viernes 16 de febrero de 2007
POR XAVIER NAVAZA
corresponsal en galicia
"Tour de force" en los pasillos del poder
Si usted entra en San Caetano y se encuentra con un rótulo de buenas dimensiones que reza Vicepresidencia, así, al desnudo, no hace falta que nadie se lo explique: está en la antesala del poder y a partir de allí habitan los que ordenan y mandan y en ocasiones deciden el destino de la nación. Si, por el contrario, el rótulo dice Vicepresidencia da Igualdade e do Benestar, ya no es lo mismo: es más larga, pero en esta nueva denominación hay un cierto aroma de rango menor, tal vez una consellería especializada en hermosas causas de interés humano pero nada que indique que, a continuación, se encuentran los despachos ejecutivos del Gabinete al más alto nivel y que sus ocupantes hablan de tú a tú con el premier.
Bueno, pues por cosas así, preñadas de simbolismo, se ha producido un tour de force en los corredores interiores que trazan las líneas del Ejecutivo en nuestro país.
A un lado, Antón Losada, segundo de a bordo del vicepresidente Anxo Quintana; al otro, un alto cargo que ejerce sus funciones a las órdenes del conselleiro de la Presidencia, José Luis Méndez Romeu. La escaramuza se produjo cuando el señor Losada -al que nadie se molestó en avisar- se encontró con los chicos del señor Romeu en plena faena de cambio de rótulo, echando abajo la contundencia política y testimonial de la Vicepresidencia y sustituyéndola, como se decía antes, por el más largo pero mucho menos imponente epígrafe de una consellería: Vicepresidencia da Igualdade e do Benestar. Así que no se montó la de San Quintín, pero casi: tuvieron que intervenir agentes que se encargan de la seguridad en el complejo administrativo de San Caetano y por la tarde, horas después del suceso, todavía se oían en Compostela los rugidos de Antón.
El presidente Emilio Pérez Touriño, habituado ya a su papel arbitral y mediador, le quitó ayer todo cuanto hierro se le puede quitar a un asunto sencillamente anecdótico. Para otros, sin embargo, no estamos ante una historia menor y es el reflejo de una situación de enquistamiento de las relaciones entre los distintos departamentos del Gobierno bipartito. Hay direcciones generales adscritas al ámbito nacionalista que organizan un auténtico zafarrancho de combate cada vez que sus avistadores les indican que se acerca un alto cargo de la esfera socialista. Y viceversa. El resultado de esta situación, que ya dura año y medio, es la proliferación de gestos y actitudes de desconfianza que no favorecen la transparencia y la agilidad en los numerosos trámites administrativos que día a día se producen en San Caetano. Indudablemente es cierto, tal y como dice Pérez Touriño, que esa situación no se da ni por asomo en las reuniones que el Ejecutivo celebra cada semana para tomar decisiones de interés general: "Esta mañana", dijo ayer don Emilio, se ha celebrado un consello "muy eficaz, muy intenso en el trabajo y muy cohesionado". Pero tanto él como el vicepresidente Quintana deberían echarle un vistazo a los escalones inferiores de la Administración autonómica de Galicia, donde el aire se carga en ocasiones con suma facilidad.
DISIDENCIAS
Nada nuevo bajo el sol en San Caetano
Los roces personales, a veces inevitables, no son una novedad en San Caetano. En cualquier caso, anécdotas como la que ha protagonizado Antón Losada con uno de los subdirectores generales de José Luis Méndez Romeu no son nada comparadas con las siegas de yerba que se hacían entre sí los altos cargos socialistas durante el Gobierno tripartito que presidiera Fernando González Laxe entre 1987 y 1989. Por no hablar de las disidencias interiores del mandato de Gerardo F. Albor años antes .
No hay comentarios:
Publicar un comentario