Frío en la zona euro
31.08.2007 -
MANUEL ALCÁNTARA
Hace calor en todas partes menos en la región económica que habitamos, donde se ha enfriado el dinero. Los barómetros de los economistas explican estas alteraciones del clima y dicen que la expansión anual del PIB se modera, en vez de decir que decae. También en los partes de guerra se dice, cuando un ejército retrocede ante el enemigo, que «avanza hacia la retaguardia». El caso es que se empieza a reconocer que vamos a tener que acostumbrarnos a pasarlo peor, o sea, a pasarlo con menos dinero. La crisis de las hipotecas de alto riesgo estadounidenses, según quienes no han contraído ninguna hipoteca, apenas tendrá efecto en España. Lo que de verdad están anunciando es que no tendrá efecto entre ellos.Se ha frenado bruscamente la construcción y aquí dependemos todos del ladrillo, aunque algunos se dediquen a alinearlos y otros nos conformemos con que no nos caiga alguno en la cabeza. Quiere decirse que nuestro techo económico está enladrillado y el desenladrillador que lo desenladrille buen desenladrillador será. De momento, nueve aseguradoras y sesenta fondos hipotecarios han sido duramente afectados por la crisis del Imperio. Ya sabemos que cuando Norteamérica estornuda, aquí se cogen unas pulmonías enormes, generalmente dobles. Una enfermedad que en numerosas ocasiones tiene la ventaja de ser la última.La globalización consiste en ver en globo nuestro futuro. Los españoles tenemos la ventaja, cuando volvemos la vista atrás, de pensar que cualquiera tiempo pasado fue peor, pero nos estábamos acostumbrando a eso que llaman la buena vida. Más que el Mercado Común nos ha importado siempre el mercado de nuestro barrio. La subida del pan, de la leche y de los huevos manda huevos y es para cagarse en la leche. Significa hambre, así como suena, para mucha gente.
jueves, agosto 30, 2007
Chivite, Borrar
Borrar
31.08.2007 -
F. L. CHIVITE f.l.chivite@diario-elcorreo.com
Mi cuñado es un tipo extraordinario. Quiero que esto quede bien claro porque estoy convencido de que tarde o temprano acabará leyendo esta columna. Es un fuera de serie en su trabajo y todos le admiramos y le queremos casi tanto como merece. Además es muy culto y le gusta compartir sus hallazgos. Nos aconseja libros, películas, todo eso. Es genial. Pero tiene una manía: todos los años, a la vuelta del verano, nos pasa una nueva remesa de fotos. Sí, las fotos que saca durante las vacaciones. Se las pueden imaginar. Lo hace de buena fe y, claro, ya nadie espera que deje de hacerlo. Con todo, ahora es más fácil. Antes nos pasaba sobres gigantescos llenos de malas fotografías reveladas y luego se quejaba de que se las estropeábamos o perdíamos por ahí. Sin embargo, ahora las pone en un cedé y hace un montón de copias. Así no hay peligro. Y a continuación las reparte con prodigalidad. Este verano ha estado en Berlín y ha hecho novecientas fotos. En dos semanas. No exagero. Lo ha fotografiado absolutamente todo. Hasta los adoquines de las aceras y las paredes más mugrientas y maltratadas. Hace apenas unos minutos que he acabado de ver la colección completa. Lo he logrado. Y, acto seguido, he abierto el frigorífico, he cogido una cerveza y me he quedado un rato hundido en el sofá. Reflexionando sobre el tema. Creo que esto es serio. Antes nadie hacía novecientas fotos en sus vacaciones, piénsenlo. Nadie las hacía entre otras cosas porque el revelado costaba un buen dinero. Digamos que éramos más selectivos. Nos lo pensábamos más. Aunque sólo fuera por un criterio meramente económico. Cien malas fotos ya eran una barbaridad. Ahora, las nuevas cámaras digitales nos permiten hacer cuantas horribles fotografías queramos de la manera más despreocupada y feliz. Y después guardarlas en una carpeta del ordenador o en un compacto, hacer copias y distribuirlas por el universo. De manera que podemos permitirnos el lujo del pulsar el disparador una y otra vez, sin miedo y sin pudor. Ser algo así como una cámara andante en un mundo convertido en parque temático. Esto es lo que hemos ganado. Una especie de bulimia visual compulsiva a todos los niveles. A mí, sin embargo, siempre me ha parecido que lo verdaderamente importante, al final, es borrar. Eliminar. Vaciar la papelera. Creo que eso es, en realidad, lo difícil. Saber elegir. Quedarse sólo con lo bueno. Con lo que realmente merece la pena. Tengo la sospecha de que nos estamos convirtiendo en productores y almacenadores de basura visual. Espero que mi cuñado me perdone por haberlo tomado como ejemplo en este asunto. Es algo que nos pasa a todos. De hecho, en su cedé hay casi unas cincuenta fotos que no están del todo mal.
31.08.2007 -
F. L. CHIVITE f.l.chivite@diario-elcorreo.com
Mi cuñado es un tipo extraordinario. Quiero que esto quede bien claro porque estoy convencido de que tarde o temprano acabará leyendo esta columna. Es un fuera de serie en su trabajo y todos le admiramos y le queremos casi tanto como merece. Además es muy culto y le gusta compartir sus hallazgos. Nos aconseja libros, películas, todo eso. Es genial. Pero tiene una manía: todos los años, a la vuelta del verano, nos pasa una nueva remesa de fotos. Sí, las fotos que saca durante las vacaciones. Se las pueden imaginar. Lo hace de buena fe y, claro, ya nadie espera que deje de hacerlo. Con todo, ahora es más fácil. Antes nos pasaba sobres gigantescos llenos de malas fotografías reveladas y luego se quejaba de que se las estropeábamos o perdíamos por ahí. Sin embargo, ahora las pone en un cedé y hace un montón de copias. Así no hay peligro. Y a continuación las reparte con prodigalidad. Este verano ha estado en Berlín y ha hecho novecientas fotos. En dos semanas. No exagero. Lo ha fotografiado absolutamente todo. Hasta los adoquines de las aceras y las paredes más mugrientas y maltratadas. Hace apenas unos minutos que he acabado de ver la colección completa. Lo he logrado. Y, acto seguido, he abierto el frigorífico, he cogido una cerveza y me he quedado un rato hundido en el sofá. Reflexionando sobre el tema. Creo que esto es serio. Antes nadie hacía novecientas fotos en sus vacaciones, piénsenlo. Nadie las hacía entre otras cosas porque el revelado costaba un buen dinero. Digamos que éramos más selectivos. Nos lo pensábamos más. Aunque sólo fuera por un criterio meramente económico. Cien malas fotos ya eran una barbaridad. Ahora, las nuevas cámaras digitales nos permiten hacer cuantas horribles fotografías queramos de la manera más despreocupada y feliz. Y después guardarlas en una carpeta del ordenador o en un compacto, hacer copias y distribuirlas por el universo. De manera que podemos permitirnos el lujo del pulsar el disparador una y otra vez, sin miedo y sin pudor. Ser algo así como una cámara andante en un mundo convertido en parque temático. Esto es lo que hemos ganado. Una especie de bulimia visual compulsiva a todos los niveles. A mí, sin embargo, siempre me ha parecido que lo verdaderamente importante, al final, es borrar. Eliminar. Vaciar la papelera. Creo que eso es, en realidad, lo difícil. Saber elegir. Quedarse sólo con lo bueno. Con lo que realmente merece la pena. Tengo la sospecha de que nos estamos convirtiendo en productores y almacenadores de basura visual. Espero que mi cuñado me perdone por haberlo tomado como ejemplo en este asunto. Es algo que nos pasa a todos. De hecho, en su cedé hay casi unas cincuenta fotos que no están del todo mal.
