martes 20 de noviembre de 2007
Chávez en los cielos
Hoy por la tarde el avión cubano de Chávez volará sobre el lluvioso cielo español con rumbo a Portugal, antes de su regreso a Venezuela, y tras almorzar con el presidente Sarkozy en el palacio del Elíseo. Y después, también, de asistir a la cumbre de la OPEP y a un fraternal encuentro en Teherán con el presidente de Irán, su amigo, Ahmadineyad, miembro de ese club que en Washington llaman el “eje del mal”. Pues bien, ha sido precisamente en Irán donde el líder venezolano anunció, con aplomo y sin pestañear, el deterioro del dólar y el fin del imperialismo americano como si todo eso fuera tan sencillo de conseguir, dando con ello otra muestra de su apasionada ingenuidad.
Chávez es excéntrico, disparatado, populista, folclórico y muchas más cosas, pero no es idiota como algunos consideran en Madrid. Y por eso, y a pesar del cabreo que se pilló cuando vio el vídeo del Rey y lo de “por qué no te callas”, el líder venezolano sabe que la relación de su país con España es necesaria para su pueblo e incluso para su liderazgo —en París entenderá que Sarkozy es el nuevo socio de Bush—, de la misma manera que para los españoles una buena relación con Venezuela es una cuestión importante.
De ahí que sería bueno para todos, y en especial para el Rey, que no gana para disgustos, arreglar la crisis del incidente chileno cuando antes. Aunque puede que a Chávez, antes de fumar la pipa de la paz, le apetezca dar un poco de matraca a los españoles, poniéndoles los cuernos con Francia y Portugal, corriendo a gorrazos a las empresas españolas y haciendo un feo que otro al Gobierno de Zapatero, a quien nada beneficia esta crisis en plena campaña electoral porque, a fin de cuentas, esto ocurrió bajo su mandato. De manera que Chávez verá si quiere que en España gobierne el PSOE o el PP, y si desea ayudar o no a Zapatero, apoyando a Rajoy.
Por todo ello y porque las crisis diplomáticas no duran hasta la eternidad, y menos aún si no hay guerra de por medio y aquí no la habrá, algún día de éstos el incidente con el Rey se tendrá que solucionar, y cuando antes ocurra mejor para todos. Aunque, por ahora, los ánimos están caldeados y a lo mejor conviene dejar que se enfríe esta situación, porque Chávez también tiene, a la vista, un referéndum en su país donde su juega mucho —su eternidad en el poder— y tampoco está muy seguro de la victoria. De ahí que a Chávez le convenga mantener viva la polémica —o no— por lo menos hasta el próximo día 2 de diciembre, y más adelante ya se verá.
Lógico hubiera sido que, durante su periplo europeo, Chávez hubiera hecho escala en Madrid, aunque fuera técnica, pero en las circunstancias actuales y electorales de los dos países no ha sido posible. Aunque tampoco estaría nada mal que cuando el presidente venezolano sobrevuele el cielo español no perdiera la oportunidad de saludar, con un gesto que le honraría, al Rey o al presidente del Gobierno, por eso de que lo cortés no quita lo valiente, y que quien ofrece una mano nunca pierde nada por su generosidad.
Diplomáticos con buena mano y experiencia tienen España y Venezuela para recomponer la situación, y a ellos habrá que recurrir cuando se vea un claro en el lluvioso cielo español, sobre el que volará Chávez camino de Portugal.
http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=20/11/2007&name=marcello
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