martes 2 de mayo de 2006
¡Consejos para vivir mejor!
Félix Arbolí
V IVIMOS en un continuo estrés, una constante preocupación por arreglar nuestros absurdos problemas personales. No podemos detenernos a contemplar lo bello y hermoso que nos ofrece el vivir de cada día. Ni deleitarnos con esos pequeños placeres que, sin darnos cuenta, nos están ofreciendo las circunstancias de cada momento. Caminamos a toda prisa, sin detenernos en nuestra desenfrenada carrera hacia ninguna parte para poder sentarnos cómodos y admirar cuanto nos rodea y regala la madre Naturaleza. Vivimos y morimos sin sentir el placer de haber vivido. Cuando queremos recapacitar sobre la inutilidad de nuestras luchas e inquietudes, haciendo caso omiso a todo lo hermoso que hemos ido perdiéndonos en ese peregrinaje en que hemos convertido nuestra vida, ya es demasiado tarde. La edad, el paso implacable del tiempo, te impide realizar lo que antes despreciaste olímpicamente, cuando lo tenías a tu alcance, a tu entera disposición y creías equivocadamente que nunca a iban a faltarte las circunstancias y oportunidades de poder realizarlo. Los recuerdos ante tanto tiempo desperdiciado te atormentan, te atosigan y te hacen ver con la claridad que antes no consideraste, ni supiste aprovechar, que eres un barco a la deriva, sin un timón firme y seguro que te conduzca por las aguas procelosas o por las que serenas y onduladas se enlazan con los amaneceres anaranjados más allá del horizonte. ¡Cuánto tiempo perdido inútilmente!. “! Mi reino por un caballo”!, dijo Ricardo III, cuando se halló solo y descabalgado ante las tropas enemigas del conde de Richdmond, partidarias de Enrique Tudor, siendo derrotado y muerto en la batalla de Bosworth, ya que sin cabalgadura no pudo ponerse a salvo del enemigo victorioso. ¡Qué daríamos los que hemos pasado el umbral de los años de esperanzas y aspiraciones, por conseguir ese “caballo” que nos pueda hacer regresar, aunque sea brevemente, a esa juventud que tanto añoramos y le envidiamos a los que la poseen!. Todo lo expuesto anteriormente, me ha estado fastidiando y machacando cada día de mi veterana existencia y me hacía insensible y falto de interés a todo cuanto me rodeaba. Pasaban los días, semanas, meses y años, con una lentitud monótona y pesada, sin que me preocupara otra cosa que dejar transcurrir el tiempo que aún me quedaba sin complicaciones, ni emociones. Dejándome arrastrar por la cómoda corriente de la desidia y la inactividad. Indiferente a todo cuanto me rodeaba. ¿Para qué esforzarme si ya no había meta que cubrir, ni tiempo para intentarlo? ¡Qué idiotez más grande estaba cometiendo!. Fue necesario un serio percance en mi salud y un contacto bastante directo con el Más Allá, para que me diera cuenta, (pasada la tormenta y aclarado el horizonte), de mi errónea manera de enfocar el día a día. Lo que me ofreció la orientación precisa y necesaria para cortar radicalmente con mi grisácea existencia cotidiana y tomar la acertada determinación de cambiar por completo el rumbo de mi nave vital. Desde entonces, no me importan los años, las limitaciones físicas, ni la certeza de que mi estancia en este mundo pueda extinguirse en cualquier momento. Vivo al día y para cada día, sin importarme el pasado, que ya solo es recuerdo y a veces nostalgia, ni inquietarme el futuro al que intento y hasta milagrosamente consigo hacerlo aparecer como lejano y dilatado. Disfruto del presente como si fuera lo único que de verdad deba interesarme. ¡Y me va de maravillas!. Nada más superar la peligrosa zancadilla que me dio el corazón y otras graves complicaciones, que estuvieron a punto de borrarme del censo de los votantes, me dispuse a reflexionar sobre lo que había sido mi vida hasta ese instante. (Aunque en mi caso particular que figure o no en ese censo no es nada problemático, ya que no me acerco a dar mi voto y confianza a ninguno de los que se han presentado en las últimas convocatorias y me figuro que no seré la excepción, al no hallar en las diversas listas la persona adecuada para encauzar y enderezar una España tan combatida, menospreciada y ninguneada por esta caterva de políticos que sufrimos). Desde el día que las leyes me obligaron a cesar en mi actividad profesional, aunque al verme reflejado en el espejo, no hallaba explicación alguna para ese cambio e inactividad forzosa, ni tampoco al comprobar que mi mente se hallaba en pleno rendimiento, me vi. abocado a emprender un nuevo y desconcertante rumbo, tan imprevisible como tedioso. Como decía Tony Leblanc, en sus mejores tiempos, “estaba hecho un mulo”, aunque para la sociedad y sus extrañas leyes era ya un inútil, una especie de sombra viviente, un ser más beneficioso fuera de órbita que convertido en lastre para el Estado, familiares y allegados. ¡Y sólo tenía sesenta y cinco años recién cumplidos!. La edad en la que los millonarios y potentados, que se citan por sus iniciales, (como si fueran los peluches de mi nieta), encuentran sus segundas o terceras oportunidades en jóvenes “treinteañeras”, que hasta le dan nuevas descendencias. ¡ Y sin la ayuda del joven vecino!. ¡Poderoso caballero es don dinero! A él se debe que la diferencia por los años, se convierta en muralla infranqueable para unos y simple y suave rampa para otros. Me di perfecta cuenta del error tan tremendo que había cometido al considerarme un hombre acabado, sin ilusiones, ni posibilidad de experimentar nuevas emociones. Sin tener la más remota idea de que aún estaba a tiempo de realizar aquellos proyectos que por falta de tiempo libre o simple negligencia, había ido demorando y retorné a mi vocación literaria que tenía abandonada desde hacía muchos años. Aprendí a considerar el futuro como algo que no pertenecía al mundo irreal y lo convertí en una meta e ideal merecedor de mis esfuerzos y afanes. Cada mañana, nada más despertarme, doy gracias a Dios, (soy creyente aunque no meapilas), por haberme brindado la oportunidad de gozar un nuevo día. Pienso que no todos habrán tenido la misma suerte, por lo que me considero un ser privilegiado y procuro no malgastar este fabuloso regalo que me han hecho. Abro las ventanas y me asomo al exterior. Me gusta que inunde toda la casa el aire de un nuevo amanecer. Que entre la gracia y el influjo de ese cielo que nos domina eliminando los malos efluvios de la oscura y siempre tenebrosa nocturnidad. Nada más empezar la jornada, suelo asomarme a la ventana y fijar mi atención en todo cuanto se mueve a mi alrededor. Dejo mi mente libre de problemas e inquietudes y me dedico a observar detenidamente a las personas que ocupan balcones, ventanas y calles, intentando forjarme una historia para cada uno de ellos. Tratando de adivinar sus pensamientos y estudiar sus gestos para averiguar su estado de ánimo. ¡Es fabuloso comprobar de lo que es capaz la imaginación al intentar adivinar sus vivencias en el principio de un nuevo día!. ¡Cuantas historias reales o noveladas, se sacarían con la práctica puntual de este sencillo ejercicio!. No te importe que al principio te parezca una idiotez . Ten la certeza, si eres capaz de perder de diez a quince minutos en esta operación imaginativa, que notarás sus efectos con más rapidez y eficacia de la que puedas imaginarte. Tendrás tu mente repleta de anécdotas, gestos, risas y llantos que te ayudarán, cuando las rememore, a superar el tedio en algún momento de ese nuevo día. He aprendido a decir a las personas que amo y me acompañan en el día a día de nuestra vida, con sus problemas, alegrías, crisis e ilusiones, que las quiero y las necesito. Sobre todas, lógicamente, a mi mujer, esa compañera fiel, partícipe de mis penas y alegrías; la amante descarada en las intimidades de esas noches y momentos inacabables y paradisíacos donde experimenté los inconfesables placeres del sexo cuando hay amor; la madre de mis hijos, columna y soporte de una familia que ya va en su tercera generación, gracias a Dios, con una solidaridad y cariño como nexo común entre todos, que es el mayor tesoro al que se puede aspirar en este mundo de egoísmos, hipocresías y fachadas encaladas. A esta mujer le hago cada vez que lo siento y me apetece, que son muchas veces al día, mi sincera confesión de amor, yendo hasta donde se encuentra, sin que en ningún momento pueda parecer simple adulación. Sintiéndolo de verdad. Es bueno expresar nuestros sentimientos más sinceros, aunque se conozcan y puedan resultar repetitivos. No te sientas ridículo ante esa confesión de amor. Te puedo asegurar que es el antídoto más eficaz contra el aburrimiento y la crisis matrimonial. Me entusiasma admirar la belleza que me rodea y me ofrece la Naturaleza. La maravillosa conjunción de colores en campos y jardines, recreando tu vista, deleitando tus sentidos y renovando tus ansias de vivir para poder fascinarte ante tan maravilloso espectáculo que siempre ha estado a tu alcance, aunque no supieras darte cuenta. ¿No has sentido nunca la magnífica terapia que ejercen las flores sobre nuestros males anímicos?. Gozo asimismo con la embriagadora y relajante música de una bonita sinfonía. Pero lo hago con interés, detenidamente, con suavidad, sin molestar al vecino. Que sea una música que me relaje y me haga viajar imaginativamente a los lugares más insospechados y deseados de mi particular geografía. O me sirva de fondo para el inmenso placer de una buena lectura e incluso poner en orden las ideas pensando o escribiendo. Intento percibir en cada nota musical y en cada canción, el efecto relajante y sereno que me hará sentir a años luz de los límites del salón o estudio donde me encuentre. No hay mejor aliciente en las horas solitarias e indecisas que una buena música de fondo para lograr esa serenidad que necesitas A veces, hallo comodidad y placer sentado en un simple banco público viendo pasar a las gentes. Haciéndole guiños a los niños para sacarles sus sonrisas o admirando la belleza y las líneas anatómicas de esa mujer que pasa ufana y orgullosa al saber la sensación que va causando. Sin embargo, mi mirada está libre de impurezas y obscenidades, que ya no está el horno para bollos calientes, aunque los ojos no sepan de años, ni entiendan de infidelidades. También procuro ser complaciente con el que se acerca a solicitarme una dirección o cualquier otro detalle. No quiero que pase un solo día sin haber realizado una buena acción, por muy insignificante que ésta sea o parezca. Que nunca tengas que decir como aquel emperador romano “Amigo, un día perdido”, al no haber realizado algo en beneficio del prójimo que te necesitaba. Pienso que la edad está en tu cabeza, en tu mente y no en la absurda creencia de que son los años los que nos hacen inútiles. Nadie es inútil, si sabe aprovechar al máximo, con interés y determinación cada momento de su existencia. Para ello hay que ser una persona llena de creatividad, con constantes inquietudes y con la decidida voluntad de hacer cada día, cada hora, cada instante, diferente al anterior. No hay que pensar que no habrá tiempo de realizar esa empresa o proyecto que tanto hemos anhelado, todo lo contrario, hemos de poner todo nuestro entusiasmo en el empeño y comprobaremos que ha sobrado tiempo para verlo felizmente terminado. De esta manera te irás con la satisfacción de haber intentado y en muchos casos logrado cambiar el rumbo de tu vida y hacer más divertido y sorprendente los últimos momentos de tu existencia. Habrás ganado confianza en ti mismo y la proeza de conseguir que tu sueño se convirtiera en realidad. Jamás cuento el tiempo que me queda, sino el que estoy viviendo. No es nada beneficioso contar para atrás. Nadie sabe donde se halla el límite de su vida. Yo te aconsejaría, por propia experiencia, que vivieras cada día como si fuera el último de tu existencia. Así no dejarías nada al azar, ni resquicio a la indiferencia, a la pereza y a la inactividad, que a nada bueno conducen. Intentaría poner en orden las ideas, ver cumplidas las ilusiones que tanto he deseado, pensar en los que de verdad me quieren y demostrarle mi amor sin reservas y procurar evitar ese acto ofensivo, demostración de rencor o afán de dañar que en la mayoría de los casos se convierten en penosos complejos de culpabilidad que, desgraciadamente, no podremos borrar de nuestro cuaderno de errores cometidos. En resumidas cuentas, ocúpate en algo positivo. Aquello que siempre has soñado, pero que tus ocupaciones, responsabilidades familiares y escaso tiempo libre no te han dejado llevar a la práctica. Siempre puedes hallar un momento ideal para hacer realidad esas ilusiones y quimeras. Puedes leer, pasear por el campo, oír la música que te agrade, escribir y versificar sobre lo humano y lo divino, lo lógico y lo irreal, lo divertido o lo sentimental. O si lo prefieres, sobre gustos no hay nada escrito y legislado (por ahora), echar esa partida de petanca, dominó, mus o cualquier otro juego en tu casa, en la del amigo o en ese centro al que llaman de la “tercera edad”, aunque ignoro en cuantas edades se puede contabilizar la vida de un ser humano. Si con todo lo dicho no has sido capaz de cambiar tu rutinaria existencia, ni hallar nuevos y auténticos motivos de disfrutar cada minuto de tu vida, me parece amigo que la vejez no es una pesada joroba que tienes soportar sobre tus espaldas, sino que tu caso es muy especial y en lugar de una tienes más jorobas que un centenar de camellos. A mi me van muy bien esta serie de iniciativas para soslayar la difícil etapa que vivimos los que hemos pasado ya el “Rubicón” de muestra existencia.
lunes, mayo 01, 2006
Insistiendo en la memoria historica
martes 2 de mayo de 2006
Insitiendo en la memoria histórica
Miguel Ángel García Brera
A UNQUE probablemente nada tiene que ver con el tema que voy a abordar, comenzaré mi colaboración con una actitud caritativa. Acabo de leer un artículo de Rosa Regás sobre la pena de muerte y quiero contestar a su autora una pregunta que deja en el aire, a fin de que se ilustre sobre lo que parece desconocer. Dice Rosa: “Todos sabemos que la pena de muerte constituye la negación máxima e irreversible de los derechos humanos. ¿Quién se cree con derecho a quitar la vida al prójimo?” A mi modo de ver, la respuesta es muy simple: Los homicidas y los asesinos. Por eso, cuantas veces se ha reflexionado sobre el abolicionismo muchos han sido lo que se mostraron partidarios, pero bastantes exigiendo aquello de “que empiecen ellos”; es decir los delincuentes. Pero de lo que hoy quiero escribir es de la insistencia con que se vuelve a lo de la memoria histórica; ya en puertas una ley sobre tal cuestión. Lo hago, porque estoy sorprendido de que para recordar haya que dictar una norma legal, y precisamente cuando el Ministerio de Asuntos Exteriores quita del temario de las oposiciones a la carrera diplomática, una parte, notable y gloriosa, de la historia española, como es la de los Reyes Católicos. Una ley para recordar es una ridiculez; para desmemoriar si cabe hacerla desde el totalitarismo o el autoritarismo. Por ejemplo, desde esas tesituras, cabe aprobar un texto deslegalizando la práctica religiosa tradicional de un determinado pueblo. Sin embargo. no tiene sentido una ley para hacer recordar los errores o males que, en nombre de esa religión o doctrina, se hayan podido producir en el pasado. Eso lo recuerda perfectamente el que lo haya vivido, y lo conocerán los jóvenes a través de los libros de historia, pudiendo contrastar las opiniones y datos de unos u otros autores. En la aplicación de la ley, los ciudadanos no tienen voz ni voto; tan sólo los jueces, y dentro de unos límites estrictos de interpretación de la volunta de del legislador. La memoria ni se impone por ley, ni es posible hacerlo. Sería deseable lo contrario, y poder utilizar la ley como forma de curar terribles enfermedades de nuestro tiempo. En realidad, una ley de la memoria histórica referente a la II República y los regímenes que vinieron después, no puede ser otra cosa que una defensa de un determinado modo de enjuiciar y apreciar esos periodos con vistas a imponer tal criterio a quienes no los hayan vivido. También el objetivo, podría ser compensar, desde el otro bando, la interpretación que hicieron los vencedores de la guerra civil. Pero el hecho es que, vencedores y vencidos, saben perfectamente lo que ocurrió, por mucho que los primeros se empeñaran algún tiempo en dar sólo las pistas favorables, igual que ahora pretenden sus oponentes. Con una norma legal lo más que cabría hacer es levantar nuevas cruces de caídos – recogiendo sólo los muertos republicanos, y probablemente a muchos de sus familiares la cruz no fuera de aprecio – o, como ya se ha venido haciendo, cambiar los nombres de las calles para eliminar apellidos de un bando y sustituirlos por los del otro. Igual podría ocurrir con las estatuas, pero como ya tenemos a Largo Caballero a unos pasos de donde se ha eliminado a Franco, y otros ejemplos ad hoc, me parece innecesaria una ley que, poco más que eso podría hacer, salvo dar definiciones tan partidistas como las que los vencedores dieron. Si éstos consideraron durante el franquismo que los gestores de la República y el socialismo dieron golpes de Estado, entregando la actividad gubernamental y el oro a la URSS, o rebelándose en Asturias y Cataluña, podrían los actuales legisladores insistir, y ya lo hacen en sus declaraciones públicas, en que fue Franco quien se sublevó ilegítimamente. Pero todo eso forma parte de la opinión sobre la historia, no de la memoria y, por supuesto, no tiene acomodo alguno en un texto legal. ¿Podrá una ley convencer al Sr. Zapatero de que el abuelo de su esposa no debe ser mal recordado por morir en el bando que, según él recuerda a menudo, fusiló al buen abuelo del presidente? A mi desde luego, una norma legal no me hará olvidar, pese a tener cinco años entonces, que mi propio primo carnal llegaba a casa, amenazando a mi madre, y obligándole a leer “Juventudes Libertarias”, o que el hermano de mi padre, nos obligaba a recibir y atender a refugiados huidos del ataque franquista, en nuestra pequeña casa de Santander; ni creo que a mis, tan cercanos, parientes se les olvidará que, al terminar la contienda, cambiaron su apellido y mi tío vivió tranquilamente su vida, mientras a su hijo le dieron un alto puesto en un aeropuerto de Canarias, sin que a mi padre se le ocurriera hacer denuncia alguna. Por mi parte, visité a ambos parientes mientras vivimos en la misma ciudad, con asiduidad y afecto, porque en mi casa nunca se vivió el rencor, sino la reconciliación. ¿Podrá una ley hacerme olvidar que, en El Astillero, por ser del bando de los que ejecutaron al abuelo de Zapatero, a otros primos míos, que no mataron a nadie, y sólo tenían 16,17 y 19 años, un mal día les dieron el paseo? ¿Podrá esa ley hacer sentirse héroes a quienes asesinaron a mis primos sólo por ser afiliados a Falange, o tranquilizar la conciencia de quien, todavía hoy, luce ante la familia de mi esposa, las joyas que robaron al padre de mi suegra y el anillo que quitaron del cuerpo de su tío al que, repuesto de un primer fusilamiento – un caso parecido al de “Soldados de Salamina”- le dieron atención médica y, cuando regresó restablecido a su domicilio, el primer día que salió de casa, sus vecinos republicanos le pegaron un tiro en la nuca, por la espalda, en el umbral? ¿Una ley me permitirá a mi mismo olvidar el pesar de mi padre, porque, recontratado su propio chofer para que le cuidara el automóvil requisado por los conmilitones del conductor, un día, llegado a casa para cobrar la mensualidad, me preguntó si “quería dar una vuelta en el coche de mi papa” y le contesté que “no quería dar vueltas con sinvergüenzas que le habían robado el coche”, saliendo el miliciano hecho una furia y dejando, en adelante, de saber de él y del vehículo, que nunca apareció? Ninguna ley mejorará mi memoria, ni me hará olvidar esas cosas, ni tampoco, de otra parte, algunos puñetazos que Valentín, un labrador de mi casa, ya en Reinosa, recibió de algún guardia civil por haber sido soldado republicano y, “por ende sospechoso”, cuando, en los años de postguerra, el maquis, o el bandolero Juanín, asesinaban o robaban en las inmediaciones, y los guardias creían que el buen hombre, en realidad ajeno a toda actividad subversiva o criminal y a quien en mi familia tratábamos con absoluto afecto, podría saber algo. En las dos trincheras hay mucho que recordar y, sin duda, es recordado por quienes lo vivimos, pero la reflexión y el tiempo había borrado el rencor. Todos vivimos, en un lado y en otro, un horror que deseamos no volver a sufrir. Una ley para que “la tortilla se vuelva” o para decretar quienes fueron los buenos o los malos, es una majadería, porque la memoria nos dice que en todas partes cocieron habas y que lo inteligente es dar por superado aquello y aprovecharnos del olvido, si no de los hechos, si del rencor y del ánimo de revancha. Dejémonos de leyes recordatorias de un pasado infernal, como lo es un enfrentamiento entre españoles, donde muchas veces sólo la casualidad te permitía estar en uno o en otro ejército. Los ya mayores sabemos bien lo que pasó, sin necesidad de que nos lo recuerde Zapatero o sus legisladores. Y los jóvenes, si quieren saber algo de aquello, sobre todo para no aceptar que los políticos – que son siempre los culpables de enfrentar a los pueblos – lo repitan, que busquen la cercanía a la verdad en el contraste de los libros de historia, escritos desde una óptica u otra. Decretar por ley lo que sucedió en el pasado, es, insisto, una expresión totalitaria, suicida e inadmisible en un sistema democrático. Si Zapatero quiere que le recuerde la historia, que no sea por haber devuelto el odio y el enfrentamiento entre los españoles, aunque sólo fuera – y abierta la espita nunca se sabe cuánto vino se derramará - a nivel de íntimo rencor.
