AGLI
Miércoles 28 Septiembre 2011
De dónde recorta el nacionalismo
EDITORIAL Libertad Digital 28 Septiembre 2011
Pocos medios de comunicación han insistido tanto y desde hace tanto tiempo como Libertad Digital en la necesidad que tienen las comunidades autónomas de
acometer una drástica reducción del gasto público para contribuir a la recuperación económica. El caso de la Generalidad de Cataluña es especialmente
significativo, por cuanto el déficit y el endeudamiento público de esta comunidad es, tanto en términos absolutos como relativos, uno de los más altos de
España.
Ahora bien, no todos los recortes, aunque tengan la misma cuantía, nos merecen una misma valoración. Los ajustes que está llevando a cabo el gobierno de
Artur Mas no son sólo clamorosamente insuficientes sino que se caracterizan por ir dirigidos contra el bienestar ciudadano al tiempo que dejan intacto el
despilfarro destinado a meras cuestiones identitarias.
Buen ejemplo de ello lo constituye el anuncio de que la Consejería de Bienestar y Familia dejará de enviar su aportación mensual correspondiente a septiembre
y octubre a las residencias de ancianos y centros de discapacitados concertados. El anuncio ha coincidido con la noticia según la cual la Generalidad ha
destinado más de un millón de euros para doblar 25 películas en catalán. Para ancianos y discapacitados no hay "liquidez", pero sí la hay para combatir esa
"anomalía" que, para el nacionalismo, constituye el hecho de que los catalanes prefieran ver el cine doblado en castellano en lugar de hacerlo en catalán.
Otro tanto podríamos decir del derroche –cifrado en miles de millones- que también, y muy especialmente en Cataluña, constituye la existencia de las
televisiones autonómicas, cuyos déficit y endeudamiento constituyen una autentica vergüenza y un saqueo al contribuyente.
Podríamos seguir con el despilfarro que suponen otras áreas de la liberticida política lingüística que padecen los catalanes, como el derroche que
constituyen las "embajadas" de Cataluña en el extranjero, que sólo sirven para satisfacer los delirios identitarios del nacionalismo y como medio de
colocación de parientes y amigos.
Capítulo aparte merecerían las empresas públicas dependientes de la Generalidad, cuya deuda ronda los 10.000 millones de euros, prácticamente la mitad de la
deuda total de las empresas pertenecientes a las otras 17 comunidades autónomas.
En realidad, necesitaríamos muchos editoriales para mostrar los muchos gastos superfluos de donde se puede recortar mucho antes de quitar un solo céntimo a
la ayuda de ancianos y discapacitados. Sirvan estos ejemplos, pues, como mero botón de muestra de hasta qué punto el bienestar real y tangible de los
ciudadanos importa poco al nacionalismo comparado con la satisfacción de sus delirios identitarios. Para estos últimos nunca falta liquidez.
Ocho años para olvidar... aunque nos cueste
Roberto Blanco Valdés La Voz 28 Septiembre 2011
Q uienes insisten en defender la gestión de Zapatero al frente del Gobierno durante las dos legislaturas que ayer finalizaron utilizan con frecuencia un
argumento que cabe tildar de peregrino: que en estos ocho años «se han hecho muchas cosas».
Que el Gobierno que hemos padecido ha hecho cosas es obvio, pues lo contrario hubiera exigido un esfuerzo sobrehumano que ni siquiera Zapatero, con su
inutilidad ya proverbial, hubiera podido culminar. Y es que quien dispone durante ocho años de unos recursos del Estado que se miden por cientos de miles de
millones de euros (¡imaginen de pesetas!), saldría, no ya en el Libro Guinness de los Récords, sino en el de los milagros, si no hubiera construido puertos o
autopistas y aprobado algunas leyes acertadas.
Zapatero ha hecho cosas, desde luego, pero esa no es la cuestión a la hora de intentar un balance de sus dos legislaturas. La clave está en saber si en las
esferas esenciales que vertebran un país deja el presidente uno mejor o uno peor que el que en el 2004 le entregaron. Y mi modesta opinión es que, desde ese
punto de vista, su balance resulta simplemente desastroso.
Zapatero deja un país en una situación de crisis económica sin parangón posible en las tres últimas décadas: con cinco millones de parados, un crecimiento
ridículo que no tiene perspectivas de mejora a corto plazo y una deuda muy considerable que supondrá una losa inmensa hacia el futuro. Es cierto que la
crisis es global, pero también que ninguno de los países con los que debemos compararnos está ni de lejos tan mal como nosotros, ni en ninguno el Gobierno ha
actuado con tanta frivolidad, improvisación y desacierto.
Zapatero, que pretendía resolver el problema territorial para tres décadas al menos, impulsó una segunda descentralización que ha roto la cohesión estatal
hasta extremos increíbles y ha emponzoñado un conflicto al que nadie sensato le ve hoy posible solución. Su política de confluencia estratégica con los
nacionalismos no ha tenido otro resultado que endurecer más sus demandas, que hoy son ya secesionistas sin miramientos ni tapujos.
Zapatero ha practicado una política sectaria e irresponsable que ha generado un deterioro institucional y constitucional de grandes proporciones y se ha
empeñado en una recuperación del pasado que no tenía más finalidad que ser utilizado como arma electoral.
Sí, es cierto, la lucha contra ETA ha ido bien, pero ahí el Gobierno se ha beneficiado del trabajo de todos sus antecesores y de la creciente debilidad de
una banda terrorista con medio siglo de golpes a su espalda. El balance sería mejor, en todo caso, si los representantes legales de ETA no tuvieran hoy más
poder institucional que nunca antes en su historia. Mucho más del que tenían -ninguno- cuando llegó Zapatero a la Moncloa.
El dóberman de siempre
Editorial www.gaceta.es 28 Septiembre 2011
Las personas acorraladas siempre acaban atacando a la desesperada. El PSOE no es una excepción: lo comprobamos en la campaña electoral del 96 y lo volvemos a descubrir a dos meses de las generales de 2011. Siempre que su pésima gestión en todos los campos imaginables –económico, institucional, nacional, antiterrorista…– los deja en evidencia ante sus electores, sacan a pasear el espantajo de ¡cuidado que viene la extrema derecha! para cosechar al menos los votos del miedo.
En el 1996, pronosticaron que Aznar pretendía privatizar la sanidad, las pensiones y la educación. Aunque tampoco hubiese sido ningún pecado abrir semejantes debates e introducir reformas en esa dirección, nada de eso se hizo: al contrario, si bien por aquellas fechas el PSOE había dejado quebrada la Seguridad Social –hasta el punto de que Pedro Solbes aconsejó que se abrieran planes privados de pensiones–, la gestión del PP fue capaz de sanearla y de crear un Fondo de Reserva.
Ahora nos encontramos en una situación parecida o peor. Zapatero, Rubalcaba y sus correligionarios han dejado vacía la despensa del Estado: desde 2004, el número de parados ha aumentado en más de dos millones, la deuda pública se ha duplicado, nuestras cajas de ahorros se encuentran desprovistas de capital, nuestra Seguridad Social vuelve a padecer un déficit de facto y la sanidad acumula unos pasivos ocultos de más de 15.000 millones. Algunas estimaciones conservadoras sostienen que Zapatero nos ha costado directamente a todos los españoles medio billón de euros, más de 11.000 euros por ciudadano.
Y en medio de toda esta ruina, Rubalcaba y su equipo, principales responsables de la misma catástrofe, sólo saben acusar a la derecha de querer rebajar el sueldo a los funcionarios y las pensiones a los jubilados, de buscar introducir el copago, de desear despedir a profesores y, en definitiva, de ansiar enterrar el Estado de bienestar. Hay que ser muy desvergonzado para, después de acometer los mayores recortes sociales de nuestra democracia y después de condenar al desempleo estructural a una generación entera de jóvenes, acusar a los demás de los defectos propios.
Al cabo, si algo acreditan los escasos ocho años que el PP ha gobernado España desde 1976, es que su política económica, basada en la austeridad pública y en la liberalización del sector privado, nos ha proporcionado la mayor prosperidad que jamás hemos conocido, sin que para ello hayan tenido que recortar en lo más mínimo ese Estado de bienestar que tanto dicen defender los socialistas pero que tan poco contribuyen a sostener financieramente. Además, es fundamental para el buen funcionamiento de la democracia la alternancia en el poder, sobre todo después de que el balance de dos legislaturas sea tan demoledor para el partido en el Gobierno. Veremos si la absoluta devastación económica que el PSOE le va a legar al PP le permitirá, en esta ocasión, sacarnos del hoyo sin introducir sustanciales recortes al sector público. A tenor de la deplorable situación de comunidades como Cataluña, Castilla-La Mancha o Baleares, resulta bastante dudoso. Pero lo que sí podemos afirmar es que el PP no tiene ningún interés, como demostró entre 1996 y 2004, por recortar lo que no sea indispensable para superar las actuales dificultades en las que nos han sumido los socialistas.
No, el miedo no debemos tenérselo a una derecha cuyo único propósito es que España vuelva a ser un país donde las empresas ganen dinero y donde todos los trabajadores encuentren un empleo de calidad. El miedo deberíamos tenérselo a una izquierda sin escrúpulos que ha preferido arruinar a un país entero antes que dar su brazo a torcer. Lo temible no es la gestión responsable, sino el fanatismo suicida.
La escuela como terreno de lucha
Las huelgas convocadas por los sindicatos de izquierdas llegan tarde y equivocadas.
Carmen Alvear www.gaceta.es 28 Septiembre 2011
El problema más importante que tiene España es el de la educación, por delante incluso que el del terrorismo. Con el terrorismo se puede acabar con las armas del Estado de derecho, pero el fracaso de la educación arrastra generaciones enteras, las llamadas generaciones perdidas, que acabarán siendo la mano de obra barata de Europa. No podemos ignorar que la educación en España está a la cola entre los países de la Unión Europea, junto con Grecia.
No hay una sola razón educativa que justifique la huelga de los profesores de la escuela pública. En medio de una crisis económica que nos obliga a apretarnos el cinturón, dos horas más a la semana es todo el esfuerzo que la Comunidad de Madrid pide a los profesores. ¿Recortes? Ni uno. Precisamente se adopta esta medida para poder seguir manteniendo las becas de libros y comedor, el transporte escolar gratuito y la enseñanza bilingüe en muchas escuelas.
El deterioro escolar en España desde la implantación de la Lode, con el modelo de enseñanza comprensiva impuesto por el ministro Maravall, a pesar de que se había desechado en Inglaterra y en Suecia al constatar su fracaso, y posteriormente la Logse, con su desarrollo legislativo, ha ido socavando los cimientos de la escuela, hasta llegar a la situación actual.
Es interesante constatar la contradicción permanente de la izquierda, erigiéndose en paladín de las libertades y proponiendo un modelo de escuela única, igual que en la dictadura, incompatible con una sociedad democrática. Cuando el ex ministro de Educación Alfredo Pérez Rubalcaba habla de la necesidad de socializar la escuela, en realidad está hablando de monopolizar la enseñanza, de socializar las conciencias y de transferir al poder del Estado, o a la sociedad, el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos.
¿Manifestaciones para recuperar la calidad de la enseñanza?, me apunto. Lo que ocurre en este caso es que resulta altamente sospechoso que los mismos sindicatos que se manifiestan en las comunidades gobernadas por el Partido Popular hayan permanecido mudos durante los Gobiernos socialistas, que son los responsables del fracaso actual. ¿Qué autoridad moral representan quienes han contemplado en silencio cómo desfilaban por sus aulas las víctimas de unas leyes tercermundistas ...?
En 1984, López Medel advertía: “La Lode supondrá un salto en el vacío, impresentable en Europa. Una escuela inviable dentro de los cánones pedagógicos del futuro, que exige cada vez más calidad, competitividad, profesionalidad y responsabilidad”.
Esta huelga convocada al borde de unas elecciones, con el apoyo de Izquierda Unida y de Alfredo Pérez Rubalcaba, aspirante a la Presidencia del Gobierno por el Partido Socialista, es claramente una huelga política.
Independientemente de las razones que algunos profesores tengan para salir a la calle, en esta convocatoria subyace la vieja teoría de la UGT: “La escuela es un terreno de lucha para conseguir el poder”. En su libro La UGT y la enseñanza, publicado en 1976, se dice refiriéndose a la escuela: “Hoy más que nunca la lucha del movimiento de enseñantes nos aparece claramente como una fase de la lucha por la construcción del socialismo” y continúa diciendo que “la alternativa socialista para la enseñanza sólo puede tener sentido tras la restauración de las libertades que posibiliten la lucha de enseñantes y alumnos para la instauración de una sociedad socialista”.
En este contexto, es importante recordar que en la época del ministro Rubalcaba se aprobó el derecho de los alumnos a ir a la huelga, con sólo comunicarlo al centro. La pregunta sería: ¿con qué criterio educativo se utiliza a los alumnos en la dialéctica de la lucha por el poder político, dónde queda la familia, se ha informado a los padres de alumnos de los motivos por los que sus hijos van a perder sus clases…? En un Estado democrático ningún partido está autorizado para imponer su modelo de escuela al margen de la sociedad.
Los datos son tozudos; demagogias aparte, España está a la cola de Europa en fracaso escolar. El igualitarismo por abajo del modelo de la enseñanza comprensiva ha fracasado. No se puede pretender dar a todos lo mismo y que acaben con los mismos resultados, eso es una falacia. Lo que tiene que hacer la escuela es ofrecer más oportunidades a todos los jóvenes, para que sean capaces de incorporarse a la vida activa, como gestores de su propio futuro.
Las huelgas convocadas por los sindicatos de izquierdas llegan tarde y con un objetivo equivocado. La situación en la enseñanza es tan grave que en ella nos jugamos el futuro como país.
La sociedad civil tampoco puede permanecer al margen en el proyecto de regeneración de la escuela. El reconocimiento del derecho a la educación y a la libertad de enseñanza, recogido en la Declaración de Derechos Humanos, en la Constitución y en los acuerdos y pactos internacionales firmados por el Gobierno español, garantizan el derecho de los padres a elegir el tipo de educación que quieren dar a sus hijos. De esto se deduce la necesidad de un pluralismo de escuelas, tanto públicas como privadas y su reconocimiento, porque prestan un servicio de interés general a la sociedad.
La educación no está peor gracias a la profesionalidad, al esfuerzo y muchas veces al sacrificio de la mayoría de los profesores que están trabajando en la enseñanza, superando el cansancio que supone luchar contracorriente. Todos ellos se merecen el reconocimiento de la sociedad, porque con su acción ejemplarizante están ayudando a crear el clima escolar necesario para la regeneración del sistema educativo.
*Carmen Alvear fue presidenta de la Concapa (1983-1995), presidenta de la organización europea Giapec (1984- 1986) y es presidenta honoraria de la Unión Iberoamericana de Padres de Alumnos.
quiere un fondo de garantías europeo
Aznar reclama más libertad económica y acabar con "los 17 mini-estados"
Aznar reclama volver a la filosofía liberal como clave para salir de la crisis. Propone, con el aval del PP, crear un Fondo de Garantías europeo.
p. montesinos Libertad Digital 28 Septiembre 2011
José María Aznar entra con fuerza en la precampaña, y lo hace con propuestas concretas debajo del brazo. Para el expresidente del Gobierno, es necesaria la
creación de un fondo de garantía de depósitos y resolución bancaria en la zona euro dado que "ya no existen mercados bancarios nacionales". "Si no se hace y
no se hace rápido vamos a tener unos problemas enormes", argumenta.
La propuesta ha sido cocinada en el laboratorio de ideas del PP, FAES, gracias a los trabajos de los expertos Fernando Fernández Méndez de Andrés, de la IE
Businees School, y Fernando Navarrete Rojas, director de Economía y Políticas de la fundación que presidente Aznar.
Un lenguaje en clave comunitaria porque, defiende el expresidente, "vienen tiempos complicados y los dirigentes europeos tienen que tomar medidas muy
importantes pensando en lo que pueden ser problemas financieros en todos los países de gran envergadura".
Sobre ello versa buena parte de una entrevista que este martes reproduce la publicación francesa Le Figaro. "No hay margen de maniobra", añade, para insistir
en la necesidad de la creación de un fondo de garantía europeo para que "los contribuyentes no tengan la impresión de pagar a Grecia, sino de participar en
una solución colectiva".
La medida, que cuenta con el plácet de la dirección nacional de los populares, traería certidumbre en opinión de Aznar ya que ayudaría a recapitalizar el
sistema financiero, el "verdadero problema" de los países comunitarios.
La clave: políticas liberales
Íntimamente relacionada con la visión exterior, pero ya de regreso a casa, el que fuera presidente del Gobierno desde 1996 a 2004 (periodo de la mayor
bonanza económica del país) llama a volver a la filosofía liberal como clave del éxito: menos impuestos, privatizaciones en el sector público y
fortalecimiento de la marca España frente a "17-mini-estados".
"Reformas", exclama Aznar, a modo de grito de guerra contra la herencia de José Luis Rodríguez Zapatero. En este sentido, apuesta por una reducción del paro
y de la presión fiscal. Los impuestos tendrían que bajar de forma "selectiva" para las pequeñas y medianas empresas.