Manuel Montero, Un gobierno blindado
Un Gobierno blindado
31.08.2007 -
MANUEL MONTERO
La política vasca es de natural creativa. De su chistera salen innovaciones, ocurrencias, pequeños detalles que se van incorporando a la cultura universal. 'Proceso de paz', 'Estado libre asociado', 'diálogo y negociación', 'mesa' (de partidos) -todo ello concebido como la repanocha del avance democrático-, 'auténtica democracia', 'normalización política', 'kale borroka', 'lucha armada', 'zulo' Resultan innúmeras las aportaciones conceptuales que los vascos de nuestra generación han hecho a la política. En esta facundia renovadora impresiona la última contribución: tenemos un Gobierno 'blindado'. La idea es novedosa y conviene anotar su origen local, vernáculo, que luego salen muchos buitres por ahí que se apoderan del invento. Pues no: el blindaje gubernamental, conceptualmente hablando, es un producto vasco, con label de calidad y oriundez. Nuestro Gobierno -dicen- se ha blindado ante cualquier contingencia, pues quiere seguir, seguir, seguir Ha encarnado entre nosotros con profunda voluntad de permanencia, que el porvenir sea tripartito, todo el futuro de felicidad que podamos imaginar.Esto de blindar al Gobierno -o, mejor, que el Gobierno se blindaba- empezó a oírse poco antes de las elecciones municipales y forales, paradójicamente cuando comenzaba a hacer aguas la Santa Alianza Tripartita. Por entonces EA e IU daban ya en jugársela al PNV. De ahí surgió otra fenomenal singularidad vasca: los peces chicos se comen al grande. En las vísperas electorales se atisbaban apuros para el régimen, por intuirse efectos de los chanchullos hacendísticos, o porque hasta desde las alturas se percibía que la gente anda ya cansada de lo que hay, de las mismas caras y de la sempiterna revolución nacional a punto de liberarnos. Entonces se supo por vez primera: el Gobierno vasco se había blindado. Se entendió que no harían mella en él los desastres electorales. Así fue.Consumados éstos, se repitió una y otra vez: el Gobierno se ha blindado. El concepto resultaba oscuro al principio, por nuevo. Luego quedó claro: los componentes del tripartito pueden hacerse entre sí las barrabasadas que quieran, pero aun así seguirá en el Gobierno la triple alianza sacrosanta. Y, efectivamente, así sucedió. Al elegir a alcaldes y diputados se hicieron todas las traiciones a su alcance, los pequeños empeñados en comerse al padre. Menos mal que les vino a echar una mano la genialidad negociadora del PSE, que consiguió premiar el peor resultado del PNV con su mejor posición en los gobiernos forales, una recompensa bíblica, el diez por uno: el tripartito maquilló así el desastre y los navajeos. Alguna magulladura quedó, pero, Gobierno blindado al fin, esto no les impidió escarbarse en las heridas, los unos a los otros, echarse sal en ellas, culpar del desaguisado a los demás y reconvenirse mutuamente por no seguir la recta línea. Los más indignados han sido los peces chicos, pese a que su contribución en votos es con mucho la menor y sus judiadas, mayores. Y es que son los que suministran la doctrina al tripartito. Acompañan las puñaladas traperas con genuflexiones y protestas de lealtad suprema a la Alianza y a su Jefe, que en esto calla.De esta curiosa forma se garantiza la solidez del régimen, cuando parecía flaquear, por la vía de contar con un Gobierno blindado, institución que, pese a su novedad, ha demostrado ya ser útil en esta coyuntura de lesa patria. Hay ya jurisprudencia para saber en qué consiste. Quiere decir que no importará lo que pase en el mundo o en el País Vasco, que no le importará qué hacen sus componentes, que al Gobierno plim, pues duerme sin fin. Que la realidad le resbala. Está blindado. ¿Blindado contra quién? Ahí está la madre del cordero. No contra la oposición, que se basta a sí misma para autozancadillearse. El Gobierno tripartito está blindado contra sí mismo, contra sus miembros, contra los partidos que lo forman, contra sus componentes. Blindado contra la realidad política y dando manos libres para que cada cual campee a sus anchas. Es lo nunca visto: no un Gobierno de tres partidos cuya alianza se renueva día a día por la confianza mutua entre sus miembros, sino un Gobierno que expresamente se protege contra lo que se hagan éstos. Puede el PNV tener la deriva que quiera, hasta moderar su puesta en escena, EA e IU seguir con su radicalismo, pero da igual, el Gobierno está blindado: nada le detendrá, seguirá su camino y el rumbo que se ha impuesto.Por eso, cuando los del PNV se cabrean porque sus coaligados se pasan de la raya, sus broncas se asemejan a las admoniciones del padre prefecto a los niños del colegio, que no seáis malos. Éstos, respondones, ni siquiera agachan la cabeza para disimular. Le contestan airados que ellos hacen lo que quieren, y que más le valdría al padre prefecto seguir su ejemplo y su guía. Pues están blindados.También puede ser que sus miembros crean que el término se refiere a un blindado como los del ejército, un tanque, y entiendan que pueden avanzar a su libre albedrío y por doquier sin que nadie les haga pupa, pero disparando a diestro y siniestro.O sea, significa que el Gobierno se ha autonomizado, que se ha convertido en algo independiente a sus miembros, al margen de éstos, y que puede hacer de su capa un sayo: hasta proponer referendos aunque no lo quieran los suyos. Se ha logrado la perfección, un Gobierno autónomo en el pleno sentido del término, autónomo frente a los partidos que lo componen y quizás frente a la realidad. En nuestro sistema de partidos ha surgido un factor que funciona al margen y con una inmensa capacidad de hacer la pascua a los ciudadanos.Lo del blindaje del Gobierno se les habrá ocurrido a imitación de lo que hacen las empresas, cuando contratan a alguien y le blindan o hacen lo mismo con algún contrato de envergadura. Pero estos casos no quieren decir que no puedan disolver el convenio, sino que de hacerlo se pagará un precio altísimo, un pastón. Convendría saber cuánto cuesta deshacer el blindado del Gobierno tripartito, pues seguro que en esto vamos a escote. Más que nada, para saber a qué atenernos.
31.08.2007 -
MANUEL MONTERO
La política vasca es de natural creativa. De su chistera salen innovaciones, ocurrencias, pequeños detalles que se van incorporando a la cultura universal. 'Proceso de paz', 'Estado libre asociado', 'diálogo y negociación', 'mesa' (de partidos) -todo ello concebido como la repanocha del avance democrático-, 'auténtica democracia', 'normalización política', 'kale borroka', 'lucha armada', 'zulo' Resultan innúmeras las aportaciones conceptuales que los vascos de nuestra generación han hecho a la política. En esta facundia renovadora impresiona la última contribución: tenemos un Gobierno 'blindado'. La idea es novedosa y conviene anotar su origen local, vernáculo, que luego salen muchos buitres por ahí que se apoderan del invento. Pues no: el blindaje gubernamental, conceptualmente hablando, es un producto vasco, con label de calidad y oriundez. Nuestro Gobierno -dicen- se ha blindado ante cualquier contingencia, pues quiere seguir, seguir, seguir Ha encarnado entre nosotros con profunda voluntad de permanencia, que el porvenir sea tripartito, todo el futuro de felicidad que podamos imaginar.Esto de blindar al Gobierno -o, mejor, que el Gobierno se blindaba- empezó a oírse poco antes de las elecciones municipales y forales, paradójicamente cuando comenzaba a hacer aguas la Santa Alianza Tripartita. Por entonces EA e IU daban ya en jugársela al PNV. De ahí surgió otra fenomenal singularidad vasca: los peces chicos se comen al grande. En las vísperas electorales se atisbaban apuros para el régimen, por intuirse efectos de los chanchullos hacendísticos, o porque hasta desde las alturas se percibía que la gente anda ya cansada de lo que hay, de las mismas caras y de la sempiterna revolución nacional a punto de liberarnos. Entonces se supo por vez primera: el Gobierno vasco se había blindado. Se entendió que no harían mella en él los desastres electorales. Así fue.Consumados éstos, se repitió una y otra vez: el Gobierno se ha blindado. El concepto resultaba oscuro al principio, por nuevo. Luego quedó claro: los componentes del tripartito pueden hacerse entre sí las barrabasadas que quieran, pero aun así seguirá en el Gobierno la triple alianza sacrosanta. Y, efectivamente, así sucedió. Al elegir a alcaldes y diputados se hicieron todas las traiciones a su alcance, los pequeños empeñados en comerse al padre. Menos mal que les vino a echar una mano la genialidad negociadora del PSE, que consiguió premiar el peor resultado del PNV con su mejor posición en los gobiernos forales, una recompensa bíblica, el diez por uno: el tripartito maquilló así el desastre y los navajeos. Alguna magulladura quedó, pero, Gobierno blindado al fin, esto no les impidió escarbarse en las heridas, los unos a los otros, echarse sal en ellas, culpar del desaguisado a los demás y reconvenirse mutuamente por no seguir la recta línea. Los más indignados han sido los peces chicos, pese a que su contribución en votos es con mucho la menor y sus judiadas, mayores. Y es que son los que suministran la doctrina al tripartito. Acompañan las puñaladas traperas con genuflexiones y protestas de lealtad suprema a la Alianza y a su Jefe, que en esto calla.De esta curiosa forma se garantiza la solidez del régimen, cuando parecía flaquear, por la vía de contar con un Gobierno blindado, institución que, pese a su novedad, ha demostrado ya ser útil en esta coyuntura de lesa patria. Hay ya jurisprudencia para saber en qué consiste. Quiere decir que no importará lo que pase en el mundo o en el País Vasco, que no le importará qué hacen sus componentes, que al Gobierno plim, pues duerme sin fin. Que la realidad le resbala. Está blindado. ¿Blindado contra quién? Ahí está la madre del cordero. No contra la oposición, que se basta a sí misma para autozancadillearse. El Gobierno tripartito está blindado contra sí mismo, contra sus miembros, contra los partidos que lo forman, contra sus componentes. Blindado contra la realidad política y dando manos libres para que cada cual campee a sus anchas. Es lo nunca visto: no un Gobierno de tres partidos cuya alianza se renueva día a día por la confianza mutua entre sus miembros, sino un Gobierno que expresamente se protege contra lo que se hagan éstos. Puede el PNV tener la deriva que quiera, hasta moderar su puesta en escena, EA e IU seguir con su radicalismo, pero da igual, el Gobierno está blindado: nada le detendrá, seguirá su camino y el rumbo que se ha impuesto.Por eso, cuando los del PNV se cabrean porque sus coaligados se pasan de la raya, sus broncas se asemejan a las admoniciones del padre prefecto a los niños del colegio, que no seáis malos. Éstos, respondones, ni siquiera agachan la cabeza para disimular. Le contestan airados que ellos hacen lo que quieren, y que más le valdría al padre prefecto seguir su ejemplo y su guía. Pues están blindados.También puede ser que sus miembros crean que el término se refiere a un blindado como los del ejército, un tanque, y entiendan que pueden avanzar a su libre albedrío y por doquier sin que nadie les haga pupa, pero disparando a diestro y siniestro.O sea, significa que el Gobierno se ha autonomizado, que se ha convertido en algo independiente a sus miembros, al margen de éstos, y que puede hacer de su capa un sayo: hasta proponer referendos aunque no lo quieran los suyos. Se ha logrado la perfección, un Gobierno autónomo en el pleno sentido del término, autónomo frente a los partidos que lo componen y quizás frente a la realidad. En nuestro sistema de partidos ha surgido un factor que funciona al margen y con una inmensa capacidad de hacer la pascua a los ciudadanos.Lo del blindaje del Gobierno se les habrá ocurrido a imitación de lo que hacen las empresas, cuando contratan a alguien y le blindan o hacen lo mismo con algún contrato de envergadura. Pero estos casos no quieren decir que no puedan disolver el convenio, sino que de hacerlo se pagará un precio altísimo, un pastón. Convendría saber cuánto cuesta deshacer el blindado del Gobierno tripartito, pues seguro que en esto vamos a escote. Más que nada, para saber a qué atenernos.
