martes, diciembre 02, 2008

Jose Javier Esparza, ¿Degeneracion? ¡Regeneracion!

¿Degeneración? ¡Regeneración!

1 de diciembre de 2008

Todavía hay esperanza. Que sí. Quizá no aquí. Pero sí dentro de usted, y de su pareja, y en el vecino, y… Verá usted: yo había pensado comenzar este diario con alguna aguda reflexión, algún pensamiento brillante, tal vez alguna sentencia desgarrada. Sin embargo, el oportuno comentario de un lector de Elmanifiesto.com me ha procurado un argumento mucho mejor: la vida misma, bajo la forma de un grupo quebequés que canta a la degeneración de nuestro tiempo y, lo que es más importante, anuncia en tono de fiesta el retorno de la regeneración. Pase y vea. ¡Qué envidia!

El grupo se llama Mes Aïeux, que quiere decir “mis antepasados”. El Québec, como usted sabe, es esa fracción del Canadá colonizada por franceses desde el siglo XVI, ocupada por los ingleses a mediados del XVIII y que desde entonces ha tratado de conservar viva su identidad francesa y católica. Esta canción, titulada Degeneración, es un poema a la decadencia moderna vista a través de un linaje familiar. La letra es muy impresionante, sobre todo por lo insólito. Traducida al castellano, dice así:

Tu tatarabuelo tuvo que desbrozar la tierra
Tu bisabuelo tuvo que trabajar la tierra
Después tu abuelo tuvo que rentabilizar la tierra
Y después tu padre la vendió para hacerse funcionario
Y ahora dime, colega, qué vas a hacer tú
Con tu pequeño apartamento demasiado caro y frío en invierno
Ahora te entran ganas de ser propietario
Y por la noche sueñas con tener tu propio pedacito de tierra.

Tu tatarabuela tuvo catorce hijos
Tu bisabuela tuvo casi otros tantos
Después tu abuela dijo que con tres ya era bastante
Y después tu madre no quiso tenerlos, tú fuiste un accidente
Y ahora tú, nena, cambias de pareja todo el tiempo
Cuando haces una gilipollez te salvas abortando
Pero hay mañanas en las que te despiertas llorando
Cuando por la noche has soñado con una gran mesa llena de niños.

Tu tatarabuelo vivió la gran miseria
Tu bisabuelo guardaba los céntimos
Y después tu abuelo, milagro, se hizo millonario
Tu padre, que lo heredó, lo invirtió todo en su jubilación
Y ahora tú, jovencito, debes el culo al Ministerio
No puedes tener ni un chavo en el banco
Y cuando te entran ganas de atracar a la cajera
Te calmas leyendo libros que hablan de la “simplicidad voluntaria”.

Tus tatarabuelos sabían hacer fiestas
Tus bisabuelos bailaban bien fuerte en las fiestas
Después tus abuelos conocieron la época yeyé
Tus padres, más “disco”, se conocieron en una discoteca
Y ahora tú, amigo, ¿qué haces tú por las noches?
Apaga la televisión, no es necesario seguir apoltronado
Por suerte en la vida hay ciertas cosas que se niegan a cambiar
Ponte tus mejores galas, que esta noche vamos a bailar.

El clip oficial de la canción tiene mucha miga: es una forma gráfica de expresar cómo en la sucesión de generaciones hemos ido perdiendo mucho, pero la esperanza sigue viva mientras mantengamos la memoria, porque es ésta, al cabo, la que permite a la vida florecer. Véalo aquí:


Un discurso de este tipo puede calificarse como ultraconservador, ¿no?: pro tierra, pro vida, contra la ciudad, contra el dinero, contra el aborto… ¡Qué asco! ¡Parece que lo haya escrito Esparza! Pues bien: lo más asombroso de este Dégéneration de Mes Aïeux es que se ha ido convirtiendo en un verdadero himno popular que las multitudes corean en los conciertos como expresión de sus sentimientos más profundos. El siguiente vídeo corresponde a una interpretación de esta canción en un concierto. Le ruego se fije en el público: los niños, incluso los que están en brazos de sus madres; las chicas, sobre todo cuando corean las estrofas contra el aborto… Y aguante el vídeo hasta el final, porque lo más hermoso es el ambiente de fiesta, una promesa de que se mantendrá viva la conciencia de la comunidad. Helo aquí:


Y ahora, ¿alguien sabe qué hay que hacer para exiliarse en el Québec?

P.D.: A los músicos españoles. ¿A qué no hay huevos para hacer nada parecido? ¿Hasta cuándo vais a seguir imitando a las caricaturas yanquis de macarras “latinos”? ¿Qué tenéis en la cabeza? O aun: ¿Todavía tenéis cabeza, o sólo os queda un agujero cercado de granitos de coca?

http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=2883

lunes, diciembre 01, 2008

Carrascal, Obama en el laberinto

Obama en el laberinto

JOSÉ MARÍA CARRASCAL

Lunes, 01-12-08
NO es fácil ser un político honesto en nuestros días. Deshonesto, sí. Con tergiversar la realidad y mentir a una ciudadanía cada vez más desconcertada, basta. Pero decir la verdad y enfrentarse a una realidad cada vez más sombría, es muy difícil. Obama lo está comprobando ya antes de ocupar la presidencia. Hoy dedicará su atención a la escena exterior, anunciando su equipo, con Hillary Clinton en la Secretaría de Estado, una vez aclaradas las cuentas de su marido, Robert Gates repitiendo en Defensa y un ex general de Marines como consejero para asuntos de seguridad. O sea, pocos experimentos, mucha madurez, muchas horas de vuelo y abundantes cicatrices en la piel.
Pero a Obama se le juzgará por la economía. Incluso si ganase todas las guerras en que está metido su país, cosa improbable -a lo más que puede aspirar es a no perderlas-, le serviría de poco de continuar la crisis que devora las entrañas de su tejido industrial y financiero. De ahí que el presidente electo dirigiese su primera atención a la economía, eligiendo un equipo de la misma talla y perfil: gente preparada, con experiencia y prestigio, capitaneada por Paul Volcker, toda una institución. Aunque eso precisamente siembra las primeras dudas sobre Obama. Sus colaboradores forman parte del establishment de Washington desde hace décadas. ¿Cómo se compaginan con el «cambio» que nos prometía? ¿Y cómo se entenderán entre ellos, pues se trata de personalidades fuertes, con criterios propios, que pueden no coincidir? La explicación que oigo encaja en teoría, luego en la práctica, ya veremos: la crisis actual es tan compleja que no tiene una sola solución, hay que atacarla por todos los flancos, con medidas conservadoras y liberales, con intervencionismo estatal e iniciativa privada, con libre mercado y mercado regulado, con frenos y estímulos. Sólo una sabia combinación de todo ello podrá detener la caída en picado de las economías mundiales y traer la recuperación.
Ésta, en efecto, no es una crisis cualquiera. Es una super-crisis, que requiere super-soluciones. Eligiendo un super-equipo, Obama demuestra, primero, que comprende la gravedad y complejidad de la situación. Segundo, que no tiene miedo a encerrarse con los mejores, sabiendo que, al final, tendrá que ser él quien tenga que decidir entre las diversas soluciones que le ofrezcan.
Un problema adicional es que, con dos presidentes, se corre el peligro de que lo que haga el saliente en el interregno lo deshaga el entrante nada más ocupar el poder. Aquí, la suerte ha venido en nuestra ayuda. Que Obama no haya tenido que derrotar a Bush para ocupar su puesto nos ahorra la animosidad que crean la lucha y la derrota. Bush le tiene al corriente de cuanto hace y un comité conjunto coordina la transición hasta el extremo de poder hablarse de co-gobierno. Eso facilita mucho las cosas. Pero no las soluciona. «Si es que tienen solución», oigo decir en voz baja a quienes tendrían que entender del asunto.

http://www.abc.es/20081201/opinion-firmas/obama-laberinto-20081201.html

F_P_A, Reforma del Codigo Penal, otra oportunidad perdida

lunes 1 de diciembre de 2008
CRÓNICA NEGRA
Reforma del Código Penal: otra oportunidad perdida
Por Francisco Pérez Abellán
Los españoles no nos distinguimos por conocer el Código Penal; ni, ya puestos, el resto de nuestra legislación. En las casas no hay siquiera un ejemplar del código de 1973, muchos menos del de 1995. A ver si los medios empujan para que el personal compre los modificados de última hora: podrán alucinar por un tubo con una lectura bien edificante.