Reforma del modelo autonómico
El mercado de trabajo, el sistema fiscal, la productividad o los salarios. El líder de FAES llama a una revolución en forma de reforma "sin olvidar las
privatizaciones en el sector público y la apuesta en orden de las finanzas" de las administraciones.
Extremo éste en el que incluye el Estado de las Autonomías, caja de Pandora política que Aznar se atreve a abrir porque "debemos acabar con la construcción
de diecisiete mini-estados". "Debemos reformar nuestro Estado, es urgente", solemniza un Aznar que eleva la voz y pide al PP que sea valiente y lidere el
debate: "La gente lo comprende muy bien, la situación es insostenible", reflexiona, augurando que no sería "impopular".
Todo ello, dijo recientemente, recuperando "los consensos básicos de la Transición". Y explica: "Tenemos que hacer un Estado dentro de la definición
constitucional, viable funcionalmente y financieramente. Necesitamos recomponer un Estado que garantice los elementos básicos de las funciones del Estado".
Un diagnóstico, demoledor tanto en las formas como principalmente en el fondo, que se escuchará mucho de aquí a la cita con las urnas. Según confirmaron a
este diario fuentes de la plana mayor del PP, Mariano Rajoy tiene a fin contar "lo máximo posible" con el ex presidente. En una reciente visita a París,
Aznar aseguró: "Tengo enorme interés de que Mariano sea presidente. Probablemente no haya nadie con tantos deseos de que sea presidente como yo".
Aznar olvidadizo y despistado
Nota del Editor 28 Septiembre 2011
Vaya con el centroman, ahora se acuerda de los mini-estados, y no cuando pudo tomar medidas siendo presidente que se dedicaba a mirar a otro lado en eso de la defensa de la lengua española y los derechos de los español hablantes. La primera medida debe ser la lengua española, derogando todas las leyes de lenguas regionales.
Y en cuanto al fondo de garnatía europeo, a ver quien es el valiente que se mete en la cueva con los tahures expertos en contabilidad creativa, en tapar el cajón de las facturas, en comprar a los auditores, en desplazar las deudas a empresas creadas al efecto y demés especies de profesionales de la política española y europea.
"EL CENTRO PÚBLICO NO ERA BILINGÜE"
Blanco: "Yo llevo a mis hijos a colegios privados"
Mientras aumentan los ataques socialistas al PP en materia de Educación se siguen conociendo más cargos del PSOE que optan por la enseñanza privada.
LIBERTAD DIGITAL 28 Septiembre 2011
Esperanza Aguirre está siendo atacada en todos los flancos por las medidas que ha tomado en materia educativa. Y desde el PSOE han llevado el debate a la
acusación de que la popular pretende eliminar la enseñanza pública. Sin embargo, con el tiempo se siguen conociendo como numerosos cargos socialistas optan
por enviar a sus hijos a la enseñanza privada. Como por ejemplo el líder de UGT que abanderó las protestas contra Aguirre y que justamente llevaba a sus
hijos a centros privados.
También es el caso de José Blanco, que en una entrevista en el programa Espejo Público de Antena 3 ha reconocido ser uno de ellos. "Yo tomo la decisión de
llevar a mis hijos a los colegios privados", ha dicho el ministro de Fomento y portavoz del Gobierno.
Resulta curioso su argumento. Afirma llevarlos a instituciones privadas porque "cero que formar a los niños desde pequeños en inglés es fundamental y en el
colegio público al que tenía que llevarlos no tenían formación en inglés, no era bilingüe". Y es llamativo su argumento cuando precisamente una de las
principales prioridades de Esperanza Aguirre al frente de la Comunidad de Madrid ha sido la instauración de la enseñanza bilingüe. De hecho, decenas de miles
de alumnos madrileños ya acuden a centros que son bilingües.
El tiro parece haberle salido por la culata a José Blanco, que ha hecho este alegato con la intención de atacar a Esperanza Aguirre y al Partido Popular. "Lo
que no hay derecho es que yo, que tomé la decisión de llevar a mis hijos a un colegio privado tenga una desgravación fiscal al año de 900 euros mientras se
están recortando profesores en la enseñanza pública".
******************* Sección "bilingüe" ***********************
España no puede soportar más tiempo el actual Estado de las Autonomías
Francisco Rubiales Periodista Digital 28 Septiembre 2011
Las autonomías españolas están arruinadas y en algunos casos, como en Cataluña, al borde de la quiebra. El "Estado de las autonomías está en entredicho y
tarde o temprano tendrá que desaparecer, no tanto porquer alimenta la disgregación sino porque es económicamente insostenible.
Aunque, según las encuestas, cada día es más elevado el número de españoles que rechazan el "Estado de las Autonomías" por considerarlo ruinoso, injusto y
escasamente operativo, los reyezuelos regionales y sus enormes cortes de acólitos, paniaguados y mantenidos se oponen con toda su fuerza a la reforma de un
sistema elenfatiasico que les permite ordeñar a la nación y que duplica, triplica y hasta cuadruplica competencias y tareas.
El mismo presidente de las Cortes, José Bono, ha reconocido la inconveniencia y ridiculez de un Estado con 17 parlamentos, 17 defensores del pueblo y una
insoportable inflación de defensores de la mujer, del menor, etc., además de medio centenar de gobiernos y parlamentos provinciales (diputaciones) y
centenares de instituciones y empresas que, demasiadas veces, cumplen las mismas funciones.
El rechazo a las autonomías se ha disparado durante el mandato de Zapatero, sobre todo tras su promoción personal del nuevo Estatuto de Autonomía de
Cataluña, un documento que consagra diferencias y privilegios regionales para los catalanes y que dinamita el principio de la igualdad entre las regiones y
pueblos de España, consagrado por la Constitución. Muchos españoles consultados creen que el Estatuto catalán fue el mayor error de Zapatero como gobernante,
por encima de sus negociaciones privilegiadas y secretas con ETA, su equivocado enfoque de la crisis económica o sus mentiras reiteradas como presidente del
gobierno. La gente opina que el Estatuto de Cataluña no era deseado por el pueblo, que le negó su apoyo en las urnas, y que sólo era un deseo de políticos
nacionalistas frívolamente alimentado por un Zapatero que antepuso los votos catalanes que necesitaba al bien común.
Las 17 comunidades autónomas fueron la cobarde concesión hecha a las oligarquías económicas de las comunidades históricas, tras la muerte de Franco y la
instauración del nuevo sistema político español, disfrazado de democracia pero que realmente fue y es una oligarquía de políticos encuadrados en partidos. El
gran problema actual es que, por causa de la ambición nacionalista y por la debilidad del gobierno central, el Estado Autonómico ha terminado por salirse de
madre y hoy es incontrolable e insostenible.
A pesar de ello, el candidato Rubalcaba, ahondando en los mismos errores de Zapatero, consciente de que necesita votos catalanes para evitar el desastre que
se le avecina y anteponiendo también su interés electoral al bien común y al interés general, está alimentando el nacionalismo catalán, apoyando hasta la
insumisión catalana ante la sentencia que obliga a la Generalitat a equiparar el español al idioma catalán en las escuelas.
La existencia y deriva de las autonomías demuestra con claridad que en España siguen mandando los de siempre. Los Pujol, los Mas, los jerarcas del PNV y los
barones de los partidos nacionales son miembros o representantes de las oligarquías regionales, encaramados en el poder político porque desde esa atalaya
pueden ganar más dinero y privilegios para los suyos.
La conveniencia de restar competencias a las autonomías, convertidas en auténticas taifas, y devolverlas al gobierno central crece en la opinión pública
española y está siendo ya aireada por algunos políticos con osadía y conciencia. Es una evidencia incuestionable que los españoles son cada día más críticos
con el estado autonómico y que nada menos que el 70 por ciento de la población reclama iguales servicios y prestaciones en todas las regiones, mientras que
casi el 30 por ciento considera ya negativa la existencia de las autonomías. Una cuarta parte de los que rechazan el desarrollo autonómico cree que ha sido
negativo fundamentalmente porque ha contribuido al aumento del gasto público; un 16,3 por ciento percibe que ha fomentado los separatismos; y el 13,3 por
ciento señala que ha aumentado las diferencias entre comunidades autónomas.
Voto en Blanco
ETA, como baza electoral
El Editorial La Razón 28 Septiembre 2011
Lo conveniente en la lucha contra el terrorismo es que las principales fuerzas democráticas presenten un frente común sin fisuras en torno a una política de
firmeza. Esa situación ha reportado unos réditos extraordinarios. Los momentos de recuperación de la banda han coincidido en los últimos años con tiempos
políticos en los que los socialistas abandonaron ese camino y se confundieron frente a un hipotético final del terrorismo que nunca se produjo. En esas
circunstancias se desarrolló el proceso de negociación que culminó en el atentado de la T-4, un error político que dejó una factura trágica para el Estado de
Derecho.
Que la izquierda no acabe con los discursos erráticos en el manejo de la realidad vasca es siempre peligroso, pero parece ser una máxima que la
acompaña cuando asume la tarea de gobierno. Con las elecciones generales a menos de dos meses, ETA emerge de nuevo como baza electoral. Los socialistas se
han vuelto a saltar el pacto implícito entre los dos grandes partidos de no utilizar el terrorismo en la contienda política y, menos aún, en campaña. No se
pueden interpretar de otra manera las manifestaciones públicas de los últimos días de distintos dirigentes del PSOE, con su apoyo a la farsa de la adhesión
de los presos etarras al «Acuerdo de Guernica», o las valoraciones del ministro José Blanco, en las que atribuyó ayer al presidente y al candidato Rubalcaba
un papel «determinante» en el final de la banda.
Todo esto responde a una realidad distorsionada. ETA sigue operativa y no ha mostrado intención de disolverse. En cuanto al rol protagonista del Ejecutivo, es un exceso que no comparte ni Zapatero, que habló con sensatez de una responsabilidad compartida por los demócratas en los progresos en la lucha contra ETA. La euforia incontenida del PSOE respecto del paripé de unos reclusos que exigieron amnistía y una paz sin vencedores ni vencidos y que no se desmarcaron de la banda, es incomprensible, salvo que el candidato socialista y sus colaboradores hayan llegado a la conclusión de que aferrarse a un final teatral de la violencia es una oportunidad de frenar la caída libre en la que se encuentran.
Se equivocan, como lo han hecho cada vez que han apostado por los atajos, las tomas de temperatura y los experimentos carcelarios. Se lo dijo incluso el Fiscal General del Estado cuando definió como una «vergüenza» el documento de los presos, aunque ayer le obligaran a rectificar en otra más de Conde-Pumpido. ETA se encuentra en un alto el fuego táctico. Su poder institucional y económico es más importante ahora que en toda su historia y lleva camino de asegurarse su representación más numerosa en el Congreso, gracias en parte a que el Gobierno y el PSOE, con sus loas al «paso decisivo hacia la paz» de los presos, han hecho la campaña a Bildu. La democracia no puede equivocarse más con ETA ni enviar mensajes manipulados a la sociedad. Los terroristas no están hoy peor que hace seis meses. El cambio político que se avecina tendrá también el deber de trabajar por la derrota de la banda y un final con vencedores y vencidos que evite que ETA y su mundo entiendan que los asesinatos, los secuestros y la extorsión tuvieron sentido.
Acuerdo y mentira, otra ofensiva abertzale contra España
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 28 Septiembre 2011
ETA y sus presos lanzan una nueva trampa contra la España democrática. No hay ninguna posibilidad de que la paz pueda venir de concesiones a los terroristas.
Sólo la victoria es admisible.
Anda revuelto el nacionalismo vasco, en particular el más sangriento, y anda sobre todo con la intención de que el resto de españoles compartamos y paguemos
sus inquietudes. Mal negocio para todos los que no nos creemos sus patrañas, malo primero porque el negocio que manejan se fundamenta una vez más en la
mentira, y muy malo después porque los teóricos defensores de la unidad, la grandeza y la libertad de España, o sea los que la gobiernan, o no saben qué
decir o lo que dicen no deja de ser un aplauso a los manejos de la ETA y de sus criaditos.
Proceso de paz, diálogo, presos por la paz, antiguos presos, acuerdo de Guernica, partidos y sindicatos unidos por el odio pero firmando lo mismo. Muy bien
envuelto mediáticamente, muy bien vendido, pero al final la ETA está consiguiendo colocar en el mercado, en año electoral, su producto de siempre: "yo te
perdono la vida y te hago el favor de dejar de matar y a cambio, en medio de mucha palabrería, tú me reconoces el derecho a la independencia, a la que
llamaremos autodeterminación o como sea, y de hecho me das la victoria". Lo que nos están vendiendo tiene 10 puntos o claves, y conviene saber por qué no son
aceptables, y por qué de hecho quien los dé por buenos procede a colaborar con los jefes de Arnaldo Otegi.
Uno. La declaración de ETA de un alto el fuego permanente, unilateral y verificable por la comunidad internacional como expresión de voluntad para un
definitivo abandono de su actividad armada. Los criminales no pueden vender como un favor empezar a cumplir la ley, ni pueden pedir nada a cambio de cumplir
sus obligaciones legales. ETA no tiene derecho a existir ni a actuar, y por tanto pagar cualquier precio porque lo haga es traicionar a las víctimas y a la
nación.
Dos. El levantamiento de las medidas restrictivas y/o prohibitivas en su actividad política impuestas a militantes y organizaciones independentistas, es
decir de la Ley de Partidos. Los derechos fundamentales, constitucionales y preconstitucionales, no sólo no son vulnerados por la limitación de la acción
política de los independentistas armados, sino que limitarla es una garantía necesaria de tales derechos.
Tres. No a las amenazas, detenciones, persecuciones y torturas. No toda la violencia es comparable. El Estado y sus órganos despliegan la violencia necesaria
y justa en defensa de la paz pública, como es su deber. ETA no tiene derecho a privilegios frente a esa violencia legítima, si viola la ley, ni tiene derecho
a ejercer ninguna violencia, jamás. No son dos cosas comparables.
Cuatro. El cese de la política penitenciaria, incluyendo traslado de presos terroristas. La política penitenciaria y el cumplimiento por los delincuentes de
las penas no es motivo de negociación con los delincuentes mismos ni con sus socios.
Cinco. En definitiva, como siempre, se trata de una amnistía para los asesinos etarras. Y como siempre, a la petición etarra de amnistía sólo hay una posible
respuesta política, salvo que uno se incluya entre los socios políticos de ETA: no.
Seis. Derogación de la legislación antiterrorista y de jurisdicciones, legislaciones y tribunales especiales. Y la revisión de los procesos judiciales contra
personas y estructuras organizativas derivados de su actividad política. En suma, una nueva excepcionalidad legal para premiar a los criminales que dejen de
serlo, sin ni siquiera pedir perdón a las víctimas y, además, pretendiendo ponerse a la par del Estado y sus servidores.
Siete. Derecho a decidir, o sea autodeterminación nacional vasca, nada menos. Una violación en toda regla de la convivencia nacional española, que se
fundamenta en la existencia de una sola nación libre, unida y soberana. ¿Derecho a la secesión para premiar sus crímenes o sólo para pagar su fin?
Ocho. Se pide una negociación política "a ETA y al Gobierno español" para abordar en su integridad las causas y consecuencias del conflicto, siguiendo además
los llamados Principios Mitchell. Para entendernos, el Estado soberano y los asesinos marxistas deberían negociar de igual a igual sobre el pasado y el
futuro. Nada menos. ¿Cómo evitan carcajearse cuando los politiquillos les toman en serio?
Nueve. Respeto a la voluntad popular, con negociaciones multipartitas, así como recurrir solo a métodos exclusivamente democráticos y pacíficos para tratar
de modificar cualquier aspecto de esos acuerdos. Esto es tanto como afirmar y reconocer que hasta este teatro no ha habido democracia ni respeto a la
voluntad popular, y que además voluntad popular válida es sólo la del pueblo vasco, sólo cuando responde a la definición abertzale, y sólo cuando respalda el
proyecto nacionalista. ¿Y la voluntad e identidad del pueblo español, soberano?
Diez. Un reconocimiento, reconciliación y reparación de todas las víctimas, originadas por el "conflicto político y la realidad de las múltiples violencias".
¿Todas las víctimas son iguales? ¿Todas las violencias son iguales? Realmente con todo esto ETA consigue una victoria política en su peor momento
organizativo, y los responsables van a tener nombres y apellidos que no olvidaremos.
Otra mentira más del señorito Rubalcaba: el final de ETA
Alfredo Casquero www.elsemanaldigital.com 28 Septiembre 2011
Lo peor es que siga en el gobierno el mismo que dijo que los GAL no existieron
Cuando el gobierno de Rodríguez Zapatero comenzó su lenta marcha hacia la ruina española, allá por los aciagos años del 2004, la banda comunista ETA
agonizaba políticamente y daba sus últimos estertores en el plano organizativo. Aún había de causar más daño, pero cada vez de manera más espaciada, pues el
oxígeno de tantos años de complicidades nacionalistas, y de falta de firmeza comenzaba a faltarles. La presión social que los etarras ejercían en las calles
era mínima, e incluso el PNV, ya no se atrevía a defender tanto a los que políticamente apoyaban a ETA. La sociedad española y por ende la vasca, impulsada
por las políticas antiterroristas del gobierno Aznar, repudiaban a los asesinos y su entorno, y las buenas gentes del pueblo vasco, que siempre miraban al
otro lado, o como mucho al suelo, ante los cadáveres, comenzaban a levantar la cabeza y a mirar de frente a un terror ya muy mitigado. Corrían los tiempos
posteriores a la jornada de reflexión en la que el mismo candidato que hoy dice escuchar, explicar y hacer, violentó la democracia en una inusitada rueda de
prensa, apoyada mediáticamente por el señor Gabilondo, periodista por excelencia del régimen, e inventor de la papeleta-psoe en forma de terrorista suicida.
