer momento medidas similares contra los mudéjares o moros que permanecían en España, sino que se les reconocieron derechos considerables, incluso privilegios como el de no pagar más impuestos que antes, conservar armas blancas, destitución de gobernantes cristianos sobre los que tuvieran queja. Podían mantener su religión y propiedades, su propio sistema legal, su sistema de instrucción, llevar la ropa que quisieran, no las capas que identificaban a los judíos, retener sin trabas a los cristianos islamizados... Estas normas iban más allá de las de Valladolid con respecto a los judíos, y creaban casi un estado dentro del estado, lo que chocaba con el impulso racionalizador de la monarquía autoritaria. Curiosamente, el odio hacia los mudéjares era mucho menor que hacia los judíos, lo que acaso se explique por las posiciones de poder y riqueza adquiridas por algunos de estos, en contraste con la pobreza casi generalizada de los moros, que vivían en condiciones similares o peores que los cristianos de clase baja.
No obstante, los mudéjares no dejaban de constituir otro cuerpo extraño a la homogeneidad religiosa querida por los reyes, tanto más cuanto que constituían una potencial quinta columna de los poderes musulmanes de África, solo separados por el estrecho de Gibraltar y el breve mar de Alborán, y que mantenían una piratería permanente, aparte de sus grandes invasiones del pasado (no parecía entonces peligro inminente la presencia turca en el Mediterráneo, todavía alejada de las costas españolas). Simétricamente, el África musulmana daba a los moros peninsulares esperanzas de un eventual cambio de tornas .
Por consiguiente la política hacia ellos cambió pronto. Las predicaciones para convertirlos apenas dieron resultado, y en 1499 se adoptó una postura más drástica, con presiones económicas y a veces físicas para que los jefes musulmanes se bautizasen y arrastrasen a los demás; y se confiscaron y quemaron sus libros religiosos, mientras los científicos fueron enviados a la universidad de Alcalá de Henares. Miles de mudéjares se convirtieron pero otros más se rebelaron en Granada y las Alpujarras, en 1500. Vencida la rebelión, la política de los Reyes Católicos se endureció, y en 1502 se les aplicó la misma alternativa que a los judíos: convertirse o marcharse. La gran masa de ellos aceptó el bautismo, pero mantuvo sus tradiciones, costumbres, vestimenta y, ocultamente, su religión, recibiendo el nombre de moriscos. Así, el problema no desapareció, sino que se iba haciendo más alarmante conforme aumentaba la piratería magrebí y la amenaza turca se aproximaba a España durante el siglo XVI.
--------------------------
**** El portavoz del ministerio israelí de Exteriores, Igal Palmor, considera que "ha quedado claro" que la causa abierta por el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu "es una maniobra política" y lamenta que se emplee la justicia española para "una causa antiisraelí".
La justicia española, dice. Qué contradicción en los términos, qué burrada. Al menos hoy por hoy.
**** "Esto no se puede tolerar y si continúan así, habrá una rebelión", asegura Arzallus, el besugo furioso, protector de la ETA y similares. Jamás ha estado el PNV en las instituciones como no fuera para socavarlas y desacreditarlas. Pues nada, que se rebelen él y su pandilla de "demócratas" sabinianos. Que pacten con Al Qaida como antaño lo hicieron con los fascistas italianos. A ver qué pasa.
**** Andalucía, la comunidad con más violencia doméstica. También la más sociata, casualmente.
**** Berlusconi exige a su mujer que se disculpe en público tras anunciar el divorcio
Berlusconi es un chiste ambulante. Mucho peor es Zapo, el niñato grotesco e iluminado, que sin embargo va creando escuela: Rajoy le imita, el costosísimo y corrupto Charlamento europeo le imita, Obama compite con él. Nunca un politicastro español influyó tanto en el mundo, creo. Berlusconi, como saben, se metió de lleno en política cuando la Democracia Cristiana se hundió en la corrupción y parecía llegado el momento de los comunistas; pero el chiste ambulante sacó un montón de votos en los barrios obreros. En la televisión preguntaban a algunos currantes cómo había sido eso: "Es que los comunistas ya no defienden a los obreros, sino a los maricones y los marginales, así que...".
----------------
Hoy, en El economista:
AYUDAR A LA IGLESIA
Cuando la izquierda intenta, como suele, someter a la Iglesia amenazándola con retirarle el dinero que los ciudadanos quieren darle en los presupuestos públicos, no faltan quienes están de acuerdo, aunque advirtiendo: "y también a los partidos y sindicatos: que vivan de sus afiliados". Me parece muy razonable que partidos y sindicatos vivan de sus afiliados, ya que defienden intereses particulares o sectoriales, y además son entidades especialmente proclives a la corrupción. Pero creo que el caso de la Iglesia difiere bastante, por tres razones: no se trata de un partido, pues a ella pertenecen gentes de todas las orientaciones políticas; su papel constituyente en la historia y la sociedad españolas es de primera magnitud; y, con más o menos práctica, la gran mayoría de la población continúa sintiéndose católica, y culturalmente lo es, sin duda alguna, por lo que no puede ponerse al nivel de otras religiones, ni de partidos.
Además, el dinero destinado a la Iglesia resulta un gran ahorro para la sociedad por comparación con el que gastaría el gobierno: la enseñanza concertada sale mucho más barata y con mejores resultados escolares que la llamada pública, y lo mismo puede decirse de la labor asistencial. Sin contar su enorme tarea como protectora y conservadora del patrimonio artístico y cultural del país, la cual contrasta con el espíritu de demolición mostrado hacia ese patrimonio, herencia de siglos, por nuestros desdichados y autodenominados "progresistas". Pues estos han sido los autores de las tres terribles oleadas de destrucción y saqueo de bienes nacionales e históricos: la invasión napoleónica, la desamortización de Mendizábal y el Frente Popular en la guerra civil. Aparte de otros muchos episodios menores.
Me parece que no hace falta ser creyente para apreciar estas cosas. Basta ser demócrata y conocer la historia para aprender algo de ella.
http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado/
5 de Mayo de 2009 - 08:28:44 - Pío Moa
La mentalidad que llevó a la expulsión de los judíos tenía que ver seguramente con la euforia del final de la reconquista. Mas, paradójicamente, no se adoptaron en un primer momento medidas similares contra los mudéjares o moros que permanecían en España, sino que se les reconocieron derechos considerables, incluso privilegios como el de no pagar más impuestos que antes, conservar armas blancas, destitución de gobernantes cristianos sobre los que tuvieran queja. Podían mantener su religión y propiedades, su propio sistema legal, su sistema de instrucción, llevar la ropa que quisieran, no las capas que identificaban a los judíos, retener sin trabas a los cristianos islamizados... Estas normas iban más allá de las de Valladolid con respecto a los judíos, y creaban casi un estado dentro del estado, lo que chocaba con el impulso racionalizador de la monarquía autoritaria. Curiosamente, el odio hacia los mudéjares era mucho menor que hacia los judíos, lo que acaso se explique por las posiciones de poder y riqueza adquiridas por algunos de estos, en contraste con la pobreza casi generalizada de los moros, que vivían en condiciones similares o peores que los cristianos de clase baja.
No obstante, los mudéjares no dejaban de constituir otro cuerpo extraño a la homogeneidad religiosa querida por los reyes, tanto más cuanto que constituían una potencial quinta columna de los poderes musulmanes de África, solo separados por el estrecho de Gibraltar y el breve mar de Alborán, y que mantenían una piratería permanente, aparte de sus grandes invasiones del pasado (no parecía entonces peligro inminente la presencia turca en el Mediterráneo, todavía alejada de las costas españolas). Simétricamente, el África musulmana daba a los moros peninsulares esperanzas de un eventual cambio de tornas .
Por consiguiente la política hacia ellos cambió pronto. Las predicaciones para convertirlos apenas dieron resultado, y en 1499 se adoptó una postura más drástica, con presiones económicas y a veces físicas para que los jefes musulmanes se bautizasen y arrastrasen a los demás; y se confiscaron y quemaron sus libros religiosos, mientras los científicos fueron enviados a la universidad de Alcalá de Henares. Miles de mudéjares se convirtieron pero otros más se rebelaron en Granada y las Alpujarras, en 1500. Vencida la rebelión, la política de los Reyes Católicos se endureció, y en 1502 se les aplicó la misma alternativa que a los judíos: convertirse o marcharse. La gran masa de ellos aceptó el bautismo, pero mantuvo sus tradiciones, costumbres, vestimenta y, ocultamente, su religión, recibiendo el nombre de moriscos. Así, el problema no desapareció, sino que se iba haciendo más alarmante conforme aumentaba la piratería magrebí y la amenaza turca se aproximaba a España durante el siglo XVI.
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**** El portavoz del ministerio israelí de Exteriores, Igal Palmor, considera que "ha quedado claro" que la causa abierta por el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu "es una maniobra política" y lamenta que se emplee la justicia española para "una causa antiisraelí".
La justicia española, dice. Qué contradicción en los términos, qué burrada. Al menos hoy por hoy.
**** "Esto no se puede tolerar y si continúan así, habrá una rebelión", asegura Arzallus, el besugo furioso, protector de la ETA y similares. Jamás ha estado el PNV en las instituciones como no fuera para socavarlas y desacreditarlas. Pues nada, que se rebelen él y su pandilla de "demócratas" sabinianos. Que pacten con Al Qaida como antaño lo hicieron con los fascistas italianos. A ver qué pasa.