Aniel Reboredo, Matadlos, matadlos a todos en el vientre de sus madres
«Matadlos, matadlos a todos en el vientre de sus madres»
31.08.2007 -
ANIEL REBOREDO
Matadlos, matadlos a todos en el vientre de sus madres». Esta frase del escritor y corresponsal de guerra Iliá Grigórievich Ehrenburg, de cuya muerte se cumplen hoy, 31 de agosto, 40 años, resume el comportamiento de las tropas rusas con los alemanes en la Segunda Guerra Mundial y más concretamente cuando ocuparon las ciudades del moribundo Tercer Reich. Previamente, el gran desastre humanitario y demográfico de estos años se vio precedido de dos experimentos bélicos nada desdeñables, la Primera Guerra Mundial y la Guerra Civil española. El conflicto fratricida entre españoles, desde el punto de vista de la comunicación, fue uno de los bancos de pruebas más importantes del siglo XX para la propaganda de guerra, que se comenzó a utilizar como 'arma bélica', al igual que el cine ('Fábrica de sueños', realizada por Ehrenburg en 1931) y la literatura, y que se consolidaría durante la Segunda Guerra Mundial. Ya en esta coyuntura histórica de la Guerra Civil española, la URSS envió a varios de sus periodistas más destacados del momento a un conflicto que consideraba crucial para sus intereses. El mencionado Ehrenburg y Mijaíl Efímovich Koltsov, corresponsales de 'Izvestia' y 'Pravda' respectivamente, fueron los dos profesionales soviéticos de mayor renombre que recalaron en España. El primero, escritor, periodista y diplomático de origen judío fue observador, sagaz, irónico, cruel y sórdido en sus artículos y en sus obras sobre España ('España, república de trabajadores', 1932; 'No pasarán', 1936 y 'Guadalajara: una derrota del fascismo', 1937). Nacido en Kiev (1891), fue el novelista, poeta y ensayista más leído en la época estalinista y el que más premios consiguió en la URSS. Asimismo, en los primeros años de la Revolución y en el estalinismo del 'realismo socialista' fue, junto con Alexei Tolstoi, su principal paradigma en un periodo literario y artístico en el que la prosa desterró a la poesía simbolista, acmeísta (Kuzmin), futurista (Vladímir Maiakovski), imaginista (Cherchenevich) y constructivista (Selvinski), y en el que los escritores de la contrarrevolución fueron eliminados. Curiosamente fue así a pesar de que en el Primer Congreso de Escritores Soviéticos, celebrado en Moscú en agosto y septiembre de 1934, se opuso a las tesis de Máximo Gorki a favor de la doctrina del 'realismo socialista'.Quien llegó a ser amigo de Buenaventura Durruti desde 1931 se inició en política participando en un movimiento revolucionario ruso (1905) que le llevó a la cárcel y al exilio en París desde 1908. Aquí comenzó a escribir poesía, influido por Paul Verlaine y Konstantin Balmont entre otros, a la par que incluía entre sus amigos a Pablo Picasso, Guillaume Apollinaire y Ferdinand Léger. En la Primera Guerra Mundial hizo su bautismo de fuego ('Rezo para Rusia', 1917) como corresponsal de guerra. Terminada la contienda, vivió varios años en Kiev, Moscú y otras ciudades rusas, ampliando su círculo de amistades (Vladímir Maiakovski, Sergei Esenin, Boris Pasternak...). Desengañado con lo que ocurría en la URSS, inició su segundo exilio en 1921, año en el que escribió su mejor obra, la que ridiculiza al Occidente capitalista y al sistema soviético, 'Las extraordinarias aventuras de Julio Jurenito y sus discípulos'. A ésta la siguieron 'Trece pipas' (1925), 'Citroën 10 H.P.' (1925), 'Una calle de Moscú' (1927), 'La vida agitada de Lásik Roitschwantz' (1928), 'El día segundo' (1934), 'La caída de París' (1941) y las ya citadas 'No pasarán' y 'Guadalajara: una derrota del fascismo' que lo reconciliaron con el régimen estalinista. Junto a Koltsov, agitador leninista y hombre de acción fiel a un Stalin que lo condenó a muerte en uno de los Procesos de Moscú, convencieron a los lectores de que el folletín y el artículo periodístico eran un arte.El origen judío de Ehrenburg, además de justificar el odio a los alemanes, le llevó a comprometerse y denunciar el genocidio llevado a cabo en los territorios ocupados por las URSS mediante el Comité Antifascista Judío (creado en abril de 1942). De este comité formaron parte Vasili Grossman, héroe nacional y uno de los grandes escritores de la época soviética, reportero para el periódico del ejército entre 1941 y 1945, cuya obra maestra 'Vida y destino' fue prohibida por el régimen comunista y al que se condenó al ostracismo hasta su muerte en 1964; Solomon Mijoels, actor y presidente del citado comité que fue asesinado en Minsk en enero de 1948; los trece miembros del comité fusilados en agosto de 1952 (Ehrenburg y Grossman tuvieron la suerte de no estar entre los detenidos en la primera redada); los médicos judíos acusados de conspirar para asesinar a líderes soviéticos en enero de 1953 que se libraron de una suerte similar al morir Stalin dos meses más tarde; entre otros. Nunca imaginaron los 'depurados' que el sistema soviético pudiera ser antisemita pero, una vez finalizada la guerra, descubrieron la amarga verdad con los años de dura represión (1948 a 1952) y con la lucha sorda contra el Comité Antifascista Judío. La verdad despiadada de la guerra de la que hablaba Vasili Grossman fue cruelmente desairada por las autoridades soviéticas con su intento de ocultar información sobre el Holocausto. El 'Libro Negro', el magno proyecto de Grossman y Ehrenburg, que recogió los horrores contra los judíos, apoyado en 1943 por la Oficina de Información Soviética, fue prohibido en octubre de 1947. A lo largo de este artículo hemos podido comprobar una de las tristes realidades de la historia de la URSS y del estalinismo, la represión, asesinato y marginación de muchos de sus grandes defensores por un régimen despótico y paranoico. Koltsov, Grossman, Mijoels. ¿Por qué no Ehrenburg? Nunca sabremos si fue suerte, como él escribió en más de una ocasión; que pesara más el hecho de que Stalin lo rentabilizara como un ejemplo de libertad del régimen ante Occidente, o que la muerte del tirano evitó lo que parecía inevitable. En cualquier caso, después del fallecimiento de Stalin escribió varios libros más, entre los que destacan 'El Deshielo' (1954), que daría nombre a una época nueva, y las memorias de varios tomos 'Gente, años, vida' (1962), que serían su confesión y acto de contrición. A ellos habría que añadir 'La Tempestad' (1949), 'La Novena Onda' (1952) y 'En busca de Chéjov' (1962). Convertido en una de las figuras soviéticas más destacables y visibles, en diputado del Sóviet Supremo y en mensajero respetado de la URSS, aunque nunca fue miembro del Partido Comunista, se movió libremente y visitó diferentes países en los que participó en importantes actos culturales en plena Guerra Fría. El valor de personajes como Ehrenburg radica en que hicieron de su vida un compromiso digno de contemplarse en una época como la presente, ya que fueron protagonistas y testigos de una etapa terrible y a la par apasionante de nuestra historia.
