viernes, septiembre 23, 2011

Perez Reverte, Sobre imbeciles y malvados

Patente de corso

Sobre imbéciles y malvados

XLSemanal - 22/8/2011

No quiero, señor presidente, que se quite de en medio sin dedicarle un recuerdo con marca de la casa. En esta España desmemoriada e infeliz estamos acostumbrados a que la gente se vaya de rositas después del estropicio. No es su caso, pues llevan tiempo diciéndole de todo menos guapo. Hasta sus más conspicuos sicarios a sueldo o por la cara, esos golfos oportunistas -gentuza vomitada por la política que ejerce ahora de tertuliana o periodista sin haberse duchado- que babeaban haciéndole succiones entusiastas, dicen si te he visto no me acuerdo mientras acuden, como suelen, en auxilio del vencedor, sea quien sea. Esto de hoy también toca esa tecla, aunque ningún lector habitual lo tomará por lanzada a moro muerto. Si me permite cierta chulería retrospectiva, señor presidente, lo mío es de mucho antes. Ya le llamé imbécil en esta misma página el 23 de diciembre de 2007, en un artículo que terminaba: «Más miedo me da un imbécil que un malvado». Pero tampoco hacía falta ser profeta, oiga. Bastaba con observarle la sonrisa, sabiendo que, con dedicación y ejercicio, un imbécil puede convertirse en el peor de los malvados. Precisamente por imbécil.

Agradezco muchos de sus esfuerzos. Casi todas las intenciones y algunos logros me hicieron creer que algo sacaríamos en limpio. Pienso en la ampliación de los derechos sociales, el freno a la mafia conservadora y trincona en materia de educación escolar, los esfuerzos por dignificar el papel social de la mujer y su defensa frente a la violencia machista, la reivindicación de los derechos de los homosexuales o el reconocimiento de la memoria debida a las víctimas de la Guerra Civil. Incluso su campaña para acabar con el terrorismo vasco, señor presidente, merece más elogios de los que dejan oír las protestas de la derecha radical. El problema es que buena parte del trabajo a realizar, que por lo delicado habría correspondido a personas de talla intelectual y solvencia política, lo puso usted, con la ligereza formal que caracterizó sus siete años de gobierno, en manos de una pandilla de irresponsables de ambos sexos: demagogos cantamañanas y frívolas tontas del culo que, como usted mismo, no leyeron un libro jamás. Eso, cuando no en sinvergüenzas que, pese a que su competencia los hacía conscientes de lo real y lo justo, secundaron, sumisos, auténticos disparates. Y así, rodeado de esa corte de esbirros, cobardes y analfabetos, vivió usted su Disneylandia durante dos legislaturas en las que corrompió muchas causas nobles, hizo imposibles otras, y con la soberbia del rey desnudo llegó a creer que la mayor parte de los españoles -y españolas, que añadirían sus Bibianas y sus Leires- somos tan gilipollas como usted. Lo que no le recrimino del todo; pues en las últimas elecciones, con toda España sabiendo lo que ocurría y lo que iba a ocurrir, usted fue reelegido presidente. Por la mitad, supongo, de cada diez de los que hoy hacen cola en las oficinas del paro.

Pero no sólo eso, señor presidente. El paso de imbécil a malvado lo dio usted en otros aspectos que en su partido conocen de sobra, aunque hasta hace poco silbaran mirando a otro lado. Sin el menor respeto por la verdad ni la lealtad, usted mintió y traicionó a todos. Empecinado en sus errores, terco en ignorar la realidad, trituró a los críticos y a los sensatos, destrozando un partido imprescindible para España. Y ahora, cuando se va usted a hacer puñetas, deja un Estado desmantelado, indigente, y tal vez en manos de la derecha conservadora para un par de legislaturas. Con monseñor Rouco y la España negra de mantilla, peineta y agua bendita, que tanto nos había costado meter a empujones en el convento, retirando las bolitas de naftalina, radiante, mientras se frota las manos.

Ojalá la peña se lo recuerde durante el resto de su vida, si tiene los santos huevos de entrar en un bar a tomar ese café que, estoy seguro, sigue sin tener ni puta idea de lo que vale. Usted, señor presidente, ha convertido la mentira en deber patriótico, comprado a los sindicatos, sobornado con claudicaciones infames al nacionalismo más desvergonzado, envilecido la Justicia, penalizado como delito el uso correcto de la lengua española, envenenado la convivencia al utilizar, a falta de ideología propia, viejos rencores históricos como factor de coherencia interna y propaganda pública. Ha sido un gobernante patético, de asombrosa indigencia cultural, incompetente, traidor y embustero hasta el último minuto; pues hasta en lo de irse o no irse mintió también, como en todo. Ha sido el payaso de Europa y la vergüenza del telediario, haciéndonos sonrojar cada vez que aparecía junto a Sarkozy, Merkel y hasta Berlusconi, que ya es el colmo. Con intérprete de por medio, naturalmente. Ni inglés ha sido capaz de aprender, maldita sea su estampa, en estos siete años.

http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/617/sobre-imbeciles-y-malvados/

¿Sobrevivirá el PSOE a su militancia hambrienta? (NL)

viernes 23 de septiembre de 2011

¿Sobrevivirá el PSOE a su militancia hambrienta? (NL)

Una de las grandes incognitas del presente político español es saber si el PSOE, transformado ya en un partido que reparte beneficios entre los suyos, sabrá sobrevivir en la oposición, con una militancia que ya no recibirá los habituales dividendos en forma de cargos públicos, favores, subvenciones, chachullos y otros pagos extraños.

Se perciben síntomas de descomposición en las filas del socialismo español: nervios y miedo a que se conozca la verdad económica en Castilla la Mancha, dimisiones en Andalucía, enfrentamientos internos, etc..

Por culpa de sus errores y abusos, en especial por haber colocado al frente del partido y del gobierno a un inepto sin control como Zapatero, el PSOE deberá padecer una dura travesía del desierto, disminuido y relegado a la oposición, sin dinero para seguir comprando voluntades y apoyos, sin poder compensar a sus militantes con cargos y sin capacidad de "pagar" los votos y adhesiones, como ha hecho hasta ahora.

La actual crisis sorprende al PSOE en un momento difícil. El "Zapaterismo", que es básicamente una estructura clientelar pragmática que pone el dinero público al servicio del partido, ha acabado con la ideología transformando al PSOE, que antes era un partido de militancia, en un partido que reparte beneficios.

La gran incognita, después del batacazo electoral del 22 de mayo de 2011, en el que los socialistas perdieron el control de miles de puestos de trabajo y de más de 30.000 millones de euros de presupuesto público, es saber si el nuevo partido, sin ideología y acostumbrado a disfrutar del poder y de sus privilegios, es capaz de sobrevivir en la escasez que conlleva la oposición, en la que muchos miles de colocados perderán su empleo y el partido será incapaz de mantenerlos.

El PSOE, en la etapa de Zapatero, era como una gran empresa en la que entraban todos los ávidos de riqueza y de dividendos, sin que importaran demasiado la ideología y los principios. El Zapaterismo, convertido en un gran contenedor dominado por los intereses, acogió a grandes empresarios, banqueros, conglomerados mediáticos, intelectuales, periodistas, actores, artistas, gays, lesbianas, feministas, ecologistas, sindicalistas, movimientos ciudadanos de distinto pelaje y otros muchos colectivos y entidades, todos ellos ávidos de cargos públicos, dinero fácil y negocios con el poder.

Muchos creemos que, después del Zapaterismo, es inevitable una refundación del socialismo, convertido hoy en un partido acostumbrado a administrar el poder y la abundancia, incapaz de resistir la escasez y el sacrificio.

El primer paso para esa refundación debe ser la desaparición del Zapaterismo y su condena pública. Sólo después de esa medida, que connlleva expiación y catarsis, será posible refundar el PSOE y convertirlo de nuevo en un partido de militantes esforzados, idealistas y con más hambre de servicio que de cargos públicos.

La enfermedad que ha acabado con el socialismo español es el clientelismo, desarrollado magistralmente en Andalucía y Extremadura por dos líderes socialistas ya gastados y superados: Manuel Chaves y Rodríguez Ibarra, este último retirado de la primera fila. Zapatero, fascinado por lo que los socialistas andaluces y extremeños habían logrado, cerrando toda posibilidad de victoria a la derecha en esas dos autonomías, perfeccionó el sistema y lo convirtió en un sofisticado programa que, según sus propias palabras, convertiría al PSOE en un partido invencible, una vez alcanzado el poder.

El Zapaterismo no fue otra cosa que la conversión del clientelismo en política de partido y de gobierno. La tesis de partida que sirvio a Zapatero para alcanzar el poder en el partido fue una simple ecuación matemática que demostraba que, con el abundante dinero público que entonces tenía España, era posible ganarse a colectivos determinados y crear una inmensa red clientelar que agregara dos millones de votos más a la base de votante fieles del socalismo español, lo que garantizaba la hegemonía del socialismo por tres o cuatro legislaturas, como mínimo.