Insitiendo en la memoria histórica
Miguel Ángel García Brera
A UNQUE probablemente nada tiene que ver con el tema que voy a abordar, comenzaré mi colaboración con una actitud caritativa. Acabo de leer un artículo de Rosa Regás sobre la pena de muerte y quiero contestar a su autora una pregunta que deja en el aire, a fin de que se ilustre sobre lo que parece desconocer. Dice Rosa: “Todos sabemos que la pena de muerte constituye la negación máxima e irreversible de los derechos humanos. ¿Quién se cree con derecho a quitar la vida al prójimo?” A mi modo de ver, la respuesta es muy simple: Los homicidas y los asesinos. Por eso, cuantas veces se ha reflexionado sobre el abolicionismo muchos han sido lo que se mostraron partidarios, pero bastantes exigiendo aquello de “que empiecen ellos”; es decir los delincuentes. Pero de lo que hoy quiero escribir es de la insistencia con que se vuelve a lo de la memoria histórica; ya en puertas una ley sobre tal cuestión. Lo hago, porque estoy sorprendido de que para recordar haya que dictar una norma legal, y precisamente cuando el Ministerio de Asuntos Exteriores quita del temario de las oposiciones a la carrera diplomática, una parte, notable y gloriosa, de la historia española, como es la de los Reyes Católicos. Una ley para recordar es una ridiculez; para desmemoriar si cabe hacerla desde el totalitarismo o el autoritarismo. Por ejemplo, desde esas tesituras, cabe aprobar un texto deslegalizando la práctica religiosa tradicional de un determinado pueblo. Sin embargo. no tiene sentido una ley para hacer recordar los errores o males que, en nombre de esa religión o doctrina, se hayan podido producir en el pasado. Eso lo recuerda perfectamente el que lo haya vivido, y lo conocerán los jóvenes a través de los libros de historia, pudiendo contrastar las opiniones y datos de unos u otros autores. En la aplicación de la ley, los ciudadanos no tienen voz ni voto; tan sólo los jueces, y dentro de unos límites estrictos de interpretación de la volunta de del legislador. La memoria ni se impone por ley, ni es posible hacerlo. Sería deseable lo contrario, y poder utilizar la ley como forma de curar terribles enfermedades de nuestro tiempo. En realidad, una ley de la memoria histórica referente a la II República y los regímenes que vinieron después, no puede ser otra cosa que una defensa de un determinado modo de enjuiciar y apreciar esos periodos con vistas a imponer tal criterio a quienes no los hayan vivido. También el objetivo, podría ser compensar, desde el otro bando, la interpretación que hicieron los vencedores de la guerra civil. Pero el hecho es que, vencedores y vencidos, saben perfectamente lo que ocurrió, por mucho que los primeros se empeñaran algún tiempo en dar sólo las pistas favorables, igual que ahora pretenden sus oponentes. Con una norma legal lo más que cabría hacer es levantar nuevas cruces de caídos – recogiendo sólo los muertos republicanos, y probablemente a muchos de sus familiares la cruz no fuera de aprecio – o, como ya se ha venido haciendo, cambiar los nombres de las calles para eliminar apellidos de un bando y sustituirlos por los del otro. Igual podría ocurrir con las estatuas, pero como ya tenemos a Largo Caballero a unos pasos de donde se ha eliminado a Franco, y otros ejemplos ad hoc, me parece innecesaria una ley que, poco más que eso podría hacer, salvo dar definiciones tan partidistas como las que los vencedores dieron. Si éstos consideraron durante el franquismo que los gestores de la República y el socialismo dieron golpes de Estado, entregando la actividad gubernamental y el oro a la URSS, o rebelándose en Asturias y Cataluña, podrían los actuales legisladores insistir, y ya lo hacen en sus declaraciones públicas, en que fue Franco quien se sublevó ilegítimamente. Pero todo eso forma parte de la opinión sobre la historia, no de la memoria y, por supuesto, no tiene acomodo alguno en un texto legal. ¿Podrá una ley convencer al Sr. Zapatero de que el abuelo de su esposa no debe ser mal recordado por morir en el bando que, según él recuerda a menudo, fusiló al buen abuelo del presidente? A mi desde luego, una norma legal no me hará olvidar, pese a tener cinco años entonces, que mi propio primo carnal llegaba a casa, amenazando a mi madre, y obligándole a leer “Juventudes Libertarias”, o que el hermano de mi padre, nos obligaba a recibir y atender a refugiados huidos del ataque franquista, en nuestra pequeña casa de Santander; ni creo que a mis, tan cercanos, parientes se les olvidará que, al terminar la contienda, cambiaron su apellido y mi tío vivió tranquilamente su vida, mientras a su hijo le dieron un alto puesto en un aeropuerto de Canarias, sin que a mi padre se le ocurriera hacer denuncia alguna. Por mi parte, visité a ambos parientes mientras vivimos en la misma ciudad, con asiduidad y afecto, porque en mi casa nunca se vivió el rencor, sino la reconciliación. ¿Podrá una ley hacerme olvidar que, en El Astillero, por ser del bando de los que ejecutaron al abuelo de Zapatero, a otros primos míos, que no mataron a nadie, y sólo tenían 16,17 y 19 años, un mal día les dieron el paseo? ¿Podrá esa ley hacer sentirse héroes a quienes asesinaron a mis primos sólo por ser afiliados a Falange, o tranquilizar la conciencia de quien, todavía hoy, luce ante la familia de mi esposa, las joyas que robaron al padre de mi suegra y el anillo que quitaron del cuerpo de su tío al que, repuesto de un primer fusilamiento – un caso parecido al de “Soldados de Salamina”- le dieron atención médica y, cuando regresó restablecido a su domicilio, el primer día que salió de casa, sus vecinos republicanos le pegaron un tiro en la nuca, por la espalda, en el umbral? ¿Una ley me permitirá a mi mismo olvidar el pesar de mi padre, porque, recontratado su propio chofer para que le cuidara el automóvil requisado por los conmilitones del conductor, un día, llegado a casa para cobrar la mensualidad, me preguntó si “quería dar una vuelta en el coche de mi papa” y le contesté que “no quería dar vueltas con sinvergüenzas que le habían robado el coche”, saliendo el miliciano hecho una furia y dejando, en adelante, de saber de él y del vehículo, que nunca apareció? Ninguna ley mejorará mi memoria, ni me hará olvidar esas cosas, ni tampoco, de otra parte, algunos puñetazos que Valentín, un labrador de mi casa, ya en Reinosa, recibió de algún guardia civil por haber sido soldado republicano y, “por ende sospechoso”, cuando, en los años de postguerra, el maquis, o el bandolero Juanín, asesinaban o robaban en las inmediaciones, y los guardias creían que el buen hombre, en realidad ajeno a toda actividad subversiva o criminal y a quien en mi familia tratábamos con absoluto afecto, podría saber algo. En las dos trincheras hay mucho que recordar y, sin duda, es recordado por quienes lo vivimos, pero la reflexión y el tiempo había borrado el rencor. Todos vivimos, en un lado y en otro, un horror que deseamos no volver a sufrir. Una ley para que “la tortilla se vuelva” o para decretar quienes fueron los buenos o los malos, es una majadería, porque la memoria nos dice que en todas partes cocieron habas y que lo inteligente es dar por superado aquello y aprovecharnos del olvido, si no de los hechos, si del rencor y del ánimo de revancha. Dejémonos de leyes recordatorias de un pasado infernal, como lo es un enfrentamiento entre españoles, donde muchas veces sólo la casualidad te permitía estar en uno o en otro ejército. Los ya mayores sabemos bien lo que pasó, sin necesidad de que nos lo recuerde Zapatero o sus legisladores. Y los jóvenes, si quieren saber algo de aquello, sobre todo para no aceptar que los políticos – que son siempre los culpables de enfrentar a los pueblos – lo repitan, que busquen la cercanía a la verdad en el contraste de los libros de historia, escritos desde una óptica u otra. Decretar por ley lo que sucedió en el pasado, es, insisto, una expresión totalitaria, suicida e inadmisible en un sistema democrático. Si Zapatero quiere que le recuerde la historia, que no sea por haber devuelto el odio y el enfrentamiento entre los españoles, aunque sólo fuera – y abierta la espita nunca se sabe cuánto vino se derramará - a nivel de íntimo rencor.
El P entre el simio y el papagayo
martes 2 de mayo de 2006
El P entre el simio y el papagayo
Ismael Medina
P ERDIDAS la S de socialismo, la O de obrero y, más todavía, la E de español, el PSOE se ha quedado sólo en P de partido. En partido endogámico del que la S será en adelante sigla de Simiesco, la O de Obediente y la E de Esquizofrénico. Tengo la impresión de que el catón ideológico de Rodríguez han sido los dibujos animados del Walt Disney en que los animales, sean cuales sean, se comportan como réplica de los humanos en virtudes y vicios. Presiento que de alguna manera lo pensaba así el vitriólico Alfonso Guerra cuando, de buenas a primeras, le endilgó el apelativo de Bambi. Rodríguez se escapó de esa selva virtual hasta llegar a donde está para desgracia de España. Primero por el empeño de Felipe González en cerrar el camino a Bono y Almunia hacia la Secretaría General del P. Y después, merced a la compleja conspiración que desembocó en la matanza del 11 de marzo y en un maniqueo aprovechamiento, bajo la dirección de Pérez Rubalcaba, para birlarle las elecciones al PP (Partido Provecto) al que todas las encuestas previas daban por ganador. Pero sus protectores y lanzadores, tanto internos como externos, desconocían que Bambi Rodríguez quedó profundamente impresionado cuando, arrellenado en la butaca de cine de su León natal, contempló la vigorosa capacidad del enorme King Kong para destruir e imponerse en persecución del sueño enamorado de una rubia que ni tan siquiera alcanzaba la dimensión de su pene y a la que habría destrozado, convirtiéndola en amasijo de carne sanguinolenta, en el supuesto de intentar la consumación de la ansiada coyunda. Fue así como en el infantilizado cerebro de Rodríguez se produjo la paranoica simbiosis entre la imagen de Bambi y la ensoñación de King Kong, la cual le lleva de manera inexorable hacia un nebuloso, gazpachesco y despótico neomarxismo en que andan revueltos ingredientes tan diversos como la utopía roussoniana, el revanchismo iluminista, el totalitarismo comunista del estalinismo y del maoísmo, las dos grandes versiones ideológicas de King Kong, y la insufrible cursilería del Bambi disneyniano. Nada de insólito encierra que uno de los sicarios de Bambi-King Kong en el P lleve al Congreso de los Diputados la iniciativa de reconocer derechos humanos a los simios. Si hoy viviera Orwell no escribiría "La Granja" sino "La sociedad del chimpancé". Ni "1984" sino "2004". Y siempre desde la experiencia española, la cual le condujo a esas dos premonitorias fabulaciones tras haber vivido entre nosotros la feroz deriva estaliniana de la República Popular, para mí la III, en que derivó el continuismo revolucionario y golpista de la II. Esas dos, engendradora la una de la otra, a las que nos quiere devolver Bambi-King Kong, saltándose a la torera, como si no existieran, 40 años de historia real que cambiaron la faz de España y de los que, lo quiera o no, es un tardío beneficiario. La simiesca y esperpéntica iniciativa de equiparar a los humanos con los chimpancés ha proporcionado materia sobrada para diversión de articulistas y humoristas no sometidos al pesebre político y mediático. De todos ellos me quedo como arquetipos el irónico artículo de Antonio Burgos, reproducido por Vistazo, y la caricatura emblemática de Martín Morales en "ABC" de un simio que dice a sus congéneres: "Es justo que se les reconozca a algunos de nuestros hermanos socialistas la misma inteligencia que a nosotros los chimpancés". Y ahí reside el quid de la cuestión a la vista de los despropósitos del P, su gobierno y los partidillos que, deudos del mismo poder oculto y de la nefanda trapisonda constitucional de 1978, tienen a Bambi-King Kong cogido por los cosificados testículos del continuismo frentepopulista. "El Mundo" (27.04.2006) nos ilustraba a toda página que "La Ciencia acerca cada vez más a "sapiens" y simios". Nos dicen los científicos que el estudio del genoma ha revelado que humanos y chimpancés compartimos el 99,4% de los genes. Quizás a Bambi-King Kong le pasara el CNI ese estudio con antelación y de ahí su entusiasmo por el hermano simio. Al fin habría encontrado la clave genética del P, según señalaba Martín Morales. Los paleontólogos, de su parte, consideran que humanos y chimpancés se separaron hace seis o siete millones de años. Esa es la distancia que esconde la diferencia genética del O,6% restante. El PSOE ha tardado muchos menos, poco más de siglo y medio, en descubrir sus ancestros. También ilustran los esforzados científicos que los primates tienen una organización social similar a la nuestra y diferencias culturales. No yerran si tomamos como referencia el perentorio hoy político español. Las reformas educativas del P se encaminan hacia el embrutecimiento de la sociedad. Hacia la cultura del chimpancé. En vez de principios morales se enseña a los niños a comportarse sexualmente como los simios: aquí te pillo, aquí te monto; y si no hay a tiro una Chita con la que desfogarse, las más refinadas técnicas de la masturbación o la practica sin remilgos la homosexualidad. Que en la selva del asfalto la persona humana debe aprender del prehumano y hermano simio. Precedentes estudios científicos nos enseñan que otros seres vivientes, entre ellos los gusanos, tienen también una buen parte de la espiral genética coincidente con la humana, pues no en vano se sostiene que es común el remoto origen de la vida en el planeta Tierra. Más aún si se trata de ratas o ratones, que por eso son la carne de cañón utilizada en los laboratorios para indagar lo que puede ser válido en orden a la salud humana. Y no digamos del cerdo, cuyas válvulas mitrales han valido para reacondicionar las averiadas del hombre. Me pregunto perplejo la razón de que el P no reconozca también derechos humanos a ratas, ratones, conejillos de indias y cerdos habida cuenta de la projimidad genética y de comportamiento que les identifica. ¿Y por qué no el papagayo? Años tardó una cientifico enamorada de los chimpancés en hacerle repetir dos o tres palabras a uno de ellos. Pero el papagayo aprende presto frases enteras y las repite de corrido. Igual que Bambi-King-Kong, atesorador de ideas prestadas o aprendidas en la logia, según corresponde a la O de obediencia. Hagamos al papagayo portador de derechos humanos pese que su masa encefálica sea harto más pequeña que la del chimpancé o la de Rodríguez y compaña. Ismael Herráiz, uno de los grandes periodistas del siglo XX, ahora emparedada su memoria en los subterráneos de la inquisición totalitaria, se trajo de una gira por Guinea un avispado loro de plumaje gris. Imitaba a la perfección el timbre de los teléfonos, el chirriar de la puerta del archivo, los tacos y las voces de cada uno de nosotros. Y así un día tras otro, durante años, enriquecía su vocabulario prestado. Remedaba, pero no pensaba. Al igual que en la domesticación de los animales circenses el instinto de nuestro loro se activaba y acomodaba con el premio de unas pepitas de girasol, cacahuetes o avellanas, como ahora de euros los papagayos políticos y económicos. También aprendió a moverse libremente por todo el edificio. Pero un día se escapó a la terraza en un descuido. Y como eso no lo conocía ni podía discernirlo, se colgó de unos cables de conducción eléctrica y murió achicharrado. También Bambi-King Kong ha escapado a la azotea de los despropósitos y corre el riesgo de terminar como el loro de "Arriba", Pero llevándose a España por delante. A tenor del parentesco genético-político entre hombre y simio no puede causar extrañeza que el totalitarismo partitocrático se deslice velozmente hacia la animalandia democrática con el retorno a la más primitiva sociedad de la tribu e incluso del grupo dominado por el más fuerte o el más avieso. Ni que, por ejemplo, sea el asno con genética de barretina el tótem del catalanismo tribal y secesionista. Vivimos inmersos en un