Jueves 7 de julio de 2011
GRANDES CRIMINALES DEL SIGLO XX
Sadam Husein
Por Mario Noya
En este siglo XXI del 11-S, Madrid, Darfur, el Irán que cuelga a los gays que no tiene, los sanguinarios regímenes árabes, el espantoso etcétera, las movilizaciones internacionales más multitudinarias hasta la fecha han tenido por objeto impedir el derrocamiento de Satán Husein, esa psicopática mezcla de chequista, fascista e islamista (Glucksmann) que lleva ya ocho años ardiendo en el infierno.
Se hacía llamar Sadam Husein al Tikriti por ver de compartir cuna con el legendario Saladino, pero el caso es que era Sadam Husein al Auja, de Al Auja, poblacho sin pretensiones vecino de la Tikrit pretendida. "Su nacimiento no fue motivo de alborozo", escribió una verdad su hagiógrafo Amir Iskander en Saddam Hussein, the Fighter, the Thinker and the Man. "Ni rosas ni plantas aromáticas adornaron su cuna". Cómo vendrían de mal dadas que su madre, la vidente Suba que debió en aquella hora de maldecir su nombre, Amanecer, por lo visto pensó en quitarse la vida:
El padre [Husein Abid al Majid] murió o abandonó a la familia (...) Cuando, poco después, se le murió un hijo, la madre trató de abortar a Sadam y suicidarse, pero la frenaron unos vecinos, una familia judía.
Una familia judía.
Del trance, esa lucha por la vida alentada por unos miembros del pueblo elegido para siempre luchar por la vida, Suba, Amanecer de malos presagios, salió poniendo al crío el nombre que tanto se parece al de Satán: Sadam, El Que Se Enfrenta.
¿Cuándo fue que vino al mundo el malnacido? Oficialmente, el 28 de abril de 1937. Pero su biógrafo Con Coughlin (Saddam Hussein, Planeta/ABC, 2003, pp. 26-27) alberga serias dudas: pudo ser ese día pero de 1935, o de 1939; o el 1 de julio de cualquiera de esos tres años. De lo que no hay dudas es de que su padre putativo no fue su padrastro, Hasán al Ibrahim, un tipejo de la peor ralea que lo molía a palos, sino su tío Jairalá Tulfá, milico, nacionalista árabe, que odiaba a los británicos a modo y tanto jaleaba a la basura nazi de Adolf Hitler que acabaron expulsándolo del Ejército y metiéndolo preso. En la Biblioteca Universal de la Infamia igual conservan un ejemplar del libelo que le publicaron en 1981: Tres cosas que Dios no debería haber creado: los persas, los judíos y las moscas.
Jairalá le dio un hogar, una hija (Sahida, con la que Satán engendró a Uday y a Qusay, ese par de monstruos con los que ahora comparte caldero) y su manera odiosa de ver el mundo con sus cosas. A cambio, Sadam le hizo alcalde de Bagdad. No pasó a los anales del urbanismo.
Sadam se afilia al Baaz, partido nacional-socialista por el que bebió los vientos la progresía occidental durante taaantos años, en 1957. Enseguida hace carrera: instigado por el tío Jairalá, en 1958 asesina a un comunista, otro pariente, un primo lejano; lo llegan a detener y a encarcelar, pero acabarán soltándolo al cabo de seis meses por falta de pruebas. Otro pariente, otro primo, su padrino en el Baaz, el futuro presidente Ahmed Hasán al Baker, le enrola al año siguiente para la comisión de un magnicidio: se trataba de ultimar al brigadier Abdul Karim Qasim, jefe del procomunista Gobierno del momento.
Fallaron. Los asesinos fallaron. Sadam, además, salió de la intentona con una herida de bala que le hará cojear el resto de su vida.
Los siguientes años los pasó en el Egipto de su admirado Gamal Abdel Naser, haciendo como que estudiaba Leyes, estudiando verdaderamente la vida y la devastadora obra de otro de sus grandes referentes, Iósif Stalin, y capitaneando a los baazistas exiliados. En 1963 regresa a Irak, luego de que su partido finalmente derrocara a Qasim. Pero enseguida los derrocadores serán derrocados y Sadam acabará en prisión, de donde escapará en 1967.
En 1968, el Baaz vuelve a dar un golpe. El definitivo. La Presidencia del país queda en manos de Baker; el poder real, en las de su primo el asesino.
Para noviembre de 1969, [Sadam Husein] ha eliminado [a numerosos] rivales y disidentes [y] (...) Baker le nombra vicepresidente y director adjunto del Consejo del Comando Revolucionario, como se conoce al Gobierno. Husein retiene además la jefatura de la Inteligencia y de las agencias de seguridad, por lo que controla de hecho Irak. (...) Ningún otro déspota árabe ha alcanzado la ferocidad de Husein a la hora de moldear las instituciones a su antojo. Su jugada de apertura tuvo lugar en enero de 1969, cuando colgó a 17 supuestos espías israelíes en una plaza de Bagdad.
(Neil MacFarquhar, "Saddam Hussein, defiant dictator who ruled Iraq with violence and fear, dies", New York Times, 20 DIC 2006).
Ese fue su acto inaugural. Los Procesos bagdadíes de Moscú llegarían diez años más tarde. Hay vídeo.
Esa película snuff comienza con una sesión plenaria del comité central del partido Baaz: unos cien hombres. De pronto, las puertas se cierran y Sadam, en la silla, anuncia una sesión especial. Arrastran a la sala a un hombre obviamente destrozado; comienza a emitir una confesión robótica de traición y subversión, que, solloza, han instigado agentes sirios y de otros lugares. A medida que la confesión (...) bajo extorsión se desarrolla, empiezan a mencionarse nombres. Cuando se identifica a un conspirador, los guardas van a su asiento y lo sacan de la sala. Mientras tanto, Sadam, reclinado, enciende un gran puro y escudriña satisfecho sus dosieres. El terror es tal que los hombres empiezan a desmoronarse y a llorar, se ponen en pie para proclamar elogios histéricos, incluso amor, hacia el líder. (...) Cuando todo termina, quedan más o menos la mitad de los miembros del comité, gimiendo de alivio y temblando de amor al jefe. (En una secuela adjunta, que no he visto, al parecer se les pidió ir al patio exterior y fusilar a la otra mitad, sellando así el pacto con Sadam [...]).
El relato anterior es de Christopher Hitchens (Hitch-22, Debate, Barcelona, 2011, p. 349), que en sus memorias confiesa que fue uno de los progres que jalearon al Baaz. Él lo hizo en el 76, en la célebre revista New Statesman, alentado por el desarrollismo de un régimen que predicaba "la unidad árabe y el laicismo frente a la marea reaccionaria que barría la región".
Lo que omití, porque en realidad no llegué a comprenderlo, era lo meramente irracional. Lo que debería haber observado estaba oculto entre las palabras aparentes. (...) Debería haber registrado cómo la gente se estremecía casi automáticamente ante la mención del nombre de Sadam Husein. Debería haber sido más observador cuando, en una de las publicitadas clínicas de Bagdad, después de caer brevemente enfermo, no había estado un minuto a solas con el médico antes de que me preguntara en un susurro si podía ayudarle a salir del país. (Más tarde, reporteros que habían estado en Bagdad debatían sobre si el miedo era tan palpable que podías cortarlo con una navaja, o tan denso que realmente podías comerlo).
(Hitchens, ob. cit., p. 338).
En 1976, lo peor estaba por llegar. Llegó a partir del referido 79, en que Sadam se quita de en medio al enfermo Baker (tan enfermo estaba que la cura que le prescribieron fue el arresto domiciliario: murió en custodia en 1982) y se reta a ser lo que siempre quiso: Stalin o sea Hitler y también Saladino y el mejor de los descendientes del Profeta; porque esa es otra: el hijo de la pitonisa Suba y Husein el olvidable se proclamaba de la estirpe del mismísimo Mahoma.
Lo primero sería dominar el mundo árabe, y para eso qué mejor que aprovechar el río revuelto de la revolución jomeinista en la vecina Persia. Así que en el principio fue la guerra. La guerra Irán-Irak. Terrible como pocas. Provocada por el sobrino de Jairalá, el del panfleto astroso: Tres cosas que Dios no debería haber creado: los persas, los judíos y las moscas. "Le afeitaré las barbas a Jomeini", se chuleó ante el rey Fahd de Arabia. Nada luego, ni un pelo. Tampoco a él le tocaron su bigote clásico. No ganó Sadam (en 1982 descuartizó a su ministro de Sanidad, Riyad Ibrahim Husein, por atreverse a sugerirle que dimitiera para así facilitar un acuerdo con los ayatolás), no ganó Jomeini, perdieron Irán e Irak.
La guerra terminó el 20 de agosto [de 1988] (...) Se estima que murieron entre 150.000 y 340.000 iraquíes, y 250.000 resultaron heridos. Más de 50.000 fueron hechos prisioneros en Irán. Los daños a la propiedad se calcularon en decenas de miles de millones de dólares (...) Entre 450.000 y 730.000 iraníes murieron durante el conflicto.
A esos datos, que he tomado de este sustancioso perfil, podemos añadir estos otros, que saco de La guerra de Irak, un libro de William Kristol y Lawrence Kaplan traducido –pero mejor sería decir vertido, en el peor sentido de la palabra– por un tal Juan Jesús Mora: en 1990 Satán Husein tenía 40.000 prisioneros de guerra iraníes, y aún 3.000 en 2002 –es decir, 14 años después del fin de las hostilidades–; según Human Rights Watch, en 1988 Irak era el país con mayor número de desaparecidos: 60.000; "como parte de su Guerra de las Ciudades, Sadam ordenó a sus fuerzas lanzar misiles sobre las ciudades iraníes, [sobre] mezquitas y centros educativos" (W. Kristol y L. F. Kaplan, ob. cit., Almuzara, 2004, p. 60).
La guerra contra el pérfido persa le hizo contraer deudas con sus hermanos árabes por valor de 70.000 millones de dólares, que no tenía la menor intención de pagar. En cambio sí quería cobrar lo que estimaba le adeudaban esos desagradecidos que así le trataban después de haber intentado exterminar a los execrables hombres de negro jomeinistas. Así que en 1990, y luego de una nueva purga tremebunda ("Estamos transitando por nuestra propia etapa stalinista", anunció con gran orgullo en 1989 –Kristol y Kaplan, p. 48–), invadió Kuwait, al que consideraba parte integral de Irak –como la mayoría de sus compatriotas, dicho sea de paso–.
La guerra de nuevo. La guerra de Bush padre. Que de nuevo provocó el Neosaladino. Que volvió a fracasar y a cantar victoria: para celebrar esta nueva gesta en la que puede que murieran 100.000 soldados iraquíes, 3.500 civiles iraquíes, un millar de kuwaitíes y –esta cifra es segura– 345 soldados de la coalición internacional que se montó para la ocasión, en 2001 erigió a las afueras de Bagdad la mezquita Madre de Todas las Batallas, cuyos minaretes semejan los famosos misiles Scud y que alberga un Corán escrito con sangre de Sadam. Veintiocho litros de sangre de Sadam. El laico. (Ah, precisamente a raíz de esta guerra cambió la bandera iraquí: a la banda central le añadió, de su puño y letra, la máxima "Alá es grande").
Antes de retirarse, que es lo que suelen hacer los campeones, el León de Babilonia (sí sic sí) incendió o inutilizó 749 pozos petrolíferos kuwaitíes y provocó el vertido al Golfo Pérsico de 8 millones de barriles de crudo, como no se cansan de decirnos aún hoy los ecologistas, que por entonces se hicieron célebres protagonizando acampadas masivas en las legaciones diplomáticas iraquíes de medio mundo. Mientes más que hablas, Hitchens:
(...) mientras las aves y los animales marinos del golfo morían asfixiados en masse y el cielo se llenaba de humos y manchas que a veces tapaban el sol, la izquierda y los movimientos antibelicistas, mayoritariamente verdes, no encontraban una voz con la que denominar esa situación.
(Hitchens, ob. cit., p. 345)
En abril de 1991, y como parte del acuerdo de alto el fuego alcanzado, Irak declaró poseer unas 10.000 cabezas de gas nervioso, 1.500 armas químicas, 412 toneladas de agentes químicos, 25 misiles de largo alcance y numerosos proyectiles cargados con agentes biológicos. Pero en otoño de ese mismo año –recuerdan Kaplan y Kristol en la obra ya citada (p. 73)– los inspectores de la ONU habían encontrado "casi diez veces la cantidad de armas químicas" declaradas por Sadam el genocida, que bien abusó de ellas en la guerra contra Irán y en la campaña Anfal contra los kurdos (1987-1989, 182.000 muertos).
La comunidad internacional optó por dejar que la patata caliente iraquí se enfriara, circunstancia que Sadam aprovechó para machacar a los habitantes de las marismas del sur (arrasó sus pueblos y desecó el 90% de sus tierras) y para reprimir a sangre y fuego a los chiíes y a los kurdos que se alzaron contra él alentados por la miserable Administración de Bush sénior, que no movió un dedo por ellos. Fue entonces que se decidió imponer la zona de exclusión aérea para proteger a los kurdos del norte y a los chiíes del sur, pero el asunto iraquí siguió siendo en los 90 objeto de vigilancia displicente... y reflejo de la peor cara de la ONU aberrante. Palabras clave: Petróleo por Alimentos. Dos datos más: mientras clamaba por su pueblo hambreado por el mundo cruel, Sadam Husein se gastaba 2.000 millones de dólares en sus 48 palacios presidenciales y amasaba una fortuna personal cifrada por Forbes en otros 7.000 millones.
Y entonces llegó el mes de septiembre de 2001. El 11-S. Y se acabaron las bromas, las contemplaciones, las contemporizaciones; para bien y para mal, el regular, los matices y los socorridísimos grises. Conmigo o contra mí. Con Bush o con Ben Laden. Y resulta que Sadam "se aseguró de que la televisión estatal iraquí emitiera una canción fanática, 'Abajo América', y el dictador calificaba los ataques como 'los frutos de los crímenes de Estados Unidos contra la humanidad'", recuerda Blair en sus Memorias (La Esfera, Madrid, 2011, p. 478). Al poco del atentado contra el Pentágono y las Torres, Putin previno a Bush de un ataque terrorista iraquí contra los americanos. Y "al parecer, Saddam se retiró a Tikrit" a principios de ese septiembre, Septiembre, "porque le habían advertido previamente de los ataques" (Coughlin, ob. cit., p. 13).
(...) una encuesta encargada a finales de año por el gobierno iraquí proclamó a Osama ben Laden como "hombre del año 2001" (...), honor que se le otorgaba por su dedicación a desafiar a Estados Unidos y defender el islam. La televisión iraquí, que es gubernamental, ofreció imágenes de un jefe tribal (...) recitando un poema escrito para Saddam, en el que se celebraban los ataques del 11 de septiembre:
Desde el interior de América, cuatro aviones volaron. / ¡Tal percance jamás se vio en el pasado! / Y no volverá a ocurrir nada similar. / Murieron seis mil infieles. / Ben Laden no lo hizo, fue la suerte del presidente Saddam.
(Coughlin, ob. cit., p. 20).
Este es el contexto que ignoraron o despreciaron los del No a la Guerra. Tampoco supieron o quisieron saber de la financiación iraquí del terrorismo palestino, de la cooperación de Bagdad con la Yihad Islámica egipcia del número dos de Ben Laden (Aymán al Zauahiri), de los viajes de funcionarios baazistas a Níger, "un pequeño Estado famoso por su óxido de uranio concentrado" (Hitchens, p. 375). De la falta de control del arsenal iraquí desde octubre de 1998, cuando los inspectores de la ONU encontraron pruebas de que Sadam había estado aprovisionándose de gas nervioso VX. Desde 1991 hasta diciembre de 1998, en que fueron expulsados de Irak, los inspectores de la ONU habían descubierto y destruido munición para 40.000 armas químicas, 411 toneladas de agentes químicos y 2.610 toneladas de precursores químicos.
Bush no se fiaba del artero tirano iraquí, y ni quería ni tenía tiempo para aprender a templar gaitas. Así que le encuadró en el Eje del Mal (con Corea del Norte y el Irán de los ayatolás), le conminó a desarmarse y a mostrar cómo se desarmaba, le puso en la mira y le contó la cuenta atrás.
En 2003 volvió la guerra. Ahora bajo la denominación de Libertad para Irak. Antes y durante, la calle colapsada por la guadianesca grey antibelicista. ¡En mi nombre no! ¡No a la Guerra! ¡No más sangre por petróleo! Bush is Hitler! Contra la corriente de los cobardes o los chamberlaincitos o los directamente cafres, si uno quería y le echaba arrestos podía atender a Salman Rushdie: "Jamás bajaría a la calle para salvar a Sadam Husein"; a Nick Cohen: "Casi un millón de progresistas se manifestaron en Londres contra el derrocamiento de un régimen fascista"; al propio Hitchens quitando el polvo a una reflexión del año 91: "La idea de rojos por Bush podría parecer incongruente, pero era mucho más saludable que [la de] pacifistas por Sadam"; incluso a Ludwig von Mises, rescatado para la ocasión por el maestro Rodríguez Braun: "El pacifismo completo e incondicional equivale a una rendición incondicional ante los tiranos más despiadados".
***
"Lo tenemos", dijo el administrador americano del Irak en guerra Paul Bremer el 14 de diciembre de 2003. Dieron con él, Sadam Husein, El Que Se Enfrenta, el León de Babilonia, Neosaladino, en un agujero de 1,82 metros de profundidad excavado en una granja del lugarejo de Ad Daud, 15 kilómetros al sureste de Tikrit. Desmañado, desgreñado. "Soy Sadam Husein, presidente de Irak, y estoy dispuesto a negociar", dijo. Le dijeron (un soldado americano de los que participaron en el operativo): "El presidente Bush le manda recuerdos". También esto, ya más tarde, ya un compatriota, el chií Mouafak al Rubaie, miembro del Consejo de Gobierno: "Tenías dos fusiles AK-47 y una pistola. ¿Por qué no te pegaste un tiro cuando te detuvieron? Eres un cobarde".
***
Luego de un proceso trunco y trágico (asesinaron a varios abogados de las defensas, el cumplimiento de la condena por la matanza de Dujail impidió que se completara el juicio que se le seguía por la operación Anfal...), Sadam Husein al Tikriti (sic), "uno de los más infames dictadores del siglo", fue ejecutado por ahorcamiento el 30 de diciembre de 2003 en un complejo denominado por los americanos Camp Justice y del que solían servirse los servicios secretos baazistas para perpetrar sus asesinatos. No quiso que le cubrieran la cabeza con el capuz, se encomendó a Alá, dio vivas a la Yihad y a los muhaidinies y, desde que lo atraparon, acusó a Estados Unidos de saber de sobra que no tenía armas de destrucción masiva. Pero las tuvo (Anfal, Halabja). Pero era él El Arma de Destrucción Masiva (Glucksmann). Pero... una vez más Christopher Hitchens:
He estado más cerca del escenario donde se usaron esas armas de destrucción masiva que la mayoría de la gente, pero pensaba, y escribí, que el control que Sadam tenía de esas armas en 2002-2003 era más latente que patente. Sin duda tenía algunos recursos, algunos científicos, algunos elementos e ingredientes, y un largo expediente criminal de uso y ocultación. Si me hubieran demostrado fuera de toda duda que NO tenía ninguna reserva seria a mano, habría argumentado –de hecho, lo hice– que eso significaba que era el momento apropiado de golpearle de forma despiadada y concluyente.
(Hitchens, ob. cit., p. 364).
Amén, y que me perdone Hitchens. También por emparejarle en este cierre con la brava y sionistísima mamme Golda Meir, vaya frase impecable:
He conocido gente que murió demasiado pronto, y me ha dolido. He conocido gente que ha muerto demasiado tarde, y me ha dolido mucho más.
MARIO NOYA, jefe de Suplementos de LIBERTAD DIGITAL.
GRANDES CRIMINALES DEL SIGLO XX: Idi Amin Dada – Pol Pot – Kim Il Sung – Mengistu Haile Mariam.
http://historia.libertaddigital.com/sadam-husein-1276239186.html
http://www.moreorless.au.com/killers/hussein.html
jueves, julio 07, 2011
Pio Moa, Datos de los años 40
jueves 7 de julio de 2011
¿Década perdida?
Datos de los años 40
Pío Moa 6
No, los años 40 distaron mucho de ser una década perdida, y sus logros son mucho más destacables al tener que enfrentarse el país a condiciones mucho más que difíciles.
Una de las leyendas urbanas más extendidas, incluso entre gente ilustrada, caracteriza los años 40 como un período "perdido", de estancamiento y hambre. La leyenda no deriva de ningún estudio serio, sino de impresiones propagandísticas y literarias (como la novela La Colmena, tan desvergonzada como literariamente buena, de Cela). Hubo hambre, cierto, causada por el desastre económico del Frente Popular, por la incidencia de la guerra mundial y por el posterior aislamiento. Fueron además años bastante secos. Pero siempre había habido hambre en España (y en gran parte de Europa), y pronto bajó al nivel de la república y menos, pese a las condiciones excepcionalmente adversas de la época. Prueba de que tampoco hubo estancamiento.
La leyenda incluye otras complementarias. "Lógicamente", a los reaccionarios vencedores del Frente Popular no les importaba gran cosa el hambre ni la salud de los españoles. Pues bien, en cuanto ambas cosas, un indicador claro es la esperanza de vida al nacer, que saltó de los 50 años con la república a 62 en 1950, una mejora extraordinaria. Aún más espectacular fue la caída de la mortalidad infantil, del 34,7 por mil en 1935, al 12,5 en 1950. Otro dato es el aumento de la estatura media, medida por la de los reclutas (pues hay sin duda una relación entre la estatura y la cantidad y calidad de la alimentación): de 165 centímetros en 1935 a 168 en 1950. ¿Una década perdida?
Otro rasgo de la leyenda es que, "lógicamente", los reaccionarios mantenían al pueblo en la ignorancia para oprimirlo mejor. También aquí encontramos datos contrarios: en 1934 había 52.000 maestros (la mayoría hombres); en 1950 había 78.000, mayoría mujeres. El número de alumnos por maestro pasó de un insostenible 64,7 en 1934 a uno más apropiado de 41 en 1950. En la enseñanza secundaria, los 124.000 alumnos de 1934 subieron a 215.000 en 1950, un aumento muy fuerte. Y el de chicas en ella, se duplicó con holgura, de 34.000 a 75.000. Algo parecido ocurrió con la enseñanza superior.
Dato interesante, sobre todo para los ecologistas, es que con el franquismo empieza en serio, en el mismo año 1940, la repoblación forestal que, junto con la construcción de pantanos, cambiaría notablemente el paisaje agrario español.
