miércoles, mayo 10, 2006

De mujer objeto a mujer cuota

jueves 11 de mayo de 2006
LUIS PÉREZ
GALICIA ON/OFF
De mujer objeto a mujer cuota
Durante el franquismo en algunos de nuestros pueblos se formaban comisiones de fiestas integradas sólo por mujeres. Los periódicos daban cuenta de ello, con foto incluida, como noticia sobre todo curiosa. Las comisiones de fiestas femeninas eran el último recurso cuando, por diversos motivos, había dificultades para formarla con hombres, que era lo tradicional. También servía como acicate o gancho, por lo novedoso, para conseguir que los vecinos fueran más generosos en la cuota, en unos tiempos en los que llegar a fin de mes costaba incluso más que ahora.
En el resto de la España profunda, también en el franquismo, se organizaban caravanas de mujeres para que los hombres pudieran encontrar santa esposa. No dejaban de ser divertimentos, alentados desde el régimen para distracción de la mayoría silenciosa, en una época donde el papel de la mujer en la sociedad era bastante más secundario que ahora. Aunque pienso que tales prácticas no podían considerarse vejatorias o denigrantes para su dignidad, dado el contexto y la época, hoy sí producirían rechazo.
Me viene esto a la memoria porque me resulta difícil de comprender la iniciativa de la vicepresidente del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, organizando un acto sólo para mujeres con la presidenta de Chile, Michelle Bachelet. Porque no se trata, supongo, de ningún divertimento. Todo lo contrario, desde el Gobierno español se justifica y defiende la iniciativa como una actuación para concienciar y animar a las mujeres chilenas a desempeñar un papel más relevante y para que luchen por lograr una mayor presencia en la sociedad de su país.
Creo que es un monumental error. Aparte de constituir una afrenta para las mujeres chilenas, es un acto sexista y tan retrógrado como las comisiones de fiestas y las caravanas del franquismo.
Nadie discute que la sociedad sigue dominada por los hombres y que hay que tomar medidas para conseguir la igualdad, pero no de ese modo. Resulta lamentable que nuestra presidenta del Parlamento, Dolores Villarino, acudiera a ese acto en función de que es mujer por delante de su condición como segundo cargo (con permiso de Quintana) de las instituciones gallegas.
Claro que una cosa es predicar y otra dar trigo. Prometer y cumplir. Ha pasado casi un año desde la toma de posesión del nuevo Gobierno de la Xunta y no se ha aplicado la paridad en el asunto de los altos cargos. Han continuado los nombramientos, pero la brecha entre hombres y mujeres sigue siendo elevadísima. De 157 cargos designados por decreto, 113 son hombres y sólo 44 mujeres, menos del 30 por ciento. La configuración de la plantilla de la Administración autonómica es, prácticamente, en la proporción inversa.
Estoy en contra de la paridad impuesta. Al igual que las personas del género femenino no son mujer objeto tampoco pueden convertirse ahora en mujer cuota. En el fondo sería casi lo mismo, o sea, mujeres objeto de la batalla política. Hay que luchar y legislar contra la discriminación. Pero me parece que ello choca con la invitación a un acto oficial en función de su sexo. ¿Por qué la vicepresidenta del Gobierno no organiza un acto de mujeres con el presidente iraní, por ejemplo? Eso sí que demostraría valentía y dignificaría a las mujeres de esos países y no a las chilenas que no necesitan lecciones de nadie. Han sido capaces de elegir a una mujer presidenta.

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