animalismo de simios que en vez de trepar por los árboles y alimentarse de lo que tienen más a mano, lo hacen por la arboleda de la selva política y administrativa para trincar a mansalva, mientras el papagayo repite desde su dorada jaula moncloaca los podridos tópicos con que lo alimentan los iluminados a los que debe su complacida existencia. Tampoco escapa Ibarreche del guión. Si me dejara llevar por su imagen, tan próxima a como nos pintan la de los trogloditas, además de por sus hacer político, podría decir metafóricamente de él que representa el eslabón perdido entre el humano y el humanoide. Estaría a mitad de camino de ese 0,6 genético que separa al homo sapiens (denominación impropia si se aplica a la patulea del P y adyacentes) de la familia del chimpancé, portador de derechos humanos y de valores democráticos por la gracia de Bambi-King-Kong. Caso de aceptar que, como nos dicen los paleontólogos, o algunos de ellos, esos primates tienen un organización social similar a la nuestra, se entiende de inmediato el proceso de compartimentación de España en naciones y nacioncillas en que se ha empeñado el P. Un territorio acotado para cada polígama familia de simios y a la gresca cuando una de ellas pretende invadir el espacio de la otra. Así lo dispusieron los muñidores de la Constitución de 1978 con la introducción del término y el concepto espurios de "nacionalidades", el malhadado Titulo VIII o los inventados derechos históricos de Cataluña y Vascongadas que ahora quieren iguales para sí cualesquiera taifas. Y a no tardar mucho los que fueron reinos años antes o después que Barcelona condado y señoríos Vizcaya, Guipúzcoa y Alava. Estos últimos sólo estuvieron unidos bajo la corona de Navarra, a la que el mito cavernícola de Euskal Herría pretende sojuzgar, cuando a la contra de ese falso historicismo simiesco habría de ser Navarra la que reivindicara su soberanía sobre los territorios de la taifa vascongada. Y más aún si, en pos de los ancestros raciales desempolvados por el paranoico Sabino Arana, recordamos que los ibero-vascones habitaban entre Cataluña y Navarra, se desplazaron en son de conquista hacia el Oeste y sometieron o expulsaron a sus aborígenes várdulos y austrigones. Está claro adónde nos lleva Bambi-King Kong, aunque no creo que él lo sepa a ciencia cierta. Pero sí quienes lo han domesticado para destruir España. Pese a que los simios tengan una organización similar a la nuestra, todavía están lejos (¿acaso otros seis o siete millones de años?) de descubrir los tres poderes de la democracia definidos por Montesquieu. Lógico que, a tenor del retorno a la sociedad simiesca emprendido por el P, Alfonso Guerra ajusticiara a Montesquieu en sonada ocasión. Y que una vez muerto, y alzado Bambi-King Kong sobre el escudo de la sangre vertida el 11 de mazo de 2004, haga mangas y capirotes con la apropiación del poder ejecutivo, del poder legislativo y del poder judicial, amén de pasarse la Constitución por el arco de triunfo. Un totalitarismo paradójico, pues los que le antecedieron y ahora reivindica el P, fueran el leninista, el estaliniano, el maoísta o los disfrazados de democracia, se asentaban sobre una férrea unidad impuesta y a la vez expansiva. El totalitarismo del P aprovecha el poder que tiene de prestado para disgregar el Estado y dividir España en porciones. La ha convertido en mohosa caja de quesitos Bambi-Kin Kong cree estar al frente de una versión española del Planeta de los Simios. Es consecuente por ello que sienta una irrefrenable empatía hacia esos otros regímenes simiescos de Castro, Chávez, Evo Morales o Kirchner. Pero es sólo ocasional y teledirigida marioneta en un satélite simiesco atrapado entre dos fuerzas a las que se debe: la gravitatoria del gran poder oculto y la centrifugadora de los enjaulados zoos taifales, exclusivos para homínidos políticos.
Gentileza de LD
El P entre el simio y el papagayo
Ismael Medina
P ERDIDAS la S de socialismo, la O de obrero y, más todavía, la E de español, el PSOE se ha quedado sólo en P de partido. En partido endogámico del que la S será en adelante sigla de Simiesco, la O de Obediente y la E de Esquizofrénico. Tengo la impresión de que el catón ideológico de Rodríguez han sido los dibujos animados del Walt Disney en que los animales, sean cuales sean, se comportan como réplica de los humanos en virtudes y vicios. Presiento que de alguna manera lo pensaba así el vitriólico Alfonso Guerra cuando, de buenas a primeras, le endilgó el apelativo de Bambi. Rodríguez se escapó de esa selva virtual hasta llegar a donde está para desgracia de España. Primero por el empeño de Felipe González en cerrar el camino a Bono y Almunia hacia la Secretaría General del P. Y después, merced a la compleja conspiración que desembocó en la matanza del 11 de marzo y en un maniqueo aprovechamiento, bajo la dirección de Pérez Rubalcaba, para birlarle las elecciones al PP (Partido Provecto) al que todas las encuestas previas daban por ganador. Pero sus protectores y lanzadores, tanto internos como externos, desconocían que Bambi Rodríguez quedó profundamente impresionado cuando, arrellenado en la butaca de cine de su León natal, contempló la vigorosa capacidad del enorme King Kong para destruir e imponerse en persecución del sueño enamorado de una rubia que ni tan siquiera alcanzaba la dimensión de su pene y a la que habría destrozado, convirtiéndola en amasijo de carne sanguinolenta, en el supuesto de intentar la consumación de la ansiada coyunda. Fue así como en el infantilizado cerebro de Rodríguez se produjo la paranoica simbiosis entre la imagen de Bambi y la ensoñación de King Kong, la cual le lleva de manera inexorable hacia un nebuloso, gazpachesco y despótico neomarxismo en que andan revueltos ingredientes tan diversos como la utopía roussoniana, el revanchismo iluminista, el totalitarismo comunista del estalinismo y del maoísmo, las dos grandes versiones ideológicas de King Kong, y la insufrible cursilería del Bambi disneyniano. Nada de insólito encierra que uno de los sicarios de Bambi-King Kong en el P lleve al Congreso de los Diputados la iniciativa de reconocer derechos humanos a los simios. Si hoy viviera Orwell no escribiría "La Granja" sino "La sociedad del chimpancé". Ni "1984" sino "2004". Y siempre desde la experiencia española, la cual le condujo a esas dos premonitorias fabulaciones tras haber vivido entre nosotros la feroz deriva estaliniana de la República Popular, para mí la III, en que derivó el continuismo revolucionario y golpista de la II. Esas dos, engendradora la una de la otra, a las que nos quiere devolver Bambi-King Kong, saltándose a la torera, como si no existieran, 40 años de historia real que cambiaron la faz de España y de los que, lo quiera o no, es un tardío beneficiario. La simiesca y esperpéntica iniciativa de equiparar a los humanos con los chimpancés ha proporcionado materia sobrada para diversión de articulistas y humoristas no sometidos al pesebre político y mediático. De todos ellos me quedo como arquetipos el irónico artículo de Antonio Burgos, reproducido por Vistazo, y la caricatura emblemática de Martín Morales en "ABC" de un simio que dice a sus congéneres: "Es justo que se les reconozca a algunos de nuestros hermanos socialistas la misma inteligencia que a nosotros los chimpancés". Y ahí reside el quid de la cuestión a la vista de los despropósitos del P, su gobierno y los partidillos que, deudos del mismo poder oculto y de la nefanda trapisonda constitucional de 1978, tienen a Bambi-King Kong cogido por los cosificados testículos del continuismo frentepopulista. "El Mundo" (27.04.2006) nos ilustraba a toda página que "La Ciencia acerca cada vez más a "sapiens" y simios". Nos dicen los científicos que el estudio del genoma ha revelado que humanos y chimpancés compartimos el 99,4% de los genes. Quizás a Bambi-King Kong le pasara el CNI ese estudio con antelación y de ahí su entusiasmo por el hermano simio. Al fin habría encontrado la clave genética del P, según señalaba Martín Morales. Los paleontólogos, de su parte, consideran que humanos y chimpancés se separaron hace seis o siete millones de años. Esa es la distancia que esconde la diferencia genética del O,6% restante. El PSOE ha tardado muchos menos, poco más de siglo y medio, en descubrir sus ancestros. También ilustran los esforzados científicos que los primates tienen una organización social similar a la nuestra y diferencias culturales. No yerran si tomamos como referencia el perentorio hoy político español. Las reformas educativas del P se encaminan hacia el embrutecimiento de la sociedad. Hacia la cultura del chimpancé. En vez de principios morales se enseña a los niños a comportarse sexualmente como los simios: aquí te pillo, aquí te monto; y si no hay a tiro una Chita con la que desfogarse, las más refinadas técnicas de la masturbación o la practica sin remilgos la homosexualidad. Que en la selva del asfalto la persona humana debe aprender del prehumano y hermano simio. Precedentes estudios científicos nos enseñan que otros seres vivientes, entre ellos los gusanos, tienen también una buen parte de la espiral genética coincidente con la humana, pues no en vano se sostiene que es común el remoto origen de la vida en el planeta Tierra. Más aún si se trata de ratas o ratones, que por eso son la carne de cañón utilizada en los laboratorios para indagar lo que puede ser válido en orden a la salud humana. Y no digamos del cerdo, cuyas válvulas mitrales han valido para reacondicionar las averiadas del hombre. Me pregunto perplejo la razón de que el P no reconozca también derechos humanos a ratas, ratones, conejillos de indias y cerdos habida cuenta de la projimidad genética y de comportamiento que les identifica. ¿Y por qué no el papagayo? Años tardó una cientifico enamorada de los chimpancés en hacerle repetir dos o tres palabras a uno de ellos. Pero el papagayo aprende presto frases enteras y las repite de corrido. Igual que Bambi-King-Kong, atesorador de ideas prestadas o aprendidas en la logia, según corresponde a la O de obediencia. Hagamos al papagayo portador de derechos humanos pese que su masa encefálica sea harto más pequeña que la del chimpancé o la de Rodríguez y compaña. Ismael Herráiz, uno de los grandes periodistas del siglo XX, ahora emparedada su memoria en los subterráneos de la inquisición totalitaria, se trajo de una gira por Guinea un avispado loro de plumaje gris. Imitaba a la perfección el timbre de los teléfonos, el chirriar de la puerta del archivo, los tacos y las voces de cada uno de nosotros. Y así un día tras otro, durante años, enriquecía su vocabulario prestado. Remedaba, pero no pensaba. Al igual que en la domesticación de los animales circenses el instinto de nuestro loro se activaba y acomodaba con el premio de unas pepitas de girasol, cacahuetes o avellanas, como ahora de euros los papagayos políticos y económicos. También aprendió a moverse libremente por todo el edificio. Pero un día se escapó a la terraza en un descuido. Y como eso no lo conocía ni podía discernirlo, se colgó de unos cables de conducción eléctrica y murió achicharrado. También Bambi-King Kong ha escapado a la azotea de los despropósitos y corre el riesgo de terminar como el loro de "Arriba", Pero llevándose a España por delante. A tenor del parentesco genético-político entre hombre y simio no puede causar extrañeza que el totalitarismo partitocrático se deslice velozmente hacia la animalandia democrática con el retorno a la más primitiva sociedad de la tribu e incluso del grupo dominado por el más fuerte o el más avieso. Ni que, por ejemplo, sea el asno con genética de barretina el tótem del catalanismo tribal y secesionista. Vivimos inmersos en un animalismo de simios que en vez de trepar por los árboles y alimentarse de lo que tienen más a mano, lo hacen por la arboleda de la selva política y administrativa para trincar a mansalva, mientras el papagayo repite desde su dorada jaula moncloaca los podridos tópicos con que lo alimentan los iluminados a los que debe su complacida existencia. Tampoco escapa Ibarreche del guión. Si me dejara llevar por su imagen, tan próxima a como nos pintan la de los trogloditas, además de por sus hacer político, podría decir metafóricamente de él que representa el eslabón perdido entre el humano y el humanoide. Estaría a mitad de camino de ese 0,6 genético que separa al homo sapiens (denominación impropia si se aplica a la patulea del P y adyacentes) de la familia del chimpancé, portador de derechos humanos y de valores democráticos por la gracia de Bambi-King-Kong. Caso de aceptar que, como nos dicen los paleontólogos, o algunos de ellos, esos primates tienen un organización social similar a la nuestra, se entiende de inmediato el proceso de compartimentación de España en naciones y nacioncillas en que se ha empeñado el P. Un territorio acotado para cada polígama familia de simios y a la gresca cuando una de ellas pretende invadir el espacio de la otra. Así lo dispusieron los muñidores de la Constitución de 1978 con la introducción del término y el concepto espurios de "nacionalidades", el malhadado Titulo VIII o los inventados derechos históricos de Cataluña y Vascongadas que ahora quieren iguales para sí cualesquiera taifas. Y a no tardar mucho los que fueron reinos años antes o después que Barcelona condado y señoríos Vizcaya, Guipúzcoa y Alava. Estos últimos sólo estuvieron unidos bajo la corona de Navarra, a la que el mito cavernícola de Euskal Herría pretende sojuzgar, cuando a la contra de ese falso historicismo simiesco habría de ser Navarra la que reivindicara su soberanía sobre los territorios de la taifa vascongada. Y más aún si, en pos de los ancestros raciales desempolvados por el paranoico Sabino Arana, recordamos que los ibero-vascones habitaban entre Cataluña y Navarra, se desplazaron en son de conquista hacia el Oeste y sometieron o expulsaron a sus aborígenes várdulos y austrigones. Está claro adónde nos lleva Bambi-King Kong, aunque no creo que él lo sepa a ciencia cierta. Pero sí quienes lo han domesticado para destruir España. Pese a que los simios tengan una organización similar a la nuestra, todavía están lejos (¿acaso otros seis o siete millones de años?) de descubrir los tres poderes de la democracia definidos por Montesquieu. Lógico que, a tenor del retorno a la sociedad simiesca emprendido por el P, Alfonso Guerra ajusticiara a Montesquieu en sonada ocasión. Y que una vez muerto, y alzado Bambi-King Kong sobre el escudo de la sangre vertida el 11 de mazo de 2004, haga mangas y capirotes con la apropiación del poder ejecutivo, del poder legislativo y del poder judicial, amén de pasarse la Constitución por el arco de triunfo. Un totalitarismo paradójico, pues los que le antecedieron y ahora reivindica el P, fueran el leninista, el estaliniano, el maoísta o los disfrazados de democracia, se asentaban sobre una férrea unidad impuesta y a la vez expansiva. El totalitarismo del P aprovecha el poder que tiene de prestado para disgregar el Estado y dividir España en porciones. La ha convertido en mohosa caja de quesitos Bambi-Kin Kong cree estar al frente de una versión española del Planeta de los Simios. Es consecuente por ello que sienta una irrefrenable empatía hacia esos otros regímenes simiescos de Castro, Chávez, Evo Morales o Kirchner. Pero es sólo ocasional y teledirigida marioneta en un satélite simiesco atrapado entre dos fuerzas a las que se debe: la gravitatoria del gran poder oculto y la centrifugadora de los enjaulados zoos taifales, exclusivos para homínidos políticos.
Gentileza de LD
Si esto no es un fracaso...
martes 2 de mayo de 2006
ARGENTINA
Si esto no es un fracaso…
Por Martín Krause
¿Cuánto tiempo hace falta para que un Gobierno comprenda que cierta política es un fracaso? Para el argentino, mucho; incluso décadas. La legislación laboral se originó en este país a inicios del siglo XX. Antes, tan sólo seis artículos del Código Civil regulaban todo tipo de contrato por servicios. Con esa mínima regulación ingresaron cientos de miles de inmigrantes en busca de las numerosas oportunidades que el país ofrecía.
