miércoles, febrero 13, 2008

Coacciones antidemocraticas al PP

miercoles 13 de febrero de 2008
Coacciones antidemocráticas al PP
MARÍA San Gil, cuyo nombre es una referencia en la lucha por la libertad en el País Vasco, fue víctima ayer de un intento de agresión en la Universidad de Santiago de Compostela por un grupo de independentistas radicales. La falta de previsión del Rectorado estuvo a punto de causar males mayores, porque la seguridad privada de la conocida líder popular tuvo que hacer frente por sí sola a una situación intolerable en las aulas universitarias y en cualquier espacio cívico. Por desgracia, no es la única advertencia hacia los candidatos del PP. En el municipio madrileño de San Martín de la Vega han aparecido carteles plagados de pintadas insultantes contra Mariano Rajoy, incluido un disparo dibujado en la frente del líder de la oposición. Tampoco hay que echar en saco roto el lenguaje cargado de insultos y amenazas latentes que emplean algunos artistas al servicio de la causa socialista. No hace falta mucha imaginación para saber cuál sería la reacción del PSOE ante unos términos equivalentes utilizados por sectores próximos a los populares. Lo cierto es que hay indicios que recuerdan más de lo conveniente los peores momentos de la campaña electoral de 2004, plagada de coacciones hacia el entonces partido mayoritario con pretextos como la guerra de Irak, el «Prestige» o cualquier otro. Rodríguez Zapatero insiste una y otra vez en culpar a Rajoy y los suyos de crear un ambiente de crispación, pero a la hora de la verdad son los supuestos progresistas quienes manejan con toda naturalidad los insultos y las coacciones, que son inadmisibles en un régimen pluralista y democrático.
Cuando todo está por decidir de cara al 9-M, el Gobierno tiene el deber inexcusable de proteger la seguridad física de los participantes en una campaña tensa y compleja. A su vez, el PSOE, como partido político, tiene que condenar de forma expresa y contundente no sólo actos como el de Santiago, sino también términos fuera de lugar que inciten a la violencia o supongan una amenaza para el legítimo derecho de los candidatos a exponer sus puntos de vista y de los ciudadanos a apoyar la opción que prefiera. La sombra de la jornada de reflexión anterior al 14-M no puede ni debe planear sobre las nuevas elecciones, porque la democracia sólo existe cuando los adversarios compiten en igualdad de condiciones. Una sociedad madura no puede permitir que unos cuantos energúmenos impidan el ejercicio del derecho constitucional a la libre expresión del pensamiento ante la pasividad -peor todavía si es complaciente- de los poderes públicos. Por eso, los ciudadanos esperan una condena inmediata y concluyente de estos hechos por parte del Gobierno y de los máximos responsables del Partido Socialista. Sólo así Zapatero dejará de ser identificado por un amplio sector como un político que tolera sin reacción alguna ciertas coacciones antidemocráticas hacia sus oponentes.

http://www.abc.es/20080213/opinion-editorial/coacciones-antidemocraticas_200802130245.html

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