31.08.2007 -
ANIEL REBOREDO
Matadlos, matadlos a todos en el vientre de sus madres». Esta frase del escritor y corresponsal de guerra Iliá Grigórievich Ehrenburg, de cuya muerte se cumplen hoy, 31 de agosto, 40 años, resume el comportamiento de las tropas rusas con los alemanes en la Segunda Guerra Mundial y más concretamente cuando ocuparon las ciudades del moribundo Tercer Reich. Previamente, el gran desastre humanitario y demográfico de estos años se vio precedido de dos experimentos bélicos nada desdeñables, la Primera Guerra Mundial y la Guerra Civil española. El conflicto fratricida entre españoles, desde el punto de vista de la comunicación, fue uno de los bancos de pruebas más importantes del siglo XX para la propaganda de guerra, que se comenzó a utilizar como 'arma bélica', al igual que el cine ('Fábrica de sueños', realizada por Ehrenburg en 1931) y la literatura, y que se consolidaría durante la Segunda Guerra Mundial. Ya en esta coyuntura histórica de la Guerra Civil española, la URSS envió a varios de sus periodistas más destacados del momento a un conflicto que consideraba crucial para sus intereses. El mencionado Ehrenburg y Mijaíl Efímovich Koltsov, corresponsales de 'Izvestia' y 'Pravda' respectivamente, fueron los dos profesionales soviéticos de mayor renombre que recalaron en España. El primero, escritor, periodista y diplomático de origen judío fue observador, sagaz, irónico, cruel y sórdido en sus artículos y en sus obras sobre España ('España, república de trabajadores', 1932; 'No pasarán', 1936 y 'Guadalajara: una derrota del fascismo', 1937). Nacido en Kiev (1891), fue el novelista, poeta y ensayista más leído en la época estalinista y el que más premios consiguió en la URSS. Asimismo, en los primeros años de la Revolución y en el estalinismo del 'realismo socialista' fue, junto con Alexei Tolstoi, su principal paradigma en un periodo literario y artístico en el que la prosa desterró a la poesía simbolista, acmeísta (Kuzmin), futurista (Vladímir Maiakovski), imaginista (Cherchenevich) y constructivista (Selvinski), y en el que los escritores de la contrarrevolución fueron eliminados. Curiosamente fue así a pesar de que en el Primer Congreso de Escritores Soviéticos, celebrado en Moscú en agosto y septiembre de 1934, se opuso a las tesis de Máximo Gorki a favor de la doctrina del 'realismo socialista'.Quien llegó a ser amigo de Buenaventura Durruti desde 1931 se inició en política participando en un movimiento revolucionario ruso (1905) que le llevó a la cárcel y al exilio en París desde 1908. Aquí comenzó a escribir poesía, influido por Paul Verlaine y Konstantin Balmont entre otros, a la par que incluía entre sus amigos a Pablo Picasso, Guillaume Apollinaire y Ferdinand Léger. En la Primera Guerra Mundial hizo su bautismo de fuego ('Rezo para Rusia', 1917) como corresponsal de guerra. Terminada la contienda, vivió varios años en Kiev, Moscú y otras ciudades rusas, ampliando su círculo de amistades (Vladímir Maiakovski, Sergei Esenin, Boris Pasternak...). Desengañado con lo que ocurría en la URSS, inició su segundo exilio en 1921, año en el que escribió su mejor obra, la que ridiculiza al Occidente capitalista y al sistema soviético, 'Las extraordinarias aventuras de Julio Jurenito y sus discípulos'. A ésta la siguieron 'Trece pipas' (1925), 'Citroën 10 H.P.' (1925), 'Una calle de Moscú' (1927), 'La vida agitada de Lásik Roitschwantz' (1928), 'El día segundo' (1934), 'La caída de París' (1941) y las ya citadas 'No pasarán' y 'Guadalajara: una derrota del fascismo' que lo reconciliaron con el régimen estalinista. Junto a Koltsov, agitador leninista y hombre de acción fiel a un Stalin que lo condenó a muerte en uno de los Procesos de Moscú, convencieron a los lectores de que el folletín y el artículo periodístico eran un arte.El origen judío de Ehrenburg, además de justificar el odio a los alemanes, le llevó a comprometerse y denunciar el genocidio llevado a cabo en los territorios ocupados por las URSS mediante el Comité Antifascista Judío (creado en abril de 1942). De este comité formaron parte Vasili Grossman, héroe nacional y uno de los grandes escritores de la época soviética, reportero para el periódico del ejército entre 1941 y 1945, cuya obra maestra 'Vida y destino' fue prohibida por el régimen comunista y al que se condenó al ostracismo hasta su muerte en 1964; Solomon Mijoels, actor y presidente del citado comité que fue asesinado en Minsk en enero de 1948; los trece miembros del comité fusilados en agosto de 1952 (Ehrenburg y Grossman tuvieron la suerte de no estar entre los detenidos en la primera redada); los médicos judíos acusados de conspirar para asesinar a líderes soviéticos en enero de 1953 que se libraron de una suerte similar al morir Stalin dos meses más tarde; entre otros. Nunca imaginaron los 'depurados' que el sistema soviético pudiera ser antisemita pero, una vez finalizada la guerra, descubrieron la amarga verdad con los años de dura represión (1948 a 1952) y con la lucha sorda contra el Comité Antifascista Judío. La verdad despiadada de la guerra de la que hablaba Vasili Grossman fue cruelmente desairada por las autoridades soviéticas con su intento de ocultar información sobre el Holocausto. El 'Libro Negro', el magno proyecto de Grossman y Ehrenburg, que recogió los horrores contra los judíos, apoyado en 1943 por la Oficina de Información Soviética, fue prohibido en octubre de 1947. A lo largo de este artículo hemos podido comprobar una de las tristes realidades de la historia de la URSS y del estalinismo, la represión, asesinato y marginación de muchos de sus grandes defensores por un régimen despótico y paranoico. Koltsov, Grossman, Mijoels. ¿Por qué no Ehrenburg? Nunca sabremos si fue suerte, como él escribió en más de una ocasión; que pesara más el hecho de que Stalin lo rentabilizara como un ejemplo de libertad del régimen ante Occidente, o que la muerte del tirano evitó lo que parecía inevitable. En cualquier caso, después del fallecimiento de Stalin escribió varios libros más, entre los que destacan 'El Deshielo' (1954), que daría nombre a una época nueva, y las memorias de varios tomos 'Gente, años, vida' (1962), que serían su confesión y acto de contrición. A ellos habría que añadir 'La Tempestad' (1949), 'La Novena Onda' (1952) y 'En busca de Chéjov' (1962). Convertido en una de las figuras soviéticas más destacables y visibles, en diputado del Sóviet Supremo y en mensajero respetado de la URSS, aunque nunca fue miembro del Partido Comunista, se movió libremente y visitó diferentes países en los que participó en importantes actos culturales en plena Guerra Fría. El valor de personajes como Ehrenburg radica en que hicieron de su vida un compromiso digno de contemplarse en una época como la presente, ya que fueron protagonistas y testigos de una etapa terrible y a la par apasionante de nuestra historia.
Kosovo sin acuerdo
Kosovo sin acuerdo
31.08.2007 -
Las negociaciones sobre el futuro de la provincia serbia de Kosovo se reanudaron ayer en Viena sin que se atisben salidas intermedias entre la postura del Gobierno de Belgrado -dispuesto sólo a conceder una «autonomía esencial»- y los dirigentes albanokosovares. Estos han amenazado con que, si no se alcanza un acuerdo internacional que les garantice un Estado propio, proclamarán la independencia unilateral antes de fin de año, confiando en que EE UU reconozca su soberanía. Junto a la incierta viabilidad de un Estado kosovar con dos millones de habitantes erigido contra la voluntad de Serbia, afloran los riesgos que entrañaría para la estabilidad en la región una secesión como hecho consumado. La existencia de una minoría serbia en Kosovo y de colectivos kosovares en Macedonia y en Bosnia complica aún más la situación. La comunidad internacional no ha sido capaz de actuar unida en este asunto. Rusia es reticente a la independencia de Kosovo dada su proximidad histórica con Serbia y los movimientos separatistas que ella misma afronta. La Unión Europea podría ejercer su influencia sobre Belgrado condicionando un futuro proceso de adhesión serbio a un previo pacto sobre el contencioso kosovar. Pero una vez más no habla con una sola voz. Hay países como Alemania o Eslovenia muy favorables a la independencia, mientras que Francia, España o Grecia muestran serias reservas. Ante el más que improbable acercamiento de posturas entre las autoridades serbias y los representantes kosovares, sólo la superación del disenso internacional podría encauzar el problema hacia una salida pactada y tutelada. El recuerdo de una guerra que en Kosovo se cobró en torno a 10.000 vidas, y tras la que permanecen desaparecidas 2.047 personas, obliga a ello.
31.08.2007 -
Las negociaciones sobre el futuro de la provincia serbia de Kosovo se reanudaron ayer en Viena sin que se atisben salidas intermedias entre la postura del Gobierno de Belgrado -dispuesto sólo a conceder una «autonomía esencial»- y los dirigentes albanokosovares. Estos han amenazado con que, si no se alcanza un acuerdo internacional que les garantice un Estado propio, proclamarán la independencia unilateral antes de fin de año, confiando en que EE UU reconozca su soberanía. Junto a la incierta viabilidad de un Estado kosovar con dos millones de habitantes erigido contra la voluntad de Serbia, afloran los riesgos que entrañaría para la estabilidad en la región una secesión como hecho consumado. La existencia de una minoría serbia en Kosovo y de colectivos kosovares en Macedonia y en Bosnia complica aún más la situación. La comunidad internacional no ha sido capaz de actuar unida en este asunto. Rusia es reticente a la independencia de Kosovo dada su proximidad histórica con Serbia y los movimientos separatistas que ella misma afronta. La Unión Europea podría ejercer su influencia sobre Belgrado condicionando un futuro proceso de adhesión serbio a un previo pacto sobre el contencioso kosovar. Pero una vez más no habla con una sola voz. Hay países como Alemania o Eslovenia muy favorables a la independencia, mientras que Francia, España o Grecia muestran serias reservas. Ante el más que improbable acercamiento de posturas entre las autoridades serbias y los representantes kosovares, sólo la superación del disenso internacional podría encauzar el problema hacia una salida pactada y tutelada. El recuerdo de una guerra que en Kosovo se cobró en torno a 10.000 vidas, y tras la que permanecen desaparecidas 2.047 personas, obliga a ello.