ETA, por esa época, comenzaba a agonizar, esta vez sí. Los apoyos sociales, políticos, económicos y mediáticos de los que se beneficiaba para su brutal y
cruel existencia, habían ido menguándose gracias a una impoluta aplicación de las leyes, a una implacable y certera actuación policial y al correcto
funcionamiento del Estado de Derecho. Los asesinos caían como cucarachas ante la severa pero garantista ley de partidos políticos. Pero llegó el día en que a
Zapatero y Rubalcaba se les ocurrió pensar que, tras arrinconar al PP con el pacto del Tinell, sólo les faltaba para la perpetuación, la declaración final de
la banda anunciando su retirada definitiva de la vida española. Iniciaron unas negociaciones en las que ETA podía pedir en igualdad de condiciones. Los
verdugos serían tan considerados como las víctimas, y algunos etarras serían llamados hombres de paz.
Han pasado muchos años desde aquello. Hoy ETA ha vuelto a las instituciones y ya no se secuestra y asesina a etarras como antaño, sino que se les avisa para
que escapen de la policía. A pesar de ello, el candidato Rubalcaba presume de la debilidad de ETA. Pero ETA hoy tiene más dinero, tiene puestos en las
instituciones y lo más vergonzante, tiene a políticos dispuestos a rebajar la dignidad de la nación y la memoria de las víctimas para no perder unas
elecciones, y alguna concesión añadida si además las ganan. Esa es la herencia del PSOE, la de Zapatero y Rubalcaba en la lucha antiterrorista. Alfredo
necesita de ETA para ganar las elecciones y ETA se está empezando a mover ya. Si en un solo día de manipulación fueron capaces de dar la vuelta a las
encuestas, en dos meses, aún en el Gobierno, con los mismos escasos escrúpulos que han demostrado para mentir sobre la crisis, o sobre la misma negociación
con la banda, podemos temernos lo peor. Y lo peor es que no haya vencedores y vencidos. Lo peor es que los asesinos sean amnistiados uno por uno, como ayer
dio a entender el señorito Rubalcaba. Lo peor es que siga en el gobierno el mismo que dijo que los GAL no existieron, que las negociaciones con ETA se habían
terminado, o que nada tiene que ver con el chivatazo a los terroristas.
Sólo por eso, Rubalcaba, sin señor que valga, debería ser tocado y hundido por los votantes.
¿Y la autoridad?
Alfonso USSÍA La Razón 28 Septiembre 2011
Le recomiendo a la finísima, cordial y educada alcaldesa bilduetarra de Alsasua que cruce la frontera con Francia por donde mejor le venga. Y que le diga al
gendarme de turno con carácter extensivo a toda la gendarmería: «Me cago en vuestra puta calavera». No hará falta la reacción de la Fiscalía francesa.
Dormirá en el calabozo y será procesada por desacato a la autoridad. Le recomiendo a la pulcra, acrisolada e instruida alcaldesa bilduetarra de Alsasua, que
viaje a Londres. Le parecerá muy lejano y exótico, porque su proceder da a entender que es una paleta que no ha salido de Alsasua en su vida. Y que allí, en
Londres, solicite un traductor para decirle al primer «Bobby» que se encuentre por la calle con carácter extensivo a todos sus compañeros: «Me cago en
vuestra puta calavera». Dormirá en prisión, será procesada y juzgada por falta de respeto a la autoridad y pasará unos meses en Inglaterra en una alegre
celda con vistas al patio interior de la prisión elegida por el juez.
En España, tan modernos y comprensivos, tan indocumentados en lo que significa la libertad de expresión y su uso, puede dirigirse a un guardia civil, decirle que se estercola en su puta calavera, y nada le pasa. El guardia civil escribe un informe, éste descansa en una mesa de la Fiscalía, y si hay suerte, el Fiscal puede pedir al juez que cite a declarar a la señora alcaldesa de Alsasua. Pero el proceso es tan largo, que al final la alcaldesa de Alsasua puede ser otra, el guardia civil insultado se ha aburrido en la espera, la Fiscalía cambie de titular y el juez encargado de tomar declaración a la tía esa, no quiera saber nada del asunto. Entonces, Garaci Urrestarazu, que así se llama la homínida, envalentonada, le dirá al primer guardia civil que se encuentre: «No sólo me cago en vuestra puta calavera, sino en vuestras putas madres y en vuestros putos muertos». Y todo seguirá igual.
En el acto en el que Garaci Urrestarazu le dijo semejante preciosidad literaria a un guardia civil, el Rey, el Jefe del Estado, fue vejado, humillado y
comparado con un torturador nazi, y la Guardia Civil tuvo que retirar, con la oposicion de la tal Garaci, una enorme pancarta en la que se leía –lo cual es
lógico dada la finura de la alcaldesa de Alsasua–, «Que se vayan a hacer ostias», que escrito de esa guisa, sin «h», es frase y deseo de escaso sentido,
porque la ostia no es otra cosa que una ostra, y me temo que no era la intención de los cultos redactores de la pancarta.
La acción de estercolarse en la puta calavera de un guardia civil por parte de una defensora y colaboradora de los terroristas de la ETA, es acción de muy
mal gusto y oportunidad. Porque gracias a los amigos de Garaci Urrestarazu, en los cementerios españoles, hay centenares de calaveras de guardias civiles
asesinados por la ETA. Y aquí, en este punto, si los hechos de por sí eran poco graciosos, pierden la gracia por completo, y se tornan en gravísimos e
intolerables. Una alcaldesa así no puede permanecer en su cargo, y menos aún, en libertad sin pasar por la taquilla de la fuerte multa o el equivalente a una
temporada en la cárcel. Somos millones los españoles que no admitimos que sean insultadas las calaveras de los guardias civiles, en servicio o retirados, con
tricornio o sin tricornio, vivos o asesinados por los amigos de esa tipa tan miserable. Y el Fiscal, a levantarse, que ya es hora.
crisis económica
Los euskaltegis privados reciben 682 euros por alumno y los públicos, 1.200
M. F. VALLEJO | BILBAO. El Correo 28 Septiembre 2011
La crisis económica y el descenso de alumnos amenazan la supervivencia de los euskaltegis. La viceconsejera de Política Lingüística, Lourdes Auzmendi, avanzó
ayer en el Parlamento vasco el plan estratégico que ha diseñado su departamento para buscar nuevas fórmulas de financiación. Auzmendi destacó, entre todos
los puntos del proyecto, la creación de un grupo de trabajo para sacar adelante a los centros privados, «que tienen unas diferencias tremendas de recursos
con los públicos». Detalló que reciben una subvención de 682 euros por alumno frente a los 1.200 de los que dependen de la Administración vasca.
En un plazo de tres semanas, se pondrá en marcha ese grupo de trabajo con el encargo de buscar nuevas vías de financiación para estos centros, un compromiso
adquirido por el lehendakari, Patxi López. En la comisión comparecieron también representantes de la red de euskaltegis privados, que reclamaron, además de
unas subvenciones estables, que se equipare sus condiciones laborales y salariales con la red pública.
La viceconsejera defendió también un cambio normativo en el Instituto de Euskaldunización y Alfabetización de Adultos (HABE), organismo creado hace casi 30
años, ya que el sistema está «caduco y anacrónico», dijo. Puso un ejemplo: en la dirección de HABE participan representantes de las diputaciones y no de los
ayuntamientos, cuando las primeras no tienen competencias en euskaltegis y los segundos, sí.
El plan estratégico refleja el «descenso del número de alumnos por la mayor euskaldunización de la población» y la disminución del número de estudiantes
menores de 30 años «como consecuencia de la enseñanza en euskera de la escuela pública, concretamente en los modelos B y D». El informe destaca algunos
déficits en la optimización de recursos, la adaptación a las nuevas tecnologías, o la modernización de procesos de aprendizaje.
Cuando con la salud sí se juega
El «Govern dels millors» sabe muy bien lo que hace cuando recorta por donde recorta. ¿Quién se manifestará por la supervivencia del estado del bienestar si se suprimen «embajadas» y subvenciones?
MARÍA ANTONIA PRIETO ABC Cataluña 28 Septiembre 2011
Se le pedía sinceridad y no pudo ser más sincero. Tras la intervención de Artur Mas ayer en el Parlament, en su primer debate de política general como presidente de la Generalitat, empieza a quedar claro por qué el Govern ha convertido los recortes sanitarios en un espectáculo público. Hasta ayer una servidora era capaz de entender lo esencial: que para evitar la quiebra, al gobierno de la Generalitat no le queda más remedio que aplicar un plan de austeridad riguroso, tirando a severo, del que no se librará ni el apuntador, excepción hecha, claro está, de los responsables políticos de la situación. Pero, entendiendo lo básico, una no atinaba a descifrar qué diablos gana el Gobierno de CiU al dirigir públicamente su crueldad hacia los profesionales de la educación y la sanidad y al alimentar la incertidumbre de los miles de jóvenes que se están formando, de sus padres, de los ciudadanos necesitados de atención médica y de sus familiares... vamos, del conjunto de la sociedad.
Y no, no es que el president Mas sea torpe y no mida las consecuencias de sus actos. Todo lo contrario. El «Govern dels millors» sabe muy bien lo que hace cuando recorta por donde recorta. ¿Quién verá peligrar su calidad de vida si se eliminan los consejos comarcales? ¿Quién se manifestará por la supervivencia del estado del bienestar si se suprimen «embajadas» y subvenciones?
Las piezas —les decía— empiezan a encajar. En su discurso de ayer, grave y medido, el presidente de la Generalitat lanzó un mensaje nada subliminal: todo va mal y es susceptible de empeorar, porque no basta con que nos esforcemos individual y colectivamente... ningún sacrificio será suficiente si Cataluña no gestiona sus dineros. Así que se trata de apretar y apretar hasta que todos y cada uno de los potenciales usuarios de la sanidad catalana lleguen a la conclusión de que en el pacto fiscal les va la vida. Eso es explorar nuevos caminos hacia el autogobierno, sí señor. El president Mas debería saber a estas alturas que con la salud no se juega. Se lo dijo el «sabio» Miquel Vilardell cuando comenzaron los recortes y se lo recuerdan cada día, con sus elocuentes silencios, compañeros de partido sobradamente preparados, como el ex conseller de Sanidad y actual alcalde de Barcelona, Xavier Trias.
10 símbolos del despilfarro que no sufren recortes en Cataluña
Mientras la Generalitat de Cataluña desarma a base de recortes el Estado del Bienestar, otros capítulos presupuestarios, muchos relacionados con políticas identitarias, permanecen inamovibles ejercicio tras ejercicio
ÁLEX GUBERN / BARCELONA ABC Cataluña 28 Septiembre 2011
1. Política lingüística
En el pasado ejercicio, la Generalitat gastó 159 millones en fomentar el uso social de la lengua, sin contar en este apartado todo el capítulo de enseñanza, con el modelo de inmersión como guía. Así, se han destinado casi 20 millones a la subvención directa de diarios, televisiones y radios que utilizan el catalán, y en 2012 se destinarán 1,4 para doblaje, copia y promoción de películas en catalán.
2. Consejo de Garantías Estatutarias
El Estatuto fija la creación de una institución que asesore jurídicamente sobre el Estatuto y la Constitución. El cometido principal del Consejo de Garantías es la emisión de dictámenes previos, por ejemplo, a la interposición de una demanda ante el TC. Para su funcionamiento en 2011 se han consignado 3,6 millones, de los cuales 2,7 para personal.
3. Síndic de Greuges y otros organismos
La Generalitat se ha dotado de una estructura paralela de instituciones con correspondencia a nivel estatal. Se cuenta con Defensor del Pueblo propio («Síndic de Greuges») dotado con 7.9 millones. Del mismo modo, hay una Comisión Jurídica Asesora (3,4 millones), Sindicatura de Cuentas (12), Oficina Antifraude (5,3) o Consejo de Trabajo, Económico y Social (2,9).
4. Consejos Comarcales
La maraña administrativa tiene en los consejos comarcales —uno por cada una de las 41 comarcas— su ejemplo más sofisticado. La entidad, destinada a ayudar a los pequeños municipios, tiene una partida de 630 millones (500 para servicios y el resto para personal). Tienen 2.700 trabajadores; unos mil son consejeros. Son el perfecto refugio para centenares de cargos. Ahora, la pretensión de añadir otro nivel administrativo —siete veguerías con las que sustituir a las cuatro provincias— ha sido paralizada por el Parlament.
5. Medios públicos de comunicación
La Generalitat destina en el actual presupuesto 388 millones a TVC y otros 49 a Catalunya Ràdio, buques insignia de los medios públicos en Cataluña. Son señalados como principales agentes «en el mantenimiento del uso social del catalán, como efecto compensador del alud de oferta en castellano», tal y como se recoge en la memoria de los presupuestos. Dan empleo a 1.874 trabajadores en el caso de la televisión y 421 en el de la radio.
6. «Embajadas» y política exterior
El Gobierno catalán destina en 2011 una partida de 35 millones de euros a Acción Exterior, de los cuales 22 son para acciones de cooperación al desarrollo (principalmente a través de la concesión de subvenciones a ONG; esta partida ha pasado de 39 a 22 millones) y 13 (fueron 17,4 en 2010) para relaciones exteriores, cantidad en la que se incluye el mantenimiento de las seis delegaciones, o embajadas, y 35 oficinas comerciales en el exterior.
7. Selección catalana de dardos
La secretaria general de Deporte de la Generalitat tiene un presupuesto de 82 millones, y entre sus funciones está la de fomentar las selecciones deportivas catalanas, que recibieron en 2010 una subvención de 1,2 millones. El último logro, conseguir el reconocimiento de la selección catalana de dardos.
8. La «Diada» no se toca
Pese a la oleada de recortes generalizada, la Generalitat anunció que no pensaba modificar el formato del acto institucional de la «Diada» del 11 de septiembre, que se celebra frente a la puerta del Parlament, y que costó 300.000 euros el pasado año. Otras recepciones, como la de Sant Jordi, sí se han visto reducidas.
9. Informes de escándalo
Uno de los ejemplos más destacados de despilfarro de dinero público, asociado al amiguismo directamente, es el de los informes. Solo en 2007, cuando estalló el escándalo, se encargaron 1.583, por un importe de 31 millones. Se descubrieron algunas perlas, como el estudio de una agencia de detectives sobre el cultivo de la avellana o sobre el mejillón cebra.
10. Consejero del CAC, un destino dorado
Los órganos de supervisión audiovisual han sido tradicionalmente un destino dorado, aunque ahora se ha reducido su número. La CCMA (Corporación Catalana de Medios Audiovisuales), que controla los medios públicos, pasa de doce a cinco miembros, y el CAC (Consejo del Audiovisual de Cataluña), de diez a cinco. Los sueldos de los consejeros, por encima de los 100.000 euros.
La Generalitat subvenciona con 1,2 millones de euros a la selección catalana de dardos
El presupuesto para el deporte catalán asciende hasta los 82 millones de euros
HSF www.lavozlibre.com 28 Septiembre 2011
Madrid.- Artur Mas ha optado por el 'tijeretazo' para paliar, de manera urgente, la pésima situación económica en la que está inmersa Cataluña. Los recortes, aplazamientos, y peticiones de sacrificio son selectivos. El nacionalismo catalán ha decidido que su estado de bienestar se vea mitigado en todo lo que no tenga que ver con el fomento de lo que denominan "identidad catalana". La Generalitat ha decidido aplazar el pago a las residencias de ancianos y discapacitados durante, en un principio, un periodo de dos meses. Por contra, la selección catalana de dardos recibe una subvención que asciende hasta los 1,2 millones de euros. Doscientos millones de las antiguas pesetas.
El fomento del deporte por parte de la Generalitat de Cataluña ha tenido como objetivo la difusión de lo que desde Convergencia i Unió (CiU) denominan "identidad catalana". La selección catalana de dardos es una de las muchas que reciben subvenciones de la secretaría general de Deporte de la Generalitat, que en el año 2010 recibió una partida presupuestaria de 82 millones de euros. Su función, "fomentar las selecciones deportivas catalanas".
La política y el deporte han ido de la mano en Cataluña. Incluso el equipo más mediático de esta comunidad autónoma, el FC Barcelona, ha servido a los intereses independentistas cediendo sus espacios, jugadores y dinero para reclamar que 'Cataluña es una nación' y que la selección catalana de fútbol debería poder competir contra la española. Joan Loparta, ex presidente del FC Barcelona, anunció, pocos días después de abandonar la presidencia culé, que daba un 'giro' a su vida y se pasaba al ámbito político. Consiguió llegar al Parlamento de Cataluña y hoy se sienta en los escaños del Consistorio de Barcelona proclamando la independencia y el enfrentamiento con todo lo relativo a España.
http://www.libertadidioma.com/20110928.htm
martes, octubre 04, 2011
La gente contra los bancos
La gente contra los bancos
elmanifiesto.com
3 de octubre de 2011
Seguramente quienes inventaron, lanzaron y promocionaron Internet nunca pensaron que les podría salir el tiro por la culata. Ni se les debió de pasar por la cabeza que el instrumento de comunicación que estaban lanzando podría convertirse en una e las armas más poderosas para denunciar las fechorías del sistema que domina al mundo y combatir el mismo.
