miércoles, diciembre 06, 2006

Xavier Navaza, En el otoño de los barones

jueves 7 de diciembre de 2006
POR XAVIER NAVAZA
corresponsal en galicia
En el otoño de los barones
A comienzos de la década de los años noventa, con Manuel Fraga recién instalado en el poder autonómico de Galicia, Victorino Núñez sentenció con satisfacción que se había acabado el tiempo de los barones. Núñez, con nombre de casta torera, acababa de ser designado por el patrón de los populares galaicos para presidir la Casona del Hórreo y tras él, creyó entonces, no había nadie con entidad suficiente para ocupar su lugar.
En poco tiempo se vería que estaba radicalmente equivocado. Enseguida emergió Xosé Luís Baltar, a quien los más sesudos analistas le habían pronosticado que seguiría ejerciendo de eterno segundón del clan en la provincia de Ourense. No fue así. La presidencia de la Cámara le dio a don Victorino una atalaya privilegiada para otear los movimientos de la política global, pero a cambio le privó de sus poderes en la Galicia interior.
Y su heredero -estas cosas siempre se heredan- no se contentó con guardarle las llaves, sino que tejió su propia red de influencias y se hizo con todo el mando. Para cuando Núñez quiso recobrar las riendas, ya era tarde. En Ourense había nacido una nueva era, polarizada en torno a los jueves: nada más regresar de Madrid, a donde iba cada semana para dormitar en el senado, Baltar recibía en audiencia a la parroquia: docenas de personas cada siete días, que acudían a su despacho a la busca de un favor. Y Baltar siempre decía que sí; tanto que, con la boca pequeña, en los corrillos de la Diputación se le llamaba Sissi Emperatriz. Anécdotas al margen, entre el ourensano Baltar y el lucense Francisco Cacharro Pardo lograron arruinar las intenciones de Fraga, que por entonces aspiraba a hacer un PPdeG a la altura del sistema autonómico: una organización plenamente regionalizada, sin localismos y curada de los atavismos umbilicales del pasado. Hoy, con el veterano león de Vilalba discretamente ubicado al margen del mundanal ruido galaico y tras el anuncio de la retirada de Cacharro, que abandona definitivamente la esfera provincial, la asignatura pendiente de los populares se circunscribe al futuro de Baltar. Alberto Núñez Feijóo, créanlo, espera que el camino emprendido por don Paco le enseñe su propia hoja de ruta a Baltar.
ITINERARIO
El precio de Baltar
Alberto Núñez Feijóo se daría con un canto en los dientes si Xosé Luís Baltar siguiese el itinerario de Paco Cacharro, pero con una diferencia. Mientras el barón de Lugo ya ha anunciado que no hará campaña a favor del PPdeG en los próximos comicios municipales, don Alberto quiere contar con Baltar para remover los votos del último rincón de Ourense. Y eso tiene un precio político muy alto .

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