¿Una moción de censura ahora?
José Virgilio Menéndez
8 de junio de 2006. Son cada vez más personas que se mueven en lo que denominamos espectro ideológico del centro derecha las que se empiezan a plantear la necesidad de la presentación de una moción de censura al Gobierno socialista por parte del Partido Popular, única oposición parlamentaria existente en esta Legislatura.En nuestro ordenamiento jurídico, la moción de censura se presenta como una posibilidad que tienen los ciudadanos a través de sus representantes en el Congreso de los Diputados de, precisamente, censurar al Gobierno retirándole su apoyo, y proponiendo un candidato alternativo a presidente. Las mociones de censura están casi siempre condenadas a la derrota parlamentaria, salvo casos excepcionales de descomposición del partido gobernante, aunque, sin embargo, son muy útiles porque sirven para que la sociedad visualice que otra manera diferente de gobernar es posible.Contra la presentación de la moción de censura, por ejemplo en septiembre como opción más viable, seguramente se daría la tradicional respuesta política de que hay que medir los tiempos o de que aún no es el momento ya que la situación aún no está madura para dar el paso del cambio. Quizás sea cierto que en pleno "proceso de paz o de lo que sea" o con la proximidad de las municipales, no sea conveniente ni útil políticamente.Sin embargo, y del mismo modo, se podrían dar variados argumentos a favor de la presentación de esta moción por parte de Rajoy, que los podríamos concretar básicamente en dos. Por una parte, se debe exponer y explicar muy bien el momento político actual del país, contando a la ciudadanía de manera muy clara que es este Gobierno quien nos está llevando por un mal camino y que no sabemos dónde terminará. Asimismo se debe situar al Gobierno ante sus propias contradicciones, sobre todo entre su acción de gobierno y sus propuestas electorales, y también, ante sus mentiras y falsedades, de entre las cuales, la referida a la lucha contra el terrorismo de ETA es la más flagrante, sobre todo por ser una mentira reiterada y por el dolor que implica para mucha parte de nuestra sociedad.Se debería resaltar por parte del PP, sin duda, la afición por crear problemas dónde no los había, la falta de respeto ante los muertos en accidentes o catástrofes, el uso que hace el Gobierno de la política de improvisación y del recurso al parche y a la chapuza, en lo que supone una vuelta a la España de la Carabela de Yáñez en la Expo 92. Además, se debería subrayar que las personas que apoyaron al PSOE en 2004, apoyaron un programa electoral en el que no figuraban por ninguna parte esta política de cesión a los terroristas, el vaciamiento de competencias de la Constitución española o las aspiraciones nacionales de Andalucía o de Murcia.Por otra parte, pero unido a la denuncia, el PP debería presentar a la sociedad un modelo de gobierno diferente. Lo tiene sin duda. Esta alternativa se basaría en un programa de gobierno tranquilo, un programa de gobierno hecho por gente normal y para gente normal, un programa de gobierno, en definitiva, para una ciudadanía como es la española del siglo XXI, moderna, pacífica y digna. Evidentemente, la presentación de esta alternativa política se plantearía desde la ilusión y no desde el pesimismo, generaría ilusión en la sociedad y no desazón, y en definitiva, sería una apuesta de futuro basada en la dignidad y no en el odio y el rencor del que, no cabe duda, hoy están intentando sembrar la sociedad española quienes son capaces de cosas tan disparatadas que bien se podrían resumir en una sola imagen: insignes socialistas entregando puras flores blancas a las Goirizelaias de corazón negro.
miércoles, junio 07, 2006
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