**** Andalucía, la comunidad con más violencia doméstica. También la más sociata, casualmente.
**** Berlusconi exige a su mujer que se disculpe en público tras anunciar el divorcio
Berlusconi es un chiste ambulante. Mucho peor es Zapo, el niñato grotesco e iluminado, que sin embargo va creando escuela: Rajoy le imita, el costosísimo y corrupto Charlamento europeo le imita, Obama compite con él. Nunca un politicastro español influyó tanto en el mundo, creo. Berlusconi, como saben, se metió de lleno en política cuando la Democracia Cristiana se hundió en la corrupción y parecía llegado el momento de los comunistas; pero el chiste ambulante sacó un montón de votos en los barrios obreros. En la televisión preguntaban a algunos currantes cómo había sido eso: "Es que los comunistas ya no defienden a los obreros, sino a los maricones y los marginales, así que...".
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Hoy, en El economista:
AYUDAR A LA IGLESIA
Cuando la izquierda intenta, como suele, someter a la Iglesia amenazándola con retirarle el dinero que los ciudadanos quieren darle en los presupuestos públicos, no faltan quienes están de acuerdo, aunque advirtiendo: "y también a los partidos y sindicatos: que vivan de sus afiliados". Me parece muy razonable que partidos y sindicatos vivan de sus afiliados, ya que defienden intereses particulares o sectoriales, y además son entidades especialmente proclives a la corrupción. Pero creo que el caso de la Iglesia difiere bastante, por tres razones: no se trata de un partido, pues a ella pertenecen gentes de todas las orientaciones políticas; su papel constituyente en la historia y la sociedad españolas es de primera magnitud; y, con más o menos práctica, la gran mayoría de la población continúa sintiéndose católica, y culturalmente lo es, sin duda alguna, por lo que no puede ponerse al nivel de otras religiones, ni de partidos.
Además, el dinero destinado a la Iglesia resulta un gran ahorro para la sociedad por comparación con el que gastaría el gobierno: la enseñanza concertada sale mucho más barata y con mejores resultados escolares que la llamada pública, y lo mismo puede decirse de la labor asistencial. Sin contar su enorme tarea como protectora y conservadora del patrimonio artístico y cultural del país, la cual contrasta con el espíritu de demolición mostrado hacia ese patrimonio, herencia de siglos, por nuestros desdichados y autodenominados "progresistas". Pues estos han sido los autores de las tres terribles oleadas de destrucción y saqueo de bienes nacionales e históricos: la invasión napoleónica, la desamortización de Mendizábal y el Frente Popular en la guerra civil. Aparte de otros muchos episodios menores.
Me parece que no hace falta ser creyente para apreciar estas cosas. Basta ser demócrata y conocer la historia para aprender algo de ella.
http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado/
El sesgado universalismo de la justicia española
5-V-2009
El sesgado universalismo de la justicia española
EDITORIAL
Este es el universalismo de la justicia española. Un universalismo caprichoso que responde más a criterios ideológicos que jurídicos y que no le hace ningún bien a la justicia, ni a la diplomacia, ni a España.
"¿Quiénes somos nosotros para arreglar la casa ajena cuando tenemos que arreglar tanto en casa propia?". Podría elaborarse más el planteamiento de Carlos Dívar, presidente del Tribunal Supremo, pero no exponerse de un modo tan claro y contundente como lo hizo este lunes en una declaración pública. Es en la fuerza de lo obvio donde radica su originalidad. Asistimos en España a una crisis judicial de primer orden, cuyo síntoma más visible es el malestar general con el estado de la justicia, mientras algunos jueces se empeñan en abrir peregrinas causas que poco o nada tienen que ver con la jurisdicción española, que es la que a ellos les compete.
La jurisdicción universal, un concepto jurídico muy reciente y bastante desconocido, podría resultar razonable siempre y cuando afectase a los intereses de súbditos españoles en el extranjero que, como bien ha indicado Dívar, no hayan sido suficientemente protegidos más allá de nuestras fronteras. Pero de ahí a convertir la jurisdicción universal en una suerte de salvoconducto para incoar causas internacionales y con cualquier pretexto hay un trecho considerable. Demasiados puntos negros tiene la justicia en España como para que sus administradores se dediquen a ir de justicieros por medio mundo.
Baltasar Garzón, el eterno juez estrella cuya ansía de notoriedad es sobradamente conocida dentro y fuera de España, es quizá el representante más distinguido de esta justicia universal ejercida desde un juzgado de Madrid. Pero no es el único ni el más sangrante. Otro juez de la Audiencia Nacional, Fernando Andreu, ha emprendido una campaña judicial contra el ejército de Israel por un bombardeo selectivo de éste sobre la casa de un líder de Hamas en un barrio de Gaza allá por el año 2002. De nada ha servido que el propio fiscal de la Audiencia haya pedido que se archive la causa por considerar que España no puede actuar como una "tercera instancia penal" en el caso. Andreu sigue en sus trece provocando incluso un conflicto diplomático con el Gobierno israelí.
Andreu, ocupado en arreglar en casa ajena descuidando el lamentable estado de la propia, se escuda tras el Convenio de Ginebra para juzgar un asunto que ni va ni viene con la justicia española. Y no sólo eso, todo el caso del ataque a Gaza apesta a las consignas clásicas de la izquierda antisemita. La causa, nacida de la denuncia de una ONG palestina, involucra actualmente a siete militares israelíes incluido el ex ministro de Defensa Benjamin Ben-Eliezer, pero en origen incluía al entonces primer ministro Ariel Sharón, objetivo predilecto de la última hornada de judeofobia. Contrasta además el celo de Andreu en investigar al ejército israelí cuando ni él ni ningún otro juez se han preocupado nunca de escrutar las acciones de Hamas dentro de su territorio que no son, precisamente, muy respetuosas con los derechos humanos.
Podría decirse lo mismo de Garzón y sus incursiones internacionales en las que jamás ha iniciado proceso alguno contra dictadores socialistas, con o sin españoles de por medio. Este, según parece, es el universalismo de la justicia española. Un universalismo caprichoso que responde más a criterios ideológicos que jurídicos y que no le hace ningún bien a la justicia, ni a la diplomacia, ni a España.
http://www.libertaddigital.com/opinion/editorial/el-sesgado-universalismo-de-la-justicia-espanola-49015/
El sesgado universalismo de la justicia española
EDITORIAL
Este es el universalismo de la justicia española. Un universalismo caprichoso que responde más a criterios ideológicos que jurídicos y que no le hace ningún bien a la justicia, ni a la diplomacia, ni a España.
"¿Quiénes somos nosotros para arreglar la casa ajena cuando tenemos que arreglar tanto en casa propia?". Podría elaborarse más el planteamiento de Carlos Dívar, presidente del Tribunal Supremo, pero no exponerse de un modo tan claro y contundente como lo hizo este lunes en una declaración pública. Es en la fuerza de lo obvio donde radica su originalidad. Asistimos en España a una crisis judicial de primer orden, cuyo síntoma más visible es el malestar general con el estado de la justicia, mientras algunos jueces se empeñan en abrir peregrinas causas que poco o nada tienen que ver con la jurisdicción española, que es la que a ellos les compete.
La jurisdicción universal, un concepto jurídico muy reciente y bastante desconocido, podría resultar razonable siempre y cuando afectase a los intereses de súbditos españoles en el extranjero que, como bien ha indicado Dívar, no hayan sido suficientemente protegidos más allá de nuestras fronteras. Pero de ahí a convertir la jurisdicción universal en una suerte de salvoconducto para incoar causas internacionales y con cualquier pretexto hay un trecho considerable. Demasiados puntos negros tiene la justicia en España como para que sus administradores se dediquen a ir de justicieros por medio mundo.
Baltasar Garzón, el eterno juez estrella cuya ansía de notoriedad es sobradamente conocida dentro y fuera de España, es quizá el representante más distinguido de esta justicia universal ejercida desde un juzgado de Madrid. Pero no es el único ni el más sangrante. Otro juez de la Audiencia Nacional, Fernando Andreu, ha emprendido una campaña judicial contra el ejército de Israel por un bombardeo selectivo de éste sobre la casa de un líder de Hamas en un barrio de Gaza allá por el año 2002. De nada ha servido que el propio fiscal de la Audiencia haya pedido que se archive la causa por considerar que España no puede actuar como una "tercera instancia penal" en el caso. Andreu sigue en sus trece provocando incluso un conflicto diplomático con el Gobierno israelí.
Andreu, ocupado en arreglar en casa ajena descuidando el lamentable estado de la propia, se escuda tras el Convenio de Ginebra para juzgar un asunto que ni va ni viene con la justicia española. Y no sólo eso, todo el caso del ataque a Gaza apesta a las consignas clásicas de la izquierda antisemita. La causa, nacida de la denuncia de una ONG palestina, involucra actualmente a siete militares israelíes incluido el ex ministro de Defensa Benjamin Ben-Eliezer, pero en origen incluía al entonces primer ministro Ariel Sharón, objetivo predilecto de la última hornada de judeofobia. Contrasta además el celo de Andreu en investigar al ejército israelí cuando ni él ni ningún otro juez se han preocupado nunca de escrutar las acciones de Hamas dentro de su territorio que no son, precisamente, muy respetuosas con los derechos humanos.