También se dice que la ideología de aquel régimen era agrarista y opuesta a la industrialización y la urbanización. Nuevamente los datos dicen otra cosa: el producto industrial español había alcanzado su ápice anterior en 1929 (último de Primo de Rivera), para bajar con la república y hundirse prácticamente en el Frente Popular. El índice de 1929 empezó a superarse en 1950. Asimismo aumentó el consumo de energía en casi un 50%, y también creció la población urbana, aunque en este momento no tengo los datos precisos (y seguiría aumentando sistemáticamente a lo largo del franquismo).
Otros aumentos espectaculares: el número de teléfonos saltó de 329.00 a 651.000, el tráfico aéreo, de 1.220.000 kilómetros volados por compañías españolas a ocho millones. Los turistas pasaron asimismo de 171.000 a 457.000.
Como la Economía dista de ser una ciencia exacta, las estimaciones sobre el índice de crecimiento del PIB en esa época varían mucho, entre el 1,1% anual la más baja y el 3,8 la más alta. Pero aún la más baja dista de ser desdeñable: baste decir que no fue mucho mayor en los diez años posteriores al franquismo, pese a que las condiciones generales eran incomparablemente más favorables (ni reconstrucción postbélica, ni boicot ni aislamiento internacional, datos en los que debe insistirse porque casi siempre son olvidados por los comentaristas).
Los datos los extraigo de Estadísticas históricas de España, coordinadas por A. Carreras y X Tafunell.
No, los años 40 distaron mucho de ser una década perdida, y sus logros son mucho más destacables al tener que enfrentarse el país a condiciones mucho más que difíciles.
http://www.libertaddigital.com/opinion/pio-moa/datos-de-los-anos-40-60287/
¿Década perdida?
Datos de los años 40
Pío Moa 6
No, los años 40 distaron mucho de ser una década perdida, y sus logros son mucho más destacables al tener que enfrentarse el país a condiciones mucho más que difíciles.
Una de las leyendas urbanas más extendidas, incluso entre gente ilustrada, caracteriza los años 40 como un período "perdido", de estancamiento y hambre. La leyenda no deriva de ningún estudio serio, sino de impresiones propagandísticas y literarias (como la novela La Colmena, tan desvergonzada como literariamente buena, de Cela). Hubo hambre, cierto, causada por el desastre económico del Frente Popular, por la incidencia de la guerra mundial y por el posterior aislamiento. Fueron además años bastante secos. Pero siempre había habido hambre en España (y en gran parte de Europa), y pronto bajó al nivel de la república y menos, pese a las condiciones excepcionalmente adversas de la época. Prueba de que tampoco hubo estancamiento.
La leyenda incluye otras complementarias. "Lógicamente", a los reaccionarios vencedores del Frente Popular no les importaba gran cosa el hambre ni la salud de los españoles. Pues bien, en cuanto ambas cosas, un indicador claro es la esperanza de vida al nacer, que saltó de los 50 años con la república a 62 en 1950, una mejora extraordinaria. Aún más espectacular fue la caída de la mortalidad infantil, del 34,7 por mil en 1935, al 12,5 en 1950. Otro dato es el aumento de la estatura media, medida por la de los reclutas (pues hay sin duda una relación entre la estatura y la cantidad y calidad de la alimentación): de 165 centímetros en 1935 a 168 en 1950. ¿Una década perdida?
Otro rasgo de la leyenda es que, "lógicamente", los reaccionarios mantenían al pueblo en la ignorancia para oprimirlo mejor. También aquí encontramos datos contrarios: en 1934 había 52.000 maestros (la mayoría hombres); en 1950 había 78.000, mayoría mujeres. El número de alumnos por maestro pasó de un insostenible 64,7 en 1934 a uno más apropiado de 41 en 1950. En la enseñanza secundaria, los 124.000 alumnos de 1934 subieron a 215.000 en 1950, un aumento muy fuerte. Y el de chicas en ella, se duplicó con holgura, de 34.000 a 75.000. Algo parecido ocurrió con la enseñanza superior.
Dato interesante, sobre todo para los ecologistas, es que con el franquismo empieza en serio, en el mismo año 1940, la repoblación forestal que, junto con la construcción de pantanos, cambiaría notablemente el paisaje agrario español.
También se dice que la ideología de aquel régimen era agrarista y opuesta a la industrialización y la urbanización. Nuevamente los datos dicen otra cosa: el producto industrial español había alcanzado su ápice anterior en 1929 (último de Primo de Rivera), para bajar con la república y hundirse prácticamente en el Frente Popular. El índice de 1929 empezó a superarse en 1950. Asimismo aumentó el consumo de energía en casi un 50%, y también creció la población urbana, aunque en este momento no tengo los datos precisos (y seguiría aumentando sistemáticamente a lo largo del franquismo).
Otros aumentos espectaculares: el número de teléfonos saltó de 329.00 a 651.000, el tráfico aéreo, de 1.220.000 kilómetros volados por compañías españolas a ocho millones. Los turistas pasaron asimismo de 171.000 a 457.000.
Como la Economía dista de ser una ciencia exacta, las estimaciones sobre el índice de crecimiento del PIB en esa época varían mucho, entre el 1,1% anual la más baja y el 3,8 la más alta. Pero aún la más baja dista de ser desdeñable: baste decir que no fue mucho mayor en los diez años posteriores al franquismo, pese a que las condiciones generales eran incomparablemente más favorables (ni reconstrucción postbélica, ni boicot ni aislamiento internacional, datos en los que debe insistirse porque casi siempre son olvidados por los comentaristas).
Los datos los extraigo de Estadísticas históricas de España, coordinadas por A. Carreras y X Tafunell.
No, los años 40 distaron mucho de ser una década perdida, y sus logros son mucho más destacables al tener que enfrentarse el país a condiciones mucho más que difíciles.
http://www.libertaddigital.com/opinion/pio-moa/datos-de-los-anos-40-60287/
Cristina Losada, No hacer bandera
jueves 7 de julio de 2011
rún
No hacer bandera
Cristina Losada
El problema que elude Santano es que, además de símbolo de la Nación y el orden constitucional, se trata de la bandera por la que han muerto asesinados militantes de su partido.
Con parecida sorpresa a la que causa el descubrimiento de que en un remoto rincón del planeta hay una tribu que vive en la Edad de Piedra, hemos sabido que el Ayuntamiento de Irún ha evitado exhibir la bandera española durante décadas. Pues vaya notición, se me dirá con motivo, cuando la ausencia de la enseña nacional es frecuentísimo hecho diferencial en municipios del País Vasco y Cataluña, por lo menos. La rareza será, en todo caso, que al alcalde de Irún se le obligue a ponerla todos los días del calendario, mientras se tolera que sigan perpetrando idéntica infracción –e idéntica sumisión al nacionalismo– tantos ediles catalanes, correligionarios suyos.
En Irún, ciudad fronteriza que aún se describe como nudo ferroviario, llevan gobernando los socialistas durante los últimos 28 años. Pero se lo tenían muy calladito. Decidieron camuflarse, adaptarse al medio ambiente. Para qué diablos tentar a la suerte y provocar crispación y polémicas haciendo ostentación de la bandera española. En cuatro o cinco fechas señaladas se sacaba del desván para cumplir con la conciencia y airear el tejido, y el resto del tiempo el consistorio mostraba el estandarte local únicamente. Qué gran solución de compromiso. Así se distinguía del PNV, que pone una ikurriña solitaria, y de los auxiliares de ETA, que cuelgan su iconografía macabra, y a la vez, tremendo beneficio, no se molestaba ni enfadaba a nadie. Total, para qué hacer bandera de la bandera si esa cuestión, puramente formal, trae cola. Tal suele ser el razonamiento que sirve de refugio en estos casos.
En esa línea, el alcalde, José Antonio Santano, condensaba la bondad del criterio mantenido con un "nunca ha habido problemas". Claro, tampoco había problemas bajo la dictadura si uno no se metía en política, tal como aconsejaban las abuelas. Y, en efecto, nunca hay problemas si no se provoca a los matones poniendo, por ejemplo, la bandera que excita su rabia troglodita. El problema que elude Santano es que, además de símbolo de la Nación y el orden constitucional, se trata de la bandera por la que han muerto asesinados militantes de su partido. Cierto, en la fachada del ayuntamiento irunés lucían meritorios carteles de "ETA no", pero la falta de banderas allí señalizaba un "sí" a las condiciones que impone la existencia ETA. Una existencia que se fortalece con el "sí" de los apaciguadores.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.
http://www.libertaddigital.com/opinion/cristina-losada/no-hacer-bandera-60292/
rún
No hacer bandera
Cristina Losada
El problema que elude Santano es que, además de símbolo de la Nación y el orden constitucional, se trata de la bandera por la que han muerto asesinados militantes de su partido.
Con parecida sorpresa a la que causa el descubrimiento de que en un remoto rincón del planeta hay una tribu que vive en la Edad de Piedra, hemos sabido que el Ayuntamiento de Irún ha evitado exhibir la bandera española durante décadas. Pues vaya notición, se me dirá con motivo, cuando la ausencia de la enseña nacional es frecuentísimo hecho diferencial en municipios del País Vasco y Cataluña, por lo menos. La rareza será, en todo caso, que al alcalde de Irún se le obligue a ponerla todos los días del calendario, mientras se tolera que sigan perpetrando idéntica infracción –e idéntica sumisión al nacionalismo– tantos ediles catalanes, correligionarios suyos.
En Irún, ciudad fronteriza que aún se describe como nudo ferroviario, llevan gobernando los socialistas durante los últimos 28 años. Pero se lo tenían muy calladito. Decidieron camuflarse, adaptarse al medio ambiente. Para qué diablos tentar a la suerte y provocar crispación y polémicas haciendo ostentación de la bandera española. En cuatro o cinco fechas señaladas se sacaba del desván para cumplir con la conciencia y airear el tejido, y el resto del tiempo el consistorio mostraba el estandarte local únicamente. Qué gran solución de compromiso. Así se distinguía del PNV, que pone una ikurriña solitaria, y de los auxiliares de ETA, que cuelgan su iconografía macabra, y a la vez, tremendo beneficio, no se molestaba ni enfadaba a nadie. Total, para qué hacer bandera de la bandera si esa cuestión, puramente formal, trae cola. Tal suele ser el razonamiento que sirve de refugio en estos casos.
En esa línea, el alcalde, José Antonio Santano, condensaba la bondad del criterio mantenido con un "nunca ha habido problemas". Claro, tampoco había problemas bajo la dictadura si uno no se metía en política, tal como aconsejaban las abuelas. Y, en efecto, nunca hay problemas si no se provoca a los matones poniendo, por ejemplo, la bandera que excita su rabia troglodita. El problema que elude Santano es que, además de símbolo de la Nación y el orden constitucional, se trata de la bandera por la que han muerto asesinados militantes de su partido. Cierto, en la fachada del ayuntamiento irunés lucían meritorios carteles de "ETA no", pero la falta de banderas allí señalizaba un "sí" a las condiciones que impone la existencia ETA. Una existencia que se fortalece con el "sí" de los apaciguadores.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.
http://www.libertaddigital.com/opinion/cristina-losada/no-hacer-bandera-60292/
miércoles, julio 06, 2011
Jose Garcia Dominguez, Teddy como sintoma
miercoles 6 de julio de 2011
SGAE
Teddy como síntoma
José García Domínguez
De entrada, podría ir confeccionando las fichas para los casos en que el presunto resulte ser de los nuestros. "Fulanito es víctima de una inadmisible campaña de linchamiento mediático", "ha sido condenado a la pena de telediario"...
Prueba de la definitiva pérdida del sentido del decoro en nuestra vida pública, aquí, en España, lo sustancial ya no es qué sucede sino a quién le sucede. Sin ir más lejos, he ahí el recital de sonrisas y lágrimas suscitado por lo de Teddy. Tan es así que uno anda tentado de imitar en sus columnas aquel método para redactar media docena de novelas a la semana que ingenió la gran Corín Tellado. Una técnica que, por cierto, no esconde arcanos misterios. Basta con procurarse un exhaustivo inventario con todas las peripecias que quepa imaginar entre un galán en celo y su amada. Luego, una vez catalogadas y numeradas las escenas, se puede poner en marcha la máquina de hacer churros.
"Quince, cuatro, treinta y dos, nueve", daba en dictar Corín a su secretaria. Al punto, otra irresistible historia de pasión, deseo, celos, concupiscencia, amor y créditos hipotecarios estaba lista para arrasar en los quioscos. Después, a barajar de nuevo las situaciones, y vuelta a empezar: "siete, veintiuno, tres, quince...". Pues otro tanto, digo, procedería hacer con el análisis político. De entrada, podría ir confeccionando las fichas para los casos en que el presunto resulte ser de los nuestros. "Fulanito es víctima de una inadmisible campaña de linchamiento mediático"; "ha sido condenado a la pena de telediario"; "no se está respetando, circunstancia gravísima, la presunción de inocencia".
"No olvidemos que imputado de ningún modo significa condenado"; "todos conocemos al juez menganito: solo busca protagonismo"; "detrás de esto se esconde una mano negra"; "no hay duda de que se trata de una campaña orquestada", "es una burla al Estado de Derecho", etc. Cada argumento, una cartulina; cada cartulina, un número. Y cuando el baranda resulte ser de los otros, lo mismo. "Todo el mundo sabía que éste se lo estaba llevando crudo"; "lo han pillao con el carrito del helao"; "es intolerable que todavía no haya presentado su dimisión "; "no puede seguir ahí ni un minuto más"; "en España la justicia es un cachondeo"... Qué placer entonces enfrentarse al artículo del día. Que el inculpado es de los buenos: cinco, doce, cuatro, y a otra cosa. Que por el contrario es de los malos: seis, once, dos, y aire. El Nirvana.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.
http://www.libertaddigital.com/opinion/jose-garcia-dominguez/teddy-como-sintoma-60280/
SGAE
Teddy como síntoma
José García Domínguez
De entrada, podría ir confeccionando las fichas para los casos en que el presunto resulte ser de los nuestros. "Fulanito es víctima de una inadmisible campaña de linchamiento mediático", "ha sido condenado a la pena de telediario"...
Prueba de la definitiva pérdida del sentido del decoro en nuestra vida pública, aquí, en España, lo sustancial ya no es qué sucede sino a quién le sucede. Sin ir más lejos, he ahí el recital de sonrisas y lágrimas suscitado por lo de Teddy. Tan es así que uno anda tentado de imitar en sus columnas aquel método para redactar media docena de novelas a la semana que ingenió la gran Corín Tellado. Una técnica que, por cierto, no esconde arcanos misterios. Basta con procurarse un exhaustivo inventario con todas las peripecias que quepa imaginar entre un galán en celo y su amada. Luego, una vez catalogadas y numeradas las escenas, se puede poner en marcha la máquina de hacer churros.
"Quince, cuatro, treinta y dos, nueve", daba en dictar Corín a su secretaria. Al punto, otra irresistible historia de pasión, deseo, celos, concupiscencia, amor y créditos hipotecarios estaba lista para arrasar en los quioscos. Después, a barajar de nuevo las situaciones, y vuelta a empezar: "siete, veintiuno, tres, quince...". Pues otro tanto, digo, procedería hacer con el análisis político. De entrada, podría ir confeccionando las fichas para los casos en que el presunto resulte ser de los nuestros. "Fulanito es víctima de una inadmisible campaña de linchamiento mediático"; "ha sido condenado a la pena de telediario"; "no se está respetando, circunstancia gravísima, la presunción de inocencia".
"No olvidemos que imputado de ningún modo significa condenado"; "todos conocemos al juez menganito: solo busca protagonismo"; "detrás de esto se esconde una mano negra"; "no hay duda de que se trata de una campaña orquestada", "es una burla al Estado de Derecho", etc. Cada argumento, una cartulina; cada cartulina, un número. Y cuando el baranda resulte ser de los otros, lo mismo. "Todo el mundo sabía que éste se lo estaba llevando crudo"; "lo han pillao con el carrito del helao"; "es intolerable que todavía no haya presentado su dimisión "; "no puede seguir ahí ni un minuto más"; "en España la justicia es un cachondeo"... Qué placer entonces enfrentarse al artículo del día. Que el inculpado es de los buenos: cinco, doce, cuatro, y a otra cosa. Que por el contrario es de los malos: seis, once, dos, y aire. El Nirvana.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.
http://www.libertaddigital.com/opinion/jose-garcia-dominguez/teddy-como-sintoma-60280/
martes, julio 05, 2011
Hector Naupari, Las siniestra razones para creer en el Che
martes 5 de julio de 2011
Las siniestras razones para creer en el Che
los jóvenes latinoamericanos que ostentan el perfil barbudo fotografiado por Korda en sus remeras, leyó nunca un solo libro o artículo escrito por Ernesto Guevara
Héctor Ñaupari
En América Latina, cuando se pregunta a los taxistas que colocan la imagen del Che en sus vehículos o a los jóvenes que lucen el rostro del guerrillero en coloridas camisetas sus razones para hacer tal cosa, se nos responde con la vaga justificación que el Che “luchó por los pobres” o “por sus ideales”. Esta salida no debe asombrarnos: si lúcidos intelectuales afirman sin titubear que los niños de la Europa del XIX eran explotados bárbaramente, a pesar de la demostración en contrario de distinguidos historiadores económicos como T.S. Ashton y R.M. Hartwell, o economistas como William H. Hutt y Ludwig von Mises, los cuales aclararon cómo la revolución industrial incrementó notablemente la vida de las masas, expandió la natalidad y el bienestar, gentes menos instruidas pueden creer que un asesino en serie es un justiciero social, una suerte de Cristo de los pobres al que hay que adorar y rendir culto.
Un par de ejemplos anecdóticos de esa veneración delirante las encuentro en mis recuerdos: en mis años mozos nos recibía una estatua del Che Guevara a la entrada de la Facultad de Derecho de la Universidad Mayor de San Marcos, hecha con más ganas que con verdadero arte, ante la cual muchos se arrodillaban; incluso, recuerdo que uno de mis condiscípulos de entonces se llamaba Gerardo Che Janampa, en homenaje al médico rosarino, lo que decía con orgullo entonces, como joven y disciplinado socialista que era, y hoy pretende no recordar, convertido ya en dedicado empresario.
Sin embargo, ni los taxistas, ni mi amigo emprendedor, como tampoco los jóvenes latinoamericanos que ostentan el perfil barbudo fotografiado por Korda en sus remeras, leyó nunca un solo libro o artículo escrito por Ernesto Guevara. Les convendría hacerlo: así sabrían que, por su sola condición, serían los primeros en ser ultimados por el autor de América Latina: despertar de un continente. Lo terrible de todo esto es que no lo creerían, incluso luego de leerlo, y afirmarían su fervor guevarista con mayor entusiasmo. Dicho esto, ¿cómo explicar esta adoración por el Che, que desafía toda sensatez, todo llamado de atención sobre su vida destructora, todo recuento pormenorizado de sus crímenes?
Una primera forma de dilucidarlo es definir la pérdida de esta liturgia como el horror al vacío: desacralizar a Ernesto Guevara y mostrarlo como la bestia sanguinaria que en realidad fue, supone, para todos los socialistas, y muchos confundidos, quedarse sin su último apóstol laico. Tras ese paso, sólo les queda la nada, el descreimiento absoluto, la ausencia completa de figuras a las cuales admirar. Ante ese desamparo, la ceguera es la única alternativa.
Una segunda manera de desembrollar la piedad por el Che es entendiendo que su pretendida heroicidad colma en gran medida la perpetua sed socialista latinoamericana por héroes justicieros. Por ello mismo, refleja la profunda cobardía de los socialistas de hoy, que creen que portando una camiseta con su rostro ya han hecho la revolución, cuando sus padres o abuelos fueron efectivamente ofrendados al Dios Moloch del socialismo, así como a su santón y profeta. No olvidemos que dos generaciones de latinoamericanos fueron exterminados en nombre de este genocida, jóvenes que pudieron aportar mucho a sus países y que se convirtieron en guerrilleros por seguir su ejemplo.
Finalmente, hay que considerar el épico esfuerzo del socialismo de nuestras tierras por ocultar la historia real del Che, desbaratando sus hechos reales, modificando sus fechas, hasta llegar a la audacia de desconocer los asesinatos que cometió, dirigió u ordenó; y, por si no fuera poco, dejar bien asentadas las tinieblas del engaño, al ser repetido incesantemente en las aulas escolares y universitarias; reeditado en los textos que aprenden, junto con sus primeras letras, nuestros niños, y ellos mismos, ya jóvenes, en las universidades; o visto, por centenares de espectadores, en películas y documentales.
Pero toda esa circunstancia, a primera vista imposible de revertir, puede ser transformada si nos sujetamos a la verdad. Dar a conocer, incansablemente, los homicidios y transgresiones de Ernesto Guevara es la tarea. El Che mató a más personas que Charles Mason, y debería ser considerado un genocida de los pueblos latinoamericanos, como Stalin y Mao Tse Tung lo fueron para sus propios pueblos. Si dejamos asomar la serena faz de esa evidencia, podremos exorcizar el fatuo ícono que representa falsamente la justicia para los más necesitados. Que así sea
http://www.eldiarioexterior.com/articulo.asp?idarticulo=39666&accion=
Las siniestras razones para creer en el Che
los jóvenes latinoamericanos que ostentan el perfil barbudo fotografiado por Korda en sus remeras, leyó nunca un solo libro o artículo escrito por Ernesto Guevara
Héctor Ñaupari
En América Latina, cuando se pregunta a los taxistas que colocan la imagen del Che en sus vehículos o a los jóvenes que lucen el rostro del guerrillero en coloridas camisetas sus razones para hacer tal cosa, se nos responde con la vaga justificación que el Che “luchó por los pobres” o “por sus ideales”. Esta salida no debe asombrarnos: si lúcidos intelectuales afirman sin titubear que los niños de la Europa del XIX eran explotados bárbaramente, a pesar de la demostración en contrario de distinguidos historiadores económicos como T.S. Ashton y R.M. Hartwell, o economistas como William H. Hutt y Ludwig von Mises, los cuales aclararon cómo la revolución industrial incrementó notablemente la vida de las masas, expandió la natalidad y el bienestar, gentes menos instruidas pueden creer que un asesino en serie es un justiciero social, una suerte de Cristo de los pobres al que hay que adorar y rendir culto.
Un par de ejemplos anecdóticos de esa veneración delirante las encuentro en mis recuerdos: en mis años mozos nos recibía una estatua del Che Guevara a la entrada de la Facultad de Derecho de la Universidad Mayor de San Marcos, hecha con más ganas que con verdadero arte, ante la cual muchos se arrodillaban; incluso, recuerdo que uno de mis condiscípulos de entonces se llamaba Gerardo Che Janampa, en homenaje al médico rosarino, lo que decía con orgullo entonces, como joven y disciplinado socialista que era, y hoy pretende no recordar, convertido ya en dedicado empresario.