El Consejo de Ministros aprobó la primera quincena de noviembre una nueva reforma del código llamado "de la democracia", en la que se insiste en que el objetivo es que no haya resquicios para la impunidad, con lo cual ya se admite que ha seguido habiéndolos.

Para algunos votantes del Gobierno, este parche consensuado hace el Código más duro, por la elevación de las penas. La vicepresidenta De la Vega y el ministro Bermejo lo presentaron poniendo el acento en las nuevas disciplinas para terroristas y delincuentes sexuales, así como en las insólitas medidas post-delictuales.

Lo primero que cabe destacar es que, aunque por parte del legislador se ha venido defendiendo que no es bueno legislar a golpe de titular, esta reforma ha estado especialmente motivada por acontecimientos que han conmocionado a la opinión pública, es decir, por los titulares más gruesos. O sea, que respiran de una manera pero actúan de otra.

Los acontecimientos han sido de los que hacen salir ronchas: la insolencia del terrorista De Juana queriendo vivir junto a sus víctimas –tal y como hace el etarra cristalero, Cándido Aspiazu–, las prescripciones que han librado de la cárcel a los Albertos, los asaltos a chalés que han revelado la existencia de asociaciones transitorias para delinquir, los delitos sexuales que acaban en asesinato, como el que tuvo por víctima a la pequeña Mari Luz... A consecuencia de todo ello, y de otros noticiones de amarga memoria, se decide "libertad vigilada para violadores y terroristas que puede ser de hasta 20 años", con medidas especiales como la exigencia de que el condenado esté localizable, no se acerque a sus víctimas ni viva en su entorno y sea objeto de seguimiento con dispositivos electrónicos.

Lo primero que viene a las mientes es que si hay algún individuo merecedor de hasta 20 años de "libertad vigilada" será porque lo han convertido en una especie de monstruo después de cumplir condena, con lo cual mejor dejarlo dentro de la cárcel y, en vez de imponer esta tontada con patas, establecer la condena perpetua revisable, que es más racional, barata y fácil de aplicar. El individuo está condenado, se revisa su situación y sólo sale si lo merece. Pero, corto y obcecado, el Gobierno acaba de inventar la "libertad vigilada perpetua", que debería ser inconstitucional, porque es como la de toda la vida pero con publicidad, a la vista de todo el mundo.

La segunda aportación también se las trae. Habla de que los delitos de terrorismo más graves –es decir, aquellos con resultado de muerte, lesiones graves o secuestros– no prescribirán. Bueno, y ya que estamos, ¿por qué si te secuestran, hieren o matan individuos no terroristas sí prescriben esos delitos? Cosas como éstas hacen pensar que quienes han preparado la reforma no son juristas de verdad, o no han terminado la carrera. ¿Es posible que se haya encargado el proyecto a becarios? ¿Habrá hecho las modificaciones el ministro Bermejo a solas con sus hombres de mayor confianza? ¿Lo habrá encargado a un think tank ajeno al ministerio? ¿Y dónde habrá encontrado mentes tan retorcidas?

En países con una tradición democrática mayor que la nuestra, y de indudable liberalismo cívico, los delitos de sangre no prescriben. Un asesino en serie no debería librarse de sus crímenes por el mero hecho de que pasen veinte años, que no son nada. Pues ahora que se ha tenido la oportunidad de mejorar, se permite que un chorizo te mate y no pague si consigue esconderse durante dos décadas.

En el capítulo de delitos contra la libertad sexual procede tipificar prácticas como la captación de menores para espectáculos porno o la utilización de los servicios de las prostitutas. En otro orden de cosas, se acepta que cargue contra la "asociación delictiva transitoria", es decir, que el mero hecho de conformar un grupo para delinquir sea considerado un delito. Tampoco parece fuera de lugar la persecución de la piratería, la de los barcos, con una pena de entre diez y quince años de prisión. Al tiempo, se prevé la persecución de la trata de seres humanos, con penas de entre cinco y ocho años.

La reforma se ocupa también de la corrupción entre particulares, y castiga a directivos y empleados que ofrezcan o acepten sobornos. Se elevan las penas por cohecho: un mínimo en tres años de prisión para los funcionarios que reciban o soliciten retribuciones o dádivas… Y sin que venga mucho a cuento se incluye una sorpresa: los delitos fiscales contra la Hacienda Pública ya no prescriben a los cinco años, sino a los diez. Entonces a algunos les entra un resquemor: ¡a ver si la auténtica reforma era esto!

Hay buenas intenciones, como cuando se anuncia que se perseguirá a las autoridades y funcionarios que silencien las infracciones urbanísticas, mientras que el toque de modernidad lo encontramos en los dominios de la informática: se castiga el borrado, dañado, deterioro, alteración, supresión o inutilización de datos o programas ajenos. En el mundo laboral, conviene destacar la penalización, con penas que van de los seis meses a los dos años de cárcel, del acoso psicológico.

Con todo, la impresión general es que se trata de otra oportunidad perdida: en vez de haber revisado correctamente el Código Penal, se lo ha parcheado, con elementos a veces extravagantes. Si no fuera por la Doctrina Parot, los peores delincuentes sólo cumplirían una media de entre quince y dieciséis años efectivos incluso con este nuevo apaño.

Aunque se legisla de improviso, a golpe de emoción, no es posible que las víctimas se emocionen, pero sí que se decepcionen.


FRANCISCO PÉREZ ABELLÁN, presentador del programa de LIBERTAD DIGITAL TV CASO ABIERTO.

http://findesemana.libertaddigital.com/reforma-del-codigo-penal-otra-oportunidad-perdida-1276235862.html

Cesar Alonso, ¿Que piensa Rajoy?

¿Qué piensa Rajoy?

CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS

Lunes, 01-12-08
El PP no sólo se ha roto formalmente como partido en Navarra y tiene tensiones internas fuertes en el País Vasco, Cataluña, Baleares y Madrid ... sino que carece de discurso político. Quiero decir que a la confusión que está teniendo en relación con los nacionalismos ha venido a añadirse ahora la que se desprende de la crisis abierta por el bloqueo del sistema financiero internacional y que está descubriendo la debilidad sobre la que estaba montada la coexistencia mundial. Quiero decir que lo que podíamos calificar como resistencia del PP a una clarificación ideológica ahora debemos tomarla como una forma de ser.
Afortunadamente se ha dejado de citar como precedente de la «crisis» mundial el famoso debate que tuvieron Pizarro y Solbes durante la campaña electoral. La gente que lo hacía ha caído al fin en la cuenta de que la crisis en la que estamos es tan compleja y profunda que, en efecto, hace pensar con Sarkozy en una refundación del sistema y puede llegar a desbordar intelectualmente a una señora tan capaz como Angela Merkel. Y ¿cuáles están siendo las reflexiones de nuestro líder de la oposición en una hora trascendental y ante un problema de tales dimensiones? No lo sabemos. Yo no sé lo que piensa Rajoy al respecto. No sé si cree como Reagan que «el problema sigue siendo el Estado» o prefiere cuarto y mitad.
En el Congreso Zapatero le invita a que se comprometa con medidas concretas en relación con la crisis. Mójese usted, le dice. Suba y recomiende la congelación salarial de los funcionarios, por ejemplo. Diga algo. Rajoy trata de zafarse. Espera que la crisis desgaste al Gobierno, que la sociedad se llegue a exasperar con la recesión, la estanflación, la paralización. Pretende ganar de perfil. Sin que el electorado llegue a saber qué opina siquiera sobre la crisis. En unos meses sabremos si, al margen de otras cuestiones, esa estrategia ha sido la adecuada desde el punto de vista electoral. Nos lo dirán los vascos y los gallegos.
Por cierto, ¿conoce alguien cuál es el discurso del PP en relación con la batalla que los socialistas están dando a la Iglesia católica?

http://www.abc.es/20081201/opinion-firmas/piensa-rajoy-20081201.html

Luis Margol, Sobrevolando el terror

lunes 1 de diciembre de 2008
CHUECADILLY CIRCUS
Sobrevolando el terror
Por Luis Margol
El 11-S le pilló en Los Ángeles. Dos días muerta de miedo sin salir de la habitación. Debía regresar a Europa en un avión marcado y temían que alguien los secuestrara. Ahora estará recién llegada a Bombay, de nuevo encerrada y con un guarda en la puerta, el uniforme de la línea aérea enrollado en el doble fondo de la maleta, el pasaporte sobre la mesilla. A los españoles no nos matan. Al menos eso dicen los del servicio secreto.

Ha escrito un mensaje de texto en el móvil, "Me han cogido", listo para ser enviado a su madre. Calcula que si algo ocurre aún tendrá tiempo de apretar send, así no se enterarán por la prensa. No es histeria, sino prevención. La que le faltó en Arabia Saudita cuando la policía la sorprendió haciendo lo que no debía. La que no tuvo antes de volar a Teherán, donde cogió una gripe que la dejó en cama tres días porque el médico se negó a ver a una mujer soltera y sin acompañantes autorizados (padre o hermano).

No le faltan razones para ser islamófoba, pero intenta no sentir rabia. Las torturas de los soldados americanos a los prisioneros iraquíes en la cárcel de Abu Ghraib no le hicieron mucha gracia, pero tampoco es que lo sintiera demasiado. Nadie es perfecto. Está en contra de la invasión de Irak porque varias veces sintió el terror en los rostros de los jóvenes soldados que llevaba a Kuwait, y también la euforia de los que regresaban.
Cuántos de los que iban habrán muerto, y cuántos de los que vuelven habrán perdido a sus amigos en aquellas tierras. Y todo por mí, para que pueda seguir haciendo mi vida como quiera. En el fondo nos representan a todos, o a casi todos.
Recuerda aquellos comentarios frívolos que alguna vez le oyó decir a alguna compañera:
Un secuestro corto no me vendría mal. Te dan unos día de vacaciones y te conviertes en un héroe, y en estos tiempos los secuestradores no matan a nadie. Ya no estamos en los 70.
Por alguna razón, siempre le toca lo mismo. Hace años se libró de milagro de una bomba en Tel Aviv. Salió a dar una vuelta y cuando regresó se encontró con que alguien había hecho estallar una bomba en la discoteca de al lado.
Y luego me preguntan por qué prefiero quedarme en la habitación. Para lo que hay que ver...
Una vez le enseñaron las imágenes de unas ejecuciones en un campo de fútbol. Había mujeres y niños... también entre el público.
Y luego dicen que no hay censura. ¿Por qué no lo dan en la televisión? Cualquiera puede ir, grabar y luego emitirlo todo.
No le gustan las películas de ciencia ficción ni de fantasía. De pequeña fue aficionada al terror. Quién le iba a decir que de mayor sentiría el mismo temor, la misma angustia, la misma impotencia que las protagonistas de aquellos terribles relatos. Tal vez fuera premonitorio.

Pero no todo ha sido así. También ha habido buenos momentos, como aquel día en el orfanato para niños con VIH en Kenia. La miraban como si se les hubiera aparecido la virgen María. Luego la directora le mostraba el libro con las fotos por si quería adoptar a alguno.
En muchos casos los anticuerpos desaparecen con el tiempo. No se sabe cuánto tiempo vivirán. La gente debería acogerlos, son muy buenos y lo aprecian todo.
También pudo hacer algo en Zimbabue. Cuando llegó tuvo que preguntar si el país había sufrido una guerra civil, porque nunca había visto una cosa así. Las tiendas cerradas, la gente caminando decenas de kilómetros todos los días por carreteras bien asfaltadas, bonitos edificios prácticamente vacíos, hoteles elegantes clausurados. En el suyo, la comida era buena. Le dijeron que era uno de los pocos lugares donde aún se podía probar la carne. Las empleadas le pedían compresas, cualquier cosa. Aligeró su maleta y sintió no haberse enterado antes. La próxima vez llevaría de todo.
– ¿Somos culpables? –preguntó vía sms.
– No, Mugabe y los suyos no pasan hambre –le respondió.
Hace tiempo un amigo le había contado que una de sus hijas trabajaba en la ONU para las naciones del Tercer Mundo. A veces no cobraba, lo hacía por ayudar. ¿A quién, a la familia del dictador?
Es que ya no se sabe si lo que haces está bien o mal, si mejoras las cosas o las empeoras. Pero tampoco te vas a quedar de brazos cruzados o volverte una cínica.
En definitiva, otro fin de semana en vela para su madre, indignada porque la empresa no ha cancelado el vuelo. Y encima llaman a su casa y le dicen que no pasa nada, que no hay motivo para preocuparse pero que hay que extremar las medidas de seguridad, y a continuación le dan una lista de instrucciones que ni a los soldados en Afganistán. No sabe si reír o llorar. Algo así no se le ocurre ni a Tom Sharpe en sus novelas de Wilt, esas historias tan raras que leía su hermano antes de que le diera por las novelas francesas truculentas. Una vez, viendo una obra de Oscar Wilde, escuchó a un personaje quejarse de la mala influencia que ejercían sobre los jóvenes ciertas historias llegadas de Francia. Supuso que serían las mismas que leían su amigo el raro y él.

Recordar, a veces es lo único que nos queda. Es mucho mejor que ver la tele porque el guión lo pone uno mismo, y además no hace falta llegar al final. Se puede dejar a medias y retomarlo en cualquier otro momento. Lo malo es que el comienzo es siempre mejor que el fin, y lo que queda suele ser aún peor.