No obstante, desde el Gobierno de Perón, la legislación laboral se hizo omnipresente. El caudillo populista había sido agregado militar en Italia durante los años de Mussolini, y parece que le gustó lo que allí pudo ver. Cuando fue nombrado secretario de Trabajo, y especialmente luego, cuando fue presidente, introdujo legislación copiando la Carta del Lavoro del Duce.
Esta legislación de inspiración fascista ha estado presente desde entonces, con todo tipo de Gobierno, militar o democrático, más o menos intervencionista, y los líderes sindicales se han convertido en el grupo de presión más exitoso de la historia. Todo ello basado en una doctrina jurídica que considera la relación laboral sustancialmente dispareja, por lo que el Estado debe legislar en "beneficio" del trabajador.
Pero miremos los hechos. Argentina atravesó su peor crisis económica en el año 2002, y el desempleo se disparó por encima del 20%. Y a pesar de que la economía se ha recuperado a un ritmo sólido del 9% anual, la tasa de desempleo todavía es del 10,1%. Aunque representa una mejoría, en el sector informal laboran 4,8 millones de personas, lo cual corresponde al 45% de los empleos en Argentina.
Esta participación de la informalidad apenas se ha modificado en los últimos años, y aunque la economía se ha recuperado completamente la tasa de empleo informal está ocho puntos porcentuales por encima de cuando comenzó la depresión, en 1998.
La razón del crecimiento del empleo informal es la extrema rigidez de la legislación laboral. Según el programa 'Haciendo Negocios' del Banco Mundial, que compara la flexibilidad de los contratos laborales de las economías de todo el mundo, el mejor lugar lo ocupa Singapur, con un indicador de 33 (sobre 100), mientras que la Argentina tiene 71. En cuanto a las condiciones de empleo, a Singapur le asignan 26 y a Argentina 81. Y en cuanto a la flexibilidad de despidos, el pequeño país logra un índice de 1 y Argentina de 46.
¿Acaso un empleo informal del 45% no pone a pensar a los funcionarios sobre la ineficiencia de la política laboral argentina? En absoluto: ellos creen que se debe a la avidez de lucro de los capitalistas, que buscan eludir todo tipo de cargas impositivas sobre el empleo. Nunca piensan que si las regulaciones se cumplieran esos empleos dejarían de existir, ya que la mayoría del empleo informal ocurre en pequeñas empresas que no podrían subsistir con esos costos.
Pero, lamentablemente, los empleos en el mercado negro no son realmente empleos en un mercado libre, por la ausencia de instrumentos legales que garanticen el cumplimiento de los contratos.
Si los políticos mantienen las actuales regulaciones, Argentina puede terminar teniendo un mercado bastante desregulado, cuando la informalidad sea general. A pesar del evidente fracaso de las políticas laborales argentinas, no hay reacción alguna de parte de políticos y funcionarios.
© AIPE
Martín Krause, rector de la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (Buenos Aires).
Gentileza de LD
ARGENTINA
Si esto no es un fracaso…
Por Martín Krause
¿Cuánto tiempo hace falta para que un Gobierno comprenda que cierta política es un fracaso? Para el argentino, mucho; incluso décadas. La legislación laboral se originó en este país a inicios del siglo XX. Antes, tan sólo seis artículos del Código Civil regulaban todo tipo de contrato por servicios. Con esa mínima regulación ingresaron cientos de miles de inmigrantes en busca de las numerosas oportunidades que el país ofrecía.
No obstante, desde el Gobierno de Perón, la legislación laboral se hizo omnipresente. El caudillo populista había sido agregado militar en Italia durante los años de Mussolini, y parece que le gustó lo que allí pudo ver. Cuando fue nombrado secretario de Trabajo, y especialmente luego, cuando fue presidente, introdujo legislación copiando la Carta del Lavoro del Duce.
Esta legislación de inspiración fascista ha estado presente desde entonces, con todo tipo de Gobierno, militar o democrático, más o menos intervencionista, y los líderes sindicales se han convertido en el grupo de presión más exitoso de la historia. Todo ello basado en una doctrina jurídica que considera la relación laboral sustancialmente dispareja, por lo que el Estado debe legislar en "beneficio" del trabajador.
Pero miremos los hechos. Argentina atravesó su peor crisis económica en el año 2002, y el desempleo se disparó por encima del 20%. Y a pesar de que la economía se ha recuperado a un ritmo sólido del 9% anual, la tasa de desempleo todavía es del 10,1%. Aunque representa una mejoría, en el sector informal laboran 4,8 millones de personas, lo cual corresponde al 45% de los empleos en Argentina.
Esta participación de la informalidad apenas se ha modificado en los últimos años, y aunque la economía se ha recuperado completamente la tasa de empleo informal está ocho puntos porcentuales por encima de cuando comenzó la depresión, en 1998.
La razón del crecimiento del empleo informal es la extrema rigidez de la legislación laboral. Según el programa 'Haciendo Negocios' del Banco Mundial, que compara la flexibilidad de los contratos laborales de las economías de todo el mundo, el mejor lugar lo ocupa Singapur, con un indicador de 33 (sobre 100), mientras que la Argentina tiene 71. En cuanto a las condiciones de empleo, a Singapur le asignan 26 y a Argentina 81. Y en cuanto a la flexibilidad de despidos, el pequeño país logra un índice de 1 y Argentina de 46.
¿Acaso un empleo informal del 45% no pone a pensar a los funcionarios sobre la ineficiencia de la política laboral argentina? En absoluto: ellos creen que se debe a la avidez de lucro de los capitalistas, que buscan eludir todo tipo de cargas impositivas sobre el empleo. Nunca piensan que si las regulaciones se cumplieran esos empleos dejarían de existir, ya que la mayoría del empleo informal ocurre en pequeñas empresas que no podrían subsistir con esos costos.
Pero, lamentablemente, los empleos en el mercado negro no son realmente empleos en un mercado libre, por la ausencia de instrumentos legales que garanticen el cumplimiento de los contratos.
Si los políticos mantienen las actuales regulaciones, Argentina puede terminar teniendo un mercado bastante desregulado, cuando la informalidad sea general. A pesar del evidente fracaso de las políticas laborales argentinas, no hay reacción alguna de parte de políticos y funcionarios.
© AIPE
Martín Krause, rector de la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (Buenos Aires).
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La provocacion iraní
martes 2 de mayo de 2006
ORIENTE MEDIO
La provocación iraní
Por Natividad Carpintero Santamaría
El pasado 11 de abril el Gobierno de Irán lanzó un comunicado en el que informaba de que los científicos del país habían conseguido enriquecer uranio. La cuestión es saber qué cantidad han enriquecido, y si es para poner en marcha su programa "con fines pacíficos" o para fabricar clandestinamente armas nucleares con objeto de destruir Israel, tal y como Mahmud Ahmadineyad anuncia constantemente.
No obstante, recordemos que el 9 de agosto de 2005 el jefe del Estado, el ayatolá Alí Hoseini Jamenei, emitió una fatwa (en el Islam, un pronunciamiento legal emitido por un especialista en ley religiosa sobre una cuestión específica) que prohibía la producción, almacenamiento y uso de armas nucleares. Un tira y afloja propio de una política de desconcierto.
El pasado 30 de marzo se celebró en Berlín una reunión de alto nivel entre los representantes de Asuntos Exteriores de China, Francia, Alemania, Rusia, el Reino Unido, Estados Unidos y la Unión Europea. La declaración final, un tanto farragosa, incluía lo siguiente:
"Seguimos muy preocupados por lo que respecta al programa nuclear de Irán y el fracaso de Irán para dar los pasos que la OIEA le solicitó en su resolución de 4 de febrero, incluida la suspensión de todas sus actividades sobre enriquecimiento de uranio, investigación y desarrollo (...) Todos nosotros reconocemos el derecho de Irán, que bajo el TNP queda legitimado para desarrollar un programa nuclear civil seguro y sostenible (...) Y urgentemente pedimos a este país que busque una solución diplomática y que suspenda todas sus actividades de enriquecimiento de uranio, que permita un retorno a la mesa de negociaciones".
Irán se convirtió en república islámica en 1979, fecha a partir de la cual fuerzas clericales conservadoras, encabezadas por el ayatolá Ruhollah Jomeini, establecieron un sistema de gobierno teocrático que empezó a enseñar los dientes el 4 de noviembre de 1979, cuando un grupo de estudiantes tomó la embajada de los Estados Unidos en Teherán y retuvo rehenes hasta el 20 de enero de 1981. A partir de aquel momento Jomeini estableció un Consejo Revolucionario Islámico para expandir el movimiento fundamentalista, apoyando logística, económica y políticamente a grupos terroristas radicales que habían permanecido relativamente aletargados hasta entonces.
Actualmente, parece ser que son 20 los campos de entrenamiento para terroristas dirigidos por Irán, de la mano de su elitista Fuerza Qods del Cuerpo de Guardias Revolucionarios Islámicos, según informaciones facilitadas por uno de sus agentes, que ha desertado hace unas semanas del país. Este agente, que dio cuenta de los 20 centros terroristas ubicados en Irán, informó también de que parte de los miembros recientemente reclutados provienen de Irak y de Palestina, pero también de África del Norte, del Golfo Pérsico y del Sureste Asiático. Otros campos de entrenamiento de los guardias revolucionarios se encuentran en el Líbano oriental, en Baalbek, en el valle de la Bekaa, donde normalmente se entrenan los terroristas de Hezbolá.
Con este panorama, no es de extrañar que preocupe el hecho de que Irán fabrique armas atómicas. Su programa nuclear comenzó durante la Guerra Fría, de la mano de unos acuerdos bilaterales firmados con EEUU, lo que llevó al establecimiento de un Centro de Investigación Nuclear en Teherán en 1959. La colaboración con EEUU durante los años 70 fue muy intensa, de tal modo que Washington estaba dispuesto a ayudar a Irán para el desarrollo de tecnologías relacionadas con el enriquecimiento del uranio y plantas de elaboración, dos puntos clave para la fabricación de armas.
Con la revolución islámica el programa nuclear entró en un período de estancamiento, especialmente porque Jomeini deseaba huir de toda influencia occidental. Esta actitud llevó al exilio a miles de científicos, ingenieros y profesionales en general y dejó al descubierto la vulnerabilidad técnica del país, cuando Irak lo invadió (1980) y Sadam Husein atacó con armas químicas (diversas fuentes bibliográficas informan de que en 1984, a petición de Irán, una inspección internacional verificó que eran obuses llenos de gas mostaza fabricados por la empresa española Expal, Explosivos Alaveses) y misiles balísticos; además, bombardeó varias veces los reactores de la central de Bushehr, que se hallaban en una fase muy avanzada gracias a la colaboración de Alemania. La guerra con Irak, conocida como Primera Guerra del Golfo, duró hasta 1988.
A raíz de estos acontecimientos, Jomeini cambió de estrategia en el asunto nuclear y pidió –y recibió– la colaboración de Pakistán y de China en su nuevo programa. También envió a miles (se cree que cerca de 17.000) de estudiantes a centros extranjeros. En 1988 el presidente, Alí Akbar Rafsanjani, pidió públicamente a los científicos iraníes en el exilio que regresaran. Fereydun Fesharaki, que parece ser había dirigido el programa secreto de armas nucleares bajo el régimen del sha Mohamed Reza Pahlevi, regresó a Teherán, tras pagarle el Gobierno todos los gastos.
El impulso dado por Rafsanjani a la educación universitaria, a través de incentivos económicos y el fomento del sentimiento patriótico, lo continuó Seyyed Mohamed Jatami, y en la actualidad los programas relacionados con la investigación nuclear se hallan integrados en tres universidades: la Amir Kabir, la de Teherán y la Tecnológica Sharif, que, según fuentes de inteligencia, sirven de cobertura para obtener material e información aplicable a la fabricación de armas nucleares, especialmente la Sharif.
Irán tiene en funcionamiento 23 centros nucleares experimentales y de investigación. Francia y Alemania suscribieron importantes acuerdos de cooperación técnica en el campo nuclear en la época del Sha, acuerdos que fueron paulatinamente suspendidos durante los años 80. Es de destacar el dramático contencioso que Irán tuvo con Francia cuando ésta dejó de suministrar el uranio comprometido, y que se tradujo en una ola de atentados durante los años 1986-87 (envueltos en densas cortinas de humo), entre los que se cuentan la toma de rehenes franceses en el Líbano por parte de Hezbolá y el misterioso asesinato de Georges Besse, director de la sociedad Eurodif, que suministraba el material.
Alemania, que también había colaborado activamente hasta 1979, a través de la empresa Kraftwerk-Union, en la puesta en marcha de los reactores de Bushehr, retomó hace un par de años sus acuerdos bilaterales en los campos tecnológico y científico, habiendo suscrito uno específico en el sector energético.
Rusia, vecina de Irán, con costas comunes a lo largo del mar Caspio, es el aliado más importante de Teherán desde 1994. Ha colaborado activamente en la terminación y puesta a punto del reactor de Bushehr y en la formación técnica de científicos e ingenieros iraníes (en importantes instituciones como el Instituto de Física de la Ingeniería de Moscú, la Universidad Estatal de Moscú, la Universidad Técnica Bauman y el Instituto de Investigación Nuclear de Obninsk).
No obstante, Vladimir Putin aparenta hacer equilibrios, para estar a bien con Irán y con Estados Unidos, que, a cambio de ofrecerle interesantes acuerdos comerciales, le presiona constantemente para que deje de colaborar con los iraníes en su programa nuclear y de misiles, cooperación que aporta a Rusia miles de millones de dólares.
El 18 de febrero de 2005, en una visita realizada a Moscú, el máximo responsable del programa nuclear iraní, Hassan Rohani, dijo públicamente: "Moscú podría jugar un papel importante en las conversaciones de Irán con el Reino Unido, Francia, Alemania y los países de la Unión Europea". Estas declaraciones se unen a las halagadoras palabras que la prensa de Teherán dedica a su vecino ruso, cuyo compromiso lo considera un "factor clave" frente a los Estados Unidos e Israel.
Los tres centros nucleares más importantes son el de Natanz y los menos conocidos Arak y Lashkar-Abad, parte de cuyas instalaciones son subterráneas. Se sospecha que los dos últimos se dedican también al enriquecimiento de uranio, y que el primero puede tener un reactor de agua pesada para la producción de plutonio 239.
Con respecto al programa nuclear, es posible que para dentro de un año habrá en Natanz unas 5.000 ultracentrifugadoras, para cuya puesta a punto se necesitan unos tres años. Durante este tiempo pueden ir obteniendo pequeñas cantidades de uranio enriquecido. Con 2.000 ultracentrifugadoras se pueden obtener anualmente 20 kilos de uranio enriquecido al 94%, suficiente para fabricar una bomba atómica al año.
La cuestión es compleja, y existen diversas opiniones. Algunos expertos sostienen que los científicos iraníes no podrán desarrollar completamente este programa debido a las presiones internacionales, ya que, además, al haber ratificado Teherán el TNP el 2 de febrero de 1970, los inspectores vigilarán con mucho detalle que ese enriquecimiento no se produzca a más del 3%, que es el empleado para la energía eléctrica pero que no vale para las bombas atómicas. Otros expertos creen que, bien en Natanz, en Arak o en Lashkar-Abad, irán produciendo uranio enriquecido para las bombas empleando una política de distracción, confusión o engaño.
El 15 de abril Libertad Digital publicaba que miles de terroristas estarían disponibles para actuar en contra de intereses norteamericanos y británicos si Israel atacase las centrales térmicas de uranio en Irán. Esta nueva provocación no beneficia a nadie. No olvidemos que la arrogancia y fanfarronería de Sadam Husein fue el motivo, al menos aparente, que provocó la destrucción de Irak, el Enemigo Público Número Uno de Irán. Hemos visto cómo la neutralización de la nación iraquí y la ridiculez de la diplomacia occidental han dado unas alas asombrosas a las autoridades de Teherán, cuyo apoyo al terrorismo les vincula a países de la zona como Siria y Arabia Saudita, en su odio común a Israel.
Con respecto a este odio, y la permanente amenaza y constante presión psicológica ejercida sobre los israelíes, hace poco unos científicos del centro israelí Soreq de investigación nuclear me decían: "Cuando llegas a vivir durante tanto tiempo con un miedo permanente, llega un momento en que ya no se siente, es como si verdaderamente hubiera desaparecido". Esta actitud les honra, más teniendo en cuenta la flagrante amenaza por parte de la Autoridad Nacional Palestina, que, con Hamas al frente de su Gobierno, se ha responsabilizado sin pudor alguno del último atentado en Tel Aviv (17 de abril), con nueve personas asesinadas, más el terrorista suicida.
Si las apariencias engañan o, en su versión más drástica, nada es lo que parece, en cuestiones políticas estas palabras se quedan cortas; y si esas cuestiones políticas implican gigantescos intereses económicos, entonces el asunto se desborda. Ignoramos la verdad de lo que subyace en estos momentos a la actitud desafiante de Irán, aparte el hecho de que se han disparado los precios del crudo. Lo que sí sabemos es que Oriente Medio vive una gravísima desestabilización, dentro de la gran inestabilidad heredada de la Guerra Fría. Desestabilización preocupante, anclada en la pobreza y en la ignorancia de millones de personas que, manipuladas por estos gobiernos terroristas, pueden provocar mucho daño.
Natividad Carpintero Santamaría, profesora de la Universidad Politécnica de Madrid y miembro de la Academia Europea de Ciencias.
