TRIBUNA DE ACTUALIDAD
Zapatero sigue confundiendo a la derecha con el pueblo español
Santiago Abascal
El presidente confunde sus deseos con la realidad. Como si tres destacadas militantes socialistas (Rosa Díez, Gotzone Mora, Maite Pagaza) no hubiesen estado en Colón junto con las víctimas.
12 de junio de 2006. Nervioso. Ése es el estado de ánimo de Zapatero. Esa risilla maliciosa que le salió en el mitin de Cataluña mientras decía que la derecha ha cogido gusto a manifestarse, era la risilla aviesa, nerviosa e inquieta de quien sabe que va a perpetrar una mentira. A Zapatero le gustaría poder fumarse un puro mientras, con satisfacción, dice aquello de "me gusta que los planes salgan bien", al estilo del líder del Equipo A. Pero las cosas se le han torcido, el apoyo del PP se ha esfumado, las calles se han llenado de manifestantes y cada vez más españoles mascullan la palabra traidor. Al presidente del Gobierno se le apaga el puro cada dos por tres y los planes no acaban de salirle bien. Por eso Zapatero, que es un hombre frívolo e insensible, sólo ha acertado a referirse –con risilla nerviosa- a la manifestación convocada y liderada por las víctimas del terrorismo afirmando, de un modo público e irónico, su alegría por que "la derecha haya cogido la práctica de manifestarse"Al margen de la insensibilidad estúpida del presidente del Gobierno por bromear con las víctimas del terrorismo de por medio, sorprende el descaro con que Zapatero disfraza la presencia de tres destacadas militantes socialistas como Rosa Díez, Gotzone Mora y Maite Pagazaurtundua. La presencia de tres militantes socialistas en una manifestación en la que no sólo se gritaba contra la negociación con los terroristas sino que había sido convocada con el lema Queremos saber la verdad, relativo al 11-M, da la medida del hartazgo y rechazo que provoca Zapatero en capas cada vez más amplias de la sociedad española. Y la presencia de esas tres mujeres, esas tres valientes, esas tres socialistas, demuestra que Zapatero confunde de nuevo a la derecha con el conjunto del pueblo español. Zapatero ha querido deslegitimar de un plumazo la manifestación de la AVT convirtiendo a esas tres mujeres, a los miles de votantes socialistas que allí estaban, al conjunto de ciudadanos que secundaron la convocatoria, y a las mismísimas víctimas, en derechistas insoportables que sólo merecen golpes y abucheos allá donde vayan. Pero no hacía falta un millón de personas para avergonzar y evidenciar a Zapatero. Sólo las víctimas del terrorismo, de ETA o del 11-M, subidas a esa tribuna clamando contra la traición de Zapatero, deberían bastar a cualquier presidente con altura moral para convocar elecciones inmediatas y enclaustrarse en su casa durante una buena temporada. Del mismo modo que la mención de Teresa Jiménez- Becerril a las rosas que portaba su cuñada cuando fue asesinada a tiros junto a su marido (el hermano de Teresa), y que acabaron ensangrentadas junto a los cadáveres de ambos, deberían bastar a esas malditas titiriteras -que regalan rosas blancas para apoyar a Zapatero y a la filoterrorista Goiricelaia-, para implorar, de rodillas, el perdón que nunca merecerán.
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