jueves, abril 17, 2008

Villacañas, Mas sobre el VI Gobierno de Franco

jueves 17 de abril de 2008
Más apuntaciones sobre el VI Gobierno de Franco
Antonio Castro Villacañas
L A personalidad de Alberto Martín Artajo caracteriza o define al gobierno que Franco constituyó el 20 de julio de 1945, y no porque él como individuo fuera superior a los demás integrantes de ese Consejo de Ministros -pues del mismo formaban parte hombres tan significados como Raimundo Fernández Cuesta, Blas Pérez González, José Antonio Girón o José Ibáñez Martín, por ejemplo- sino porque hasta ese día, hasta ocupar el puesto de Ministro de Asuntos Exteriores, él había mantenido con cuidado la postura de no tomar parte activa en la vida política, tanto antes del 18 de Julio como después del Alzamiento, algo que por el contrario sí hicieron las cuatro personas citadas en el anterior ejemplo: Raimundo y Girón desde las filas de la Falange, y Blas Pérez e Ibáñez Martín desde la CEDA. Martín Artajo había ido forjando su personalidad en dos planos alejados de la política: el profesional, preparándose primero para ganar las oposiciones a letrado del Consejo de Estado, plaza que luego ganó y en la que se mantuvo sin significarse políticamente a lo largo de los cinco años que duró la II República; y el religioso, como miembro activo de la Juventud de Acción Católica en su principio, como Presidente de esa Juventud después, luego como miembro activo de los Hombres de esa Acción Católica, y por último como Presidente de tan señalada rama. Es evidente que el "no politizarse" en una etapa tan politizada de nuestra historia como fue la de los años 1920-1930-1940 del pasado siglo, termina siendo una eficaz manera de "politizarse" al margen o en contra de las actitudes políticas predominantes en los decenios antes mencionados. Alberto Martín Artajo, persona representativa de los jóvenes y de los hombres "oficialmente católicos" de España desde 1931 a 1945, públicamente no fue ni monárquico ni repúblicano, ni liberal ni dictatorial, ni derechista ni de izquierdas, ni nada de nada -salvo ferviente católico y hombre de la Iglesia- en sus primeros 40 años de vida. Está claro que bajo esa gruesa o tenue capa de aparente neutralidad se ocultaba una fuerte y activa militancia más o menos a favor o en contra de las tendencias políticas opositoras o gobernantes en cada momento. De hecho, el que Alberto Martín Artajo no adoptara la militancia política franquista que sí tuvieron muchos de sus correligionarios de la JAC y de la JHAC -ejemplo máximo son Serrano Suñer e Ibáñez Martín- le convirtió de algún modo (lo quisiera o no él) en un cierto referente "antifranquista", o si se prefiere "antifalangista" o "antimovimiento", para un gran número de españoles y extranjeros desde el 1 de octubre de 1936 al 20 de julio de 1945, y lo que dotó de profundo sentido político a su nombramiento como Ministro de Asuntos Exteriores del VI Gobierno de Franco. Esa significación política se acrecienta aún más si tenemos en cuenta que Martín Artajo no aceptó dicho cargo hasta obtener el "placet" de sus "mandos" en la jerarquía católica -Obispo de Madrid-Alcalá, Cardenal-Arzobispo de Toledo, algunos incluyen Secretario de Estado del Vaticano-; que en su toma de posesión del citado cargo y a lo largo de su carrera política no vistió nunca el oficial uniforme del Movimiento; y que su entrada en la vida pública y política coincide con la desaparición en ella de la figura de Ministro Secretario General de la Falange franquista, ocupado hasta ese día por José Luis Arrese, quien propugnaba la rapida construcción de la "democracia orgánica", preferentemente sindical, caracterizadora del Régimen surgido tras el 18 de Julio. Recordemos otras peculiaridades significativas del tan citado VI Gobierno. La más notable de todas ellas es que los servicios nacionales de Prensa y Propaganda, constituidos desde el 1 de octubre del 36 bajo la ideología y la