El futuro es vuestro
24.07.2007 -
MANUEL ALCÁNTARA
Nadie puede negar que el presidente Zapatero sea un señor muy prometedor. Le ha tocado una difícil lidia, ya que el toro de Iberia cornea por los dos lados, pero él está haciendo de las banderas un capote y refugiándose en su propio burladero. En este momento histórico -todos los son, aunque algunos no pasen a la historia-, se le ha ocurrido prometer ventajas económicas para los trabajadores, que también somos todos «los que vivimos por nuestras manos y no los ricos», que fue la primera distinción de clases sociales, hecha en aquel remoto tiempo por el buen caballero don Jorge Manrique. Ofrece Zapatero facilitar a los jóvenes viviendas de alquiler, pero omite decir qué precio tendrán, su oferta de verano no se limita a eso: promete que el salario mínimo se situará en los mil euros durante la próxima legislatura.Siempre ha habido en España, al margen de una tercera, dos clases sociales, los que no tienen nada y los que tienen algo. He pertenecido a las dos y por lo tanto sé de lo que hablo. En una época, que podemos situar en los imprecisos y dilatados tiempos de la post guerra civil, la gente que no comía vivía, curiosamente, en pensiones con 'derecho a cocina'. Quienes trabajábamos, ganábamos muy poco. El salario mínimo garantizaba la avitaminosis, pero a los supervivientes no nos parte un rayo. Aquí estamos, alegrándonos mucho de que se anuncien tiempos mejores. ¿No es una alegría que se prometa ampliar el número de 'mileuristas'? El euro ha sido una estafa colosal, pero la cifra suena bien. Si bien no da para mucho, da para algo.Sabe el señor Zapatero que su promesa caerá bien, especialmente para los que ganan menos. También sabe que el prometer nunca ha empobrecido a nadie. Lo que puede arruinar a cualquier Gobierno es cumplir lo prometido, pero eso también requiere tiempo y las elecciones están encima.
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