Gentileza de LD
ORIENTE MEDIO
La provocación iraní
Por Natividad Carpintero Santamaría
El pasado 11 de abril el Gobierno de Irán lanzó un comunicado en el que informaba de que los científicos del país habían conseguido enriquecer uranio. La cuestión es saber qué cantidad han enriquecido, y si es para poner en marcha su programa "con fines pacíficos" o para fabricar clandestinamente armas nucleares con objeto de destruir Israel, tal y como Mahmud Ahmadineyad anuncia constantemente.
No obstante, recordemos que el 9 de agosto de 2005 el jefe del Estado, el ayatolá Alí Hoseini Jamenei, emitió una fatwa (en el Islam, un pronunciamiento legal emitido por un especialista en ley religiosa sobre una cuestión específica) que prohibía la producción, almacenamiento y uso de armas nucleares. Un tira y afloja propio de una política de desconcierto.
El pasado 30 de marzo se celebró en Berlín una reunión de alto nivel entre los representantes de Asuntos Exteriores de China, Francia, Alemania, Rusia, el Reino Unido, Estados Unidos y la Unión Europea. La declaración final, un tanto farragosa, incluía lo siguiente:
"Seguimos muy preocupados por lo que respecta al programa nuclear de Irán y el fracaso de Irán para dar los pasos que la OIEA le solicitó en su resolución de 4 de febrero, incluida la suspensión de todas sus actividades sobre enriquecimiento de uranio, investigación y desarrollo (...) Todos nosotros reconocemos el derecho de Irán, que bajo el TNP queda legitimado para desarrollar un programa nuclear civil seguro y sostenible (...) Y urgentemente pedimos a este país que busque una solución diplomática y que suspenda todas sus actividades de enriquecimiento de uranio, que permita un retorno a la mesa de negociaciones".
Irán se convirtió en república islámica en 1979, fecha a partir de la cual fuerzas clericales conservadoras, encabezadas por el ayatolá Ruhollah Jomeini, establecieron un sistema de gobierno teocrático que empezó a enseñar los dientes el 4 de noviembre de 1979, cuando un grupo de estudiantes tomó la embajada de los Estados Unidos en Teherán y retuvo rehenes hasta el 20 de enero de 1981. A partir de aquel momento Jomeini estableció un Consejo Revolucionario Islámico para expandir el movimiento fundamentalista, apoyando logística, económica y políticamente a grupos terroristas radicales que habían permanecido relativamente aletargados hasta entonces.
Actualmente, parece ser que son 20 los campos de entrenamiento para terroristas dirigidos por Irán, de la mano de su elitista Fuerza Qods del Cuerpo de Guardias Revolucionarios Islámicos, según informaciones facilitadas por uno de sus agentes, que ha desertado hace unas semanas del país. Este agente, que dio cuenta de los 20 centros terroristas ubicados en Irán, informó también de que parte de los miembros recientemente reclutados provienen de Irak y de Palestina, pero también de África del Norte, del Golfo Pérsico y del Sureste Asiático. Otros campos de entrenamiento de los guardias revolucionarios se encuentran en el Líbano oriental, en Baalbek, en el valle de la Bekaa, donde normalmente se entrenan los terroristas de Hezbolá.
Con este panorama, no es de extrañar que preocupe el hecho de que Irán fabrique armas atómicas. Su programa nuclear comenzó durante la Guerra Fría, de la mano de unos acuerdos bilaterales firmados con EEUU, lo que llevó al establecimiento de un Centro de Investigación Nuclear en Teherán en 1959. La colaboración con EEUU durante los años 70 fue muy intensa, de tal modo que Washington estaba dispuesto a ayudar a Irán para el desarrollo de tecnologías relacionadas con el enriquecimiento del uranio y plantas de elaboración, dos puntos clave para la fabricación de armas.
Con la revolución islámica el programa nuclear entró en un período de estancamiento, especialmente porque Jomeini deseaba huir de toda influencia occidental. Esta actitud llevó al exilio a miles de científicos, ingenieros y profesionales en general y dejó al descubierto la vulnerabilidad técnica del país, cuando Irak lo invadió (1980) y Sadam Husein atacó con armas químicas (diversas fuentes bibliográficas informan de que en 1984, a petición de Irán, una inspección internacional verificó que eran obuses llenos de gas mostaza fabricados por la empresa española Expal, Explosivos Alaveses) y misiles balísticos; además, bombardeó varias veces los reactores de la central de Bushehr, que se hallaban en una fase muy avanzada gracias a la colaboración de Alemania. La guerra con Irak, conocida como Primera Guerra del Golfo, duró hasta 1988.
A raíz de estos acontecimientos, Jomeini cambió de estrategia en el asunto nuclear y pidió –y recibió– la colaboración de Pakistán y de China en su nuevo programa. También envió a miles (se cree que cerca de 17.000) de estudiantes a centros extranjeros. En 1988 el presidente, Alí Akbar Rafsanjani, pidió públicamente a los científicos iraníes en el exilio que regresaran. Fereydun Fesharaki, que parece ser había dirigido el programa secreto de armas nucleares bajo el régimen del sha Mohamed Reza Pahlevi, regresó a Teherán, tras pagarle el Gobierno todos los gastos.
El impulso dado por Rafsanjani a la educación universitaria, a través de incentivos económicos y el fomento del sentimiento patriótico, lo continuó Seyyed Mohamed Jatami, y en la actualidad los programas relacionados con la investigación nuclear se hallan integrados en tres universidades: la Amir Kabir, la de Teherán y la Tecnológica Sharif, que, según fuentes de inteligencia, sirven de cobertura para obtener material e información aplicable a la fabricación de armas nucleares, especialmente la Sharif.
Irán tiene en funcionamiento 23 centros nucleares experimentales y de investigación. Francia y Alemania suscribieron importantes acuerdos de cooperación técnica en el campo nuclear en la época del Sha, acuerdos que fueron paulatinamente suspendidos durante los años 80. Es de destacar el dramático contencioso que Irán tuvo con Francia cuando ésta dejó de suministrar el uranio comprometido, y que se tradujo en una ola de atentados durante los años 1986-87 (envueltos en densas cortinas de humo), entre los que se cuentan la toma de rehenes franceses en el Líbano por parte de Hezbolá y el misterioso asesinato de Georges Besse, director de la sociedad Eurodif, que suministraba el material.
Alemania, que también había colaborado activamente hasta 1979, a través de la empresa Kraftwerk-Union, en la puesta en marcha de los reactores de Bushehr, retomó hace un par de años sus acuerdos bilaterales en los campos tecnológico y científico, habiendo suscrito uno específico en el sector energético.
Rusia, vecina de Irán, con costas comunes a lo largo del mar Caspio, es el aliado más importante de Teherán desde 1994. Ha colaborado activamente en la terminación y puesta a punto del reactor de Bushehr y en la formación técnica de científicos e ingenieros iraníes (en importantes instituciones como el Instituto de Física de la Ingeniería de Moscú, la Universidad Estatal de Moscú, la Universidad Técnica Bauman y el Instituto de Investigación Nuclear de Obninsk).
No obstante, Vladimir Putin aparenta hacer equilibrios, para estar a bien con Irán y con Estados Unidos, que, a cambio de ofrecerle interesantes acuerdos comerciales, le presiona constantemente para que deje de colaborar con los iraníes en su programa nuclear y de misiles, cooperación que aporta a Rusia miles de millones de dólares.
El 18 de febrero de 2005, en una visita realizada a Moscú, el máximo responsable del programa nuclear iraní, Hassan Rohani, dijo públicamente: "Moscú podría jugar un papel importante en las conversaciones de Irán con el Reino Unido, Francia, Alemania y los países de la Unión Europea". Estas declaraciones se unen a las halagadoras palabras que la prensa de Teherán dedica a su vecino ruso, cuyo compromiso lo considera un "factor clave" frente a los Estados Unidos e Israel.
Los tres centros nucleares más importantes son el de Natanz y los menos conocidos Arak y Lashkar-Abad, parte de cuyas instalaciones son subterráneas. Se sospecha que los dos últimos se dedican también al enriquecimiento de uranio, y que el primero puede tener un reactor de agua pesada para la producción de plutonio 239.
Con respecto al programa nuclear, es posible que para dentro de un año habrá en Natanz unas 5.000 ultracentrifugadoras, para cuya puesta a punto se necesitan unos tres años. Durante este tiempo pueden ir obteniendo pequeñas cantidades de uranio enriquecido. Con 2.000 ultracentrifugadoras se pueden obtener anualmente 20 kilos de uranio enriquecido al 94%, suficiente para fabricar una bomba atómica al año.
La cuestión es compleja, y existen diversas opiniones. Algunos expertos sostienen que los científicos iraníes no podrán desarrollar completamente este programa debido a las presiones internacionales, ya que, además, al haber ratificado Teherán el TNP el 2 de febrero de 1970, los inspectores vigilarán con mucho detalle que ese enriquecimiento no se produzca a más del 3%, que es el empleado para la energía eléctrica pero que no vale para las bombas atómicas. Otros expertos creen que, bien en Natanz, en Arak o en Lashkar-Abad, irán produciendo uranio enriquecido para las bombas empleando una política de distracción, confusión o engaño.
El 15 de abril Libertad Digital publicaba que miles de terroristas estarían disponibles para actuar en contra de intereses norteamericanos y británicos si Israel atacase las centrales térmicas de uranio en Irán. Esta nueva provocación no beneficia a nadie. No olvidemos que la arrogancia y fanfarronería de Sadam Husein fue el motivo, al menos aparente, que provocó la destrucción de Irak, el Enemigo Público Número Uno de Irán. Hemos visto cómo la neutralización de la nación iraquí y la ridiculez de la diplomacia occidental han dado unas alas asombrosas a las autoridades de Teherán, cuyo apoyo al terrorismo les vincula a países de la zona como Siria y Arabia Saudita, en su odio común a Israel.
Con respecto a este odio, y la permanente amenaza y constante presión psicológica ejercida sobre los israelíes, hace poco unos científicos del centro israelí Soreq de investigación nuclear me decían: "Cuando llegas a vivir durante tanto tiempo con un miedo permanente, llega un momento en que ya no se siente, es como si verdaderamente hubiera desaparecido". Esta actitud les honra, más teniendo en cuenta la flagrante amenaza por parte de la Autoridad Nacional Palestina, que, con Hamas al frente de su Gobierno, se ha responsabilizado sin pudor alguno del último atentado en Tel Aviv (17 de abril), con nueve personas asesinadas, más el terrorista suicida.
Si las apariencias engañan o, en su versión más drástica, nada es lo que parece, en cuestiones políticas estas palabras se quedan cortas; y si esas cuestiones políticas implican gigantescos intereses económicos, entonces el asunto se desborda. Ignoramos la verdad de lo que subyace en estos momentos a la actitud desafiante de Irán, aparte el hecho de que se han disparado los precios del crudo. Lo que sí sabemos es que Oriente Medio vive una gravísima desestabilización, dentro de la gran inestabilidad heredada de la Guerra Fría. Desestabilización preocupante, anclada en la pobreza y en la ignorancia de millones de personas que, manipuladas por estos gobiernos terroristas, pueden provocar mucho daño.
Natividad Carpintero Santamaría, profesora de la Universidad Politécnica de Madrid y miembro de la Academia Europea de Ciencias.
Gentileza de LD
Chavez, ¿presidente de la Gran Colombia?
martes 2 de mayo de 2006
IBEROAMÉRICA
Chávez, ¿presidente de la Gran Colombia?
Por Saúl Hernández Bolívar
El presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, dijo recientemente que el Mercosur no sirve. Alega que los dos socios mayores, Brasil y Argentina, mantienen fuertes medidas proteccionistas. Además, asumen actitudes arbitrarias.
Dos multinacionales de España y Finlandia están construyendo inmensas plantas de papel en la localidad uruguaya de Fray Bentos, en la frontera con Argentina. Este país se opone con el argumento de que esas industrias van a contaminar el río Uruguay, de cuyas aguas se surten en ambas fronteras, pese a que la Unión Europea ha advertido de que sus empresas cumplen las más altas normas de producción limpia.
Argentina pretende llevar su reclamación a la Corte de La Haya, y ha bloqueado los puentes que unen a ambos países, incumpliendo normas vitales del Mercosur. De manera que los grandes países del bloque violan el tratado como les parece y se oponen al progreso de los chicos con razones dudosas. ¿Acaso Argentina rechazaría la inversión europea en su territorio? Claro que no. Por eso Vázquez viaja a México y EEUU, con quienes pretende acuerdos comerciales más sanos que las relaciones con sus vecinos.
El asunto se parece mucho al alboroto que Hugo Chávez ha armado para retirarse de la Comunidad Andina de Naciones (CAN). Es Chávez precisamente quien más ha violado los acuerdos andinos en materia de comercio, cerrando la frontera cada vez que le viene en gana, y las razones que expone para su separación son amañadas, carentes de todo criterio técnico y sumamente políticas.
Dice que el Tratado de Libre Comercio es un mal negocio, pero los estudios demuestran que hasta Venezuela se beneficiaría notablemente por la exportación desde Colombia hasta EEUU de productos fabricados con materias primas venezolanas.
A Chávez no le ha parecido mal que México –socio de Colombia y Venezuela en el G3– tenga TLC con EEUU; tampoco le parece mal pedir el ingreso como miembro de pleno derecho en Mercosur, cosa que la CAN prohíbe a sus integrantes; menos le importó asociarse con Brasil y Argentina para construir un megagasoducto, sin siquiera informar a los países chicos de Mercosur.
Es que Chávez pretende ignorar que sus exportaciones a EEUU triplican las de Colombia –24.000 millones de dólares contra menos de 8.000 en 2004–, y no hay más camaradería y hermandad en Mercosur que en la CAN, lo cual resta autoridad al presidente de Venezuela para señalar al TLC con EEUU como culpable del desmoronamiento de la Comunidad Andina.
No cabe duda de que la pataleta no es más que su manera de señalar una posición política llena de relativismo moral. De hecho, las relaciones binacionales son agitadas por las absurdas acusaciones que autoridades venezolanas han proferido contra el Gobierno de Colombia por la supuesta orquestación de un complot para asesinar a Hugo Chávez. Nicolás Maduro, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela (órgano de bolsillo del mandatario), anunció en un tono poco conciliador que Colombia siempre ha sido el obstáculo para la independencia venezolana. No olvidemos que a Chávez ya le llegaron sus helicópteros de combate, y que pronto arribarán sus aviones.
Qué mejor estrategia que alterar la paz de la región para que el petróleo llegue a los 100 dólares en diciembre, como anunció el presidente venezolano. El eje Caracas-Teherán nos llevará a ese escenario. Cualquier cosa puede esperarse de quien altera la realidad de esa manera sin sonrojarse, para justificar lo que sea.
© AIPE
Saúl Hernández Bolívar, periodista y escritor colombiano.
Gentileza de LD
IBEROAMÉRICA
Chávez, ¿presidente de la Gran Colombia?
Por Saúl Hernández Bolívar
El presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, dijo recientemente que el Mercosur no sirve. Alega que los dos socios mayores, Brasil y Argentina, mantienen fuertes medidas proteccionistas. Además, asumen actitudes arbitrarias.
Dos multinacionales de España y Finlandia están construyendo inmensas plantas de papel en la localidad uruguaya de Fray Bentos, en la frontera con Argentina. Este país se opone con el argumento de que esas industrias van a contaminar el río Uruguay, de cuyas aguas se surten en ambas fronteras, pese a que la Unión Europea ha advertido de que sus empresas cumplen las más altas normas de producción limpia.
Argentina pretende llevar su reclamación a la Corte de La Haya, y ha bloqueado los puentes que unen a ambos países, incumpliendo normas vitales del Mercosur. De manera que los grandes países del bloque violan el tratado como les parece y se oponen al progreso de los chicos con razones dudosas. ¿Acaso Argentina rechazaría la inversión europea en su territorio? Claro que no. Por eso Vázquez viaja a México y EEUU, con quienes pretende acuerdos comerciales más sanos que las relaciones con sus vecinos.
El asunto se parece mucho al alboroto que Hugo Chávez ha armado para retirarse de la Comunidad Andina de Naciones (CAN). Es Chávez precisamente quien más ha violado los acuerdos andinos en materia de comercio, cerrando la frontera cada vez que le viene en gana, y las razones que expone para su separación son amañadas, carentes de todo criterio técnico y sumamente políticas.
Dice que el Tratado de Libre Comercio es un mal negocio, pero los estudios demuestran que hasta Venezuela se beneficiaría notablemente por la exportación desde Colombia hasta EEUU de productos fabricados con materias primas venezolanas.
A Chávez no le ha parecido mal que México –socio de Colombia y Venezuela en el G3– tenga TLC con EEUU; tampoco le parece mal pedir el ingreso como miembro de pleno derecho en Mercosur, cosa que la CAN prohíbe a sus integrantes; menos le importó asociarse con Brasil y Argentina para construir un megagasoducto, sin siquiera informar a los países chicos de Mercosur.
Es que Chávez pretende ignorar que sus exportaciones a EEUU triplican las de Colombia –24.000 millones de dólares contra menos de 8.000 en 2004–, y no hay más camaradería y hermandad en Mercosur que en la CAN, lo cual resta autoridad al presidente de Venezuela para señalar al TLC con EEUU como culpable del desmoronamiento de la Comunidad Andina.
No cabe duda de que la pataleta no es más que su manera de señalar una posición política llena de relativismo moral. De hecho, las relaciones binacionales son agitadas por las absurdas acusaciones que autoridades venezolanas han proferido contra el Gobierno de Colombia por la supuesta orquestación de un complot para asesinar a Hugo Chávez. Nicolás Maduro, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela (órgano de bolsillo del mandatario), anunció en un tono poco conciliador que Colombia siempre ha sido el obstáculo para la independencia venezolana. No olvidemos que a Chávez ya le llegaron sus helicópteros de combate, y que pronto arribarán sus aviones.