Podría decirse lo mismo de Garzón y sus incursiones internacionales en las que jamás ha iniciado proceso alguno contra dictadores socialistas, con o sin españoles de por medio. Este, según parece, es el universalismo de la justicia española. Un universalismo caprichoso que responde más a criterios ideológicos que jurídicos y que no le hace ningún bien a la justicia, ni a la diplomacia, ni a España.
http://www.libertaddigital.com/opinion/editorial/el-sesgado-universalismo-de-la-justicia-espanola-49015/
lunes, mayo 04, 2009
La bandera de Gibraltar
La bandera de Gibraltar
Lunes, 04-05-09
AFORTUNADAMENTE, la diplomacia española ha sabido reaccionar y ha hecho oír su voz ante el despropósito de conceder a Gibraltar el estatuto de país independiente. Ni Estados Unidos, ni mucho menos Gran Bretaña, ignoran que esa es una posibilidad que está jurídicamente excluida de acuerdo con el Tratado de Utrecht y que una actitud como la que se ha constatado con la firma de un convenio con el Departamento norteamericano del Tesoro no es en modo alguno tolerable para España. Es difícil identificar si detrás de este gesto, aparentemente banal, se esconde una intencionalidad más sofisticada para mostrar el descontento ante algunas de las decisiones que ha tomado recientemente el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, como la abrupta retirada de Kosovo; pero en cierto modo queda claro que este hecho constituye una vuelta a la rutina histórica imperante en este conflicto: Gran Bretaña actúa de vez en cuando para medir el grado de vigilancia de la diplomacia española y los responsables gibraltareños siguen dispuestos a aprovechar cualquier resquicio para tratar de avanzar un paso hacia sus permanentes quimeras de independencia.
Ni la apertura del Instituto Cervantes en la Roca ni los vuelos de Iberia han tenido el menor efecto. El Gobierno querría hacer creer que la elección de Barack Obama como presidente norteamericano había cambiado el mundo y que ello demostraría que la orientación de su política exterior ha sido la adecuada, cuando la realidad se encarga constantemente de confirmar que lo que han fallado han sido los fundamentos esenciales de cada uno de sus proyectos en el campo de la diplomacia, desde el Magreb hasta el Caribe. El de Gibraltar es, entre otros, uno de los más evidentes, puesto que de las arriesgadas concesiones unilaterales que ha hecho el Ejecutivo socialista lo único que ha obtenido es una situación en la que cualquier desenlace amenaza con complicar nuestras posiciones. Ahora solo faltaría que en este ambiente de justa persecución de la piratería financiera, las autoridades de un lugar tan turbio en este aspecto como Gibraltar aparecieran en el papel de probos cooperadores con las autoridades de control internacional, y España pudiera ser tenida por un obstáculo. Lo más grave no ha sido la firma de este convenio, lo peor puede venir después, a la hora de impedir que las autoridades del Peñón recojan un premio político por una respetabilidad que no merecen en absoluto.
http://www.abc.es/20090504/opinion-editorial/bandera-gibraltar-20090504.html
Lunes, 04-05-09
AFORTUNADAMENTE, la diplomacia española ha sabido reaccionar y ha hecho oír su voz ante el despropósito de conceder a Gibraltar el estatuto de país independiente. Ni Estados Unidos, ni mucho menos Gran Bretaña, ignoran que esa es una posibilidad que está jurídicamente excluida de acuerdo con el Tratado de Utrecht y que una actitud como la que se ha constatado con la firma de un convenio con el Departamento norteamericano del Tesoro no es en modo alguno tolerable para España. Es difícil identificar si detrás de este gesto, aparentemente banal, se esconde una intencionalidad más sofisticada para mostrar el descontento ante algunas de las decisiones que ha tomado recientemente el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, como la abrupta retirada de Kosovo; pero en cierto modo queda claro que este hecho constituye una vuelta a la rutina histórica imperante en este conflicto: Gran Bretaña actúa de vez en cuando para medir el grado de vigilancia de la diplomacia española y los responsables gibraltareños siguen dispuestos a aprovechar cualquier resquicio para tratar de avanzar un paso hacia sus permanentes quimeras de independencia.
Ni la apertura del Instituto Cervantes en la Roca ni los vuelos de Iberia han tenido el menor efecto. El Gobierno querría hacer creer que la elección de Barack Obama como presidente norteamericano había cambiado el mundo y que ello demostraría que la orientación de su política exterior ha sido la adecuada, cuando la realidad se encarga constantemente de confirmar que lo que han fallado han sido los fundamentos esenciales de cada uno de sus proyectos en el campo de la diplomacia, desde el Magreb hasta el Caribe. El de Gibraltar es, entre otros, uno de los más evidentes, puesto que de las arriesgadas concesiones unilaterales que ha hecho el Ejecutivo socialista lo único que ha obtenido es una situación en la que cualquier desenlace amenaza con complicar nuestras posiciones. Ahora solo faltaría que en este ambiente de justa persecución de la piratería financiera, las autoridades de un lugar tan turbio en este aspecto como Gibraltar aparecieran en el papel de probos cooperadores con las autoridades de control internacional, y España pudiera ser tenida por un obstáculo. Lo más grave no ha sido la firma de este convenio, lo peor puede venir después, a la hora de impedir que las autoridades del Peñón recojan un premio político por una respetabilidad que no merecen en absoluto.
http://www.abc.es/20090504/opinion-editorial/bandera-gibraltar-20090504.html
viernes, mayo 01, 2009
Malos tragos para Mariano Rajoy
Malos tragos para Mariano Rajoy
jueves, 30 de abril de 2009, 12:19
Definitivamente, estos no están siendo unos días excesivamente buenos para Mariano Rajoy, ni para el Partido Popular. Ambos están, dicen las encuestas, en pleno (aunque moderado y algo lento) ascenso. Porque tampoco corren buenos tiempos para el Gobierno socialista, claro. Pero, insisto, las últimas horas no han sido precisamente gloriosas para los 'populares'. Tomemos como ejemplo el pasado martes: la jornada comenzó con los piropos del conservador Sarkozy a Zapatero y a su actuación ante la crisis económica y concluyó con lo que se supo que se iba a difundir en diversos medios acerca de las pretendidas 'hazañas' del tesorero del PP, Luis Bárcenas, y del vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González.
En medio, el anuncio a última hora, con nocturnidad, de la lista europea que acompañará a Jaime Mayor Oreja. Una lista anticuada, con escasas novedades, más de lo mismo, según piensan, con no muy sospechosa cuasi unanimidad, los comentaristas. Cierto, en la candidatura no estaba Gerardo Galeote, acusado de corrupción -veremos, luego, las pruebas: ya saben que yo siempre respeto la presunción de inocencia, mientras tal presunción sea posible-; pero a Galeote Rajoy le ha nombrado 'asesor personal' en asuntos europeos, signifique eso lo que signifique, para no dejarlo del todo tirado y desairado.
En fin, que, sin duda, la derrota parlamentaria de los socialistas el pasado martes, en una votación que obligará a Zapatero a deshacerse de un ministro -¿por qué solamente uno?-, y en la que el PP se alió con el PNV, no bastó para compensar a un Rajoy que tenía ya previsto viajar a Varsovia para asistir, sin duda lleno de aprensiones y con cierto malestar en el cuerpo, a una convención del PP Europeo. Eso le daba un respiro de horas para reaccionar: el 'affaire Bárcenas' -repito lo de la presunción de inocencia, pero- tiene que quedar solucionado antes de que el domingo, en un acto en Guadalajara, presente a esa candidatura europea que, decían las encuestas antes de hacerse pública la lista completa, se dé el pistoletazo de salida hacia una presumible victoria en las urnas el 7 de junio.
Pienso que el tesorero del PP seguramente debería cesar, o dimitir, para no perjudicar a su partido mientras prepara una defensa que espero que sea mejor, más contundente, menos meliflua, menos innecesaria que la de los dirigentes valencianos haciendo públicas sus declaraciones de Hacienda. Y, desde luego, mucho más completa que la investigación de la asamblea de Madrid sobre el 'caso espionaje'.
Veremos como reacciona Rajoy ante la nueva avalancha que le ha caído encima. Hasta ahora, ha pretendido resolverlo sin cruzar una sola palabra -en público, quiero decir-- con la prensa, que parece el enemigo a batir o, al menos, el incordio del que huir por los pasillos del Congreso de los Diputados. Encima, tras el fiasco de la mal cerrada comisión de investigación de la Asamblea de Madrid sobre el espionaje 'en' el PP y 'al' PP -y así les va con el caso del vicepresidente la Comunidad madrileña--, encima, digo, errores de comunicación a mansalva.
http://www.lavozlibre.com/noticias/ampliar/2593/malos-tragos-para-mariano-rajoy
jueves, 30 de abril de 2009, 12:19
Definitivamente, estos no están siendo unos días excesivamente buenos para Mariano Rajoy, ni para el Partido Popular. Ambos están, dicen las encuestas, en pleno (aunque moderado y algo lento) ascenso. Porque tampoco corren buenos tiempos para el Gobierno socialista, claro. Pero, insisto, las últimas horas no han sido precisamente gloriosas para los 'populares'. Tomemos como ejemplo el pasado martes: la jornada comenzó con los piropos del conservador Sarkozy a Zapatero y a su actuación ante la crisis económica y concluyó con lo que se supo que se iba a difundir en diversos medios acerca de las pretendidas 'hazañas' del tesorero del PP, Luis Bárcenas, y del vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González.
En medio, el anuncio a última hora, con nocturnidad, de la lista europea que acompañará a Jaime Mayor Oreja. Una lista anticuada, con escasas novedades, más de lo mismo, según piensan, con no muy sospechosa cuasi unanimidad, los comentaristas. Cierto, en la candidatura no estaba Gerardo Galeote, acusado de corrupción -veremos, luego, las pruebas: ya saben que yo siempre respeto la presunción de inocencia, mientras tal presunción sea posible-; pero a Galeote Rajoy le ha nombrado 'asesor personal' en asuntos europeos, signifique eso lo que signifique, para no dejarlo del todo tirado y desairado.