Ahí está por ejemplo AFAAZ una plataforma de Internet que, con cerca de diez millones de miembros en el mundo, se dedica a lanzar campañas consistentes en recoger masivamente firmas en contra de tales fechorías.
La más reciente de estas campañas se titula “La gente contra los bancos”. Lleva ya recogidas 291.000 firmas y el objetivo es llegar a las 350.000. Lo que se denuncia en esta campaña es la masiva entrega de fondos públicos a los bancos con ocasión de la crisis griega. ¡Así es fácil y placentero ser banquero! La banca hace –con suculentos intereses inversiones más que arriesgadas–, fallan las mismas… y los probos ciudadanos le donan a través de sus impuestos el dinero que los banqueros hubieran debido normalmente perder. Mientras tanto, el país endeudado –Grecia en este caso– no recibe, en realidad, un solo euro y la situación sigue exactamente igual.
pulsa aqui para mas informacion
http://www.avaaz.org/es/eu_people_vs_banks/?sbc
http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=3823
elmanifiesto.com
3 de octubre de 2011
Seguramente quienes inventaron, lanzaron y promocionaron Internet nunca pensaron que les podría salir el tiro por la culata. Ni se les debió de pasar por la cabeza que el instrumento de comunicación que estaban lanzando podría convertirse en una e las armas más poderosas para denunciar las fechorías del sistema que domina al mundo y combatir el mismo.
Ahí está por ejemplo AFAAZ una plataforma de Internet que, con cerca de diez millones de miembros en el mundo, se dedica a lanzar campañas consistentes en recoger masivamente firmas en contra de tales fechorías.
La más reciente de estas campañas se titula “La gente contra los bancos”. Lleva ya recogidas 291.000 firmas y el objetivo es llegar a las 350.000. Lo que se denuncia en esta campaña es la masiva entrega de fondos públicos a los bancos con ocasión de la crisis griega. ¡Así es fácil y placentero ser banquero! La banca hace –con suculentos intereses inversiones más que arriesgadas–, fallan las mismas… y los probos ciudadanos le donan a través de sus impuestos el dinero que los banqueros hubieran debido normalmente perder. Mientras tanto, el país endeudado –Grecia en este caso– no recibe, en realidad, un solo euro y la situación sigue exactamente igual.
pulsa aqui para mas informacion
http://www.avaaz.org/es/eu_people_vs_banks/?sbc
http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=3823
Javier Ruiz Portela, Las cosas comienzan a cambiar
Las cosas comienzan a cambiar
Javier Ruiz Portella
4 de octubre de 2011
Las cosas en nuestras sociedades parecen estar moviéndose. Oscuramente, es cierto, sin contornos precisos, torpemente, hasta en contra a veces de lo que sería de desear. Ahora bien, cualesquiera que sean los reproches que se puedan dirigir al "movimiento" que comienza poco a poco a ver la luz (el niño ni siquiera ha nacido: aún se encuentra en estado fetal), es imprescindible que lo esencial no se nos escape: la rueda de la historia –nunca, es cierto, inmóvil– comienza poco a poco a girar en serio, las cosas se ponen a mover… en el buen sentido. O al menos lo parece.
Un innegable malestar ante la “gobernanza” general del mundo comienza a brotar en el seno de nuestras sociedades. Y este malestar, en los términos que con los que hoy aparece, es algo que nunca se había visto.
Tomemos, por ejemplo, el movimiento identitario, que se está desplegando con fuerza creciente en varios países, incluso si se le puede reprochar estar casi exclusivamente centrado en la denuncia de la inmigración de asentamiento, una denuncia tan justa como necesaria, pero que nunca debería hacernos olvidar que si nuestra identidad se halla gravemente amenazada, es en primer lugar por nuestra alma misma de europeos por donde pasa el peligro.
O consideremos, por ejemplo, una experiencia como la de AVAAZ, esta plataforma digital publicada en catorce idiomas y que se dedica a denunciar y combatir diversas maldades del sistema que domina el mundo (denuncias hechas sobre todo en materia de medio ambiente, pero también contra temas como la codicia de los bancos). Las armas empleadas por AVAAZ son muy sencillas. En últimas, son las mismas que esgrime la democracia liberal: invocar el peso del número, la fuerza de las masas… Para luchar contra los males que combate, esta web, que cuenta ya con casi diez millones de miembros, se limita a reunir y publicar, para cada asunto denunciado, cientos de miles de firmas.
O tomemos ese otro hecho, propiamente sorprendente, que apareció en la prensa hace unos días. El Partido Pirata (sic) acaba de conseguir en Alemania una asombrosa victoria en las elecciones locales celebradas en Berlín, donde, con un 8,9% de los votos, ha obtenido incluso más escaños (16) que candidatos presentados (15), ¡lo nunca visto!
¿Qué pretenden sabotear estos jóvenes “piratas” que, esparcidos en diversos países, rompen simplemente con la dicotomía “derecha-izquierda”, esta vetustez polvorienta en la que van a hundirse nuestras miserias politiqueras? Predican la defensa de los derechos y libertades de los ciudadanos a través de una democracia directa, ejercida especialmente por medio de Internet, al mismo tiempo que defienden el libre acceso al conocimiento y a la cultura, así como la lucha contra el sistema de monopolios.
“No está mal todo eso, pero es bien poco y bien vago”, me dirán ustedes… y tendrán totalmente razón.
“En el fondo –quizás añadan ustedes (y también darán en el clavo)– toda estas gentes no dejan de ser unos liberales que no cuestionan para nada la base sobre la que se asienta el sistema del dinero, del igualitarismo y la fealdad. Esos benditos ‘piratas’, ¿no se reclaman, por ejemplo, de un Thomas Jefferson y de un Alexis de Tocqueville?” En efecto, salvo que tampoco se debe olvidar que este último, al mismo tiempo que defendía a fondo “la democracia en América” (el liberalismo, por consiguiente), tuvo la extraordinaria premonición de adivinar y denunciar, con un siglo y medio de antelación, toda la degeneración en la que dicho sistema ha acabado sucumbiendo.
Es de esto finalmente de lo que se trata: de adivinar las puntos clave que apuntan sordamente por debajo de la superficie más inmediata de una vida social y política en la que otro movimiento, los “Indignados” españoles del 15-M, con sus diferentes prolongaciones internacionales (se están enfrentando estos días con la policía norteamericana mientras acampan ante Wall Street), ha surgido en los últimos meses.
También en este caso nos encontramos con un escenario bastante similar. Por un lado, los “indignados” marcan una ruptura neta, indiscutible, con el orden establecido. Arremeten tanto contra los partidos de “izquierdas” como contra los de “derechas”, denuncian “la dictadura de los mercados de la especulación financiera”, cuya “regulación” reivindican a fin de establecer una política en favor de las personas. “Somos personas, no índices bursátiles”, gritaban recientemente –objetivos todos ellos que uno podría firmar con los ojos cerrados.
Por otra parte, sin embargo, es innegable que el espíritu de izquierdas –el espíritu que impregna también el sistema que destroza a pueblos y espíritus– se halla presente en un movimiento marcado por características tales como el resentimiento igualitarista, el buenismo que les hace congratularse (o, en el mejor de los casos, no abrir el pico) ante la inmigración de asentamiento, por no decir nada de toda su impregnación del “nihilismo festivo” (como diría Philippe Muray).
¿Entonces?… ¿Qué diablos puede haber de positivo en todo ello? Sólo una cosa, en el fondo, pero que es enorme: por primera vez, todo un movimiento múltiple y diverso, caracterizado por el espíritu de izquierdas, arremete contras las fuerzas políticas e ideológicas… de izquierdas (de derechas también, por supuesto), al mismo tiempo que nadie propugna la Revolución (palabra inexistente en el lenguaje de todos estos grupos) ni nadie se presenta como el abanderado de ninguna clase social (“proletariado”, “clase trabajadora”, “campesinos”…: otros tantos términos simplemente desaparecidos del mapa).
De acuerdo, pero todo esto, se dirá, no garantiza nada, al igual que nada garantiza que los “piratas” acaben pirateando o los signatarios de peticiones socavando algo; o que los identitarios, yendo más allá del combate contra la mera inmigración, acaben atacando todo lo que, en el fondo de nuestro corazón, está destruyendo nuestra identidad.
Es cierto, todo esto no garantiza nada. Pero nunca he hablado aquí de garantías. Nunca he dado seguridades. Sólo he hablado de posibilidades, de puntos clave… contrarrestados, como siempre en la efervescencia en la que un mundo nuevo empieza a emerger, por montones de posibilidades y puntos clave que van en el sentido contrario.
¿Cuáles de estos puntos clave acabarán imponiéndose? Nadie lo sabe, y no es cuestión de ponernos a jugar a los adivinos. Sólo sabemos una cosa: cualquiera que sea el resultado final, nunca habrá coincidencia –ni siquiera en la más favorable de las hipótesis– entre nuestros sueños y la realidad. Ya es hora, en efecto, de olvidar los sueños de perfección, de pureza, de absoluto: siempre han tenido el siniestro efecto de conducir a los resultados más opuestos a la perfección soñada.
Tal es el sino de la vida y de la historia: nada es nunca de una sola pieza, nada es nunca transparente, diáfano, nada alcanza nunca su perfecta culminación. Todo se halla siempre entrecruzado de sombras e imperfecciones…, así como de luces y perfecciones, pero alejadas (su lugar está en la tierra y no en el cielo de los beatos) de cualquier pureza y de cualquier excelsitud. Sólo aceptando nuestro sino, sólo asumiendo que las sombras van siempre a atravesar nuestras luces y victorias, podrán éstas ver finalmente la luz.
http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=3824
Javier Ruiz Portella
4 de octubre de 2011
Las cosas en nuestras sociedades parecen estar moviéndose. Oscuramente, es cierto, sin contornos precisos, torpemente, hasta en contra a veces de lo que sería de desear. Ahora bien, cualesquiera que sean los reproches que se puedan dirigir al "movimiento" que comienza poco a poco a ver la luz (el niño ni siquiera ha nacido: aún se encuentra en estado fetal), es imprescindible que lo esencial no se nos escape: la rueda de la historia –nunca, es cierto, inmóvil– comienza poco a poco a girar en serio, las cosas se ponen a mover… en el buen sentido. O al menos lo parece.
Un innegable malestar ante la “gobernanza” general del mundo comienza a brotar en el seno de nuestras sociedades. Y este malestar, en los términos que con los que hoy aparece, es algo que nunca se había visto.
Tomemos, por ejemplo, el movimiento identitario, que se está desplegando con fuerza creciente en varios países, incluso si se le puede reprochar estar casi exclusivamente centrado en la denuncia de la inmigración de asentamiento, una denuncia tan justa como necesaria, pero que nunca debería hacernos olvidar que si nuestra identidad se halla gravemente amenazada, es en primer lugar por nuestra alma misma de europeos por donde pasa el peligro.
O consideremos, por ejemplo, una experiencia como la de AVAAZ, esta plataforma digital publicada en catorce idiomas y que se dedica a denunciar y combatir diversas maldades del sistema que domina el mundo (denuncias hechas sobre todo en materia de medio ambiente, pero también contra temas como la codicia de los bancos). Las armas empleadas por AVAAZ son muy sencillas. En últimas, son las mismas que esgrime la democracia liberal: invocar el peso del número, la fuerza de las masas… Para luchar contra los males que combate, esta web, que cuenta ya con casi diez millones de miembros, se limita a reunir y publicar, para cada asunto denunciado, cientos de miles de firmas.
O tomemos ese otro hecho, propiamente sorprendente, que apareció en la prensa hace unos días. El Partido Pirata (sic) acaba de conseguir en Alemania una asombrosa victoria en las elecciones locales celebradas en Berlín, donde, con un 8,9% de los votos, ha obtenido incluso más escaños (16) que candidatos presentados (15), ¡lo nunca visto!
¿Qué pretenden sabotear estos jóvenes “piratas” que, esparcidos en diversos países, rompen simplemente con la dicotomía “derecha-izquierda”, esta vetustez polvorienta en la que van a hundirse nuestras miserias politiqueras? Predican la defensa de los derechos y libertades de los ciudadanos a través de una democracia directa, ejercida especialmente por medio de Internet, al mismo tiempo que defienden el libre acceso al conocimiento y a la cultura, así como la lucha contra el sistema de monopolios.
“No está mal todo eso, pero es bien poco y bien vago”, me dirán ustedes… y tendrán totalmente razón.
“En el fondo –quizás añadan ustedes (y también darán en el clavo)– toda estas gentes no dejan de ser unos liberales que no cuestionan para nada la base sobre la que se asienta el sistema del dinero, del igualitarismo y la fealdad. Esos benditos ‘piratas’, ¿no se reclaman, por ejemplo, de un Thomas Jefferson y de un Alexis de Tocqueville?” En efecto, salvo que tampoco se debe olvidar que este último, al mismo tiempo que defendía a fondo “la democracia en América” (el liberalismo, por consiguiente), tuvo la extraordinaria premonición de adivinar y denunciar, con un siglo y medio de antelación, toda la degeneración en la que dicho sistema ha acabado sucumbiendo.
Es de esto finalmente de lo que se trata: de adivinar las puntos clave que apuntan sordamente por debajo de la superficie más inmediata de una vida social y política en la que otro movimiento, los “Indignados” españoles del 15-M, con sus diferentes prolongaciones internacionales (se están enfrentando estos días con la policía norteamericana mientras acampan ante Wall Street), ha surgido en los últimos meses.
También en este caso nos encontramos con un escenario bastante similar. Por un lado, los “indignados” marcan una ruptura neta, indiscutible, con el orden establecido. Arremeten tanto contra los partidos de “izquierdas” como contra los de “derechas”, denuncian “la dictadura de los mercados de la especulación financiera”, cuya “regulación” reivindican a fin de establecer una política en favor de las personas. “Somos personas, no índices bursátiles”, gritaban recientemente –objetivos todos ellos que uno podría firmar con los ojos cerrados.
Por otra parte, sin embargo, es innegable que el espíritu de izquierdas –el espíritu que impregna también el sistema que destroza a pueblos y espíritus– se halla presente en un movimiento marcado por características tales como el resentimiento igualitarista, el buenismo que les hace congratularse (o, en el mejor de los casos, no abrir el pico) ante la inmigración de asentamiento, por no decir nada de toda su impregnación del “nihilismo festivo” (como diría Philippe Muray).
¿Entonces?… ¿Qué diablos puede haber de positivo en todo ello? Sólo una cosa, en el fondo, pero que es enorme: por primera vez, todo un movimiento múltiple y diverso, caracterizado por el espíritu de izquierdas, arremete contras las fuerzas políticas e ideológicas… de izquierdas (de derechas también, por supuesto), al mismo tiempo que nadie propugna la Revolución (palabra inexistente en el lenguaje de todos estos grupos) ni nadie se presenta como el abanderado de ninguna clase social (“proletariado”, “clase trabajadora”, “campesinos”…: otros tantos términos simplemente desaparecidos del mapa).
De acuerdo, pero todo esto, se dirá, no garantiza nada, al igual que nada garantiza que los “piratas” acaben pirateando o los signatarios de peticiones socavando algo; o que los identitarios, yendo más allá del combate contra la mera inmigración, acaben atacando todo lo que, en el fondo de nuestro corazón, está destruyendo nuestra identidad.
Es cierto, todo esto no garantiza nada. Pero nunca he hablado aquí de garantías. Nunca he dado seguridades. Sólo he hablado de posibilidades, de puntos clave… contrarrestados, como siempre en la efervescencia en la que un mundo nuevo empieza a emerger, por montones de posibilidades y puntos clave que van en el sentido contrario.
¿Cuáles de estos puntos clave acabarán imponiéndose? Nadie lo sabe, y no es cuestión de ponernos a jugar a los adivinos. Sólo sabemos una cosa: cualquiera que sea el resultado final, nunca habrá coincidencia –ni siquiera en la más favorable de las hipótesis– entre nuestros sueños y la realidad. Ya es hora, en efecto, de olvidar los sueños de perfección, de pureza, de absoluto: siempre han tenido el siniestro efecto de conducir a los resultados más opuestos a la perfección soñada.
Tal es el sino de la vida y de la historia: nada es nunca de una sola pieza, nada es nunca transparente, diáfano, nada alcanza nunca su perfecta culminación. Todo se halla siempre entrecruzado de sombras e imperfecciones…, así como de luces y perfecciones, pero alejadas (su lugar está en la tierra y no en el cielo de los beatos) de cualquier pureza y de cualquier excelsitud. Sólo aceptando nuestro sino, sólo asumiendo que las sombras van siempre a atravesar nuestras luces y victorias, podrán éstas ver finalmente la luz.
http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=3824
Babriela Calderon de Burgos, Nada que celebrar
martes 4 de octubre de 2011
ECUADOR
Nada que celebrar
Por Gabriela Calderón de Burgos
No debería sorprender que, en una sociedad donde las autoridades parecen no respetar la ley, la policía amanezca pensando que puede hacer lo mismo y tome las calles.