Sin embargo, ni los taxistas, ni mi amigo emprendedor, como tampoco los jóvenes latinoamericanos que ostentan el perfil barbudo fotografiado por Korda en sus remeras, leyó nunca un solo libro o artículo escrito por Ernesto Guevara. Les convendría hacerlo: así sabrían que, por su sola condición, serían los primeros en ser ultimados por el autor de América Latina: despertar de un continente. Lo terrible de todo esto es que no lo creerían, incluso luego de leerlo, y afirmarían su fervor guevarista con mayor entusiasmo. Dicho esto, ¿cómo explicar esta adoración por el Che, que desafía toda sensatez, todo llamado de atención sobre su vida destructora, todo recuento pormenorizado de sus crímenes?
Una primera forma de dilucidarlo es definir la pérdida de esta liturgia como el horror al vacío: desacralizar a Ernesto Guevara y mostrarlo como la bestia sanguinaria que en realidad fue, supone, para todos los socialistas, y muchos confundidos, quedarse sin su último apóstol laico. Tras ese paso, sólo les queda la nada, el descreimiento absoluto, la ausencia completa de figuras a las cuales admirar. Ante ese desamparo, la ceguera es la única alternativa.
Una segunda manera de desembrollar la piedad por el Che es entendiendo que su pretendida heroicidad colma en gran medida la perpetua sed socialista latinoamericana por héroes justicieros. Por ello mismo, refleja la profunda cobardía de los socialistas de hoy, que creen que portando una camiseta con su rostro ya han hecho la revolución, cuando sus padres o abuelos fueron efectivamente ofrendados al Dios Moloch del socialismo, así como a su santón y profeta. No olvidemos que dos generaciones de latinoamericanos fueron exterminados en nombre de este genocida, jóvenes que pudieron aportar mucho a sus países y que se convirtieron en guerrilleros por seguir su ejemplo.
Finalmente, hay que considerar el épico esfuerzo del socialismo de nuestras tierras por ocultar la historia real del Che, desbaratando sus hechos reales, modificando sus fechas, hasta llegar a la audacia de desconocer los asesinatos que cometió, dirigió u ordenó; y, por si no fuera poco, dejar bien asentadas las tinieblas del engaño, al ser repetido incesantemente en las aulas escolares y universitarias; reeditado en los textos que aprenden, junto con sus primeras letras, nuestros niños, y ellos mismos, ya jóvenes, en las universidades; o visto, por centenares de espectadores, en películas y documentales.
Pero toda esa circunstancia, a primera vista imposible de revertir, puede ser transformada si nos sujetamos a la verdad. Dar a conocer, incansablemente, los homicidios y transgresiones de Ernesto Guevara es la tarea. El Che mató a más personas que Charles Mason, y debería ser considerado un genocida de los pueblos latinoamericanos, como Stalin y Mao Tse Tung lo fueron para sus propios pueblos. Si dejamos asomar la serena faz de esa evidencia, podremos exorcizar el fatuo ícono que representa falsamente la justicia para los más necesitados. Que así sea
http://www.eldiarioexterior.com/articulo.asp?idarticulo=39666&accion=
lunes, julio 04, 2011
Carmen Posadas, Tantas tontas tiranías
martes 5 de julio de 2011
Carmen Posadas
Tantas tontas tiranías
Lo confieso sin ambages: me aburre el jogging, aborrezco el spinning, me postran el pilates y las pesas. En resumidas cuentas, detesto todas esas rutinas agotadoras que realizamos para cumplir con el mens sana in corpore... en ustedes ya saben qué. Lo más curioso del caso es que yo fui muy deportista de niña e incluso gané alguna medallita en atletismo y estuve en un equipo de jockey. Sin embargo, ahora el único ejercicio que hago, refunfuñando, es una tablita de gimnasia de quince minutos (todos los días, eso sí), un poco de baile y paseos por el Retiro. En resumidas cuentas, nada que me machaque los meniscos y me triture las articulaciones. Y lo hago solo porque me gusta, sobre todo lo del baile. Si de paso me sirve de ejercicio, mejor que mejor, pero no estoy dispuesta a sacrificar el poco tiempo de ocio que tengo torturándome. Aun así, hasta ahora cuando alguien me preguntaba ese lugar común de «¿qué haces para mantenerte en forma?», yo mentía como un político en campaña electoral. «¡Uf -murmuraba, dejando que la vista vagase suavemente hacia el infinito-, hago de todo!, ya sabes, es tan importante ejercitar el cuerpo.» Porque ¿cómo le explicas a la gente que no crees en uno de los más sagrados mandamientos de la vida moderna? ¿Cómo la convences de que hacer ejercicio es una opción personal y no una obligación? Obligación, además, que si no cumples te convierte en un tipo raro, torvo, casi un sospechoso asocial. Y lo mismo ocurre con otras tiranías de esta sanísima vida moderna en la que estamos instalados. La tiranía, por ejemplo, de sustituir la leche de toda la vida por la de soja, o la de consumir yogures contra el estreñimiento o el colesterol, zumos que palían los sofocos de la menopausia y cereales que prometen una talla 38. De nada sirve argumentar que la leche de soja sabe a rayos y que tiene menos calcio que la de vaca; o que los yogures/batidos/zumos son alimentos y no medicinas que hay que tomar por prescripción facultativa. No, no, nada de esto se puede decir porque estas nuevas tiranías se han impuesto en nuestras vidas como otros tantos mandamientos de esa tiránica e inapelable religión pagana que es la corrección política. Una que no tiene ni dios ni profeta, pero sí ángeles (todos aquellos que cumplen a rajatabla sus mandatos) y también feísimos demonios, que somos los que no comulgamos con sus preceptos. A mí todo esto me coge ya demasiado vieja como para tomármelo en serio, la verdad. De hecho, soy tan vetusta que he vivido otras tiranías y otros infiernos que ahora parecen un chiste. Por ejemplo, el tiempo en que se consideraba que el aceite de oliva era veneno comparado con el de maíz, que vivió un esplendor tan corto como fulgurante con todo tipo de beneficios dietéticos y cardiosaludables que ahora se atribuyen -y con razón- al llamado ´oro verde`. También he vivido el fulgor y muerte de multitud de cachivaches mágicos, como pulseritas de propiedades extraordinarias que prometían curas milagrosas contra el reuma, la artrosis o, sin ir más lejos, la que hizo furor el año pasado. Me refiero a ese cuento chino fabricado en plástico de colorines (cómo admiro a los genios que consiguen forrarse con estas milongas) que prometía mejorar el equilibrio y la potencia sexual. Dicho de otro modo, pertenezco al minúsculo y menguante club de los que no creen en las modas saludables. Pienso, por ejemplo, que muy pronto saldrán estudios que digan que lo que el cuerpo agradece es un ejercicio moderado y no ese machaque sistemático rayano con la vigorexia. Otros que proclamen que la soja es una verdura como tantas con sus virtudes y sus defectos y no el bálsamo de Fierabrás, mientras que yogures, zumos, etcétera, son alimentos y no medicinas curalotodo. Estoy segura de que ese día llegará y, mientras tanto, yo lo esperaré comiendo lo que me gusta y bebiendo lo que me da la gana, bailando un poquito y paseando de vez en cuando por el Retiro, que está al lado de mi casa, porque la vida sana para mí es eso. Lo demás son cuentos o -a veces incluso- historias para no dormir.
http://xlsemanal.finanzas.com/web/firma.php?id_edicion=6467&id_firma=14012
Carmen Posadas
Tantas tontas tiranías
Lo confieso sin ambages: me aburre el jogging, aborrezco el spinning, me postran el pilates y las pesas. En resumidas cuentas, detesto todas esas rutinas agotadoras que realizamos para cumplir con el mens sana in corpore... en ustedes ya saben qué. Lo más curioso del caso es que yo fui muy deportista de niña e incluso gané alguna medallita en atletismo y estuve en un equipo de jockey. Sin embargo, ahora el único ejercicio que hago, refunfuñando, es una tablita de gimnasia de quince minutos (todos los días, eso sí), un poco de baile y paseos por el Retiro. En resumidas cuentas, nada que me machaque los meniscos y me triture las articulaciones. Y lo hago solo porque me gusta, sobre todo lo del baile. Si de paso me sirve de ejercicio, mejor que mejor, pero no estoy dispuesta a sacrificar el poco tiempo de ocio que tengo torturándome. Aun así, hasta ahora cuando alguien me preguntaba ese lugar común de «¿qué haces para mantenerte en forma?», yo mentía como un político en campaña electoral. «¡Uf -murmuraba, dejando que la vista vagase suavemente hacia el infinito-, hago de todo!, ya sabes, es tan importante ejercitar el cuerpo.» Porque ¿cómo le explicas a la gente que no crees en uno de los más sagrados mandamientos de la vida moderna? ¿Cómo la convences de que hacer ejercicio es una opción personal y no una obligación? Obligación, además, que si no cumples te convierte en un tipo raro, torvo, casi un sospechoso asocial. Y lo mismo ocurre con otras tiranías de esta sanísima vida moderna en la que estamos instalados. La tiranía, por ejemplo, de sustituir la leche de toda la vida por la de soja, o la de consumir yogures contra el estreñimiento o el colesterol, zumos que palían los sofocos de la menopausia y cereales que prometen una talla 38. De nada sirve argumentar que la leche de soja sabe a rayos y que tiene menos calcio que la de vaca; o que los yogures/batidos/zumos son alimentos y no medicinas que hay que tomar por prescripción facultativa. No, no, nada de esto se puede decir porque estas nuevas tiranías se han impuesto en nuestras vidas como otros tantos mandamientos de esa tiránica e inapelable religión pagana que es la corrección política. Una que no tiene ni dios ni profeta, pero sí ángeles (todos aquellos que cumplen a rajatabla sus mandatos) y también feísimos demonios, que somos los que no comulgamos con sus preceptos. A mí todo esto me coge ya demasiado vieja como para tomármelo en serio, la verdad. De hecho, soy tan vetusta que he vivido otras tiranías y otros infiernos que ahora parecen un chiste. Por ejemplo, el tiempo en que se consideraba que el aceite de oliva era veneno comparado con el de maíz, que vivió un esplendor tan corto como fulgurante con todo tipo de beneficios dietéticos y cardiosaludables que ahora se atribuyen -y con razón- al llamado ´oro verde`. También he vivido el fulgor y muerte de multitud de cachivaches mágicos, como pulseritas de propiedades extraordinarias que prometían curas milagrosas contra el reuma, la artrosis o, sin ir más lejos, la que hizo furor el año pasado. Me refiero a ese cuento chino fabricado en plástico de colorines (cómo admiro a los genios que consiguen forrarse con estas milongas) que prometía mejorar el equilibrio y la potencia sexual. Dicho de otro modo, pertenezco al minúsculo y menguante club de los que no creen en las modas saludables. Pienso, por ejemplo, que muy pronto saldrán estudios que digan que lo que el cuerpo agradece es un ejercicio moderado y no ese machaque sistemático rayano con la vigorexia. Otros que proclamen que la soja es una verdura como tantas con sus virtudes y sus defectos y no el bálsamo de Fierabrás, mientras que yogures, zumos, etcétera, son alimentos y no medicinas curalotodo. Estoy segura de que ese día llegará y, mientras tanto, yo lo esperaré comiendo lo que me gusta y bebiendo lo que me da la gana, bailando un poquito y paseando de vez en cuando por el Retiro, que está al lado de mi casa, porque la vida sana para mí es eso. Lo demás son cuentos o -a veces incluso- historias para no dormir.
http://xlsemanal.finanzas.com/web/firma.php?id_edicion=6467&id_firma=14012
Carlos Herrera, El último solo de Clarence Clemons
lunes 4 de julio de 2011
Arenas movedizas, por Carlos Herrera
El último solo de Clarence Clemons
Probablemente no fuera el mejor saxofonista del mundo, pero tampoco hacía falta. Hay virtuosos que dominan instrumentos musicales hasta la perfección, pero transmiten menos que una radio de piedra; hay otros, en cambio, a los que se les puede res
balar una nota de vez en cuando, pero que llenan el espacio con su personalidad, con su pellizco particular, con su rareza, con su épica, con su arrebato. Clarence Clemons (pronúnciese ´Clemons`, no ´Climons`) fue de los segundos: miembro de la E Street Band desde sus inicios -la banda de Springsteen-, llegó al saxo tenor como podría haber llegado a la manicura, ya que tuvo guardado durante años en el armario un saxofón que le regaló su padre poco antes de los diez años. Alto y fuerte como un ropero de dos cuerpos, lo sacó de la funda tras un accidente de coche, supo que en los clubes de Nueva Jersey tocaba un chaval del que se decía iba para figura -no sé si ya Jon Landau, el que fuera su productor muchos años, había dicho aquello de «He visto el futuro del rock y se llama BS- y se presentó a pie de escena para pedirle un hueco en su banda. Bruce escuchó a aquella máquina de vibrar, infatigable y poderosa, y desde entonces fueron prácticamente inseparables. Cuento lo antedicho porque, ya es sabido, acaba de morir en Florida el negro al que la chusma de mi edad le debemos las emociones más secas, breves y conmovedoras de nuestra vida de aficionados al rock. Para muchos, la E Street Band puede no ser la máquina perfecta, pero sí es el perfecto complemento del genio de Springsteen. Clemons ha sido el látigo, el interruptor de corriente alterna, el despertador de sensaciones incuestionables desde sus ´solos` en medio de las mejores piezas de Bruce. Hoy es el día en el que los seguidores de la monumental obra de esta gentuza no nos ponemos de acuerdo sobre cuál es el mejor calambrazo de Clarence en una canción de la banda. Hay quien habla de la melancolía arrastrada y urbana de Junglelands, de la poderosa sacudida de The promise land o de Badlands, tal vez la de Prove it all night. Este que suscribe, y que si supiera tocar el saxofón podría reproducir de memoria la mayoría de sus piezas, se queda con otras dos: una de ellas interpretada en el Nou Camp ante el éxtasis total de los que coreamos hasta el menudeo Waiting for a sunny day, y otra aquella inyección de vida violenta y sublime que supuso escuchar por primera vez Born to run. Era 1975, veníamos de dos discos de culto y esperábamos la llegada definitiva de lo mejor del mesías que había de cambiar la historia del rock: ese día llegó cuando Nacido para correr apareció en nuestras manos y como una secta entregada escuchamos uno a uno los temas urbanos, desencantados, poéticos, eléctricos, que surgían de aquel vinilo en el que un negro y un blanco aparecían con guitarra y saxo en la portada blanca y desplegable del álbum. Eran ellos dos, The Boss y The Big Man, un tipo de Long Branch y un virginiano, poco virtuosos con sus instrumentos, pero descomunalmente creadores con ambos. Muerto Clemons puede pasar de todo: la E Street Band jamás será lo mismo, creando más vacío aún que el que creó Danny Federici tras su muerte, o el que puede crear la retirada de Max Weinberg, el elegante batería que ya parece tener dolor en las manos. Los grandes del rock también envejecen, y se cansan, y se ponen malos, y se mueren. Y nosotros lo hacemos un poco con ellos. La banda de Bruce tenía una columna vertebral que pasaba por el hombre que pedía en las giras un pollo asado diario en su camerino, por Van Zandt y por el impresionante pianista Roy Bittan. La edad no perdona y habrá que improvisar otros individuos, otro Clemons -o Curt Ramm o una sección de viento menos personalizada-, otro Max -su hijo-, como se hizo con el insustituible Federici. Pero para los mitómanos enfermos como muchos de nosotros ya nada será igual. La ausencia del tipo que nos raspó el alma con el duelo interpretativo del final de The New York City serenade ha dejado huérfana a una banda y lastimados a sus seguidores.
http://xlsemanal.finanzas.com/web/firma.php?id_edicion=6467&id_firma=14011
Arenas movedizas, por Carlos Herrera
El último solo de Clarence Clemons
Probablemente no fuera el mejor saxofonista del mundo, pero tampoco hacía falta. Hay virtuosos que dominan instrumentos musicales hasta la perfección, pero transmiten menos que una radio de piedra; hay otros, en cambio, a los que se les puede res
balar una nota de vez en cuando, pero que llenan el espacio con su personalidad, con su pellizco particular, con su rareza, con su épica, con su arrebato. Clarence Clemons (pronúnciese ´Clemons`, no ´Climons`) fue de los segundos: miembro de la E Street Band desde sus inicios -la banda de Springsteen-, llegó al saxo tenor como podría haber llegado a la manicura, ya que tuvo guardado durante años en el armario un saxofón que le regaló su padre poco antes de los diez años. Alto y fuerte como un ropero de dos cuerpos, lo sacó de la funda tras un accidente de coche, supo que en los clubes de Nueva Jersey tocaba un chaval del que se decía iba para figura -no sé si ya Jon Landau, el que fuera su productor muchos años, había dicho aquello de «He visto el futuro del rock y se llama BS- y se presentó a pie de escena para pedirle un hueco en su banda. Bruce escuchó a aquella máquina de vibrar, infatigable y poderosa, y desde entonces fueron prácticamente inseparables. Cuento lo antedicho porque, ya es sabido, acaba de morir en Florida el negro al que la chusma de mi edad le debemos las emociones más secas, breves y conmovedoras de nuestra vida de aficionados al rock. Para muchos, la E Street Band puede no ser la máquina perfecta, pero sí es el perfecto complemento del genio de Springsteen. Clemons ha sido el látigo, el interruptor de corriente alterna, el despertador de sensaciones incuestionables desde sus ´solos` en medio de las mejores piezas de Bruce. Hoy es el día en el que los seguidores de la monumental obra de esta gentuza no nos ponemos de acuerdo sobre cuál es el mejor calambrazo de Clarence en una canción de la banda. Hay quien habla de la melancolía arrastrada y urbana de Junglelands, de la poderosa sacudida de The promise land o de Badlands, tal vez la de Prove it all night. Este que suscribe, y que si supiera tocar el saxofón podría reproducir de memoria la mayoría de sus piezas, se queda con otras dos: una de ellas interpretada en el Nou Camp ante el éxtasis total de los que coreamos hasta el menudeo Waiting for a sunny day, y otra aquella inyección de vida violenta y sublime que supuso escuchar por primera vez Born to run. Era 1975, veníamos de dos discos de culto y esperábamos la llegada definitiva de lo mejor del mesías que había de cambiar la historia del rock: ese día llegó cuando Nacido para correr apareció en nuestras manos y como una secta entregada escuchamos uno a uno los temas urbanos, desencantados, poéticos, eléctricos, que surgían de aquel vinilo en el que un negro y un blanco aparecían con guitarra y saxo en la portada blanca y desplegable del álbum. Eran ellos dos, The Boss y The Big Man, un tipo de Long Branch y un virginiano, poco virtuosos con sus instrumentos, pero descomunalmente creadores con ambos. Muerto Clemons puede pasar de todo: la E Street Band jamás será lo mismo, creando más vacío aún que el que creó Danny Federici tras su muerte, o el que puede crear la retirada de Max Weinberg, el elegante batería que ya parece tener dolor en las manos. Los grandes del rock también envejecen, y se cansan, y se ponen malos, y se mueren. Y nosotros lo hacemos un poco con ellos. La banda de Bruce tenía una columna vertebral que pasaba por el hombre que pedía en las giras un pollo asado diario en su camerino, por Van Zandt y por el impresionante pianista Roy Bittan. La edad no perdona y habrá que improvisar otros individuos, otro Clemons -o Curt Ramm o una sección de viento menos personalizada-, otro Max -su hijo-, como se hizo con el insustituible Federici. Pero para los mitómanos enfermos como muchos de nosotros ya nada será igual. La ausencia del tipo que nos raspó el alma con el duelo interpretativo del final de The New York City serenade ha dejado huérfana a una banda y lastimados a sus seguidores.
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Manuel de Prada, Metanoia
lunes 4 de julio de 2011
Animales de compañía, por Juan Manuel de Prada
Metanoia
Cada vez se me antojan más pueriles y tediosos los intentos de pronosticar el ´final` de la crisis económica. Empezaron los políticos, en un intento grotesco de retener los votos que me recordaba el pataleo de un escarabajo panza arriba que pugna en vano por darse la vuelta; después se incorporaron al gremio de los pronosticadores los medios de comunicación, los llamados ´agentes sociales`, los organismos internacionales, la banca, en un afán desesperado por exorcizar los fantasmas de la quiebra generalizada. Y, con el caramelo de alcanzar el ´final` de la crisis económica (que es lo más parecido a la tortuga que nunca alcanza Aquiles, en la paradoja de Zenón de Elea), unos y otros han perpetrado, amparados en una jerga aparentemente indolora (´flexibilidad laboral`, ´ajuste fiscal`, etcétera), las más cruentas tropelías, que a la postre sólo servirán para arruinar por completo la maltrecha economía real. Pero todos estos pronósticos y esfuerzos por anticipar el ´final` de la crisis económica adolecen de un mismo error de raíz: tal crisis nunca ha existido. No nos hallamos en el corazón (mucho menos en las postrimerías) de una crisis económica, sino en los albores de un cambio de era.
Nunca hubo una crisis económica. Hubo el colapso de una forma de vida, que en su manifestación más aparatosa se revistió de ruina financiera; pero tal manifestación no deja de ser un ´fenómeno` más de ese colapso, ni siquiera el más evidente o estragador, aunque así lo percibamos, dada nuestra dependencia del ´ídolo de iniquidad` Mammón, el demonio de la avaricia y de la riqueza. Pero los fenómenos a través de los cuales se ha manifestado ese colapso se pueden hallar por doquier, bajo las especies del rifirrafe ideológico, la descomposición del tejido social o la entronización de una moral relativista; y todos esos fenómenos no son sino ´representaciones` de una realidad más honda, que en su naturaleza última es religiosa (a fin de cuentas, ¿qué son las idolatrías, sino sucedáneos o sustitutivos de la religión?). El cambio de era en el que nos hallamos inmersos no es, a la postre, sino el estrepitoso derrumbamiento de una idolatría (que es el fin natural de todas ellas); realidad ante la cual sólo caben dos respuestas: negarla (y entonces el ídolo que cae aplasta y reduce a fosfatina a sus tozudos prosélitos) o aceptarla; pero aceptar esa realidad exige lo que los griegos denominaban una ´metanoia`, un ´cambio de mente`, una conversión radical, una transformación interior profunda.