Qué mejor estrategia que alterar la paz de la región para que el petróleo llegue a los 100 dólares en diciembre, como anunció el presidente venezolano. El eje Caracas-Teherán nos llevará a ese escenario. Cualquier cosa puede esperarse de quien altera la realidad de esa manera sin sonrojarse, para justificar lo que sea.
© AIPE
Saúl Hernández Bolívar, periodista y escritor colombiano.
Gentileza de LD
La nueva guerra de Israel
martes 2 de mayo de 2006
TERRORISMO ISLÁMICO
La nueva guerra de Israel
Por Caroline Glick
La naturaleza de la guerra contra Israel cambió, quizá irreversiblemente, esta semana*. Los procesos que se vienen desarrollando desde hace más de cuatro años confluyeron y nos plantearon una realidad político-militar distinta a la que conocíamos.
El rostro del enemigo ha cambiado. Si en el pasado era posible decir que la guerra emprendida contra Israel era única y distinta de la yihad global, tras los sucesos de la semana pasada ya no es posible sostener tal afirmación con un mínimo de credibilidad. Los ataques del Sinaí, la aparición de las cintas de Osama ben Laden y Abú Musab al Zarqaui y la detención de terroristas de Hamas por parte de Jordania, todo ello deja a las claras que a día de hoy es imposible separar las guerras. La nueva situación tiene consecuencias críticas para el carácter de la campaña que tiene que librar el Ejército israelí con el fin de defender el país, así como para la naturaleza de las políticas que el Gobierno israelí tendrá que adoptar e impulsar.
Los atentados del Sinaí fueron relevantes por varias razones. En primer lugar, fueron muy distintos entre sí. El primero, contra los turistas de Dahab, fue el típico ataque a un objetivo blando de los que estamos acostumbrados a ver en el Sinaí durante el último año y medio. El segundo, contra los observadores de la Fuerza Multinacional, fue más excepcional, pues sólo hay un precedente.
En un artículo publicado el pasado octubre en Meria, Reuven Paz explicaba que el estratega de Al Qaeda Abú Musab al Suri respaldaba el primer tipo de ataque. Su secuaz Abú Mohamed Hilali escribía en septiembre que, en la yihad contra el régimen egipcio, no hay motivo para atacar a las fuerzas extranjeras, o a las egipcias, porque no lleva a ninguna parte. Hilali alentaba a los terroristas a atacar, por una parte, objetivos blandos, como turistas u organizaciones no gubernamentales extranjeras, y, por la otra, objetivos estratégicos, como el gasoducto hasta Israel. Con ello se lograrían objetivos políticos. En oposición al punto de vista de Hilali se encuentra la estrategia de Zarqaui. Como es de esperar del comandante de Al Qaeda en Irak, Zarqaui defiende los ataques contra fuerzas extranjeras.
El análisis precedente no prueba que los ataques fueran perpetrados por dos ramas diferentes de Al Qaeda. Pero la combinación de enfoques esta semana sí concede crédito a la afirmación de que Al Qaeda presta en la actualidad mucha atención al vecindario de Israel. Y esto es algo enormemente significativo.
Hasta hace poco, Israel, como Jordania y Egipto, no interesaba particularmente a Al Qaeda. Cuando el lugarteniente de Ben Laden, Aymán al Zauahiri, y su jefe militar, Saif al Adel, fusionaron su organización terrorista, la Yihad Islámica egipcia, con Al Qaeda, adoptaron el enfoque de Ben Laden, que imponía la suspensión de la guerra contra el régimen egipcio para concentrarse en atacar América y a sus aliados. De la misma manera, cuando el terrorista jordano Abú Musab al Zarqaui ingresó en Al Qaeda se le obligó a dejar de lado su deseo de derrocar al régimen hachemita. Israel no aparecía en la agenda.
Pero hoy todo ha cambiado. Israel, como Egipto y Jordania, está en el punto de mira. Ben Laden en persona lo dejó claro en su última cinta. Al colocar a Hamas bajo su protección, Ben Laden hizo tres movimientos de golpe. En primer lugar, afirmó que los palestinos ya no son actores independientes. En segundo lugar, definió la Autoridad Palestina liderada por Hamas como parte de las tierras islámicas liberadas donde Al Qaeda puede sentirse como en casa. En tercer lugar, se dio un garbeo por la cuestión palestina, que es más popular en el mundo islámico que la guerra de Irak, donde aparentemente Al Qaeda se encamina hacia la derrota.
Por otro lado, ya en noviembre Zarqaui daba cuenta de su plan de retomar su antigua guerra y trabajar para tumbar a los hachemitas (y destruir Israel), tras ordenar el atentado suicida contra un hotel de Ammán, ese mismo mes. En aquel entonces Zarqaui proclamó que Jordania no era sino una escala en el camino hacia la conquista de Jerusalén.
En el vídeo de esta semana Zarqaui destacaba que uno de sus principales objetivos es la destrucción de Israel mediante la conquista de Jerusalén. Tanto él como Ben Laden dejaron claro que, para ellos, la guerra contra Estados Unidos y la guerra contra Israel son una misma cosa.
Ben Laden y Zarqaui ponían de manifiesto la estrategia a largo plazo de Al Qaeda, que Zauahiri expuso el año pasado al periodista jordano Fuad Husein. Zauahiri explicó entonces que hay siete etapas en la yihad previa al establecimiento del Califato global. Según Zauahiri, la yihad global comenzó en 2000 y terminará en 2020. Hoy nos encontramos en la tercera etapa, que incluye el derrocamiento de los regímenes de Jordania, Siria y Egipto y el señalamiento de Israel para su destrucción.
Mientras Al Qaeda pone la mira sobre Israel y sus vecinos, las detenciones de terroristas de Hamas en Jordania muestran que los palestinos trabajan para dar impulso a la yihad global. La tentativa de Hamas de perpetrar ataques en Jordania señala un cambio en la percepción que dicho grupo tiene de sí mismo: de terroristas locales, han pasado a ser miembros del eje islamista, liderado por Irán y que incluye a Siria, Al Qaeda y Hezbolá.
Una semana después de que Zarqaui perpetrase los ataques de Ammán, el ministro de Exteriores iraní, Manochehr Mottaki, se reunía en Beirut con los jefes de Hezbolá, Hamas, la Yihad Islámica, el Frente Popular para la Liberación de Palestina, el Frente Democrático para la Liberación de Palestina y el Frente Democrático para la Liberación de Palestina-Comando General. Al final del encuentro, Ahmed Jibril declaraba: "Confirmamos que lo que está pasando en la ocupada Palestina está orgánicamente vinculado a lo que sucede en Irán, Siria, Irak y el Líbano".
Una semana después, Hezbolá lanzaba su mayor ataque con misiles katyusha contra el norte de Israel desde que el Ejército de este país se retirase del sur del Líbano, en mayo de 2000. Dos semanas después, la Yihad Islámica perpetraba un atentado suicida contra un centro comercial de Netanya. Al poco, agentes de la Al Qaeda de Zarqaui lanzaban desde el Líbano otra andanada de katyushas sobre el norte de Israel.
Asimismo, el 19 de enero el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, celebraba en Damasco una cumbre del terror con los mismos protagonistas. Ese mismo día la Yihad Islámica perpetraba un atentado suicida en la antigua estación de autobuses de Tel Aviv. Y el 18 de abril, víspera del atentado suicida de la semana pasada, Ahmadineyad celebraba otra cumbre del terror en Teherán, con los mismos participantes. De nuevo, poco después de la cumbre Al Qaeda golpeaba en el Sinaí.
Las siete etapas de la yihad de Zauahiri están estrechamente relacionadas con un texto de 60 páginas redactado por Saif al Adel en algún momento posterior a la invasión norteamericana de Irak. Adel confió su manuscrito al mismo periodista jordano. Se dice que Adel, que lleva operando desde Irán desde la batalla de Tora Bora, en noviembre de 2001, es el comandante de Zarqaui en Irak y el enlace de Al Qaeda con el régimen iraní.
Adel fijaba en su manuscrito las intenciones de Al Qaeda en la tercera etapa de la yihad. Explicaba que la organización necesitaba nuevas bases y que buscaba un Estado fallido (o varios) para asentarse. Entre las posibles opciones estaban Darfur, Somalia, el Líbano y Gaza.
En palabras del escritor americano y experto en Al Qaeda Richard Miniter, "las fuerzas norteamericanas, junto con las keniatas y las etíopes, han logrado en gran medida que Al Qaeda no se radique en Somalia o Darfur". "Sólo les quedaba el Líbano, con todos sus problemas, con sus varias facciones políticas, los señores tribales y la ONU. Pero entonces, de pronto, como maná caído del cielo, Israel entregó a Al Qaeda el mayor regalo que haya recibido nunca, cuando Ariel Sharon decidió darles Gaza".
Israel, añade, proporcionó a Al Qaeda la mejor base que haya tenido jamás. Gaza no sólo se encuentra en una zona estratégicamente vital –entre el mar, Egipto e Israel–, también es bastante inmune a los ataques, puesto que el Gobierno de Kadima será reticente a reconquistar el territorio.
Por lo demás, como ocurrió cuando los terroristas de la Yihad Islámica egipcia y la Gamaa Islamiyya se fusionaron con Al Qaeda, en los años 90, los palestinos son una población ideal para ésta. Ya apoyan la yihad. Cuentan con una gran experiencia de lucha. Y si a Hamas apenas le llevó dos semanas hacer que todos los demás grupos terroristas –desde Fatah a los Comités de Resistencia Popular, pasando por el Frente Popular– le jurasen lealtad, la cooptación de Hamas por parte de Al Qaeda no debería ser muy difícil.
Al Qaeda está asentándose gradualmente en Gaza, Judea y Samaria. Atrae terroristas palestinos a sus filas y les proporciona adoctrinamiento ideológico y formación militar. Por ejemplo, en noviembre un reclutador de terroristas en Jordania que había atraído hacia las filas de Al Qaeda a dos sujetos procedentes de la zona de Nablus, y que les había dado órdenes de que reclutaran a otros, informó a aquéllos de que pretendía enviarles un entrenador militar de Gaza. Los dos sujetos, que fueron arrestados en diciembre, habían planeado perpetrar un doble atentado suicida en Jerusalén.
En mayo del año pasado, por primera vez una célula terrorista anunciaba su asociación con Al Qaeda. Cuando un periodista extranjero pidió a Raanan Gissin, portavoz del entonces primer ministro, Ariel Sharon, que comentase el suceso, Gissin expuso la postura del Gobierno de esta manera: "Existen algunas pruebas de vínculos entre militantes de Gaza y Al Qaeda… pero para nosotros los grupos terroristas locales son igual de peligrosos".
A primera vista, la arrogancia de Gissin parece apropiada. Después de todo, ¿qué nos importa quién sea el que envía terroristas suicidas a nuestras cafeterías y autobuses? Pero las cosas no funcionan así. Al igual que los ataques de Egipto, las detenciones en Jordania y los últimos mensajes de Ben Laden y Zarqaui, todo indica que nos encontramos en una guerra mundial.
Los palestinos ya no son los únicos que se encuentran en guerra contra nosotros. Hoy, el eje islamista emprende la guerra contra nosotros a través de los palestinos. El centro de gravedad se ha desplazado. Hoy, los jefes que determinan el carácter y el calendario de las ofensivas de terror no se asientan en Gaza, Judea o Samaria, sino en Teherán, Waziristán, Damasco, Beirut, Ammán y Faluya. Las consideraciones que les guían a la hora de apretar el gatillo no son locales, sino regionales –en el mejor de los casos– o –en el peor– completamente desvinculadas de los acontecimientos locales.
Este nuevo estado de cosas exige un cambio en el modo en que las fuerzas de seguridad israelíes comprenden y libran la guerra. Es preciso reconsiderar todo el proceso de recopilación de información de Inteligencia para el descubrimiento y la prevención de ataques terroristas.
También es necesario reconsiderar las estrategias política y diplomática. Hablar de una barrera de separación, o de fronteras finales, por no mencionar el abandono de Judea y Samaria en manos de Hamas, suena alucinatorio cuando frente a nosotros están Zarqaui, que se especializa en guerra química y biológica, Ben Laden, que se especializa en volar aviones por los aires, e Irán, que amenaza con un holocausto nuclear.
¿Quién puede hacer que Ehud Olmert, Amir Peretz, Tzipi Livni o Yuli Tamir tomen las medidas necesarias para proteger a Israel de la realidad que reflejan los acontecimientos de la semana pasada?
* La versión original de este artículo apareció en el Jerusalem Post el pasado día 28.
Gentileza de LD
TERRORISMO ISLÁMICO
La nueva guerra de Israel
Por Caroline Glick
La naturaleza de la guerra contra Israel cambió, quizá irreversiblemente, esta semana*. Los procesos que se vienen desarrollando desde hace más de cuatro años confluyeron y nos plantearon una realidad político-militar distinta a la que conocíamos.
El rostro del enemigo ha cambiado. Si en el pasado era posible decir que la guerra emprendida contra Israel era única y distinta de la yihad global, tras los sucesos de la semana pasada ya no es posible sostener tal afirmación con un mínimo de credibilidad. Los ataques del Sinaí, la aparición de las cintas de Osama ben Laden y Abú Musab al Zarqaui y la detención de terroristas de Hamas por parte de Jordania, todo ello deja a las claras que a día de hoy es imposible separar las guerras. La nueva situación tiene consecuencias críticas para el carácter de la campaña que tiene que librar el Ejército israelí con el fin de defender el país, así como para la naturaleza de las políticas que el Gobierno israelí tendrá que adoptar e impulsar.
Los atentados del Sinaí fueron relevantes por varias razones. En primer lugar, fueron muy distintos entre sí. El primero, contra los turistas de Dahab, fue el típico ataque a un objetivo blando de los que estamos acostumbrados a ver en el Sinaí durante el último año y medio. El segundo, contra los observadores de la Fuerza Multinacional, fue más excepcional, pues sólo hay un precedente.
En un artículo publicado el pasado octubre en Meria, Reuven Paz explicaba que el estratega de Al Qaeda Abú Musab al Suri respaldaba el primer tipo de ataque. Su secuaz Abú Mohamed Hilali escribía en septiembre que, en la yihad contra el régimen egipcio, no hay motivo para atacar a las fuerzas extranjeras, o a las egipcias, porque no lleva a ninguna parte. Hilali alentaba a los terroristas a atacar, por una parte, objetivos blandos, como turistas u organizaciones no gubernamentales extranjeras, y, por la otra, objetivos estratégicos, como el gasoducto hasta Israel. Con ello se lograrían objetivos políticos. En oposición al punto de vista de Hilali se encuentra la estrategia de Zarqaui. Como es de esperar del comandante de Al Qaeda en Irak, Zarqaui defiende los ataques contra fuerzas extranjeras.
El análisis precedente no prueba que los ataques fueran perpetrados por dos ramas diferentes de Al Qaeda. Pero la combinación de enfoques esta semana sí concede crédito a la afirmación de que Al Qaeda presta en la actualidad mucha atención al vecindario de Israel. Y esto es algo enormemente significativo.
Hasta hace poco, Israel, como Jordania y Egipto, no interesaba particularmente a Al Qaeda. Cuando el lugarteniente de Ben Laden, Aymán al Zauahiri, y su jefe militar, Saif al Adel, fusionaron su organización terrorista, la Yihad Islámica egipcia, con Al Qaeda, adoptaron el enfoque de Ben Laden, que imponía la suspensión de la guerra contra el régimen egipcio para concentrarse en atacar América y a sus aliados. De la misma manera, cuando el terrorista jordano Abú Musab al Zarqaui ingresó en Al Qaeda se le obligó a dejar de lado su deseo de derrocar al régimen hachemita. Israel no aparecía en la agenda.
Pero hoy todo ha cambiado. Israel, como Egipto y Jordania, está en el punto de mira. Ben Laden en persona lo dejó claro en su última cinta. Al colocar a Hamas bajo su protección, Ben Laden hizo tres movimientos de golpe. En primer lugar, afirmó que los palestinos ya no son actores independientes. En segundo lugar, definió la Autoridad Palestina liderada por Hamas como parte de las tierras islámicas liberadas donde Al Qaeda puede sentirse como en casa. En tercer lugar, se dio un garbeo por la cuestión palestina, que es más popular en el mundo islámico que la guerra de Irak, donde aparentemente Al Qaeda se encamina hacia la derrota.
Por otro lado, ya en noviembre Zarqaui daba cuenta de su plan de retomar su antigua guerra y trabajar para tumbar a los hachemitas (y destruir Israel), tras ordenar el atentado suicida contra un hotel de Ammán, ese mismo mes. En aquel entonces Zarqaui proclamó que Jordania no era sino una escala en el camino hacia la conquista de Jerusalén.
En el vídeo de esta semana Zarqaui destacaba que uno de sus principales objetivos es la destrucción de Israel mediante la conquista de Jerusalén. Tanto él como Ben Laden dejaron claro que, para ellos, la guerra contra Estados Unidos y la guerra contra Israel son una misma cosa.
Ben Laden y Zarqaui ponían de manifiesto la estrategia a largo plazo de Al Qaeda, que Zauahiri expuso el año pasado al periodista jordano Fuad Husein. Zauahiri explicó entonces que hay siete etapas en la yihad previa al establecimiento del Califato global. Según Zauahiri, la yihad global comenzó en 2000 y terminará en 2020. Hoy nos encontramos en la tercera etapa, que incluye el derrocamiento de los regímenes de Jordania, Siria y Egipto y el señalamiento de Israel para su destrucción.