En fin, que, sin duda, la derrota parlamentaria de los socialistas el pasado martes, en una votación que obligará a Zapatero a deshacerse de un ministro -¿por qué solamente uno?-, y en la que el PP se alió con el PNV, no bastó para compensar a un Rajoy que tenía ya previsto viajar a Varsovia para asistir, sin duda lleno de aprensiones y con cierto malestar en el cuerpo, a una convención del PP Europeo. Eso le daba un respiro de horas para reaccionar: el 'affaire Bárcenas' -repito lo de la presunción de inocencia, pero- tiene que quedar solucionado antes de que el domingo, en un acto en Guadalajara, presente a esa candidatura europea que, decían las encuestas antes de hacerse pública la lista completa, se dé el pistoletazo de salida hacia una presumible victoria en las urnas el 7 de junio.
Pienso que el tesorero del PP seguramente debería cesar, o dimitir, para no perjudicar a su partido mientras prepara una defensa que espero que sea mejor, más contundente, menos meliflua, menos innecesaria que la de los dirigentes valencianos haciendo públicas sus declaraciones de Hacienda. Y, desde luego, mucho más completa que la investigación de la asamblea de Madrid sobre el 'caso espionaje'.
Veremos como reacciona Rajoy ante la nueva avalancha que le ha caído encima. Hasta ahora, ha pretendido resolverlo sin cruzar una sola palabra -en público, quiero decir-- con la prensa, que parece el enemigo a batir o, al menos, el incordio del que huir por los pasillos del Congreso de los Diputados. Encima, tras el fiasco de la mal cerrada comisión de investigación de la Asamblea de Madrid sobre el espionaje 'en' el PP y 'al' PP -y así les va con el caso del vicepresidente la Comunidad madrileña--, encima, digo, errores de comunicación a mansalva.
http://www.lavozlibre.com/noticias/ampliar/2593/malos-tragos-para-mariano-rajoy
Oscar Molina, El tramposo, su padre y los consentimientos
viernes 1 de mayo de 2009
El tramposo, su padre y los consentimientos
Óscar Molina
T ENGO 40 años, 35 de ellos viendo Fórmula 1. Recuerdo con nitidez absoluta el día en que me tragué mi primer Gran Premio. Mónaco, 1974, mi padre todo el fin de semana hablando de la carrera y su retransmisión. A él le gustaba Emerson Fittipaldi, y cuando me sentó a su lado para verlo, me hizo fan suyo también. Seguramente por una suerte entreguismo filio-paternal, yo iba con el coche número 5 (que luego supe que se llamaba “Mc Laren”, conducido por el carioca). Emerson empezó muy atrás, no sé en qué posición calificó, pero sí recuerdo que tenía muchos coches delante, y acabó quinto. En los años que vinieron, siempre sentado al lado de mi padre empecé a oír hablar de un muchachito muy tímido y prometedor llamado Nikki Lauda.
Recuerdo muchas cosas. Duelos como el épico en Dijon de Rene Arnoux con el malogrado Villeneuve, el Tyrrel de 6 ruedas, la maestría fría y letal de Prost, al caballero Nigel Mansell, la voracidad a veces desconsiderada de Schumacher y, sobre todo, el estremecimiento, la piel de gallina y las lágrimas del día en que vi morir en directo al inolvidable Ayrton Senna. Últimamente, como supondrán, he disfrutado muchísimo con todo un talento llamado Fernando Alonso, al que sólo una mala fortuna equivalente a su valía puede privar de entrar en la leyenda.
He visto mucha Fórmula 1; no soy un experto, pero he visto mucha. La suficiente como para poder calificar de fenómeno desagradable y mancha de este deporte a ese muchachito, Lewis Hamilton, y a todo lo que le viene rodeando.
Lewis es un muy buen piloto, no hay duda de ello, pero no es nada especial. No recuerdo a ningún debutante que llegase a ese mundo y se sentara en un McLaren. El sí, y lo hizo como líder (oculto) de las flechas plateadas. Le trajeron a un bicampeón del Mundo para que le pusiese la máquina a punto, al que estuvieron engañando haciéndole creer que era el número 1 de la marca, desvelando las preferencias por el niñato sólo al final. Si Vettel o Kubica hubiesen tenido esa oportunidad desde el primer día estaríamos hablando de fenómenos del volante.
La diferencia entre los pilotos que hoy corren en la Fórmula 1 es ciertamente poco perceptible. Fíjense que entre el primero y el último de una manga de clasificación los huecos raramente superan el segundo y medio. Hamilton es muy bueno, pero no es menos cierto que ha ido montado en la mecánica más fiable de los últimos cuatro o cinco años (por encima de Renault y Ferrari), que en su primer año tuvo a quien le afinara el bólido, y que en el pasado fue Campeón del Mundo por una extraña decisión de Timo Glock de ponerse a recoger margaritas en la última curva del G.P. de Brasil. Lewis no aguanta la presión, maltrata los neumáticos como nunca he visto a nadie, y carece de esa frialdad que proporciona la humildad.
Además, hace trampas. Y se las consienten.
Durante su primer año en McLaren, se le proporcionó la grúa que pidió para poner su coche de nuevo en pista (lo nunca visto), luego se dictaminó que había sido erróneo y se decidió que ya no se podría hacer nunca más. Pero no le quitaron ni un punto. En ese mismo año, se zampó la última vuelta en la clasificación que le correspondía por turno a Alonso, le obstaculizó en el box, se pegó su rulo y luego declaró que la maniobra ilegal había sido de su compañero, al que mandaron al puesto 10 de la parrilla. Mintió, faltó a la disciplina de su equipo, perjudicó a su compañero…y se le consintió.
Lo peor es que este chico denota además que coge todo sin preguntar porque que está convencido de que le pertenece, se le debe, es suyo. Es, inequívocamente, una de esas personas que piensa que el Mundo le ha de estar agradecido por haberle visto nacer, y se cree tan dueño de lo que desea que cualquier medio le parece lícito para obtenerlo. Son incontables los “drive-thru´s” con los que ha sido sancionado por no respetar turnos en los pits, la cantidad de veces que ha salido por delante de quien le precede en una parada sin que le pase nada, las maniobras para sacar a un rival de la trayectoria de asfalto que le hemos visto, a cuenta de las que luego suele hacerse hábilmente el mártir… En su universo está él, y sólo él. Lo último ha sido mentir con descaro a los comisarios de la FIA a sabiendas de que la grabación de sus palabras iba a desmentirle. Le ha dado igual, no le han sancionado, sólo le han advertido de que lo harán si vuelve a ser malo.
Y si algo falla, ahí está el arma mediática suprema: un primer plano de su padre con expresión doliente (siempre doliente pase lo que pase) con el semblante de una especie de Nelson Mandela con octanos que siempre mira a la cámara como pidiendo perdón porque su hijo sea tan bueno, tan guapo y tan rápido. Con esa carita de pena que pone y parece querer recordarte mil agravios pasados cuyo sufrimiento ha valido la pena por ver a su niño triunfar el mismo año que Obama.
Ese tío tiene pinta de siniestro, de raro, y aunque jamás he estado en un “paddock” estoy seguro de que cada vez que pasees por allí y te gires, te lo encuentras mirándote fijamente, haciendo pucheros y sin decir nada. Lo mismo en el baño que pidiendo una Coca Cola, que echando una miradita a los tiempos… notas cómo se clavan en tu nuca unos ojos, te das la vuelta y ahí le tienes, cuan cordero degollao, mientras su hijo capa las normas, las apunta en un papel y lo empapa en el barreño de esos derechos de cuya exclusividad presume a golpe de fullerías.
http://www.vistazoalaprensa.com/firmas_art.asp?id=5173
El tramposo, su padre y los consentimientos
Óscar Molina
T ENGO 40 años, 35 de ellos viendo Fórmula 1. Recuerdo con nitidez absoluta el día en que me tragué mi primer Gran Premio. Mónaco, 1974, mi padre todo el fin de semana hablando de la carrera y su retransmisión. A él le gustaba Emerson Fittipaldi, y cuando me sentó a su lado para verlo, me hizo fan suyo también. Seguramente por una suerte entreguismo filio-paternal, yo iba con el coche número 5 (que luego supe que se llamaba “Mc Laren”, conducido por el carioca). Emerson empezó muy atrás, no sé en qué posición calificó, pero sí recuerdo que tenía muchos coches delante, y acabó quinto. En los años que vinieron, siempre sentado al lado de mi padre empecé a oír hablar de un muchachito muy tímido y prometedor llamado Nikki Lauda.
Recuerdo muchas cosas. Duelos como el épico en Dijon de Rene Arnoux con el malogrado Villeneuve, el Tyrrel de 6 ruedas, la maestría fría y letal de Prost, al caballero Nigel Mansell, la voracidad a veces desconsiderada de Schumacher y, sobre todo, el estremecimiento, la piel de gallina y las lágrimas del día en que vi morir en directo al inolvidable Ayrton Senna. Últimamente, como supondrán, he disfrutado muchísimo con todo un talento llamado Fernando Alonso, al que sólo una mala fortuna equivalente a su valía puede privar de entrar en la leyenda.
He visto mucha Fórmula 1; no soy un experto, pero he visto mucha. La suficiente como para poder calificar de fenómeno desagradable y mancha de este deporte a ese muchachito, Lewis Hamilton, y a todo lo que le viene rodeando.