Hace un par de meses estuvo viendo una tertulia muy divertida en un canal americano. Una chica muy simpática con apellido de aristócrata inglesa y acento pijo decía que los últimos 40 años habían sido estupendos. Hablaba de una revista llamada Mechanix Illustrated, una frikada sobre ciencia o algo así, en la que la gente escribía sobre ordenadores y robots. Contaba cómo la informática le había resuelto la vida. Por las noches, se ponía a escribir en la cama con la niña al lado.
Mientras mi hija se duerme, yo me gano unos cientos de dólares contándole a la gente lo mal que me caen los políticos.
El secreto es cocinar un montón de comida una vez a la semana y no preocuparse mucho del polvo de los muebles. También mencionó a los negros, los gays y los judíos, los cuales ya no tenían nada que temer, y decía que en la actualidad la gente podía hacer con su cuerpo lo que quisiera sin recibir castigos ni sufrir ostracismo social por ello. Siempre y cuando la explosión te pille lejos...


Enquire within: chuecadilly@yahoo.es

http://findesemana.libertaddigital.com/sobrevolando-el-terror-1276235860.html

Pablo Molina, Los progres, a punto de exiliarse por culpa de Garzon

lunes 1 de diciembre de 2008
CÓMO ESTÁ EL PATIO
Los progres, a punto de exiliarse por culpa de Garzón
Por Pablo Molina
Los intelectuales de izquierdas son algo más caprichosos que los niños de teta, así que toleran bastante mal que alguien les lleve la contraria. Si la fiscalía de la Audiencia Nacional y la familia de García Lorca les prohíben exhumar su cadáver, reaccionan como un bebé tragón cuando su mamá le retira el pezón de la boca, sólo que en lugar de berrear proponen irse al exilio, no sin antes declararse partidarios de la violación de monjas o de la quema de los libros de quienes no son de su cuerda.

La autora que peor ha escrito, escribe y escribirá en lengua castellana (según la crítica más solvente) se ha pedido Méjico como futura residencia. Las autoridades del Distrito Federal aún no han decretado el estado de alarma, pero la gente de la zona anda bastante preocupada con este posible desembarco de luchadores por la libertad y la democracia metidos a desenterradores, no sea que les dé por investigar la suerte de los más de cuatrocientos estudiantes asesinados en la Plaza de las Tres Culturas. Porque resulta, aunque nuestros progres a la violeta lo ignoren (están muy flojos en Historia… también), que la matanza fue ordenada por un gobierno, ay, de los progresistas, y no es cuestión de desenterrar viejos asuntos que ya habían quedado zanjados con el expediente habitual con que la izquierda latinoamericana encubre sus asesinatos: todo fue obra de la CIA.

Precisamente la rolliza intelectual que se levanta por las mañanas con ganas de fusilar a un buen puñado de comunicadores y a media tarde hace apología de la violación de monjas es una firme defensora de la libertad de expresión y, por supuesto, está en contra de la violencia de género, que para eso es muy progresista. Siempre y cuando, claro, los que se expresen libremente o sufran violencia de género sean ciudadanos progresistas, de lo contrario el drama sólo sirve para hacer un par de chistes grasientos, que ya no hacen gracia ni a los compañeros de ideas que aún preservan cierto grado de decencia.

Cuando una intelectuala progre especula zafiamente con los sentimientos de una monjita mientras es violada por un grupo de camaradas, precisamente la víspera del día mundial en contra de la violencia de género, no está ofendiendo a la memoria de una religiosa asesinada ni manchando de porquería el mensaje machacón del ministerio del ramo en torno a este asunto. Está simplemente ironizando sobre la docilidad y obediencia cristiana de las monjas en los años treinta del siglo pasado. Por cierto, sin haber entendido ni una puñetera palabra del texto de Sor Maravillas al cual hace referencia.

Pero la culpa de todo este furor revolucionario la tiene Garzón, por no haber seguido adelante con su revisión del franquismo, que tan satisfecha tenía a la parroquia progresista, cuyos representantes más eximios, casualmente, proceden de las más rancias familias identificadas con el régimen, gracias a lo cual pudieron hacer sus vástagos una buena carrera. Una vez confirmado que Franco, Yagüe, Carrero y Vicente Cebrián han fallecido, el famoso juez de la Audiencia Nacional dio el carpetazo, o sea la espantá, para sofoco de quienes desde la prensa y el arte estaban dispuestos a representar una Damnatio Memoriae a la romana, con desenterramiento de cadáveres y exposición pública de los esqueletos de los encausados y todo. Mala suerte. Otro siglo será.

Así pues, la mamá de Lulú y Malena –y suponemos que un nutrido grupo de representantes del progresismo en sus distintas versiones (cordón sanitario incluido)–, está especulando seriamente con la posibilidad de abandonar "este país" que tan poco agradece sus esfuerzos en la lucha por la libertad, la democracia y la dictadura de los Castro Brothers. Como son tan caprichosos, no les basta con tener un gobierno radical en las estupideces metapolíticas que sólo valoran los millonarios como ellos, ni que haya realizado una legislación absurda que sobrepasa por la siniestra los sueños más lisérgicos de la izquierda mundial. Lo quieren todo. Y si no, se marchan a otra parte.

Como se disponía a hacer el genial escritor Tom Wolfe con sus amigos de Hollywood cuando Bush renovó su mandato, sólo nos queda ir a despedirlos al aeropuerto el día señalado, el día en que varios centenares de intelectuales de izquierdas surquen los cielos del estado español con destino al exilio voluntario para no volver jamás, salvo a cobrar la subvención cinematográfica o recibir premios literarios. Les echaremos mucho de menos, aunque, para ser sinceros, estoy casi seguro de que los que nos quedemos aquí podremos superarlo.

http://findesemana.libertaddigital.com/los-progres-a-punto-de-exiliarse-por-culpa-de-garzon-1276235858.html

Guy Sorman, El fin de la pobreza masiva

lunses 1 de diciembre de 2008
LA ECONOMÍA NO MIENTE
El fin de la pobreza masiva
Por Guy Sorman
Sala i Martín pasó de Cataluña a Estados Unidos sin dificultades; los ojeadores de las universidades estadounidenses recorren el mundo para descubrir a los mejores estudiantes y hacerles ofertas irresistibles. ¿Por qué seguir siendo un universitario pobre en España cuando es posible alcanzar prosperidad y notoriedad en Estados Unidos?, se pregunta Sala i Martín.

Prácticamente la totalidad de los premios Nobel de economía y de otras disciplinas científicas recae en estadounidenses o en extranjeros instalados en Estados Unidos. Según Sala i Martín, en Estados Unidos las universidades impulsan a cada uno a llegar a ser el mejor; la perfección intelectual y la investigación obedecen a los mismos incentivos que cualquier otra actividad humana. En su opinión, si las universidades europeas están en decadencia es porque rechazan la selección y la competitividad.

Teoría de la convergencia

El renombre de Xavier Sala i Martín cobra impulso en 2005, con la publicación de un estudio sobre la reducción de la pobreza en el mundo. A partir del análisis de las estadísticas de ingreso nacional de 136 países (...), Sala i Martín demostró que la pobreza absoluta se hallaba en vías de regresión desde 1970 y denominó a ese fenómeno "convergencia general de los países". Adoptando el criterio de pobreza del Banco Mundial, es decir un dólar por día y persona (o el equivalente en poder de compra local de un dólar por día), se dividió por tres el número de pobres a lo largo de esos últimos 30 años: 428 millones de individuos salieron de la miseria. Ese bienestar económico es consecuencia de la mundialización mediante el comercio y la generalización de la economía de mercado; una y otra han metamorfoseado civilizaciones que nunca conocieron otra cosa que no fuera la indigencia. De ello Sala i Martín deduce que los países convergen y que todos se suman al modelo dominante, el de los países ricos de la OCDE.