De ese modo, una vez alcanzado el poder en 2004, el gobierno de Zapatero empezó a utilizar el dinero público para aislar al PP, comprar voluntades y votos, ganarse la voluntad del nacionalismo extremo y conquistar, a base de dinero y favores, grupos y sectores estratégicos como los grandes empresarios, los grandes grupos mediáticos, los periodistas destacados, los gays, las lesbianas, los intelectuales, los artistas y actores, el movimiento ecologista, el movimiento ciudadano y otros muchos.

Las elecciones del 2008, ganadas por Zapatero a pesar de que España caía en picado hacia la ruina y de una pésima gestión del gobierno, demostró que el "Zapaterismo" era eficaz y que el clientelismo y la compra de voluntades con el dinero de todos habían surtido efecto, blindando al PSOE en el poder.

Pero la violenta crisis económica ha destrozado el maquiavélico proyecto de Zapatero y la ausencia de dinero ha destruído la red de lealtades y adhesiones, provocando justo un efecto contrario, el de la venganza por parte de aquellos colectivos a los que se les había tenido que cortar el suministro de dinero. Por eso Zapatero reaccionó como un poseso cuando la crisis empezó a mermar las arcas públicas, endeudándose sin control para seguir disponiendo del enorme río de dinero que exigia el inmenso programa clientelar que él había puesto en marcha.

Zapatero fue lo bastante miserable como para arruinar a España para no perder su hegemonía. Ese es el origen y la causa de la actual postración de España, convertida por culpa personal de Zapatero en un país económica y moralmente enfermo.


http://www.votoenblanco.com/Sobrevivira-el-PSOE-a-su-militancia-hambrienta-NL_a4288.html?com#comments

Lunes 6 Junio 2011

Sergio Palomo, Salt, capital islámica de Cataluña

Salt, capital islámica de Cataluña

Sergio Palomo

14 de septiembre de 2011

Este artículo sale de la experiencia directa de un servidor, que alarmado por ciertos acontecimientos de actualidad ha decidido plasmarlo para que quede constancia del rumbo que parece tomar el destino de lo que aún podemos denominar Europa.

El texto pretende ser simplemente explicativo, y a pesar de que poseo mis tendencias intentaré mostrar los hechos objetivos sacando conclusiones simplemente al final, es posible que todo lector saque las mismas aunque con matices.
El caso es que recientemente hemos vivido expresiones religiosas de diversos credos y sus respectivos grupos de oposición, en ambas ocasiones el que aquí escribe fue testigo directo de lo ocurrido.
Todo empieza con la visita del Papa a Madrid a la que asistí en actitud pletórica junto a un puñado de jóvenes católicos acompañados de sacerdotes. Los sentimientos quedan apartados de este artículo, simplemente quisiera decir que objetivamente se puede reconocer que la actitud de los congregados fue ejemplar y que en España hacía mucho tiempo que un grupo numeroso de personas, al agruparse, no causaban disturbios. Este dato es crucial para lo que sigue.
La visita del cabeza de la Iglesia católica no dejó impasibles a los radicales anticlericales que no dudaron en salir a la calle y mostrar su insolente disconformidad. Entre insultos y amenazas la policía les propinó algún que otro golpe. La cuestión a destacar es que la manifestación laicista contó con el consentimiento de las autoridades competentes, a pesar de que por esos días dos muchedumbres opuestas campaban por Madrid, y en caso de un enfrentamiento violento el caos destronaría por unos momentos a nuestra familia real.
Pero el consentimiento tenía su lógica, y es que en España las cosas últimamente no van a más, se quedan en insultos y algún porrazo que otro. Se sabía que los jóvenes católicos a pesar de sobrepasar el millón y medio de individuos no sembrarían el caos. También se sabía que los laicistas, a pesar de alguna infiltración radical, no pasarían de alguna exhibición pública de tendencias sexuales no demasiado bien vistas por la santa sede.
Todo salió como se espera en un país de los que todavía se pueden denominar europeos.
El otro acontecimiento a pesar de las similitudes ha padecido un desenlace totalmente distinto. Los protagonistas también son un credo religioso y sus fieles por un lado, y los opositores por otro.
La cuestión es que la comunidad islámica de la localidad catalana de Salt quiere construir otra mezquita, ya que son tantos que parece que no caben en la media docena que ya existen en la zona. Parte del pueblo se opone a dicha construcción y pretende manifestar su opinión públicamente reclamando la presencia de Anglada y su Plataforma por Cataluña. Dicho partido se moviliza para pedir los permisos pertinentes, pero se los deniegan. En pocas palabras, se prohíbe la manifestación de unos ciudadanos que se oponen a la expansión de los centros de culto islámicos en Salt.
Recordemos a los lectores apasionados que una manifestación no implica una prohibición puesto que carece de competencias legislativas. Una manifestación es una muestra pública del desacuerdo de unos ciudadanos con respecto a un tema.
Al final Plataforma decide ir a juicio para reivindicar su derecho a expresarse libremente, juicio al que el que os escribe estas palabras ha asistido. No haré ningún circunloquio para mostrar el patético papel de la fiscalía puesto que al no disponer de armamento jurídico esgrimió todo su bagaje político-ideológico al más puro estilo soviético. Y esto también forma parte de lo objetivo del texto.
Al final y a modo sentencia los jueces deciden mantener la prohibición de que un grupo de ciudadanos se manifiesten en contra de algo. Esto en sí mismo es alarmante, pero a los que ya no tenemos el velo de maya cubriéndonos los ojos ya no nos impacta, forma parte de lo que aún siguen llamando estado de derecho.
Los argumentos son los que aterrorizan. Según la sentencia la prohibición está motivada porque los jóvenes musulmanes están organizados de forma violenta y pueden crear graves altercados en la localidad si se hace esa manifestación.
Esta sentencia nos dice claramente dos cosas:
En primer lugar las autoridades judiciales catalanas reconocen que los jóvenes musulmanes están organizados en torno a una identidad nacional que no es la catalana ni la española, su identidad es el islam y se solidarizan con los suyos. Y no sólo están organizados sino que lo hacen de forma violenta.
En segundo lugar es que ese colectivo al ser violento hace que el estado de derecho quede vulnerado puesto que coacciona a la autoridad para eliminar todo tipo de oposición. Así pues las autoridades judiciales reconocen aquello de “pueblo armado, pueblo respetado.” De ese modo muestran el itinerario a seguir por aquellos colectivos que no quieren oposición pública a sus pretensiones.
Sólo decir que no es este el modelo por el que hemos trabajado en Europa, que el islam cuando se hace fuerte impone su criterio por la violencia, se torna en intolerante y amenaza el curso propio de nuestro carácter.
¿Queremos esto?

http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=3807

Juan Vicente Santacreu, Maricones, homosexuales e hijos de puta

Maricones, homosexuales e hijos de puta

Juan Vicente Santacreu

15 de septiembre de 2011

Tranquilos, que no cunda el pánico que el mayor respetuoso con las tendencias sexuales de cada uno puedo ser yo, pero ello no me condiciona para que caiga en la corriente borreguista a la que los políticos nos conducen.

De los Gay no voy hablar, pues me parece una horterada llamar a los homosexuales "chicos alegres". No todos los homosexuales son alegres, ni todos los alegres somos maricones.

Mejor hablamos con términos españoles y si alguna lengua tribal autonomista no tiene traducción de "maricón", pues que se la invente o la importe del inglés, pero el español es una lengua viva y no necesitamos importar nada.

Cuando se habla de maricones, todos se empeñan en poner en el mismo saco a todo el variopinto colectivo de homosexuales, pero no es así, los hay de todo tipo y condición. De hecho la homosexualidad no es patrimonio de la izquierda, en la derecha y en las filas del PP los hay y con solera. ¡Qué digo en las filas!, en las cúpulas del PP los hay y son de derechas. O por lo menos, eso es lo que nos venden.

Un homosexual no tiene porque ser amanerado, afeminado o una "loca folclórica". Todas esas variedades sexuales solo distorsionan una realidad y perjudican principalmente a un colectivo haciéndoles parecer títeres de feria.
Personalmente tengo muchos amigos homosexuales –Unidad y Diversidad- que están totalmente de acuerdo con mi punto de vista. Ellos siempre me responden lo mismo: "soy homosexual, pero mariconadas, las justas". Y es que a este colectivo no le gusta que le relacionen con los travestis, con "las locas" o con las folclóricas. Es más, ni están orgullosos de ser homosexuales, ni avergonzados.

Lo mismo que yo no proclamo mi heterosexualidad y no necesito un día al año para estar orgulloso de mi tendencia sexual.
Así que dejemos de tanto orgullo, que no es para tanto, las cosas en su justa medida. Cuando encuentres una sola mujer embarazada que le preguntes, ¿Que quieres tener, niño o niña? y ella te responda, "me haría mucha ilusión tener un maricón", ese día posiblemente cambie de opinión.