Lewis es un muy buen piloto, no hay duda de ello, pero no es nada especial. No recuerdo a ningún debutante que llegase a ese mundo y se sentara en un McLaren. El sí, y lo hizo como líder (oculto) de las flechas plateadas. Le trajeron a un bicampeón del Mundo para que le pusiese la máquina a punto, al que estuvieron engañando haciéndole creer que era el número 1 de la marca, desvelando las preferencias por el niñato sólo al final. Si Vettel o Kubica hubiesen tenido esa oportunidad desde el primer día estaríamos hablando de fenómenos del volante.
La diferencia entre los pilotos que hoy corren en la Fórmula 1 es ciertamente poco perceptible. Fíjense que entre el primero y el último de una manga de clasificación los huecos raramente superan el segundo y medio. Hamilton es muy bueno, pero no es menos cierto que ha ido montado en la mecánica más fiable de los últimos cuatro o cinco años (por encima de Renault y Ferrari), que en su primer año tuvo a quien le afinara el bólido, y que en el pasado fue Campeón del Mundo por una extraña decisión de Timo Glock de ponerse a recoger margaritas en la última curva del G.P. de Brasil. Lewis no aguanta la presión, maltrata los neumáticos como nunca he visto a nadie, y carece de esa frialdad que proporciona la humildad.
Además, hace trampas. Y se las consienten.
Durante su primer año en McLaren, se le proporcionó la grúa que pidió para poner su coche de nuevo en pista (lo nunca visto), luego se dictaminó que había sido erróneo y se decidió que ya no se podría hacer nunca más. Pero no le quitaron ni un punto. En ese mismo año, se zampó la última vuelta en la clasificación que le correspondía por turno a Alonso, le obstaculizó en el box, se pegó su rulo y luego declaró que la maniobra ilegal había sido de su compañero, al que mandaron al puesto 10 de la parrilla. Mintió, faltó a la disciplina de su equipo, perjudicó a su compañero…y se le consintió.
Lo peor es que este chico denota además que coge todo sin preguntar porque que está convencido de que le pertenece, se le debe, es suyo. Es, inequívocamente, una de esas personas que piensa que el Mundo le ha de estar agradecido por haberle visto nacer, y se cree tan dueño de lo que desea que cualquier medio le parece lícito para obtenerlo. Son incontables los “drive-thru´s” con los que ha sido sancionado por no respetar turnos en los pits, la cantidad de veces que ha salido por delante de quien le precede en una parada sin que le pase nada, las maniobras para sacar a un rival de la trayectoria de asfalto que le hemos visto, a cuenta de las que luego suele hacerse hábilmente el mártir… En su universo está él, y sólo él. Lo último ha sido mentir con descaro a los comisarios de la FIA a sabiendas de que la grabación de sus palabras iba a desmentirle. Le ha dado igual, no le han sancionado, sólo le han advertido de que lo harán si vuelve a ser malo.
Y si algo falla, ahí está el arma mediática suprema: un primer plano de su padre con expresión doliente (siempre doliente pase lo que pase) con el semblante de una especie de Nelson Mandela con octanos que siempre mira a la cámara como pidiendo perdón porque su hijo sea tan bueno, tan guapo y tan rápido. Con esa carita de pena que pone y parece querer recordarte mil agravios pasados cuyo sufrimiento ha valido la pena por ver a su niño triunfar el mismo año que Obama.
Ese tío tiene pinta de siniestro, de raro, y aunque jamás he estado en un “paddock” estoy seguro de que cada vez que pasees por allí y te gires, te lo encuentras mirándote fijamente, haciendo pucheros y sin decir nada. Lo mismo en el baño que pidiendo una Coca Cola, que echando una miradita a los tiempos… notas cómo se clavan en tu nuca unos ojos, te das la vuelta y ahí le tienes, cuan cordero degollao, mientras su hijo capa las normas, las apunta en un papel y lo empapa en el barreño de esos derechos de cuya exclusividad presume a golpe de fullerías.
http://www.vistazoalaprensa.com/firmas_art.asp?id=5173
Felix Arbolí, La mujer una víctima histórica
viernes 1 de mayo de 2009
La mujer una víctima histórica
Félix Arboli
R EPASANDO la Historia vemos que la mujer no ha sido una criatura privilegiada, respecto al hombre. Menos mal que ha llegado nuestra Bibiana Aido y al estilo cidiano sobre la “Babieca” de su ministerio de la “Igual-da”, que no da igual, se ha dispuesto a emprender una dura batalla contra los errores y maldades históricos para hacer de la mujer la reina del universo. Una lucha que dado el objetivo cuenta con todo mi apoyo y consideración. A sus pies siempre, mi paisana y ministra.
Yo siempre he oído decir que detrás de un gran hombre, siempre hay una mujer en la sombra. Algo que comparto plenamente, aunque no comprenda por qué siendo ella el motor de ese éxito, ha de permanecer en el anonimato. Y también añadiría que si el hombre es soltero su éxito se deberá a la influencia materna durante su infancia. Soy un convencido de que no hay hombre capaz de haber alcanzado la cima de sus ambiciones o sueños, si no ha tenido a una mujer acompañándole y animándole en la empresa. Los ejemplos serían tan numerosos como convincentes. A mi entender el hombre es una marioneta del destino cuyos hilos mueve hábilmente la fémina que le ha tocado o elegido como compañera. Dicen algunos graciosos, que no tienen maldita gracia y hablan por despecho, que “la mujer es un animal de largo pelo y corta inteligencia”, sin darse cuenta que con pelo corto o larga melena, que ahora lo llevan de ambas formas unas y otros, la mujer posee mayor perspectiva, habilidad e inteligencia que el hombre.
Hay matrimonios donde la influencia femenina se hace más notable. En unos casos por debilidad de él y en otros por el excesivo carácter de ella. Todo matrimonio es una conjunción y acoplamiento de caracteres cuyo resultado se traduce en la buena o mala marcha del mismo. Normalmente la mujer del político, hombre cuya vida transcurre mayormente de cara a la galería, tiene gran importancia no ya sólo en el momento de su elección para el cargo al que aspira, sino para mantenerlo en el candelero y la popularidad durante su mandato. Por esta causa los más avezados suelen ir acompañados de sus esposas a los actos públicos y cuidan con especial interés su vestuario, sonrisa e incluso encantos físicos para que cause inmejorable impresión entre el público. Una mujer adusta, extravagante y poco agraciada, de poco puede servir al marido para acaparar votos. Napoleón y Josefina, Isabel y Fernando,- los Reyes Católicos- el matrimonio Curie, don Juan Carlos y doña Sofía, etc., son parejas donde la mujer brilla con luz propia y hasta le ha dado luminosidad a la vida del esposo. En el caso del presidente de Francia, Sarkozy, su esposa Carla Bruni, es una mujer de esbelta figura, encantadora sonrisa y madura belleza que lógicamente debe ir dando encanto e interés donde quiera que vaya la pareja. Con su presencia el político galo tiene asegurada una primera sonrisa de cortés admiración. Y eso, aunque parezca poco, es mucho. Pero no quiere decir que la ex top- model italiana y cantante desempeñe el papel de “mujer florón”, tan típica de los años en que las esposas parecían muñecas de porcelana. Todo lo contrario, hoy la mujer aparte de su belleza, distinción y exquisitas maneras, aporta inteligencia, conocimiento de idiomas, preparación para abordar toda clase de temas que puedan presentárseles y hasta cierto coqueteo discreto y milimetrado, para que su anfitrión perciba su presencia y la valore positivamente. Hay mujeres de políticos que han preferido permanecer eclipsadas en cuantos actos oficiales se han celebrado, como el caso de Carmen Romero, en su etapa de esposa de Felipe González, que parecía tener fobia a los viajes y entrevistas oficiales. O las que mantienen un positivo termino medio como el caso de la de Rodríguez Zapatero, Sonsoles, que aparte de acompañar a su marido en actos que considera convenientes y lógicos, continua con su vida familiar y sus actividades como soprano en la coral, para no romper del todo con su habitual manera de ser y vivir. En el caso de Rajoy, pocos han podido conocer a su mujer. Sus razones las desconozco, aunque estimo que tanto ocultamiento no es buena medicina para un político que aspira alcanzar la máxima popularidad.
No obstante lo dicho anteriormente, el hombre se ha empeñado a lo largo de la Historia en minimizar la importancia y trascendencia de la mujer no sólo en su propia vida, sino en la de toda la Humanidad. Zaratustra el filósofo persa del siglo VII a de C, decía: “ La mujer debe adorar al hombre como a un dios. Cada mañana debe arrodillarse nueve veces consecutivas a los pies del marido y con los brazos cruzados preguntarle, ¿ Señor, ¿qué desea que haga?. .Desde que he conocido su imbecilidad se ha convertido para mí en un cretino redomado, cuyo nombre no merece haber pasado a la posteridad. Yo veo a mi mujer haciéndome esta pantomima acabada de levantar y me separo, alegando pérdida de su razón. Pero no crean que fue el único. En las Leyes de Manu, (libro sagrado de la India), se especifica que “Aunque la conducta del marido sea censurable, aunque éste se de a otros amores, la mujer virtuosa debe reverenciarlo como a un dios”. Otros retrasados mentales. Es decir, vía libre al hombre para sus calaveradas. No fueron más moderados los babilónicos que en el famoso Código de Hamurabí, considerado de inspiración divina, decretaban que “Cuando una mujer tenga una conducta desordenada y deje de cumplir con sus obligaciones del hogar, el marido puede someterla, esclavizarla y servirse de ella para pagar a sus acreedores y él, mientras tanto, contraer nuevo matrimonio”. Posiblemente éste tipo de leyes haya sido el origen de los proxenetas y de los carnudos consentidos. La Biblia incluso, nos habla de que la mujer salió de la costilla del hombre, cuando sin la mujer no hubiera podido existir hombre alguno. No me explico como este Libro tiene carácter de revelación divina.