Inevitablemente, los jerarcas de la idolatría, que han logrado que nuestra experiencia cierta de la vida y nuestro sentido común sean anulados por la bruma ideológica, negarán su colapso sin importarles que el ídolo nos aplaste debajo; y, en su afán por restaurarlo, se disponen a chuparnos hasta la última gota de sangre. Las probabilidades de que lo consigan son, desde luego, elevadas, pues la idolatría, durante el tiempo que se mantuvo vigente, logró sobornarnos hasta extremos de deshumanización; y en ese soborno ciframos ahora nuestra supervivencia. Tememos que si la idolatría no se restablece ya nunca más podamos ´disfrutar` de los caramelos con los que entretenía nuestra dependencia (libertades y derechos para confiscarnos el alma; subsidios y limosnas varias para arruinar nuestra capacidad de esfuerzo vital); y aunque intuimos que tales caramelos se han agotado para siempre, nos aferramos a su fantasmagoría, algunos con docilidad pusilánime, otros con ´indignación` más o menos gallarda. Pero la ´indignación` nada tiene que ver con la ´metanoia` (más bien es su contraria), pues reclama a la idolatría ´correcciones` (¡como si las idolatrías pudieran corregirse!), a cambio de que pueda seguir confiscándonos el alma y arruinando nuestra capacidad de esfuerzo vital.
La ´metanoia` nos exige arrumbar sinceramente la idolatría y restaurar la forma de vida que la idolatría arruinó. Pero arrumbar la idolatría exige vivir fuera del ´presente` instaurado por sus jerarcas. Y los jerarcas de la idolatría, ayudados por sus mamporreros, rechazan instintivamente hacia la soledad a todo profeta que vive en el tiempo futuro, lo silencian y lo matan, siquiera civilmente. Todo con tal de que la gente no asuma que se halla inmersa en un cambio de era.
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Animales de compañía, por Juan Manuel de Prada
Metanoia
Cada vez se me antojan más pueriles y tediosos los intentos de pronosticar el ´final` de la crisis económica. Empezaron los políticos, en un intento grotesco de retener los votos que me recordaba el pataleo de un escarabajo panza arriba que pugna en vano por darse la vuelta; después se incorporaron al gremio de los pronosticadores los medios de comunicación, los llamados ´agentes sociales`, los organismos internacionales, la banca, en un afán desesperado por exorcizar los fantasmas de la quiebra generalizada. Y, con el caramelo de alcanzar el ´final` de la crisis económica (que es lo más parecido a la tortuga que nunca alcanza Aquiles, en la paradoja de Zenón de Elea), unos y otros han perpetrado, amparados en una jerga aparentemente indolora (´flexibilidad laboral`, ´ajuste fiscal`, etcétera), las más cruentas tropelías, que a la postre sólo servirán para arruinar por completo la maltrecha economía real. Pero todos estos pronósticos y esfuerzos por anticipar el ´final` de la crisis económica adolecen de un mismo error de raíz: tal crisis nunca ha existido. No nos hallamos en el corazón (mucho menos en las postrimerías) de una crisis económica, sino en los albores de un cambio de era.
Nunca hubo una crisis económica. Hubo el colapso de una forma de vida, que en su manifestación más aparatosa se revistió de ruina financiera; pero tal manifestación no deja de ser un ´fenómeno` más de ese colapso, ni siquiera el más evidente o estragador, aunque así lo percibamos, dada nuestra dependencia del ´ídolo de iniquidad` Mammón, el demonio de la avaricia y de la riqueza. Pero los fenómenos a través de los cuales se ha manifestado ese colapso se pueden hallar por doquier, bajo las especies del rifirrafe ideológico, la descomposición del tejido social o la entronización de una moral relativista; y todos esos fenómenos no son sino ´representaciones` de una realidad más honda, que en su naturaleza última es religiosa (a fin de cuentas, ¿qué son las idolatrías, sino sucedáneos o sustitutivos de la religión?). El cambio de era en el que nos hallamos inmersos no es, a la postre, sino el estrepitoso derrumbamiento de una idolatría (que es el fin natural de todas ellas); realidad ante la cual sólo caben dos respuestas: negarla (y entonces el ídolo que cae aplasta y reduce a fosfatina a sus tozudos prosélitos) o aceptarla; pero aceptar esa realidad exige lo que los griegos denominaban una ´metanoia`, un ´cambio de mente`, una conversión radical, una transformación interior profunda.
Inevitablemente, los jerarcas de la idolatría, que han logrado que nuestra experiencia cierta de la vida y nuestro sentido común sean anulados por la bruma ideológica, negarán su colapso sin importarles que el ídolo nos aplaste debajo; y, en su afán por restaurarlo, se disponen a chuparnos hasta la última gota de sangre. Las probabilidades de que lo consigan son, desde luego, elevadas, pues la idolatría, durante el tiempo que se mantuvo vigente, logró sobornarnos hasta extremos de deshumanización; y en ese soborno ciframos ahora nuestra supervivencia. Tememos que si la idolatría no se restablece ya nunca más podamos ´disfrutar` de los caramelos con los que entretenía nuestra dependencia (libertades y derechos para confiscarnos el alma; subsidios y limosnas varias para arruinar nuestra capacidad de esfuerzo vital); y aunque intuimos que tales caramelos se han agotado para siempre, nos aferramos a su fantasmagoría, algunos con docilidad pusilánime, otros con ´indignación` más o menos gallarda. Pero la ´indignación` nada tiene que ver con la ´metanoia` (más bien es su contraria), pues reclama a la idolatría ´correcciones` (¡como si las idolatrías pudieran corregirse!), a cambio de que pueda seguir confiscándonos el alma y arruinando nuestra capacidad de esfuerzo vital.
La ´metanoia` nos exige arrumbar sinceramente la idolatría y restaurar la forma de vida que la idolatría arruinó. Pero arrumbar la idolatría exige vivir fuera del ´presente` instaurado por sus jerarcas. Y los jerarcas de la idolatría, ayudados por sus mamporreros, rechazan instintivamente hacia la soledad a todo profeta que vive en el tiempo futuro, lo silencian y lo matan, siquiera civilmente. Todo con tal de que la gente no asuma que se halla inmersa en un cambio de era.
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Perez Reverte, Noche de tango en La Ideal
lunes 4 de julio de 2011
Noche de tango en La Ideal
Confitería La Ideal, calle Suipacha, Buenos Aires. Anoche estuve calzándome una botella de Luigi Bosca en el Torcuato Tasso, un elegante lugar que no conocía, en la calle Defensa, escuchando a la gente joven del grupo Violent Tango, y hoy retorno -cuatro años no es nada- a mis clásicos entrañables: este viejo local en el corazón de la ciudad, con su magnífica y centenaria decoración, en cuya planta baja puedes pagar 160 pesos por una copa de vino infame y un espectáculo tanguero, tan depresivo y cutre que el Príncipe Gitano cantando In the ghetto en La Trompeta a finales de los 70 parecía, a su lado, Frank Sinatra en las Vegas. El caso es que aguanto un rato razonable en la planta baja de La Ideal gracias a que una de las tanguistas faldicortas, que es china o se operó hace poco, le pone arte al frote porteño con su pareja; pero cuando el cantante, cabeza afeitada y traje de chaqueta gris perla, se hace el simpático micrófono en mano con la docena de clientes que ocupamos las mesas en torno a la pista de baile -«¿Cuántos norteamericanos tenemos aquí? ¿Y cuántos brasileiros?»-, pongo pies en polvorosa antes de que me incluya en los pormenores, o la china me saque a bailar Garufa.
Decido refugiarme en el primer piso, donde las cosas son diferentes. Allí funciona una escuela de tango, y los sábados el viejo salón se cuaja de noctámbulos que bailan tango y milonga de toda la vida. A la señora de la puerta no la impresiona que yo sea un súbdito de la madre patria rajándose del cantante calvo, y me saca otros 16 mangos por subir. A cambio, elijo mesa con buena vista y observo a la peña mientras disfruto cual roedor en incunable. Fiel a mi memoria, como la última vez, una variopinta nómina de aficionados cumple el ritual tanguero: se mueven al compás de la música, observan a los bailarines, se invitan unos a otros con la familiaridad, formal y al mismo tiempo natural, de quienes se saben viejos miembros de una grata cofradía. A los compases de Danzarín o de La última grela, las parejas salen a la pista, los hombres se paran ante las mesas y aguardan inmóviles mientras ellas se ponen en pie, pasan una mano por los hombros del varón y extienden la derecha sobre la mano izquierda de éste; y tras unos instantes de inmovilidad para que la música circule por sus venas e imprima el ritmo adecuado, los dos se alejan lentos, majestuosos, enlazados entre las otras parejas que danzan.
Me gusta imaginarles historias. Clasificarlos por su aspecto y maneras: el maduro elegante, el joven aprendiz, la joven que nunca niega un baile, el matrimonio que acude cada fin de semana. Algunos vienen vestidos expresamente para el tango, faldas cortas ellas y medias oscuras caladas, como la madura de buen tipo que aún tiene rastros de una cercana belleza, que baila muy junta, apasionada, con el hombre todavía joven y pintón. O el abuelete de piel amarillenta que acude trajeado y de corbata con una señora flaca que parece la suya, o tal vez no, y se mueve muy bacán, con artrítico donaire, dando un paso atrevido pierna por alto de vez en cuando, y del que piensas: le queda un tango y seguramente lo está bailando ahora. O la señora embarazada de muchos meses, con cara de llamarse Margot o Malena. O la abuela pellejuda y amojamada, con un vestido corto hasta la indecencia: una especie de gran pañuelo de seda bajo el que asoman dos canillas flacas y largas, y que por alguna extraña razón me recuerda a mi tía Pura que saliera de la tumba para marcarse un tango vestida sólo con el liviano sudario.
Todos bailan de maravilla, y envidio el arte. Si yo hubiera tangueado así alguna vez, concluyo, me habría comido a las minas de dos en dos. Y al que esta noche más envidio es al gordo: ciento veinte kilos en canal, menos de treinta años, camisa y pantalón negros que perfilan unas formas paquidérmicas. Parece salido del tango El gordo triste, de Ferrer y Piazzolla, aunque de triste no tenga nada: su sonrisa es tranquila, dulcísima, y baila con una señora que por la apariencia debe de ser su madre; pero luego va sacando una por una a todas las mujeres del recinto. Ninguna se niega, pues resulta asombroso ver cómo baila. Con qué sobria elegancia mueve los pies calzados para la coyuntura con zapatos de dos colores mientras se marca un tango tras otro, sereno, canchero, seguro de sí. Hasta guapo, parece. Y observándolo pienso que seguramente fue objeto de rechifla en el colegio, y que algunas chicas lo mirarán por la calle con burla o indiferencia. Ignorantes, todas, de que con música de tango este joven gordo y desgarbado se transforma en el bailarín más elegante de la noche porteña; y que cada sábado, en el salón de arriba de la Confitería Ideal, consigue sin esfuerzo aparente lo que yo no lograría en mi vida: abrazar a cualquier mujer, hermosa o no, y que todas las guapas goteen agua de limón, clup, clup, clup, locas por bailar con él.
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Noche de tango en La Ideal
Confitería La Ideal, calle Suipacha, Buenos Aires. Anoche estuve calzándome una botella de Luigi Bosca en el Torcuato Tasso, un elegante lugar que no conocía, en la calle Defensa, escuchando a la gente joven del grupo Violent Tango, y hoy retorno -cuatro años no es nada- a mis clásicos entrañables: este viejo local en el corazón de la ciudad, con su magnífica y centenaria decoración, en cuya planta baja puedes pagar 160 pesos por una copa de vino infame y un espectáculo tanguero, tan depresivo y cutre que el Príncipe Gitano cantando In the ghetto en La Trompeta a finales de los 70 parecía, a su lado, Frank Sinatra en las Vegas. El caso es que aguanto un rato razonable en la planta baja de La Ideal gracias a que una de las tanguistas faldicortas, que es china o se operó hace poco, le pone arte al frote porteño con su pareja; pero cuando el cantante, cabeza afeitada y traje de chaqueta gris perla, se hace el simpático micrófono en mano con la docena de clientes que ocupamos las mesas en torno a la pista de baile -«¿Cuántos norteamericanos tenemos aquí? ¿Y cuántos brasileiros?»-, pongo pies en polvorosa antes de que me incluya en los pormenores, o la china me saque a bailar Garufa.
Decido refugiarme en el primer piso, donde las cosas son diferentes. Allí funciona una escuela de tango, y los sábados el viejo salón se cuaja de noctámbulos que bailan tango y milonga de toda la vida. A la señora de la puerta no la impresiona que yo sea un súbdito de la madre patria rajándose del cantante calvo, y me saca otros 16 mangos por subir. A cambio, elijo mesa con buena vista y observo a la peña mientras disfruto cual roedor en incunable. Fiel a mi memoria, como la última vez, una variopinta nómina de aficionados cumple el ritual tanguero: se mueven al compás de la música, observan a los bailarines, se invitan unos a otros con la familiaridad, formal y al mismo tiempo natural, de quienes se saben viejos miembros de una grata cofradía. A los compases de Danzarín o de La última grela, las parejas salen a la pista, los hombres se paran ante las mesas y aguardan inmóviles mientras ellas se ponen en pie, pasan una mano por los hombros del varón y extienden la derecha sobre la mano izquierda de éste; y tras unos instantes de inmovilidad para que la música circule por sus venas e imprima el ritmo adecuado, los dos se alejan lentos, majestuosos, enlazados entre las otras parejas que danzan.
Me gusta imaginarles historias. Clasificarlos por su aspecto y maneras: el maduro elegante, el joven aprendiz, la joven que nunca niega un baile, el matrimonio que acude cada fin de semana. Algunos vienen vestidos expresamente para el tango, faldas cortas ellas y medias oscuras caladas, como la madura de buen tipo que aún tiene rastros de una cercana belleza, que baila muy junta, apasionada, con el hombre todavía joven y pintón. O el abuelete de piel amarillenta que acude trajeado y de corbata con una señora flaca que parece la suya, o tal vez no, y se mueve muy bacán, con artrítico donaire, dando un paso atrevido pierna por alto de vez en cuando, y del que piensas: le queda un tango y seguramente lo está bailando ahora. O la señora embarazada de muchos meses, con cara de llamarse Margot o Malena. O la abuela pellejuda y amojamada, con un vestido corto hasta la indecencia: una especie de gran pañuelo de seda bajo el que asoman dos canillas flacas y largas, y que por alguna extraña razón me recuerda a mi tía Pura que saliera de la tumba para marcarse un tango vestida sólo con el liviano sudario.
Todos bailan de maravilla, y envidio el arte. Si yo hubiera tangueado así alguna vez, concluyo, me habría comido a las minas de dos en dos. Y al que esta noche más envidio es al gordo: ciento veinte kilos en canal, menos de treinta años, camisa y pantalón negros que perfilan unas formas paquidérmicas. Parece salido del tango El gordo triste, de Ferrer y Piazzolla, aunque de triste no tenga nada: su sonrisa es tranquila, dulcísima, y baila con una señora que por la apariencia debe de ser su madre; pero luego va sacando una por una a todas las mujeres del recinto. Ninguna se niega, pues resulta asombroso ver cómo baila. Con qué sobria elegancia mueve los pies calzados para la coyuntura con zapatos de dos colores mientras se marca un tango tras otro, sereno, canchero, seguro de sí. Hasta guapo, parece. Y observándolo pienso que seguramente fue objeto de rechifla en el colegio, y que algunas chicas lo mirarán por la calle con burla o indiferencia. Ignorantes, todas, de que con música de tango este joven gordo y desgarbado se transforma en el bailarín más elegante de la noche porteña; y que cada sábado, en el salón de arriba de la Confitería Ideal, consigue sin esfuerzo aparente lo que yo no lograría en mi vida: abrazar a cualquier mujer, hermosa o no, y que todas las guapas goteen agua de limón, clup, clup, clup, locas por bailar con él.
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20110702, La agonía promete agravarse
AGLI
Sábado 2 Julio 2011
Crisis
La agonía promete agravarse
José T. Raga Libertad Digital 2 Julio 2011
Veo que en este país de farsa política, al tiempo que se defiende la muerte digna a cada cual, impidiendo por tanto la prolongación innecesaria de la agonía
–es decir, eutanasia–, no se aplica la misma doctrina cuando de política o de economía se trata. En esto, ocurre justamente lo contrario, se prolonga sin
límite la agonía del moribundo, incluso utilizando cruentas terapias.
En España, el Gobierno está muerto o como mucho en los últimos estertores y la economía, lánguida, agoniza en un trance sin solución. Mientras tanto, el
Gobierno, que no gobierna pero sí que enreda, con sus estrategias del "te doy y me das" o "por cuánto lo podemos arreglar", tiene entretenida a toda una
Nación que, cada día, como en la medalla del amor, está más hundida que ayer y menos que mañana.
El Gobierno griego, socialista también, ha utilizado sus últimas bocanadas de aire para confesar sus pecados y solicitar clemencia e indulgencia de las
autoridades europeas. Para mí, que no ha sido por arrepentimiento, sino porque no iban a cobrar sus salarios en julio. Gracias a eso, hoy sabemos el
despilfarro de la economía griega; salarios astronómicos en el sector público, prebendas insoportables para cualquier economía floreciente, corrupción
generalizada, fraude fiscal masivo...
¿Cuándo se confesará nuestro señor Zapatero? ¿Cuáles son los pecados españoles? Algunos, en tanto que públicos, son conocidos. Tenemos un inconcebible estado
de las autonomías, que si ya presentaba reservas en el inicio, tras pasar por las manos de ZP, no hay salud que pueda soportarlo. Unos gobiernos autonómicos
que gastan sin tener que recaudar, cuando en lo primero se hacen amigos y se generan simpatías, mientras que de lo segundo se derivan odios y antipatías. Con
este esquema, el gasto no tiene motivos para autolimitarse.
¿Quizá el crecimiento de la deuda podría actuar de freno? Pues tampoco, porque el señor Zapatero está dispuesto a que el Estado asuma, de una forma o de
otra, la deuda de las comunidades autónomas. Es decir, uno se endeuda y otro se hace cargo del pago. Y puesto a desplazar el problema a los sin voz, está
planeando que el fondo de las pensiones adquiera deuda autonómica, sabiendo que el emisor –la comunidad autónoma– es insolvente. Para ello está pensándose en
la garantía del Estado, pero ¿quién garantiza al Estado?
Ya pusimos el grito en el cielo cuando se planteó la compra de deuda del Estado con dicho fondo, porque ésta no tiene calificación triple A, y no deben ir
allí los recursos que garantizan obligaciones presentes y futuras. El PSOE en bloque ha salido en defensa de esas adquisiciones, claro, son socialistas y
creen que todo es suyo. Ellos saben que no son de fiar, que las comunidades autónomas no son de fiar, que el Estado no es de fiar, pero todo esto les importa
poco, porque tienen claro que el español –también el indignado– ha nacido para sufrir cuando le toca vivir socialismo.
Déficit
El círculo vicioso autonómico y local
Emilio J. González Libertad Digital 2 Julio 2011
La gestión de la crisis que está haciendo el Gobierno de Zapatero constituye todo un catálogo de errores de política económica al que el Ejecutivo de ZP va a
añadir uno más: la operación de salvamento de ayuntamientos y comunidades autónomas, que va a ser algo parecido a lo que antes se hacía cada cierto tiempo
con los clubes de fútbol. Estos se endeudaban hasta las cejas y cuando estaban al borde de la quiebra el Estado tenía que salvarlos. Una vez saneadas sus
cuentas, volvían a las andadas y el ciclo comenzaba de nuevo. Pues éste círculo vicioso se va a repetir con las autonomías y las corporaciones locales, lo
cual no solo debe impedirse por lo pernicioso que resulta en sí mismo, sino porque existen otras soluciones.
No debemos olvidar que el sistema de financiación autonómica se basa en el principio de corresponsabilidad fiscal, es decir, que quien quiera gastar más
tiene que subir los impuestos. Pues bien, los dirigentes autonómicos todavía no comprenden que nunca más podrán contar con ingresos tributarios tan
importantes como en el pasado para financiar su inmenso derroche porque ni los impuestos ligados a la vivienda van a volver a ser lo que eran, ni su
recaudación por los tramos cedidos del IRPF y del IVA, ya que tenemos desempleo para rato y estamos abocados a un proceso de congelación y/o disminución de
los salarios para salir del pozo en el que estamos hundidos. Lo lógico, por tanto, es que ajusten sus pagos a esta realidad y si quieren gastar más, entonces
que suban impuestos y den la cara ante sus ciudadanos de una vez por todas, explicándoles de verdad qué es lo que hacen con los dineros que sacan de sus
bolsillos. Porque el Estado da muchas explicaciones, pero las autonomías pocas o ninguna. En consecuencia, el Gobierno central debería olvidarse del plan de
rescate de las autonomías y obligarlas a recortar gastos o a subir impuestos para cuadrar sus cuentas. Así no volverán a las andadas. Lo que ocurre es que
como Zapatero quiere salvar de la quiebra a la Andalucía socialista y es prisionero de la Cataluña insolidaria y egoísta que presiona en el mismo sentido, no
tiene más remedio que acometer esa operación de salvamento que, para que no cante, se va a convertir en una especie de café para todos.
En cuanto a los ayuntamientos, lo que tiene que hacer el Gobierno es diseñar de una vez por todas un plan de financiación de las corporaciones locales, que
involucre también a las autonomías en un proceso de descentralización hacia abajo, y que permita que los ayuntamientos dejen de especular con el suelo para
poder financiarse. El régimen de financiación local es una de las grandes asignaturas pendientes de nuestra democracia y este es un momento inmejorable para
aprobarla. Lo que no se puede hacer es seguir con este sistema de incentivos perversos al gasto que, en el caso municipal, resulta además en una intervención
perniciosa sobre el suelo que explica los disparatados precios de la vivienda en España.
Tribuna Libre
Crisis política y económica: España en la encrucijada
José B. Amengual Soria Libertad Digital 2 Julio 2011
El colapso de los regímenes socialistas autoritarios europeos puso de manifiesto la inviabilidad del relato marxista. La izquierda fue perdiendo tanto sus
raíces ideológicas como su clientela objetiva –el proletariado–, viéndose obligada a admitir que finalmente había sido el capitalismo, y no el marxismo, el
que había redimido a la clase trabajadora.
Muy al contrario, la derecha ha afianzado su discurso democrático, abandonando su carga de autoritarismo, y asumiendo los valores de la libertad y de la
solidaridad. No en vano, las derechas totalitarias europeas, nacidas como respuesta a la izquierda totalitaria, perdieron definitivamente el poder con la II
Guerra Mundial.
En España, sus homólogas fueron desactivadas por la dictadura franquista, carente de cualquier ideología que no fuera la del autoritarismo personalista.
Desgraciadamente, no ocurrió lo mismo con la izquierda totalitaria europea, que mantuvo el poder en el bloque comunista hasta hace solamente dos décadas. A
partir de entonces, la izquierda totalitaria se ha convertido en residual y ha sido definitivamente equiparada con la derecha totalitaria.