Nueve partido
Nuevo partido
31.08.2007 -
La salida del PSOE de la eurodiputada Rosa Díez para dedicarse «a tiempo completo» a impulsar la denominada Plataforma Pro supone una decisión coherente con las discrepancias manifestadas por ella respecto a la política socialista, y devuelve al primer plano de la actualidad la anunciada creación de un nuevo partido ante las próximas generales. La constitución de esta formación como proyecto «nacional» y «sin complejos» invita tanto a una actitud expectante como a una mirada escéptica respecto a sus posibilidades reales. Es indudable que Fernando Savater, Rosa Díez y Carlos Martínez Gorriarán suscitan la simpatía de muchos ciudadanos. Pero más dudoso parece que puedan ser tantos los que vean en ellos «una oferta política que no está cubierta», tal como ayer la definió Díez. Si el sistema de partidos en España se ha orientado hacia un bipartidismo imperfecto se debe a que así lo ha querido la ciudadanía, que exige de las opciones políticas la solvencia orgánica suficiente como para poner en sus manos las instituciones de la democracia. Una de las causas alegadas para el nacimiento de la nueva formación está en la dificultad que las corrientes internas encuentran para hacerse oír dentro de los grandes partidos. En este sentido, es indudable que la contestación o la inquietud que la gestión de Rodríguez Zapatero ha ido generando entre los propios socialistas no ha atenuado el empeño voluntarista de su secretario general y presidente del Gobierno en su impulso a las reformas autonómicas y en la conducción del mal llamado proceso de paz. Pero las carencias de democracia interna que muestran los partidos difícilmente pueden sostener, por sí solas, la creación de formaciones alternativas. Los promotores de la nueva sigla ubican su iniciativa dentro del campo del centro-izquierda. Pero el hecho de que basen sus críticas hacia la política gubernamental en la defensa de la integridad territorial y en el objetivo de derrotar a ETA convierte en una incógnita qué efectos puede tener su concurrencia electoral en el resultado que obtengan los demás partidos, sin exclusión. Como es lógico, el PP se ha apresurado a describir la iniciativa como efecto y causa de la erosión del PSOE, mientras que éste intenta restar importancia al anuncio dirigiendo su foco hacia la esperada salida de Rosa Díez. Pero de la misma forma que resulta muy dificultoso para una nueva formación obtener escaños, ni socialistas ni populares pueden sentirse a salvo de la merma de votos que podría representar para ellos la nueva opción electoral. Conviene recordar que aún hoy, diez meses después de las autonómicas catalanas, continúa siendo motivo de especulación de dónde salieron los electores que secundaron a Ciutadans.
31.08.2007 -
La salida del PSOE de la eurodiputada Rosa Díez para dedicarse «a tiempo completo» a impulsar la denominada Plataforma Pro supone una decisión coherente con las discrepancias manifestadas por ella respecto a la política socialista, y devuelve al primer plano de la actualidad la anunciada creación de un nuevo partido ante las próximas generales. La constitución de esta formación como proyecto «nacional» y «sin complejos» invita tanto a una actitud expectante como a una mirada escéptica respecto a sus posibilidades reales. Es indudable que Fernando Savater, Rosa Díez y Carlos Martínez Gorriarán suscitan la simpatía de muchos ciudadanos. Pero más dudoso parece que puedan ser tantos los que vean en ellos «una oferta política que no está cubierta», tal como ayer la definió Díez. Si el sistema de partidos en España se ha orientado hacia un bipartidismo imperfecto se debe a que así lo ha querido la ciudadanía, que exige de las opciones políticas la solvencia orgánica suficiente como para poner en sus manos las instituciones de la democracia. Una de las causas alegadas para el nacimiento de la nueva formación está en la dificultad que las corrientes internas encuentran para hacerse oír dentro de los grandes partidos. En este sentido, es indudable que la contestación o la inquietud que la gestión de Rodríguez Zapatero ha ido generando entre los propios socialistas no ha atenuado el empeño voluntarista de su secretario general y presidente del Gobierno en su impulso a las reformas autonómicas y en la conducción del mal llamado proceso de paz. Pero las carencias de democracia interna que muestran los partidos difícilmente pueden sostener, por sí solas, la creación de formaciones alternativas. Los promotores de la nueva sigla ubican su iniciativa dentro del campo del centro-izquierda. Pero el hecho de que basen sus críticas hacia la política gubernamental en la defensa de la integridad territorial y en el objetivo de derrotar a ETA convierte en una incógnita qué efectos puede tener su concurrencia electoral en el resultado que obtengan los demás partidos, sin exclusión. Como es lógico, el PP se ha apresurado a describir la iniciativa como efecto y causa de la erosión del PSOE, mientras que éste intenta restar importancia al anuncio dirigiendo su foco hacia la esperada salida de Rosa Díez. Pero de la misma forma que resulta muy dificultoso para una nueva formación obtener escaños, ni socialistas ni populares pueden sentirse a salvo de la merma de votos que podría representar para ellos la nueva opción electoral. Conviene recordar que aún hoy, diez meses después de las autonómicas catalanas, continúa siendo motivo de especulación de dónde salieron los electores que secundaron a Ciutadans.
Carlos Luis Rodriguez, Corrido mexicano
viernes 31 de agosto de 2007
CARLOS LUIS RODRÍGUEZ
a bordo
Corrido mexicano
Mi padre fue un peón de hacienda, y yo un revolucionario, mis hijos pusieron tienda y mi nieto es funcionario. Y por eso mismo, quién más posibilidades tendría de ser político gallego en esa estirpe que nos describe el corrido mexicano es el nieto. Tanto el peón, como el revolucionario, como el tendero, quedarían abandonados a su suerte al dejar el cargo. El nieto cobraría un plus y podría por ello desempeñar feliz el cargo sin preocupaciones.
Lo que relata la copla es cómo nace ese invento genial y perverso que se llamó Partido Revolucionario Institucional, engendro consistente en funcionarizar una de las revoluciones más apasionantes de la historia, plena de actos heroicos y personajes a mitad de camino entre la realidad y la leyenda. Entre el abuelo zapatista y el nieto burócrata, la gesta se desvanece, a manos de una clase política tan intocable como los regidores semidioses del imperio azteca.
Aquí estamos consagrando una casta de Moctezumas. Sin necesidad de que llegara este plus en favor del funcionario-político, o del político-funcionario, escaños, mesas del Consello de la Xunta, altos despachos de consellerías, ya se habían llenado de gente oriunda de la función pública y despoblado de profesionales liberales.
No es que la política no sea atractiva para un carpintero, una taxista, un trabajador de Citroën, un abogado con bufete, o la ingeniera de un consulting. Sucede que la política es para ellos un lujo que no se pueden permitir. No pueden abrir un paréntesis en su vida profesional para regresar como si nada al cabo de unos años, quién sabe si maltrechos por las crueles refriegas.
En definitiva, la gente con vocación política que vive extramuros de la administración tiene que aguantarse las ganas porque nadie le da un plus de ex combatiente, como el que ahora se estipula en Galicia. Sindicatos y colectivos varios ya se están encargando de subrayar el coste monetario de la medida, su carácter abusivo, etc.
Hay otro aspecto de gran trascendencia, que es que la política se hace todavía más funcionaria, se cierra en la práctica para quienes trabajan para la administración (con sus impuestos), pero no viven de ella. O sea, que de alguna forma se instaura un Partido Revolucionario Funcionarial, formado por funcionarios que se reparten por las diferentes siglas, gozando de idénticos privilegios a la hora de su retiro.
Ya puestos a ampliar los beneficios de la ley, ¿por qué no se amplían a cualquiera que desee participar en la política, aunque no sea funcionario? Ese empleado o esa abogada que se sienten llamados a servir a su país, pero temen quemar sus naves en el empeño, tendrían que ser recompensados con otro plus civil, instalados en un amplio consejo cuyas funciones no sería dificil inventar, dotados con un fondo de pensiones extraordinario, qué sé yo.
Si no se hace algo así, que nadie venga después quejándose de que la gente se aleja de la política, o de que es difícil encontrar personas que quieran comprometerse en un cargo. No es un compromiso, sino casi un suicidio profesional el que cometería un no funcionario que diera el paso al frente. El principio de que todos somos electores y elegibles es una falacia cuando hay un plus para unos y no para otros.
Todos los partidos se han conjurado para establecer en Galicia un numerus clausus en el acceso a la política. Forman un PRI galaico que podría aprovechar, levemente modificado, un himno clásico. ¡Agrupémonos todos, en la paga final!
CARLOS LUIS RODRÍGUEZ
a bordo
Corrido mexicano
Mi padre fue un peón de hacienda, y yo un revolucionario, mis hijos pusieron tienda y mi nieto es funcionario. Y por eso mismo, quién más posibilidades tendría de ser político gallego en esa estirpe que nos describe el corrido mexicano es el nieto. Tanto el peón, como el revolucionario, como el tendero, quedarían abandonados a su suerte al dejar el cargo. El nieto cobraría un plus y podría por ello desempeñar feliz el cargo sin preocupaciones.
Lo que relata la copla es cómo nace ese invento genial y perverso que se llamó Partido Revolucionario Institucional, engendro consistente en funcionarizar una de las revoluciones más apasionantes de la historia, plena de actos heroicos y personajes a mitad de camino entre la realidad y la leyenda. Entre el abuelo zapatista y el nieto burócrata, la gesta se desvanece, a manos de una clase política tan intocable como los regidores semidioses del imperio azteca.
Aquí estamos consagrando una casta de Moctezumas. Sin necesidad de que llegara este plus en favor del funcionario-político, o del político-funcionario, escaños, mesas del Consello de la Xunta, altos despachos de consellerías, ya se habían llenado de gente oriunda de la función pública y despoblado de profesionales liberales.