dirección política de personas fundamentalmente falangistas, y que en aquel momento integraban la Vicesecretaría General de Educación Popular del Movimiento, pasaron a depender del neo-falangista y cristiano demócrata Ibañez Martín en el Ministerio de Educación Nacional que éste regentaba. Las otras peculiaridades son de índole personal. Así, Alberto Martín Artajo, "católico profesional" o si se prefiere singular "demócrata cristiano", sustituye en el Ministerio de Asuntos Exteriores a José Félix de Lequerica y Erquiza, "monárquico falangista" o, si se quiere, "falangista monárquico", que lo dirigía desde el 11 de agosto de 1944, apenas un año antes, tras la muerte del Conde de Jordana, Francisco Gómez-Jordana y Sousa, "militar monárquico". Raimundo Fernández Cuesta, falangista y militar, sustituye en el Ministerio de Justicia a Eduardo Aunós Pérez, falangista proveniente de la Dictadura, quien lo ocupaba desde el 15 de marzo de 1943, fecha en que lo dejó Esteban Bilbao y Eguía por haber sido nombrado Presidente de las Cortes. Franco destinó a Raimundo para este puesto con el fin de confirmar que la cartera de Justicia había dejado de estar en manos de los "tradicionalistas" y para compensar de algún modo el que la Secretaría General de FET-JONS dejara de estar en el Consejo de Ministros. Los tres ministros militares del V Gobierno fueron sustituidos en el VI por otros tres compañeros: en el de Ejército, Fidel Dávila Arrondo (monárquico y conservador) reemplazó a Carlos Asensio Cabanillas, considerado como falangista; el almirante Salvador Moreno Fernández, tenido como próximo a FET-JONS, dejó la Marina en manos de Francisco Regalado Rodríguez, de igual significación; y Eduardo González Gallarza pasó a ocuparse del Ministerio del Aire en lugar del general Juan Vigón Suero-Díaz, monárquico activo. Al frente del Ministerio de Hacienda continuó Joaquín Benjumea Burín, técnico monárquico. También siguieron al frente de sus carteras el ministro del Interior, Blas Pérez González, general jurídico considerado próximo a Falange; el ministro de Trabajo, José Antonio Girón de Velasco, significado falangista; y el ministro de Educación Nacional José Ibáñez Martín, neofalangista de fuerte procedencia y militancia demócrata cristiana. José María Fernández Ladreda, técnico, de tendencia conservadora y monárquica, sustituyó en el Ministerio de Obras Públicas al también técnico Alfonso Peña Boeuf, tenido por neofalangista. Miguel Primo de Rivera y Sáenz de Heredia dejó el Ministerio de Agricultura a Carlos Rein Segura, también falangista, pero de evidente menor significación política. En el Ministerio de Industria y Comercio, por último, Juan Antonio Suanzes y Fernández, militar y técnico, fue quien reemplazó a Demetrio Carceller Segura, catalán próximo a Falange. Este Gobierno, cuidadosamente compuesto por Franco como un conjunto de hombres de variadas tendencias políticas compensadas por su fidelidad personal y su fundamental adscripción al Movimiento del 18 de Julio, fue quien tuvo que salvar el periodo de gran gravedad caracterizado por las ofensivas exteriores e interiores unidas por el común denominador de querer sustituir a Franco cuanto antes por tal o cual persona considerada "demócrata" por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial y los vencidos de la Guerra de España. Nadie puede dudar de que la "derechización" de este VI Gobierno constituyó una "desfalangistización" del mismo, un ensayo del "cambio de régimen" que debía haberse producido tras la muerte de Franco... Que este viviera hasta 1975 supuso la derrota de las ya citadas ofensivas internas y externas, pero no la ruptura de la tendencia a desmantelar la posible "izquierda nacional" del Movimiento, como iremos viendo -Dios mediante- en sucesivas apuntaciones sobre los nuevos y diferentes gobiernos de Franco.

http://www.vistazoalaprensa.com/firmas_art.asp?id=4565

No hay comentarios:

Publicar un comentario