domingo, febrero 18, 2007

Manuel Fernandez Areal, La Constitucion

lunes 19 de febrero de 2007
MANUEL FERNÁNDEZ AREAL
de aquí y de allá
La Constitución
Claro está que la Constitución -ni la nuestra, ni cualquiera otra- no es dogmática, ni puede serlo, por su propia naturaleza. Puede ser reformada, completada, pero sería una insensatez desvirtuarla, vaciarla de contenido o eliminarla prácticamente por la vía de oponerle una nueva legalidad, vía estatutos autonómicos, que vinieran a hacerla papel mojado.
Cuando empezaron las dudas en cuanto a la constitucionalidad de algunos anteproyectos de reforma de los estatutos -fue el caso de Cataluña, por ejemplo- un grupo de "antiguos políticos y personas de relevancia de los años de la transición", capitaneados por Fernando Álvarez de Miranda -presidente del Congreso en la legislatura constituyente (1977-1979)- y Antonio Fontán -presidente del Senado en la misma legislatura- redactaron un casi manifiesto dirigido a la opinión pública en defensa de la constitución vigente.
En su escrito y en nombre de unas docenas de representados, recordaban que esta Constitución, "justamente llamada de la concordia, se estableció con el apoyo de los diversos partidos democráticos y de las varias ideologías y sensibilidades a veces dramáticamente enfrentadas en tiempos anteriores".
Lamentablemente, el escrito de Álvarez de Miranda y Fontán parece no haber tenido ningún éxito en su propósito de hacer ver a los parlamentarios españoles la realidad de que "se enfrentan con una grave responsabilidad de alcance histórico" y su obligación de resolver " de acuerdo con el espíritu y la letra de la Constitución que están comprometidos a respetar y cumplir".
Menos mal que luego -aunque protesten ciertos "demócratas" que no están de acuerdo con la "intromisión" de los jueces en asuntos que piensan son de su exclusiva competencia, declarándose exentos de respetar y acatar la ley y las sentencias como los demás ciudadanos- son los jueces los que acaban enmendándoles la plana.

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