LA RESACA DE LA MANIFESTACIÓN
La guerra de cifras cedió protagonismo a la poca sensibilidad de ZP
Elsemanaldigital.com
Aviso de Alcaraz a Zapatero tras la cuarta manifestación de la AVTZapatero y Rajoy perfilan el gran escollo para su "reconciliación"El serio aviso de las víctimas del terrorismo a Zapatero
¿Congregaron las víctimas a un millón de personas, como sostiene la Comunidad de Madrid, o a un cuarto de millón, como defiende la Delegación del Gobierno? Eso ha pasado a un segundo plano.
12 de junio de 2006. El pasado 25 de febrero se celebró la penúltima manifestación convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) contra la política del Gobierno ante ETA. Aún faltaba un mes para el "alto el fuego permanente" anunciado por la banda, y el gran objeto de debate político tras la marcha, que discurrió entre la Plaza de la República Argentina y la Plaza de Colón, fue la agria guerra de cifras entre la Comunidad de Madrid (1.400.000) y la Delegación de Gobierno en Madrid (110.989). Fue uno de los últimos escándalos protagonizados por el polémico Constantino Méndez, a quien se llevaría por delante el Caso Bono pocas semanas después: llegó a protagonizar una rueda de prensa para justificar los datos aportados con fotos y cálculos incluidos.Los datos, esta vezEn la concentración del pasado sábado la disparidad numérica se ha estrechado notablemente. La Comunidad habla de 1.000.000 de personas, mientras que la Delegación cuenta 242.923, pero esta vez nadie ha incidido en exceso en esa diferencia. Eso sí, a José Luis Rodríguez Zapatero debería preocuparle que, según sus propias estimaciones, el número de personas que rechazan su política sobre ETA se haya doblado en cuatro meses, cuando, según su propia teoría, la paz está más cerca que nunca.Y, en efecto, este dato no ha pasado desapercibido ni en La Moncloa ni en Ferraz. Las terminales mediáticas del Gobierno y del PSOE apenas han podido disimular el éxito multitudinario del acto, rescatando, eso sí, la imagen de algún pequeño grupo de manifestantes al grito de ¡Zapatero, asesino! a modo de descalificación gráfica de lo sucedido en Madrid. Y han procurado, bien que durante sólo unas horas, no cargar las tintas contra los manifestantes, sino contra sus presuntos manipuladores (el PP); y no contra la AVT en sí misma, sino relativizando su representatividad. Señal de que no se podía esconder el carácter masivo de la protesta.Sordo y ciegoEspoleado por ello, en un mitin en la localidad madrileña de Fuenlabrada José Blanco acusó a los populares de querer que desacarrile el proceso de paz antes incluso de que comience. El secretario de Organización del PSOE dijo asimismo que la noticia del alto el fuego de ETA fue recibida en Génova 13 como "una mala noticia", cuando esa valoración sólo fue una frase a vuelapluma de Manuel Fraga, y la postura oficial de Mariano Rajoy al respecto ha sido siempre la misma: bienvenido sea que los terroristas dejen de matar, si es para siempre, pero no si es a cambio de un precio político.En sentido contrario, el secretario de Seguridad y Justicia del PP, Ignacio Astarloa, consideró que el Gobierno no puede seguir "sordo y ciego a lo que dice la inmensa mayoría de los españoles", y Francisco José Alcaraz, presidente de la AVT, ha advertido a Zapatero del coste electoral de su manifiesta insensibilidad ante las víctimas del terrorismo.En efecto, en una línea similar a Blanco, el mismo sábado el presidente del Gobierno ridiculizó la concentración de Madrid ironizando sobre el gusto de "la derecha" por manifestarse. Como si no hubiesen estado en la Plaza de Colón personalidades socialistas como Rosa Díez, Gotzone Mora y la presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, Maite Pagazaurtundua.El debate a seguirYa no se trata, por tanto, de cuánta gente se manifestó en la capital de España para decirle a Zapatero En mi nombre, ¡no! y -lo que se ha perdido un poco en la polémica subsiguiente- ¡Queremos saber! sobre el 11-M. El Gobierno puede estar perdiendo a pasos acelerados la calle por una política errática que sólo se escuda en la consideración como adversario político de todo aquel que discrepe. Es fácil decir, en la campaña del Estatut, "El PP utilizará tu no contra Cataluña". No tanto decirle a las víctimas que el PP utilizará a sus muertos contra la paz. No, al menos, mirándoles a los ojos, por utilizar la expresión que Blanco reserva para Batasuna.
domingo, junio 11, 2006
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