Las putas y sus hijos

Pero si estamos en una sociedad tan liberal, ¿Que pasa con las putas?, ¿No es más normal la heterosexualidad que la homosexualidad?. Entonces, ¿Por qué se persigue la prostitución femenina?

Yo soy liberal con cualquier tendencia sexual; sado, bondage, dominación, homosexualidad, fetichismo, juegos amorosos, etc. Incluso con mi sueño sexual, "el menage a trois" un sueño que no se cumple por falta de entendimiento. Por mas que le explico a mi mujer que el "menage a trois" son dos mujeres y un hombre, ella se empeña en afirmar que son dos hombres y una mujer y claro, por ahí no trago. En fin, que cada uno pone el límite en un punto y yo lo sitúo con la pederastia. A los menores ni tocarlos, pero el resto, puedes hacer lo que te salga de la “polla”,... o del "chuminito".

Todo esto viene a raíz de una noticia que se produjo ayer con un ciudadano que multaron por ir de putas. No lo entiendo, ser maricón no está perseguido, es más, hay que estar orgullosos de ello, en cambio las putas están perseguidas y ahora los políticos arremeten también contra los consumidores de servicios sexuales. Yo nunca he ido de putas, o por lo menos conscientemente. Lo que si puedo prometer es que nunca he pagado por sus servicios, pero hay tantas cosas que no consumo y defiendo, que de las putas no me podía olvidar.

Las putas, posiblemente sean uno de los colectivos mas honestos que hay. No te engañan, sabes para que y por qué te dan servicio y cualquier detalle que tienes con ellas, te lo agradecen.

Otra cosa son sus hijos. Las putas como buenas madres han colocado a sus hijos en los mejores puestos de la política y la administración. De ahí viene la frase, “eres de puta madre”. En cambio ellos, sin ningún tipo de miramientos arremeten contra sus propias madres e incluso contra los clientes de sus madres, los sufridos ciudadanos.
Políticos españoles, ¡¡sois unos malnacidos y desagradecidos!! ¿Por que no reconocéis los buenos servicios que están ofreciendo las putas a los españoles? Las putas, al contrario que vosotros, cobran y dan placer, en cambio vosotros cobráis y robáis ¿Y que servicio dais a España? Sólo dais por culo, hijos de puta, estáis destrozando a España y a los españoles. Nos estáis dejando en pelota picada.

Si Jesucristo viviera hoy en día, diría sin vacilar: “Es mas fácil que una puta pase por el ojo de una aguja que un político español entre al reino de los cielos”.

Lo mínimo que podíais hacer para purgar vuestros pecados es dimitir en pleno, pero antes debíais declarar el uno de enero el día del "orgullo puta" o simplemente el día "de puta madre", en lugar de perseguirlas y arrinconarlas. ¿Que tienen los homosexuales que no tengan las putas?

Ya lo sé, putas en la política no hay muchas, en cambio homosexuales, dentro y fuera del armario, en la política hay muchísimos.

¡Putas de España al poder!. En Masby os apoyamos porque apoyamos la libertad. Organizaros y arremeter contra vuestros hijos que son unos desagradecidos y lo único que tienen es un desmesurado complejo de Edipo, complejo de ser españoles y aversión a la libertad.

Y es que de los hijos de puta, ¿Que se puede esperar?


(Artículo compartido por la Asociación homosexuales Unidad y Diversidad)

© Mediterraneodigital.com


http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=3808

Juan Pablo Vitali, El hastío como principio existencial

El hastío como principio existencial

Juan Pablo Vitali

22 de septiembre de 2011

El hombre posmoderno se aburre. Tiene de todo para entretenerse pero se aburre, cada vez más y de forma angustiante. Se alcoholiza, ingiere medicamentos de todo tipo para “equilibrarse”, se conecta a las máquinas, ordenadores, teléfonos, televisión. Viaja abarrotando los circuitos de turismo.

Todo esto y mucho más consume en la medida de sus posibilidades económicas, que sean pocas o muchas le garantizan siempre el acceso a la ingesta y a la conexión mínimas. Y me olvidaba del sexo que en forma compulsiva trata de llenar también el vacío existencial. Aunque el sexo permanente es tan angustiante como imposible. También hay pastillas para eso.

Y no es sólo la falta de vida espiritual lo que nos desequilibra, sino la ausencia de una necesaria “dimensión social”. No es bueno que el hombre esté solo, por más que tenga una vida interior intensa. Solo, de a dos o en un pequeño núcleo familiar, una persona puede sobrevivir, pero no alcanzar la dimensión total de la personalidad, que es también indefectiblemente social. Se necesita un entorno comunitario. No se es fuerte sin él, no se puede sobrevivir adecuadamente sin tenerlo.

Las patrias que fueron nuestras pertenencias sociales están mutando. Se empequeñecen con la decadencia del estado nacional y se quedan sin respuesta frente a las dimensiones monstruosas de la globalización.
Nos aburrimos porque no tenemos objetivos trascendentes y no los tenemos, porque nos falta la dimensión social suficiente para proponérnoslos y llevarlos adelante.

El arte es un hecho social. La religión es un hecho social. La política es un hecho social. La soledad es antinatural, porque la ausencia de una comunidad de pertenencia es también antinatural.

No sé si es como decía Jorge Luis Borges: “No los une el amor sino el espanto”, pero lo cierto es que a otros hay algo que mínimamente los une. A nosotros ni el espanto logra unirnos. Es que estamos consustanciados con la sociedad del vacío y su principio de llenarse con consumo en soledad.

Y eso es así aunque estemos rodeados de mucha gente, porque el tipo de relación con el otro es solamente un contacto fugaz, un usarse para el aturdimiento, para el placer instantáneo, para la corrupción de los sentidos, para disfrutar del consumo poniéndolo a consideración de los ojos del otro, en una perversa ceremonia muy propia de la sociedad en que vivimos.

Para ese compartir la conexión, el aturdimiento y el consumo, es lo mismo cualquiera, no hace falta el sentido de comunidad. Luego del momento de “instantánea felicidad”, debemos crear otro instante igual y así hasta el infinito. Cualquier pretensión por encima de eso necesitaría de una verdadera dimensión social, algo de lo que por ahora carecemos por completo.



http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=3813

miércoles, septiembre 21, 2011

Cada "empleo verde" que promete Zapatero cuesta 571.138 euros a los españoles

Portada - Prensa - Cada "empleo verde" que promete Zapatero cuesta 571.138 euros a los españoles
30/03/2009
Cada "empleo verde" que promete Zapatero cuesta 571.138 euros a los españoles
El Gobierno español ha comprometido hasta el momento un total de 28.671 millones de euros en subsidios públicos al fomento de las energías renovables. Como resultado, cada "empleo verde" creado en España gracias a la subvención ha destruido un promedio de 2,2 puestos de trabajo, y amenaza con causar el mismo impacto en EEUU.
•Cada "empleo verde" que generan las energías renovables ha necesitado subvenciones por valor de 571.138 euros desde el año 2000.
•El Gobierno español ha comprometido hasta el momento un total de 28.671 millones de euros en subsidios públicos al fomento de las energías renovables.
•Como resultado, cada "empleo verde" creado en España gracias a la subvención ha destruido un promedio de 2,2 puestos de trabajo, y amenaza con causar el mismo impacto en EEUU.
•Los consumidores españoles se enfrentan a una importante subida de la luz o a un sustancial aumento de impuestos para poder costear el actual modelo energético impuesto por el Gobierno.
Madrid, 30 de marzo de 2009. El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, reivindicó el pasado sábado, en la Cumbre de Líderes Progresistas celebrada en Chile, apostar por la "economía verde" como vía para salir de la recesión económica mundial. Sin embargo, el coste de este modelo saldrá muy caro a los españoles.

Cada "empleo verde" que generan las energías renovables ha necesitado subvenciones por valor de 571.138 euros desde el año 2000. Dicho coste supera el millón de euros por cada puesto de trabajo que ha sido creado en la industria eólica, según el Estudio de los Efectos del Apoyo Público a las Energías Renovables sobre el Empleo, elaborado por la Universidad Rey Juan Carlos.

El informe, que ha obtenido una gran repercusión mediática internacional y que corrobora anteriores investigaciones del Instituto Juan de Mariana, muestra el terrible coste laboral y económico que está provocando el modelo energético implantado en España, consistente en el desvío de enormes recursos públicos al fomento de las energías renovables.

Entre 2000 y 2008, el Gobierno español ha comprometido un total de 28.671 millones de euros -descontada la inflación- en subsidios públicos al fomento de energías renovables para los megavatios instalados sólo en dicho período. Un dinero que ha sido o será sufragado íntegramente por el bolsillo de los ciudadanos, ya sea mediante nuevas subidas en el precio de la luz o aumento de impuestos.