No obstante, hay que reseñar la flagrante anomalía de que en España se mantenga un último reducto de la izquierda totalitaria nacionalista, pretendiendo
alumbrar su proyecto político por la fuerza del terror criminal. Tras la I Guerra Mundial, la izquierda democrática, carente de un nuevo discurso, se ha
limitado a sobrevivir tratando de adaptarse al capitalismo y al pensamiento postmoderno. Esa acomodación ha tenido un alto coste, ya que ha obligado a la
socialdemocracia a doblegarse ante las diferentes oligarquías que, como tales, constituyen los auténticos bastiones del conservadurismo.
En España se ha configurado un frente contrario al libre mercado, fruto de la connivencia entre la ideología estatista, que se traduce siempre en
intervencionismo, y la oligarquía económica que tiende naturalmente a la formación de oligopolios. Esa alianza se ha constituido en un lastre insuperable
para la competitividad de la economía española, ya que mantiene sometidos a una inflación estructural a los mercados de bienes y servicios básicos.
Las pymes españolas soportan sobreprecios en los costes de instalación y producción, así como un mercado de trabajo ineficiente y unos costes salariales
indiciados a la inflación. No es de extrañar que estatismo y oligarquía formen piña ante el modelo liberal, al que procuran mantener relegado en todos los
ámbitos. Esa conjunción es la causa profunda de la grave crisis que amenaza con desplazarnos a los arrabales del mundo desarrollado.
A partir del año 2000, en el que la derecha consigue gobernar con mayoría absoluta, el socialismo español cobra completa consciencia de su fragilidad
ideológica y clientelar. Ese escenario le orienta a considerar la conquista del poder como su único norte. Con ese objetivo adopta en 2002, y desarrolla
hasta la actualidad, una estrategia de alarmantes perfiles totalitarios y reaccionarios:
Crear un gran aparato de propaganda para disfrazar un proyecto obsoleto, como si fuera progresista y de futuro, llevando al extremo los postulados del
llamado "pensamiento débil".
Diseñar e implementar una vasta operación de ingeniería social de profundo calado destinada, en último término, a sustituir los derechos prepolíticos de
la persona, por aquellos que, en cada momento, dicten el poder político y oligárquico.
Coartar la libertad de expresión, controlando los medios de comunicación mediante la creación de barreras "administrativas".
Instrumentalizar las instituciones del Estado, de forma que los intereses partidistas prevalezcan sobre los generales.
Desvirtuar nuestro ordenamiento constitucional, forzando una nueva generación de Estatutos autonómicos que lo desbaratan, y lo encauzan hacia un modelo
confederal.
Explotar los antiguos reductos clientelares, fomentando la agitación para obtener los pingües réditos del enfrentamiento social.
Promover la exclusión de la derecha del campo democrático, oficializada en el "Pacto del Tinell".
Facilitar el acceso de la izquierda totalitaria nacionalista, "ergo" violenta, a las instituciones democráticas; consagrando así la rentabilidad del uso
de la violencia.
Alinearse con el frente nacionalista, engrosando sus privilegios regionales a cambio de apoyo político.
Someter la economía de mercado al estatismo intervencionista, lo que al ser una contradicción en sus términos, acaba siempre socavando el desarrollo
económico.
La aplicación de esa estrategia de poder durante siete años ha provocado importantes daños en la estructura social, institucional, política y económica de
España. A lo largo de los últimos tres años, la crisis económica ha hecho notorios esos daños, poniendo en evidencia lo pernicioso de esa estrategia.
Una vez más, se corrobora la experiencia histórica de que toda opción política orientada a obtener y mantener el poder a toda costa, resulta nefasta para los
intereses de libertad, justicia y progreso de la ciudadanía.
Tras deteriorar nuestro marco de convivencia, el socialismo español ha sido incapaz de afrontar la crisis de un paradigma económico generado desde las
oligarquías y, paradójicamente, asumido como propio por las izquierdas; quienes continúan demandando más de lo mismo.
Solo en clave de poder es posible entender que el socialismo hiciera suyo un patrón de crecimiento económico cuyas señas de identidad son: la especulación,
la inflación, la creciente desigualdad en el reparto de riqueza y, su corolario, el desempleo galopante.
Esa incapacidad, derivada de la aceptación de ese patrón, le ha llevado al extremo de negar la evidencia de la crisis económica, y de no tomar medidas para
combatirla hasta mayo 2010, forzado por las presiones internacionales.
La sociedad española ha asistido angustiada a un triste espectáculo político- económico, de falseamiento continuo de la realidad y de carencia de un
verdadero programa anticrisis.
Es ineludible transformar una economía sustentada en el endeudamiento para el consumo y la inversión de escaso valor añadido, la del "ladrillo", en otra en
la que el ahorro se destine a la inversión productiva.
Dentro de la Europa de la moneda única y de la competitividad, esa auténtica metamorfosis pasa necesariamente por una drástica reducción de precios y
salarios, equivalente a las históricas devaluaciones de la peseta.
Una crisis de tan profundo alcance no puede abordarse desde la retórica partidista excluyente, ni mediante la pretendida magia de las "recetas" económicas
coyunturales, aplicadas tarde, mal y nunca.
Paradojas de la Historia: esos clamorosos errores en su estrategia de poder pueden acabar expulsando del campo de juego político al socialismo español. En el
siglo XXI, la izquierda debe afrontar plenamente el reto de las libertades y de los valores democráticos en todos los ámbitos, actuando como necesario factor
de equilibrio en el histórico proceso de globalización, que va a constituirse en la seña de identidad de nuestro próximo futuro.
La salud democrática de España, y su regeneración institucional y económica, exigen como condición previa esa transformación radical del socialismo español.
Para afrontar con éxito esos trascendentales retos, es imprescindible que la izquierda y la derecha políticas, puestas al servicio de la sociedad española,
contraigan un amplio y duradero compromiso de Estado.
Si los poderes públicos asumen sus responsabilidades, se está a tiempo de conseguir que nuestras diferencias políticas, sociales y culturales sumen en un
proyecto común para situar a España en el núcleo europeo. De lo contrario, el populismo y el caciquismo acabarían deshaciendo la nación española, arrojándola
a la cuneta de la Historia.
Bestialismo
Cuando quienes carecen de virtud e inteligencia alcanzan el gobierno, la sociedad alcanza el grado máximo de corrupción
JUAN MANUEL DE PRADA ABC 2 Julio 2011
PARA entender lo que ha sido el zapaterismo basta con leer aquellas afirmaciones abracadabrantes que Zapatero incluía en el frontispicio de un libro de Jordi
Sevilla:
—En política no hay ideas lógicas, hay ideas sujetas a debate que se aceptan en un proceso deliberativo, pero nunca por la evidencia de una deducción lógica.
Si en política no sirve la lógica, es decir, si en el dominio de la organización de la convivencia no resultan válidos ni el método inductivo ni el método
deductivo, sino tan sólo la discusión sobre diferentes opciones sin hilo conductor alguno que oriente las premisas y los objetivos, entonces todo es posible
y aceptable, dado que carecemos de principios, de valores y de argumentos racionales que nos guíen en la resolución de los problemas.
Tamaña sarta de gilipolleces no se le ocurriría ni al que asó la manteca; pero al hombre que las escribió no podrá culpársele, al menos, de haberlas echado a
barato: durante ocho años han sido su programa de gobierno, seguido con lealtad indeclinable. Para escribirlas hace falta, desde luego, tener el cerebro
hecho papilla; pero para ejecutarlas hace falta una voluntad férrea de irracionalidad, insensatez y amoralidad. Este bestialismo, incapaz de descubrir en el
mundo un orden, o siquiera la posibilidad de un orden (a esto debe referirse Zapatero cuando dice que «en política no sirve la lógica»), y que, en lugar de
retraerse, hace del desorden, del caos multiforme donde «todo es posible y aceptable» su «hábitat» privilegiado, es la refutación más salvaje y despepitada
de la política y el buen gobierno, que según Aristóteles debía encomendarse a quienes descuellan en virtud e inteligencia: inteligencia para descubrir un
orden en el mundo; virtud para conformar la consecución de ese orden al bien común.
Cuando quienes carecen de virtud e inteligencia alcanzan el gobierno, puede decirse que la sociedad ha alcanzado el grado máximo de corrupción, pues
encumbrar lo que es de naturaleza inferior es siempre una monstruosidad; pero cuando ese gobierno se alcanza democráticamente, debemos entender que la
monstruosidad —el bestialismo— se ha enquistado en la propia organización humana. Porque Zapatero no ha sido un meteorito que aterrizase inopinadamente en la
política española; es la cristalización o destilado de la propia organización humana, que encumbró aquello que mejor encarnaba su ímpetu suicida de
corrupción. Y mientras ese ímpetu no sea sanado con una “metanoia» o cambio de mente radical, mantendrá su vigencia aquel refrán: «Otro vendrá que a mí bueno
me hará»; y todo ese empeño de algunos por adelantar las elecciones será como arar en el mar. Empeño que, por cierto, quizá obedezca a una «idea lógica»,
viendo el aire de derribo que se respira por doquier; pero cuando en política sólo resulta válida «la discusión sobre diferentes opciones sin hilo conductor
alguno que oriente las premisas y los objetivos», cuando «carecemos de principios, de valores y de argumentos racionales que nos guíen en la resolución de
los problemas», la decisión de adelantar las elecciones depende de un mero cálculo de intereses. De momento, Felipe González ha brindado una perla que el
bestialismo no pasará por alto:
—A España le conviene agotar la legislatura; pero al PSOE no.
Al PSOE, en efecto, le conviene que se convoquen elecciones cuanto antes, para que sea la derecha la que afronte el caos reinante y la que se lleve las
tortas de una sociedad incapaz de una «metanoia» verdadera.
Españoles que no quieren serlo
@José Antonio Zarzalejos. El Confidencial 2 Julio 2011
No es nuevo. En realidad las tensiones segregacionistas en España tienen data antigua. Los nacionalistas catalanes se remontan a los Decretos de Nueva Planta
de Felipe V en 1714 y los vascos a la abolición foral tras la última Guerra Carlista, en 1876. Pero la conformación moderna de fuerzas políticas articuladas
en torno a postulados nacionalistas con un fuerte componente de independentismo se produjo a finales del siglo XIX y principios del XX. Y coincidió con el
momento histórico más pesimista de la historia de España, cuando nuestro país perdió la condición de potencia colonial residual y la sociedad española se
escalofrío con el derrotismo noventayochista. Es en esa época cuando en el País Vasco y en Cataluña, desde postulados muy diferentes y sobre bases históricas
y culturales distintas, se crea un sentimiento de desprendimiento de la identidad española y una afirmación correlativa de la vasca y catalana. España era
entonces un proyecto fracasado y las burguesías de Barcelona y Bilbao -insisto, desde perspectivas muy distintas- descreyeron en que España (concepto
asimilado a Castilla y a un polisémico Madrid) pudiese llegar a constituir un proyecto exitoso de futuro.
La mayoría de los consultados en Cataluña (48%) se siente tan catalana como española; lo mismo que en el País Vasco, porque el 46% de los consultados asume
su doble condición vasca y española
Ahora estamos en un hondón de la historia de España, en plena crisis económica, con un disenso a veces sustancial que ha sustituido al consenso de la
transición, con la Constitución cuestionada y con un transversal sentimiento de fracaso colectivo. El caldo de cultivo habitual en el que rebrotan las
fuerzas segregacionistas que tensionan la convivencia común. No creo que sea riguroso introducir en un mismo análisis Cataluña y el País Vasco. El
nacionalismo catalán -salvo la insensata declaración unilateral y momentánea de la independencia en 1934- dispone de una base cultural y lingüística que le
proporciona una racionalidad y un pragmatismo político que se echa en falta en el vasco. Éste, inicialmente del PNV y, a partir de los años sesenta del siglo
pasado también de ETA y la izquierda abertzale, es visceral y reactivo, producto de la frustración de las guerras civiles del siglo XIX y sustituye los
fundamentos culturales, lingüísticos e institucionales del catalán por un recurso permanente a la mitología y se adhiere a un discurso fundacional étnico y
aislacionista.
Además el nacionalismo catalán no ha generado expresiones violentas -se encargó de yugular el brote de Terra Lluire-, cosa que no ocurre con el vasco porque
es del propio PNV, del que surge ETA. Los nacionalistas en Cataluña se integran en la transversalidad del catalanismo, un paraguas en el que conviven en
buena avenencia visiones diversas de Cataluña y de su relación con el resto de España. Por el contrario, el nacionalismo vasco no deja lugar a un vasquismo
amplio que permita una militancia en la doble identidad, vasca y española. Tampoco ha sido posible en el País Vasco consolidar un foralismo que aúne
identidades compartidas pero identificadas todas en la defensa de la idiosincrasia de la comunidad.
Con estas breves pinceladas trato de subrayar que la encuesta del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat de Cataluña, publicada el jueves pasado y
según la cual un 43% de los catalanes votarían por la independencia en un hipotético referéndum, nada tiene que ver con el recital que ofrece estos días
Bildu -retirada de la bandera española y del retrato del Rey, afirmación de la independencia para resolver el supuesto “conflicto” entre el Estado y la banda
terrorista ETA-, ni con los amagos peneuvistas como los del lehendakari Ibarretxe, que llegó a proponer en 2005 la Comunidad Libre Asociada de Euskadi en el
mismísimo Congreso de los Diputados.
Derecho a decidir de contenido financiero
Los datos catalanes delatan que hay un malestar extenso que se concreta en la reivindicación de un derecho a decidir fundamentalmente financiero que estaría
apoyando la propuesta del Gobierno de CiU para obtener del Estado un Pacto Fiscal similar al Concierto de los territorios vascos y al Convenio de Navarra.
Los resultados de la encuesta de CEO de la Generalitat son relevantes, pero no anulan sondeos tan serios como los realizados en 2010 (Pulso de España. Un
estudio sociológico) sobre 5.000 encuestados que concilian mayoritariamente las identidades inmediatas y mediatas. Así la mayoría de los consultados en
Cataluña (48%) se siente tan catalana como española; lo mismo que en el País Vasco, porque el 46% de los consultados asume su doble condición vasca y
española (página 151 del estudio). Como escribe el profesor Toharia, coordinador del análisis, no existe una colisión de identidades (lo que el profesor Linz
denominaba “nacionalismos excluyentes”) en la mayoría de los ciudadanos en ambas comunidades. En las dos se produce también un apoyo expreso, e igualmente
mayoritario, tanto el Estado autonómico como al federal, y sólo residual al centralizado, lo mismo que a la independencia pura y dura.
Aunque hay estadísticas y encuestas para todos los gustos, en lo esencial coinciden todas: no hay una demanda independentista mayoritaria clara y terminante
ni en el País Vasco ni en Cataluña. Pero sí, desde luego, una intensidad identitaria -que dispone de elementos de explicación cultural y lingüística poco
discutibles- que implica la consciencia de que la cohesión territorial y social en España es uno de los asuntos políticos que deben manejarse con más
equilibrio y sentido de la proporción. Los nacionalismos -el catalán o el vasco, aunque ambos sean tan diferentes- nunca van a mutar en regionalismos porque
su razón de ser reside en la reivindicación que mantenga enhiestas las razones de identidad de sus respectivas comunidades frente a factores de
homogeneización cada día más potentes.
El estado de postración o de reactivación del independentismo está directamente relacionado con la situación general de España -ahora rigurosamente mala en
lo económico y en lo socio-político- y con la capacidad política de acompañar con reformas y decisiones de distinta naturaleza los desarrollos de los
autogobiernos vasco y catalán, siempre dentro de los límites constitucionales que son muy precisos y nítidos. Si el Estado -llámese el sistema- comete
errores (por ejemplo, el de reintroducir a la izquierda abertzale en las instituciones) o no se atiene a sus propios condicionantes dogmáticos (caso de
determinados aspectos contenidos en el enmendado Estatuto de Cataluña), se incrementará la energía independentista. Si a esos errores generados por un mal
funcionamiento del sistema, esencialmente del Gobierno y de la jurisdicción de garantías constitucionales, se añade una situación de recesión que azota
Cataluña con especial dureza, los pronunciamientos radicalizados de los ciudadanos aumentarán en las encuestas.
Se produce, en consecuencia, un efecto de vasos comunicantes: cuando España va mal, se reactivan las tensiones segregacionistas; y a la inversa. Esta
ciclotimia en la cohesión española es una constante de nuestra historia.La mejor receta para la trabazón de las comunidades de España y, singularmente, de
Cataluña con el conjunto (el problema del País Vasco tiene un componente antidemocrático intolerable) consiste en un solvente y sólido Gobierno central que
no desista de la interlocución con la Generalitat en la conciencia de que de esta coyuntura salimos todos o no sale nadie. Lo que nos remite a un concepto
clave que es el de la solidaridad, cuyo contenido exige una permanente reciprocidad. O en otras palabras, partir de la diferencia para encontrar los
elementos comunes. Así nadie romperá la baraja que es de lo que se trata. Porque si a un país como España se le añade a la dolencia de la crisis económico-
social y política, otra complementaria y superpuesta de tensión segregacionista desde Cataluña y, en modo distinto, desde el País Vasco, esta tesitura no
tiene solución. Ni para unos, ni para otros. Esto es, ni para los españoles que así se sienten y ni para aquellos otros que siéndolo no perciben
emocionalmente esa identidad.
Claro que para lograr ese equilibrio debemos disponer de lo que ahora no tenemos: un Estado eficaz y solvente, cuya carencia ha sido desde los tiempos
modernos el grandísimo problema de España.
Regina
Alfonso USSÍA La Razón 2 Julio 2011
Esperanza Aguirre ha rescatado a Regina Otaola, una de las mujeres más valientes y valiosas de España. Fue alcaldesa de Lizarza entre amenazas, insultos y
cirios del revés. El párroco de su localidad, de la línea Setién-Uriarte-Pagola, no perdonó a Regina que izara la Bandera de España en el balcón principal
del Ayuntamiento.
Aquella parte está saturada de curas rarísimos, que creen más en las cocochas de merluza que en Dios, y a los que un disparo en la nuca de un inocente les
parece una «travesura» no inmersa en los Diez Mandamientos. Regina Otaola, como María San Gil, otra maravilla de mujer fuerte y firme, se distanció de las
alturas del Partido Popular y dejó la alcaldía, pero su gesto y su coraje han quedado escritos en una página de oro de la lucha contra el terrorismo, la
matonería y el linchamiento de la extrema izquierda vasca. Una extrema izquierda bendecida por un buen número de sacerdotes poco propicios al amor al
prójimo.
Esperanza Aguirre ha nombrado a Regina Otaola, la defensora de la Constitución y la democracia frente a los estalinistas violentos – absurdo pleonasmo por
cuanto no existen los estalinistas pacíficos–, directora de la Agencia de Reeducación y Reinserción del Menor Infractor de la Comunidad de Madrid. Puedo
asegurar a los menores en trance de ser reeducados y reinsertados en nuestra sociedad que van a contar con la ayuda, la bondad y la firmeza de una mujer
ejemplar. Del mismo modo, Regina Otaola es recuperada por el Partido Popular para un futuro político, como habría de hacerse lo mismo con María San Gil, que
también estará en Madrid el próximo año, rescatada por Ernesto Sáenz de Buruaga. En su tierra, nadie se ha atrevido a ofrecerle un trabajo digno. El miedo,
el pavor, y ahora el terror con Bildu en las instituciones.
Las Vascongadas no están en condiciones de perder a personas tan fundamentales. Pero mucho más importante que el fundamento de esas personas, es la
tranquilidad de sus vidas y la seguridad de sus familiares. Los socialistas del Gobierno y de la calle Ferraz, con la ayuda de sus designados en hinojos, han
desparramado la mugre por las provincias vascas propiciando el regreso a las instituciones democráticas de quienes no entienden otro valor social que el
disparo en la nuca, la bomba, el chantaje, la amenaza y la coacción. La carta de Rubén Múgica a Zapatero quedará para siempre en el archivo de las denuncias
valientes. El hijo del asesinado Fernando Múgica y sobrino de Enrique, el más firme ministro de Justicia de los Gobiernos de Felipe González, luchadores por
la libertad, presos del franquismo, no se para en barras para señalar al culpable de la ignominia.
«Los responsables tienen nombre y apellidos; y el responsable es usted, Rodríguez Zapatero, y no habrá días en el calendario para perdonar lo que ha hecho».
No tiene razón la emotiva portavoz de Coalición Canaria que casi rompe a llorar en el último Debate del Estado de la Nación. «Puede usted mirar a los ojos a
España». Zapatero podrá mirar a los ojos a quien quiera, pero a España precisamente no. La ha destrozado en todos los sentidos.
Lo malo para el País Vasco se vuelve positivo para Madrid. Dos españolas valientes y decentes formarán parte del paisaje de las calles del Foro. Regina
Otaola y María San Gil. El problema está en el éxodo de centenares de vascos formidables hacia las tierras de la tranquilidad en el resto de España. Aquello
se está vacíando de decencia y de resistencia. Peor para ellos. A la larga, lo pagarán. Bienvenidas, Regina y María. España y su libertad os lo deben todo.
Rajoy cuadra el círculo: todas sus medidas anticrisis implican gasto o menos ingresos
@Juan Carlos Escudier. El Confidencial 2 Julio 2011
Habrá sido por no molestar, porque es proverbial ese carácter afable de Rajoy, casi bonachón, y su incapacidad para amargarnos el verano, pero que en menos
de un mes el PP haya vuelto a sorprendernos con un segundo programa económico que, más que un plan anticrisis, es una carta a los Reyes Magos, da que pensar.
La nueva maniobra de despiste tiene desazonados a muchos de sus seguidores, que anhelan que descubra de una vez cómo va a meter al país en vereda y enseñe
los bíceps. Su consuelo es suponer que el silencio es táctico y que una vez que llegue a la Moncloa y cambie las cortinas desvelará el misterio.
Cuesta pensar que el partido que está llamado a gobernarnos no exprese a las claras su posición y oculte su verdadero programa ante el temor al rechazo por
parte del electorado. Sin embargo, sorprende el contraste de escuchar a Rajoy pedir a grandes voces duras reformas que no figuran ni en el encabezado ni en
la letra pequeña de lo que propone por escrito. En definitiva, o nos engaña, lo cual estaría muy feo en alguien que presume de su capacidad para restaurar la
confianza en la economía española, o simplemente es que no hay más cera que la que arde.
Supongamos que esta última opción es la buena y que Rajoy no nos miente. Bajo esta premisa, si el PP define el conjunto de las cerca de 90 propuestas que
presentó en el debate del estado de la Nación como “alternativa completa a la crisis económica”, hay que entender que esa es la alternativa y que es
completa, es decir, que no se han dejado en el tintero ninguna otra medida relevante por omisión intencionada.
