jueves, diciembre 14, 2006

Dario Valcarcel, Irak Study Group

jueves 14 de diciembre de 2006
Iraq Study Group

DARÍO VALCÁRCEL
EL texto del Iraq Study Group, integrado por republicanos y demócratas, interesará, es seguro, a los especialistas solventes. Queremos decir, no a los propagandistas, neocon o defensores de Al Qaeda, dados a la necia cacofonía. El texto del ISG debe leerse detenidamente. Son 83 páginas escritas en lenguaje circunspecto, el que corresponde a una tragedia. Apenas hay concesiones a la galería. El grupo encabezado por James A. Baker III y Lee H. Hamilton tiene diez miembros y 224 asesores. Promedio de edad, 74 años: los ancianos de la gran república toman el timón para salvar no ya a Bush, previsiblemente condenado, sino al país. A veces América tiene salidas intuitivas y profundas para encauzar desastrosas aventuras. Hace 140 años, Estados Unidos supo hacer frente a su guerra civil; más tarde contribuyó a la derrota de Hitler; luego ganó la guerra fría, 50 años de tenacidad... A comienzos del siglo XXI dio la peor respuesta a los atentados de las Torres. La mezcla de ligereza y perversidad (con regreso a la tortura) desembocó en un choque entre Occidente y el islam, de imprevisibles consecuencias. Después de desencadenar una guerra injusta, Estados Unidos no puede dar la espalda a Irak y marcharse a casa. La presencia del invasor americano alimenta la insurgencia iraquí. Pero las tropas de Estados Unidos no pueden volver sobre su despliegue sin riesgo de que se agrave, y contagie, la guerra. Es una trampa dialéctica, una trampa de la vida, de las que no tienen solución. Los regímenes autoritarios de Siria, Irán, Paquistán o Arabia Saudí son demasiado frágiles: pueden caer de un solo golpe. Los sistemas democráticos son más resistentes.
Bush creía que sólo la fuerza, el dinero y la investigación de vanguardia determinaban la guerra. Ignoraba un componente doble, las ideas y las pasiones. La guerra en campo abierto es hoy ganada, siempre, por Estados Unidos. Pero la insurgencia iraquí ha arrastrado al Ejército americano a las ciudades: en ellas, los satélites y sensores no valen de nada. Los soldados americanos mueren y mueren inútilmente. Estados Unidos no tolera ya la sangría. Comprende que es falso el argumento de Bush (si no detenemos la guerra en Irak la tendremos en casa). No: la guerra de Irak ha fomentado el terrorismo y puede conducirlo a Estados Unidos, a pesar de las inmensas sumas gastadas en seguridad. Una vez más, la historia, las culturas, las ideas buscan su hueco, su modesto papel.
¿Cómo se decidió la guerra? Frank Rich, columnista del New York Times, ha escrito un formidable libro, The Greatest Story Ever Sold (traducido libremente, «La Mayor Mentira Nunca Vendida»). Se ha repetido ad nauseam; el dictador no tenía bombas nucleares, no mantuvo relación con Al Qaeda. Es hoy cuando Al Qaeda ha logrado meter en Irak a 3.000 terroristas. Pero volvamos al mañana.
Baker y sus colaboradores son a un tiempo respetuosos con la presidencia y duros con Bush. Ejemplo, Recomendación 22: El presidente debe afirmar que Estados Unidos no trata de establecer bases militares permanentes en Irak. Recomendación 23, El presidente debe afirmar que Estados Unidos no quiere controlar el petróleo iraquí. No se trata de humillar a nadie, sino de sacar a los soldados americanos del terrible agujero en que los han metido. Ahora, en 2006, Bush sostiene que Irak no representará ni una coma en la historia del mundo. Los discípulos del doctor vienés interpretarán su deseo como síntoma clínico, borrar las huellas del inmediato pasado (estudien el pétreo rostro, el gesto). Hay en Bush, según explica Rich, una incuriosity, una perfecta falta de curiosidad, ausencia de todo interés por saber. No hablamos del grabado de cintas (esto sí), sino del mundo. Problema añadido: sin conocer las causas de la invasión no es posible desinvadir Irak. Lo más verosímil (e inconfesable, en tanto que envuelve intereses privados): el presidente trataba de controlar el centro de producción del petróleo, en favor de empresas, no solo Halliburton, aunque ésta figure en primer lugar... Bush despreció la reacción islámica, creciente ante él y sus temerarios aliados. Meses antes, las tropas USA habían sido diplomática pero inequívocamente invitadas a desalojar sus bases en territorio saudí. Estaban allí desde la guerra de 1991.

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