Las energías renovables consumen enormes recursos de los contribuyentes. En España, la renta vitalicia media que ingresan las energías renovables es equivalente al 4,35% de la recaudación anual de IVA, el 3,45% del Impuesto sobre la Renta (IRPF) o el 5,6% del Impuesto de Sociedades. De este modo, la factura de la luz tendría que aumentar un 31% para costear el denominado déficit de tarifa eléctrica, según estimaciones de la Comisión Nacional de Energía (CNE). Y ello, debido principalmente al coste de las energías renovables. Los consumidores españoles se enfrentan, pues, a una fuerte subida de la tarifa eléctrica o un aumento de impuestos derivado de la política energética impuesta por el Gobierno.

Como resultado, este despilfarro de recursos ha provocado la destrucción neta de 113.000 puestos de trabajo en la economía española, según el informe. Es decir, 2,2 trabajos destruidos por cada "empleo verde" generado por este sector gracias a la subvención

En términos de potencia instalada, cada megavatio "verde" subvencionado en España destruye un promedio de 5,39 empleos en el resto de la economía nacional: 8,99 en el caso de la energía fotovoltaica, 4,32 trabajos por cada empleo creado en la eólica y 5,84 en el caso de la mini-hidroeléctrica. A éstos, deben sumarse aquellos empleos perdidos como consecuencia de las deslocalizaciones o cierres a que se han visto forzadas algunas industrias españolas intensivas en consumo de electricidad. Como hemos visto, el crecimiento exorbitado del déficit de tarifa (algo más de 15.000 millones de euros desde 2000 a 2008) está conduciendo a que la tarifa eléctrica esté sufriendo subidas importantes en los últimos años. Sólo en 2007 se incrementó en torno a un 55% para grandes consumidores de electricidad, por lo que estos costes de electricidad no están pudiendo ser competitivos con los de otros países como Francia. Las empresas más afectadas por su alta intensidad de consumo eléctrico son las pertenecientes a los sectores de la metalurgia, la minería no metálica y la transformación de alimentos, bebidas y tabaco.

El estudio advierte de que el precio mínimo que garantiza la ley a la generación de energía renovable, muy por encima de los precios de mercado, desperdicia una gran cantidad de capital que podría haber sido destinado de un modo más eficiente a otros sectores productivos. España sufre una "burbuja" insostenible en el ámbito de las "energías verdes". Un sector que está condenado a sufrir un ajuste dramático, con desempleo masivo, pérdida de capital y desmantelamiento de industrias asociadas a la construcción de módulos, mantenimiento e instalaciones de plantas, etc., en caso de no mantenerse artificialmente mediante el actual nivel de ayudas públicas. De hecho, ya nos encontramos con este panorama con la fuente renovable que ha contado en España con la mayor burbuja en el mundo, especialmente, en 2008, gracias a las fuertes retribuciones garantizadas: la solar fotovoltaica. El inicio del pinchazo de su burbuja lo encontramos también en octubre de 2008, cuando entra en vigor un marco retributivo mucho más restrictivo, con objeto de controlar el déficit tarifario y reducir la llegada masiva de inversores no especialistas en el sector, que hasta entonces había sido abrumadora como resultado de que las tasas internas de retorno se movían entre un 15 y un 20%, siendo sustancialmente atractivas en cualquier época, pero en especial en tiempos de crisis.

Además, el mantenimiento de este modelo energético retrasará la salida de la crisis económica en España. Pese a ello, el presidente de EEUU, Barack Obama, pone como ejemplo a España, y confía en las energías renovables para impulsar la economía de la primera potencia mundial. El estudio sugiere que, en caso de implantar el sistema español, EEUU podría perder igualmente 2,2 puestos de trabajo directos por cada "empleo verde" creado vía subvenciones. Es decir, EEUU se enfrentaría así a la destrucción de entre 6,6 millones y 11 millones de puestos de trabajo si apuesta por crear entre 3 y 5 millones de "empleos verdes", respectivamente, mediante la concesión de ayudas públicas.

Efectos del Apoyo Público a las Energías Renovables sobre el Empleo

Contacto:

Comunicación: comunicacion@juandemariana.org

El Instituto Juan de Mariana es una institución independiente dedicada a la investigación de los asuntos públicos. Con el fin de mantener una independencia plena, el Instituto no acepta subvenciones o ayudas de ningún gobierno o partido político. Su objetivo es convertirse en un punto de referencia en el debate de las ideas y de las políticas públicas con la vista puesta en una sociedad libre. Para conseguirlo nos proponemos estudiar y difundir la naturaleza del mercado. El nombre del Instituto proviene del más prominente pensador de la Escuela de Salamanca, encarcelado a principios del siglo XVII por su oposición a Felipe III.


http://www.juandemariana.org/nota/3393/verde/promete/zapatero/cuesta/571138/

Manuel Llamas, Los desvastadores efectos del empleo "verde"

ECONOMÍA

Los devastadores efectos del empleo 'verde'

Por Manuel Llamas

El presidente de EEUU, Barack Obama, se he empeñado en seguir el ejemplo despilfarrador de España en materia de energías renovables. Como buen keynesiano, ha acabado destinando miles de millones de dólares a impulsar la producción de electricidad a través de fuentes limpias, sin atender en absoluto a los nefastos resultados cosechados en este campo por el Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero.

Los resultados de este tipo de políticas comienzan ahora a ser visibles para los norteamericanos.

Fue allá por 2009 cuando la Universidad Rey Juan Carlos, en colaboración con el Instituto Juan de Mariana, publicó el estudio "Efectos del apoyo público a las energías renovables sobre el empleo", con una enorme repercusión mediática a escala internacional, sobre todo en EEUU. Obama anunció entonces su intención de adoptar el nefasto modelo energético español, con la excusa de que ayudaría a generar cientos de miles de puestos de trabajo.

Las conclusiones del informe, sin embargo, eran –y siguen siendo– demoledoras: cada empleo verde creado en España ha necesitado subvenciones por valor de 571.138 euros desde el año 2000; entre 2000 y 2008, el Gobierno español dedicó un total de 28.671 millones de euros (descontada la inflación) a subsidios públicos al fomento de las energías renovables, dinero procedente íntegramente del bolsillo del contribuyente, bien mediante subidas en el precio de la luz, bien mediante subidas de impuestos.

Este despilfarro provocó la destrucción neta de 113.000 puestos de trabajo, o 2,2 empleos por cada empleo verde generado vía subvenciones. El acaparamiento de estos recursos por parte del Estado impidió que la economía privada pudiera emplearlos en la generación de puestos productivos.

El estudio causó una enorme polémica en Washington, hasta el punto de que Obama se vio obligado a dar marcha atrás en sus pretensiones iniciales luego de sentir la presión de los republicanos y de algunos medios de comunicación influyentes. Con todo, el demócrata consiguió adoptar determinadas medidas para fomentar las renovables. Así, lanzó un programa basado en la concesión de créditos blandos –a fondo perdido– a la financiación de proyectos eólicos, solares, etc.

El importe total de ese plan asciende a 38.600 millones de dólares, y su objetivo es crear 65.000 puestos de trabajo. Una vez ejecutada casi la mitad del presupuesto, el resultado es el siguiente: esos 17.200 millones de dólares tan sólo ha logrado generar 3.545 empleos nuevos y permanentes.

Hagan las cuentas: cada empleo verde generado por Obama ha costado a los contribuyentes norteamericanos una media de 4,85 millones de dólares. Todo un éxito. Ahora presten atención al nuevo Plan E anunciado por Washington, dotado con casi 450.000 millones de dólares, y comprenderán por qué la otrora fructífera economía estadounidense seguirá sin futuro mientras permanezca bajo el yugo socialista del Zapatero hawaiano.



© Instituto Juan de Mariana

http://revista.libertaddigital.com/los-devastadores-efectos-del-empleo-verde-1276239375.html

Eduardo Goligorsky, Estan borrando la linea roja

CATALUÑA

Están borrando la línea roja

Por Eduardo Goligorsky

Hace pocas semanas, cuando el presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, advirtió a los indignados de que reprimiría con mano dura a quienes cruzaran "la línea roja que separa nítidamente las actitudes democráticas de las que no tienen en cuenta la voluntad de la mayoría, expresada con claridad aritmética en las urnas", escribí que esa línea roja está tan desteñida que resulta casi invisible, porque la pisotean hasta el hartazgo quienes tienen la obligación de proteger el marco constitucional.

Ahora, Artur Mas y su entorno secesionista parecen resueltos a borrarla premeditadamente.