¿Hubo alguien en aquellos tiempos que se ocupó de dignificar a la mujer y hacerle interpretar su magnífico y necesario papel en el ámbito familiar y social? Me temo que no. Según el Corán, los hombres son superiores a las mujeres, porque Alá les otorgó la primacía sobre ellas y dio a los varones el doble de lo que dio a las mujeres. Si no les obedecen pueden castigarlas, abandonarlas en sus lechos e incluso golpearlas…No se le legó al hombre mayor calamidad que la mujer”.. Ignoro, ya que no me lo he leído, si en este libro sagrado se trata siempre así a la mujer. Sin comentarios.
No se libran de este criterio los cristianos, ya que según San Pablo, “Las mujeres que estén calladas en la iglesia, porque no les está permitido hablar, si quieran ser instruidas sobre algún punto, pregunten en casa a sus maridos” Me da la impresión que aquí nuestro Saulo se pasó varios pueblos al tratar de esta forma a la mujer. Creo que hay bastante machismo en estas recomendaciones. Menos mal que nuestra Bibiana Aido no debe ser buena lectora de los Evangelios, si no, encontraría motivos para prohibirlos y condenarlos en su famoso ministerio de la “Igual-dá”, que no es “Igual” y su empeño en feminizar hasta lo que es privativo del varón. ¡Manda huevas!. . .
Hasta nuestro amigo Aristóteles, otro filósofo que posiblemente ya estuviera algo achacoso, manifestaba que “la mujer es un hombre inferior”. ¿Se puede decir mayor barbaridad?. En ese caso yo debo ser un homosexual empedernido, pues me gustan a rabiar “esos hombres inferiores”. Y no puedo olvidar a Enrique VIII, fundador de la Iglesia Anglicana, que tampoco fue un gran defensor de la mujer, a pesar de su insaciable libido, ya que se casó con seis, previos cortes de cabezas de las ya usadas. Para éste monarca las decapitaciones de sus esposas le proporcionaban nuevas noches de placer con otra candidata al tálamo y al inevitable y posterior cadalso. La mujer sólo significaba para este sádico inglés ese bombón que apetecemos y que una vez abierto el envoltorio y saciado el deseo, tiramos a la basura, aunque en su caso, eran cabezas las que caían en la cesta del verdugo para que pudiera estrenar esa noche un nuevo colchón. La Constitución inglesa, del siglo XVIII, determina que “Todas las mujeres que sedujeran y llevaran al matrimonio a los súbditos de Su Majestad, -como si ellas no lo fueran-, mediante el uso de perfumes, pinturas, dientes postizos, -curiosa advertencia para esa época-, pelucas y rellenos en caderas y pechos, incurrirán en delito de brujería y el casamiento quedaría automáticamente anulado”. ¡Cuantas brujas deben andar circulando por esas calles, platós de televisión y fiestas sociales!.
Hace unos días, escribía sobre el amor con motivo del “Día Internacional del Libro” y la tradición catalana de regalar una rosa a la mujer en esa fecha como tributo de admiración. De los más de quinientos artículos que llevo publicados en estas páginas, me atrevo a asegurar que el mayor porcentaje de ellos tienen como tema el amor y la mujer. Porque desde que tuve mi primeras experiencias con ellas y pude apreciar sus inigualables sensaciones, se convirtieron en una auténtica y maravillosa obsesión para mi. La mujer, siempre lo he dicho y lo he creído es el regalo más bonito y necesario que Dios ha dado al mundo, a pesar de tantas aberraciones históricas intentando convertirlas en un simple pasatiempo y capricho del hombre. Una equivocación que va más allá de la razón y la lógica, porque sin la mujer, sin la hembra de cualquier especie, la Humanidad no hubiera existido y el hombre vagaría en esas desconocidas dimensiones de la nada. Hasta el mismo Dios hubo de recurrir a la mujer, para poder realizar su gran obra redentora. Sin María, su Madre, no hubiera sido creíble y lógico el nacimiento de Cristo como hombre. .
A veces creo que me he equivocado de época y soy una especie a extinguir, viendo al hombre actual y su extraño proceder, como si estuviera próxima una quinta glaciación y su propio exterminio al minimizar conceptos y valores que deberían tener su máximo respeto. Yo pase lo que pase, moriré feliz admirando y amando a la mujer.
http://www.vistazoalaprensa.com/contraportada.asp
La mujer una víctima histórica
Félix Arboli
R EPASANDO la Historia vemos que la mujer no ha sido una criatura privilegiada, respecto al hombre. Menos mal que ha llegado nuestra Bibiana Aido y al estilo cidiano sobre la “Babieca” de su ministerio de la “Igual-da”, que no da igual, se ha dispuesto a emprender una dura batalla contra los errores y maldades históricos para hacer de la mujer la reina del universo. Una lucha que dado el objetivo cuenta con todo mi apoyo y consideración. A sus pies siempre, mi paisana y ministra.
Yo siempre he oído decir que detrás de un gran hombre, siempre hay una mujer en la sombra. Algo que comparto plenamente, aunque no comprenda por qué siendo ella el motor de ese éxito, ha de permanecer en el anonimato. Y también añadiría que si el hombre es soltero su éxito se deberá a la influencia materna durante su infancia. Soy un convencido de que no hay hombre capaz de haber alcanzado la cima de sus ambiciones o sueños, si no ha tenido a una mujer acompañándole y animándole en la empresa. Los ejemplos serían tan numerosos como convincentes. A mi entender el hombre es una marioneta del destino cuyos hilos mueve hábilmente la fémina que le ha tocado o elegido como compañera. Dicen algunos graciosos, que no tienen maldita gracia y hablan por despecho, que “la mujer es un animal de largo pelo y corta inteligencia”, sin darse cuenta que con pelo corto o larga melena, que ahora lo llevan de ambas formas unas y otros, la mujer posee mayor perspectiva, habilidad e inteligencia que el hombre.
Hay matrimonios donde la influencia femenina se hace más notable. En unos casos por debilidad de él y en otros por el excesivo carácter de ella. Todo matrimonio es una conjunción y acoplamiento de caracteres cuyo resultado se traduce en la buena o mala marcha del mismo. Normalmente la mujer del político, hombre cuya vida transcurre mayormente de cara a la galería, tiene gran importancia no ya sólo en el momento de su elección para el cargo al que aspira, sino para mantenerlo en el candelero y la popularidad durante su mandato. Por esta causa los más avezados suelen ir acompañados de sus esposas a los actos públicos y cuidan con especial interés su vestuario, sonrisa e incluso encantos físicos para que cause inmejorable impresión entre el público. Una mujer adusta, extravagante y poco agraciada, de poco puede servir al marido para acaparar votos. Napoleón y Josefina, Isabel y Fernando,- los Reyes Católicos- el matrimonio Curie, don Juan Carlos y doña Sofía, etc., son parejas donde la mujer brilla con luz propia y hasta le ha dado luminosidad a la vida del esposo. En el caso del presidente de Francia, Sarkozy, su esposa Carla Bruni, es una mujer de esbelta figura, encantadora sonrisa y madura belleza que lógicamente debe ir dando encanto e interés donde quiera que vaya la pareja. Con su presencia el político galo tiene asegurada una primera sonrisa de cortés admiración. Y eso, aunque parezca poco, es mucho. Pero no quiere decir que la ex top- model italiana y cantante desempeñe el papel de “mujer florón”, tan típica de los años en que las esposas parecían muñecas de porcelana. Todo lo contrario, hoy la mujer aparte de su belleza, distinción y exquisitas maneras, aporta inteligencia, conocimiento de idiomas, preparación para abordar toda clase de temas que puedan presentárseles y hasta cierto coqueteo discreto y milimetrado, para que su anfitrión perciba su presencia y la valore positivamente. Hay mujeres de políticos que han preferido permanecer eclipsadas en cuantos actos oficiales se han celebrado, como el caso de Carmen Romero, en su etapa de esposa de Felipe González, que parecía tener fobia a los viajes y entrevistas oficiales. O las que mantienen un positivo termino medio como el caso de la de Rodríguez Zapatero, Sonsoles, que aparte de acompañar a su marido en actos que considera convenientes y lógicos, continua con su vida familiar y sus actividades como soprano en la coral, para no romper del todo con su habitual manera de ser y vivir. En el caso de Rajoy, pocos han podido conocer a su mujer. Sus razones las desconozco, aunque estimo que tanto ocultamiento no es buena medicina para un político que aspira alcanzar la máxima popularidad.
