domingo, febrero 18, 2007

Iñaki Ezkerra, 11-M

lunes 19 de febrero de 2007
11-M
IÑAKI EZKERRA i.ezkerra@diario-elcorreo.com

Hay quienes han querido usar los atentados del 11-M para desactivar la lucha contra ETA, quienes usaron la condena y las víctimas del 11-M para negar las víctimas y la condena de ese otro terrorismo. Hay hasta quien de buena fe ha llegado a creer que el juicio y el enjuiciamiento del terrorismo islámico de algún modo podían servir al terrorismo etarra y puso el grito en el cielo cuando Izquierda Unida propuso un nuevo Pacto por las Libertades que abarcara a ambos. No sé qué tipo de propósitos guiarían a Izquierda Unida para hacer tal propuesta, que a uno no le parece nada desestimable porque venga de quien viene y porque uno ignore las intenciones que la animaron. No me parece una idea desestimable sino una excelente idea porque la permisividad de la sociedad española hacia el terrorismo integrista es mucho menor que la que le inspira el otro de signo autóctono. El 11-M pondría, en definitiva, en ese nuevo pacto el listón mucho más alto de los recursos y de la eficacia contra el terrorismo que el que pusieron los cientos de atentados de ETA en el Pacto por las Libertades que ya conocemos. Una revisión que presentara igual de inaceptables y punibles esas 'dos violencias' sería muy esclarecedora. Ambos fanatismos políticos nos servirían de mutua referencia. Lo que Pilar Manjón no tolera en el integrismo islamista no lo toleraríamos los demás en el fundamentalismo independentista. No nos equivoquemos con ella y caigamos en un partidismo cortito de miras. Qué más da si Pilar Manjón odia al PP o lo ama. Esa mujer y sus demandas de Justicia para los asesinos de su hijo constituyen una impagable referencia. Porque lo importante, lo reivindicable, lo salvable, lo 'extrapolable' como dicen los políticos, lo sustancial, en fin, de Pilar Manjón no es su carné de sindicato o partido o secta sino su condición de víctima. Pilar Manjón pide lo que pide la inmensa mayoría de esas víctimas de las que ella pretende desmarcarse o han pretendido desmarcarla. Pide Justicia. El 11-M como referencia, sí, ya que no lo han sido las 819 víctimas de ETA. El 11-M para 'extrapolar' las demandas de Justicia que nos exigen aquellos atentados de los trenes de la muerte a todos los atentados. Un ejemplo: la singularidad del juicio del 11-M es que todos los acusados condenan los crímenes de los cuales se les acusa. Este hecho nos invita a dos reflexiones. La primera de ellas es que 'no es tanto pedir' la condena del asesinato. La segunda es que no por condenar el asesinato el asesino se libraría de ser condenado él ni se borraría su historial antidemocrático. Los implicados del 11-M están más dentro de la Ley de Partidos que Batasuna, pero no parece que por eso podrán presentarse a las próximas municipales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario