lunes 19 de junio de 2006
Turismo, la calidad y la cantidad
LA temporada de turismo veraniego colgará este año el cartel de «completo» en buena parte de los destinos españoles, especialmente durante los días punta de la temporada alta. La recuperación de la demanda alemana y británica -más en concreto la primera, que mejora con más de dos dígitos- ha permitido cubrir toda la oferta de la temporada, tanto para la península como para todas las islas, Baleares y Canarias, que son destinos preferentes del turismo mundial. España se consolida de nuevo como el segundo gran mercado turístico del mundo, con una oferta creciente, capaz de atender casi el 7 por ciento del total mundial.
Para este ejercicio, la oferta española ha crecido en torno al 3 por ciento en todos los segmentos del mercado, y será cubierta preferentemente por clientes que dedican a sus vacaciones menos días y que gastan menos, pero cuyo crecimiento en número es suficiente como para compensar ambos efectos desfavorables, de manera que estamos ante una nueva campaña turística de éxito, que otorga al sector otra oportunidad y un poco más de tiempo para su imprescindible reestructuración.
España es uno de los grandes mercados turísticos por cantidad y por calidad. Oferta servicios en todos los segmentos, desde el turismo de más alta gama al masivo de sol, playa y media pensión, y cuenta con empresas cada día más internacionalizadas y con más capacidad para adaptarse a la coyuntura. Los empresarios españoles invierten en otros mercados, en destinos alternativos que compiten con la oferta española, cada día menos atractiva en precios y, también, con limitaciones para el creciente agotamiento del modelo.
Para seguir siendo grandes actores en el sector turístico, los empresarios españoles, y también los gobiernos, especialmente los autonómicos, que tienen casi todas las competencias del sector, tendrán que acentuar y acelerar el proceso de transformación hacia un turismo de más calidad, más segmentado, que genere más valor añadido y que logre más estabilidad: turismo no sólo de temporada, estacional, sino también con vocación de permanencia o con rotación de distintas clientelas.
Los cambios demográficos y ocupacionales, el envejecimiento, el incremento del número de personas con rentas elevadas y con movilidad son, entre otros, factores claves que definen un nuevo marco con más posibilidades para un sector que en España supera el 10 por ciento del PIB y del empleo y que ha abierto nuevas oportunidades con el denominado turismo rural en numerosos pueblos amenazados hasta no hace muchos años por la despoblación.
El éxito de la actual temporada, que a estas alturas está garantizado, no debe desalentar una reestructuración a fondo que sirva para componer otro modelo de oferta, más compleja y plural, para afrontar con solvencia los desafíos del nuevo siglo y la creciente competencia internacional.
No hay comentarios:
Publicar un comentario