miércoles, junio 07, 2006

Su paz es la guerra

Su paz es la guerra
Luis Miguez Macho

8 de junio de 2006. La táctica para conseguir que el PP y la mitad de la sociedad española a la que representa acepte la negociación política con ETA consiste en presentarla como un "proceso de paz", de manera que, como nadie en su sano juicio desea la guerra, ni ningún político querría aparecer como enemigo de la paz, el Gobierno obtendría automáticamente un cheque en blanco para la negociación.Desde las movilizaciones contra la guerra de Irak que prepararon el terreno para los atentados del 11 de marzo de 2004, estamos asistiendo en España a la utilización política de un concepto tergiversado de la paz que, en realidad, encuentra sus raíces intelectuales mucho antes. George Orwell, en su novela 1984, diagnosticó a la perfección esa tergiversación llevada a cabo por una corriente ideológica de la que nuestros actuales gobernantes y los etarras son los legítimos herederos.Sin embargo, hay otra tradición, brillante y gloriosa, la del Derecho público europeo, la de los principios de Occidente que estos pacifistas quieren destruir, que dice que una banda terrorista no es el enemigo legítimo que se enfrenta al Estado en una guerra regida por el Derecho de Gentes y con el que se puede negociar para hacer la paz.Esa tradición dice también que, aunque sea cierto que la legitimidad de un Gobierno democrático nace de los votos, hay otra legitimidad previa y superior que se aplica a cualquier régimen político y que es la que deriva del respeto al Derecho justo. Sin Justicia, los Estados no serían otra cosa que grandes bandas de ladrones. Sin el respeto al Derecho, no habría diferencia alguna entre el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y la banda terrorista ETA.Por eso no es admisible que el partido del Gobierno se siente a hablar con una organización ilegal, ni que el propio Gobierno negocie políticamente con los terroristas.Ha escandalizado que Ángel Acebes dijese que el Gobierno y ETA comparten proyecto político. No se entiende por qué. Es evidente que si ETA fuese una organización terrorista de ultraderecha que persiguiese objetivos políticos de ultraderecha el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero no negociaría con ella. Si está dispuesto a negociar es porque se trata de una banda nacionalista y de izquierdas, como de izquierdas y nacionalista es la ideología del Gobierno y de quienes lo apoyan.Hace meses, esto se podía pensar, pero no decir. Ahora que las cartas están boca arriba, no hay problema para decirlo: existe un hilo conductor que une la reunión de Perpiñán, la manipulación política de los atentados del 11 de marzo, el nuevo Estatuto catalán y la negociación política con ETA. Ese hilo es el ansia infinita de una paz que supone la exclusión de media España.

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