No obstante lo dicho anteriormente, el hombre se ha empeñado a lo largo de la Historia en minimizar la importancia y trascendencia de la mujer no sólo en su propia vida, sino en la de toda la Humanidad. Zaratustra el filósofo persa del siglo VII a de C, decía: “ La mujer debe adorar al hombre como a un dios. Cada mañana debe arrodillarse nueve veces consecutivas a los pies del marido y con los brazos cruzados preguntarle, ¿ Señor, ¿qué desea que haga?. .Desde que he conocido su imbecilidad se ha convertido para mí en un cretino redomado, cuyo nombre no merece haber pasado a la posteridad. Yo veo a mi mujer haciéndome esta pantomima acabada de levantar y me separo, alegando pérdida de su razón. Pero no crean que fue el único. En las Leyes de Manu, (libro sagrado de la India), se especifica que “Aunque la conducta del marido sea censurable, aunque éste se de a otros amores, la mujer virtuosa debe reverenciarlo como a un dios”. Otros retrasados mentales. Es decir, vía libre al hombre para sus calaveradas. No fueron más moderados los babilónicos que en el famoso Código de Hamurabí, considerado de inspiración divina, decretaban que “Cuando una mujer tenga una conducta desordenada y deje de cumplir con sus obligaciones del hogar, el marido puede someterla, esclavizarla y servirse de ella para pagar a sus acreedores y él, mientras tanto, contraer nuevo matrimonio”. Posiblemente éste tipo de leyes haya sido el origen de los proxenetas y de los carnudos consentidos. La Biblia incluso, nos habla de que la mujer salió de la costilla del hombre, cuando sin la mujer no hubiera podido existir hombre alguno. No me explico como este Libro tiene carácter de revelación divina.
¿Hubo alguien en aquellos tiempos que se ocupó de dignificar a la mujer y hacerle interpretar su magnífico y necesario papel en el ámbito familiar y social? Me temo que no. Según el Corán, los hombres son superiores a las mujeres, porque Alá les otorgó la primacía sobre ellas y dio a los varones el doble de lo que dio a las mujeres. Si no les obedecen pueden castigarlas, abandonarlas en sus lechos e incluso golpearlas…No se le legó al hombre mayor calamidad que la mujer”.. Ignoro, ya que no me lo he leído, si en este libro sagrado se trata siempre así a la mujer. Sin comentarios.
No se libran de este criterio los cristianos, ya que según San Pablo, “Las mujeres que estén calladas en la iglesia, porque no les está permitido hablar, si quieran ser instruidas sobre algún punto, pregunten en casa a sus maridos” Me da la impresión que aquí nuestro Saulo se pasó varios pueblos al tratar de esta forma a la mujer. Creo que hay bastante machismo en estas recomendaciones. Menos mal que nuestra Bibiana Aido no debe ser buena lectora de los Evangelios, si no, encontraría motivos para prohibirlos y condenarlos en su famoso ministerio de la “Igual-dá”, que no es “Igual” y su empeño en feminizar hasta lo que es privativo del varón. ¡Manda huevas!. . .
Hasta nuestro amigo Aristóteles, otro filósofo que posiblemente ya estuviera algo achacoso, manifestaba que “la mujer es un hombre inferior”. ¿Se puede decir mayor barbaridad?. En ese caso yo debo ser un homosexual empedernido, pues me gustan a rabiar “esos hombres inferiores”. Y no puedo olvidar a Enrique VIII, fundador de la Iglesia Anglicana, que tampoco fue un gran defensor de la mujer, a pesar de su insaciable libido, ya que se casó con seis, previos cortes de cabezas de las ya usadas. Para éste monarca las decapitaciones de sus esposas le proporcionaban nuevas noches de placer con otra candidata al tálamo y al inevitable y posterior cadalso. La mujer sólo significaba para este sádico inglés ese bombón que apetecemos y que una vez abierto el envoltorio y saciado el deseo, tiramos a la basura, aunque en su caso, eran cabezas las que caían en la cesta del verdugo para que pudiera estrenar esa noche un nuevo colchón. La Constitución inglesa, del siglo XVIII, determina que “Todas las mujeres que sedujeran y llevaran al matrimonio a los súbditos de Su Majestad, -como si ellas no lo fueran-, mediante el uso de perfumes, pinturas, dientes postizos, -curiosa advertencia para esa época-, pelucas y rellenos en caderas y pechos, incurrirán en delito de brujería y el casamiento quedaría automáticamente anulado”. ¡Cuantas brujas deben andar circulando por esas calles, platós de televisión y fiestas sociales!.
Hace unos días, escribía sobre el amor con motivo del “Día Internacional del Libro” y la tradición catalana de regalar una rosa a la mujer en esa fecha como tributo de admiración. De los más de quinientos artículos que llevo publicados en estas páginas, me atrevo a asegurar que el mayor porcentaje de ellos tienen como tema el amor y la mujer. Porque desde que tuve mi primeras experiencias con ellas y pude apreciar sus inigualables sensaciones, se convirtieron en una auténtica y maravillosa obsesión para mi. La mujer, siempre lo he dicho y lo he creído es el regalo más bonito y necesario que Dios ha dado al mundo, a pesar de tantas aberraciones históricas intentando convertirlas en un simple pasatiempo y capricho del hombre. Una equivocación que va más allá de la razón y la lógica, porque sin la mujer, sin la hembra de cualquier especie, la Humanidad no hubiera existido y el hombre vagaría en esas desconocidas dimensiones de la nada. Hasta el mismo Dios hubo de recurrir a la mujer, para poder realizar su gran obra redentora. Sin María, su Madre, no hubiera sido creíble y lógico el nacimiento de Cristo como hombre. .
A veces creo que me he equivocado de época y soy una especie a extinguir, viendo al hombre actual y su extraño proceder, como si estuviera próxima una quinta glaciación y su propio exterminio al minimizar conceptos y valores que deberían tener su máximo respeto. Yo pase lo que pase, moriré feliz admirando y amando a la mujer.
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Carlos Herrera, El viejo sueño del cazador
El viejo sueño del cazador
CARLOS HERRERA
Viernes, 01-05-09
Garzón quiere investigar Guantánamo. En realidad, Garzón quiere investigar a Bush, pero necesita una percha que le permita ir trepando por las arborescencias sumariales con las que deleita a la afición hasta llegar al antiguo emperador norteamericano. Poder convertir la Audiencia Nacional en la Audiencia Mundial es un viejo sueño del cazador: ver subir los peldaños del tribunal a varios pelajes de líderes de la Tierra para dar cuenta de lo que Garzón «El Incansable» considera delitos contra la Humanidad, es un sueño que acaricia amanecer tras amanecer. Con especial predilección por unos más que por otros, evidentemente. Es altamente improbable que en los próximos meses instruya diligencia alguna con el fin de investigar la criminalidad de gobiernos como el chino o el coreano del norte. No se contempla la posibilidad de que pida explicaciones al hirsuto presidente iraní acerca de la lapidación de mujeres o mutilación de homosexuales. No está en su agenda estudiar los gulags cubanos en los que los hermanos Castro han sacrificado vidas humanas por doquier. Garzón no va a investigar Boniato ni el Combinado del Este; va a investigar Guantánamo, donde cierto es que se ha practicado la tortura y se han violado elementales códigos humanitarios, donde se ha sometido a sospechosos de terrorismo a tratos degradantes e inhumanos, pero donde poco debe tener que decir un juez ajeno al sistema judicial norteamericano. El Fiscal General del Estado dijo atinadamente que no iba a apoyar una investigación como esa porque sería convertir a la Audiencia en un «juguete en manos de personas que buscan determinados protagonismos o intentan acciones políticas». Poniendo en práctica una de sus estrategias favoritas, el juez ha despertado una causa dormida que tenía en sus cajones y ha incoado diligencias informativas para identificar a todos los guardianes de la cárcel. Con ello reabre el caso que tuvo que aparcar y consigue reactivar su intención de llevar a los tribunales a la Administración norteamericana. La felicidad completa. Un sistema judicial colapsado, con presupuestos insuficientes, con estructuras administrativas anticuadas, activa procesos para meterse en camisas de once varas, de imposible desarrollo más allá de las posturas procesales, y crear el deleite de un juez justiciero con ensoñaciones de vedette. Ya se imagina a sí mismo la mañana en la que podrá ver su nombre en los titulares de los principales diarios españoles y norteamericanos: «Garzón vs. Bush», «Garzón, el juez que procesó a Bush», «Garzón logra lo que no pudo el Supremo de los EE.UU». Dios mío, qué bien sabe el croissant de primera hora con lecturas de este tipo.
Conoce bien, además, la clase de estrategias que hay que poner en marcha en casos como el presente: se deja dormir un sumario y se espera con paciencia de cazador a que alguna pieza se mueva y así se pueda relanzar el legajo y obtener dividendos de imagen con él. Sin ir más lejos, casos como el del «Bar Faisán», que no convenía en ese momento a su Gobierno amigo, ha sido anestesiado hasta mejor ocasión. Si algún día se enfada el juez con Rubalcaba -como se enfadó con Felipe después de su mala experiencia política en la última Administración González, desencadenando ello las consecuencias que todos recordamos- no tenga duda el ministro de que entonces sí se investigará el chivatazo que alertó a los etarras que utilizaban aquél bar de Irún como centro de operaciones de extorsión. Una providencial llamada de teléfono les puso en alerta y les permitió la huida, desbaratando una importante operación policial. Eran los tiempos del proceso de paz, que tan fervorosamente apoyó nuestro hombre. ¿Cuándo lo investigará Garzón? Cuando le convenga. Mientras tanto le parece más urgente empurar a Bush y dedicar tiempo, dinero y esfuerzos administrativos a una causa perfectamente inútil. Diga lo que diga la Fiscalía, por supuesto.