Mientras Al Qaeda pone la mira sobre Israel y sus vecinos, las detenciones de terroristas de Hamas en Jordania muestran que los palestinos trabajan para dar impulso a la yihad global. La tentativa de Hamas de perpetrar ataques en Jordania señala un cambio en la percepción que dicho grupo tiene de sí mismo: de terroristas locales, han pasado a ser miembros del eje islamista, liderado por Irán y que incluye a Siria, Al Qaeda y Hezbolá.
Una semana después de que Zarqaui perpetrase los ataques de Ammán, el ministro de Exteriores iraní, Manochehr Mottaki, se reunía en Beirut con los jefes de Hezbolá, Hamas, la Yihad Islámica, el Frente Popular para la Liberación de Palestina, el Frente Democrático para la Liberación de Palestina y el Frente Democrático para la Liberación de Palestina-Comando General. Al final del encuentro, Ahmed Jibril declaraba: "Confirmamos que lo que está pasando en la ocupada Palestina está orgánicamente vinculado a lo que sucede en Irán, Siria, Irak y el Líbano".
Una semana después, Hezbolá lanzaba su mayor ataque con misiles katyusha contra el norte de Israel desde que el Ejército de este país se retirase del sur del Líbano, en mayo de 2000. Dos semanas después, la Yihad Islámica perpetraba un atentado suicida contra un centro comercial de Netanya. Al poco, agentes de la Al Qaeda de Zarqaui lanzaban desde el Líbano otra andanada de katyushas sobre el norte de Israel.
Asimismo, el 19 de enero el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, celebraba en Damasco una cumbre del terror con los mismos protagonistas. Ese mismo día la Yihad Islámica perpetraba un atentado suicida en la antigua estación de autobuses de Tel Aviv. Y el 18 de abril, víspera del atentado suicida de la semana pasada, Ahmadineyad celebraba otra cumbre del terror en Teherán, con los mismos participantes. De nuevo, poco después de la cumbre Al Qaeda golpeaba en el Sinaí.
Las siete etapas de la yihad de Zauahiri están estrechamente relacionadas con un texto de 60 páginas redactado por Saif al Adel en algún momento posterior a la invasión norteamericana de Irak. Adel confió su manuscrito al mismo periodista jordano. Se dice que Adel, que lleva operando desde Irán desde la batalla de Tora Bora, en noviembre de 2001, es el comandante de Zarqaui en Irak y el enlace de Al Qaeda con el régimen iraní.
Adel fijaba en su manuscrito las intenciones de Al Qaeda en la tercera etapa de la yihad. Explicaba que la organización necesitaba nuevas bases y que buscaba un Estado fallido (o varios) para asentarse. Entre las posibles opciones estaban Darfur, Somalia, el Líbano y Gaza.
En palabras del escritor americano y experto en Al Qaeda Richard Miniter, "las fuerzas norteamericanas, junto con las keniatas y las etíopes, han logrado en gran medida que Al Qaeda no se radique en Somalia o Darfur". "Sólo les quedaba el Líbano, con todos sus problemas, con sus varias facciones políticas, los señores tribales y la ONU. Pero entonces, de pronto, como maná caído del cielo, Israel entregó a Al Qaeda el mayor regalo que haya recibido nunca, cuando Ariel Sharon decidió darles Gaza".
Israel, añade, proporcionó a Al Qaeda la mejor base que haya tenido jamás. Gaza no sólo se encuentra en una zona estratégicamente vital –entre el mar, Egipto e Israel–, también es bastante inmune a los ataques, puesto que el Gobierno de Kadima será reticente a reconquistar el territorio.
Por lo demás, como ocurrió cuando los terroristas de la Yihad Islámica egipcia y la Gamaa Islamiyya se fusionaron con Al Qaeda, en los años 90, los palestinos son una población ideal para ésta. Ya apoyan la yihad. Cuentan con una gran experiencia de lucha. Y si a Hamas apenas le llevó dos semanas hacer que todos los demás grupos terroristas –desde Fatah a los Comités de Resistencia Popular, pasando por el Frente Popular– le jurasen lealtad, la cooptación de Hamas por parte de Al Qaeda no debería ser muy difícil.
Al Qaeda está asentándose gradualmente en Gaza, Judea y Samaria. Atrae terroristas palestinos a sus filas y les proporciona adoctrinamiento ideológico y formación militar. Por ejemplo, en noviembre un reclutador de terroristas en Jordania que había atraído hacia las filas de Al Qaeda a dos sujetos procedentes de la zona de Nablus, y que les había dado órdenes de que reclutaran a otros, informó a aquéllos de que pretendía enviarles un entrenador militar de Gaza. Los dos sujetos, que fueron arrestados en diciembre, habían planeado perpetrar un doble atentado suicida en Jerusalén.
En mayo del año pasado, por primera vez una célula terrorista anunciaba su asociación con Al Qaeda. Cuando un periodista extranjero pidió a Raanan Gissin, portavoz del entonces primer ministro, Ariel Sharon, que comentase el suceso, Gissin expuso la postura del Gobierno de esta manera: "Existen algunas pruebas de vínculos entre militantes de Gaza y Al Qaeda… pero para nosotros los grupos terroristas locales son igual de peligrosos".
A primera vista, la arrogancia de Gissin parece apropiada. Después de todo, ¿qué nos importa quién sea el que envía terroristas suicidas a nuestras cafeterías y autobuses? Pero las cosas no funcionan así. Al igual que los ataques de Egipto, las detenciones en Jordania y los últimos mensajes de Ben Laden y Zarqaui, todo indica que nos encontramos en una guerra mundial.
Los palestinos ya no son los únicos que se encuentran en guerra contra nosotros. Hoy, el eje islamista emprende la guerra contra nosotros a través de los palestinos. El centro de gravedad se ha desplazado. Hoy, los jefes que determinan el carácter y el calendario de las ofensivas de terror no se asientan en Gaza, Judea o Samaria, sino en Teherán, Waziristán, Damasco, Beirut, Ammán y Faluya. Las consideraciones que les guían a la hora de apretar el gatillo no son locales, sino regionales –en el mejor de los casos– o –en el peor– completamente desvinculadas de los acontecimientos locales.
Este nuevo estado de cosas exige un cambio en el modo en que las fuerzas de seguridad israelíes comprenden y libran la guerra. Es preciso reconsiderar todo el proceso de recopilación de información de Inteligencia para el descubrimiento y la prevención de ataques terroristas.
También es necesario reconsiderar las estrategias política y diplomática. Hablar de una barrera de separación, o de fronteras finales, por no mencionar el abandono de Judea y Samaria en manos de Hamas, suena alucinatorio cuando frente a nosotros están Zarqaui, que se especializa en guerra química y biológica, Ben Laden, que se especializa en volar aviones por los aires, e Irán, que amenaza con un holocausto nuclear.
¿Quién puede hacer que Ehud Olmert, Amir Peretz, Tzipi Livni o Yuli Tamir tomen las medidas necesarias para proteger a Israel de la realidad que reflejan los acontecimientos de la semana pasada?
* La versión original de este artículo apareció en el Jerusalem Post el pasado día 28.
Gentileza de LD
El presidente disidente
martes 2 de mayo de 2006
GEORGE W. BUSH
El presidente disidente
Por Natan Sharansky
Dos cosas distinguen al disidente. En primer lugar, los disidentes son condenados por sus ideas, y permanecen fieles a ellas sin importar las consecuencias. En segundo lugar, generalmente creen que traicionar dichas ideas constituiría el mayor de los fracasos morales. Abandona, se dicen a sí mismos, y el mal triunfará. Si te mantienes firme, puedes dar esperanzas a otros y ayudar a cambiar el mundo.
Los líderes políticos son la más rara especie de entre los disidentes. En una democracia la vida de un líder la marca el pulso del electorado. Dejar de estar en sintonía con el sentimiento del público puede hacer tambalear cualquier Administración y minar cualquier agenda política. Además, los líderes democráticos, para quienes el compromiso es crucial para el gobierno eficaz, casi nunca contemplan un asunto en términos maniqueos. En su mundo, casi todo se pinta en diferentes tonos de gris.
He aquí el motivo por el que el presidente George W. Bush es una excepción. Tiene una profunda fe en el atractivo universal de la libertad, en su poder transformador y en su conexión capital con la paz y la estabilidad internacionales. Incluso los críticos más feroces de estas ideas admitirán que Bush las ha defendido antes y después de su reelección; cuando aparecía arriba en las encuestas y ahora, que su popularidad ha caído; cuando la crítica ha procedido de veteranos detractores y cuando ha procedido de antiguos partidarios.
Con una terca determinación que cualquier disidente sabe apreciar, Bush, haciendo frente a la aplastante oposición, se mantiene en su terreno ideológico, movido en gran medida por lo que parece ser un rechazo a aceptar el fracaso moral.
Yo mismo no he escatimado críticas a Bush. Al igual que mi maestro, Andréi Sajarov, estoy de acuerdo con el presidente en que promover la democracia es crucial para la seguridad internacional. Pero creo que se ha puesto demasiado énfasis en celebrar elecciones rápidas, mientras que se ha dedicado poca atención a ayudar a la construcción de sociedades libres protegiendo aquellas libertades –de conciencia, de expresión, de prensa, de religión, etcétera– que conforman el corazón de la democracia.
Creo que tal enfoque erróneo es una de las razones por las que una organización terrorista como Hamas ha podido llegar al poder a través de medios ostensiblemente democráticos, en una sociedad palestina dominada desde hace mucho por el miedo y la intimidación.
También creo que no se ha hecho lo suficiente para convertir la política de promoción de la democracia en un esfuerzo bipartidista. Los enemigos de la libertad tienen que saber que el compromiso de la única superpotencia del mundo con la expansión de la libertad más allá de sus fronteras no dependerá de los resultados de las próximas elecciones.
Igual que el éxito a la hora de ganar anteriores conflictos globales dependió de forjar una amplia coalición que se extendiese más allá de las líneas partidistas o ideológicas, el éxito a la hora de impulsar la democracia con el fin de ganar la guerra contra el terror dependerá de construir y mantener un consenso amplio.
Con todo, reconozco que me tomo el lujo de criticar la agenda democrática de Bush sólo porque, en primer lugar, existe una agenda democrática. Algo que durante años no fue sino un tema esotérico de debate académico ocasional es hoy la piedra miliar de la diplomacia americana.
Durante décadas prevaleció un "realismo" basado en una percepción miope de la estabilidad internacional. En un breve momento de la Guerra Fría la política realista de acomodamiento con la tiranía soviética fue reemplazada por una que hacía frente a ésta y convertía la democracia y los Derechos Humanos dentro de la URSS en una prueba de fuego para las relaciones entre las superpotencias.
El enorme éxito de tal política para poner un pacífico punto final a la Guerra Fría no impidió que la mayor parte de los policy makers continuasen defendiendo un enfoque de la estabilidad internacional basado en mimar a dictadores "amigos" y denegar apoyo a las aspiraciones de libertad de pueblos oprimidos.
Entonces llegó el 11 de septiembre del 2001. Pareciera que ese horrible día dejó claro que el precio de apoyar a dictadores "amigos" en todo Oriente Medio fue la creación del mayor campo abonado para el terrorismo. Había de trazarse un nuevo rumbo político.
Hoy nos encontramos en medio de una gran lucha entre las fuerzas terroristas y las de la libertad. El mayor arma que posee el mundo libre es el sorprendente poder de sus ideas.
La Doctrina Bush, basada en el reconocimiento de los peligros planteados por regímenes no democráticos y en el compromiso de Estados Unidos con el fomento de la democracia, ofrece esperanza a muchas voces disidentes que luchan por llevar la democracia a sus países. El terremoto democrático que ha ayudado a desencadenar, incluso con todos los peligros que entrañan sus réplicas, ofrece la promesa de un mundo más pacífico.
Aun así, cada día que pasa se añaden nuevas voces al coro de los detractores de esa doctrina y se reduce el círculo de sus partidarios.
Los críticos protestan contra cada paso que se da en el camino, nuevo y difícil, en que se ha adentrado Estados Unidos. Pero al señalar los muchos obstáculos que no se han sorteado, y aquellos que aún pueden surgir, los críticos deberían recordar que el camino alternativo lleva a la opresión prolongada de centenares de millones de personas y a la continua inflamación de las patologías que llevaron al 11 de Septiembre.
Ahora que el presidente Bush está cada vez más sólo en su apuesta por la libertad, sólo puedo esperar que su espíritu disidente continúe perseverando, porque si se quiebra, en la práctica el mal triunfa, y las consecuencias para nuestro mundo serían desastrosas.
Natan Sharansky pasó ocho años en el Gulag y fue asistente del célebre físico y disidente Andréi Sajarov. Posteriormente se instaló en Israel (cuya nacionalidad adoptó), donde ha desempeñado cargos políticos de primera fila: primer ministro en funciones, ministro de Asuntos de la Diáspora, ministro de Vivienda y Construcción, ministro del Interior, ministro de Comercio e Industria. Abandonó el Gabinete Sharon en abril de 2005, en protesta por el plan de evacuación de la franja de Gaza. Su libro The case for democracy ha tenido un considerable impacto en la arena política internacional, especialmente en EEUU. Próximamente, la editorial Gota a Gota publicará la versión en lengua española.
Gentileza de LD
GEORGE W. BUSH
El presidente disidente
Por Natan Sharansky
Dos cosas distinguen al disidente. En primer lugar, los disidentes son condenados por sus ideas, y permanecen fieles a ellas sin importar las consecuencias. En segundo lugar, generalmente creen que traicionar dichas ideas constituiría el mayor de los fracasos morales. Abandona, se dicen a sí mismos, y el mal triunfará. Si te mantienes firme, puedes dar esperanzas a otros y ayudar a cambiar el mundo.
Los líderes políticos son la más rara especie de entre los disidentes. En una democracia la vida de un líder la marca el pulso del electorado. Dejar de estar en sintonía con el sentimiento del público puede hacer tambalear cualquier Administración y minar cualquier agenda política. Además, los líderes democráticos, para quienes el compromiso es crucial para el gobierno eficaz, casi nunca contemplan un asunto en términos maniqueos. En su mundo, casi todo se pinta en diferentes tonos de gris.
He aquí el motivo por el que el presidente George W. Bush es una excepción. Tiene una profunda fe en el atractivo universal de la libertad, en su poder transformador y en su conexión capital con la paz y la estabilidad internacionales. Incluso los críticos más feroces de estas ideas admitirán que Bush las ha defendido antes y después de su reelección; cuando aparecía arriba en las encuestas y ahora, que su popularidad ha caído; cuando la crítica ha procedido de veteranos detractores y cuando ha procedido de antiguos partidarios.
Con una terca determinación que cualquier disidente sabe apreciar, Bush, haciendo frente a la aplastante oposición, se mantiene en su terreno ideológico, movido en gran medida por lo que parece ser un rechazo a aceptar el fracaso moral.
Yo mismo no he escatimado críticas a Bush. Al igual que mi maestro, Andréi Sajarov, estoy de acuerdo con el presidente en que promover la democracia es crucial para la seguridad internacional. Pero creo que se ha puesto demasiado énfasis en celebrar elecciones rápidas, mientras que se ha dedicado poca atención a ayudar a la construcción de sociedades libres protegiendo aquellas libertades –de conciencia, de expresión, de prensa, de religión, etcétera– que conforman el corazón de la democracia.
Creo que tal enfoque erróneo es una de las razones por las que una organización terrorista como Hamas ha podido llegar al poder a través de medios ostensiblemente democráticos, en una sociedad palestina dominada desde hace mucho por el miedo y la intimidación.
También creo que no se ha hecho lo suficiente para convertir la política de promoción de la democracia en un esfuerzo bipartidista. Los enemigos de la libertad tienen que saber que el compromiso de la única superpotencia del mundo con la expansión de la libertad más allá de sus fronteras no dependerá de los resultados de las próximas elecciones.
Igual que el éxito a la hora de ganar anteriores conflictos globales dependió de forjar una amplia coalición que se extendiese más allá de las líneas partidistas o ideológicas, el éxito a la hora de impulsar la democracia con el fin de ganar la guerra contra el terror dependerá de construir y mantener un consenso amplio.
Con todo, reconozco que me tomo el lujo de criticar la agenda democrática de Bush sólo porque, en primer lugar, existe una agenda democrática. Algo que durante años no fue sino un tema esotérico de debate académico ocasional es hoy la piedra miliar de la diplomacia americana.
Durante décadas prevaleció un "realismo" basado en una percepción miope de la estabilidad internacional. En un breve momento de la Guerra Fría la política realista de acomodamiento con la tiranía soviética fue reemplazada por una que hacía frente a ésta y convertía la democracia y los Derechos Humanos dentro de la URSS en una prueba de fuego para las relaciones entre las superpotencias.
El enorme éxito de tal política para poner un pacífico punto final a la Guerra Fría no impidió que la mayor parte de los policy makers continuasen defendiendo un enfoque de la estabilidad internacional basado en mimar a dictadores "amigos" y denegar apoyo a las aspiraciones de libertad de pueblos oprimidos.
Entonces llegó el 11 de septiembre del 2001. Pareciera que ese horrible día dejó claro que el precio de apoyar a dictadores "amigos" en todo Oriente Medio fue la creación del mayor campo abonado para el terrorismo. Había de trazarse un nuevo rumbo político.
Hoy nos encontramos en medio de una gran lucha entre las fuerzas terroristas y las de la libertad. El mayor arma que posee el mundo libre es el sorprendente poder de sus ideas.
La Doctrina Bush, basada en el reconocimiento de los peligros planteados por regímenes no democráticos y en el compromiso de Estados Unidos con el fomento de la democracia, ofrece esperanza a muchas voces disidentes que luchan por llevar la democracia a sus países. El terremoto democrático que ha ayudado a desencadenar, incluso con todos los peligros que entrañan sus réplicas, ofrece la promesa de un mundo más pacífico.
Aun así, cada día que pasa se añaden nuevas voces al coro de los detractores de esa doctrina y se reduce el círculo de sus partidarios.