La policía del país intentó demandar algo por la fuerza y no a través de los canales tradicionales y pacíficos: la Asamblea o las negociaciones directas con el Gobierno. En un Estado de Derecho, donde hay separación de poderes, los ciudadanos son iguales ante la ley y ésta limita al poder, tal vez los policías hubiesen optado por esos canales pacíficos. Pero vivimos en un país donde no rige el Estado de Derecho; un país donde, desde hace cinco años, el Gobierno sistemáticamente demuestra que se pueden conseguir cambios por la fuerza. Vale señalar que un acto de fuerza puede ser llevado a cabo incluso con apoyo popular, como hemos tenido ocasión de comprobar en los últimos años.
En Ecuador, el Estado de Derecho viene siendo socavado desde antes del 2000. El declive de la justicia se aceleró durante el Gobierno de Lucio Gutiérrez. No obstante, durante el actual Ejecutivo se han tomado medidas más radicales. El problema con esta forma de gobernar es que, tarde o temprano, otros grupos de la sociedad empiezan a dar al Gobierno una cucharada de su propia medicina.
Eso fue lo que ocurrió el 30 de septiembre de 2010. No pretendo respaldar el ilegítimo y deplorable comportamiento exhibido por los policías ese día, sino simplemente explicar por qué esa sublevación fue un preocupante síntoma de la grave desinstitucionalización a la que ha llegado el país.
Hace un año, el mundo vio la balacera entre nuestros militares y policías; ahora ve cómo la justicia se rinde ante el presidente en el caso del diario El Universo. Ambas imágenes son las de un país que vive bajo la ley de la selva: el más fuerte se impone.
El daño es grave, y la responsabilidad no recae solamente sobre el Gobierno, los policías y jueces de dudosa integridad, también sobre una mayoría de la sociedad que ha apoyado activamente la destrucción de las instituciones o no ha hecho nada para evitarlo.
Para muchos, abundan las preguntas sin respuesta: ¿quién dio la orden de abrir fuego?, ¿quién mató a Froilán Jiménez?, ¿por qué se eliminó evidencia del lugar de los hechos?, ¿por qué siguen clasificados documentos con información sobre lo sucedido? Para otros, lo que predomina es la tristeza por el ser querido muerto en aquella jornada.
Para los creyentes en las teorías de conspiración, abundan las respuestas y aparentemente las ganas de celebrar. La verdad oficial de que hubo un golpe lo explica casi todo y les da impulso para proseguir la caza de brujas, que también va a cumplir un año. Los demás, nada tenemos que celebrar en este primer aniversario.
© El Cato
GABRIELA CALDERÓN DE BURGOS, editora de El Cato.
http://exteriores.libertaddigital.com/nada-que-celebrar-1276239423.html
ECUADOR
Nada que celebrar
Por Gabriela Calderón de Burgos
No debería sorprender que, en una sociedad donde las autoridades parecen no respetar la ley, la policía amanezca pensando que puede hacer lo mismo y tome las calles.
La policía del país intentó demandar algo por la fuerza y no a través de los canales tradicionales y pacíficos: la Asamblea o las negociaciones directas con el Gobierno. En un Estado de Derecho, donde hay separación de poderes, los ciudadanos son iguales ante la ley y ésta limita al poder, tal vez los policías hubiesen optado por esos canales pacíficos. Pero vivimos en un país donde no rige el Estado de Derecho; un país donde, desde hace cinco años, el Gobierno sistemáticamente demuestra que se pueden conseguir cambios por la fuerza. Vale señalar que un acto de fuerza puede ser llevado a cabo incluso con apoyo popular, como hemos tenido ocasión de comprobar en los últimos años.
En Ecuador, el Estado de Derecho viene siendo socavado desde antes del 2000. El declive de la justicia se aceleró durante el Gobierno de Lucio Gutiérrez. No obstante, durante el actual Ejecutivo se han tomado medidas más radicales. El problema con esta forma de gobernar es que, tarde o temprano, otros grupos de la sociedad empiezan a dar al Gobierno una cucharada de su propia medicina.
Eso fue lo que ocurrió el 30 de septiembre de 2010. No pretendo respaldar el ilegítimo y deplorable comportamiento exhibido por los policías ese día, sino simplemente explicar por qué esa sublevación fue un preocupante síntoma de la grave desinstitucionalización a la que ha llegado el país.
Hace un año, el mundo vio la balacera entre nuestros militares y policías; ahora ve cómo la justicia se rinde ante el presidente en el caso del diario El Universo. Ambas imágenes son las de un país que vive bajo la ley de la selva: el más fuerte se impone.
El daño es grave, y la responsabilidad no recae solamente sobre el Gobierno, los policías y jueces de dudosa integridad, también sobre una mayoría de la sociedad que ha apoyado activamente la destrucción de las instituciones o no ha hecho nada para evitarlo.
Para muchos, abundan las preguntas sin respuesta: ¿quién dio la orden de abrir fuego?, ¿quién mató a Froilán Jiménez?, ¿por qué se eliminó evidencia del lugar de los hechos?, ¿por qué siguen clasificados documentos con información sobre lo sucedido? Para otros, lo que predomina es la tristeza por el ser querido muerto en aquella jornada.
Para los creyentes en las teorías de conspiración, abundan las respuestas y aparentemente las ganas de celebrar. La verdad oficial de que hubo un golpe lo explica casi todo y les da impulso para proseguir la caza de brujas, que también va a cumplir un año. Los demás, nada tenemos que celebrar en este primer aniversario.
© El Cato
GABRIELA CALDERÓN DE BURGOS, editora de El Cato.
http://exteriores.libertaddigital.com/nada-que-celebrar-1276239423.html
Raul Benoit, ¿Qué pasaría si Chávez perdiera?
VENEZUELA
¿Qué pasaría si Chávez perdiera?
Por Raúl Benoit
Las noticias van y vienen. Unas anuncian la inminente muerte de Hugo Chávez y otras dicen que consiguió superar el cáncer. Aunque él admite que trabaja a media máquina, contradice a quienes indican que el tratamiento de quimioterapia le dañó algunos órganos: "Están pelados [equivocados] toditos, yo tuve cáncer pero fue sacado".
Chávez se ha negado a decir ante los medios qué tipo de cáncer padece (o ha padecido), y ha recriminado a los periodistas por preguntarle, acusándolos de morbosos... e ignorando que un presidente tiene la obligación, no para con la prensa, sino para con su pueblo, de informar de todo lo que le pasa, lo cual comprende, evidentemente, lo relacionado con su salud.
La mentira y la marrullería de estos dictadores les sirven de escudo para ocultar sus tramas. Es lo que ha hecho Fidel Castro durante décadas.
Desde que sufrió esa metamorfosis político-ideológica que le llevó de líder del pueblo apoyado incluso ciertos ricos y poderosos (después se arrepintieron) a revolucionario tercermundista, Chávez ha demostrado ser un maestro de la prestidigitación. Transforma la falsedad en verdad y convierte en su mejor aliado a un pueblo sin trabajo, con hambre, que tiene miedo a la represión y que sueña con las promesas que le hacen de un mejor futuro.
Para lograr manipular la información y atemorizar a quienes lo critican, tiene un ejército virtual de soldados en la internet que se encarga de reescribir artículos y noticias con el fin de ponerlos a su favor. Ahora bien, estos lacayos son la menor amenaza que afronta Venezuela; más grave es la indiferencia y la cobardía de la gente a la hora de enfrentar y desafiar a un hombre que, para muchos, ha perdido el horizonte.
Hugo Chávez ha explotado mediáticamente su enfermedad, a fin de promocionarse para las presidenciales de octubre de 2012. A sus 57 años, ciego y sordo a las demandas sociales, se empeña en llevar Venezuela al comunismo radical, y para cumplir sus metas busca extender su mandato. No sabe que sus verdaderos enemigos no están sólo en la oposición, sino en sus propias filas, donde algunos merodean como aves carroñeras en torno a la presa moribunda.
Chávez, saturado de egolatría, ha ido cavando su propia tumba, cerrando las puertas a empresarios e industriales que lo habrían ayudado en la crisis que se avecina. Ha esparcido la peste de la avaricia entre pequeños líderes y militares ávidos de poder, que le clavarán el puñal y conducirán el país a épocas aún más adversas.
¿Qué pasaría si Chávez perdiera? No hablo de las elecciones, sino de la batalla que libra contra el cáncer. Si no logra sobrevivir, la nación sería testigo de una lucha encarnizada por el poder, lo cual sería calamitoso para Venezuela y generar un baño de sangre que el pueblo no se merece.
raulbenoit.com
http://exteriores.libertaddigital.com/que-pasaria-si-chavez-perdiera-1276239422.html
¿Qué pasaría si Chávez perdiera?
Por Raúl Benoit
Las noticias van y vienen. Unas anuncian la inminente muerte de Hugo Chávez y otras dicen que consiguió superar el cáncer. Aunque él admite que trabaja a media máquina, contradice a quienes indican que el tratamiento de quimioterapia le dañó algunos órganos: "Están pelados [equivocados] toditos, yo tuve cáncer pero fue sacado".
Chávez se ha negado a decir ante los medios qué tipo de cáncer padece (o ha padecido), y ha recriminado a los periodistas por preguntarle, acusándolos de morbosos... e ignorando que un presidente tiene la obligación, no para con la prensa, sino para con su pueblo, de informar de todo lo que le pasa, lo cual comprende, evidentemente, lo relacionado con su salud.
La mentira y la marrullería de estos dictadores les sirven de escudo para ocultar sus tramas. Es lo que ha hecho Fidel Castro durante décadas.
Desde que sufrió esa metamorfosis político-ideológica que le llevó de líder del pueblo apoyado incluso ciertos ricos y poderosos (después se arrepintieron) a revolucionario tercermundista, Chávez ha demostrado ser un maestro de la prestidigitación. Transforma la falsedad en verdad y convierte en su mejor aliado a un pueblo sin trabajo, con hambre, que tiene miedo a la represión y que sueña con las promesas que le hacen de un mejor futuro.
Para lograr manipular la información y atemorizar a quienes lo critican, tiene un ejército virtual de soldados en la internet que se encarga de reescribir artículos y noticias con el fin de ponerlos a su favor. Ahora bien, estos lacayos son la menor amenaza que afronta Venezuela; más grave es la indiferencia y la cobardía de la gente a la hora de enfrentar y desafiar a un hombre que, para muchos, ha perdido el horizonte.
Hugo Chávez ha explotado mediáticamente su enfermedad, a fin de promocionarse para las presidenciales de octubre de 2012. A sus 57 años, ciego y sordo a las demandas sociales, se empeña en llevar Venezuela al comunismo radical, y para cumplir sus metas busca extender su mandato. No sabe que sus verdaderos enemigos no están sólo en la oposición, sino en sus propias filas, donde algunos merodean como aves carroñeras en torno a la presa moribunda.
Chávez, saturado de egolatría, ha ido cavando su propia tumba, cerrando las puertas a empresarios e industriales que lo habrían ayudado en la crisis que se avecina. Ha esparcido la peste de la avaricia entre pequeños líderes y militares ávidos de poder, que le clavarán el puñal y conducirán el país a épocas aún más adversas.
¿Qué pasaría si Chávez perdiera? No hablo de las elecciones, sino de la batalla que libra contra el cáncer. Si no logra sobrevivir, la nación sería testigo de una lucha encarnizada por el poder, lo cual sería calamitoso para Venezuela y generar un baño de sangre que el pueblo no se merece.
raulbenoit.com
http://exteriores.libertaddigital.com/que-pasaria-si-chavez-perdiera-1276239422.html
Carlos Alberto Montaner, La compasion no esta de moda
ESTADOS UNIDOS
La compasión no está de moda
Por Carlos Alberto Montaner
Uno de los deportes más populares en Estados Unidos es mortificar a los inmigrantes ilegales. Da votos. El propósito es martirizarlos hasta lograr que regresen a sus países. No les expiden licencias de conducir, intentan que no puedan alquilar viviendas y tratan de que se les niegue el acceso al trabajo o a los estudios. Quieren rendirlos y expulsarlos por hambre.
No se trata de que los políticos sean sádicos. Los políticos son animales que se alimentan de votos. No son peores que los dentistas o los poetas. Han percibido que mayoritariamente la sociedad quiere echar a los extranjeros sin papeles y se han lanzado a encabezar la cacería. El senador John McCain, que hace unos años, junto a Ted Kennedy, trataba de que se aprobara una sensata reforma migratoria, hoy se ha sumado a la línea dura para sobrevivir en esta atmósfera de xenofobia incrementada por la crisis económica y el aumento del desempleo.
No es la primera vez que esto ocurre en Estados Unidos. Tras la crisis de 1929, en época de Herbert Hoover, pasó lo mismo y un par de millones de personas, casi todas mexicanas, fueron expulsadas con enorme dureza. Entonces, como sucede en nuestros días, miles de norteamericanos culturales, que no hablaban español, acabaron exiliados en México, un país totalmente extraño para ellos.
El ejemplo cundió al otro lado del Atlántico. Por aquellas fechas, Adolfo Hitler ascendía al poder en Alemania y no tardó en dictar las primeras leyes antisemitas. La lógica de Hitler era que los judíos eran extranjeros indeseables aunque llevaran diez generaciones en Alemania y estuvieran totalmente germanizados. A partir de 1935 los judíos no pudieron poseer propiedades, tener negocios, ejercer ciertas profesiones o estudiar en los mismos centros que los alemanes genuinos. Ni siquiera podían casarse o tener relaciones sexuales con los arios. Los nazis querían crear incomodidades terribles a los judíos para que se largaran. Eventualmente, decidieron exterminar a los que no habían escapado a tiempo.
Mortificar a los ilegales, además de ser un crimen, es una estupidez. Mucho más razonable, como hizo Ronald Reagan en su tiempo, es dictar una suerte de amnistía para que los inmigrantes irregulares que no han cometido crímenes legitimen su estancia en el país, paguen impuestos, cumplan con los deberes que les impone la ley y, cuando pase el tiempo requerido, se conviertan en ciudadanos de pleno derecho. A todos les conviene que eso ocurra.
Naturalmente, tras la amnistía debe fijarse una fecha en el futuro a partir de la cual nadie pueda dar empleo a una persona que carezca de residencia legal y autorización para trabajar, so pena de ser multado severamente, lo que sin duda detendrá la avalancha de ilegales. Es lo que se hace en Suiza con gran éxito.
El argumento de que Estados Unidos, mientras ciertas personas cumplen con las reglas, no puede premiar la conducta delictiva de los desaprensivos que violan las leyes migratorias se da de bruces con la tradición legal del país. Si el ordenamiento jurídico de la nación contempla la amnistía, el perdón o cualquier otro tipo de benigna redención de la pena, ello quiere decir que el país sí puede y debe emplear estos recursos legales cuando las circunstancias lo exigen. ¿No se benefició Bill Clinton de una amnistía que amparó a quienes evadieron el servicio militar obligatorio en tiempos de guerra y llegó a ser presidente? ¿Quién ha dicho que la compasión no cabe en el Estado de Derecho?
Desde 1966, por razones especiales, al menos un grupo de extranjeros, las personas de origen cubano, si han llegado legalmente a Estados Unidos, aunque sea como turistas, al cabo de un año de estancia en el país pueden solicitar y obtener su residencia. Esto ha permitido que esta comunidad, que no ha creado guetos marginales pese a radicar mayoritariamente en una ciudad pobre (Miami), haya alcanzado un nivel de desempeño económico, estudios y obediencia a la ley semejante a la población media norteamericana. Esa legislación ha logrado, además, que la integración de los cubanos en el mainstream norteamericano sea excepcionalmente alta. Si hoy la presidenta del Comité de Relaciones Internacionales del Congreso de Estados Unidos, Ileana Ros-Lehtinen, es una persona nacida en Cuba, o si el presidente del mayor college de Estados Unidos es otro cubano, el Dr. Eduardo Padrón, es porque los políticos que hace medio siglo se enfrentaron al problema planteado por estos inmigrantes irregulares (como ellos lo fueron en su momento) no se dedicaron a mortificarlos para que se marcharan, sino les tendieron puentes para que se integraran.
Eso es lo inteligente. Eso es lo que se espera de una sociedad compasiva que jura poseer valores cristianos.
www.elblogdemontaner.com
http://exteriores.libertaddigital.com/la-compasion-no-esta-de-moda-1276239420.html
La compasión no está de moda
Por Carlos Alberto Montaner
Uno de los deportes más populares en Estados Unidos es mortificar a los inmigrantes ilegales. Da votos. El propósito es martirizarlos hasta lograr que regresen a sus países. No les expiden licencias de conducir, intentan que no puedan alquilar viviendas y tratan de que se les niegue el acceso al trabajo o a los estudios. Quieren rendirlos y expulsarlos por hambre.
No se trata de que los políticos sean sádicos. Los políticos son animales que se alimentan de votos. No son peores que los dentistas o los poetas. Han percibido que mayoritariamente la sociedad quiere echar a los extranjeros sin papeles y se han lanzado a encabezar la cacería. El senador John McCain, que hace unos años, junto a Ted Kennedy, trataba de que se aprobara una sensata reforma migratoria, hoy se ha sumado a la línea dura para sobrevivir en esta atmósfera de xenofobia incrementada por la crisis económica y el aumento del desempleo.