http://www.abc.es/20090501/opinion-firmas/viejo-sueno-cazador-20090501.html
CARLOS HERRERA
Viernes, 01-05-09
Garzón quiere investigar Guantánamo. En realidad, Garzón quiere investigar a Bush, pero necesita una percha que le permita ir trepando por las arborescencias sumariales con las que deleita a la afición hasta llegar al antiguo emperador norteamericano. Poder convertir la Audiencia Nacional en la Audiencia Mundial es un viejo sueño del cazador: ver subir los peldaños del tribunal a varios pelajes de líderes de la Tierra para dar cuenta de lo que Garzón «El Incansable» considera delitos contra la Humanidad, es un sueño que acaricia amanecer tras amanecer. Con especial predilección por unos más que por otros, evidentemente. Es altamente improbable que en los próximos meses instruya diligencia alguna con el fin de investigar la criminalidad de gobiernos como el chino o el coreano del norte. No se contempla la posibilidad de que pida explicaciones al hirsuto presidente iraní acerca de la lapidación de mujeres o mutilación de homosexuales. No está en su agenda estudiar los gulags cubanos en los que los hermanos Castro han sacrificado vidas humanas por doquier. Garzón no va a investigar Boniato ni el Combinado del Este; va a investigar Guantánamo, donde cierto es que se ha practicado la tortura y se han violado elementales códigos humanitarios, donde se ha sometido a sospechosos de terrorismo a tratos degradantes e inhumanos, pero donde poco debe tener que decir un juez ajeno al sistema judicial norteamericano. El Fiscal General del Estado dijo atinadamente que no iba a apoyar una investigación como esa porque sería convertir a la Audiencia en un «juguete en manos de personas que buscan determinados protagonismos o intentan acciones políticas». Poniendo en práctica una de sus estrategias favoritas, el juez ha despertado una causa dormida que tenía en sus cajones y ha incoado diligencias informativas para identificar a todos los guardianes de la cárcel. Con ello reabre el caso que tuvo que aparcar y consigue reactivar su intención de llevar a los tribunales a la Administración norteamericana. La felicidad completa. Un sistema judicial colapsado, con presupuestos insuficientes, con estructuras administrativas anticuadas, activa procesos para meterse en camisas de once varas, de imposible desarrollo más allá de las posturas procesales, y crear el deleite de un juez justiciero con ensoñaciones de vedette. Ya se imagina a sí mismo la mañana en la que podrá ver su nombre en los titulares de los principales diarios españoles y norteamericanos: «Garzón vs. Bush», «Garzón, el juez que procesó a Bush», «Garzón logra lo que no pudo el Supremo de los EE.UU». Dios mío, qué bien sabe el croissant de primera hora con lecturas de este tipo.
Conoce bien, además, la clase de estrategias que hay que poner en marcha en casos como el presente: se deja dormir un sumario y se espera con paciencia de cazador a que alguna pieza se mueva y así se pueda relanzar el legajo y obtener dividendos de imagen con él. Sin ir más lejos, casos como el del «Bar Faisán», que no convenía en ese momento a su Gobierno amigo, ha sido anestesiado hasta mejor ocasión. Si algún día se enfada el juez con Rubalcaba -como se enfadó con Felipe después de su mala experiencia política en la última Administración González, desencadenando ello las consecuencias que todos recordamos- no tenga duda el ministro de que entonces sí se investigará el chivatazo que alertó a los etarras que utilizaban aquél bar de Irún como centro de operaciones de extorsión. Una providencial llamada de teléfono les puso en alerta y les permitió la huida, desbaratando una importante operación policial. Eran los tiempos del proceso de paz, que tan fervorosamente apoyó nuestro hombre. ¿Cuándo lo investigará Garzón? Cuando le convenga. Mientras tanto le parece más urgente empurar a Bush y dedicar tiempo, dinero y esfuerzos administrativos a una causa perfectamente inútil. Diga lo que diga la Fiscalía, por supuesto.
http://www.abc.es/20090501/opinion-firmas/viejo-sueno-cazador-20090501.html
Ignacio Camacho, El sindicato del miedo
El sindicato del miedo
IGNACIO CAMACHO
Viernes, 01-05-09
CON cuatro millones de desempleados en la EPA y una caída del 3 por ciento en el Producto Interior Bruto, los sindicatos han decidido celebrar el Primero de Mayo manifestándose contra un fantasma. Cómplices de la inacción del Gobierno ante la crisis, prefieren dedicar su ritual movilización obrera a protestar contra un asunto evanescente que ni siquiera está en la agenda de la oposición. La idea de la reforma laboral, que tampoco incluye necesariamente el abaratamiento del despido, la ha lanzado por su cuenta la patronal, un «lobby» tan subvencionado como las centrales sindicales y tan poco operativo como ellas, y la han suscrito algunos gurús de la socialdemocracia a quienes resulta difícil clasificar como adalides del capitalismo. Pero el sindicalismo de izquierda gobierna en coalición con el Partido Socialista y no tiene libertad para pedir al poder unas políticas eficaces contra el desempleo. Necesita inventarse conspiraciones contra la clase trabajadora para justificar su presunto papel reivindicativo, cuando en realidad se ha convertido en un grupo de presión que bloquea cualquier iniciativa reformista.
A unos sindicatos de clase les debería sonrojar que el presidente de un Gobierno al que se le ha declarado el país en quiebra se manifieste en pleno acuerdo con sus menguadas reivindicaciones. De no chirriar con su papel institucional, Zapatero iría hoy a sujetar la pancarta. Las centrales son su fuerza de choque, la correa de transmisión de su estrategia neoperonista. Cerrado en banda a cualquier medida que pueda suponerle coste electoral, utiliza sus demandas para reforzar su inmovilismo mientras el empleo se despeña, el consumo desaparece y la productividad se evapora. Contra la exigencia creciente de reformas que den aliento a una economía colapsada, el presidente se apoya en unas organizaciones ancladas en la inercia de los subsidios para respaldar su discurso de prejuicios ideológicos. España vive en una ficción de Estado del Bienestar que se desangra por dentro, pero el zapaterismo se aferra a la doctrina del miedo y predica un estatalismo petrificado que pone parches asistenciales en una hemorragia estructural. No quiere rebajar impuestos a las empresas, ni modificar la política energética, ni revisar el tambaleante sistema de la Seguridad Social. Tampoco es capaz de crear empleo, ni de activar el crédito, ni de impulsar un modelo de crecimiento alternativo al del ladrillo desplomado. Su única línea de acción es incrementar el déficit para pagar la cobertura del desempleo, que es un derecho de los parados y el mínimo imprescindible de la cohesión social. En vez de denunciar ese suicidio a plazos, los sindicatos lo jalean y piden más ingredientes para el maná. Sin enemigo al que hostigar disimulan gritando contra unas sombras.
Si gobernase la derecha, hoy habría barricadas en las calles.
http://www.abc.es/20090501/opinion-firmas/sindicato-miedo-20090501.html
IGNACIO CAMACHO
Viernes, 01-05-09
CON cuatro millones de desempleados en la EPA y una caída del 3 por ciento en el Producto Interior Bruto, los sindicatos han decidido celebrar el Primero de Mayo manifestándose contra un fantasma. Cómplices de la inacción del Gobierno ante la crisis, prefieren dedicar su ritual movilización obrera a protestar contra un asunto evanescente que ni siquiera está en la agenda de la oposición. La idea de la reforma laboral, que tampoco incluye necesariamente el abaratamiento del despido, la ha lanzado por su cuenta la patronal, un «lobby» tan subvencionado como las centrales sindicales y tan poco operativo como ellas, y la han suscrito algunos gurús de la socialdemocracia a quienes resulta difícil clasificar como adalides del capitalismo. Pero el sindicalismo de izquierda gobierna en coalición con el Partido Socialista y no tiene libertad para pedir al poder unas políticas eficaces contra el desempleo. Necesita inventarse conspiraciones contra la clase trabajadora para justificar su presunto papel reivindicativo, cuando en realidad se ha convertido en un grupo de presión que bloquea cualquier iniciativa reformista.
A unos sindicatos de clase les debería sonrojar que el presidente de un Gobierno al que se le ha declarado el país en quiebra se manifieste en pleno acuerdo con sus menguadas reivindicaciones. De no chirriar con su papel institucional, Zapatero iría hoy a sujetar la pancarta. Las centrales son su fuerza de choque, la correa de transmisión de su estrategia neoperonista. Cerrado en banda a cualquier medida que pueda suponerle coste electoral, utiliza sus demandas para reforzar su inmovilismo mientras el empleo se despeña, el consumo desaparece y la productividad se evapora. Contra la exigencia creciente de reformas que den aliento a una economía colapsada, el presidente se apoya en unas organizaciones ancladas en la inercia de los subsidios para respaldar su discurso de prejuicios ideológicos. España vive en una ficción de Estado del Bienestar que se desangra por dentro, pero el zapaterismo se aferra a la doctrina del miedo y predica un estatalismo petrificado que pone parches asistenciales en una hemorragia estructural. No quiere rebajar impuestos a las empresas, ni modificar la política energética, ni revisar el tambaleante sistema de la Seguridad Social. Tampoco es capaz de crear empleo, ni de activar el crédito, ni de impulsar un modelo de crecimiento alternativo al del ladrillo desplomado. Su única línea de acción es incrementar el déficit para pagar la cobertura del desempleo, que es un derecho de los parados y el mínimo imprescindible de la cohesión social. En vez de denunciar ese suicidio a plazos, los sindicatos lo jalean y piden más ingredientes para el maná. Sin enemigo al que hostigar disimulan gritando contra unas sombras.
Si gobernase la derecha, hoy habría barricadas en las calles.
http://www.abc.es/20090501/opinion-firmas/sindicato-miedo-20090501.html
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