Los críticos protestan contra cada paso que se da en el camino, nuevo y difícil, en que se ha adentrado Estados Unidos. Pero al señalar los muchos obstáculos que no se han sorteado, y aquellos que aún pueden surgir, los críticos deberían recordar que el camino alternativo lleva a la opresión prolongada de centenares de millones de personas y a la continua inflamación de las patologías que llevaron al 11 de Septiembre.
Ahora que el presidente Bush está cada vez más sólo en su apuesta por la libertad, sólo puedo esperar que su espíritu disidente continúe perseverando, porque si se quiebra, en la práctica el mal triunfa, y las consecuencias para nuestro mundo serían desastrosas.
Natan Sharansky pasó ocho años en el Gulag y fue asistente del célebre físico y disidente Andréi Sajarov. Posteriormente se instaló en Israel (cuya nacionalidad adoptó), donde ha desempeñado cargos políticos de primera fila: primer ministro en funciones, ministro de Asuntos de la Diáspora, ministro de Vivienda y Construcción, ministro del Interior, ministro de Comercio e Industria. Abandonó el Gabinete Sharon en abril de 2005, en protesta por el plan de evacuación de la franja de Gaza. Su libro The case for democracy ha tenido un considerable impacto en la arena política internacional, especialmente en EEUU. Próximamente, la editorial Gota a Gota publicará la versión en lengua española.
Gentileza de LD
La Fox en la Casa Blanca
martes 2 de mayo de 2006
EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS
La Fox en la Casa Blanca
Por José María Marco
Uno de los reproches más persistentes que se han hecho a la Administración Bush desde 2000 es su pésima política de comunicación. Se la ha acusado de todo: secretismo, falta de transparencia, desprecio hacia la prensa –y por tanto hacia el público–, incapacidad de comprender cómo funciona la comunicación, manipulación...
Detrás de este diagnóstico hay otro sobre el propio Bush. Dibuja un personaje fascinante: torpe, pueblerino, un paleto inculto que fuera al mismo tiempo un hombre retorcido, maquiavélico, capaz de dibujar estrategias oscuras y tortuosas a largo plazo e incluso tener en jaque a la prensa más incrédula del mundo, los periodistas políticos de Washington.
Este doble y contradictorio punto de vista tiene su origen, en parte, en el contraste entre la política de comunicación de la Administración Bush y la de Clinton. Todo lo que en ésta eran sonrisas, palmaditas y buenrollismo, con filtraciones permanentes por parte de casi todos los departamentos, se convirtió, cuando llegó Bush, en lo que sus adversarios se apresuraron en llamar un búnker, un auténtico sepulcro. Ni filtraciones, ni bromas, ni buenrollismo. Ari Fleisher, el primer jefe de prensa, mantenía un tono cordial con los medios, pero se atuvo siempre a la opinión oficial. Sabía bien, como luego mostró en su libro Taking Heat, que los periodistas, en su inmensa mayoría progresistas, no se iban a dejar seducir.
Su sucesor, Scott McClellan, un texano que ingresó en el equipo de Bush gracias a Karen Hughes, se hacía aún menos ilusiones. En tiempos de Bill Clinton, las reuniones diarias del jefe de prensa con los medios acreditados en la Casa Blanca se empezaron a transmitir por televisión. La conferencia de prensa diaria se ha ido convirtiendo en un auténtico espectáculo, con estrellas bien conocidas. McClellan, con su aire aniñado de no haber roto un plato en su vida, ha respondido como ha podido a esta batalla diaria en la que el representante de la Presidencia se encuentra casi siempre a la defensiva, bajo el fuego de unos periodistas que inevitablemente tienden a sobreactuar, sabiéndose en presencia de una cámara.
Hay quien ha dicho que se debería aprovechar el nombramiento de Tony Snow para suprimir la transmisión televisiva de las ruedas de prensa y volver a un tono más sosegado. Pero la elección de Snow indica que la idea es exactamente la contraria.
Snow es, efectivamente, un periodista de televisión. Tenía un programa todos los fines de semana en la Fox, y además hablaba en la radio. También es columnista. Escribe con claridad y sentido común, sin grandes complicaciones ni demasiadas sofisticaciones. Escribió algunos discursos a Bush padre. Es un hombre de derechas, de convicciones firmes y sin complejos. Alguna vez ha escrito críticas sobre la gestión de Bush, que la prensa de izquierdas ha subrayado una y otra vez, no se sabe muy bien para qué.
Snow reúne, por tanto, varias ventajas. Se identifica con la política de Bush, aunque sin servilismo. Incluso ha dicho que le gustaría participar en la toma de decisiones, además de contarlas, una ambición de la que los críticos de Bush se han apresurado a burlarse. Y sobre eso, es un periodista: conoce la prensa desde dentro y para el público resulta una cara bien conocida, amable y familiar.
Que trabaje en la Fox le añade un poco de morbo. La Casa Blanca reconoce el papel que la cadena de noticias de cable ha jugado en la consolidación de una opinión conservadora y liberal en un panorama televisivo que hasta entonces, finales de los 90, era aplastantemente progresista.
Con su elección, la Administración Bush prosigue la reforma interna emprendida hace varias semanas. Es un nuevo signo de que intentará contraatacar. No cambiará el fondo, porque Snow no va revolucionar una Administración tan disciplinada como la de Bush, ni cambia el público al que se dirige, que es la Norteamérica firmemente anclada en una tradición que no considera caduca ni pasada de moda. Sí que cambia, en cierta medida, la actitud: menos a la defensiva y más dirigida a la opinión pública que a los propios periodistas.
Lo que no parece haber cambiado es –gracias a Dios– el propio Bush. Fleisher cuenta en su libro de recuerdos la única discrepancia que tuvo con su jefe. Tras el 11-S, durante una conversación informal, comentó al presidente que la del terrorismo no era una cuestión del bien contra el mal. "Y si no es una cuestión del bien contra el mal, ¿qué es entonces?", contestó Bush. Lo mismo contestaría hoy.
Ahora que los iraníes se disponen a armarse con la bomba atómica, con la sana intención de borrar a Israel de la faz de la Tierra y el beneplácito de los progresistas unidos de todo el mundo, a Tony Snow le espera mucho trabajo dentro y fuera de la sala de prensa de la Casa Blanca.
Gentileza de LD
EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS
La Fox en la Casa Blanca
Por José María Marco
Uno de los reproches más persistentes que se han hecho a la Administración Bush desde 2000 es su pésima política de comunicación. Se la ha acusado de todo: secretismo, falta de transparencia, desprecio hacia la prensa –y por tanto hacia el público–, incapacidad de comprender cómo funciona la comunicación, manipulación...
Detrás de este diagnóstico hay otro sobre el propio Bush. Dibuja un personaje fascinante: torpe, pueblerino, un paleto inculto que fuera al mismo tiempo un hombre retorcido, maquiavélico, capaz de dibujar estrategias oscuras y tortuosas a largo plazo e incluso tener en jaque a la prensa más incrédula del mundo, los periodistas políticos de Washington.
Este doble y contradictorio punto de vista tiene su origen, en parte, en el contraste entre la política de comunicación de la Administración Bush y la de Clinton. Todo lo que en ésta eran sonrisas, palmaditas y buenrollismo, con filtraciones permanentes por parte de casi todos los departamentos, se convirtió, cuando llegó Bush, en lo que sus adversarios se apresuraron en llamar un búnker, un auténtico sepulcro. Ni filtraciones, ni bromas, ni buenrollismo. Ari Fleisher, el primer jefe de prensa, mantenía un tono cordial con los medios, pero se atuvo siempre a la opinión oficial. Sabía bien, como luego mostró en su libro Taking Heat, que los periodistas, en su inmensa mayoría progresistas, no se iban a dejar seducir.
Su sucesor, Scott McClellan, un texano que ingresó en el equipo de Bush gracias a Karen Hughes, se hacía aún menos ilusiones. En tiempos de Bill Clinton, las reuniones diarias del jefe de prensa con los medios acreditados en la Casa Blanca se empezaron a transmitir por televisión. La conferencia de prensa diaria se ha ido convirtiendo en un auténtico espectáculo, con estrellas bien conocidas. McClellan, con su aire aniñado de no haber roto un plato en su vida, ha respondido como ha podido a esta batalla diaria en la que el representante de la Presidencia se encuentra casi siempre a la defensiva, bajo el fuego de unos periodistas que inevitablemente tienden a sobreactuar, sabiéndose en presencia de una cámara.
Hay quien ha dicho que se debería aprovechar el nombramiento de Tony Snow para suprimir la transmisión televisiva de las ruedas de prensa y volver a un tono más sosegado. Pero la elección de Snow indica que la idea es exactamente la contraria.
Snow es, efectivamente, un periodista de televisión. Tenía un programa todos los fines de semana en la Fox, y además hablaba en la radio. También es columnista. Escribe con claridad y sentido común, sin grandes complicaciones ni demasiadas sofisticaciones. Escribió algunos discursos a Bush padre. Es un hombre de derechas, de convicciones firmes y sin complejos. Alguna vez ha escrito críticas sobre la gestión de Bush, que la prensa de izquierdas ha subrayado una y otra vez, no se sabe muy bien para qué.
Snow reúne, por tanto, varias ventajas. Se identifica con la política de Bush, aunque sin servilismo. Incluso ha dicho que le gustaría participar en la toma de decisiones, además de contarlas, una ambición de la que los críticos de Bush se han apresurado a burlarse. Y sobre eso, es un periodista: conoce la prensa desde dentro y para el público resulta una cara bien conocida, amable y familiar.
Que trabaje en la Fox le añade un poco de morbo. La Casa Blanca reconoce el papel que la cadena de noticias de cable ha jugado en la consolidación de una opinión conservadora y liberal en un panorama televisivo que hasta entonces, finales de los 90, era aplastantemente progresista.
Con su elección, la Administración Bush prosigue la reforma interna emprendida hace varias semanas. Es un nuevo signo de que intentará contraatacar. No cambiará el fondo, porque Snow no va revolucionar una Administración tan disciplinada como la de Bush, ni cambia el público al que se dirige, que es la Norteamérica firmemente anclada en una tradición que no considera caduca ni pasada de moda. Sí que cambia, en cierta medida, la actitud: menos a la defensiva y más dirigida a la opinión pública que a los propios periodistas.
Lo que no parece haber cambiado es –gracias a Dios– el propio Bush. Fleisher cuenta en su libro de recuerdos la única discrepancia que tuvo con su jefe. Tras el 11-S, durante una conversación informal, comentó al presidente que la del terrorismo no era una cuestión del bien contra el mal. "Y si no es una cuestión del bien contra el mal, ¿qué es entonces?", contestó Bush. Lo mismo contestaría hoy.
Ahora que los iraníes se disponen a armarse con la bomba atómica, con la sana intención de borrar a Israel de la faz de la Tierra y el beneplácito de los progresistas unidos de todo el mundo, a Tony Snow le espera mucho trabajo dentro y fuera de la sala de prensa de la Casa Blanca.
Gentileza de LD
Perú retira su embajador en Caracas ante la persistente...
martes 2 de mayo de 2006
EL PRESIDENTE VENEZOLANO INSULTÓ A SU HOMÓLOGO PERUANO
Perú retira su embajador en Caracas ante la "persistente intromisión" de Chávez en su política local
La crisis diplomática entre Perú y Venezuela alcanzó su punto más crítico este sábado con la decisión del Gobierno peruano de retirar a su embajador en Caracas por la "persistente y flagrante intromisión" de Hugo Chávez en su política interna. El presidente peruano, Alejandro Toledo, ordenó el regreso inmediato a Lima de su embajador, Carlos Urrutia, después de que Chávez lo calificara de "caimán del mismo pozo" que el candidato presidencial peruano Alan García.
L D (EFE) El mandatario venezolano declaró esto en presencia de los presidentes de Cuba, Fidel Castro, y Bolivia, Evo Morales, en respuesta aun nota de protesta enviada por Perú después de que Chávez tildara el viernes a García de "corrupto y ladrón de siete suelas".
El candidato peruano había dicho antes que Chávez era un "sinvergüenza" por oponerse a los tratados de libre comercio suscritos por Perú y Colombia con EEUU, mientras su país vende grandes cantidades de petróleo a los norteamericanos. "Ahora, sale Toledo a defenderlo, son caimanes del mismo pozo", enfatizó Chávez, para luego decir que esos tratados comerciales son parte de un "plan imperial". La cancillería venezolana había manifestado horas antes su "legítimo derecho" a defenderse de las "groseras agresiones" y de su respeto al principio de no intervención en los asuntos de otras naciones.
Un portavoz de la Presidencia de Perú explicó que la retirada del embajador, que había sido dejada en suspenso a la espera del desarrollo de la crisis, se aceleró "debido a los calificativos inaceptables pronunciados por Hugo Chávez". El portavoz remarcó que esta "es la primera reacción del gobierno peruano luego de las reiteradas intromisiones (de Chávez) en asuntos internos del Perú" y dejó abierta la posibilidad de que se tomen otras medidas en cuanto el embajador llegue a Lima.
La cancillería peruana añadió, en un comunicado, que la decisión se tomó por "la persistente y flagrante intromisión en asuntos internos de Perú, en clara violación de los principios y normas del derecho internacional". Remarcó, sin embargo, que el Ejecutivo peruano "renueva su invariable respeto por los históricos lazos que vinculan a los pueblos hermanos de Perú y Venezuela".
El electo congresista Javier Valle Riestra, representante del Partido Aprista Peruano, que lidera Alan García, calificó de "torpes y demenciales" las declaraciones de Chávez y añadió que denotan su "tendencia militarista". Valle Riestra criticó también el abierto apoyo que ofrece el mandatario venezolano al candidato nacionalista peruano, Ollanta Humala, el rival de García en la segunda vuelta presidencial del próximo 28 de mayo.
El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso peruano, Gustavo Pacheco, comentó, a su turno, que el retiro del embajador pone en grave aprietos a la Comunidad Sudamericana de Naciones. "Hay que hacer votos para que se superen los inconvenientes últimos e impedir por todos los medios la ruptura de relaciones con la República Bolivariana de Venezuela, pues más allá de los gobiernos se encuentran las relaciones de Estado a Estado", pidió Pacheco. La Cancillería peruana ha comunicado estos incidentes a la misión de observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) que supervisa los comicios peruanos y que ha ofrecido pronunciarse en los próximos días.
Gentileza de LD
EL PRESIDENTE VENEZOLANO INSULTÓ A SU HOMÓLOGO PERUANO
Perú retira su embajador en Caracas ante la "persistente intromisión" de Chávez en su política local
La crisis diplomática entre Perú y Venezuela alcanzó su punto más crítico este sábado con la decisión del Gobierno peruano de retirar a su embajador en Caracas por la "persistente y flagrante intromisión" de Hugo Chávez en su política interna. El presidente peruano, Alejandro Toledo, ordenó el regreso inmediato a Lima de su embajador, Carlos Urrutia, después de que Chávez lo calificara de "caimán del mismo pozo" que el candidato presidencial peruano Alan García.
L D (EFE) El mandatario venezolano declaró esto en presencia de los presidentes de Cuba, Fidel Castro, y Bolivia, Evo Morales, en respuesta aun nota de protesta enviada por Perú después de que Chávez tildara el viernes a García de "corrupto y ladrón de siete suelas".
El candidato peruano había dicho antes que Chávez era un "sinvergüenza" por oponerse a los tratados de libre comercio suscritos por Perú y Colombia con EEUU, mientras su país vende grandes cantidades de petróleo a los norteamericanos. "Ahora, sale Toledo a defenderlo, son caimanes del mismo pozo", enfatizó Chávez, para luego decir que esos tratados comerciales son parte de un "plan imperial". La cancillería venezolana había manifestado horas antes su "legítimo derecho" a defenderse de las "groseras agresiones" y de su respeto al principio de no intervención en los asuntos de otras naciones.
Un portavoz de la Presidencia de Perú explicó que la retirada del embajador, que había sido dejada en suspenso a la espera del desarrollo de la crisis, se aceleró "debido a los calificativos inaceptables pronunciados por Hugo Chávez". El portavoz remarcó que esta "es la primera reacción del gobierno peruano luego de las reiteradas intromisiones (de Chávez) en asuntos internos del Perú" y dejó abierta la posibilidad de que se tomen otras medidas en cuanto el embajador llegue a Lima.
La cancillería peruana añadió, en un comunicado, que la decisión se tomó por "la persistente y flagrante intromisión en asuntos internos de Perú, en clara violación de los principios y normas del derecho internacional". Remarcó, sin embargo, que el Ejecutivo peruano "renueva su invariable respeto por los históricos lazos que vinculan a los pueblos hermanos de Perú y Venezuela".
El electo congresista Javier Valle Riestra, representante del Partido Aprista Peruano, que lidera Alan García, calificó de "torpes y demenciales" las declaraciones de Chávez y añadió que denotan su "tendencia militarista". Valle Riestra criticó también el abierto apoyo que ofrece el mandatario venezolano al candidato nacionalista peruano, Ollanta Humala, el rival de García en la segunda vuelta presidencial del próximo 28 de mayo.
El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso peruano, Gustavo Pacheco, comentó, a su turno, que el retiro del embajador pone en grave aprietos a la Comunidad Sudamericana de Naciones. "Hay que hacer votos para que se superen los inconvenientes últimos e impedir por todos los medios la ruptura de relaciones con la República Bolivariana de Venezuela, pues más allá de los gobiernos se encuentran las relaciones de Estado a Estado", pidió Pacheco. La Cancillería peruana ha comunicado estos incidentes a la misión de observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) que supervisa los comicios peruanos y que ha ofrecido pronunciarse en los próximos días.
Gentileza de LD
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