No es la primera vez que esto ocurre en Estados Unidos. Tras la crisis de 1929, en época de Herbert Hoover, pasó lo mismo y un par de millones de personas, casi todas mexicanas, fueron expulsadas con enorme dureza. Entonces, como sucede en nuestros días, miles de norteamericanos culturales, que no hablaban español, acabaron exiliados en México, un país totalmente extraño para ellos.
El ejemplo cundió al otro lado del Atlántico. Por aquellas fechas, Adolfo Hitler ascendía al poder en Alemania y no tardó en dictar las primeras leyes antisemitas. La lógica de Hitler era que los judíos eran extranjeros indeseables aunque llevaran diez generaciones en Alemania y estuvieran totalmente germanizados. A partir de 1935 los judíos no pudieron poseer propiedades, tener negocios, ejercer ciertas profesiones o estudiar en los mismos centros que los alemanes genuinos. Ni siquiera podían casarse o tener relaciones sexuales con los arios. Los nazis querían crear incomodidades terribles a los judíos para que se largaran. Eventualmente, decidieron exterminar a los que no habían escapado a tiempo.
Mortificar a los ilegales, además de ser un crimen, es una estupidez. Mucho más razonable, como hizo Ronald Reagan en su tiempo, es dictar una suerte de amnistía para que los inmigrantes irregulares que no han cometido crímenes legitimen su estancia en el país, paguen impuestos, cumplan con los deberes que les impone la ley y, cuando pase el tiempo requerido, se conviertan en ciudadanos de pleno derecho. A todos les conviene que eso ocurra.
Naturalmente, tras la amnistía debe fijarse una fecha en el futuro a partir de la cual nadie pueda dar empleo a una persona que carezca de residencia legal y autorización para trabajar, so pena de ser multado severamente, lo que sin duda detendrá la avalancha de ilegales. Es lo que se hace en Suiza con gran éxito.
El argumento de que Estados Unidos, mientras ciertas personas cumplen con las reglas, no puede premiar la conducta delictiva de los desaprensivos que violan las leyes migratorias se da de bruces con la tradición legal del país. Si el ordenamiento jurídico de la nación contempla la amnistía, el perdón o cualquier otro tipo de benigna redención de la pena, ello quiere decir que el país sí puede y debe emplear estos recursos legales cuando las circunstancias lo exigen. ¿No se benefició Bill Clinton de una amnistía que amparó a quienes evadieron el servicio militar obligatorio en tiempos de guerra y llegó a ser presidente? ¿Quién ha dicho que la compasión no cabe en el Estado de Derecho?
Desde 1966, por razones especiales, al menos un grupo de extranjeros, las personas de origen cubano, si han llegado legalmente a Estados Unidos, aunque sea como turistas, al cabo de un año de estancia en el país pueden solicitar y obtener su residencia. Esto ha permitido que esta comunidad, que no ha creado guetos marginales pese a radicar mayoritariamente en una ciudad pobre (Miami), haya alcanzado un nivel de desempeño económico, estudios y obediencia a la ley semejante a la población media norteamericana. Esa legislación ha logrado, además, que la integración de los cubanos en el mainstream norteamericano sea excepcionalmente alta. Si hoy la presidenta del Comité de Relaciones Internacionales del Congreso de Estados Unidos, Ileana Ros-Lehtinen, es una persona nacida en Cuba, o si el presidente del mayor college de Estados Unidos es otro cubano, el Dr. Eduardo Padrón, es porque los políticos que hace medio siglo se enfrentaron al problema planteado por estos inmigrantes irregulares (como ellos lo fueron en su momento) no se dedicaron a mortificarlos para que se marcharan, sino les tendieron puentes para que se integraran.
Eso es lo inteligente. Eso es lo que se espera de una sociedad compasiva que jura poseer valores cristianos.
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Mario Noya, Nuestro hombre en Ramala
martes 4 de octubre de 2011
ORIENTE MEDIO
Nuestro hombre en Ramala
Por Mario Noya
Nuestro hombre en Ramala es el primer ministro de la Autoridad Nacional Palestina. Se llama Salam Fayad, tiene o está a punto de tener 59 años, es ciudadano norteamericano (como sus tres hijos), vive por su país y no para matar judíos y la foto de honor de su despacho es de un olivo, no del sanguinario Arafat, a quien, en la hora de su misteriosa muerte, en vez de una autopsia debieron haberle hecho una auditoría, como en su día pidió Federico Jiménez Losantos.
Salam Fayad (Tulkarem, 1952) está revolucionando Cisjordania con el fayadismo, basado –según Thomas Friedman, que acuñó el término– "en la simple pero tan extraña noción de que la legitimidad de un líder árabe debería basarse no en eslóganes, ni en políticas obstruccionistas, ni en el culto a la personalidad, ni en las fuerzas de seguridad, sino en una gestión de los servicios transparente y responsable". Menos hablar, menos matar a propios y extraños, y más hacer, hacer para bien, hacer país, que diría el otro: en estos últimos dos años el fayadismo ha construido 120 escuelas, 11 hospitales, 1.800 kilómetros de carreteras –para una inversión en infraestructuras superior a los 100 millones de dólares–; en 2010, el desempleo bajó del 20 al 17%, la economía cisjordana creció un fabuloso 7%, se plantaron 370.000 árboles... De nuevo Thomas Friedman:
Es un ardiente nacionalista palestino, pero su estrategia viene a decir: cuanto antes dotemos a nuestro Estado de instituciones de calidad –en lo relacionado con las finanzas, la seguridad y los servicios sociales–, antes aseguraremos nuestro derecho a la independencia. Yo veo ahí un desafío al arafatismo, que ponía el foco en los derechos de Palestina y sólo después se interesaba por las instituciones –si es que verdaderamente se interesaba por ellas–, pero nada conseguía en ninguno de los dos ámbitos.
Fayad, sí, es un tecnócrata, un pragmático vacunado contra el ideologismo al que han llegado a comparar con el alcalde Bloomberg de Nueva York. Sí pero no, no se piensen que es un indeferente, un señor de números que sólo a los números atiende. Porque Fayad sabe que las ideas tienen consecuencias, y que las malas ideas están devastando a su pueblo. Así que se ha empeñado también en hacer frente al islamismo, marginarlo, finalmente arrojarlo al basurero de la Historia. Por eso se ha propuesto meter en vereda a los imanes –sobre cuyos sermones la ANP ejerce censura previa–, por eso combate sin miramientos a Hamás y aboga –ante una multitud de estudiantes– por erradicar el fanatismo religioso, que "anega" los centros educativos y fomenta actitudes "reaccionariamente intolerantes", como negar la mano a una persona del sexo opuesto. Hamás, claro que sí, lo tiene en la mira, lo teme y lo odia: considera su laicismo una declaración de "guerra al islam" saturada de "pornografía", y más de una vez ha exigido su cabeza como requisito imprescindible para alcanzar un acuerdo que permita la conformación de un Gobierno de unidad nacional.
Aquí de nuevo es pertinente la comparación con Arafat. En 2006, luego de que arrasara en las elecciones legislativas, Hamás ofreció a Fayad, que venía de desempeñarse como ministro de Finanzas, la jefatura del Ejecutivo. Fayad puso entonces tres condiciones: el desmantelamiento de la resistencia armada, la disolución de todas las milicias en las Fuerzas de Seguridad palestinas y el reconocimiento de Israel por parte de la propia Hamás. Con cajas destempladas lo mandaron al diablo. Arafat, por su parte, siempre que le convino y pudo dio alas al radicalismo islámico: fue él, no un maldito imán yihadista cualquiera, quien primero instó a las mujeres a perpetrar, también ellas, atentados suicidas. Lo hizo en la mañana del 27 de enero de 2002; esa misma tarde, la joven Wafa Idris se reventaba las entrañas en el mero centro de Jerusalén, en un atentado que costó la vida a un anciano de 81 años, dejó cien heridos y fue jubilosamente reivindicado por las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, grupo terrorista afiliado al laico y arafatiano Al Fatah.
En 2009 las fuerzas de seguridad palestinas e israelíes emprendieron 1.297 actividades conjuntas, la mayoría de ellas contra grupos militantes [sic] palestinos, lo que representa un aumento del 72% con respecto al año anterior. Juntos, han desbandado a las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, una de las principales milicias de Al Fatah; han atacado células de la Yihad Islámica y prácticamente acabado con las actividades financieras, sociales y militares [sic] de Hamás en la Margen Occidental.
Según el último reporte anual del Shin Bet, el FBI israelí, "la continua actividad [contraterrorista] llevada a cabo por los servicios de seguridad israelíes y palestinos" ha reducido los ataques palestinos contra israelíes en la Margen Occidental y Jerusalén Este a sus niveles más bajos desde el año 2000. El grado actual de cooperación, afirma [Mike] Herzog [exjefe de gabinete del ex primer ministro israelí Ehud Barak], es mejor incluso que antes de la Segunda Intifada; es excelente. Muna Mansur, parlamentaria por Hamás y viuda de un líder de dicho movimiento asesinado, me dijo: "La Autoridad Palestina está teniendo más éxito que los israelíes en aplastar a Hamás en la Margen Occidental".
(Nathan Trhall, "Our Man in Palestine", The New Yorker, 14-X-2010).
No gobierna como Arafat, no se sirve del terrorismo como Arafat y no roba como Arafat. Qué ladrón era, el tipejo de la kefia: según el Fondo Monetario Internacional, entre 1995 y 2000 puede que se levantara hasta 900 millones de dólares. NOVECIENTOS MILLONES DE DÓLARES. Precisamente para poner freno a semejante latrocinio presionó la comunidad internacional al Megacaco para que nombrara ministro de Finanzas a Fayad, ingeniero por la Universidad Americana de Beirut, MBA por la Universidad de San Eduardo (Austin), doctor en Económicas por la Universidad de Texas, representante del FMI ante la ANP entre 1995 y 2000 y en 2001 jefe del Banco Árabe en Gaza y Cisjordania. La referida cartera le fue a las manos el 9 de junio de 2002.
Fayad no sólo no roba, sino que trabaja para que los demás no roben; porque eso está muy feo y además igual se lo toman a mal las víctimas, que a veces hasta van armadas porque resulta que son las encargadas de velar por la ley y el orden.
En 2003 [Fayad] concedió una entrevista a Lesley Stahl, de 60 Minutes, en la que acusó a Arafat de utilizar una red de monopolios en el sector de las commodities (...) para desviar (...) dinero. (...) El principal coladero (...) era la Corporación del Petróleo, que operaba como fondo para usos ilícitos. "Si no había dinero en el tesoro, [Arafat] recurría a la Corporación del Petróleo", le dijo Fayad a Stahl.
Finalmente, Fayad cerró dicha compañía, lo que provocó que arreciaran las especulaciones que apuntaban a que, en represalia, podría ser asesinado por agentes de la OLP. Lo que salvó a Fayad fue una mezcla de integridad y astucia: en una de sus primeras grandes reformas como ministro de Finanzas, empezó a pagar a los miembros de las Fuerzas de Seguridad por medio de transferencias bancarias. Previamente se les pagaba en efectivo, y los oficiales que manejaban esos fondos –entre los que había ministros– solían quedarse una parte sustancial. Según los cálculos más populares, el latrocinio equivalía al 50% de los ingresos de los agentes, por lo que, cuando Fayad empezó a pagarles por medio de transferencias bancarias, aquellos vieron, efectivamente, que sus salarios se duplicaban. "Después de eso", refiere [su exprofesor William] Barnett, "cuando Salam paseaba por la calle, incluso en Gaza, la policía lo saludaba. Probablemente estaba más seguro en ellas que Arafat".
(Michael Weiss, "The Pragmatist", Tablet, 8-XII-2009).
***
Salam Fayad considera que el proceso de paz entre israelíes y palestinos ha embarrancado, y como el terror y la lucha armada le repugnan, lo que quiere es llegar a la independencia por la vía de los hechos constructivos, nunca mejor dicho. Se trata, sí, de que Palestina funcione como un Estado antes de que lo sea de veras. De sentar las bases para un Estado de Derecho digno de tal nombre, donde rijan la separación de poderes y el libre mercado y los ciudadanos sean libres e iguales en derechos y deberes. Donde las Fuerzas de Seguridad, sometidas a la Ley y por la Ley amparadas, sirvan y no amenacen a la ciudadanía. Un Estado laico, en el que los hombres de Dios ensalcen la tolerancia y no el derramamiento de sangre inocente y nadie sea perseguido por sus creencias.
Salam Fayad el Pragmático es pues, también, un pionero. Por eso Simón Peres lo considera una suerte de Ben Gurión palestino (otros no). "¿Por qué iba a encontrarla ofensiva?", respondió nuestro hombre al periodista e historiador israelí Tom Segev cuando le preguntó por tal comparación. "En multitud de ocasiones he dicho que el Estado de Israel fue establecido antes de que fuera declarado, y en ese sentido hay un paralelismo".
***
Si para entonces tenemos éxito, y en ello confío, a la gente no le resultará muy difícil mirar hacía aquí desde cualquier parte del mundo y concluir que, efectivamente, los palestinos tienen algo que se parece a un Estado funcional en prácticamente todos los ámbitos; para entonces la única cosa anómala sería la ocupación, y todo el mundo consideraría que habría de llegar a su fin.
Ese "para entonces" de esas declaraciones de Fayad remitía a agosto de este 2011, en que su plan de dos años (Palestine. Ending Occupation, Establishing the State) debería estar rindiendo sus mejores frutos. Pero las cosas no han salido así. Quizá principalmente por culpa del muchísimo menos fiable Mahmud Abbás, que ha podido herir de muerte el proyecto de su primer ministro con su insensata y paradójica apuesta por la declaración unilateral del Estado palestino en el marco de la ONU. Fayad quiere trabajar con realidades, hechos consumados; está volcado en construir el Estado, allanar el camino a la diplomacia y los notarios. Abbás, en cambio, se emperra en la vía de la retórica, en los estériles pero ponzoñosos brindis al sol, en declarar el Estado antes de conferirle consistencia; quiere colgarse una medalla que ni por asomo se merece, por arafatista, por ambiguo, por cobarde; pretende congelar Palestina en el mundo de la irresponsabilidad y el nunca jamás.
Por ahí sólo lograremos un triunfo simbólico, se lamenta Fayad, probablemente pensando que las cosas pueden ser aún peor y desembocar en una victoria pírrica, que se lleve por delante el incipiente milagro palestino.
El momento es verdaderamente decisivo. Palestina, los palestinos tienen que elegir entre tres modelos incompatibles: el islamofascista de Hamás, el de la cleptocrática y ambivalente OLP –que pone una vela al dios de la negociación y otra al diablo del irredentismo terrorista– y el de Salam Fayad, que con su formación de nuevo cuño –Tercera Vía, laica y liberal– sólo obtuvo el 2'4% de los votos en las legislativas de 2006 pero que desde el Gobierno de la ANP está obrando maravillas sobre la economía y la autoestima de los cisjordanos.
Salam Fayad, que rechaza el Estado binacional, reconoce el Estado de Israel, quiere una Palestina abierta a todos –también a los judíos–, goza del reconocimiento internacional, combate el islamismo y la cleptocracia y demuestra día tras día lo que se puede conseguir con determinación, coraje y empeño, es el presente preparándose para el mejor de los futuros ahora concebibles. Es nuestro hombre en Ramala.
–Tom Segev: No soy tan optimista como usted. Por primera vez comparto el sentimiento de que la paz no es posible. Si usted me hubiera preguntado hace 40 años si tendríamos paz en 2010, le habría contestado que sí. Ahora ni siquiera sé si mi hijo, que se ha casado hace seis meses, hace bien quedándose a vivir en Israel.
–Salam Fayad: Si sucumbes a ese sentimiento, y la gente hace lo propio, quedaremos a merced de los visionarios. Y por estos pagos los visionarios no suelen ser muy positivos, como bien sabes.
(Newsweek, 22-X-2010).
MARIO NOYA, jefe de Suplementos de LIBERTAD DIGITAL.
http://exteriores.libertaddigital.com/nuestro-hombre-en-ramala-1276239424.html
ORIENTE MEDIO
Nuestro hombre en Ramala
Por Mario Noya
Nuestro hombre en Ramala es el primer ministro de la Autoridad Nacional Palestina. Se llama Salam Fayad, tiene o está a punto de tener 59 años, es ciudadano norteamericano (como sus tres hijos), vive por su país y no para matar judíos y la foto de honor de su despacho es de un olivo, no del sanguinario Arafat, a quien, en la hora de su misteriosa muerte, en vez de una autopsia debieron haberle hecho una auditoría, como en su día pidió Federico Jiménez Losantos.
