miércoles, octubre 08, 2008

Ladron de Guevara, Seguridad de nuestro ahorros

jueves 9 de octubre de 2008

Seguridad de nuestro ahorros

Ernesto Ladrón de Guevara

L A actual crisis financiera había dejado al descubierto las vergüenzas de la falta de cohesión europea. Algunos países miembros de la U.E. se lanzaron en solitario a un plan autárquico de salvamento de la banca propia más pensando en captar divisas ajenas que en el propio reflotamiento de las entidades en riesgo. Sin embargo, aunque algo tarde, hay que felicitarse de que la cumbre de los ministros del ramo de los países miembros de la Unión Europea se hayan puesto de acuerdo. Sería un sinsentido que hubiera primado el “sálvese quien pueda”, puesto que hubiera sido la puntilla que finiquitara eso que hoy llamamos unidad económica que se reducía a poco más que una moneda común. El paso que se ha dado hoy abriga esperanzas de que pueda avanzarse en la configuración de un marco regulador unitario, más allá de la función que se atribuye al Banco Central Europeo.

La decisión de garantizar cien mil euros ante una posible quiebra bancaria genera confianza y es buena para generar impulsos económicos. Creo que hay que felicitarse de ello, aunque todo el mundo bien informado sea consciente de que es una medida más cosmética que eficaz pues en el caso de una quiebra del sector no hay hacienda pública que pueda financiar las economías privadas en caso de derrumbe generalizado y entraríamos en un corralito sin remedio paliativo posible. Pero, salvo irresponsabilidad manifiesta de quien ha adoptado esa decisión a sabiendas de la imposibilidad de aplicarla, es el mejor testimonio de que no hay riesgo de quiebra bancaria en cadena y que el sistema financiero en España está suficientemente fuerte para aguantar la arremetida. Da una cierta tranquilidad.

Si el entramado financiero se colapsa, que el “todo poderoso” nos pille confesados. Pues el Estado apenas existe. Por lo que esa promesa de nuestro representante económico no tiene mucho fundamento en su eficacia práctica. Mejor que no ocurra nada pues la fragmentación de la hacienda pública española impide adoptar mecanismos de salvamento de esa magnitud. Todos sabemos que la fiscalidad y la caja de recaudación está tan despiezada por comunidades, ayuntamientos, diputaciones etc, y son tantos los compromisos presupuestarios, que el Estado está en números rojos y nos hemos comido ampliamente el superávit. Todo el mundo sabe que la balanza de pagos de España es claramente deficitaria y que existe una deuda exterior que pesa como una losa. Por tanto, ¿con qué dinero se iba a cubrir un compromiso que tiene más visos de brindis al sol y de apaciguamiento de ánimos que una resolución verdaderamente viable?

Lo único cierto de todo esto es que vivíamos en la burbuja, viendo al rey desnudo con ricas túnicas, en un espejismo ficticio que nos va a llevar a la necesidad de quitarnos la venda que nos tapaba los ojos de un Estado de bienestar que era más bien el bienestar del Estado, no de la Nación, puesto que éste es el aparato de chupadores instalados en la verborrea vacía, y la Nación es el conjunto de los ciudadanos, cosa muy distinta..

La triste evidencia nos llevará a realidades nuevas. Si no… al tiempo. Esto no es sostenible. Pero mientras tanto nos han dado un buen sedante, para no perder los nervios.

http://www.vistazoalaprensa.com/firmas_art.asp?id=4853

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