No es que la política no sea atractiva para un carpintero, una taxista, un trabajador de Citroën, un abogado con bufete, o la ingeniera de un consulting. Sucede que la política es para ellos un lujo que no se pueden permitir. No pueden abrir un paréntesis en su vida profesional para regresar como si nada al cabo de unos años, quién sabe si maltrechos por las crueles refriegas.
En definitiva, la gente con vocación política que vive extramuros de la administración tiene que aguantarse las ganas porque nadie le da un plus de ex combatiente, como el que ahora se estipula en Galicia. Sindicatos y colectivos varios ya se están encargando de subrayar el coste monetario de la medida, su carácter abusivo, etc.
Hay otro aspecto de gran trascendencia, que es que la política se hace todavía más funcionaria, se cierra en la práctica para quienes trabajan para la administración (con sus impuestos), pero no viven de ella. O sea, que de alguna forma se instaura un Partido Revolucionario Funcionarial, formado por funcionarios que se reparten por las diferentes siglas, gozando de idénticos privilegios a la hora de su retiro.
Ya puestos a ampliar los beneficios de la ley, ¿por qué no se amplían a cualquiera que desee participar en la política, aunque no sea funcionario? Ese empleado o esa abogada que se sienten llamados a servir a su país, pero temen quemar sus naves en el empeño, tendrían que ser recompensados con otro plus civil, instalados en un amplio consejo cuyas funciones no sería dificil inventar, dotados con un fondo de pensiones extraordinario, qué sé yo.
Si no se hace algo así, que nadie venga después quejándose de que la gente se aleja de la política, o de que es difícil encontrar personas que quieran comprometerse en un cargo. No es un compromiso, sino casi un suicidio profesional el que cometería un no funcionario que diera el paso al frente. El principio de que todos somos electores y elegibles es una falacia cuando hay un plus para unos y no para otros.
Todos los partidos se han conjurado para establecer en Galicia un numerus clausus en el acceso a la política. Forman un PRI galaico que podría aprovechar, levemente modificado, un himno clásico. ¡Agrupémonos todos, en la paga final!
Pio Moa, Dos problemas del gallego (y del vascuence y del catalan)
Dos problemas del gallego (y del vascuence y del catalán)
30 de Agosto de 2007 - 12:02:18 - Pío Moa
Hoy, columna en El Economista:
Dos problemas del gallego (y del vascuence y del catalán)
El terco intento de los separatistas por oponer sus idiomas regionales al español común o castellano, e imponerlos a toda costa, además de ser antidemocrático y antihistórico, y de hacerse como un robo, es decir, con el dinero de todos los ciudadanos aunque no compartan ese designio, choca con dos obstáculos importantes. En primer lugar, el ámbito exclusivamente regional de esos idiomas, unido a su falta de valor utilitario, por cuanto cualquier persona puede desenvolverse allí en la lengua general de España, que todos hablan junto con la regional y como lengua también propia. Pero, por supuesto, en la conservación de un idioma no pesan solo argumentos de tipo utilitario, sino también otros de índole emocional y cultural que deben ser tenidos en cuenta.
Culturalmente, los tres idiomas ofrecen al forastero un interés poco acentuado, porque los gallegos y los catalanes han preferido elaborar lo más y mejor de sus literaturas en el español común. No digamos los vascos, cuya preferencia literaria por el castellano es casi absoluta, no en vano se les conocía y se reconocían ellos mismos como castellanos, en otros tiempos. Ello no quita para que las literaturas en vascuence, más en gallego y más aún en catalán, tengan un mérito considerable y atraigan bastante atención.
Sin embargo ese mérito decrece desde hace tiempo, ya que dichas literaturas regionales vienen deteriorándose por el influjo del nacionalismo. Nadie en su sano juicio aprendería los idiomas regionales para tragarse esa verborrea menos que mediocre, y a menudo francamente pestífera. Julián Marías recordaba cómo llegó a sentir cierta inquina al alemán cuando los nazis lo utilizaron para su demagogia. Triste destino tendrían esas leguas si hubieran de limitarse a servir de vehículo a las torpezas y barbaridades separatistas.
30 de Agosto de 2007 - 12:02:18 - Pío Moa
Hoy, columna en El Economista:
Dos problemas del gallego (y del vascuence y del catalán)
El terco intento de los separatistas por oponer sus idiomas regionales al español común o castellano, e imponerlos a toda costa, además de ser antidemocrático y antihistórico, y de hacerse como un robo, es decir, con el dinero de todos los ciudadanos aunque no compartan ese designio, choca con dos obstáculos importantes. En primer lugar, el ámbito exclusivamente regional de esos idiomas, unido a su falta de valor utilitario, por cuanto cualquier persona puede desenvolverse allí en la lengua general de España, que todos hablan junto con la regional y como lengua también propia. Pero, por supuesto, en la conservación de un idioma no pesan solo argumentos de tipo utilitario, sino también otros de índole emocional y cultural que deben ser tenidos en cuenta.
Culturalmente, los tres idiomas ofrecen al forastero un interés poco acentuado, porque los gallegos y los catalanes han preferido elaborar lo más y mejor de sus literaturas en el español común. No digamos los vascos, cuya preferencia literaria por el castellano es casi absoluta, no en vano se les conocía y se reconocían ellos mismos como castellanos, en otros tiempos. Ello no quita para que las literaturas en vascuence, más en gallego y más aún en catalán, tengan un mérito considerable y atraigan bastante atención.
Sin embargo ese mérito decrece desde hace tiempo, ya que dichas literaturas regionales vienen deteriorándose por el influjo del nacionalismo. Nadie en su sano juicio aprendería los idiomas regionales para tragarse esa verborrea menos que mediocre, y a menudo francamente pestífera. Julián Marías recordaba cómo llegó a sentir cierta inquina al alemán cuando los nazis lo utilizaron para su demagogia. Triste destino tendrían esas leguas si hubieran de limitarse a servir de vehículo a las torpezas y barbaridades separatistas.
Luis del Pino, Operacion Rosa Diez
Operación Rosa Díez
30 de Agosto de 2007 - 11:24:49 - Luis del Pino
Rosa Díez ha decidido contribuir a poner en marcha un nuevo partido en el ámbito de la izquierda socialista y constitucionalista. Mi opinión al respecto es que se trata, de nuevo, de una jugada más para intentar evitar un triunfo del PP en las siguientes elecciones. Trataré de explicar por qué.
En primer lugar, creo que el mensaje que Rosa Díez lanza con esa iniciativa del nuevo partido es inherentemente perverso: el Estado se está destruyendo, la Constitución está siendo violada, la Nación está en trance de desaparición y yo estoy enormemente consternada, preocupada y angustiada por todo ello.... pero como no puedo votar al PP, me dedico a fundar otro partido. Es decir, que aunque Rosa Díez perciba que algo enormemente grave para la Nación y para la democracia está sucediendo, no puede votar al único partido que se opone a semejantes dislates. Lo cual quiere decir que, a ojos de Rosa Díez, una victoria del PP es todavía menos deseable que todas esas cosas que dice que tanto le preocupan.
Lo que tendría que hacer Rosa Díez es pedir el voto para el partido que está defendiendo aquello en lo que ella cree y que para ella es tan importante. A menos, claro está, que para Rosa Díez los del PP sigan siendo más enemigos que los que están acabando con la Nación, violando la Constitución y destruyendo el Estado.
Por tanto, desde el punto de vista de los planteamientos ideológicos, me parece realmente indefendible la postura de doña Rosa.
¿Y desde el punto de vista táctico? ¿Acaso no es posible que Rosa Díez haga esta jugada para robar al PSOE los votos de esas personas que, aún estando descontentas con Zapatero, no darían nunca su voto al PP? Insisto en que lo que Rosa Díez tendría que hacer con respecto a estas personas es luchar contra el mensaje perverso del "No se puede votar al PP". Es decir, lo que Rosa Díez tendría que hacer con esos hipotéticos votantes es pedagogía, machacándoles con el mensaje de: "Es obligación de todos, socialistas o conservadores, votar en estos momentos a la derecha, porque lo que está en juego es la Nación, y ante eso no valen nada las diferencias ideológicas".
Pero vamos a conceder a Rosa Díez el beneficio de la duda. Vamos a suponer que es que está convencida de que hay muchos votantes descontentos del PSOE que, por mucho que ella se esforzara en hacer pedagogía, jamás votarían al PP. Analicemos lo que sucede en este caso.
¿Cuáles son esos potenciales votantes de Rosa Díez? Pues son personas que votaron al PSOE en las últimas elecciones y que comparten las preocupaciones de doña Rosa. Entre esas personas, podemos distinguir tres grupos diferenciados:
Los que ya habían decidido, dada la gravedad de la situación, votar al PP en las siguientes elecciones
Los que ya habían decidido, dada la gravedad de la situación, abstenerse, porque ya no quieren votar al PSOE pero nunca votarían al PP
Los que perciben la gravedad de la situación, pero iban a volver a votar al PSOE porque no había otra alternativa socialista
Esos son, y no otros, los votos que Rosa Díez puede recoger. Es decir, Rosa Dïez puede quitarle algunos votos al PSOE (los del grupo C) y movilizar a algunas personas que habían decidido no ir a votar (los del grupo B). Pero también puede quitarle votos al PP (los del grupo A). Esos votos que le quitaría al PP no son de personas que anteriormente votaron al PP, sino votos de personas que dieron su confianza al PSOE en 2004, pero que ya habían decidido apoyar al PP en vista del panorama.