¿Los pobres terminarán por alcanzar a los ricos? Es concebible, porque la imitación es más barata que la innovación; ese menor costo explica cómo los países pobres progresan más rápidamente que los ricos y se acercan a ellos. Pero, a medida que copiar se hace menos rentable, el crecimiento de los países pobres se desacelera y se ajusta al de los ricos. A largo plazo, es posible concluir que todas las economías en desarrollo progresarán al mismo ritmo que aquellos países que encabezan la innovación; los países menos desarrollados seguirán situándose detrás de los más desarrollados, excepto si consiguen convertirse a su vez en pioneros de la innovación.

Esas conclusiones de Sala i Martín contradicen las ideas aceptadas sobre el tema; no, los países pobres no se vuelven cada vez más pobres ni los ricos, cada vez más ricos. Los ricos siguen enriqueciéndose, pero los pobres son menos pobres y convergen hacia la posición de los ricos. A pesar de basarse en datos verificables, esta convergencia no es aceptada unánimemente por los economistas. Otros (en particular Lant Pritchett, en Harvard) se aferran a la divergencia.

¿Cómo se llega a conclusiones opuestas a partir de una misma realidad observable? La respuesta es la siguiente: modificando los criterios. En lugar de tomar en cuenta el ingreso nacional, como hizo Sala i Martín, Pritchett, quien por otra parte es hostil a la mundialización porque trivializa a las civilizaciones, denuncia la divergencia basándose en los ingresos declarados por las familias; las encuestas de opinión suelen revelar ingresos inferiores a los que registran las estadísticas contables. ¿Pero no es que en todos los regímenes la gente tiene interés en subvalorar sus ingresos declarados?

Otro asunto contencioso separa a los partidarios de la convergencia de quienes se decantan por la divergencia: ¿conviene o no incluir en el ingreso nacional los gastos públicos? Sala i Martín los incluye, considerando que la enseñanza o la sanidad pública son elementos de ingreso que mitigan la pobreza. Sus adversarios replican que los gastos públicos incluyen los gastos militares o suntuarios que no benefician en nada a los pobres. Según Sala i Martín, ése es un mal procedimiento, pues toda comparación en el tiempo y el espacio sólo es válida a partir de criterios constantes y comparables: desde 1960, no existe otro criterio que el producto interior bruto de los países. Antes no eran más que conjeturas; nadie sabía si el nivel de vida de los chinos en 1600 era superior o no al de los europeos. Pero, puesto que los datos contemporáneos son irrefutables, la convergencia es cierta.

(...)

Divergencia de África

La convergencia es general, pero no uniforme; es gracias a China y recientemente a la India que el número total de pobres disminuye masivamente. Pero en ambos casos se trata de una revolución; hace 30 años la pobreza era fundamentalmente un fenómeno asiático. En 1970, el 27% de los pobres vivía en el este y sur de Asia, mientras que en la actualidad la pobreza se ha convertido en un problema africano; el 68% de los pobres vive en África, frente al 19% de Asia. África se mantiene fuera de la convergencia, pero la convergencia fuera de África demuestra que es posible salir de la pobreza, siempre que se siga una política económica que funcione en lugar de una que no lo haga. Ya no hay interrogantes teóricos sobre el desarrollo, puesto que la vía correcta en lo sucesivo está señalada y es seguida por los pueblos más diversos. En opinión de Sala i Martín, la cuestión del desarrollo tampoco ha llegado a ser la del desarrollo en general, sino la de África en particular.

También es necesario admitir otro matiz en relación con la teoría de la convergencia: la convergencia verdadera entre los países no siempre se verifica en el interior de los mismos. En China, en Rusia y también en Estados Unidos (pero no en Brasil ni en Tailandia), la desigualdad entre ricos y pobres, en diversos grados, se acentúa; pero esas divergencias locales sobre un fondo de crecimiento generalizado no impiden la convergencia global. En otros términos, todos los individuos se enriquecen, pero más o menos rápidamente. En los países en los que la desigualdad se ahonda a pesar del crecimiento general, Sala i Martín no acusa a la mundialización, que es justa, sino a las políticas internas más o menos democráticas, al acceso desigual a la enseñanza o al saqueo de los recursos por los burócratas, como en Rusia o China. Cree que sería lamentable que imperfecciones locales hiciesen dudar de un modelo global que sigue siendo esencialmente progresista.

(...)

Del crecimiento a la felicidad

Sala i Martín sostiene que son pocos los destinos personales que no están dictados en mayor o menor medida por la prosperidad económica. No se sabe medir la felicidad, lo cual no impide que los elementos que contribuyen a la misma estén condicionados por el ingreso disponible.

¿Esto es verificable? En la Universidad Erasmus de Rotterdam, en Holanda, Ruut Veenhoven creó una base de datos que clasifica la "felicidad nacional bruta" de 95 países. Contrariamente al Producto Interior Bruto, esta noción no es objetiva, sino que se basa en encuestas de opinión. Los resultados no constituyen ninguna sorpresa: los países que en promedio se declaran más felices son los más ricos, aquellos donde la economía es competitiva y la sociedad es democrática y bien gobernada. Organismos internacionales en los que el afecto por la economía de mercado está poco extendido –la ONU en particular– han inventado otros criterios no económicos para medir el progreso de los países; el más aceptado es el índice del desarrollo humano del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo). Este índice toma en cuenta la educación y la esperanza de vida. Nueva ausencia de sorpresa: la clasificación obtenida no difiere de la que se logra mediante el PIB. Éste condiciona la esperanza de vida y la educación; si la economía no hace la felicidad, contribuye a ella.

Sala i Martín considera que la mayoría de los problemas llamados sociales terminan por desaparecer con el desarrollo. Analicemos dos ejemplos clásicos: el medio ambiente y la democracia. Se ha comprobado que, en la fase inicial del desarrollo, se maltrata a la naturaleza. Pero, a partir de 5.000 dólares por habitante (el nivel actual de Tailandia o de Malasia), la productividad toma el relevo y el crecimiento intensivo destruye menos recursos naturales. Del mismo modo, los países ricos tienden a volverse democráticos y a seguir siéndolo, mientras que los países pobres raras veces lo son o siguen siéndolo. ¿Existe una correlación entre democracia e ingreso? Se está de acuerdo en pensar que la economía de mercado suscita a la vez crecimiento, desarrollo de una sociedad civil e instauración de instituciones; la democracia logra que todo esto suceda casi naturalmente. Sala i Martín no lo explica, sino que lo constata; es un hecho y eso le basta. También constata que mundialización y crecimiento avanzan a la par; allí donde no hay mundialización, intercambios y capitales, como en el África subsahariana, no hay crecimiento. Es otro hecho probado. Según Sala i Martín, que dedica mucho tiempo a esta cuestión, no vale la pena interrogarse sobre la relación entre la mundialización y el desarrollo cuando la constatación es evidente.

(...)

África, víctima de la caridad

¿África es responsable de sus propios males? ¿O los africanos son víctimas de los demás? Sala i Martín se plantea estos dos interrogantes. Es innegable que en el origen de la pobreza existen responsabilidades locales: las guerras, el tribalismo y el saqueo de los recursos naturales son obra de los dirigentes africanos. Analicemos el caso de Nigeria, un buen ejemplo de país con abundancia de recursos, saqueado por sus dirigentes. Desde 1965 hasta 2000 el ingreso por habitante en Nigeria no ha crecido, mientras que el país ha acumulado 350.000 millones de dólares de ingresos petroleros. Esos ingresos fueron acaparados por el 2% de la población, que no tiene ningún interés en que se instaure un modelo económico más equitativo. Desde hace 30 años, los Estados africanos, con la única excepción de Botswana, han declarado la guerra a sus vecinos o a sus propios pueblos.