Cinco patricios catalanes

Òmnium Cultural, una organización con 25.000 socios que jamás ha recibido el aval de "la voluntad de la mayoría, expresada con claridad aritmética en las urnas", fue el muñeco que se encargó de transmitir a la sociedad lo que el ventrílocuo le dictaba desde el centro del poder: la amenaza de objeción fiscal si la mayoría claramente expresada en las urnas no cede a las exigencias de la élite de rancio abolengo que allí se congrega desde hace medio siglo. Fue precisamente cuando se celebró el cincuentenario del club en el opulento Palau Dalmases de Barcelona –con delegaciones de la Catalunya Nord francesa y el Alguer italiano– que su presidenta recitó el memorial de agravios contra España, y enumeró los objetivos por conquistar como si de la cima de una montaña se tratara. La escalada abarcaría tres etapas: la "independencia cultural", con una inmersión lingüística invulnerable a "acciones particulares"; la "independencia fiscal", impuesta mediante la "objeción fiscal", y, tocando el cielo, "el ejercicio irrenunciable y efectivo del derecho a la autodeterminación". La aplaudieron el alcalde de Barcelona, Xavier Trias; la presidenta del Parlamento, Núria de Gispert, y los consejeros de Cultura (Ferran Mascarell), Economía (Andreu Mas-Colell) e Interior (Felip Puig).

Josep Maria Sòria aprovechó el acontecimiento para ofrecer una reseña de la historia de Òmnium Cultural (La Vanguardia, 10/7/2001) que plantea serias duras al lector no sectario. Sòria hace hincapié en la dura represión de la dictadura franquista contra el menor atisbo de cultura catalana, aunque recuerda "que de vez en cuando era autorizado algún libro, siempre severamente controlado por la censura y en condiciones de auténtica heroicidad, como hizo Josep Pla en la colección Selecta". La censura, como es sabido, controlaba los contenidos y no la lengua, y prohibía sin contemplaciones libros escritos en castellano. Pero aun así, según explicó Ferran Soldevila en Que cal saber de Catalunya, en 1942 aparecieron 4 libros en catalán; en 1946, 12; en 1947, 53; y así sucesivamente, hasta llegar a 208 en 1963, 294 en 1964 y 453 en 1965.

En 1960 "cinco patricios catalanes" –como los define Sòria–, encabezados por Félix Millet i Maristany, crearon el premio de novela catalana Sant Jordi, dotado con 150.000 pesetas, para competir con el Nadal. Aunque llegaron tarde: en 1948 Maria Aurelia Capmany ya había recibido el premio Joan Martorell de novela catalana por El cel no és transparent. En 1960 Josep Maria de Sagarra recibe la orden de Alfonso X el Sabio tras la publicación de sus Memories en catalán. Y así se prolonga una larga lista de premios y distinciones en el terreno de la literatura y el teatro catalanes, aunque no de la política, vedada a castellanohablantes y catalanohablantes por igual.

Satisfechos con el franquismo

Ha sido precisamente el hijo de Josep Maria de Sagarra, Joan, quien ha matizado con una dosis de ironía el relato épico de Sòria (La Vanguardia, 17/7/2011). Señala Joan de Sagarra que Fèlix Millet i Maristany fue tildado de "traidor" por sus cofrades de la catalanista y clandestina Agrupació Cultural Minerva, nacida en 1943 con el nombre de Benéfica Minerva, cuando la abandonó en 1961 para fundar Òmnium Cultural con la ayuda de un grupo de burgesos catalanistes. Joan de Sagarra evoca un encuentro que él y Terenci Moix tuvieron con Pau Riera, viejo miembro de la Benéfica Minerva y a la sazón presidente de Òmnium Cultural, para pedirle, inútilmente, que esta institución concediera a Josep Pla el Premi d'Honor de les Lletres Catalanes. Este fue el argumento de Joan de Sagarra:

Teniendo en cuenta que muchos de los miembros de la Benèfica Minerva y de Òmnium, sin ser declaradamente franquistas, sí están relativamente satisfechos con el franquismo (como el mismo Félix Millet, amigo personal de Carceller, el ministro de Finanzas de Franco), y teniendo en cuenta que su adscripción a la Benéfica y a Òmnium (como era el caso del señor Pau Riera) obedece, ante todo, a su interés por preservar y levantar la lengua y la cultura catalanas, no entiendo cómo le niegan el premio a Pla, quien probablemente se ha beneficiado menos con el franquismo que algunos prohombres de la Benéfica y de Òmnium Cultural (...) Pero todo eso ya es historia. Pau Riera y Josep Pla están muertos, y hoy Òmnium Cultural organiza gigantescas manifestaciones y lanza proclamas políticas.

¡Y que lo diga! Como sentenció Enric Millo, diputado autonómico del PP: "Òmnium es cada vez menos cultural y más partidista, y se erige como representante de la sociedad civil catalana cuando no la representa". Efectivamente, el Òmnium partidista convocó la "gigantesca manifestación" independentista del 10 de julio del 2010, que según Lynce, la entidad especializada en medir científicamente la asistencia a este tipo de eventos, no reunió a un millón o un millón y medio de personas, como calcularon alegre e indistintamente los organizadores, sino sólo a 76.000, con un máximo improbable de 100.000.

Una sátira corrosiva

Miquel Porta Perales desvela en su corrosiva sátira Diccionari persa de Catalunya (L'Esfera dels Llibres, Barcelona, 2006) los entresijos de una peculiar caza de brujas promovida por el Òmnium partidista. Cuando en el 2005, en pleno debate sobre el Estatut, algunos fanáticos lanzaron un boicot contra productos de origen catalán, el Òmnium político respondió con un boicot contra productos... ¡de origen catalán, porque no estaban etiquetados en la lengua vernácula! La lista de anatematizados que reproduce Porta Perales es impresionante: Fontvella, Viladrau, Fontdor, Vichy Catalán, Dani, Casa Tarradellas, El Castillo, Soley, Marcilla, Granja San Francisco, Gallo, Damm, San Miguel, Torres, Bach, René Barbier, Freixenet, Rondel, Codorniu y un largo etcétera. "Entre los fanáticos de uno y otro bando –reflexiona Porta Perales–, el industrial catalán lo tiene muy difícil".

Volvamos a la propuesta de objeción fiscal que formuló la presidenta del Òmnium partidista el día en que se celebraba el cincuentenario de la entidad fundada por aquellos "cinco patricios" bien relacionados con el franquismo, y el primer aniversario de la manifestación convocada por esta misma entidad con discutido éxito. Después de haber lanzado la amenaza por boca de su muñeco, los ventrílocuos de la Generalitat calificaron la iniciativa de "reflexión interesante". Francesc Homs, portavoz del Gobierno autonómico, advirtió de que no convenía mostrar todas las cartas con antelación: "El plan B no se enseña si no es porque falla el plan A. Si lo explicas todo estás vendido y la otra parte ve a la legua tus intenciones", añadió Homs, quien, no obstante, agradeció "las sugerencias de Òmnium" porque avivan el debate sobre la revisión del modelo fiscal.

La anhelada independencia

La metáfora del escalador que, al completar la tercera etapa, encuentra en la cima la anhelada independencia la desarrolló Xavier Rubert de Ventós en un artículo titulado, sin eufemismos, "Rumbo a la independencia" (La Vanguardia, 22/1/2011):

No se trata de empezar por lo más emocionante [es decir, la independencia] sino por lo que a priori suscita un mayor acuerdo en Catalunya (sic): eso del pacto fiscal, por ejemplo. Un concierto económico que tanto si "sale bien" como "si sale mal" puede tener efectos beneficiosos. Si sale bien (como es poco probable) y Madrid acepta el reto, porque cargará nuestras arcas y nos dará medios económicos para enfrentar a la vez la crisis fiscal y la construcción estatal de Catalunya (sic). Y si sale mal, si Madrid se resiste, servirá para cargar definitivamente de razones nuestro independentismo. Como dice Terricabras, "el rechazo habrá servido entonces pedagógicamente para que, de aquí a cuatro años, el independentismo tenga más munición"... y menos lastre.

El profesor Francesc de Carreras, después de reproducir este texto en su artículo "La autonomía como peldaño" (La Vanguardia, 28/4/2011), escribe:

No se puede ser más claro: el pacto fiscal como elemento táctico de una determinada estrategia. Por unas u otras razones, siempre se sale ganando. Eso sucede cuando la autonomía no es un fin en sí misma sino sólo un peldaño para la independencia.

Cómplice activo

Mientras tanto, los políticos secesionistas siguen perseverando en su afán por borrar "la línea roja que separa nítidamente las actitudes democráticas de las que no tienen en cuenta la voluntad de la mayoría, expresada con claridad aritmética en las urnas". La última transgresión, que los coloca en el lado incorrecto de la línea roja, la cometieron el portavoz del Gobierno autonómico, Francesc Homs, y nada menos que el consejero de Interior, Felip Puig, teóricamente responsable de velar por la seguridad y el respeto a la ley y las instituciones, cuando exhortaron a cubrir la E de las matrículas de los vehículos con la pegatina del CAT. Algo que el portavoz de la policía autonómica calificó de ilegal y pasible de multa. Puig, el "talibán senior" (José Martí Gómez dixit), incluso traspasó la línea de la chulería cuando confesó que él lleva la pegatina en su moto, y que la Guardia Urbana lo multó por exceso de velocidad pero no por desfigurar la matrícula.