Sorprende el contraste de escuchar a Rajoy pedir a grandes voces duras reformas que no figuran ni en el encabezado ni en la letra pequeña de lo que propone
por escrito
Pues bien, será difícil encontrar a alguien que pueda sentirse mínimamente insatisfecho con el plan anticrisis que hemos conocido esta semana. La única
salvedad es la alambicada referencia a la reforma laboral, cuyo enunciado es cuanto menos críptico: “Abordar una reforma del mercado laboral que ponga el
acento en la estabilidad en el empleo y la flexibilidad en el seno de la empresa, adaptando la negociación colectiva de manera que se priorice el convenio de
empresa, con plena garantía de la unidad del mercado laboral”. ¿Qué hay que entender? ¿Qué el PP propone un único contrato con despido más barato? Se admiten sugerencias.
Respecto a la reforma financiera, el otro gran caballo de batalla del PP, deja abierto el interrogante si las propuestas han sido redactadas ahora que, al
menos en apariencia, la reestructuración toca a su fin, o si fueron escritas tiempo atrás. ¿Acaso no se han vinculado ya las ayudas del FROB al saneamiento
de los balances o se han aumentado las provisiones por inmuebles y se han acortado los plazos para que dicha provisión sea obligatoria?
Todos contentos
El resto es un compendio de deducciones fiscales, subvenciones, rebajas de impuestos y vaguedades, cuyo coste no se estima en ningún caso, con el que todos
quedan contentos, empezando por los compradores de pisos, que verían resucitar la deducción por vivienda, o los empresarios, a los que se reduciría hasta un
20% las cotizaciones por contingencias profesionales y se bonificaría al 100% durante el primer año sus contratos a menores de 30 años, para los que, por
cierto, esta previsto un “cheque formación” tanto si están activos como en el paro. Se prevé además una deducción en la cuota de 3.000 euros por la
contratación fija del primer trabajador que no sea socio de una nueva empresa.
También quedan encantados de conocerse los hosteleros, que asistirían a la entrada en vigor de un IVA superreducido del 4%; las familias con hijos menores de
tres años, a las que se recompensaría con 500 euros; o las pymes, a las que se aplicaría un tipo del 20% en el impuesto de Sociedades aunque no mantengan sus
plantillas. Se contemplan además deducciones fiscales más intensas para inversiones en I+D+i, y otra del 320% para la formación de autónomos.
Sin embargo, quienes habrán recibido el plan con alegría inusitada serán las comunidades autónomas, a las que se promete transferir los recursos adicionales
previstos en la ley de financiación, y los ayuntamientos, que además de recuperar la línea de crédito del ICO para hacer frente a su morosidad se verían
beneficiados por “medidas extraordinarias y transitorias” para paliar sus “graves dificultades económico-financieras”. Traducido al español, que recibirían
dinero fresco y con urgencia.
Entre las vaguedades antes citadas sobresalen especialmente dos. Una hace referencia a la Sanidad, para la que, sin hacer referencia explícita al copago, se
propone un pacto que permita “encontrar soluciones a la deuda acumulada”, en vista de que el PP no debe tenerlas. La otra tiene que ver con el modelo
energético, en el que se evita mencionar la energía nuclear de esta artística manera: “Establecer una política energética basada en un mix equilibrado para
reducir la dependencia del exterior y las emisiones de CO2, garantizar el suministro, la competencia, la eficiencia energética y la sostenibilidad
medioambiental”. Como remate, y pese a las denuncias de las populares sobre el déficit de tarifa, se plantea evitar que, en plena crisis económica, suban la
luz y el gas.
Para entendernos, todas y cada una de las iniciativas incluidas en la “alternativa completa a la crisis económica” implican gasto o detracciones de ingresos,
y como no cabe sospechar que Rajoy esté siguiendo un curso acelerado de keynesianismo todo induce a pensar que aquí hay gato encerrado.
Se lo preguntó directamente Zapatero en el debate y Rajoy esquivó la respuesta. Lo cierto es que nadie ha escuchado jamás de su boca cuál debe ser la
indemnización en caso de despido o la edad a la que los españoles deben jubilarse o si está a favor en contra de que la ultraactividad de los convenios
colectivos. Si alguien se empeña en buscar opiniones francas del de Pontevedra sobre cuestiones espinosas, quizás encuentre algún pronunciamiento suyo sobre
la rosas de jardín.
Los alcaldes del PP fiscalizarán sus cuentas y no subirán tributos
Rajoy extiende a «sus» ayuntamientos la austeridad impuesta en las autonomías
Carmen Morodo La Razón 2 Julio 2011
SEVILLA-Primera reunión de Mariano Rajoy con su nuevo poder local después de las elecciones del 22-M. Y como ya ha hecho con sus comunidades autónomas, el líder popular también les marcó el camino para que su gestión sirva como otra plataforma desde la que su partido tome impulso a nivel nacional para alcanzar
La Moncloa. El líder popular pretende que cada uno de sus nuevos gobiernos –especialmente en comunidades simbólicas como Andalucía, Castilla-La Mancha o
Extremadura– represente el cambio político que él promete para España. Y eso exige que no haya medidas impopulares y que los ajustes se resuelvan sólo con
austeridad y sin recortes sociales.
Para ello ayer sentó a sus principales alcaldes en una misma mesa a escenificar la firma de un documento programático en el que cada uno de sus ediles se
compromete con un paquete de actuaciones en materia de austeridad, transparencia, apoyo a la creación de empleo y garantía de las políticas sociales. Antes,
en la sesión de apertura de la intermunicipal, Rajoy ya les había emplazado a no subir los impuestos y a hacer una completa fiscalización de sus cuentas, que
debería incluir una verificación de la tesorería en el momento del cambio de gobierno; la comprobación de la realidad de estimación de ingresos para 2011; la
verificación de la cobertura presupuestaria de las obligaciones previstas para 2011; el volumen de deuda comercial (con proveedores y suministradores); y un
mapa del entramado de organismos y empresas públicas.
El plan de prioridades de los gobiernos municipales incluye también imitar el ajuste en gasto corriente, en altos cargos o en empresas y organismos públicos
que han empezado a seguir los nuevos dirigentes autonómicos del partido. En concreto, el guión para sus ayuntamientos incluye el mandato de no aumentar las
retribuciones a los cargos electos, congelar o disminuir las asignaciones a los grupos políticos, reducir las áreas sectoriales de gestión, reducir el número
de altos cargos, impulsar la reforma del sector público local para simplificarlo y reducirlo, fomentar la cooperación intermunicipal y un plan de
racionalización del gasto corriente (reducción de los gastos de representación, del parque móvil, revisar las ayudas y subvenciones de concesión directa para
garantizar los principios de igualdad y concurrencia competitiva, racionalización del uso de teléfonos móviles y un plan de ahorro energético).
El PP ha empezado además a incluir en su hoja de ruta programática el mensaje de la transparencia, una de las reivindicaciones que se ligan al movimiento del
15-M. El buen gobierno y la transparencia fue la base de uno de los proyectos de ley que Rajoy se sacó del sombrero en el Debate del Estado de la Nación para
silenciar el mantra socialista de que no tiene alternativa, y la transparencia y la rendición de cuentas «permanente» a los ciudadanos es también otra de las
exigencias que incluye la carta de compromisos que ayer secundaron los ediles del PP. Ya en el terreno de la acción, los alcaldes prometen desarrollar un
portal de la transparencia que dé acceso permanente y sencillo a todos los ciudadanos a los procedimientos de información de la Administración.
Los alcaldes del PP secundaron oficialmente este programa de máximos sin por ello dejar de mostrar oficiosamente su preocupación por la situación de práctica
quiebra técnica en la que se encuentran bastantes balances municipales. La urgencia es tal –señalaban ayer– que sin nuevas vías de financiación no tienen
ningún margen de maniobra.
EL PLAN DEL PP
Tres recortes
1.- Altos cargos
Se recomienda no aumentar las retribuciones a los cargos electos, reducir el número de altos cargos y congelar las asignaciones
2.- Sector público
El objetivo de la reforma es simplificar y reducir el sector público, así como fomentar la cooperación intermunicipal
3.- Gasto corriente
Reducción en gasto de representación, parque móvil, ayudas o uso del teléfono
******************* Sección "bilingüe" ***********************
El PSOE, caballo de Troya de ETA
Enrique de Diego Periodista Digital 2 Julio 2011
El partido socialista se puso al servicio de ETA, a la espera de que ETA se ponga al servicio del PSOE y le dé algún arma que vender. El partido socialista,
con su Tribunal Constitucional, y con Rubalcaba como principal culpable han entregado Guipúzcoa al dominio de la banda terrorista y ya tenemos a un proetarra
al frente de la Junta General de Guipúzcoa. También porque el PSOE les ha allanado el camino en sus diferentes pasos, incluso no pactando con el PNV, porque
el PSOE aspira a pactar en el futuro con Bildu.
La realidad, fuera de las engañifas socialistas, es que se vienen sucediendo los gestos y retos al imperio de la Ley y al Estado, como la prohibición de la
bandera nacional en ayuntamientos o instituciones o las declaraciones a favor de la independencia, es que es obvio que, en el futuro, como si no tuviéramos
suficientes problemas, va a tener que afrontarse un proceso de secesión con epicentro en Guipúzcoa.
Esa no es la situación en Álava, donde el PP es mayoritario y de donde desaparecerá el PSOE, que se ha convertido en el caballo de Troya de ETA. Pero también
es previsible que el PNV oscile hacia el nacionalismo y que confluyan en una estrategia común de secesión, recuperando el plan Ibarretxe.
Ese horizonte planteará muy graves tensiones para un Estado débil que abandonó partes importantes de Vascongadas a su suerte, al comienzo de la transición, y
que ha demostrado, con escasas excepciones, carecer de resortes morales para defender la unidad nacional.
Otrosí: El programa A Fondo, en Radio Inter, ha tenido una subida del 400% en la primera hora (de 20 a 21 horas) y del 100% en la segunda (de 21 a 22 horas).
Radio Inter entra así en el terreno de juego. El equipo de A Fondo quiere agradecer a todos y cada uno de sus oyentes su fidelidad y la promoción que hacen
del programa, el respaldo creciente a su rigor informativo y a la claridad en la interpretación de la crisis política y económica que padece la sociedad
española. También compartir con todos sus contertulios este dato de fuerte simpatía por parte de la audiencia.
Cultura europea sólo en euskera
No habrá escoltas, ni retratos, ni banderas de España y habrá millones para San Sebastián.
Pablo Yáñez González www.gaceta.es 2 Julio 2011
El lunes, día en que San Sebastián fue elegida Ciudad Europea de la Cultura para el año 2016, desde la Asociación Nacional por la Libertad Lingüística (ANLL)
quisimos dar el primer paso de un camino que sabemos difícil pero justo para llevar a los tribunales a Bildu por excluir el castellano de los ayuntamientos
en los que gobierna.
En la queja que remitimos al Defensor del Pueblo de Navarra se abordaba el caso del municipio de Baztán, donde la primera decisión de los nuevos gobernantes
fue la de aprobar una ordenanza sobre el uso del euskera que reconoce esta lengua como la única propia del pueblo, le otorga preferencia sobre el castellano
en los rótulos, señales, folletos y publicaciones y que la convierte en condición para las empresas adjudicatarias de proyectos municipales y en requisito
para el acceso a cualquier empleo público en la Administración local.
Se trata de una ordenanza que viene a hacer desaparecer el castellano de la vida pública de esta localidad navarra y que será, sin duda alguna, modelo para
todos aquellos ayuntamientos que han pasado a controlar los herederos de Batasuna. La imposición lingüística va a compartir escenario en todas esas
instituciones con la prohibición de acceso a los escoltas, con la retirada de fotografías del Rey, con los abucheos a los representantes de otros partidos y
con el incumplimiento de la llamada “Ley de Banderas”.
No habrá escoltas, ni retratos, ni banderas de España. Habrá miedo, coacciones, amenazas y con los violentos en el escaño habrá violencia en los
ayuntamientos y habrá millones para San Sebastián. Pero todo esto lo habrá exclusivamente en euskera, porque la cooficialidad del castellano es otro aspecto
de la legalidad vigente que no están dispuestos a respetar.
El Defensor del Pueblo de Navarra ya dictó hace unos meses una resolución favorable al bilingüismo en Alsasua a raíz de otra denuncia de la ANLL por la
eliminación de la nomenclatura en castellano de las calles. Y en base a la claridad con la que la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut de
Cataluña impide la preferencia de una lengua cooficial sobre la otra, es de esperar que volvamos a obtener en este caso un posicionamiento que avale nuestra
queja.
Sin embargo, el absoluto desprecio de esta gente por las instituciones que entre todos nos hemos dado no nos hace ser optimistas a la hora de esperar el
cumplimiento de lo designado por el Defensor. Por eso abríamos una cuestación popular para recaudar fondos y poder denunciar ante la Justicia los atropellos
de Bildu y su exterminación del castellano como lengua cooficial en el País Vasco y Navarra. Pedimos ayuda para que la modestia de nuestra Asociación no nos
impida perseguir y llevar a los tribunales a quienes repugnan con sus actos las bases de nuestra democracia.
Y como decía al principio, todo esto el mismo día en que se producía la elección de San Sebastián como Ciudad Europea de la Cultura del año 2016. Durante el
tiempo que queda hasta que llegue ese momento, gobernarán San Sebastián los amigos de Otegui. Apuesto a que no tardaremos en tener que elevar la voz para
denunciar una ordenanza municipal en la ciudad que con los mismos rasgos que la de Baztán imponga una realidad monolingüe a los ciudadanos que viven en ella.
Porque el proyecto totalitario que defienden en Elodio es el de la ordenanza municipal que hemos denunciado, es el de las reuniones a pie de calle en Andoain
para que los escoltas puedan proteger a una de las partes, es el de las amenazas y es en el que cree el alcalde de San Sebastián. Es el proyecto de ETA desde
el despacho oficial. Y es el proyecto “cultural” premiado. Una cultura homogénea para una sociedad homogénea donde no caben ni el castellano ni quienes lo
hablan, y donde tampoco hay espacio para la discrepancia.
La foto sonriente de la ministra de Cultura, Sinde, celebrando la designación al lado del alcalde Izaguirre es la foto del Gobierno de España sonriendo al
lado de quienes según el Tribunal Supremo son parte de Batasuna-ETA.
Ya anunció el alcalde de Bildu que la elección impulsará su lengua, su cultura y la normalización, ese cruel término con el que los nacionalistas quieren
separar entre normales y anormales a los ciudadanos en función de la lengua que hablen. Nos venía a advertir de que en su cultura no cabemos ni nosotros ni
la ministra castellanohablante de Cultura.
Hoy es, por tanto, más necesario que ayer dar un paso al frente y movilizar todas nuestras capacidades para frenar episodios como el de Baztán. Iremos al
Defensor del Pueblo y con la ayuda de los ciudadanos que creen en la libertad iremos a los tribunales a defenderla ante quienes creen que pueden imponernos
la lengua en la que debemos hablar o el miedo que debemos sentir.
Y si mientras les vencemos son premiados por quienes desconocen a qué huele su proyecto totalitario, eso nos dará más fuerzas aún para buscar derrotarlos
allí donde nosotros tenemos razón y ellos pierden la suya, ante la Ley y la Justicia.
*Pablo Yáñez González es presidente de la Asociación Nacional por la Libertad Lingüística.
La alcaldesa, Ana Carrere, impone el euskera en sus comparecencias públicas
Bildu erradica el castellano de Andoain
Apenas una quinta parte de los vascos habla la lengua regional en sus relaciones sociales o laborales
Redacción, Periodista Digital 2 Julio 2011
Si alguien aún tenía dudas sobre la actitud intolerante e inflexible de Bildu a la hora de erradicar todo aquello que huela a España, hallará otro botón de
muestra en el consistorio de Andoain, donde su regidora, Ana Carrere ya ha anunciado que todas sus comparecencias serán en vasco, rechazando utilizar el
castellano, a pesar de que la implantación del euskera como idioma no llega apenas a superar el tercio de los que lo hablan con fluidez y menos aun se
utiliza a la hora de relacionarse socialmente o en el ámbito laboral.
“La rueda de prensa será solo en euskera”. Según informa El País -Bildu impone el euskera como única lengua en sus apariciones públicas-, Ainara Rodríguez,
concejal del Ayuntamiento de Andoain, gobernado por Bildu, fue tajante al remarcar la única lengua que se iba a utilizar durante la comparecencia de la
alcaldesa, Ana Carrere, celebrada ayer para explicar el acuerdo alcanzado con el PP y el PSE-EE con relación a la entrada de los escoltas en las dependencias
municipales.
Una hora después, el diputado general de Guipúzcoa, Martin Garitano, presentaba íntegramente en euskera en San Sebastián la formación de su nuevo gobierno. En ninguno de los dos casos hubo declaraciones en castellano ante el malestar de la mayoría de los
medios de comunicación convocados que no pudieron recoger la información correctamente.
Carrere abrió la ronda de preguntas tras su intervención pero no quedó finalmente claro si las respuestas iban a ser en castellano o euskera. En el caso de
Garitano, el diputado general manifestó su intención de presentar a los diputados que integran el nuevo gobierno foral en castellano, pero tampoco ocurrió
así.
Las declaraciones de la alcaldesa Carrere, que consideró que impedir la entrada de los escoltas era “lo correcto y lo adecuado” y que, además, denunció que
los medios de comunicación han “avivado la polémica de los escoltas”, quedaron relegadas a un segundo plano ante la imposición de una única lengua durante su
intervención. No se tuvo en cuenta que, según el Estatuto de Gernika, el euskera y el castellano son las dos lenguas oficiales en el País Vasco y que “todos
sus habitantes tienen derecho a conocer y usar ambas lenguas”.
En el tema de los escoltas, la edil de la coalición abertzale defendió que la medida acordada el pasado jueves que permite a los escoltas acceder al
consistorio para realizar las comprobaciones necesarias para posteriormente abandonarlo es “suficiente” porque con los agentes municipales está “garantizada
la seguridad”. Carrere recordó que trasladó al PP y al PSE-EE que le hicieran llegar sus propuestas y que tras analizarlas se llegó finalmente al acuerdo,
provisional, mientras se elabora el correspondiente protocolo que regule el acceso de los escoltas a las dependencias del consistorio guipuzcoano.
Por otro lado, la Asociación de Escoltas en Activo del País Vasco solicitó a Carrere una reunión al considerar la nueva medida “insuficiente”.
Tanto la Diputación de Guipúzcoa como el Ayuntamiento de Andoain dejaron ayer claro que el euskera es la “primera y única” lengua. Sin embargo, la última
encuesta del Gobierno vasco revela que los datos de conocimiento y uso común de la lengua vasca no se corresponden. Mientras que el 37% de los vascos habla
bien o bastante bien euskera, solo un 20% lo usa habitualmente. En las relaciones sociales, la cifra es aún más baja, puesto que únicamente el 13% se
comunica mediante este idioma. En el caso de la familia y el lugar de trabajo, las cifras aumentan ligeramente, situándose en un 17% y en un 19%,
respectivamente.
Recortes de Prensa Página Inicial
http://www.libertadidioma.com/20110702.htm
Sábado 2 Julio 2011
Crisis
La agonía promete agravarse
José T. Raga Libertad Digital 2 Julio 2011
Veo que en este país de farsa política, al tiempo que se defiende la muerte digna a cada cual, impidiendo por tanto la prolongación innecesaria de la agonía
–es decir, eutanasia–, no se aplica la misma doctrina cuando de política o de economía se trata. En esto, ocurre justamente lo contrario, se prolonga sin
límite la agonía del moribundo, incluso utilizando cruentas terapias.
En España, el Gobierno está muerto o como mucho en los últimos estertores y la economía, lánguida, agoniza en un trance sin solución. Mientras tanto, el
Gobierno, que no gobierna pero sí que enreda, con sus estrategias del "te doy y me das" o "por cuánto lo podemos arreglar", tiene entretenida a toda una
Nación que, cada día, como en la medalla del amor, está más hundida que ayer y menos que mañana.
El Gobierno griego, socialista también, ha utilizado sus últimas bocanadas de aire para confesar sus pecados y solicitar clemencia e indulgencia de las
autoridades europeas. Para mí, que no ha sido por arrepentimiento, sino porque no iban a cobrar sus salarios en julio. Gracias a eso, hoy sabemos el
despilfarro de la economía griega; salarios astronómicos en el sector público, prebendas insoportables para cualquier economía floreciente, corrupción
generalizada, fraude fiscal masivo...
¿Cuándo se confesará nuestro señor Zapatero? ¿Cuáles son los pecados españoles? Algunos, en tanto que públicos, son conocidos. Tenemos un inconcebible estado
de las autonomías, que si ya presentaba reservas en el inicio, tras pasar por las manos de ZP, no hay salud que pueda soportarlo. Unos gobiernos autonómicos
que gastan sin tener que recaudar, cuando en lo primero se hacen amigos y se generan simpatías, mientras que de lo segundo se derivan odios y antipatías. Con
este esquema, el gasto no tiene motivos para autolimitarse.
¿Quizá el crecimiento de la deuda podría actuar de freno? Pues tampoco, porque el señor Zapatero está dispuesto a que el Estado asuma, de una forma o de
otra, la deuda de las comunidades autónomas. Es decir, uno se endeuda y otro se hace cargo del pago. Y puesto a desplazar el problema a los sin voz, está
planeando que el fondo de las pensiones adquiera deuda autonómica, sabiendo que el emisor –la comunidad autónoma– es insolvente. Para ello está pensándose en
la garantía del Estado, pero ¿quién garantiza al Estado?
Ya pusimos el grito en el cielo cuando se planteó la compra de deuda del Estado con dicho fondo, porque ésta no tiene calificación triple A, y no deben ir
allí los recursos que garantizan obligaciones presentes y futuras. El PSOE en bloque ha salido en defensa de esas adquisiciones, claro, son socialistas y
creen que todo es suyo. Ellos saben que no son de fiar, que las comunidades autónomas no son de fiar, que el Estado no es de fiar, pero todo esto les importa
poco, porque tienen claro que el español –también el indignado– ha nacido para sufrir cuando le toca vivir socialismo.
Déficit
El círculo vicioso autonómico y local
Emilio J. González Libertad Digital 2 Julio 2011
La gestión de la crisis que está haciendo el Gobierno de Zapatero constituye todo un catálogo de errores de política económica al que el Ejecutivo de ZP va a
añadir uno más: la operación de salvamento de ayuntamientos y comunidades autónomas, que va a ser algo parecido a lo que antes se hacía cada cierto tiempo
con los clubes de fútbol. Estos se endeudaban hasta las cejas y cuando estaban al borde de la quiebra el Estado tenía que salvarlos. Una vez saneadas sus
cuentas, volvían a las andadas y el ciclo comenzaba de nuevo. Pues éste círculo vicioso se va a repetir con las autonomías y las corporaciones locales, lo
cual no solo debe impedirse por lo pernicioso que resulta en sí mismo, sino porque existen otras soluciones.