¿África víctima? África es también víctima, aunque no se trata sólo de eso. Sala i Martín culpa al proteccionismo europeo. Califica de "obscenas" las subvenciones agrícolas en Europa, Japón y Estados Unidos; esas subvenciones no sólo bloquean el comercio, sino que disuaden a los africanos de ser emprendedores. Pero, entre todos los errores cometidos por los africanos o los occidentales, el más desastroso sería el rechazo a percibir a los africanos como emprendedores potenciales.

Según Sala i Martín, los occidentales, en su afán por producir todo ellos mismos, no dejan ningún espacio a las empresas africanas. Con la ayuda lavamos nuestros pecados históricos, pero confinamos a los africanos a depender de ella. Y añade que la ayuda es necesariamente ineficaz porque obedece a una lógica inversa a la de la economía de mercado; en el mercado, el productor procura satisfacer a un consumidor, mientras que con la ayuda se trata de satisfacer al donante. ¿El objetivo inconfesable de la ayuda no sería hacer felices a la ONU, al Banco Mundial y a los mecenas?

En África las mejores intenciones conducen a los peores resultados. Analicemos el comercio justo, que en Europa goza de una excelente reputación; en nombre de la cooperación, ciertas organizaciones humanitarias o empresas occidentales adquieren productos africanos a cotizaciones superiores a las del mercado. ¿Cuál es el resultado constatado? Los productores africanos descubren la ganga y se precipitan hacia lo que el Norte busca; las consecuencias son sobreproducción, acumulación de stocks y hundimiento de los precios. Al final, el productor se arruina. Sala i Martín sostiene que la única ayuda legítima consiste en aportar soluciones médicas para erradicar la tuberculosis, la malaria y el SIDA, algo que los africanos no pueden lograr por su cuenta.

Sala i Martín lamenta que en África no se escuche a los economistas. O que no se escuche a los buenos economistas. Le irrita la repercusión que tiene en el público su colega de Columbia, Jeffrey Sachs, en campaña permanente para recaudar fondos destinados a África con el apoyo del cantante Bono. El argumento popularizado por Sachs en su libro El fin de la pobreza es que si la ayuda no contribuye al desarrollo es porque resulta insuficiente; si Estados Unidos aceptase cuadruplicar su ayuda y Europa duplicar la suya, África despegaría. Para dar prueba de ello, Sachs y sus seguidores financian pueblos modelo en África, que según denuncia Sala i Martín no son más que pueblos Potemkin, pero con sol. Sachs es recibido como una celebridad por los jefes de Estado africanos y los directivos de las grandes instituciones de ayuda occidental.

¿Buscaría la popularidad más que la verdad? Sala i Martín no se atreve a considerar esa posibilidad. Ingenuidad fingida: Columbia reclutó a Jeffrey Sachs tanto por su carisma como por la calidad de sus investigaciones. En la competencia a la que se entregan para atraer profesores, estudiantes y financiación, las universidades saben dosificar sus fichajes; además de investigadores rigurosos, fichan a otros que mantienen la atención de los medios de comunicación.

A la larga, Sala i Martín deposita sus esperanzas en los chinos. ¿En los chinos? Desde que las empresas chinas desembarcaron en África, los occidentales piensan que van a saquear las materias primas del continente. En lo inmediato, las cotizaciones aumentan, pero ese suplemento de recursos pocas veces beneficia a los pueblos. Sin embargo, la intervención china presenta otras características que podrían desencadenar un desarrollo más auténtico; los chinos se instalan como emprendedores, reclutan mano de obra local y producen en el lugar, a costos más bajos que en China. ¿Será el esbozo de una industrialización de África?

En los países pobres es frecuente que el espíritu de empresa proceda de minorías sin vinculación con las tradiciones y presiones locales. ¿Los chinos en África llegarán a ser el equivalente de lo que fueron los protestantes en Europa, los griegos en Turquía y los libaneses en Brasil? Mientras tanto, Sala i Martín reconoce una gran virtud a los chinos: sin mala conciencia, dirigen a África una mirada objetiva, identifican el mercado y los trabajadores, y razonan en términos de empresa y no de ayuda. Y eso es lo que necesitan los africanos; África convergerá si sigue el camino del crecimiento mediante la industrialización.

(...)

¿No es la hipocresía lo que impide la convergencia de África? Todos admiten que en las culturas africanas nada se opone al desarrollo; todos saben que la ayuda nunca podrá convertirse en el sustituto del desarrollo. Pero la cuestión de la industrialización de África no es prioritaria en los debates internacionales, aunque nada puede reemplazar a esa industrialización como motor del crecimiento. Junto con Sala i Martín, ¿habrá que contar con los chinos para la industrialización de África? El proyecto parece teórico, pero recordemos que hace 50 años nadie consideraba que los dragones de Asia, con Corea a la cabeza, llegarían a ser sociedades industriales.


NOTA: Este texto es un extracto del capítulo 9 de LA ECONOMÍA NO MIENTE, el más reciente libro de GUY SORMAN, que acaba de publicar la editorial Gota a Gota.

http://findesemana.libertaddigital.com/el-fin-de-la-pobreza-masiva-1276235856.html

Santiago Abascal y Gustavo Bueno, En defensa de España

lunes 1 de diciembre de 2008
NOVEDAD EDITORIAL
En defensa de España
Por Santiago Abascal y Gustavo Bueno
En el presente España, como nación soberana, está amenazada desde diversos frentes. En efecto, hacia ella dirigen sus acciones determinados grupos políticos (o parapolíticos) cuyo propósito es el de causar daño a España (en su singularidad política) con el fin último de acabar con su existencia (globalmente considerada).

(...) la amenaza realizada por esos grupos no se dirige (o no sólo) contra aspectos institucionales, desarrollados en el seno de la nación española (contra el rey o la monarquía, contra el gobierno, contra los empresarios, contra el ejército o la policía, contra la fiesta nacional, etc.), sino que las amenazas se dirigen contra España, contra su existencia como nación política y en tanto que tal (así, por ejemplo, la "fiesta nacional" es atacada muchas veces, no por lo que tiene de espectáculo cruel, sino por lo que tiene de nacional; incluso diríamos que es atacada al contemplar en ella el alineamiento perfecto entre la crueldad y lo español). España, para estos grupos, representa en fin un mal con el que hay que acabar, siendo así que tales grupos manifiestan explícitamente su animadversión contra la esencia de España, sea como fuere que la definan, y anuncian de múltiples maneras su pretensión de acabar con su existencia.

