jueves, abril 17, 2008

Juan Urrutia, Igualdad

jueves 17 de abril de 2008
Igualdad
Juan Urrutia
E XISTEN determinadas acciones que pretenden facilitarnos la vida, como la inclusión de separadores de plástico en los envases de jamón precortado. Sin embargo, como los citados separadores, consiguen un efecto contrario. Al comenzar el presente artículo hablando de jamón estoy seguro de que ya habrán intuido el tema de esta semana, la política. Así es, me preocupa sumamente el rumbo de este nuestro Gobierno y más todavía tras escuchar hablar a José Luis Rodríguez Zapatero en su discurso de investidura. Comenzaré por la inexplicada política de solidaridad, que es la opción elegida por Zapatero ante la paupérrima situación de la economía española. El objeto es evitar el recorte en las prestaciones sociales. Durante la anterior legislatura el presidente empleó, como ejemplo de haber hecho bien las cosas, el aumento de la productividad, es decir, una cosa que suena a que el país produce más “eurípides” –y así es- pero a costa de pisar con fuerza la traquea de los currantes para que no les llegue más oxigeno del necesario. Hablando en plata: pegando más y pagando menos. Hoy nos habla de solidaridad. ¿De quién para quién? En estos casos terminan arrimando el hombro los que menos tienen, porque hay muchos, mientras los que encienden puros habanos con billetes de cien euros ni siquiera sienten el cambio. Éste suele ser algún tipo de gravamen sobre el aire respirado, el desgaste de las aceras y similares. Tiempo al tiempo, que lo veremos. Por supuesto, se evita el recorte en las ayudas sociales, que suena muy feo, pero cada día cuesta más llegar a fin de mes sin sufrir tembleques y mareos, vaya precios, oigan. Sigamos con el rumbo de nuestro Ejecutivo: arriad la cangreja, desplegad la mayor, tres grados a estribor… Nuestro presidente se vanagloria de haber formado el primer Gobierno con más mujeres que hombres. Abraham Lincoln dijo una vez: “Mejor es callar y que sospechen de tu poca sabiduría que hablar y eliminar cualquier duda sobre ello.” En esta ocasión, Rodríguez se ha lucido, vaya forma de entender la igualdad entre hombres y mujeres. Esto es mucho peor que los separadores del jamón, resulta una traba, una zancadilla en el camino de la mujer que busca ser considerada por sus capacidades y méritos. Medida populista e ineficiente donde las haya, salvo como propaganda para el PSOE. La inclusión de PERSONAS, independientemente de su sexo, en el organismo dedicado a gobernar una nación ha de basarse única y exclusivamente en su demostrada eficacia, inteligencia y conocimiento del sector a cuyo ministerio corresponda. No en su sexo. Regresamos con el Partido Socialista a los tiempos en que un caballero arrojaba su chaqueta al charco más cenagoso para evitar que una indefensa fémina estropease sus zapatitos de charol. Medidas, hacen falta medidas contra la discriminación de la mujer, pero de verdad, no birriosas y populistas. Sanciones de aupa para los empresarios que paguen menos a las mujeres que a los hombres, no confeti y serpentinas para salir el la tele haciendo un ejercicio de onanismo político que, tal como están las cosas, queda fuera de lugar. La discriminación presuntamente positiva sólo acrecienta la desigualdad, la situación de injusticia social a la que se ven sometidas millones de trabajadoras en este país. Las ayudas son necesarias para quien no puede valerse por si mismo física o intelectualmente. Por ello, la involución cultural de nuestra sociedad será tremenda si aceptamos los actuales preceptos del Gobierno respecto a la “igualdad”. Ha pasado ya mucho tiempo desde que fuera aceptado, como verdad irrefutable, que la mente femenina se asemejaba más a la de un niño que a la de un adulto. Doscientos años, sin ir más lejos. La decimonónica política socialista es un insulto a la mujer que pretende labrarse un futuro, una reputación en base a sus logros en el terreno laboral o político. Una legislación acorde a las necesidades de la sociedad actual es lo que se necesita. El único acierto que puedo apreciar hasta el momento en el PSOE es la rectificación del tremendo error socialista en materia de terrorismo: la disolución de la alianza entre los dos grandes partidos españoles contra ETA. Ha salido caro que asumieran lo que todo el mundo les dijo durante cuatro años. Ha tenido que morir gente, se ha otorgado a la banda la oportunidad para reforzarse y esperanza, cosas de las que carecía desde la creación del Pacto por las Libertades. Lo que me asusta es que se intente hacer pasar la corrección de un fallo pretendido por un acierto espectacular. Ya sabemos que en política se miente, se maquillan los hechos y se recitan trabalenguas o poemas de Gloria Fuertes, que en paz descanse, para evitar responder de forma directa a preguntas comprometedoras. Somos conscientes de que quienes dicen ser de izquierdas, derechas, centro o ser Llamazares, que es un caso aparte, sólo pretenden ganar el favor de los electores que sí poseen esas ideologías. Pregunten a cualquiera: un votante del PP y uno del PNV, fíjense lo que les digo, del PNV, estarían de acuerdo en que la política es una chufa pocha. Eso sí, que al menos no nos tomen por más tontos de lo que somos, leches.

http://www.vistazoalaprensa.com/firmas_art.asp?id=4568

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