No debemos olvidar que el sistema de financiación autonómica se basa en el principio de corresponsabilidad fiscal, es decir, que quien quiera gastar más
tiene que subir los impuestos. Pues bien, los dirigentes autonómicos todavía no comprenden que nunca más podrán contar con ingresos tributarios tan
importantes como en el pasado para financiar su inmenso derroche porque ni los impuestos ligados a la vivienda van a volver a ser lo que eran, ni su
recaudación por los tramos cedidos del IRPF y del IVA, ya que tenemos desempleo para rato y estamos abocados a un proceso de congelación y/o disminución de
los salarios para salir del pozo en el que estamos hundidos. Lo lógico, por tanto, es que ajusten sus pagos a esta realidad y si quieren gastar más, entonces
que suban impuestos y den la cara ante sus ciudadanos de una vez por todas, explicándoles de verdad qué es lo que hacen con los dineros que sacan de sus
bolsillos. Porque el Estado da muchas explicaciones, pero las autonomías pocas o ninguna. En consecuencia, el Gobierno central debería olvidarse del plan de
rescate de las autonomías y obligarlas a recortar gastos o a subir impuestos para cuadrar sus cuentas. Así no volverán a las andadas. Lo que ocurre es que
como Zapatero quiere salvar de la quiebra a la Andalucía socialista y es prisionero de la Cataluña insolidaria y egoísta que presiona en el mismo sentido, no
tiene más remedio que acometer esa operación de salvamento que, para que no cante, se va a convertir en una especie de café para todos.
En cuanto a los ayuntamientos, lo que tiene que hacer el Gobierno es diseñar de una vez por todas un plan de financiación de las corporaciones locales, que
involucre también a las autonomías en un proceso de descentralización hacia abajo, y que permita que los ayuntamientos dejen de especular con el suelo para
poder financiarse. El régimen de financiación local es una de las grandes asignaturas pendientes de nuestra democracia y este es un momento inmejorable para
aprobarla. Lo que no se puede hacer es seguir con este sistema de incentivos perversos al gasto que, en el caso municipal, resulta además en una intervención
perniciosa sobre el suelo que explica los disparatados precios de la vivienda en España.
Tribuna Libre
Crisis política y económica: España en la encrucijada
José B. Amengual Soria Libertad Digital 2 Julio 2011
El colapso de los regímenes socialistas autoritarios europeos puso de manifiesto la inviabilidad del relato marxista. La izquierda fue perdiendo tanto sus
raíces ideológicas como su clientela objetiva –el proletariado–, viéndose obligada a admitir que finalmente había sido el capitalismo, y no el marxismo, el
que había redimido a la clase trabajadora.
Muy al contrario, la derecha ha afianzado su discurso democrático, abandonando su carga de autoritarismo, y asumiendo los valores de la libertad y de la
solidaridad. No en vano, las derechas totalitarias europeas, nacidas como respuesta a la izquierda totalitaria, perdieron definitivamente el poder con la II
Guerra Mundial.
En España, sus homólogas fueron desactivadas por la dictadura franquista, carente de cualquier ideología que no fuera la del autoritarismo personalista.
Desgraciadamente, no ocurrió lo mismo con la izquierda totalitaria europea, que mantuvo el poder en el bloque comunista hasta hace solamente dos décadas. A
partir de entonces, la izquierda totalitaria se ha convertido en residual y ha sido definitivamente equiparada con la derecha totalitaria.
No obstante, hay que reseñar la flagrante anomalía de que en España se mantenga un último reducto de la izquierda totalitaria nacionalista, pretendiendo
alumbrar su proyecto político por la fuerza del terror criminal. Tras la I Guerra Mundial, la izquierda democrática, carente de un nuevo discurso, se ha
limitado a sobrevivir tratando de adaptarse al capitalismo y al pensamiento postmoderno. Esa acomodación ha tenido un alto coste, ya que ha obligado a la
socialdemocracia a doblegarse ante las diferentes oligarquías que, como tales, constituyen los auténticos bastiones del conservadurismo.
En España se ha configurado un frente contrario al libre mercado, fruto de la connivencia entre la ideología estatista, que se traduce siempre en
intervencionismo, y la oligarquía económica que tiende naturalmente a la formación de oligopolios. Esa alianza se ha constituido en un lastre insuperable
para la competitividad de la economía española, ya que mantiene sometidos a una inflación estructural a los mercados de bienes y servicios básicos.
Las pymes españolas soportan sobreprecios en los costes de instalación y producción, así como un mercado de trabajo ineficiente y unos costes salariales
indiciados a la inflación. No es de extrañar que estatismo y oligarquía formen piña ante el modelo liberal, al que procuran mantener relegado en todos los
ámbitos. Esa conjunción es la causa profunda de la grave crisis que amenaza con desplazarnos a los arrabales del mundo desarrollado.
A partir del año 2000, en el que la derecha consigue gobernar con mayoría absoluta, el socialismo español cobra completa consciencia de su fragilidad
ideológica y clientelar. Ese escenario le orienta a considerar la conquista del poder como su único norte. Con ese objetivo adopta en 2002, y desarrolla
hasta la actualidad, una estrategia de alarmantes perfiles totalitarios y reaccionarios:
Crear un gran aparato de propaganda para disfrazar un proyecto obsoleto, como si fuera progresista y de futuro, llevando al extremo los postulados del
llamado "pensamiento débil".
Diseñar e implementar una vasta operación de ingeniería social de profundo calado destinada, en último término, a sustituir los derechos prepolíticos de
la persona, por aquellos que, en cada momento, dicten el poder político y oligárquico.
Coartar la libertad de expresión, controlando los medios de comunicación mediante la creación de barreras "administrativas".
Instrumentalizar las instituciones del Estado, de forma que los intereses partidistas prevalezcan sobre los generales.
Desvirtuar nuestro ordenamiento constitucional, forzando una nueva generación de Estatutos autonómicos que lo desbaratan, y lo encauzan hacia un modelo
confederal.
Explotar los antiguos reductos clientelares, fomentando la agitación para obtener los pingües réditos del enfrentamiento social.
Promover la exclusión de la derecha del campo democrático, oficializada en el "Pacto del Tinell".
Facilitar el acceso de la izquierda totalitaria nacionalista, "ergo" violenta, a las instituciones democráticas; consagrando así la rentabilidad del uso
de la violencia.
Alinearse con el frente nacionalista, engrosando sus privilegios regionales a cambio de apoyo político.
Someter la economía de mercado al estatismo intervencionista, lo que al ser una contradicción en sus términos, acaba siempre socavando el desarrollo
económico.
La aplicación de esa estrategia de poder durante siete años ha provocado importantes daños en la estructura social, institucional, política y económica de
España. A lo largo de los últimos tres años, la crisis económica ha hecho notorios esos daños, poniendo en evidencia lo pernicioso de esa estrategia.
Una vez más, se corrobora la experiencia histórica de que toda opción política orientada a obtener y mantener el poder a toda costa, resulta nefasta para los
intereses de libertad, justicia y progreso de la ciudadanía.
Tras deteriorar nuestro marco de convivencia, el socialismo español ha sido incapaz de afrontar la crisis de un paradigma económico generado desde las
oligarquías y, paradójicamente, asumido como propio por las izquierdas; quienes continúan demandando más de lo mismo.
Solo en clave de poder es posible entender que el socialismo hiciera suyo un patrón de crecimiento económico cuyas señas de identidad son: la especulación,
la inflación, la creciente desigualdad en el reparto de riqueza y, su corolario, el desempleo galopante.
Esa incapacidad, derivada de la aceptación de ese patrón, le ha llevado al extremo de negar la evidencia de la crisis económica, y de no tomar medidas para
combatirla hasta mayo 2010, forzado por las presiones internacionales.
La sociedad española ha asistido angustiada a un triste espectáculo político- económico, de falseamiento continuo de la realidad y de carencia de un
verdadero programa anticrisis.
Es ineludible transformar una economía sustentada en el endeudamiento para el consumo y la inversión de escaso valor añadido, la del "ladrillo", en otra en
la que el ahorro se destine a la inversión productiva.
Dentro de la Europa de la moneda única y de la competitividad, esa auténtica metamorfosis pasa necesariamente por una drástica reducción de precios y
salarios, equivalente a las históricas devaluaciones de la peseta.
Una crisis de tan profundo alcance no puede abordarse desde la retórica partidista excluyente, ni mediante la pretendida magia de las "recetas" económicas
coyunturales, aplicadas tarde, mal y nunca.
Paradojas de la Historia: esos clamorosos errores en su estrategia de poder pueden acabar expulsando del campo de juego político al socialismo español. En el
siglo XXI, la izquierda debe afrontar plenamente el reto de las libertades y de los valores democráticos en todos los ámbitos, actuando como necesario factor
de equilibrio en el histórico proceso de globalización, que va a constituirse en la seña de identidad de nuestro próximo futuro.
La salud democrática de España, y su regeneración institucional y económica, exigen como condición previa esa transformación radical del socialismo español.
Para afrontar con éxito esos trascendentales retos, es imprescindible que la izquierda y la derecha políticas, puestas al servicio de la sociedad española,
contraigan un amplio y duradero compromiso de Estado.
Si los poderes públicos asumen sus responsabilidades, se está a tiempo de conseguir que nuestras diferencias políticas, sociales y culturales sumen en un
proyecto común para situar a España en el núcleo europeo. De lo contrario, el populismo y el caciquismo acabarían deshaciendo la nación española, arrojándola
a la cuneta de la Historia.
Bestialismo
Cuando quienes carecen de virtud e inteligencia alcanzan el gobierno, la sociedad alcanza el grado máximo de corrupción
JUAN MANUEL DE PRADA ABC 2 Julio 2011
PARA entender lo que ha sido el zapaterismo basta con leer aquellas afirmaciones abracadabrantes que Zapatero incluía en el frontispicio de un libro de Jordi
Sevilla:
—En política no hay ideas lógicas, hay ideas sujetas a debate que se aceptan en un proceso deliberativo, pero nunca por la evidencia de una deducción lógica.
Si en política no sirve la lógica, es decir, si en el dominio de la organización de la convivencia no resultan válidos ni el método inductivo ni el método
deductivo, sino tan sólo la discusión sobre diferentes opciones sin hilo conductor alguno que oriente las premisas y los objetivos, entonces todo es posible
y aceptable, dado que carecemos de principios, de valores y de argumentos racionales que nos guíen en la resolución de los problemas.
Tamaña sarta de gilipolleces no se le ocurriría ni al que asó la manteca; pero al hombre que las escribió no podrá culpársele, al menos, de haberlas echado a
barato: durante ocho años han sido su programa de gobierno, seguido con lealtad indeclinable. Para escribirlas hace falta, desde luego, tener el cerebro
hecho papilla; pero para ejecutarlas hace falta una voluntad férrea de irracionalidad, insensatez y amoralidad. Este bestialismo, incapaz de descubrir en el
mundo un orden, o siquiera la posibilidad de un orden (a esto debe referirse Zapatero cuando dice que «en política no sirve la lógica»), y que, en lugar de
retraerse, hace del desorden, del caos multiforme donde «todo es posible y aceptable» su «hábitat» privilegiado, es la refutación más salvaje y despepitada
de la política y el buen gobierno, que según Aristóteles debía encomendarse a quienes descuellan en virtud e inteligencia: inteligencia para descubrir un
orden en el mundo; virtud para conformar la consecución de ese orden al bien común.
Cuando quienes carecen de virtud e inteligencia alcanzan el gobierno, puede decirse que la sociedad ha alcanzado el grado máximo de corrupción, pues
encumbrar lo que es de naturaleza inferior es siempre una monstruosidad; pero cuando ese gobierno se alcanza democráticamente, debemos entender que la
monstruosidad —el bestialismo— se ha enquistado en la propia organización humana. Porque Zapatero no ha sido un meteorito que aterrizase inopinadamente en la
política española; es la cristalización o destilado de la propia organización humana, que encumbró aquello que mejor encarnaba su ímpetu suicida de
corrupción. Y mientras ese ímpetu no sea sanado con una “metanoia» o cambio de mente radical, mantendrá su vigencia aquel refrán: «Otro vendrá que a mí bueno
me hará»; y todo ese empeño de algunos por adelantar las elecciones será como arar en el mar. Empeño que, por cierto, quizá obedezca a una «idea lógica»,
viendo el aire de derribo que se respira por doquier; pero cuando en política sólo resulta válida «la discusión sobre diferentes opciones sin hilo conductor
alguno que oriente las premisas y los objetivos», cuando «carecemos de principios, de valores y de argumentos racionales que nos guíen en la resolución de
los problemas», la decisión de adelantar las elecciones depende de un mero cálculo de intereses. De momento, Felipe González ha brindado una perla que el
bestialismo no pasará por alto:
—A España le conviene agotar la legislatura; pero al PSOE no.
Al PSOE, en efecto, le conviene que se convoquen elecciones cuanto antes, para que sea la derecha la que afronte el caos reinante y la que se lleve las
tortas de una sociedad incapaz de una «metanoia» verdadera.
Españoles que no quieren serlo
@José Antonio Zarzalejos. El Confidencial 2 Julio 2011
No es nuevo. En realidad las tensiones segregacionistas en España tienen data antigua. Los nacionalistas catalanes se remontan a los Decretos de Nueva Planta
de Felipe V en 1714 y los vascos a la abolición foral tras la última Guerra Carlista, en 1876. Pero la conformación moderna de fuerzas políticas articuladas
en torno a postulados nacionalistas con un fuerte componente de independentismo se produjo a finales del siglo XIX y principios del XX. Y coincidió con el
momento histórico más pesimista de la historia de España, cuando nuestro país perdió la condición de potencia colonial residual y la sociedad española se
escalofrío con el derrotismo noventayochista. Es en esa época cuando en el País Vasco y en Cataluña, desde postulados muy diferentes y sobre bases históricas
y culturales distintas, se crea un sentimiento de desprendimiento de la identidad española y una afirmación correlativa de la vasca y catalana. España era
entonces un proyecto fracasado y las burguesías de Barcelona y Bilbao -insisto, desde perspectivas muy distintas- descreyeron en que España (concepto
asimilado a Castilla y a un polisémico Madrid) pudiese llegar a constituir un proyecto exitoso de futuro.
La mayoría de los consultados en Cataluña (48%) se siente tan catalana como española; lo mismo que en el País Vasco, porque el 46% de los consultados asume
su doble condición vasca y española
Ahora estamos en un hondón de la historia de España, en plena crisis económica, con un disenso a veces sustancial que ha sustituido al consenso de la
transición, con la Constitución cuestionada y con un transversal sentimiento de fracaso colectivo. El caldo de cultivo habitual en el que rebrotan las
fuerzas segregacionistas que tensionan la convivencia común. No creo que sea riguroso introducir en un mismo análisis Cataluña y el País Vasco. El
nacionalismo catalán -salvo la insensata declaración unilateral y momentánea de la independencia en 1934- dispone de una base cultural y lingüística que le
proporciona una racionalidad y un pragmatismo político que se echa en falta en el vasco. Éste, inicialmente del PNV y, a partir de los años sesenta del siglo
pasado también de ETA y la izquierda abertzale, es visceral y reactivo, producto de la frustración de las guerras civiles del siglo XIX y sustituye los
fundamentos culturales, lingüísticos e institucionales del catalán por un recurso permanente a la mitología y se adhiere a un discurso fundacional étnico y
aislacionista.
Además el nacionalismo catalán no ha generado expresiones violentas -se encargó de yugular el brote de Terra Lluire-, cosa que no ocurre con el vasco porque
es del propio PNV, del que surge ETA. Los nacionalistas en Cataluña se integran en la transversalidad del catalanismo, un paraguas en el que conviven en
buena avenencia visiones diversas de Cataluña y de su relación con el resto de España. Por el contrario, el nacionalismo vasco no deja lugar a un vasquismo
amplio que permita una militancia en la doble identidad, vasca y española. Tampoco ha sido posible en el País Vasco consolidar un foralismo que aúne
identidades compartidas pero identificadas todas en la defensa de la idiosincrasia de la comunidad.
Con estas breves pinceladas trato de subrayar que la encuesta del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat de Cataluña, publicada el jueves pasado y
según la cual un 43% de los catalanes votarían por la independencia en un hipotético referéndum, nada tiene que ver con el recital que ofrece estos días
Bildu -retirada de la bandera española y del retrato del Rey, afirmación de la independencia para resolver el supuesto “conflicto” entre el Estado y la banda
terrorista ETA-, ni con los amagos peneuvistas como los del lehendakari Ibarretxe, que llegó a proponer en 2005 la Comunidad Libre Asociada de Euskadi en el
mismísimo Congreso de los Diputados.
Derecho a decidir de contenido financiero
Los datos catalanes delatan que hay un malestar extenso que se concreta en la reivindicación de un derecho a decidir fundamentalmente financiero que estaría
apoyando la propuesta del Gobierno de CiU para obtener del Estado un Pacto Fiscal similar al Concierto de los territorios vascos y al Convenio de Navarra.
Los resultados de la encuesta de CEO de la Generalitat son relevantes, pero no anulan sondeos tan serios como los realizados en 2010 (Pulso de España. Un
estudio sociológico) sobre 5.000 encuestados que concilian mayoritariamente las identidades inmediatas y mediatas. Así la mayoría de los consultados en
Cataluña (48%) se siente tan catalana como española; lo mismo que en el País Vasco, porque el 46% de los consultados asume su doble condición vasca y
española (página 151 del estudio). Como escribe el profesor Toharia, coordinador del análisis, no existe una colisión de identidades (lo que el profesor Linz
denominaba “nacionalismos excluyentes”) en la mayoría de los ciudadanos en ambas comunidades. En las dos se produce también un apoyo expreso, e igualmente
mayoritario, tanto el Estado autonómico como al federal, y sólo residual al centralizado, lo mismo que a la independencia pura y dura.
Aunque hay estadísticas y encuestas para todos los gustos, en lo esencial coinciden todas: no hay una demanda independentista mayoritaria clara y terminante
ni en el País Vasco ni en Cataluña. Pero sí, desde luego, una intensidad identitaria -que dispone de elementos de explicación cultural y lingüística poco
discutibles- que implica la consciencia de que la cohesión territorial y social en España es uno de los asuntos políticos que deben manejarse con más
equilibrio y sentido de la proporción. Los nacionalismos -el catalán o el vasco, aunque ambos sean tan diferentes- nunca van a mutar en regionalismos porque
su razón de ser reside en la reivindicación que mantenga enhiestas las razones de identidad de sus respectivas comunidades frente a factores de
homogeneización cada día más potentes.
El estado de postración o de reactivación del independentismo está directamente relacionado con la situación general de España -ahora rigurosamente mala en
lo económico y en lo socio-político- y con la capacidad política de acompañar con reformas y decisiones de distinta naturaleza los desarrollos de los
autogobiernos vasco y catalán, siempre dentro de los límites constitucionales que son muy precisos y nítidos. Si el Estado -llámese el sistema- comete
errores (por ejemplo, el de reintroducir a la izquierda abertzale en las instituciones) o no se atiene a sus propios condicionantes dogmáticos (caso de
determinados aspectos contenidos en el enmendado Estatuto de Cataluña), se incrementará la energía independentista. Si a esos errores generados por un mal
funcionamiento del sistema, esencialmente del Gobierno y de la jurisdicción de garantías constitucionales, se añade una situación de recesión que azota
Cataluña con especial dureza, los pronunciamientos radicalizados de los ciudadanos aumentarán en las encuestas.
Se produce, en consecuencia, un efecto de vasos comunicantes: cuando España va mal, se reactivan las tensiones segregacionistas; y a la inversa. Esta
ciclotimia en la cohesión española es una constante de nuestra historia.La mejor receta para la trabazón de las comunidades de España y, singularmente, de
Cataluña con el conjunto (el problema del País Vasco tiene un componente antidemocrático intolerable) consiste en un solvente y sólido Gobierno central que
no desista de la interlocución con la Generalitat en la conciencia de que de esta coyuntura salimos todos o no sale nadie. Lo que nos remite a un concepto
clave que es el de la solidaridad, cuyo contenido exige una permanente reciprocidad. O en otras palabras, partir de la diferencia para encontrar los
elementos comunes. Así nadie romperá la baraja que es de lo que se trata. Porque si a un país como España se le añade a la dolencia de la crisis económico-
social y política, otra complementaria y superpuesta de tensión segregacionista desde Cataluña y, en modo distinto, desde el País Vasco, esta tesitura no
tiene solución. Ni para unos, ni para otros. Esto es, ni para los españoles que así se sienten y ni para aquellos otros que siéndolo no perciben
emocionalmente esa identidad.
Claro que para lograr ese equilibrio debemos disponer de lo que ahora no tenemos: un Estado eficaz y solvente, cuya carencia ha sido desde los tiempos
modernos el grandísimo problema de España.
Regina
Alfonso USSÍA La Razón 2 Julio 2011
Esperanza Aguirre ha rescatado a Regina Otaola, una de las mujeres más valientes y valiosas de España. Fue alcaldesa de Lizarza entre amenazas, insultos y
cirios del revés. El párroco de su localidad, de la línea Setién-Uriarte-Pagola, no perdonó a Regina que izara la Bandera de España en el balcón principal
del Ayuntamiento.
Aquella parte está saturada de curas rarísimos, que creen más en las cocochas de merluza que en Dios, y a los que un disparo en la nuca de un inocente les
parece una «travesura» no inmersa en los Diez Mandamientos. Regina Otaola, como María San Gil, otra maravilla de mujer fuerte y firme, se distanció de las
alturas del Partido Popular y dejó la alcaldía, pero su gesto y su coraje han quedado escritos en una página de oro de la lucha contra el terrorismo, la
matonería y el linchamiento de la extrema izquierda vasca. Una extrema izquierda bendecida por un buen número de sacerdotes poco propicios al amor al
prójimo.
Esperanza Aguirre ha nombrado a Regina Otaola, la defensora de la Constitución y la democracia frente a los estalinistas violentos – absurdo pleonasmo por
cuanto no existen los estalinistas pacíficos–, directora de la Agencia de Reeducación y Reinserción del Menor Infractor de la Comunidad de Madrid. Puedo
asegurar a los menores en trance de ser reeducados y reinsertados en nuestra sociedad que van a contar con la ayuda, la bondad y la firmeza de una mujer
ejemplar. Del mismo modo, Regina Otaola es recuperada por el Partido Popular para un futuro político, como habría de hacerse lo mismo con María San Gil, que
también estará en Madrid el próximo año, rescatada por Ernesto Sáenz de Buruaga. En su tierra, nadie se ha atrevido a ofrecerle un trabajo digno. El miedo,
el pavor, y ahora el terror con Bildu en las instituciones.