Amenazas formales y amenazas materiales

Por eso, hay que distinguir entre las amenazas que recaen sobre España por lo que ésta representa en los programas de esos grupos –hablaríamos así de amenazas formales– de aquellas otras amenazas –digamos materiales– que le puedan sobrevenir (...) como sociedad política o antropológica en general (...) Por ejemplo, no es lo mismo la amenaza que pueda representar para España el calentamiento global que la amenaza que representa el yihadismo (por más que José Luis Rodríguez Zapatero haya alguna vez sugerido, sin tener en cuenta esta distinción, que aquella amenaza es más grave que ésta porque produce más víctimas anuales). Mientras que la amenaza del calentamiento global no está dirigida contra España por lo que ésta singularmente representa (de hecho ni siquiera se puede hablar de amenaza en sentido propio, sino más bien análogo, pues la naturaleza no es un sujeto que profiera propósito de amenaza alguno), sí se dirige explícitamente como amenaza contra España el yihadismo: grupos yihadistas han anunciado, en reiteradas ocasiones, dirigir sus acciones contra España con el propósito de acabar con su existencia al representar ésta la "tragedia de al-Andalus". Igualmente, la gripe aviar o la enfermedad de las vacas locas pueden representar una amenaza para España, pero serían amenazas materiales, distintas de la que representaría la amenaza de un ataque con ántrax por parte de un grupo terrorista.

Amenazar la esencia de España (o de algún atributo suyo) no tiene por qué suponer amenazar su existencia

(...) entre las amenazas dirigidas contra España hay que distinguir entre aquellas que van dirigidas contra su esencia de aquellas que van dirigidas contra su existencia, pues dirigir amenazas contra la esencia de España, según ésta se conciba, no tiene por qué suponer amenazar su existencia. Así, por ejemplo, se puede amenazar a España, desde el comunismo, por ser (esencialmente) un país capitalista (un "estado burgués"), pero ello no implica amenazar su existencia; al contrario, se pretende, desde esa amenaza, salvar la existencia de España por entender que el capitalismo terminaría por arruinar su existencia. La amenaza iría dirigida contra el capitalismo en España, pero no contra España en sí, cuya unidad se trataría de salvaguardar para convertirla, vía revolucionaria ("dictadura del proletariado"), en un "estado socialista" (otra cosa es que lo que termine siendo ruinoso sea el comunismo).

Distinto sería el sentido de las amenazas si éstas vinieran dirigidas desde el anarquismo, pues éstas estarían motivadas por la esencia estatal de España (por ser España un estado, entre otros), y por tanto aquí sí amenazar su esencia supondría también amenazar su existencia como sociedad política (y es que amenazar a España en tanto que sociedad política es amenazarla formalmente en su existencia).

La amenaza contra España también supone la amenaza contra sus partes, pero no al revés

En ese sentido, las amenazas dirigidas contra la existencia de España se dirigen también contra sus partes (es imposible amenazar al todo sin amenazar a sus partes regionales, municipales, personales, etc.), lo cual no quiere decir que por amenazar a las partes ello suponga amenazar también a España. Es más, a veces las amenazas que se pueden dirigir contra las partes buscan, precisamente, el bien –y no el mal– del todo, en este caso, de España. Por ejemplo, a veces las amenazas dirigidas contra un gobierno buscan el bien de la nación y no su ruina (¡Abajo el gobierno, viva la Nación; "¡Para que viva la Nación, debe morir Luis XVI!", que dijo Robespierre). Sin embargo, si se amenaza a un gobierno o al rey o a cualquier otro ciudadano porque representa a la nación, entonces la amenaza involucra a todas las partes de la nación, y no sólo al gobierno o al rey (aunque sólo sea éste el que éste explícitamente amenazado). Durante el franquismo la lucha antifranquista mantuvo cierta ambigüedad mientras el régimen permanecía (ambigüedad que se aclaró durante la transición), porque mientras que parte del antifranquismo procuraba el bien de España con el intento de liquidación del régimen, otra parte, confundiendo al régimen franquista con España (y, en ese sentido, tragándose la propia propaganda franquista), procuraba terminar con España atacando al régimen franquista (el magnicidio etarra contra Carrero Blanco en 1973, del que muchos se alegraron neciamente, iba, naturalmente, en esta dirección).

Del mismo modo, las amenazas dirigidas recientemente contra el Rey, por parte del republicanismo catalanista, buscan terminar con la existencia de España, y no sólo contra la monarquía en España.

(...)

España, amenazada formal y explícitamente en su existencia

(...) si acaso es discutible que España esté en peligro, lo que no se puede discutir de ningún modo es que España está formalmente amenazada en su soberanía por determinados grupos políticos y parapolíticos. Y es que mientras que estar en peligro es un concepto relativo (dependiente de la diferencia de potencial entre los grupos), el concepto de amenaza es absoluto (independiente de esa relación de potencial), pues la amenaza ya está presente (no ya tanto su solvencia) en cuento que es declarada por el grupo que amenaza (y ello al margen de que el grupo amenazado crea estarlo o no). (...)

El secesionismo, amenaza formal y explícita

Sin duda España está amenazada en su existencia por grupos secesionistas.

Todo grupo (partido, sindicato, etc.) nacionalista fraccionario, desde el Partido Nacionalista Vasco hasta Andecha Astur, defiende la idea de la disolución de España (la propia negación de su existencia es ya, de hecho, una amenaza para la misma), en cuanto que defienden la constitución nacional de lo que no son sino partes de la Nación español. Una nación, la española, cuya existencia, desde tales grupos, o es negada sin más, o es concebida como una superestructura política imperial residual con la que definitivamente hay que acabar.

Así, estos grupos, si bien no amenazan directamente la soberanía española (y es que ni siquiera la reconocen como existente), sí representan una amenaza indirecta (no por ello menos grave, quizá más), al buscar, y a ello dirigen su actividad política, que una parte de la nación española pase a ser reconocida como un todo nacional, lo que directamente implicaría, si este fin se consuma, la fragmentación y ruina de la nación española. El solo no-reconocimiento de la soberanía nacional española (...) pone ya en marcha tales fines, promovidos en el seno de dichos grupos.

La mera existencia de estos grupos, en definitiva, representa ya una amenaza formal para la nación española.


NOTA: Este texto es un extracto editado del libro de SANTIAGO ABASCAL y GUSTAVO BUENO EN DEFENSA DE ESPAÑA. RAZONES PARA EL PATRIOTISMO ESPAÑOL, que acaba de publicar la editorial Encuentro.

http://findesemana.libertaddigital.com/en-defensa-de-espana-1276235854.html

Manuel de Prada, Los perros y la fe

Los perros y la fe

JUAN MANUEL DE PRADA

Lunes, 01-12-08
HAN sido muchas las veces en que la fe ha sido arrojada a los perros; y, cuando ya parecía que los perros la iban a devorar, han sido los perros los que perecieron. En las deslumbrantes páginas que rematan El hombre eterno, Chesterton computa hasta cinco ocasiones (pero fueron muchas más) en que la Historia parecía que iba a presenciar el fin de cristianismo; y otras tantas en que el cristianismo volvía a alzarse de sus ruinas, mientras sus enemigos se extinguían en la noche de los tiempos. Cuando el nominalismo crece triunfante sobre los escombros de la Edad Media, aparece Tomás de Aquino en la silla de Aristóteles; cuando el Islam galopa a rienda suelta, gritan como un trueno miles de jóvenes exultantes, hijos espirituales de Francisco de Asís, que elevan al cielo un bosque de flechas; cuando el paganismo renacentista se infiltra en las mismas estructuras de la Iglesia y desemboca en la disgregación de la Reforma, surge el aguerrido Ignacio de Loyola. Y así sucesivamente en todos los crepúsculos de la Historia, una y otra vez, hasta llegar a nuestros días: cuando ya parece que la fe está a punto de sucumbir, cuando ya los hombres que la profesan parecen cansados y claudicantes, surge un movimiento que les devuelve el ímpetu; y siempre se demuestra que, cuanto más irremediable parece la claudicación, más pujante es el resurgimiento.
Y es que, como concluye Chesterton, la fe cuenta con un Dios que sabe cómo salir del sepulcro. Todas las épocas han tratado de emborrachar a sus hijos con vinos rebajados, con vinos agriados, con vinos que esconden un veneno o un somnífero; y, en todas las épocas ha terminado brotando, como una potente catarata carmesí, la fuerza nutritiva del vino original. Y los hombres que se habían resignado a emborracharse con vinos adulterados, tras probar ese vino original, han vuelto a pronunciar aquellas palabras de gratitud que pronunciaron los invitados a las bodas de Caná: «Tú has guardado el buen vino para el final». El vino adulterado de nuestra época se llama laicismo; y como todos los vinos aguachirles o ponzoñosos que se le han ofrecido a la Humanidad desde que el mundo es mundo, le dice al hombre que Dios no existe, le dice al hombre que él mismo es Dios, le promete la liberación de todas las ataduras, el Paraíso en la Tierra y un porvenir plagado de bienaventuranzas; y el hombre, engolosinado, bebe de ese vino hasta quedarse ahíto, para luego descubrir que todas esas promesas se resumen en una resaca sobresaltada de bascas y mareos.
Entonces, el hombre borracho de ese vino adulterado, mientras se deja arrastrar plácidamente por la corriente de su tiempo, mira en su derredor y descubre a lo lejos un barco frágil, zarandeado por el oleaje, que sin embargo se obstina en navegar a contracorriente. Y entonces reflexiona: «Yo tal vez esté muerto; y, puesto que nado a favor de la corriente, ni siquiera me habría dado cuenta. Pero para navegar como lo hace ese barco frágil hace falta estar vivo, porque sólo lo que está vivo puede navegar a contracorriente». Y, mientras el hombre ve pasar a su lado, arrastrados por la corriente, a todos los sofistas y demagogos que lo aturdieron con sus promesas, decide subir a ese barco al que una fuerza sobrenatural impulsa en sentido contrario. Y, subido a ese barco, vuelve a sentirse vivo.
La Iglesia es ese barco frágil que navega a contracorriente. La singladura que promete es áspera y fatigosa, a diferencia del plácido abandono que augura dejarse arrastrar por la corriente. En su sufriente itinerario, ese barco es asaltado por piratas, desgarrado por luchas intestinas, acechado por bajíos y arrecifes, zarandeado por mil tempestades, pero el timonel que lo guía jamás desvía el rumbo. Y, cuando ya parece sucumbir a las Escilas y Caribdis que le lanzan mil dentelladas, vuelve a resurgir, dejando atrás a la jauría. A veces llegan hasta la prensa ecos de ese combate sempiterno: mientras el laicismo se afana en retirar los crucifijos de las paredes, 268.000 españoles más que el año pasado han decidido colaborar a través de la declaración del impuesto sobre la renta en esa singladura a contracorriente. Son 268.000 españoles más deseosos de sentirse vivos, hartos del vino adulterado que les sirven en la taberna del laicismo. Y su número no hará sino crecer.
www.juanmanueldeprada.com

http://www.abc.es/20081201/opinion-firmas/perros-20081201.html

Felix Arbolí, A mi madre, en los dias que me recuerda su muerte

lunes 1 de diciembre de 2008
A mi madre, en los días que me recuerdan su muerte

Félix Arbolí

H OY me gustaría tener la bondad, la sencillez y las virtudes de mi madre para rezar con el fervor y la fe que lo hacía ella a ese Dios que llena de amor contemplaba con los ojos internos de su corazón y hoy quieren eliminar los de siempre hasta de nuestras escuelas. Me agradaría poder ver de nuevo la serenidad de su gesto cuando en aquellos inolvidables atardeceres de lluvia, vientos o tormentas nos tenía a todos recogidos en casa, porque aún vivíamos y estábamos juntos todos los hermanos. Verla sentada sobre esa gastada y cómoda butaca, uno de sus sitios preferidos, mientras rezaba lentamente el obligado rosario que había prometido de por vida, por no sé que ocultas razones o favores y que hoy resulta una costumbre anacrónica y poco practicada. De admirar su arte y elegancia frente al piano deleitándonos a todos con esa música sacada de las partituras, pues había estudiado toda la carrera, en unas veladas familiares inolvidables. De su sonrisa alegre y sincera, como la de los que no esconden rencores en su interior, que aunque no fueron muy pródigas, esa es la verdad, han merecido la delicia de un inolvidable recuerdo.

Echo de menos sus imágenes y rezos, ocupando espacios y hablando con el corazón en esas horas de inactividad y recogimiento cuando descansaba de las interminables faenas caseras realizadas durante todo el día y a veces parte de la noche. Noto la frialdad de su ausencia por la falta de ese calor espiritual que irradiaba por la fuerza de su fe en ese Dios a quien tanto amó y veneró. Sé que si hay algo bueno en mí, si conservo aún un residuo espiritual recorriéndome los sentimientos, se lo debo sin la menor duda a esa mujer admirable que Dios puso en mi camino para que a pesar de mis flaquezas no todo fuera una farsa en mi vida.

Siento hoy que no llorara amargamente, de manera desconsolada, cuando comenzó esa eternidad y desapareció bajo la tierra en ese cerrado ataúd, en la mañana invernal de estas fechas, sabiendo que se iba para siempre de mi vida. Y siento que ese beso que entonces quise darle se perdiera en el aire, porque no tuve el valor suficiente de habérselo dado cuando aún se hallaba presente, por ese rechazo instintivo que jamás he logrado vencer en estos trances.

Entonces, en la serenidad de mi dolor, superados los primeros días de su ausencia, le dediqué unos sencillos versos que me salieron fáciles porque no tuve que pensarlos, sólo sentirlos. .



“La soledad y el misterio,
se han dado cita a tu muerte,
me impresiona el cementerio
saber que estás y no verte.

Leer tu nombre querido
sobre una tumba grabado,
recordando que te has ido,
dando fe de que has estado.

Sentir que el beso ofrecido
buscándote se ha quedado,
. el mármol lo ha recibido,
el viento se lo ha llevado.

Tenerte cerca y lejana
soñarte alegre y dichosa,
sentir la esperanza vana
que no estás bajo esa losa.

Memoria que no perdona
y que con fuerza se aferra
a recodar la persona
cuando ya no es de esta tierra.

Ausencia que me atormenta,
ansias de verte y besarte
de recordarte contenta
por algo que pude darte.

De sufrir por mis errores
que tanto daño te hicieron,
y no sentir tus fervores
que dulce muerte te dieron.

Y el ver tu brazo elevarse
con fatiga y emoción,
sin que pudiera acabarse
tu postrera bendición.

Haberte dejado ir
sin apretar nuestras manos
para jurarte vivir
siempre unidos los hermanos.

No haber tenido el valor
de abrazarte fuertemente
para aliviar con mi amor
la soledad de tu muerte.

Vencer absurdos temores
que el cementerio me causa
y llenar de llanto y flores
el lugar donde descasa.

Venerando emocionado
el cuerpo donde he nacido,
al amor más abnegado,
y al ser que más me ha querido.

Perdonen este pequeño pero sincero homenaje a mi madre. Entre los cerca de quinientos artículos ya publicados en la página, ninguno se lo había dedicado a ella. Se lo merece de verdad.

http://www.vistazoalaprensa.com/contraportada.asp?Id=1850