miércoles, diciembre 06, 2006

Demetrio, Pisito social con el Audi molon aparcado enfrente

jueves 7 de diciembre de 2006
DEMETRIO PELÁEZ CASAL
AILOLAILO
Pisito social con el Audi molón aparcado enfrente
No es de extrañar que mucha gente esté mosqueada, cabreada, rebotada e indignada tras salir a la luz el supuesto fraude de los chalecillos de protección autonómica de O Avío, donde se han detectado casos -de momento uno, pero el culebrón no acabará ahí, ya lo verán- de propietarios que están alquilando a terceros, a cambio de varios cientos de euros al mes, la que debería ser su morada única.
Este caso puede ser, y ojalá lo sea, sólo la punta de un iceberg gigantesco en el que han guarecido miles de personas que realmente están mojamas en lo que a dineretes se refiere, sí, pero también infinidad de carotas que se están aprovechando ilegalmente de las ayudas públicas para conseguir a precio de ganga unas viviendas que en realidad no necesitan, o al menos no con tanta urgencia como tropecientas parejas con muchos hijos y nóminas cutrelandias. Pero también puede ser que a las administraciones públicas, a las de aquí y a las de toda España, no les interese entrar a fondo en el tema para desmontar el fraude, porque eso significaría reconocer que metieron la pata hasta el fondo a la hora de revisar la documentación de los adjudicatarios, en el caso de las viviendas sociales (el tema de los chalés de O Avío es, conste, diferente). O, simplemente, asumir que les tomaron el pelo de forma inmisericorde, como nos lo toman a todos miles y miles de supuestos pobres que en realidad mueven auténticas millonadas en negro.
Pero claro, en este santo país lo más jodidillo es ser funcionario o asalariado, porque son los únicos que están realmente controlados por la santa madre Hacienda y sus avispados inspectores, jue, jue. Los demás, si tienen un poco de hocico, pueden hacer de su capa un sayo cuantas veces quieren sin temor alguno, o casi, a las represalias. De hecho, muchos de esos supuestos pobres ni siquiera se cortan al aparcar el Audi molón o el BMW del trinque delante de su pisito social, que manda huivos la cosa. Al menos, ricuras, podríais disimular, que tanta jeta mosquea lo suyo. Y a ver cuándo los inspectores empiezan a espabilar.

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