En medio de este desbarajuste, el candidato Alfredo P. Rubalcaba compareció en TV3 con la esperanza de rebañar algunos votos nacionalistas y se jactó de compartir con Jordi Pujol la paternidad de la ley de inmersión lingüística, esa ley que ha sido desautorizada por el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional y que la Generalitat continúa aplicando, una vez más, desde el lado incorrecto de la línea roja. De lo cual se infiere que Rubalcaba no sólo fue el cómplice activo de los desafueros del zapaterismo, sino que también lo fue de la política discriminatoria del secesionismo. Y lo seguirá siendo si no lo impide una mayoría abrumadora de ciudadanos.

Un texto magistral

Releo, en busca de consuelo, un texto magistral de Fernando García de Cortázar (Los mitos de la historia de España, Planeta, 2003), que debería servir de preámbulo unificador a los programas del PP, PSOE y UPyD, por mucho que éstos difieran en otras cuestiones:

Sigue resultando desolador pensar que cuando por primera vez en siglos nos ha sido posible disfrutar de un sistema de libertades basado en la igualdad jurídica y en la ciudadanía es cuando más nos hemos volcado en la vindicación de lo primitivo, en la exaltación de un estado de naturaleza en el que se es lo que se es de nacimiento y para siempre, por pertenencia étnica y lingüística, por una especie de pureza ancestral siempre agraviada y sin embargo intacta, originada en un tiempo anterior a la historia. Sigue siendo desolador pensar que lo que los regionalistas y los nacionalistas se disponen a recuperar, muchas veces con la colaboración de una izquierda cegada por la versión franquista del pasado, es una rancia particularidad que los ilustrados del XVIII, los liberales progresistas del XIX, los socialistas de Pablo Iglesias y los republicanos de Azaña quisieron enterrar en el sepulcro del Cid: la pureza de sangre, lengua y territorio, la posibilidad de trazar fronteras entre españoles, de diferenciarnos según procedencia regional, de obligarnos a lealtades místicas, de inaugurar un régimen de servilismo, esta vez a supuestas identidades telúricas, cuando se han acabado otras servidumbres parecidas.

Es imposible trazar con mayor nitidez la línea roja que separa el progresismo auténtico, por un lado, de la pseudoprogresía bastarda amancebada con el nacionalismo, por otro.

http://revista.libertaddigital.com/estan-borrando-la-linea-roja-1276239257.html

Eduardo Goligorsky, La linea roja está desteñida

LA SOCIEDAD ABIERTA Y SUS 'INDIGNADOS' ENEMIGOS

La línea roja está desteñida

Por Eduardo Goligorsky

Artur Mas, presidente de la Generalitat de Cataluña, prometió reprimir con mano dura a quienes crucen "la línea roja que separa nítidamente las actitudes democráticas de las que no tienen en cuenta la voluntad de la mayoría, expresada con claridad aritmética en las urnas". Lamentablemente, esa línea roja, pisoteada hasta el hartazgo por quienes tienen la obligación de proteger el marco constitucional, está tan desteñida que resulta casi invisible.

No es extraño que el movimiento antisistema, que lleva la vocación por el caos y el nihilismo impresa en su ADN, se la salte a la torera. Como ya he recordado en otro contexto, el pescado empieza a pudrirse por la cabeza.

El actual Gobierno de España es producto, en parte, de uno de los episodios más escandalosos de desprecio por la línea roja: fue en la víspera de la elección del 14-M del 2004, cuando tras el atentado terrorista de Atocha los estrategas del PSOE, con Alfredo Pérez Rubalcaba a la cabeza, movilizaron a miles de precursores de los indignados contra los locales del PP, bastardeando el sentido del día de reflexión. Todo lo que sucedió a continuación está documentado en las hemerotecas y grabado en la memoria de los ciudadanos, incluido el permanente maltrato a aquella virtual línea roja. Quizá la mayor transgresión, y la que continúa y continuará teniendo efectos más nefastos para el orden constitucional y la convivencia cívica, sea la ininterrumpida negociación clandestina con la banda terrorista ETA, que ha desembocado en la implantación de ésta en algunas de las principales instituciones vascas. Lo que los vándalos no lograron por la fuerza bruta cuando intentaron asaltar el Parlamento de Cataluña, como si fuera el Palacio de Invierno de San Petersburgo, lo consiguieron los etarras mediante una discreta manipulación de sus bien predispuestos interlocutores políticos.

Los talibanes de la Generalitat

En lo que concierne a Cataluña, los guardianes de la línea roja son expertos veteranos en traspasarla. El 4/12/2000, Susana Quadrado escribió en La Vanguardia un artículo con un título premonitorio: "Los jóvenes de Mas". Decía en él:

Son el nuevo aparato de Convergència. Hicieron sus primeros pinitos en política a finales de los años 80, muchos de ellos siendo todavía universitarios, enarbolando la bandera de una Cataluña soberana. En una década, esta generación de jóvenes que tienen ahora entre 30 y 40 años ha escalado hasta la dirección del partido, hacia puestos clave en el Govern de Cataluña o ambas cosas a la vez. Artur Mas, de 55 años, y por tanto muy próximo generacionalmente a este núcleo de jóvenes emergentes, quiere tejer con ellos la nueva CDC (...) El pragmatismo político les ha hecho endulzar sus planteamientos soberanistas, a los que no renuncian. Porque consideran que es el momento de hacer causa común para que Mas llegue a la presidencia de la Generalitat (...) Lo demás, dicen, ya llegará. Los jóvenes de Mas iniciaron su actividad política al abrigo de una persona, Oriol Pujol Ferrusola.

Poco antes (17/2/2000), José Martí Gómez había escrito en el mismo diario: "Talibán. Dícese de los jóvenes de clase media vinculados con familias católicas y nacionalistas (...) En el gobierno de la Generalitat los talibanes ejercen como fontaneros mayores y son el poder en la sombra". Martí Gómez definió al hoy todopoderoso Felip Puig como "talibán senior". Inmediatamente después de su controvertida actuación durante el ensayo de kale borroka (Mas dixit) contra el Parlamento de Cataluña, los periodistas preguntaron a Felip Puig si continuaba siendo independentista, a lo que éste respondió:

Sí, claro. Y seguimos trabajando en ello, pero sin manías ideológicas.

La pseudoconsulta

Siempre perseverante en su afán de cruzar la línea roja que debería proteger, Artur Mas participó con su voto público en la que el constitucionalista Francesc de Carreras definió como "pseudoconsulta" de los independentistas. Escribió De Carreras (La Vanguardia, 14/4/2011): "El cuerpo electoral no es el mismo que establecen las leyes, los componentes de las mesas electorales han sido designados por los organizadores, no hay control alguno sobre su actividad y tampoco son neutrales los encargados del escrutinio de votos (...) En el caso de Barcelona el procedimiento todavía ha sido más irregular. Si los referendos suelen llevarse a cabo a lo largo de un mismo día, este ha durado cuatro meses: empezó el 12 de diciembre y ha terminado el 10 de abril". Las papeletas, proseguía De Carreras, la depositaban los transeúntes en "una especie de urna que al llegar la noche era guardada no se sabe dónde –algunos sostienen que en las dependencias de una cadena de supermercados–, ni se sabe bajo custodia de quién". El resultado de la pseudoconsulta: "Un 18 % de síes en Cataluña, también el 18 % en Barcelona".

Francesc de Carreras llega a una conclusión que vale para el arbitraje de las líneas rojas:

El verdadero perdedor del proceso no ha sido la asociación Catalunya Decideix ni el independentismo en general, sino el Govern de la Generalitat: ¡qué gran ridículo! (...) El presidente de la Generalitat, según la Constitución y el Estatut, es el representante ordinario del Estado en Cataluña: de un Estado del que desea separarse, ¡menuda contradicción!

Para más inri, Artur Mas se coloca premeditadamente, y según su propia definición, en el lado incorrecto de la línea roja cuando desarrolla una política secesionista sin "tener en cuenta la voluntad de la mayoría, expresada con claridad aritmética en las urnas". El 18 por ciento de síes no da para tirar cohetes ni para embarcar al resto de los ciudadanos en aventuras insensatas.

El colmo de la anomalía se produce cuando el Gobierno de Cataluña cruza la línea roja y el de España cierra los ojos y se desentiende de los agravios que padecen sus compatriotas residentes en dicha comunidad autónoma. Al ministro de Educación, Ángel Gabilondo, le importa un pimiento que en Cataluña no se cumpla la ley que obliga a dictar la tercera hora de enseñanza del castellano, ni se apliquen las sentencias del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional sobre el derecho de los padres a reclamar el uso del castellano como lengua vehicular en la enseñanza. Alicia Sánchez Camacho, líder del PP catalán, ha presentado una instancia para que se apliquen dichas sentencias y su hijo reciba la enseñanza en las dos lenguas oficiales. Lo ha hecho "como una madre más", sumándose a las 500 instancias que presentó Convivencia Cívica Catalana. Por ahora, el Gobierno de Cataluña continúa enrocado en el lado incorrecto de la línea roja.