Salam Fayad (Tulkarem, 1952) está revolucionando Cisjordania con el fayadismo, basado –según Thomas Friedman, que acuñó el término– "en la simple pero tan extraña noción de que la legitimidad de un líder árabe debería basarse no en eslóganes, ni en políticas obstruccionistas, ni en el culto a la personalidad, ni en las fuerzas de seguridad, sino en una gestión de los servicios transparente y responsable". Menos hablar, menos matar a propios y extraños, y más hacer, hacer para bien, hacer país, que diría el otro: en estos últimos dos años el fayadismo ha construido 120 escuelas, 11 hospitales, 1.800 kilómetros de carreteras –para una inversión en infraestructuras superior a los 100 millones de dólares–; en 2010, el desempleo bajó del 20 al 17%, la economía cisjordana creció un fabuloso 7%, se plantaron 370.000 árboles... De nuevo Thomas Friedman:
Es un ardiente nacionalista palestino, pero su estrategia viene a decir: cuanto antes dotemos a nuestro Estado de instituciones de calidad –en lo relacionado con las finanzas, la seguridad y los servicios sociales–, antes aseguraremos nuestro derecho a la independencia. Yo veo ahí un desafío al arafatismo, que ponía el foco en los derechos de Palestina y sólo después se interesaba por las instituciones –si es que verdaderamente se interesaba por ellas–, pero nada conseguía en ninguno de los dos ámbitos.
Fayad, sí, es un tecnócrata, un pragmático vacunado contra el ideologismo al que han llegado a comparar con el alcalde Bloomberg de Nueva York. Sí pero no, no se piensen que es un indeferente, un señor de números que sólo a los números atiende. Porque Fayad sabe que las ideas tienen consecuencias, y que las malas ideas están devastando a su pueblo. Así que se ha empeñado también en hacer frente al islamismo, marginarlo, finalmente arrojarlo al basurero de la Historia. Por eso se ha propuesto meter en vereda a los imanes –sobre cuyos sermones la ANP ejerce censura previa–, por eso combate sin miramientos a Hamás y aboga –ante una multitud de estudiantes– por erradicar el fanatismo religioso, que "anega" los centros educativos y fomenta actitudes "reaccionariamente intolerantes", como negar la mano a una persona del sexo opuesto. Hamás, claro que sí, lo tiene en la mira, lo teme y lo odia: considera su laicismo una declaración de "guerra al islam" saturada de "pornografía", y más de una vez ha exigido su cabeza como requisito imprescindible para alcanzar un acuerdo que permita la conformación de un Gobierno de unidad nacional.
Aquí de nuevo es pertinente la comparación con Arafat. En 2006, luego de que arrasara en las elecciones legislativas, Hamás ofreció a Fayad, que venía de desempeñarse como ministro de Finanzas, la jefatura del Ejecutivo. Fayad puso entonces tres condiciones: el desmantelamiento de la resistencia armada, la disolución de todas las milicias en las Fuerzas de Seguridad palestinas y el reconocimiento de Israel por parte de la propia Hamás. Con cajas destempladas lo mandaron al diablo. Arafat, por su parte, siempre que le convino y pudo dio alas al radicalismo islámico: fue él, no un maldito imán yihadista cualquiera, quien primero instó a las mujeres a perpetrar, también ellas, atentados suicidas. Lo hizo en la mañana del 27 de enero de 2002; esa misma tarde, la joven Wafa Idris se reventaba las entrañas en el mero centro de Jerusalén, en un atentado que costó la vida a un anciano de 81 años, dejó cien heridos y fue jubilosamente reivindicado por las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, grupo terrorista afiliado al laico y arafatiano Al Fatah.
En 2009 las fuerzas de seguridad palestinas e israelíes emprendieron 1.297 actividades conjuntas, la mayoría de ellas contra grupos militantes [sic] palestinos, lo que representa un aumento del 72% con respecto al año anterior. Juntos, han desbandado a las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, una de las principales milicias de Al Fatah; han atacado células de la Yihad Islámica y prácticamente acabado con las actividades financieras, sociales y militares [sic] de Hamás en la Margen Occidental.
Según el último reporte anual del Shin Bet, el FBI israelí, "la continua actividad [contraterrorista] llevada a cabo por los servicios de seguridad israelíes y palestinos" ha reducido los ataques palestinos contra israelíes en la Margen Occidental y Jerusalén Este a sus niveles más bajos desde el año 2000. El grado actual de cooperación, afirma [Mike] Herzog [exjefe de gabinete del ex primer ministro israelí Ehud Barak], es mejor incluso que antes de la Segunda Intifada; es excelente. Muna Mansur, parlamentaria por Hamás y viuda de un líder de dicho movimiento asesinado, me dijo: "La Autoridad Palestina está teniendo más éxito que los israelíes en aplastar a Hamás en la Margen Occidental".
(Nathan Trhall, "Our Man in Palestine", The New Yorker, 14-X-2010).
No gobierna como Arafat, no se sirve del terrorismo como Arafat y no roba como Arafat. Qué ladrón era, el tipejo de la kefia: según el Fondo Monetario Internacional, entre 1995 y 2000 puede que se levantara hasta 900 millones de dólares. NOVECIENTOS MILLONES DE DÓLARES. Precisamente para poner freno a semejante latrocinio presionó la comunidad internacional al Megacaco para que nombrara ministro de Finanzas a Fayad, ingeniero por la Universidad Americana de Beirut, MBA por la Universidad de San Eduardo (Austin), doctor en Económicas por la Universidad de Texas, representante del FMI ante la ANP entre 1995 y 2000 y en 2001 jefe del Banco Árabe en Gaza y Cisjordania. La referida cartera le fue a las manos el 9 de junio de 2002.
Fayad no sólo no roba, sino que trabaja para que los demás no roben; porque eso está muy feo y además igual se lo toman a mal las víctimas, que a veces hasta van armadas porque resulta que son las encargadas de velar por la ley y el orden.
En 2003 [Fayad] concedió una entrevista a Lesley Stahl, de 60 Minutes, en la que acusó a Arafat de utilizar una red de monopolios en el sector de las commodities (...) para desviar (...) dinero. (...) El principal coladero (...) era la Corporación del Petróleo, que operaba como fondo para usos ilícitos. "Si no había dinero en el tesoro, [Arafat] recurría a la Corporación del Petróleo", le dijo Fayad a Stahl.
Finalmente, Fayad cerró dicha compañía, lo que provocó que arreciaran las especulaciones que apuntaban a que, en represalia, podría ser asesinado por agentes de la OLP. Lo que salvó a Fayad fue una mezcla de integridad y astucia: en una de sus primeras grandes reformas como ministro de Finanzas, empezó a pagar a los miembros de las Fuerzas de Seguridad por medio de transferencias bancarias. Previamente se les pagaba en efectivo, y los oficiales que manejaban esos fondos –entre los que había ministros– solían quedarse una parte sustancial. Según los cálculos más populares, el latrocinio equivalía al 50% de los ingresos de los agentes, por lo que, cuando Fayad empezó a pagarles por medio de transferencias bancarias, aquellos vieron, efectivamente, que sus salarios se duplicaban. "Después de eso", refiere [su exprofesor William] Barnett, "cuando Salam paseaba por la calle, incluso en Gaza, la policía lo saludaba. Probablemente estaba más seguro en ellas que Arafat".
(Michael Weiss, "The Pragmatist", Tablet, 8-XII-2009).
***
Salam Fayad considera que el proceso de paz entre israelíes y palestinos ha embarrancado, y como el terror y la lucha armada le repugnan, lo que quiere es llegar a la independencia por la vía de los hechos constructivos, nunca mejor dicho. Se trata, sí, de que Palestina funcione como un Estado antes de que lo sea de veras. De sentar las bases para un Estado de Derecho digno de tal nombre, donde rijan la separación de poderes y el libre mercado y los ciudadanos sean libres e iguales en derechos y deberes. Donde las Fuerzas de Seguridad, sometidas a la Ley y por la Ley amparadas, sirvan y no amenacen a la ciudadanía. Un Estado laico, en el que los hombres de Dios ensalcen la tolerancia y no el derramamiento de sangre inocente y nadie sea perseguido por sus creencias.
Salam Fayad el Pragmático es pues, también, un pionero. Por eso Simón Peres lo considera una suerte de Ben Gurión palestino (otros no). "¿Por qué iba a encontrarla ofensiva?", respondió nuestro hombre al periodista e historiador israelí Tom Segev cuando le preguntó por tal comparación. "En multitud de ocasiones he dicho que el Estado de Israel fue establecido antes de que fuera declarado, y en ese sentido hay un paralelismo".
***
Si para entonces tenemos éxito, y en ello confío, a la gente no le resultará muy difícil mirar hacía aquí desde cualquier parte del mundo y concluir que, efectivamente, los palestinos tienen algo que se parece a un Estado funcional en prácticamente todos los ámbitos; para entonces la única cosa anómala sería la ocupación, y todo el mundo consideraría que habría de llegar a su fin.
Ese "para entonces" de esas declaraciones de Fayad remitía a agosto de este 2011, en que su plan de dos años (Palestine. Ending Occupation, Establishing the State) debería estar rindiendo sus mejores frutos. Pero las cosas no han salido así. Quizá principalmente por culpa del muchísimo menos fiable Mahmud Abbás, que ha podido herir de muerte el proyecto de su primer ministro con su insensata y paradójica apuesta por la declaración unilateral del Estado palestino en el marco de la ONU. Fayad quiere trabajar con realidades, hechos consumados; está volcado en construir el Estado, allanar el camino a la diplomacia y los notarios. Abbás, en cambio, se emperra en la vía de la retórica, en los estériles pero ponzoñosos brindis al sol, en declarar el Estado antes de conferirle consistencia; quiere colgarse una medalla que ni por asomo se merece, por arafatista, por ambiguo, por cobarde; pretende congelar Palestina en el mundo de la irresponsabilidad y el nunca jamás.
Por ahí sólo lograremos un triunfo simbólico, se lamenta Fayad, probablemente pensando que las cosas pueden ser aún peor y desembocar en una victoria pírrica, que se lleve por delante el incipiente milagro palestino.
El momento es verdaderamente decisivo. Palestina, los palestinos tienen que elegir entre tres modelos incompatibles: el islamofascista de Hamás, el de la cleptocrática y ambivalente OLP –que pone una vela al dios de la negociación y otra al diablo del irredentismo terrorista– y el de Salam Fayad, que con su formación de nuevo cuño –Tercera Vía, laica y liberal– sólo obtuvo el 2'4% de los votos en las legislativas de 2006 pero que desde el Gobierno de la ANP está obrando maravillas sobre la economía y la autoestima de los cisjordanos.
Salam Fayad, que rechaza el Estado binacional, reconoce el Estado de Israel, quiere una Palestina abierta a todos –también a los judíos–, goza del reconocimiento internacional, combate el islamismo y la cleptocracia y demuestra día tras día lo que se puede conseguir con determinación, coraje y empeño, es el presente preparándose para el mejor de los futuros ahora concebibles. Es nuestro hombre en Ramala.
–Tom Segev: No soy tan optimista como usted. Por primera vez comparto el sentimiento de que la paz no es posible. Si usted me hubiera preguntado hace 40 años si tendríamos paz en 2010, le habría contestado que sí. Ahora ni siquiera sé si mi hijo, que se ha casado hace seis meses, hace bien quedándose a vivir en Israel.
–Salam Fayad: Si sucumbes a ese sentimiento, y la gente hace lo propio, quedaremos a merced de los visionarios. Y por estos pagos los visionarios no suelen ser muy positivos, como bien sabes.
(Newsweek, 22-X-2010).
MARIO NOYA, jefe de Suplementos de LIBERTAD DIGITAL.
http://exteriores.libertaddigital.com/nuestro-hombre-en-ramala-1276239424.html
Charles Krauthammer, Palestina: quieren la tierra pero no la paz
ORIENTE MEDIO
Palestina: quieren la tierra pero no la paz
Por Charles Krauthammer
Aunque diplomáticamente inconveniente para las potencias occidentales, el intento del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbás, de obtener el visto bueno de la ONU para su declaración unilateral del Estado palestino ha suscitado una simpatía generalizada. Después de todo, ¿qué otra opción le quedaba?
Según la versión aceptada, la paz en Oriente Próximo es imposibilitada por un Israel radical encabezado por el Likud, que se niega a aceptar un Estado palestino y sigue construyendo asentamientos.
La forma en que esta grotesca inversión de la realidad se ha convertido en la opinión generalizada es notable. En realidad, Benjamin Netanyahu obligó a su coalición gubernamental, encabezada por el Likud, al reconocimiento abierto del Estado palestino, generando así el primer acuerdo nacional israelí en torno a una solución del conflicto basa en la existencia de dos Estados. Asimismo, Netanyahu ha sido el único primer ministro israelí en acceder a una moratoria –de diez meses– en lo relacionado con la construcción en los asentamientos, algo que ningún Ejecutivo de Kadima o del Partido Laborista hicieron nunca.
A todo esto Abbás respondió boicoteando las conversaciones con Israel durante nueve meses, volviendo a la mesa al décimo mes y abandonándola en cuanto expiró la referida moratoria. El otro día reiteró que seguirá boicoteando las conversaciones a menos que Israel renuncie por anticipado a cualquier territorio más allá de la línea de demarcación de 1967. Lo que significaría, por ejemplo, que el barrio judío de Jerusalén sería territorio palestino. Esto no sólo es absurdo. Es que vulnera los acuerdos de paz, que dictaminan que este tipo de cuestiones han de ser el objeto de las negociaciones, no un requisito para iniciarla.
Abbás insiste sin vacilar en el denominado derecho de retorno, que destruiría demográficamente Israel al inundarlo de millones de individuos árabes, lo que haría del único Estado judío el Estado árabe número 23. El rais ha afirmado numerosas veces, la última de ellas la semana pasada en Nueva York: "No vamos a reconocer al Estado judío". Lo cual no deja de ser consistente con la tradición palestina de rechazo a la existencia de Israel. Recuerde:
– Camp David, 2000. En una cumbre auspiciada por Estados Unidos, el primer ministro israelí, Ehud Barak, ofreció a Yaser Arafat un Estado palestino en Gaza, Cisjordania... y Jerusalén, lo cual era hasta el momento algo inconcebible. Arafat rechazó la oferta y no hizo la menor contrapropuesta, con lo que puso de manifiesto su falta de seriedad a la hora de alcanzar cualquier acuerdo. En lugar de eso, lanzó una salvaje guerra terrorista que se cobró la vida de millar de israelíes.
– Taba, 2001. Está en juego un acuerdo aún mejor para los palestinos, los Parámetros Clinton. Pero Arafat vuelve a dar un portazo.
– Israel, 2008. El primer ministro israelí, Ehud Olmert, capitula por completo ante las exigencias palestinas: el 100% de Cisjordania (con intercambios territoriales), el Estado palestino, la división de Jerusalén, cuyas zonas musulmanas pasarían a ser la capital de Palestina. Increíblemente, incluso ofrece dejar los santos lugares de la ciudad, empezando por el Muro de las Lamentaciones, en manos de un organismo internacional en el que tomarían parte países como Jordania y Arabia Saudí.
¿Aceptó Abbás la propuesta de Olmert? Por supuesto que no. De haberlo hecho, el conflicto habría acabado y Palestina sería ya miembro de las Naciones Unidas.
Esto no es historia antigua. Estamos hablando de planes y propuestas de los últimos diez años. Planes y propuestas que invalidan por completo el discurso insensato de la "intransigencia" israelí como obstáculo para la paz.
¿Los asentamientos? Cada uno de los radicados en la nueva Palestina será destruido y evacuado, tal y como se hizo con los de Gaza.
¿Por qué, entonces, dicen que no los palestinos? Porque decir que sí les obligaría a suscribir un acuerdo de paz definitivo que implicaría su aceptación de la existencia de un Estado judío sobre lo que ellos consideran parte integral del patrimonio islámico.
La palabra clave aquí es definitivo. Los palestinos están muy dispuestos a suscribir acuerdos provisionales, como los de Oslo. Acuerdos-marco, como los de Annapolis. Acuerdos de alto el fuego, como el armisticio de 1949. Cualquier cosa menos un acuerdo definitivo. Cualquier cosa menos una paz definitiva. Cualquier cosa menos un tratado que ponga fin de una vez por todas al conflicto y deje vivo al Estado judío.
Después de todo, ¿a qué acudió Abbás a las Naciones Unidas el otro día? Durante prácticamente medio siglo, Estados Unidos ha buscado un acuerdo sobre la base paz por territorios, que dio lugar al tratado de paz israelo-egipcio de 1979 y al israelo-jordano de 1994. Desde entonces, Israel ha ofrecido paz por territorios a los palestinos en tres ocasiones, y las tres veces ha visto sus ofertas rechazadas.
¿Por qué? Exactamente por la misma razón por la que Abbás acudió a las Naciones Unidas el otro día. Porque lo que quieren es obtener territorio sin conceder la paz. Acceder a la soberanía sin recononer al Estado judío. Proclamar el Estado sin negociaciones previas. Lo que quieren es una Palestina independiente en un estado de guerra permanente con Israel.
Esta es la razón por la que, con independencia de quién estuviera gobernando Israel, nunca se ha alcanzado la paz. Las diferencias territoriales son solucionables; los conflictos existenciales no.
Paz por territorio, sí. Pero entregar territorio sin obtener la paz es un suicidio.
© The Washington Post Writers Group
http://exteriores.libertaddigital.com/palestina-quieren-la-tierra-pero-no-la-paz-1276239421.html
Palestina: quieren la tierra pero no la paz
Por Charles Krauthammer
Aunque diplomáticamente inconveniente para las potencias occidentales, el intento del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbás, de obtener el visto bueno de la ONU para su declaración unilateral del Estado palestino ha suscitado una simpatía generalizada. Después de todo, ¿qué otra opción le quedaba?