El que el movimiento táctico iniciado por Rosa Díez sea beneficioso o no en términos electorales para quienes estamos dispuestos a luchar porque no destruyan la Constitución depende del tamaño absoluto y relativo de esos tres segmentos de votantes.
Carezco de datos de encuestas que permitan cuantificar esos tres segmentos, pero mi sensación personal es que el tamaño del segmento C (votantes del PSOE alarmados que, sin embargo, seguirían votando PSOE al no haber alternativas) no es muy grande. Dudo de que, a estas alturas, haya mucha gente que esté verdaderamente consternada por el proceso de destrucción del Estado y, sin embargo, siga planteándose votar a Zapatero. Creo, por tanto, que los dos grupos más numerosos son el A y el B.
De acuerdo con ello, cabe diferenciar dos escenarios diferentes, dependiendo de cuántos votos logre atraer doña Rosa:
1. Si la iniciativa de Rosa Díez se queda en una operación testimonial, que no llega a conseguir ningún escaño, el efecto que se conseguirá será nulo o perjudicial: el PSOE no va a perder ningún escaño porque se presente el nuevo partido, porque casi todos esos votos robados iban a ir, de todos modos, a la abstención o al PP. Por el contrario, el PP podría no absorber, como consecuencia de la presentación del partido de Rosa Díez, algunos votos cruciales para conseguir nuevos escaños.
2. Por el contrario, si el partido de Rosa Díez consigue algún diputado en alguna parte, entonces cabría pensar en que esos diputados se añadieran a los del PP para conformar una mayoría constitucionalista en el Parlamento. Pero la pregunta que surge aquí es: ¿Va a apoyar con sus diputados al PP una Rosa Díez que, de entrada, manifiesta su imposibilidad para apoyar al PP con su propio voto? ¿O, a la hora de elegir un nuevo presidente en el Parlamento, primarán sus convicciones socialistas sobre sus planteamientos constitucionalistas?
Ése es el quid de la cuestión. ¿La operación Rosa Díez es, verdaderamente, una operación para quitarle votos al PSOE, o en realidad es otra jugada más para evitar que el PP absorba esos votos que el PSOE está perdiendo?
Si detrás de la iniciativa sólo estuviera Rosa Díez, podría creerme la primera posibilidad. Pero, estando también en la operación personas como Fernando Savater, que han dado una serie de bandazos espectaculares en lo que a la negociación con ETA se refiere y que han escrito auténticas canalladas contra la AVT, me temo lo peor: ante lo que estamos es, simplemente, ante una jugada más para arañar votos al PP. O, mejor dicho, para evitar que el PP se los arañe al PSOE. No sé si Rosa Díez está en la jugada o si es que algunos la están, simplemente, utilizando. Pero, a estas alturas, las intenciones personales me dan un poco igual: el infierno está empedrado de buenas intenciones.
Otra cosa muy distinta es que alguien como José Bono decidiera hacer una operación similar, o sumarse a la operación puesta en marcha por Rosa Díez. Entonces ya no estaríamos en una operación testimonial, sino ante una auténtica división del PSOE, porque Bono sí es capaz de arrastrar consigo a buena parte del electorado socialista. Por supuesto, esa supuesta división entre socialistas sería sólo pre.electoral, porque después de las elecciones una y otra alas del socialismo unirían sus diputados contra la derecha. Pero al menos conseguiríamos robar escaños al PSOE gracias a las características de la Ley D'Hont, que castigan la división del voto.
En fin, resumiendo: que, tal como está el patio, me parece que no estamos para mandangas como la de Rosa Díez. Si alguien no se ha dado cuenta a estas alturas de la operación de destrucción de la Nación que se puso en marcha el 11-M y no ha tomado la única decisión correcta, que es conseguir como sea que triunfe en las elecciones el único partido que está intentando evitar esa destrucción, pues que se lo haga mirar, qué quieren ustedes que les diga.
30 de Agosto de 2007 - 11:24:49 - Luis del Pino
Rosa Díez ha decidido contribuir a poner en marcha un nuevo partido en el ámbito de la izquierda socialista y constitucionalista. Mi opinión al respecto es que se trata, de nuevo, de una jugada más para intentar evitar un triunfo del PP en las siguientes elecciones. Trataré de explicar por qué.
En primer lugar, creo que el mensaje que Rosa Díez lanza con esa iniciativa del nuevo partido es inherentemente perverso: el Estado se está destruyendo, la Constitución está siendo violada, la Nación está en trance de desaparición y yo estoy enormemente consternada, preocupada y angustiada por todo ello.... pero como no puedo votar al PP, me dedico a fundar otro partido. Es decir, que aunque Rosa Díez perciba que algo enormemente grave para la Nación y para la democracia está sucediendo, no puede votar al único partido que se opone a semejantes dislates. Lo cual quiere decir que, a ojos de Rosa Díez, una victoria del PP es todavía menos deseable que todas esas cosas que dice que tanto le preocupan.
Lo que tendría que hacer Rosa Díez es pedir el voto para el partido que está defendiendo aquello en lo que ella cree y que para ella es tan importante. A menos, claro está, que para Rosa Díez los del PP sigan siendo más enemigos que los que están acabando con la Nación, violando la Constitución y destruyendo el Estado.
Por tanto, desde el punto de vista de los planteamientos ideológicos, me parece realmente indefendible la postura de doña Rosa.
¿Y desde el punto de vista táctico? ¿Acaso no es posible que Rosa Díez haga esta jugada para robar al PSOE los votos de esas personas que, aún estando descontentas con Zapatero, no darían nunca su voto al PP? Insisto en que lo que Rosa Díez tendría que hacer con respecto a estas personas es luchar contra el mensaje perverso del "No se puede votar al PP". Es decir, lo que Rosa Díez tendría que hacer con esos hipotéticos votantes es pedagogía, machacándoles con el mensaje de: "Es obligación de todos, socialistas o conservadores, votar en estos momentos a la derecha, porque lo que está en juego es la Nación, y ante eso no valen nada las diferencias ideológicas".
Pero vamos a conceder a Rosa Díez el beneficio de la duda. Vamos a suponer que es que está convencida de que hay muchos votantes descontentos del PSOE que, por mucho que ella se esforzara en hacer pedagogía, jamás votarían al PP. Analicemos lo que sucede en este caso.
¿Cuáles son esos potenciales votantes de Rosa Díez? Pues son personas que votaron al PSOE en las últimas elecciones y que comparten las preocupaciones de doña Rosa. Entre esas personas, podemos distinguir tres grupos diferenciados:
Los que ya habían decidido, dada la gravedad de la situación, votar al PP en las siguientes elecciones
Los que ya habían decidido, dada la gravedad de la situación, abstenerse, porque ya no quieren votar al PSOE pero nunca votarían al PP
Los que perciben la gravedad de la situación, pero iban a volver a votar al PSOE porque no había otra alternativa socialista
Esos son, y no otros, los votos que Rosa Díez puede recoger. Es decir, Rosa Dïez puede quitarle algunos votos al PSOE (los del grupo C) y movilizar a algunas personas que habían decidido no ir a votar (los del grupo B). Pero también puede quitarle votos al PP (los del grupo A). Esos votos que le quitaría al PP no son de personas que anteriormente votaron al PP, sino votos de personas que dieron su confianza al PSOE en 2004, pero que ya habían decidido apoyar al PP en vista del panorama.
El que el movimiento táctico iniciado por Rosa Díez sea beneficioso o no en términos electorales para quienes estamos dispuestos a luchar porque no destruyan la Constitución depende del tamaño absoluto y relativo de esos tres segmentos de votantes.
Carezco de datos de encuestas que permitan cuantificar esos tres segmentos, pero mi sensación personal es que el tamaño del segmento C (votantes del PSOE alarmados que, sin embargo, seguirían votando PSOE al no haber alternativas) no es muy grande. Dudo de que, a estas alturas, haya mucha gente que esté verdaderamente consternada por el proceso de destrucción del Estado y, sin embargo, siga planteándose votar a Zapatero. Creo, por tanto, que los dos grupos más numerosos son el A y el B.
De acuerdo con ello, cabe diferenciar dos escenarios diferentes, dependiendo de cuántos votos logre atraer doña Rosa:
1. Si la iniciativa de Rosa Díez se queda en una operación testimonial, que no llega a conseguir ningún escaño, el efecto que se conseguirá será nulo o perjudicial: el PSOE no va a perder ningún escaño porque se presente el nuevo partido, porque casi todos esos votos robados iban a ir, de todos modos, a la abstención o al PP. Por el contrario, el PP podría no absorber, como consecuencia de la presentación del partido de Rosa Díez, algunos votos cruciales para conseguir nuevos escaños.
2. Por el contrario, si el partido de Rosa Díez consigue algún diputado en alguna parte, entonces cabría pensar en que esos diputados se añadieran a los del PP para conformar una mayoría constitucionalista en el Parlamento. Pero la pregunta que surge aquí es: ¿Va a apoyar con sus diputados al PP una Rosa Díez que, de entrada, manifiesta su imposibilidad para apoyar al PP con su propio voto? ¿O, a la hora de elegir un nuevo presidente en el Parlamento, primarán sus convicciones socialistas sobre sus planteamientos constitucionalistas?
Ése es el quid de la cuestión. ¿La operación Rosa Díez es, verdaderamente, una operación para quitarle votos al PSOE, o en realidad es otra jugada más para evitar que el PP absorba esos votos que el PSOE está perdiendo?