Regurgitadores de utopías

Los movimientos de indignados, antisistema, antiglobalización o como se los quiera llamar, tanto si son violentos como si son pacíficos, no necesitan inspirarse, por supuesto, en malos ejemplos como los arriba enumerados para arremeter contra la normalidad institucional. Llevan, repito, la vocación por el caos y el nihilismo impresa en su ADN. El 24 de junio del 2001 Barcelona se convirtió en escenario de una protesta contra una reunión del Banco Mundial que degeneró en violentos incidentes: destrucción de escaparates de tiendas de ropa y hamburgueserías, roturas de lunas de bancos y cajas de ahorro y todo tipo de desmanes contra instalaciones públicas. Entonces, la concejal eco-independentista de Derechos Civiles, Roser Veciana, acuñó el mantra que los instigadores y encubridores ideológicos de los insumisos no se cansan de repetir: la policía "buscaba directamente la confrontación" y los agentes de paisano estaban detrás de los destrozos para justificar las cargas policiales. El agitprop comunista retomó el mantra por boca de Manuel Vázquez Montalbán cuando los alborotadores volvieron a actuar en Génova (El País, 23/7/2001):

No se sabe de dónde salen los manifestantes violentos y sería muy interesante saberlo, no sea que algunos vayan disfrazados de manifestantes violentos, como en Barcelona, pero cobren del presupuesto general del Estado.

En esos disturbios, un enmascarado arrojó un extintor de incendios contra los acosados ocupantes de una furgoneta policial, que lo abatieron de un tiro. ¿El flamante mártir canonizado por los antiglobalizadores cobraba del presupuesto general del Estado?

El mantra sigue implantado en la memoria de los arcaicos regurgitadores de utopías caducas, que lo repiten automáticamente cada vez que se les presenta la ocasión. Eso es lo que ha hecho Arcadi Olivera, presidente de Justicia i Pau y profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, quien acaba de decir: "Desde el punto de vista estrictamente personal, creo que algunos policías han sido incitados a promover la violencia contra los diputados; una parte de esta violencia puede haber sido originada por agentes policiales vestidos de paisano, porque sé que en otras ocasiones anteriores se había producido"; y el columnista de La Vanguardia Manuel Castells, erre que erre con el mantra, ha escrito (18/6/2001):

Está por aclarar la posible provocación de policías infiltrados captados en vídeo.

Un peligro social

Precisamente después de los tumultos del 2001, el exjefe de la Guardia Urbana de Barcelona, Julián Delgado, desmontó con impecable rigor profesional este entramado de falacias (ABC, 26/6/01):

Los organizadores, que conocen perfectamente que estos grupos les acompañan en sus lomos como los pájaros a los rinocerontes, podrían hacer algo para despegárselos o bien quitarse de en medio en cuanto estos energúmenos empiezan a destrozar las ciudades por donde pasan. No parece que se haga ni una ni otra cosa (...) La acción de los agentes se ajustó a la ley. Los medios que se utilizaron fueron congruentes con la situación. Infiltrar policías de paisano entre los manifestantes es recomendado por todos los manuales policiales. Quienes han acusado a la policía de organizar los incidentes por utilizar esta táctica, o están cargados de mala fe, o la ignorancia sobre estas cuestiones, unida a su osadía, los lleva a ser un peligro social si además ostentan un cargo representativo (...) La violencia desarrollada por estos grupos en todas las manifestaciones, incluida la de Barcelona, legitima sobradamente la actuación policial. Ante semejantes reacciones de representantes políticos, da la sensación de que el complejo de ser unos bisoños demócratas nos lleva a sentirnos obligados a dar lecciones al mundo de lo que durante tanto tiempo nos faltó y ahora algunos confunden.

Desde el otro extremo del espectro, Tarso F. Genro, que fue uno de los organizadores del primer Foro Social Mundial contra la globalización, celebrado entre el 25 y el 30 de enero del 2001 en Porto Alegre, ciudad brasileña de la que era alcalde, repudió con singular dureza las concesiones que Barcelona hizo a las ONG cuando cedió a sus exigencias y suspendió la reunión del Banco Mundial. Su juicio vale para lo que está sucediendo ahora (La Vanguardia, 26/7/2001):

Clarifiquemos las cosas. No podemos dejar la iniciativa política mundial en manos de las ONG (...) A las ONG no las controla nadie. Tienen intereses particulares y otras veces son meras proyecciones de egos frustrados o reflejos de intereses corporativos. No podemos permitir que nos dicten la agenda política universal si no tienen control democrático (...) Hay que empezar a decirlo: la acción política de los ciudadanos organizados en partidos tiende a buscar el bien común más que una ONG, una asociación por ejemplo, que sólo se preocupa por las ballenas (...) Por eso no me gustó nada que la ciudad de Barcelona claudicara ante los alborotadores y renunciase a ser sede de la reunión del Banco Mundial.

Genro, aunque izquierdista, había tenido que lidiar en el Foro con los desvaríos de peligrosos fanáticos como Noam Chomsky, Ignacio Ramonet y Hebe de Bonafini, cuyos detritos mentales continúan siendo el combustible que alimenta la maquinaria antisistema.

Bienvenidos sean, pues, los héroes anónimos, policías o agentes del CNI, que, como explicó Julián Delgado, se infiltran en los movimientos contestatarios, y también en las mafias de narcotraficantes, proxenetas, yihadistas y etarras, para proteger a la sociedad abierta de los ataques que planean sus enemigos.

http://revista.libertaddigital.com/la-linea-roja-esta-destenida-1276239158.html

Eduardo Goligorsky, Por el arco del triunfo

CATALUÑA

Por el arco de triunfo

Por Eduardo Goligorsky

He subrayado en dos artículos (éste y éste) la tozudez con que las autoridades políticas de Cataluña destiñen, borran y trasponen la línea roja que separa lo legal de lo ilegal. Ahora no me queda otro recurso retórico que el de destacar la obstinación con que dichas autoridades se pasan las sentencias judiciales por el arco de triunfo.

El presidente de la Generalitat lanzó, en vísperas de la Diada, una advertencia que, aunque tenía por destinatarios a los indignados, parecía dirigida contra él mismo y sus acólitos: "No siempre el que más grita tiene más razón". Lo dijo precisamente cuando arreciaba el guirigay por la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña a favor de la enseñanza bilingüe.

El somatén mediático

Antonio Robles lo dejó claro en su artículo "¡Mienten!", donde desmenuzaba implacablemente la trama de embustes, 13 en total, sobre la que descansa la escandalera de los nacionalistas:

Mienten cuando publican que el auto del TSJC que da un plazo de dos meses para habilitar al castellano como lengua vehicular en el sistema escolar catalán, tal como ha sentenciado el TS y ha fallado en sentencia el TC, creará dos escuelas separadas por idioma. Mienten, porque la conjunción lingüística consagra la impartición de las materias en los dos idiomas, pero no en clases separadas.

(...)

Mienten cuando alarman a la sociedad con la quiebra de la cohesión social si se permitiese estudiar también en castellano. A finales de los setenta, en plena democracia, y principios de los ochenta, así se hacía y nunca como entonces hubo tanta libertad y paz social.

¡Si incluso se pasan por el arco de triunfo la obligación legal de dictar tres horas de clase en castellano!

Los secesionistas denuncian que los maltrata algo que ellos llaman la Brunete Mediática. Es revelador comprobar cómo jalea estos actos de insumisión lo que podríamos llamar el Somatén Mediático nacionalista, encarnado en la información tendenciosa de La Vanguardia (que leo en su versión en castellano para metecos, o sea, ciudadanos de segunda categoría) y en las rabietas de sus colaboradores privilegiados.

El cronista militante

Informa, por ejemplo, LV (12/9/2011) de que, cuando exhibió su ingenio lanzando la consigna capicúa Català a l'atac!, su colaborador Marius Serra "conectó con el sentimiento más extendido y muy mayoritariamente expresado en todos los actos de conmemoración o protesta que se celebraron ayer". Lo que no aclara el cronista militante Jordi Barbeta es que, según los cálculos más optimistas del Somatén, hubo 5.000 personas en la conmemoración, y 10.000 revoltosos en las protestas, donde se quemaron banderas españolas y retratos del Rey en presencia de un emisario de Bildu. El diario también nos endilga un titular catastrofista (7/9): "El Supremo, epicentro de la ofensiva contra el catalán". Aunque debe aclarar, más abajo, volviendo a la realidad:

Lo que persiguen sus resoluciones es que el castellano tenga mayor presencia en el sistema educativo y que no se quede en una asignatura de la que se imparten dos horas semanales, sino que, en tanto que lengua vehicular, se use como idioma en el que se imparten enseñanzas.