Las Vascongadas no están en condiciones de perder a personas tan fundamentales. Pero mucho más importante que el fundamento de esas personas, es la
tranquilidad de sus vidas y la seguridad de sus familiares. Los socialistas del Gobierno y de la calle Ferraz, con la ayuda de sus designados en hinojos, han
desparramado la mugre por las provincias vascas propiciando el regreso a las instituciones democráticas de quienes no entienden otro valor social que el
disparo en la nuca, la bomba, el chantaje, la amenaza y la coacción. La carta de Rubén Múgica a Zapatero quedará para siempre en el archivo de las denuncias
valientes. El hijo del asesinado Fernando Múgica y sobrino de Enrique, el más firme ministro de Justicia de los Gobiernos de Felipe González, luchadores por
la libertad, presos del franquismo, no se para en barras para señalar al culpable de la ignominia.
«Los responsables tienen nombre y apellidos; y el responsable es usted, Rodríguez Zapatero, y no habrá días en el calendario para perdonar lo que ha hecho».
No tiene razón la emotiva portavoz de Coalición Canaria que casi rompe a llorar en el último Debate del Estado de la Nación. «Puede usted mirar a los ojos a
España». Zapatero podrá mirar a los ojos a quien quiera, pero a España precisamente no. La ha destrozado en todos los sentidos.
Lo malo para el País Vasco se vuelve positivo para Madrid. Dos españolas valientes y decentes formarán parte del paisaje de las calles del Foro. Regina
Otaola y María San Gil. El problema está en el éxodo de centenares de vascos formidables hacia las tierras de la tranquilidad en el resto de España. Aquello
se está vacíando de decencia y de resistencia. Peor para ellos. A la larga, lo pagarán. Bienvenidas, Regina y María. España y su libertad os lo deben todo.
Rajoy cuadra el círculo: todas sus medidas anticrisis implican gasto o menos ingresos
@Juan Carlos Escudier. El Confidencial 2 Julio 2011
Habrá sido por no molestar, porque es proverbial ese carácter afable de Rajoy, casi bonachón, y su incapacidad para amargarnos el verano, pero que en menos
de un mes el PP haya vuelto a sorprendernos con un segundo programa económico que, más que un plan anticrisis, es una carta a los Reyes Magos, da que pensar.
La nueva maniobra de despiste tiene desazonados a muchos de sus seguidores, que anhelan que descubra de una vez cómo va a meter al país en vereda y enseñe
los bíceps. Su consuelo es suponer que el silencio es táctico y que una vez que llegue a la Moncloa y cambie las cortinas desvelará el misterio.
Cuesta pensar que el partido que está llamado a gobernarnos no exprese a las claras su posición y oculte su verdadero programa ante el temor al rechazo por
parte del electorado. Sin embargo, sorprende el contraste de escuchar a Rajoy pedir a grandes voces duras reformas que no figuran ni en el encabezado ni en
la letra pequeña de lo que propone por escrito. En definitiva, o nos engaña, lo cual estaría muy feo en alguien que presume de su capacidad para restaurar la
confianza en la economía española, o simplemente es que no hay más cera que la que arde.
Supongamos que esta última opción es la buena y que Rajoy no nos miente. Bajo esta premisa, si el PP define el conjunto de las cerca de 90 propuestas que
presentó en el debate del estado de la Nación como “alternativa completa a la crisis económica”, hay que entender que esa es la alternativa y que es
completa, es decir, que no se han dejado en el tintero ninguna otra medida relevante por omisión intencionada.
Sorprende el contraste de escuchar a Rajoy pedir a grandes voces duras reformas que no figuran ni en el encabezado ni en la letra pequeña de lo que propone
por escrito
Pues bien, será difícil encontrar a alguien que pueda sentirse mínimamente insatisfecho con el plan anticrisis que hemos conocido esta semana. La única
salvedad es la alambicada referencia a la reforma laboral, cuyo enunciado es cuanto menos críptico: “Abordar una reforma del mercado laboral que ponga el
acento en la estabilidad en el empleo y la flexibilidad en el seno de la empresa, adaptando la negociación colectiva de manera que se priorice el convenio de
empresa, con plena garantía de la unidad del mercado laboral”. ¿Qué hay que entender? ¿Qué el PP propone un único contrato con despido más barato? Se admiten sugerencias.
Respecto a la reforma financiera, el otro gran caballo de batalla del PP, deja abierto el interrogante si las propuestas han sido redactadas ahora que, al
menos en apariencia, la reestructuración toca a su fin, o si fueron escritas tiempo atrás. ¿Acaso no se han vinculado ya las ayudas del FROB al saneamiento
de los balances o se han aumentado las provisiones por inmuebles y se han acortado los plazos para que dicha provisión sea obligatoria?
Todos contentos
El resto es un compendio de deducciones fiscales, subvenciones, rebajas de impuestos y vaguedades, cuyo coste no se estima en ningún caso, con el que todos
quedan contentos, empezando por los compradores de pisos, que verían resucitar la deducción por vivienda, o los empresarios, a los que se reduciría hasta un
20% las cotizaciones por contingencias profesionales y se bonificaría al 100% durante el primer año sus contratos a menores de 30 años, para los que, por
cierto, esta previsto un “cheque formación” tanto si están activos como en el paro. Se prevé además una deducción en la cuota de 3.000 euros por la
contratación fija del primer trabajador que no sea socio de una nueva empresa.
También quedan encantados de conocerse los hosteleros, que asistirían a la entrada en vigor de un IVA superreducido del 4%; las familias con hijos menores de
tres años, a las que se recompensaría con 500 euros; o las pymes, a las que se aplicaría un tipo del 20% en el impuesto de Sociedades aunque no mantengan sus
plantillas. Se contemplan además deducciones fiscales más intensas para inversiones en I+D+i, y otra del 320% para la formación de autónomos.
Sin embargo, quienes habrán recibido el plan con alegría inusitada serán las comunidades autónomas, a las que se promete transferir los recursos adicionales
previstos en la ley de financiación, y los ayuntamientos, que además de recuperar la línea de crédito del ICO para hacer frente a su morosidad se verían
beneficiados por “medidas extraordinarias y transitorias” para paliar sus “graves dificultades económico-financieras”. Traducido al español, que recibirían
dinero fresco y con urgencia.
Entre las vaguedades antes citadas sobresalen especialmente dos. Una hace referencia a la Sanidad, para la que, sin hacer referencia explícita al copago, se
propone un pacto que permita “encontrar soluciones a la deuda acumulada”, en vista de que el PP no debe tenerlas. La otra tiene que ver con el modelo
energético, en el que se evita mencionar la energía nuclear de esta artística manera: “Establecer una política energética basada en un mix equilibrado para
reducir la dependencia del exterior y las emisiones de CO2, garantizar el suministro, la competencia, la eficiencia energética y la sostenibilidad
medioambiental”. Como remate, y pese a las denuncias de las populares sobre el déficit de tarifa, se plantea evitar que, en plena crisis económica, suban la
luz y el gas.
Para entendernos, todas y cada una de las iniciativas incluidas en la “alternativa completa a la crisis económica” implican gasto o detracciones de ingresos,
y como no cabe sospechar que Rajoy esté siguiendo un curso acelerado de keynesianismo todo induce a pensar que aquí hay gato encerrado.
Se lo preguntó directamente Zapatero en el debate y Rajoy esquivó la respuesta. Lo cierto es que nadie ha escuchado jamás de su boca cuál debe ser la
indemnización en caso de despido o la edad a la que los españoles deben jubilarse o si está a favor en contra de que la ultraactividad de los convenios
colectivos. Si alguien se empeña en buscar opiniones francas del de Pontevedra sobre cuestiones espinosas, quizás encuentre algún pronunciamiento suyo sobre
la rosas de jardín.
Los alcaldes del PP fiscalizarán sus cuentas y no subirán tributos
Rajoy extiende a «sus» ayuntamientos la austeridad impuesta en las autonomías
Carmen Morodo La Razón 2 Julio 2011
SEVILLA-Primera reunión de Mariano Rajoy con su nuevo poder local después de las elecciones del 22-M. Y como ya ha hecho con sus comunidades autónomas, el líder popular también les marcó el camino para que su gestión sirva como otra plataforma desde la que su partido tome impulso a nivel nacional para alcanzar
La Moncloa. El líder popular pretende que cada uno de sus nuevos gobiernos –especialmente en comunidades simbólicas como Andalucía, Castilla-La Mancha o
Extremadura– represente el cambio político que él promete para España. Y eso exige que no haya medidas impopulares y que los ajustes se resuelvan sólo con
austeridad y sin recortes sociales.
Para ello ayer sentó a sus principales alcaldes en una misma mesa a escenificar la firma de un documento programático en el que cada uno de sus ediles se
compromete con un paquete de actuaciones en materia de austeridad, transparencia, apoyo a la creación de empleo y garantía de las políticas sociales. Antes,
en la sesión de apertura de la intermunicipal, Rajoy ya les había emplazado a no subir los impuestos y a hacer una completa fiscalización de sus cuentas, que
debería incluir una verificación de la tesorería en el momento del cambio de gobierno; la comprobación de la realidad de estimación de ingresos para 2011; la
verificación de la cobertura presupuestaria de las obligaciones previstas para 2011; el volumen de deuda comercial (con proveedores y suministradores); y un
mapa del entramado de organismos y empresas públicas.
El plan de prioridades de los gobiernos municipales incluye también imitar el ajuste en gasto corriente, en altos cargos o en empresas y organismos públicos
que han empezado a seguir los nuevos dirigentes autonómicos del partido. En concreto, el guión para sus ayuntamientos incluye el mandato de no aumentar las
retribuciones a los cargos electos, congelar o disminuir las asignaciones a los grupos políticos, reducir las áreas sectoriales de gestión, reducir el número
de altos cargos, impulsar la reforma del sector público local para simplificarlo y reducirlo, fomentar la cooperación intermunicipal y un plan de
racionalización del gasto corriente (reducción de los gastos de representación, del parque móvil, revisar las ayudas y subvenciones de concesión directa para
garantizar los principios de igualdad y concurrencia competitiva, racionalización del uso de teléfonos móviles y un plan de ahorro energético).
El PP ha empezado además a incluir en su hoja de ruta programática el mensaje de la transparencia, una de las reivindicaciones que se ligan al movimiento del
15-M. El buen gobierno y la transparencia fue la base de uno de los proyectos de ley que Rajoy se sacó del sombrero en el Debate del Estado de la Nación para
silenciar el mantra socialista de que no tiene alternativa, y la transparencia y la rendición de cuentas «permanente» a los ciudadanos es también otra de las
exigencias que incluye la carta de compromisos que ayer secundaron los ediles del PP. Ya en el terreno de la acción, los alcaldes prometen desarrollar un
portal de la transparencia que dé acceso permanente y sencillo a todos los ciudadanos a los procedimientos de información de la Administración.
Los alcaldes del PP secundaron oficialmente este programa de máximos sin por ello dejar de mostrar oficiosamente su preocupación por la situación de práctica
quiebra técnica en la que se encuentran bastantes balances municipales. La urgencia es tal –señalaban ayer– que sin nuevas vías de financiación no tienen
ningún margen de maniobra.
EL PLAN DEL PP
Tres recortes
1.- Altos cargos
Se recomienda no aumentar las retribuciones a los cargos electos, reducir el número de altos cargos y congelar las asignaciones
2.- Sector público
El objetivo de la reforma es simplificar y reducir el sector público, así como fomentar la cooperación intermunicipal
3.- Gasto corriente
Reducción en gasto de representación, parque móvil, ayudas o uso del teléfono
******************* Sección "bilingüe" ***********************
El PSOE, caballo de Troya de ETA
Enrique de Diego Periodista Digital 2 Julio 2011
El partido socialista se puso al servicio de ETA, a la espera de que ETA se ponga al servicio del PSOE y le dé algún arma que vender. El partido socialista,
con su Tribunal Constitucional, y con Rubalcaba como principal culpable han entregado Guipúzcoa al dominio de la banda terrorista y ya tenemos a un proetarra
al frente de la Junta General de Guipúzcoa. También porque el PSOE les ha allanado el camino en sus diferentes pasos, incluso no pactando con el PNV, porque
el PSOE aspira a pactar en el futuro con Bildu.
La realidad, fuera de las engañifas socialistas, es que se vienen sucediendo los gestos y retos al imperio de la Ley y al Estado, como la prohibición de la
bandera nacional en ayuntamientos o instituciones o las declaraciones a favor de la independencia, es que es obvio que, en el futuro, como si no tuviéramos
suficientes problemas, va a tener que afrontarse un proceso de secesión con epicentro en Guipúzcoa.
Esa no es la situación en Álava, donde el PP es mayoritario y de donde desaparecerá el PSOE, que se ha convertido en el caballo de Troya de ETA. Pero también
es previsible que el PNV oscile hacia el nacionalismo y que confluyan en una estrategia común de secesión, recuperando el plan Ibarretxe.
Ese horizonte planteará muy graves tensiones para un Estado débil que abandonó partes importantes de Vascongadas a su suerte, al comienzo de la transición, y
que ha demostrado, con escasas excepciones, carecer de resortes morales para defender la unidad nacional.
Otrosí: El programa A Fondo, en Radio Inter, ha tenido una subida del 400% en la primera hora (de 20 a 21 horas) y del 100% en la segunda (de 21 a 22 horas).
Radio Inter entra así en el terreno de juego. El equipo de A Fondo quiere agradecer a todos y cada uno de sus oyentes su fidelidad y la promoción que hacen
del programa, el respaldo creciente a su rigor informativo y a la claridad en la interpretación de la crisis política y económica que padece la sociedad
española. También compartir con todos sus contertulios este dato de fuerte simpatía por parte de la audiencia.
Cultura europea sólo en euskera
No habrá escoltas, ni retratos, ni banderas de España y habrá millones para San Sebastián.
Pablo Yáñez González www.gaceta.es 2 Julio 2011
El lunes, día en que San Sebastián fue elegida Ciudad Europea de la Cultura para el año 2016, desde la Asociación Nacional por la Libertad Lingüística (ANLL)
quisimos dar el primer paso de un camino que sabemos difícil pero justo para llevar a los tribunales a Bildu por excluir el castellano de los ayuntamientos
en los que gobierna.
En la queja que remitimos al Defensor del Pueblo de Navarra se abordaba el caso del municipio de Baztán, donde la primera decisión de los nuevos gobernantes
fue la de aprobar una ordenanza sobre el uso del euskera que reconoce esta lengua como la única propia del pueblo, le otorga preferencia sobre el castellano
en los rótulos, señales, folletos y publicaciones y que la convierte en condición para las empresas adjudicatarias de proyectos municipales y en requisito
para el acceso a cualquier empleo público en la Administración local.
Se trata de una ordenanza que viene a hacer desaparecer el castellano de la vida pública de esta localidad navarra y que será, sin duda alguna, modelo para
todos aquellos ayuntamientos que han pasado a controlar los herederos de Batasuna. La imposición lingüística va a compartir escenario en todas esas
instituciones con la prohibición de acceso a los escoltas, con la retirada de fotografías del Rey, con los abucheos a los representantes de otros partidos y
con el incumplimiento de la llamada “Ley de Banderas”.
No habrá escoltas, ni retratos, ni banderas de España. Habrá miedo, coacciones, amenazas y con los violentos en el escaño habrá violencia en los
ayuntamientos y habrá millones para San Sebastián. Pero todo esto lo habrá exclusivamente en euskera, porque la cooficialidad del castellano es otro aspecto
de la legalidad vigente que no están dispuestos a respetar.
El Defensor del Pueblo de Navarra ya dictó hace unos meses una resolución favorable al bilingüismo en Alsasua a raíz de otra denuncia de la ANLL por la
eliminación de la nomenclatura en castellano de las calles. Y en base a la claridad con la que la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut de
Cataluña impide la preferencia de una lengua cooficial sobre la otra, es de esperar que volvamos a obtener en este caso un posicionamiento que avale nuestra
queja.
Sin embargo, el absoluto desprecio de esta gente por las instituciones que entre todos nos hemos dado no nos hace ser optimistas a la hora de esperar el
cumplimiento de lo designado por el Defensor. Por eso abríamos una cuestación popular para recaudar fondos y poder denunciar ante la Justicia los atropellos
de Bildu y su exterminación del castellano como lengua cooficial en el País Vasco y Navarra. Pedimos ayuda para que la modestia de nuestra Asociación no nos
impida perseguir y llevar a los tribunales a quienes repugnan con sus actos las bases de nuestra democracia.
Y como decía al principio, todo esto el mismo día en que se producía la elección de San Sebastián como Ciudad Europea de la Cultura del año 2016. Durante el
tiempo que queda hasta que llegue ese momento, gobernarán San Sebastián los amigos de Otegui. Apuesto a que no tardaremos en tener que elevar la voz para
denunciar una ordenanza municipal en la ciudad que con los mismos rasgos que la de Baztán imponga una realidad monolingüe a los ciudadanos que viven en ella.
Porque el proyecto totalitario que defienden en Elodio es el de la ordenanza municipal que hemos denunciado, es el de las reuniones a pie de calle en Andoain
para que los escoltas puedan proteger a una de las partes, es el de las amenazas y es en el que cree el alcalde de San Sebastián. Es el proyecto de ETA desde
el despacho oficial. Y es el proyecto “cultural” premiado. Una cultura homogénea para una sociedad homogénea donde no caben ni el castellano ni quienes lo
hablan, y donde tampoco hay espacio para la discrepancia.
La foto sonriente de la ministra de Cultura, Sinde, celebrando la designación al lado del alcalde Izaguirre es la foto del Gobierno de España sonriendo al
lado de quienes según el Tribunal Supremo son parte de Batasuna-ETA.
Ya anunció el alcalde de Bildu que la elección impulsará su lengua, su cultura y la normalización, ese cruel término con el que los nacionalistas quieren
separar entre normales y anormales a los ciudadanos en función de la lengua que hablen. Nos venía a advertir de que en su cultura no cabemos ni nosotros ni
la ministra castellanohablante de Cultura.
Hoy es, por tanto, más necesario que ayer dar un paso al frente y movilizar todas nuestras capacidades para frenar episodios como el de Baztán. Iremos al
Defensor del Pueblo y con la ayuda de los ciudadanos que creen en la libertad iremos a los tribunales a defenderla ante quienes creen que pueden imponernos
la lengua en la que debemos hablar o el miedo que debemos sentir.
Y si mientras les vencemos son premiados por quienes desconocen a qué huele su proyecto totalitario, eso nos dará más fuerzas aún para buscar derrotarlos
allí donde nosotros tenemos razón y ellos pierden la suya, ante la Ley y la Justicia.
*Pablo Yáñez González es presidente de la Asociación Nacional por la Libertad Lingüística.
La alcaldesa, Ana Carrere, impone el euskera en sus comparecencias públicas
Bildu erradica el castellano de Andoain
Apenas una quinta parte de los vascos habla la lengua regional en sus relaciones sociales o laborales
Redacción, Periodista Digital 2 Julio 2011
Si alguien aún tenía dudas sobre la actitud intolerante e inflexible de Bildu a la hora de erradicar todo aquello que huela a España, hallará otro botón de
muestra en el consistorio de Andoain, donde su regidora, Ana Carrere ya ha anunciado que todas sus comparecencias serán en vasco, rechazando utilizar el
castellano, a pesar de que la implantación del euskera como idioma no llega apenas a superar el tercio de los que lo hablan con fluidez y menos aun se
utiliza a la hora de relacionarse socialmente o en el ámbito laboral.
“La rueda de prensa será solo en euskera”. Según informa El País -Bildu impone el euskera como única lengua en sus apariciones públicas-, Ainara Rodríguez,
concejal del Ayuntamiento de Andoain, gobernado por Bildu, fue tajante al remarcar la única lengua que se iba a utilizar durante la comparecencia de la
alcaldesa, Ana Carrere, celebrada ayer para explicar el acuerdo alcanzado con el PP y el PSE-EE con relación a la entrada de los escoltas en las dependencias
municipales.
Una hora después, el diputado general de Guipúzcoa, Martin Garitano, presentaba íntegramente en euskera en San Sebastián la formación de su nuevo gobierno. En ninguno de los dos casos hubo declaraciones en castellano ante el malestar de la mayoría de los
medios de comunicación convocados que no pudieron recoger la información correctamente.
Carrere abrió la ronda de preguntas tras su intervención pero no quedó finalmente claro si las respuestas iban a ser en castellano o euskera. En el caso de
Garitano, el diputado general manifestó su intención de presentar a los diputados que integran el nuevo gobierno foral en castellano, pero tampoco ocurrió
así.
Las declaraciones de la alcaldesa Carrere, que consideró que impedir la entrada de los escoltas era “lo correcto y lo adecuado” y que, además, denunció que
los medios de comunicación han “avivado la polémica de los escoltas”, quedaron relegadas a un segundo plano ante la imposición de una única lengua durante su
intervención. No se tuvo en cuenta que, según el Estatuto de Gernika, el euskera y el castellano son las dos lenguas oficiales en el País Vasco y que “todos
sus habitantes tienen derecho a conocer y usar ambas lenguas”.
En el tema de los escoltas, la edil de la coalición abertzale defendió que la medida acordada el pasado jueves que permite a los escoltas acceder al
consistorio para realizar las comprobaciones necesarias para posteriormente abandonarlo es “suficiente” porque con los agentes municipales está “garantizada
la seguridad”. Carrere recordó que trasladó al PP y al PSE-EE que le hicieran llegar sus propuestas y que tras analizarlas se llegó finalmente al acuerdo,
provisional, mientras se elabora el correspondiente protocolo que regule el acceso de los escoltas a las dependencias del consistorio guipuzcoano.
Por otro lado, la Asociación de Escoltas en Activo del País Vasco solicitó a Carrere una reunión al considerar la nueva medida “insuficiente”.
Tanto la Diputación de Guipúzcoa como el Ayuntamiento de Andoain dejaron ayer claro que el euskera es la “primera y única” lengua. Sin embargo, la última
encuesta del Gobierno vasco revela que los datos de conocimiento y uso común de la lengua vasca no se corresponden. Mientras que el 37% de los vascos habla
bien o bastante bien euskera, solo un 20% lo usa habitualmente. En las relaciones sociales, la cifra es aún más baja, puesto que únicamente el 13% se
comunica mediante este idioma. En el caso de la familia y el lugar de trabajo, las cifras aumentan ligeramente, situándose en un 17% y en un 19%,
respectivamente.
Recortes de Prensa Página Inicial
http://www.libertadidioma.com/20110702.htm
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