Si detrás de la iniciativa sólo estuviera Rosa Díez, podría creerme la primera posibilidad. Pero, estando también en la operación personas como Fernando Savater, que han dado una serie de bandazos espectaculares en lo que a la negociación con ETA se refiere y que han escrito auténticas canalladas contra la AVT, me temo lo peor: ante lo que estamos es, simplemente, ante una jugada más para arañar votos al PP. O, mejor dicho, para evitar que el PP se los arañe al PSOE. No sé si Rosa Díez está en la jugada o si es que algunos la están, simplemente, utilizando. Pero, a estas alturas, las intenciones personales me dan un poco igual: el infierno está empedrado de buenas intenciones.
Otra cosa muy distinta es que alguien como José Bono decidiera hacer una operación similar, o sumarse a la operación puesta en marcha por Rosa Díez. Entonces ya no estaríamos en una operación testimonial, sino ante una auténtica división del PSOE, porque Bono sí es capaz de arrastrar consigo a buena parte del electorado socialista. Por supuesto, esa supuesta división entre socialistas sería sólo pre.electoral, porque después de las elecciones una y otra alas del socialismo unirían sus diputados contra la derecha. Pero al menos conseguiríamos robar escaños al PSOE gracias a las características de la Ley D'Hont, que castigan la división del voto.
En fin, resumiendo: que, tal como está el patio, me parece que no estamos para mandangas como la de Rosa Díez. Si alguien no se ha dado cuenta a estas alturas de la operación de destrucción de la Nación que se puso en marcha el 11-M y no ha tomado la única decisión correcta, que es conseguir como sea que triunfe en las elecciones el único partido que está intentando evitar esa destrucción, pues que se lo haga mirar, qué quieren ustedes que les diga.
Luis Hernandez Arroyo, El giro a la izquierda de los organismos internacionales
viernes 31 de agosto de 2007
FMI y OCDE
El giro a la izquierda de los organismos internacionales
Cierto es que estos gigantes, perdido hace décadas el papel para el que fueron creados, llevan años pidiendo a gritos un cierre compasivo, pero a nivel doctrinal mantenían una cierta dignidad.
Luis Hernández Arroyo
Los prestigiosos informes que emitían anualmente el Fondo Monetario Internacional y la OCDE han cambiado radicalmente en muy pocos años. Cierto es que estos gigantes, perdido hace décadas el papel para el que fueron creados, llevan años pidiendo a gritos un cierre compasivo, pero a nivel doctrinal mantenían una cierta dignidad. Grandes economistas de entonces, que conservan íntegro su prestigio todavía (Michael Mussa, Kenneth Rogoff o Raghuram Rajan, por ejemplo), han sido convenientemente sustituidos por otros. Aquellos eran clásicos en el sentido de que priorizaban lo que desde siempre ha sido el paradigma de la inmensa mayoría de los economistas: el crecimiento y la estabilidad.
Ahora las prioridades han cambiado y la preocupación en los últimos informes de ambos centros son la distribución no equitativa y su corrección, el calentamiento global y las medidas para frenarlo, los "negativos" efectos del avance tecnológico, las "secuelas" de la globalización, las bondades de un salario mínimo legal o de la educación pública, etc. Es decir, la negación de lo que antes se enseñaba en las facultades como el sine qua non de la economía. El lector no tiene más que comprobarlo por sí mismo, comparando un informe de, digamos, antes del 2000 y el más reciente. Se encontrará con un giro sorprendente hacia esas nuevas recetas, a la par que un gran retroceso en la claridad: la mentira necesita arroparse de mucha confusión. Téngase en cuenta la gran difusión en todos los ámbitos mundiales que tienen estos informes, que en muchos sitios son el ABC de la estrategia de los gobiernos locales, que así se ven autorizados, en razón de unos objetivos políticos, a intervenir aún más en sus economías. Pues, en definitiva, se trata de eso: menos economía y más política.
Esto es el signo, uno más, del abandono del paradigma surgido a finales de los 80, cuando se liberalizaron los mercados financieros y comenzó la ahora llamada globalización, tras el impulso que supusieron los exitosos gobiernos de Reagan y Thatcher y la caída del muro de Berlín. Por un momento se pensó ingenuamente que la libertad económica iba a extenderse sin restricciones a todos los rincones, y ciertamente donde llegó trajo la prosperidad: Corea, Taiwán, China, los países liberados del yugo soviético, etc., mostraron que la libertad económica era rentable. Por un extraño efecto boomerang, el prestigio debido a esa experiencia se volvió en contra. Ahora, pasamos a recomendarles desde las más altas instancias internacionales otros objetivos más "sociales", que viene a ser como decirles que ya han crecido bastante, y que deben dedicarse a distribuir, subvencionar, gastar y cargar impuestos.
Este sorprendente giro hacia unas recetas sesgadamente intervencionistas no tiene base académica alguna: no es un nuevo paradigma coherente que, erróneamente, diga que los fallos del mercado deban corregirse con intervención y gasto estatal, sino un esquema político antiliberal y favorable al aumento del sector público en todas las decisiones reservadas al ámbito privado, desde las tecnológicas a las educacionales. Un paso más hacia la proclamación del tutelaje del individuo por el Estado que ahora está en la onda de la moda.
Por cierto, por casualidad o por sintonía con esa moda, ya se oyen voces que piden la intervención de los poderes públicos para solucionar la crisis financiera. Ciertamente, estas voces serán tanto más fuertes cuanto más timoratos sean la FED y el BCE en asumir sus responsabilidades.
Si algo han demostrado los últimos años de fuerte crecimiento mundial es que esta nueva actitud lleva directamente al recorte de la libertad, al estancamiento mundial y a frenar el cierre del bache de los países pobres hacia los ricos. Más hambre en las zonas de hambruna, en definitiva.
FMI y OCDE
El giro a la izquierda de los organismos internacionales
Cierto es que estos gigantes, perdido hace décadas el papel para el que fueron creados, llevan años pidiendo a gritos un cierre compasivo, pero a nivel doctrinal mantenían una cierta dignidad.
Luis Hernández Arroyo
Los prestigiosos informes que emitían anualmente el Fondo Monetario Internacional y la OCDE han cambiado radicalmente en muy pocos años. Cierto es que estos gigantes, perdido hace décadas el papel para el que fueron creados, llevan años pidiendo a gritos un cierre compasivo, pero a nivel doctrinal mantenían una cierta dignidad. Grandes economistas de entonces, que conservan íntegro su prestigio todavía (Michael Mussa, Kenneth Rogoff o Raghuram Rajan, por ejemplo), han sido convenientemente sustituidos por otros. Aquellos eran clásicos en el sentido de que priorizaban lo que desde siempre ha sido el paradigma de la inmensa mayoría de los economistas: el crecimiento y la estabilidad.
Ahora las prioridades han cambiado y la preocupación en los últimos informes de ambos centros son la distribución no equitativa y su corrección, el calentamiento global y las medidas para frenarlo, los "negativos" efectos del avance tecnológico, las "secuelas" de la globalización, las bondades de un salario mínimo legal o de la educación pública, etc. Es decir, la negación de lo que antes se enseñaba en las facultades como el sine qua non de la economía. El lector no tiene más que comprobarlo por sí mismo, comparando un informe de, digamos, antes del 2000 y el más reciente. Se encontrará con un giro sorprendente hacia esas nuevas recetas, a la par que un gran retroceso en la claridad: la mentira necesita arroparse de mucha confusión. Téngase en cuenta la gran difusión en todos los ámbitos mundiales que tienen estos informes, que en muchos sitios son el ABC de la estrategia de los gobiernos locales, que así se ven autorizados, en razón de unos objetivos políticos, a intervenir aún más en sus economías. Pues, en definitiva, se trata de eso: menos economía y más política.
Esto es el signo, uno más, del abandono del paradigma surgido a finales de los 80, cuando se liberalizaron los mercados financieros y comenzó la ahora llamada globalización, tras el impulso que supusieron los exitosos gobiernos de Reagan y Thatcher y la caída del muro de Berlín. Por un momento se pensó ingenuamente que la libertad económica iba a extenderse sin restricciones a todos los rincones, y ciertamente donde llegó trajo la prosperidad: Corea, Taiwán, China, los países liberados del yugo soviético, etc., mostraron que la libertad económica era rentable. Por un extraño efecto boomerang, el prestigio debido a esa experiencia se volvió en contra. Ahora, pasamos a recomendarles desde las más altas instancias internacionales otros objetivos más "sociales", que viene a ser como decirles que ya han crecido bastante, y que deben dedicarse a distribuir, subvencionar, gastar y cargar impuestos.
Este sorprendente giro hacia unas recetas sesgadamente intervencionistas no tiene base académica alguna: no es un nuevo paradigma coherente que, erróneamente, diga que los fallos del mercado deban corregirse con intervención y gasto estatal, sino un esquema político antiliberal y favorable al aumento del sector público en todas las decisiones reservadas al ámbito privado, desde las tecnológicas a las educacionales. Un paso más hacia la proclamación del tutelaje del individuo por el Estado que ahora está en la onda de la moda.
Por cierto, por casualidad o por sintonía con esa moda, ya se oyen voces que piden la intervención de los poderes públicos para solucionar la crisis financiera. Ciertamente, estas voces serán tanto más fuertes cuanto más timoratos sean la FED y el BCE en asumir sus responsabilidades.
Si algo han demostrado los últimos años de fuerte crecimiento mundial es que esta nueva actitud lleva directamente al recorte de la libertad, al estancamiento mundial y a frenar el cierre del bache de los países pobres hacia los ricos. Más hambre en las zonas de hambruna, en definitiva.
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