Según la versión aceptada, la paz en Oriente Próximo es imposibilitada por un Israel radical encabezado por el Likud, que se niega a aceptar un Estado palestino y sigue construyendo asentamientos.
La forma en que esta grotesca inversión de la realidad se ha convertido en la opinión generalizada es notable. En realidad, Benjamin Netanyahu obligó a su coalición gubernamental, encabezada por el Likud, al reconocimiento abierto del Estado palestino, generando así el primer acuerdo nacional israelí en torno a una solución del conflicto basa en la existencia de dos Estados. Asimismo, Netanyahu ha sido el único primer ministro israelí en acceder a una moratoria –de diez meses– en lo relacionado con la construcción en los asentamientos, algo que ningún Ejecutivo de Kadima o del Partido Laborista hicieron nunca.
A todo esto Abbás respondió boicoteando las conversaciones con Israel durante nueve meses, volviendo a la mesa al décimo mes y abandonándola en cuanto expiró la referida moratoria. El otro día reiteró que seguirá boicoteando las conversaciones a menos que Israel renuncie por anticipado a cualquier territorio más allá de la línea de demarcación de 1967. Lo que significaría, por ejemplo, que el barrio judío de Jerusalén sería territorio palestino. Esto no sólo es absurdo. Es que vulnera los acuerdos de paz, que dictaminan que este tipo de cuestiones han de ser el objeto de las negociaciones, no un requisito para iniciarla.
Abbás insiste sin vacilar en el denominado derecho de retorno, que destruiría demográficamente Israel al inundarlo de millones de individuos árabes, lo que haría del único Estado judío el Estado árabe número 23. El rais ha afirmado numerosas veces, la última de ellas la semana pasada en Nueva York: "No vamos a reconocer al Estado judío". Lo cual no deja de ser consistente con la tradición palestina de rechazo a la existencia de Israel. Recuerde:
– Camp David, 2000. En una cumbre auspiciada por Estados Unidos, el primer ministro israelí, Ehud Barak, ofreció a Yaser Arafat un Estado palestino en Gaza, Cisjordania... y Jerusalén, lo cual era hasta el momento algo inconcebible. Arafat rechazó la oferta y no hizo la menor contrapropuesta, con lo que puso de manifiesto su falta de seriedad a la hora de alcanzar cualquier acuerdo. En lugar de eso, lanzó una salvaje guerra terrorista que se cobró la vida de millar de israelíes.
– Taba, 2001. Está en juego un acuerdo aún mejor para los palestinos, los Parámetros Clinton. Pero Arafat vuelve a dar un portazo.
– Israel, 2008. El primer ministro israelí, Ehud Olmert, capitula por completo ante las exigencias palestinas: el 100% de Cisjordania (con intercambios territoriales), el Estado palestino, la división de Jerusalén, cuyas zonas musulmanas pasarían a ser la capital de Palestina. Increíblemente, incluso ofrece dejar los santos lugares de la ciudad, empezando por el Muro de las Lamentaciones, en manos de un organismo internacional en el que tomarían parte países como Jordania y Arabia Saudí.
¿Aceptó Abbás la propuesta de Olmert? Por supuesto que no. De haberlo hecho, el conflicto habría acabado y Palestina sería ya miembro de las Naciones Unidas.
Esto no es historia antigua. Estamos hablando de planes y propuestas de los últimos diez años. Planes y propuestas que invalidan por completo el discurso insensato de la "intransigencia" israelí como obstáculo para la paz.
¿Los asentamientos? Cada uno de los radicados en la nueva Palestina será destruido y evacuado, tal y como se hizo con los de Gaza.
¿Por qué, entonces, dicen que no los palestinos? Porque decir que sí les obligaría a suscribir un acuerdo de paz definitivo que implicaría su aceptación de la existencia de un Estado judío sobre lo que ellos consideran parte integral del patrimonio islámico.
La palabra clave aquí es definitivo. Los palestinos están muy dispuestos a suscribir acuerdos provisionales, como los de Oslo. Acuerdos-marco, como los de Annapolis. Acuerdos de alto el fuego, como el armisticio de 1949. Cualquier cosa menos un acuerdo definitivo. Cualquier cosa menos una paz definitiva. Cualquier cosa menos un tratado que ponga fin de una vez por todas al conflicto y deje vivo al Estado judío.
Después de todo, ¿a qué acudió Abbás a las Naciones Unidas el otro día? Durante prácticamente medio siglo, Estados Unidos ha buscado un acuerdo sobre la base paz por territorios, que dio lugar al tratado de paz israelo-egipcio de 1979 y al israelo-jordano de 1994. Desde entonces, Israel ha ofrecido paz por territorios a los palestinos en tres ocasiones, y las tres veces ha visto sus ofertas rechazadas.
¿Por qué? Exactamente por la misma razón por la que Abbás acudió a las Naciones Unidas el otro día. Porque lo que quieren es obtener territorio sin conceder la paz. Acceder a la soberanía sin recononer al Estado judío. Proclamar el Estado sin negociaciones previas. Lo que quieren es una Palestina independiente en un estado de guerra permanente con Israel.
Esta es la razón por la que, con independencia de quién estuviera gobernando Israel, nunca se ha alcanzado la paz. Las diferencias territoriales son solucionables; los conflictos existenciales no.
Paz por territorio, sí. Pero entregar territorio sin obtener la paz es un suicidio.
© The Washington Post Writers Group
http://exteriores.libertaddigital.com/palestina-quieren-la-tierra-pero-no-la-paz-1276239421.html
Pio Moa, El sueldo de los politicos
martes 4 de octubre de 2011
La democracia
El sueldo de los políticos
Pío Moa 2
Uno de los problemas de la democracia es la calidad de sus políticos. En principio la competencia entre ellos por ganar el favor público debería asegurar el éxito de los mejores. Esto, sin embargo, no es así.
Uno de los problemas de la democracia es la calidad de sus políticos. En principio la competencia entre ellos por ganar el favor público debería asegurar el éxito de los mejores. Esto, sin embargo, no es así, porque la política es una mercancía muy distinta de las habituales; porque el votante común ignora el fondo de la mayoría de los problemas sociales y políticos y puede ser engañado por los demagogos; y porque los mismos políticos suelen tener poco de sabios, poca decencia y poco patriotismo (esto último, sobre todo en España). Solo hay que pensar en la pandilla de delincuentes que ha gobernado el país en los últimos siete años. Y digo delincuentes en sentido meramente descriptivo, como he explicado otras veces, no como insulto o desahogo; creo que no saldremos del atasco mientras no llamemos a las cosas por su nombre ("negociación" en lugar de colaboración con banda armada, por ejemplo) y aceptemos que las peores fechorías se presenten con nombres atractivos ("proceso de paz", "memoria histórica" y demás).
No voy ahora a tratar ahora el problema de una selección al revés como la ocurrida en España, aunque cabe advertir que tal posibilidad afecta a cualquier régimen, con la desventaja de la opacidad y falta de alternancia en los no democráticos.
Para evitar que los peores se impongan, oímos a veces la tesis de que los políticos deben estar muy bien pagados, porque ello evitaría tentaciones de corrupción e incitaría a los mejores a la labor política, en lugar de disuadirles. El argumento no resiste la experiencia ni la lógica, y podría invertirse así: unos sueldos bajos, incluso simbólicos, atraerían a quienes tienen verdadera vocación de servicio al país y alejaría a los trepas y oportunistas. Las tentaciones de corrupción son muy fuertes en ese oficio y muy cierto el dicho de que "nunca se gana bastante para ser honrado", máxime cuando predomina en el ambiente social un hedonismo cutre como hoy en España, fomentado precisamente por los políticos. Es un problema realmente difícil que tiene poco que ver con sueldos altos o bajos, aunque en principio debieran de ser decentes.
Así, nuestros políticos están bastante bien pagados, aparte los beneficios colaterales, aun sin corrupción. Pero su trabajo ha consistido en socavar la unidad nacional, la Constitución y el estado de derecho, falsificar la historia, compincharse con los asesinos etarras y sus terminales políticas, llevar al país cerca de la quiebra, crear un clima de irresponsabilidad, inmoralidad e impunidad. Eso se debe a su ausencia de pensamiento político y abundancia de ideologías perversas, y no se corregiría con sueldos mayores. Para ser justos, muchos de ellos debieran ir a la cárcel y otros recibir muy fuertes multas en lugar de generosas pensiones y prebendas por tales "servicios".
http://www.libertaddigital.com/opinion/pio-moa/el-sueldo-de-los-politicos-61285/
La democracia
El sueldo de los políticos
Pío Moa 2
Uno de los problemas de la democracia es la calidad de sus políticos. En principio la competencia entre ellos por ganar el favor público debería asegurar el éxito de los mejores. Esto, sin embargo, no es así.
Uno de los problemas de la democracia es la calidad de sus políticos. En principio la competencia entre ellos por ganar el favor público debería asegurar el éxito de los mejores. Esto, sin embargo, no es así, porque la política es una mercancía muy distinta de las habituales; porque el votante común ignora el fondo de la mayoría de los problemas sociales y políticos y puede ser engañado por los demagogos; y porque los mismos políticos suelen tener poco de sabios, poca decencia y poco patriotismo (esto último, sobre todo en España). Solo hay que pensar en la pandilla de delincuentes que ha gobernado el país en los últimos siete años. Y digo delincuentes en sentido meramente descriptivo, como he explicado otras veces, no como insulto o desahogo; creo que no saldremos del atasco mientras no llamemos a las cosas por su nombre ("negociación" en lugar de colaboración con banda armada, por ejemplo) y aceptemos que las peores fechorías se presenten con nombres atractivos ("proceso de paz", "memoria histórica" y demás).
No voy ahora a tratar ahora el problema de una selección al revés como la ocurrida en España, aunque cabe advertir que tal posibilidad afecta a cualquier régimen, con la desventaja de la opacidad y falta de alternancia en los no democráticos.
Para evitar que los peores se impongan, oímos a veces la tesis de que los políticos deben estar muy bien pagados, porque ello evitaría tentaciones de corrupción e incitaría a los mejores a la labor política, en lugar de disuadirles. El argumento no resiste la experiencia ni la lógica, y podría invertirse así: unos sueldos bajos, incluso simbólicos, atraerían a quienes tienen verdadera vocación de servicio al país y alejaría a los trepas y oportunistas. Las tentaciones de corrupción son muy fuertes en ese oficio y muy cierto el dicho de que "nunca se gana bastante para ser honrado", máxime cuando predomina en el ambiente social un hedonismo cutre como hoy en España, fomentado precisamente por los políticos. Es un problema realmente difícil que tiene poco que ver con sueldos altos o bajos, aunque en principio debieran de ser decentes.
Así, nuestros políticos están bastante bien pagados, aparte los beneficios colaterales, aun sin corrupción. Pero su trabajo ha consistido en socavar la unidad nacional, la Constitución y el estado de derecho, falsificar la historia, compincharse con los asesinos etarras y sus terminales políticas, llevar al país cerca de la quiebra, crear un clima de irresponsabilidad, inmoralidad e impunidad. Eso se debe a su ausencia de pensamiento político y abundancia de ideologías perversas, y no se corregiría con sueldos mayores. Para ser justos, muchos de ellos debieran ir a la cárcel y otros recibir muy fuertes multas en lugar de generosas pensiones y prebendas por tales "servicios".
http://www.libertaddigital.com/opinion/pio-moa/el-sueldo-de-los-politicos-61285/
Cristina Losada, El rancio nacionalismo del PSOE
martes 4 de octubre de 2011
Conferencia socialista
El rancio nacionalismo del PSOE
Cristina Losada
Con Zapatero o con Rubalcaba, el PSOE permanece fiel a esa relación de servidumbre. Mucho se habla del complejo de la derecha, pero no se debe de menospreciar el que sufren en la otra orilla. Ante el nacionalismo, el progre vive en un sinvivir acomplejado
Uno de los papeles presentados en el último cónclave socialista ha vuelto a mentar la bicha que viene justificando el fraternal abrazo de la izquierda con el nacionalismo. Decía el escrito, a modo de análisis, que "la evolución reciente muestra una tendencia a una confrontación entre un nacionalismo español, rancio y centralista, y los nacionalismos periféricos". Nótese la asimetría de adjetivos. Están todos, y todos negativos, en el lado del nacionalismo español, criatura que, a lo sumo, mantiene una existencia marginal y menesterosa. Los periféricos, en cambio, quedan libres de tacha. Y es que para los socialistas y aun para el conjunto de la izquierda, el nacionalismo realmente existente y políticamente influyente, esto es, el secesionista, lejos de apestar a tocino rancio del Antiguo Régimen, representa la crème de la créme de la modernidad y el progresismo.
El nacionalismo español es un monstruo que habría que clasificar junto a los chupacabras, la serpiente del Lago Ness, el Yeti y otros seres de esa cuerda mítica. Hay gente que asegura haberlos visto, pero la ciencia asegura que no existen. Sin embargo, el bicho contra el que advierten los socialistas forma parte del bestiario desde que la izquierda, en tiempos del franquismo, dio en confundir a España con el dictador Francisco Franco. Cierto que esa época coincidió con el período vacacional del PSOE, pero éste no sólo asumiría plenamente aquel sentimiento de repudio a la nación, sino que a la larga acabó por ofrecernos su fruto más grotesco: un presidente convencido de que la nación que gobierna es discutida y discutible. Y, con él, un partido que ha interiorizado el falaz relato del nacionalismo sobre la maldad intrínseca de España.
Ese sometimiento de la izquierda no se habría producido, desde luego, sin el concurso de sus intelectuales. Cuántos de ellos se han entregado a legitimar las mitologías del nacionalismo, a enmascarar su faz excluyente y xenófoba, a colaborar en su permanente vulneración de derechos. Cuánto tonto útil ha procurado la izquierda a los contrarios a la igualdad y a los defensores de arcaicos privilegios. Erre que erre, con Zapatero o con Rubalcaba, el PSOE permanece fiel a esa relación de servidumbre. Mucho se habla del complejo de la derecha, pero no se debe de menospreciar el que sufren en la otra orilla. Ante el nacionalismo, el progre vive en un sinvivir acomplejado. Sigue avergonzándose de España, ya no porque vaya a misa, como escribía Camba, sino porque es España.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.es.
http://www.libertaddigital.com/opinion/cristina-losada/el-rancio-nacionalismo-del-psoe-61291/
Conferencia socialista
El rancio nacionalismo del PSOE
Cristina Losada
Con Zapatero o con Rubalcaba, el PSOE permanece fiel a esa relación de servidumbre. Mucho se habla del complejo de la derecha, pero no se debe de menospreciar el que sufren en la otra orilla. Ante el nacionalismo, el progre vive en un sinvivir acomplejado
Uno de los papeles presentados en el último cónclave socialista ha vuelto a mentar la bicha que viene justificando el fraternal abrazo de la izquierda con el nacionalismo. Decía el escrito, a modo de análisis, que "la evolución reciente muestra una tendencia a una confrontación entre un nacionalismo español, rancio y centralista, y los nacionalismos periféricos". Nótese la asimetría de adjetivos. Están todos, y todos negativos, en el lado del nacionalismo español, criatura que, a lo sumo, mantiene una existencia marginal y menesterosa. Los periféricos, en cambio, quedan libres de tacha. Y es que para los socialistas y aun para el conjunto de la izquierda, el nacionalismo realmente existente y políticamente influyente, esto es, el secesionista, lejos de apestar a tocino rancio del Antiguo Régimen, representa la crème de la créme de la modernidad y el progresismo.
El nacionalismo español es un monstruo que habría que clasificar junto a los chupacabras, la serpiente del Lago Ness, el Yeti y otros seres de esa cuerda mítica. Hay gente que asegura haberlos visto, pero la ciencia asegura que no existen. Sin embargo, el bicho contra el que advierten los socialistas forma parte del bestiario desde que la izquierda, en tiempos del franquismo, dio en confundir a España con el dictador Francisco Franco. Cierto que esa época coincidió con el período vacacional del PSOE, pero éste no sólo asumiría plenamente aquel sentimiento de repudio a la nación, sino que a la larga acabó por ofrecernos su fruto más grotesco: un presidente convencido de que la nación que gobierna es discutida y discutible. Y, con él, un partido que ha interiorizado el falaz relato del nacionalismo sobre la maldad intrínseca de España.
Ese sometimiento de la izquierda no se habría producido, desde luego, sin el concurso de sus intelectuales. Cuántos de ellos se han entregado a legitimar las mitologías del nacionalismo, a enmascarar su faz excluyente y xenófoba, a colaborar en su permanente vulneración de derechos. Cuánto tonto útil ha procurado la izquierda a los contrarios a la igualdad y a los defensores de arcaicos privilegios. Erre que erre, con Zapatero o con Rubalcaba, el PSOE permanece fiel a esa relación de servidumbre. Mucho se habla del complejo de la derecha, pero no se debe de menospreciar el que sufren en la otra orilla. Ante el nacionalismo, el progre vive en un sinvivir acomplejado. Sigue avergonzándose de España, ya no porque vaya a misa, como escribía Camba, sino porque es España.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.es.
http://www.libertaddigital.com/opinion/cristina-losada/el-rancio-nacionalismo-del-psoe-61291/
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