Una verdad como un pino, que no debería dejar espacio para las provocaciones rupturistas. Porque, como explicó el profesor Joaquim Arnau, en medio de la ofensiva monolingüista de la Generalitat (LV, 11/9),

una enseñanza en dos lenguas consigue mejores resultados académicos que las de los países monolingües.

Más veraces son, en cambio, las transcripciones de los exabruptos que desgranan los dirigentes secesionistas, convencidos de que para ellos no rige aquello de "No tiene más razón el que más grita". El pasado día 7 Artur Mas avisó a Mariano Rajoy de que "la lengua no se toca", y añadió que para la Generalitat el catalán es "una línea roja infranqueable". El día 13 Mas anunció, en castellano y en la Residencia de Estudiantes de Madrid, "la ruptura del consenso de1978" y sentenció:

Tres puntos serán innegociables para la Generalitat, pase lo que pase el día 20 de noviembre: la identidad catalana (la tradición cultural y el idioma), el autogobierno y la reclamación de una mayor equidad en el reparto de las cargas solidarias.

Flojos en matemáticas

El mismo día, en Barcelona, el consejero de Economía de la Generalitat, Andreu Mas-Colell, hablaba de la viabilidad económica de una Cataluña independiente. Y también ese martes, 13, el Congreso de España aprobó que el catalán sea "el centro de gravedad en la escuela catalana, sin exclusión del castellano". El PSOE votó a favor de ese galimatías, y el PP en contra. La diputada del PP Dolors Montserrat expuso el modelo por el que apuesta su partido:

Para pacificar esta cuestión sería razonable que algunas asignaturas se impartan en castellano y en inglés.

El portavoz del gobierno de la Generalitat ya había proclamado (LV, 7/9), apenas conocida la sentencia del TSJC, que para el Ejecutivo catalán la inmersión lingüística es una "línea roja" infranqueable, por lo que defenderá ese modelo "caiga quien caiga". Homs afirmó que se siente avalado en su postura por "la mayoría de los catalanes".

Confieso que al leer el "caiga quien caiga" se me puso la piel de gallina, porque esta era la frase favorita de Juan Domingo Perón, quien la esgrimía antes de cometer alguno de sus muchos desafueros. Y en cuanto al aval de la mayoría de los catalanes, es archisabido que los secesionistas son muy flojos en matemáticas: consideran que el 36,5% del censo que aprobó el tan trajinado Estatut representa a la mayoría, y que el 18% que se dice que apoyó, sin control fiable alguno, el referéndum independentista representa al pueblo catalán.

La ministra insumisa

En medio de este rifirrafe, también el Gobierno de España y el PSOE se pasan la legalidad por el arco de triunfo. Ya hemos visto cómo los diputados oficialistas votaron a favor del galimatías de apoyo a la inmersión lingüística. El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, practicó esa fricción tantas veces que ya tiene el arco gastado, lo mismo que el ministro de Justicia, Francisco Caamaño. Y el candidato Rubalcaba promete más de lo mismo (LV, 19/9). Pero hay otro caso más aberrante. Informa LV (12/9):

La ministra de Defensa, Carme Chacón, destacó la importancia de que los alumnos de lengua materna castellana aprendan catalán para luego tener igualdad de oportunidades en el mercado laboral.

Decir esto cuando la movilidad laboral –uno de los salvavidas en tiempos de crisis– puede llevar al trabajador de Lérida a Zaragoza, o de Barcelona a Madrid, o de Gerona a Málaga, es un insulto no sólo a la razón, sino, peor aún, a la dramática encrucijada de ese trabajador. Un insulto, además, lanzado desde la privilegiada poltrona del poder. Y por si esto fuera poco la señora Chacón tiene bajo su mando a numerosos jóvenes latinoamericanos que, sin necesidad de aprender catalán, van a combatir, y muchas veces a morir, en defensa de nuestra civilización, dentro de la cual, mientras no triunfen los secesionistas, se encuentra la totalidad de España. "No hay precedentes –clamó el parlamentario autonómico Albert Rivera– de una ministra que llame a la insumisión".

El Somatén no se limita, por supuesto, a filtrar, manipular y tergiversar la información, sino que cuenta con un equipo de columnistas que, con muy pocas y meritorias excepciones, contribuye a caldear el ambiente. En este trance, el pasado día 4 se les sumó un colaborador estrella, nada menos que Jordi Pujol, quien después de reiterar su viejo sueño balcanizador de que Cataluña emule a países tan ejemplares como Estonia, Eslovaquia y Eslovenia, y de afirmar que "ahora ya tiene sentido pensar que la independencia sería la solución lógica", amenazó:

Es muy posible que se produzca otra situación crítica en el tema lingüístico. En el del catalán en la Administración y sobre todo, especialmente grave, en la escuela. Y eso sería un casus belli.

Un casus belli: me pareció oír el repicar de campanas convocando al somatén, la milicia paramilitar catalana, o a los curas trabucaires carlistas, para repeler la invasión de los afrancesados y los heterodoxos modernistas. En verdad, la mayoría de las diatribas que los secesionistas lanzan contra la implantación del bilingüismo en las escuelas tiene este aire de oscurantismo carpetovetónico.

Costumbres atrabiliarias

Pilar Rahola, que si no es la estrella del Somatén Mediático sí es, por lo menos, el asteroide, se desgañita (LV, 13/9) propalando la falacia de que "la reacción a favor del idioma ha sido unitaria y ha recorrido la espina dorsal del país" [¿como el 18% que apoyó el referéndum?], en razón de lo cual "la línea roja, pues, no se puede pisar". En ese mismo artículo acusa a Alicia Sánchez Camacho de émula de Lerroux, y a García Albiol de hooligan porque no se ciñe al ritual de la Diada. En otro artículo (LV, 8/9) intenta desalentar a Sánchez Camacho fraguando una imagen execrable de su partido: banderas ultramontanas, derroteros radicales, partido marginal, vocación de trinchera, micrófonos mesetarios, planteamientos abiertamente fascistas, facherío incluido. Y a Mariano Rajoy le reprocha (LV, 15/7) que Luisa Fernanda Rudi quiera derogar la ley que protege el chapurriau que se habla en la franja oriental de Aragón. Es, alega la tradicionalista contumaz, "el idioma que hace 900 años que hablan [sic] sus antepasados (...) un patrimonio cultural milenario". Esos antepasados que hablaban, y no hablan, un dialecto que no sirve para comunicarse fuera de la tribu, forman parte del pasado mítico que Rahola idealiza sin detenerse a pensar que ella, precisamente, no soportaría sus costumbres atrabiliarias, una de las cuales era el maltrato y el desprecio a las mujeres, y otra era la afición fanática a los pogromos.

De regreso en el sigo XXI, Pilar Rahola elogia al PSC y a la UGT, "dos organizaciones que han sido fundamentales en el consenso histórico del catalán", que es "la herramienta más eficaz en la construcción de un solo pueblo". La frase me suena. ¿Una, Grande y Libre, como enseñaban en la Formación del Espíritu Nacional? La UGT, por cierto, cedió su local de Barcelona (que todos subvencionamos) a los organizadores del fallido referéndum independentista.

El airbag reventado

A diferencia de Rahola, Antoni Puigvert intenta atrvesar el espacio trasnochado del nacionalismo por la cuerda floja de la moderación y la racionalidad. Si bien escribe que a veces a los catalanistas moderados "no les queda más remedio que entrar en liza" (LV, 5/9), por otro lado acepta la realidad tal como es (LV, 12/9):

En las aulas el catalán tiene preeminencia, en los patios sucede al revés. La escuela no puede revertir las corrientes sociales: el castellano avanza con revitalizada fuerza en las calles catalanas.

Y, en lugar de regocijarse por la sumisión del PSC, advierte (LV, 9/9):

CiU reacciona con un discurso esencialista, romántico. La lengua, nervio de la patria (...) Ahora bien, ¿es suficiente relato para dirigir un país en el que el 70% no la tiene como primera? (...) O CiU propone un relato para ambas comunidades y penetra en la Catalunya [sic] metropolitana o, con el airbag del PSC reventado, el PP lo tendrá fácil para lograr sus objetivos estratégicos.

Visto lo visto, ¿acaso es el amor atávico por su lengua lo que mueve a estos secesionistas a convertirla en un casus belli, caiga quien caiga, si alguien cruza la línea roja de la enseñanza monolingüe, que es la que el TSJC impugna? Categóricamente, no. Los secesionistas sólo explotan las lenguas y las culturas como fermentos de agitación para conquistar el poder. Su amor va por otros derroteros, como explicó sintéticamente Pedro J. Ramírez (El Mundo, 11/9):

Había que hacer el menor ruido posible en una sociedad acomodaticia y enemiga de aventuras, pero había que ir creando las condiciones para que el único proyecto colectivo imaginable terminara siendo la independencia. Ése ha sido durante tres décadas el papel de la política lingüística.

Más claro, imposible.

http://revista.libertaddigital.com/por-el-arco-de-triunfo-1276239374.html